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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

              El libro Mantenga su iglesia viva consideré que era conveniente escribirlo porque, lamentablemente, hemos visto muchas iglesias nacer, crecer y morir. Hace algunos años estaba comiendo en una cafetería frente a la famosa catedral de Colonia, me decían que se había construido en más de 430 años, yo pensaba -ojalá que no nos tardemos lo mismo construyendo la Mega Fráter-, que se construyó en seis años y ya la estamos utilizando. Probablemente hace algunos años ahí en Colonia, Alemania, mucha gente iba a ese lugar para buscar de Dios.

            Recientemente ocurrió algo en Estados Unidos, que pasa todos los meses con alguna iglesia, pero esta vez ocurrió con una mundialmente famosa, la Catedral de Cristal, que fue una iglesia de impacto mundial, tuvo uno de los primeros programas de televisión internacionales, comenzaron su iglesia en un auto cinema y por eso cuando construyeron su auditorio lo hicieron de vidrio para sentir que todavía estaban al aire libre, ¿qué pasó con la Catedral de Cristal? Se endeudaron con más de 60 millones de dólares y no pudieron pagar, tuvieron que vender ese edificio a una congregación, a una diócesis católica, y la catedral de Cristal, como iglesia, ya nunca más se volverá a encontrar en ese lugar, ahí era donde se reunía Dante Gebel, quien ahora se reúne en otro lugar.

            Todos los meses, más de una congregación que en su momento tuvo algún impacto ya no existe. Leía en el New York Times que en Harlem las iglesias que eran tan avivadas, llenas de muchos cristianos, principalmente de color se están muriendo, aunque Harlem está en prosperidad, algunas están llenas únicamente de turistas que las visitan. ¿Qué pasó con las iglesias del Apocalipsis? Las siete iglesias a las que Jesús les escribió, muchas de ellas eran prósperas, hermosas, pero lamentablemente hoy ya no existen. Hay dos maneras en que una iglesia puede morir: porque se desintegra o porque muere internamente, aunque en apariencia esté viva.

            El templo en el que estamos no es la iglesia, la iglesia somos nosotros. Recuérdese que no es el lugar el que hace a la persona, es la persona la que hace al lugar. Si esto en vez de estar lleno de cristianos estuviera lleno de fanáticos de boxeo no estaría la iglesia aquí reunida, aquí está reunida la iglesia, porque usted es parte de la iglesia, pero es como en el cuerpo, si en el cuerpo se nos muere un riñón afecta al cuerpo. Si se nos complica la visión y con un ojo ya no miramos afecta al cuerpo, por eso todos los que somos parte de la iglesia, todos los miembros de la iglesia, contribuimos a que la iglesia se mantenga viva. Todos somos importantes en el cuerpo de Cristo, porque somos muchos miembros en un solo cuerpo. Por eso usted no haga de menos a aquel que es joven y al otro porque es viejo, al otro porque es blanco o es negro, porque es ladino o porque es indígena. Todos somos necesarios en el cuerpo de Cristo. Así como el hígado no es muy bonito, pero todos tenemos un hígado y sin él nos morimos, así que aunque usted sea feo es parte del cuerpo de Cristo y lo amamos y lo necesitamos, necesitamos que usted esté bien para que el cuerpo de Cristo no fallezca.

            En Apocalipsis 3:1-2, Jesús escribe por medio de Juan y dice: Escribe al ángel de la iglesia de Sardis: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras; tienes fama de estar vivo, pero en realidad estás muerto. ¡Qué cosa más tremenda! Cómo puede ser que una iglesia llegue a este punto y por eso dice Jesús ¡Despierta! Reaviva lo que aún es rescatable, pues no he encontrado que tus obras sean perfectas delante de mi Dios. Este libro lo hemos dividido en tres partes, la primera parte habla sobre cuatro cosas que matan a una iglesia. La segunda, la medida de una iglesia fuerte. La tercera, cuatro características de una iglesia victoriosa. Hoy me voy a referir solamente sobre una de las doce que estamos mencionando acá. Y esta la que se menciona acá en Apocalipsis, y eso es sobre la indiferencia.

            La indiferencia mata a cualquier iglesia. ¿Cuántos han probado lo que es la indiferencia alguna vez, la han sentido y la han practicado con otros? La indiferencia es la cuarta causa de muerte de una iglesia. Y ¿qué significa? Es un estado de ánimo en el que una persona no es inclinada ni repelida por alguna cosa, por algún negocio, por alguna persona. Cuando usted cae en este estado, a usted simplemente no le importa nada. Una cosa es amar, otra es odiar y otra es ser indiferente. Julio Jaramillo se inspiró en la crueldad de la inferencia cuando escribió aquella canción que dice: “Ódiame por piedad, yo te lo pido. Ódiame sin medida ni clemencia. Odio quiero más que indiferencia, porque el rencor hiere menos que el olvido”. La indiferencia es terrible, qué horrible es cuando alguien lo trata a usted con indiferencia, ni fu ni fa, ni huele ni hiede. No le importa si usted va o viene, si está o se fue. No les importa nada.

            Lo peor es cuando esto ocurre con nuestra relación personal con Dios. Como seres relacionales necesitamos tener a alguien que esté a nuestro lado. Tuvo razón el compositor de la canción, porque refleja una necesidad impostergable, lo que quiere es que haya una reacción de parte de la persona amada y no que simplemente lo vea allí como cero a la izquierda. Cuando la indiferencia entra a nuestra vida se manifiesta negativamente en nuestra relación con Dios nuestro Señor y estamos en un grave problema. Sencillamente ni sentimos inclinación de buscar a Dios, ni tampoco estamos a favor de Él. No hacemos nada en contra de Dios, pero tampoco hacemos nada para Él. Caemos en lo que se llama negligencia, y la negligencia es precisamente ese pecado de omisión en el que uno se olvida de lo que debe hacer.

            La Biblia dice en Santiago 4:17 “Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace”. Todos sabemos que es bueno cepillarse los dientes, por lo menos dos veces al día, pero si usted cae en negligencia y ya no se cepilla y qué le importa, un día usted va querer masticar una hamburguesa y no va a poder. Sus dientes van a estar malos por su negligencia, usted sabe que es bueno, pero no lo hace. Cuando usted entra a su casa y ve que hay basura, usted lo que hace es pasar sobre ella día tras día, así va a terminar viviendo en un horrible basurero. Tiene que recoger su basura. ¿Cuántas veces al mes barre su casa? La mayoría lo hace todos los días, otros lo hacen un par de veces, depende de la cantidad de productores de basura que tenga. Si cada persona que vive en la casa produce su propia basura, nosotros tenemos que ser cuidadosos en hacer la limpieza personal, la limpieza de nuestra casa. La alimentación para nuestra familia, porque comete pecado el que saber hacer el bien y no lo hace.

            En Apocalipsis 2:4 leemos lo que Jesucristo le está hablando a la iglesia en Éfeso y le dice, después de darle crédito por muchas cosas buenas que tiene, Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor. Y Jesús, dice la Biblia, que es el novio y la iglesia es la novia, dígale a su vecino que no abandone su primer amor, porque el novio es Jesús. Si está enamorado de Jesús, que se vea, que se note. Cuando una pareja está enamorada y anda por la calle se nota, van de la mano, van abrazados, caminan juntos, llegan al restaurante, se sientan y no se quitan la mirada. Ahí pueden pasar más damitas al lado, pero él está enamorado de esa fea que tiene enfrente. Porque para él es lo máximo, non plus ultra. Pueden pasar jóvenes muy guapos al lado, pero ella ni se atreve a mirarlos por no provocar en su amado celos, para ella este es su mangazo. Y no se preocupan porque el mesero no los atienda luego, porque lo que ellos quieren es estar juntos. Pero si les pasa como me pasaba cuando era adolescente y andaba de novio con mi esposa, caminábamos y caminábamos por no gastar en camioneta, porque si no ya no nos alcanzaba para comprar la hamburguesa y literalmente la hamburguesa era una para los dos, y no porque estuviéramos a dieta, sino porque no alcanzaba. Una gaseosa y dos pajillas. Lo importante era estar uno con su amada. Qué lindo. Cuando usted está enamorado la ve, la acaricia, le habla y está feliz y espera que dure el tiempo ahí con ella.      El problema es cuando usted abandona su primer amor. Usted ve entrar a una pareja en el restaurante que ya abandonó su primer amor, ya ni de la mano se agarran, y eso que ya necesitan apoyarse porque si no se cae uno de los dos, pero ahí van entrando, apresuran al mesero para que les sirva, ya no se hablan el uno con el otro. Si mucho se dirigen la palabra para decirle: pasame el chile. Pedí la cuenta, se perdió esa comunicación, pero cuando usted está enamorado, usted se comunica, con una comunicación no verbal, con el cuerpo.

            Jesús dice: Tengo contra ti que has abandonado tu primer amor. Ya ni me miras, estoy ahí en tu corazón, pero ni me pones atención, no me hablas, no me invitas para conversar, entras y sales, vas y vienes, pero a mí me tienes abandonado como un cero a la izquierda, eres indiferente, aquí estoy, así, pero ya no hablamos. ¿Cuándo fue la última vez que oraste para que habláramos? ¿Cuándo fue la última vez que leíste la Biblia para que yo te hablara? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a la iglesia regular y consistentemente?

            Empieza el Señor a reclamarnos, porque hemos abandonado nuestro primer amor. He visto a gente que se enamora de Jesús de tal manera que va al primer servicio y está feliz. Se termina, sale, entra para el segundo servicio. Se termina, sale y entra para el tercer servicio. Se termina y se queda llorando porque ya no hay otro. Quiere cantar, quiere escuchar la Palabra de Dios. Quiere disfrutar de Dios, pero es porque estamos en nuestro primer amor, no hay que olvidarse de ese primer amor con nuestro Señor. Sabía usted que Jesús quiere que estemos con Él. Nos ama, nos ama tanto que quiere que estemos con Él, quiere abrazarnos, besarnos, quiere amarnos, quiere compartirnos con lo que sabe y lo que proyecta para la eternidad con nosotros, pero tenemos que darle a Él tiempo.

            Apocalipsis 3:15-17 dice, esto caracterizó a la iglesia en la Laodicea, que fuera repulsiva. ¿Ha encontrado en la vida a alguien que le cae mal? en Guatemala se dice me cae gordo, me choca, no lo soporto, no lo puedo ver ni en pintura, se imagina a Cristo viéndola a usted y diciéndole a usted que le es repulsiva, que su presencia le cae mal. Jesús puede llegar a tomar esa actitud con nosotros, vea lo que le dice a Laodicea: Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú.

            La iglesia Laodicea se convirtió en una iglesia indiferente, ni fría ni caliente. ¿Ha vomitado algo que ha comido, alguna vez? Hay comida que se la dan a uno pero ya está ácida, agria, se ha arruinado. ¿Qué hace usted cuando entra ese bocado a su boca? Lo escupe y a veces, si se tragó algo lo vomita. Imagínese usted a Jesús vomitándolo. A veces la relación con nuestro Señor puede ser tan indiferente, tan tibia que el Seños nos vomita.             Tenemos que ser atractivos para el Señor y por eso es importante que mantengamos una relación no de indiferencia sino de amor, de vocación, de consagración. ¿Ha hablado con alguien que sabe que no está ahí? Su mente a saber por dónde anda y eso pasa muchas veces. No podemos ser medio cristianos o somos cristianos o no lo somos, o lo amamos o no lo amamos. ¿Existen medias verdades? No. Hay verdades y mentiras, hay luz y hay tiniebla, hay frío y hay caliente. Hay cosas santas y cosas pecaminosas.

            El problema es que el humanismo nos ha metido en la cabeza un concepto de relativismo moral. Y nos han metido el concepto que una cosa es pecado si la persona piensa que es pecado, pero nosotros debemos llamar pecado a lo que el Señor llama pecado. No a lo que nosotros “pensamos” puede ser pecado. Y caemos, entonces, en la negligencia. No tenemos que oponernos a la iglesia para matarla ni tenemos que atacarla, simplemente con ser negligentes e indiferentes es suficiente. No se tiene que hacer nada para atacar a la iglesia. No tiene que escribir en contra de la iglesia, hablar en contra de la iglesia, simplemente con que usted sea perezoso e indiferente, ya está haciendo su parte para que Satanás logre destruir a la iglesia del Señor. Que importante es cuando la indiferencia no llega a nuestra vida.

            Proverbios 18:9 El que es negligente en su trabajo confraterniza con el que es destructivo. Aquí tenemos alrededor de 400 maestros en la Zona de Campeones, tenemos varios cientos de líderes de células, cientos más que trabajan como servidores. Imagínese que está un servidor parado y está en el suelo cáscara de banano, cabal, donde pasa la gente. Y piensa en su interior: la van a ver y no se pararán sobre ella. De repente pasa mi mamá y se resbala, se somata ¿Por qué? Porque el servidor fue negligente. Lo que debe hacer una persona diligente cuando ve la cáscara en el piso es recogerla. Y si usted es el que se comió el banano con mayor razón, ponerla en la basura. De lo contrario usted contribuirá con la fractura que sufrirá mi mamá. Un maestro de Escuela Dominical, un maestro de la Zona de Campeones que no ve llegar a su alumno, piensa “no vino pero tengo tantos aquí que mejor que no haya venido, porque cómo quitan el tiempo los niños”. A lo mejor ese niño estaba enfermo y usted debió llamarlo, porque cuando al fin se vino a darse cuenta seis meses después, el niño ya murió.

            El diligente llama a su alumno. El líder de célula llama al miembro de su célula que no llegó. ¿Por qué no vino? A lo mejor se enfermó, a lo mejor lo asaltaron, a lo mejor le pasó cualquier cosa. Si no cuando vengamos a ver no ocurrirá lo que pasó en la parábola de la oveja perdida, Jesús dice que el pastor tenía 99 ovejas pero fue tras la oveja perdida y la rescató y la trajo al redil. Hay muchas ovejas perdidas, ¿usted conoce cómo se llama el que está sentado a la par suya? si lo conoce lo felicito, tiene seis años de sentarse a la par suya, si no le conoce el nombre pregúnteselo en este momento. Y tome nota, sea el nombre que le diga, apréndaselo, porque el próximo domingo usted va a venir y no lo va a ver, la señora de esa bolsa grande, así es como identifica usted a la señora, en vez de decirle su nombre.

            Hoy no vino el señor aquel pelón, hoy no vino el gordo aquel. Conozcamos el nombre. A veces me dicen aquel hermanito, que andaba todo agachado ¿se recuerda? ¿Por qué no sabemos el nombre de los que están a la par nuestra? Por negligentes. Tenemos que cuidar de nuestros hermanos. Es más, pídale el teléfono, un día de repente usted va a necesitar pedirle prestado y lo llama. Tiene que tener el nombre y el teléfono para poder conversar con él y animarlo, ayudarlo.

            Para que se mantenga la iglesia viva tenemos que ser fervientes en el Espíritu. Mateo 12:30 dice:El que no está de mi parte, está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” dice la versión del 60. Pero veamos algunas señales rápidamente. De las personas que están con indiferencia, cómo podemos saberlo:

            Número 1. Síntoma que no falla, asistencia irregular a las reuniones. ¿Cada cuánto debemos ir a ver a nuestro amado Jesús? Ojalá todos los días. Hay hermanos que vienen un domingo y vienen a los treinta domingos después. Cada vez que decimos aquí está el boletín del mes, se reparte. Al otro domingo, ¿quiénes no lo han recibido? otro montón levanta la mano. Esto quiere decir que no vinieron el domingo anterior. Ahora yo conozco a muchos que trabajan un domingo sí y el otro no, entonces vienen un domingo sí y un domingo no. Otros trabajan dos domingos sí y un domingo no. Hay muchos que no vienen a las reuniones por razones justificadas, pero es importante que nos demos cuenta que si no estamos asistiendo regularmente a las reuniones, es porque estamos cayendo en lo que se llama indiferencia.

            Recuerdo el caso de una señora, estábamos en el Cine Reforma y llegaba los domingos y se dormía. Los servidores muy preocupados me dijeron que la señora solo a dormía llegaba. Téngale paciencia, les decía, ustedes no saben por qué la señora se queda dormida. Es enfermera y trabaja toda la noche del sábado y el domingo en vez de irse a su casa a dormir, se viene a dormir a la Fráter. Pero ella prefiere venir y primero estar en la iglesia y después irse a dormir a su casa. Todavía está aquí fiel la hermanita sirviendo en la iglesia. Y ahora como ya no hace turnos por la noche, ya no se duerme aquí. Usted tiene que considerar. A veces hay gente que está dormida, pero es porque se pasó jugando videojuegos toda la noche, se la pasó viendo tele toda la noche. Se la pasó metido en Facebook toda la noche y viene el domingo a descansar, pero viene, traiga su diezmo, su ofrenda.

            Así que cuando nosotros no asistimos regularmente a las reuniones puede ser que estemos cayendo en indiferencia. Si usted, por ejemplo, no es empleado público no tiene asueto el lunes, tiene que ir a trabajar, pero como les dieron descanso a los empleados públicos, usted dispone tomar su descanso, no voy a la maquila, no voy al taller, no voy a la universidad, tomo mi descanso. ¿Qué va a pasar el martes cuando se presente? Lo menos que le va a pasar es que le quitarán el día y el séptimo y le va a salir caro. Lo peor que le puede pasar es que le digan que no necesita trabajar, saludes, vaya a buscar trabajo al Estado. Ahí sí le van a dar asuetos. Aquí no hay asueto., Y si usted dispone ir un lunes sí y un lunes no, su patrón le va a decir que no tiene interés en el trabajo. Lo va a perder, porque está mostrando negligencia e indiferencia. Usted está enamorado de una chica y va todas las noches, pero de repente deja de llegar. La chica va a pensar que Ud. no está interesado.

            Números 2. Falta de participación en las reuniones. Aquí nos reunimos y la primera media hora cantamos, a todos nos gusta cantar, aquí delante del Señor cantamos los desafinados y los afinados. Es como cuando me cantan mis nietos, hay unos afinados y otros desafinados, pero yo les digo a todos los mismo. Hay que lindo, porque uno tiene amor por sus nietos o por sus hijos. Yo quiero decirle que Dios nos ama a todos, al afinado y al desafinado. Lo importante es que usted participe, pero hay quienes durante la alabanza no participan, están ahí con las manos abajo, mientras otros están con las manos levantadas, cantando y aquel juzgando. O está haciendo su lista de compras, porque al salir va a ir al supermercado, va realizar sus compras. O su presupuesto para la semana entrante, o chateando con alguno de los amigos. El predicador dirá cómo siguen la lectura de la Biblia en su IPhone. No, no están siguiendo la lectura de la Biblia. El partido está siguiendo. Cuando usted no participa en las reuniones, usted va a la célula, por ejemplo, todos llevan su Biblia para poder participar, pero usted no la lleva, ni siquiera la tiene electrónica. Si usted no participa en las reuniones está cayendo en la indiferencia.

            Número tres. Cuando usted llega consistentemente tarde a la reunión. Todos en la Fráter somos puntuales, aquí decimos que el servicio comienza a las 7, es a las 7, el de las 9:30, a las 9:30 y el de las 12 a las 12, y cuando tenemos esto con 12 mil 244 personas con boleto en mano para entrar a Explo Music Fest y se anuncia que empieza a las 6, empieza a las 6, todos el mundo sabe en todas partes que en la Fráter somos puntuales y por eso usted que siempre viene a la reuniones a las 9 en punto ya está adentro. Porque usted es puntual. Porque a veces usted en lo mejor de la alabanza, cuando siente que le va a caer el Espíritu, una señora es la que lo está empujando para meterse. Usted está en lo mejor de la adoración, cuando pasa un muchacho que quiere meterse.

            Ahora usted dirá, pastor, yo quiero ser puntual, pero mi mujer nunca está lista, yo me meto al carro, lo arranco, le toco la bocina, acelero, pero ni así sale. Que los aretes, que el collar, etc. Consejo: deje todo listo la noche del sábado, el sábado escoja la ropa que se va a poner. Si usted se empieza a probarse la ropa del domingo se va a pasar hora y meda probándosela, porque usted tiene lleno el closet, pero nada le queda. Pruébeselo, si no le queda mándelo para repartirlo en Jornadas Médicas aquí en la Fráter. Regálelo, o ponga un rotulo en su puerta, se abrió paca y véndalo barato. Si deja listo todo el sábado en la noche, siempre se va a levantar a buena hora, sabe que lo que se va a ponerse está bien, no está sucio, no está roto, no está apretado. Hay una cita bíblica para usted que ya no le queda la ropa, dice: el alma liberal será engordada. A lo mejor usted es muy liberal y por eso no le queda la ropa.

            Cuatro. Cuando los esfuerzos por ganar almas para Cristo se reducen totalmente. ¿Cuándo fue la última vez que usted le habló a alguien de Cristo, y le fue a contar que usted está enamorado de Jesús y que Él lo ha bendecido, que le quitó los vicios, que le sanó las enfermedades, que Jesús le restauró la familia, que le ayudó a salir de deudas, que le perdonó sus pecados? Si usted estás enamorado de Jesús, cuéntele a otros de su amor, comparta de Jesús. Usted no tiene que ir a decirle a la gente váyanse al infierno, no crean en Dios. Basta con que no les diga nada. Ve que se están muriendo, y su indiferencia les dice que sufran. La mujer lo echó de la casa, que se aguante, el hijo está en drogas. Usted puede ser de mucha ayuda a la gente cuando les comparte del Señor y de Su amor, y entonces mantendremos la iglesia viva, porque vamos a estar sirviendo con todo nuestro corazón.

            Cinco. Usted no tiene un devocional privado personal. Cuando no tiene un devocional privado personal, es porque ya perdió la comunicación total con el Señor. Lea su Biblia. Ahora puede bajar de frater.org el Nuevo Testamento en audio, gratis. Este año lo grabamos 27 líderes de la iglesia. Cientos de personas lo leyeron en pocos días a principio del año y me dio gusto cuando me dijeron: en el Centro ya sacaron DVD con la lectura del Nuevo Testamento y lo están vendiendo a quince quetzales. Yo dije que vendan millones, millones aunque no nos den ni un centavo de regalías, pero que mucha gente oiga la Biblia. Oiga la Biblia, usted la puede oír, póngala en su carro. Óigala. Usted hace una hora de su casa al trabajo, en vez de ir maltratando a todos los demás, vaya oyendo la Palabra de Dios, tenga su tiempo para devocional.

            Pablo escribe a los hermanos de la iglesia de Galacia, Gálatas 6:9-10 y dice: No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe. No nos cansemos de hacer el bien. Imagínese a la madre que dice un día: ya me cansé de este niño, todos los días le tengo que cambiar el pañal dos o tres veces. Hoy no se lo cambio por quince días. Por eso queremos a las madres, no hay nada como el amor de una madre, nos cambia los pañales cada vez que lo necesitamos. A veces de niños y a veces de viejos. Imagínese usted ama de casa que dice: ya me cansé de servir a esta ralea. Hoy no hago desayuno. Y usted se levanta como todos los días esperando encontrar la mesa servida con huevos revueltos, frijolitos parados con apazote, queso, crema de Zacapa. El gran muñeco de tortillas calientes, plátanos fritos, chiles rellenos y tortillas tostadas, café, leche, te y chocolate. La esposa, su mujer, decidió darse feriado y se queda en la cama y ese feriado se prolonga por seis meses. No nos cansemos de hacer el bien, sea lo que usted ha hecho por un año, diez años, por veinte, por cincuenta, no nos cansemos de hacer el bien, vamos a mantener la iglesia viva, todos vamos a poner nuestro esfuerzo, nuestro amor, nuestro corazón en servir al Señor.

            Si usted ha diezmado por veinte años, no se canse de hacer el bien, siga siendo fiel diezmador. Usted ha ofrendado generosamente, siga ofrendando generosamente, usted ha participado en las promesas de fe, no deje de participar en las promesas de fe. Sea una persona que mantenga la iglesia viva y el día de mañana cuando usted o yo partamos a la presencia del Señor, que la iglesia siga viva y no termine nunca hasta que Cristo venga por toda la iglesia. Ya Cristo viene, pero que nos espere haciendo lo que debemos hacer. Esto y muchos más consejos bíblicos prácticos para mantener la iglesia viva encontramos en el libro Mantenga su iglesia viva. En Guatemala hay más de 20 mil iglesias, en todo el mundo hay miles de iglesias, pero todas dependen de cada uno de los miembros que no seamos indiferentes.

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