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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

            Nos podemos edificar mutuamente a través de lo que Dios ha hecho en nosotros, a través de nosotros, lo que ha sido Su Palabra en la vida de cada uno. Su Palabra es la máxima autoridad sobre la iglesia verdadera de Jesucristo, que no tiene una personalidad humana sino a Jesucristo y Su Palabra como única regla de fe y conducta y como la máxima autoridad sobre Su iglesia.

            Nuestro Señor Jesús dijo en Juan 5:39 Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Nuestro amado Señor y Salvador puso todo su énfasis en encomendarnos a la Palabra, ella es la que da testimonio de mí. El apóstol Pablo, un siervo de Dios maravilloso, dijo en Hechos 20:32 »Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobre edificaros y daros herencia con todos los santificados. Así que la máxima autoridad sobre la iglesia de Cristo es la Palabra. El Señor confirió todo su poder a la Escritura para dar testimonio de Él. El apóstol Pablo dejó bien entendido esto cuando se despedía en Mileto de los discípulos que él formó por tres años en Éfeso, y podía ser que no volvieran a ver su rostro, no dijo os encomiendo a Timoteo, os encomiendo a Tito, os encomiendo a la iglesia de Éfeso, dijo: ahora, pues hermanos os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia.

            Me suena muy parecido a lo que el Señor le dijo a la samaritana en Juan 4: en el pozo de Jacob al que les enseñaron como el lugar para adorar a Dios, ustedes los judíos, le dijo, en Jerusalén. Jesucristo le contestó: De cierto, de cierto te digo que la hora viene cuando ni en Jerusalén ni ningún otro lado, ni en ningún otro monte ni en este pozo adoraréis al Padre. El Señor es espíritu y los que lo adoran en Espíritu y en verdad, es necesario que le adoren. ¿A qué se referiría el Señor cuando le dijo en verdad? Pues a su Palabra, Juan 17:17 Jesús lo había orado al Padre, Él dijo: Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad. De hecho en una ocasión, cuando estuvo enfrente de Pilato en Juan 18:37 Jesús dijo, Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Así que hoy estamos en el umbral de abrir la Palabra de Dios, abrir el Verbo, el Verbo que se hizo carne según Juan 1:14, pero que tenemos hoy frente a nosotros, en Su Palabra.

            Jesús, nuestro amado Salvador, dijo que Él es el camino, la verdad y también dijo la Palabra, así que no hay ninguna discrepancia, podemos decir con toda confianza que el Espíritu de la Palabra es el Espíritu de Cristo, y que nadie puede decir que tiene una relación personal con Cristo si no tiene una relación personal con la Escritura. Esto es nuestro cordón umbilical a la vida, Su Palabra preciosa. Leamos Su Palabra Mateo, una porción pequeña de Mateo 5, en Semilla de Mostaza en Macali, Reynosa, donde yo tengo el privilegio de compartir la Palabra y de enseñar, estamos viendo el Evangelio de Mateo verso por verso y hemos llegado al capítulo 5, se le conoce como el Sermón del Monte y probablemente sea el sermón más increíble del cual la creación tenga memoria de aquel día cuando el Hijo de Dios se hizo carne y vimos su gloria como el unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.

            Quisiera leerles un pedacito desde el versículo 23 del capítulo 4 y empezar a identificar algunos grupos de personas con las que Jesús tuvo cierta relación. Antes de empezar con esto, quisiera recomendarles siempre, dicho no sea de paso, que traigan su Biblia, yo sé que siempre salen en nuestras iglesias y gracias a la tecnología y gracias a Dios por eso, los versículos en las pantallas, pero cuando tú tienes tu propia Biblia empiezas a ocupar todos tus sentidos en guardarla en tu mente y corazón. Juan 8:51 Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte. No verá muerte emocional, familiar, matrimonial, nunca verá muerte. De repente nosotros limitamos la vida del Señor a la vida eterna después de este cuerpo, pero Él es la vida. Juan 17:3, Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado, así que mientras más puedas guardar Su palabra esta producirá vida en ti, Juan 6:63 Jesús dijo la carne para nada aprovecha, el espíritu es el que da vida, mis palabras son espíritu y son vida, siempre trae tu Biblia, subráyala y visualízala, guárdala, porque hay una promesa, la promesa es quien guarda Su Palabra nunca verá muerte.

            Así que en Mateo 4:23-25 dice: Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Se difundió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los sanó. Lo siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán. Pero, viendo a la multitud, el pero yo se lo puse, porque quiero darle continuidad a lo que está escrito, porque de repente al ver que empieza el capítulo 5 pensamos que está hablando de otra cosa. No, recuerde que el Evangelio se escribió seguido, los capítulos y versículos, divisiones que nos ayudan a guardar la Palabra de Dios vinieron después. Mateo 5:1-2 Viendo la multitud, subió al monte y se sentó. Se le acercaron sus discípulos, y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

            Un par de observaciones, posiblemente me equivoque al decir que hay un orden de prioridades, pero aparece el versículo 24, enseñaba, predicaba y sanaba toda dolencia, y luego en el versículo 1 del capítulo 5 dice que viendo a la multitud subió al monte, como que quiso apartarse, se sentó y vinieron a Él, ya no la multitud sino sus discípulos y abriendo su boca les enseñaba diciendo, considero que la prioridad del ministerio de nuestro Señor Jesús fue la enseñanza, porque era imprescindible para nosotros que los discípulos supieran cual era la función, su comunión, su acuerdo con el Hijo de Dios, para hacernos llegar el Evangelio de la reconciliación en Cristo.

            Te acuerdas en la oración sacerdotal de Juan 17, el Señor dijo no te pido solamente, por estos sino por los que habrán de creer por la palabra de ellos. Me gozo mucho cuando leo esos versículos, porque me doy cuenta que el Señor está orando por mí, yo fui de aquellos que habría de creer por la palabra de los apóstoles, por lo tanto la preeminencia o la prioridad, una parte importantísima del ministerio de Jesús, era dejar seguro la enseñanza del Evangelio a sus apóstoles para que lo pudieran transmitir a nosotros, y hoy se cumple el milagro que dos mis años después seguimos creyendo en nuestro Señor como si lo hubiéramos.

            Aquí vemos ahora dos grupos de personas, las multitudes y los discípulos. Aquí podría ponerte sobre la mesa una pregunta ¿de quién quieres ser parte? ¿De las multitudes o los discípulos? Por ejemplo, el Salmo 103 dice que a Moisés notificó sus caminos y a los hijos de Israel sus obras. Los hijos de Israel vieron muchas de las obras de nuestro Señor: vieron salir agua de la roca, vieron descender el maná en el desierto, vieron abrirse el Mar Rojo, vieron la columna de fuego en la noche, vieron la nube en el día que los iba guiando, etc. ¿Que terminaron haciendo? Un becerro de oro, la fe nunca ha sido por ver, la fe es por el oír y el oír es por la Palabra de Dios. Siempre la fe es por el oír, no es por el ver, porque si vemos lo que esperamos entonces ya no tiene caso, dice Romanos 8, pero si esperamos lo que no vemos con paciencia la aguardamos y el espíritu intercede por nosotros conforme la voluntad de Dios. Así que la fe es siempre por el oír.

            De las multitudes tenía compasión, las multitudes venían enfocadas en sus necesidades y aflicciones temporales, carnales, en su cuerpo, y de ellos tuvo compasión pero llegó el momento de la prioridad de su ministerio y subió al monte, se sentó y vinieron sus discípulos. Me quedé con un comentario que quería hacer, los hijos de Israel vieron sus obras y terminaron haciendo un becerro de oro, con Moisés compartió sus caminos y el rostro de Moisés terminó reflejando la gloria de Dios. Las multitudes verán sus obras externas y nunca serán transformados, pero los discípulos, con los que tiene comunión, conocerán sus caminos y reflejarán el rostro de Dios y este es el propósito de nuestras vidas.

            Isaías 43:6-7 Diré al norte: “¡Da acá!”, y al sur: “¡No los retengas; trae de lejos a mis hijos, y a mis hijas de los confines de la tierra, a todos los llamados de mi nombre, que para gloria mía los he creado, los formé y los hice!”. Todos los llamados de mi nombre de Guatemala, de México o de donde sean, todos los llamados de mi nombre para gloria mía, los he creado, los he formado, los hice para que saquen a un mundo que tiene ojos, pero no puede ver, que tiene oídos pero no puede oír. El propósito de nuestras vidas como sus discípulos es la gloria de Dios en nosotros.

            Se acuerdan de la misma oración sacerdotal de Juan 17, Jesús en el versículos 22 dice la gloria que me diste. A Dios nadie lo vio jamás, Juan 1:18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer. En Cristo vimos la gloria del Padre, pues cuando está orando en la oración sacerdotal está a punto de partir al Padre y entonces Él ora por nosotros diciendo esto: la gloria que me diste yo les he dado para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste, para que el mundo conozca que tú me enviaste, el propósito fundamental por el cual Dios nos ha llamado, no es para tener una vida más sosegada sino para que el mundo crea que Cristo vino en carne, ¡vaya privilegio! por eso Mateo 6:33 dice más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas que el mundo que no conoce a Dios busca. ¿Qué era lo que buscaban los gentiles? pues comida, bebida y techo. De eso viene hablando Mateo 6. En eso se enfocaban. Como que Jesús fuera Santa Claus, pero vuestro padre sabe de qué cosas tienes necesidad antes de que se las pidas. ¿Alguna vez has visto a tu hijo de ocho meses llamarte, mamá, mamá, no hay leche en el refrigerador? Nunca. La madre sabe qué necesidad tiene el hijo antes de que él le pida.

            De la misma manera es con Dios. Si no tienes trabajo, él sabe de qué cosas tienes necesidad. Tú busca primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas serán añadidas, ese es el súper secreto, porque para esto hemos sido llamados, no para vivir una vida más sosegada fundamentalmente, no para tener una prosperidad temporal en este mundo. Todas las cosas son añadiduras, hemos sido llamados para que siendo perfectos en unidad, manifestando la gloria del altísimo el mundo crea que Jesucristo vino en carne y padeció nuestros dolores y murió para nuestra salvación.

            Ese es el propósito de los discípulos. ¿Qué significa comunión? Tener un acuerdo en común, y el sentir de Cristo era, la Biblia lo dice en Juan 12:24-27: Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí también estará mi servidor.

            Esa es la gran promesa, la promesa no es que no habrá fricción, la promesa es que su vara y su callado infundirán aliento, aún en medio del valle de sombra y de muerte, dice, Él estará con nosotros.

            Versículos 27- 28 »Ahora está turbada mi alma, ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Este es el acuerdo que tenemos los discípulos con nuestro maestro Jesucristo, que Cristo sea glorificado en nosotros, que el mundo crea que él vino en carne, a través del reflejo de la iglesia de Cristo en nosotros. Ese es el propósito por el cual nos ha llamado el Señor, qué privilegio. El mundo pasa y sus deseos, las casas y los coches y aún nuestras relaciones humanas pasarán, pero el que hace la voluntad de Dios que es esta, permanece para siempre. No disipen y malgasten sus vidas en vanidades, todo es vanidad en este mundo. ¿Qué significa vanidad? Temporalidad, todo es temporal, busca primeramente el reino de Dios y su justicia y vendrán las cosas temporales que serán añadidas como herramientas para que realices, para que lo disfrutes llevando a cabo el propósito de Dios que es manifestar su gloria. Romanos 8:29 A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo.

            Resumo lo que hemos aprendido hasta el momento. Las multitudes recibirán su compasión, pero nunca habrá una transformación, sus discípulos siempre recibirán su compasión, porque el Salmo 103 dice que como el padre se compadece de los hijos, así se compadece el Señor de los que le temen, ¿y quiénes son los que le temen? Sus discípulos. Así que los discípulos siempre recibirán compasión, pero los discípulos tienen un nivel más alto de relación que se llama comunión, un acuerdo en común que busca el Padre sea glorificado en nuestras vidas.

            En este mismo Sermón del Monte, Mateo 5: 14-16 Jesús dijo »Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Un verdadero discípulo nada lo puede esconder. Dice la Palabra de Dios que al principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y luego era Dios y todas las cosas por él fueron hechas y nada de lo que ha sido hecho sin él fue hecho. En él estaba la vida, y la vida es la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no pueden prevalecer contra la luz. Un verdadero cristiano no se puede esconder. Una vez que se ha encendido Tu luz en mi corazón, donde quiera que yo vaya, Señor, irá tu verdad en mí y a través de mí, eso es una evidencia de una persona que no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras -no obras de la carne sino el fruto de Su Espíritu operando en nosotros- glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

            Ese es nuestro común acuerdo con el Maestro. Cada obra que hizo Jesús fue para señalar que Él era el genuino Hijo de Dios, me encanta que en el Evangelio de Juan le llama señales, porque todas las señales señalan a alguien. Cuando nos quedamos simplemente con el favor de Dios, sin que este señale y levante a Cristo, como el Hijo de Dios, ese favor de Dios habrá quedado anulado, toda señal que es legítima producida por el Espíritu Santo va a levantar a Cristo. Nos lo dice el Señor en Juan 16:14, el Espíritu tomará de lo mío y lo hará saber, porque todo lo que tiene el Padre es mío. Esa es la función del Espíritu Santo, así que nuestro acuerdo es glorificar al padre.    Con nosotros tiene compasión y, ciertamente, siempre la tendrá, pero con nosotros los discípulos tiene comunión. Multitud o discípulo. La multitud de los hijos de Israel vieron sus obras y nunca cambiaron, terminaron siempre dependiendo de un becerro de oro, afligidos, más perdidos siempre, pero Moisés en medio de las circunstancias adversas reflejaba la gloria de Dios, porque con Él tuvo comunión en el Sinaí, relación íntima, eso es lo que Dios tiene con sus discípulos. ¿Cuál de las dos partes quieres tener?

            Luego viene la Palabra bienaventurados, que se repite ocho veces en los primeros doce versículos del Sermón del Monte. Bienaventurados, es la palabra griega macarius, que significa feliz y dichoso. En la antigüedad muchas islas fueron nombradas de esta manera, una de ellas Creta, fue llamada macarius, porque era una isla autosuficiente, que tenía todo tipo de recursos no solamente para enriquecerse a sí misma, sino para enriquecer a los demás, para exportar. ¿Cuál fue es el origen de la más grande bienaventuranza? El Salmo 32 nos dice que es bienaventurado el varón al que Dios no inculpa de pecado. No hay más grande bienaventuranza. ¿Cuándo Dios podría proferir la palabra bienaventurados? Cuando le ha participado de su naturaleza divina, porque no hay nada que haga más feliz y dichosa a una persona que participar de la naturaleza divina de Dios.

            Acompáñeme a 2 Pedro 1:3-7 Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. La piedad es tener un acuerdo con Dios. Dice: nos han sido dadas, ¡no las ganaste! fueron dadas por su divino poder mediante el conocimiento de aquel que nos llamó, Dios nos dio a conocer en Cristo y a través de Él nos dio todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad por su gloria y excelencia. Por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones. Por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

            ¿A quién puede llamar Dios bienaventurado? a una persona que ha participado de la naturaleza divina. Te recuerdas de la historia de Nicodemo, el Señor le dijo si no naces de nuevo, no puedes ver el reino de los cielos, para que puedas entrar, mucho menos ni siquiera puedes saber dónde está. Era principal de los fariseos, vino a Jesús de noche: maestro, sabemos que eres Hijo de Dios, porque nadie puede hacer las señales que tú haces, si no tuvieras a Dios contigo. El Señor lo paró en seco, si no naces de nuevo. No se trata de saber del maestro, si no naces de nuevo no puedes ver el reino de los cielos. Señor, como puede ser esto, si lo que es nacido de la carne, carne es. Tu naciste en el vientre de tu mamá y hasta ahí has llegado, por mucha religión que tengas, solo eres carne, a menos que nazcas del Espíritu no podrás ver el reino. El Señor, le dice, esto no puede ser manipulable por el hombre.

            Esto es lo que dice Efesios 1:13-14: En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, Cuál es el Evangelio de nuestra salvación. El Señor Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él, no tomando en cuenta a los hombres sus pecados, a quienes crean en Él, al que no conoció pecado por nosotros se hizo pecado, para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios (2 Corintios 5:21). En eso consiste el Evangelio, habiéndolo oído y habiéndote rendido, porque eso significa creer, no es simplemente un ejercicio mental, el creer que salva es una rendición incondicional, no es un ejercicio mental, no se tata de creer en el Jesús histórico, se trata de hacerlo tu Señor y porque me dices Señor, dice el Señor, si no haces lo que yo te digo. Eso es creer que salva. Y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

            Oímos, creímos y Dios nos selló con su Espíritu y nos participó de su naturaleza espiritual y ahora nacimos de nuevo y ahora podemos ver el reino de los cielos, pero como toda nueva naturaleza necesitas aprender a caminar en ella. De eso se tratan las bienaventuranzas, les he llamado las bienaventuranzas, las sendas de justicia, inspirado en el Salmo 23 cuando dice El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar… Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Y estas son las sendas, las bienaventuranzas nos enseñan a caminar en nuestra nueva naturaleza espiritual, para vivir como súbitos del reino que describe el Sermón del Monte. Por ejemplo, para alguien que no ha participado de la naturaleza espiritual de Dios en Cristo, decirles que cuando le golpeen en una mejilla ponga la otra, es imposible. A veces queremos enseñarles la naturaleza carnal, pero eso es imposible, decirles que al que quiera tomar tu túnica dale también la capa, al que quiera forzarte a llevar su carga una milla, ve con él dos, es imposible.

            Lo primero que tienes que aprender es cuál es tu propósito en la vida, y como discípulos nuestro propósito es establecer la justicia del reino en el mundo. Por eso la penúltima bienaventuranza, antes del padecimiento por causa de la justicia, por cierto, es bienaventurando a los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. No los pacifistas que son aquellos que dicen ausencia de conflicto para que tú no te metas conmigo y yo no me meta contigo, vamos a predicar la ausencia de conflictos, tolerancia a todo nivel. Esto no es un pacificador, un pacificador no es el que busca la ausencia de conflicto sinos la presencia de Justicia.

            Isaías 9 dice que se sería llamado Jesús Príncipe de Paz, pero Jesús dijo: penséis que he traído paz a la tierra. No señor, el que dice que ha venido a poner paz en la tierra es al que pone la porcelana debajo del arbolito el 24 de diciembre, con la boquita cerrada para que no haga declaraciones. Pero yo no he venido a traer paz sino espada, porque de ahora en adelante los enemigos del hombre serán por mi causa enemigos de su propia casa, estará el padre contra el hijo, la madre contra la hija, la nuera contra la suegra. Luego dijo el Señor, la paz les dejo, la paz os doy, yo no la doy como el mundo la da. ¿Cómo la da el mundo? Tratando de quitar el conflicto. Yo trato de establecer la justicia, he traído una espada que traza una demarcación si te pasas del lado de la justicia, justificado por la fe tienes paz para con Dios.

            La paz del mundo busca la tolerancia a todo nivel, la paz de Cristo busca el establecimiento de su justicia y ese es el propósito para el cual Dios nos ha llamado. Por eso es que cuando los hijos de Dios, discípulos, hemos entendido que esa es nuestra función en la tierra, el Espíritu nos enseña a poner la otra mejilla en pro de la justicia que es Cristo. No por debilidad, no por indulgencia sino por establecer la justicia de Dios. Sufrir cualquier agravio, cuando esto me permite mostrar a Cristo en mi vida. Llevar una milla más la carga, cuando esto me permita compartir a Cristo en mi vida. Ahora tiene sentido poner la otra mejilla. Para llegar ahí quiero simplemente platicarles rápidamente qué es la bienaventuranza. Digamos que la palabra bienaventurados significa ser feliz y dichoso y que no puedo pensar que el Señor estuviera pensando en otra cosa que no fuese participarnos de su naturaleza divina y darnos vida con Cristo, para que verdaderamente conozcamos la fuente de la dicha y la felicidad, no como un estado de ánimo sino como un estilo de vida, a pesar de las circunstancias.

            Se dice que un perro deambulaba por las calles, se encontró a un cachorrito que andaba como loco persiguiendo su cola, a ver si alcanzaba su cola. Lo ve y le dice ¿qué estás haciendo perrito? Y el perro joven le dice, es que estoy estudiando filosofía en la universidad y me enseñaron que la razón de ser del perro se encuentra en su cola, así que la estoy persiguiendo, porque el día que la alcance voy a ser el perro más feliz de la tierra. Hum, dijo el perro viejo viendo al joven. Cuando yo era joven y estuve estudiando filosofía también y, definitivamente, estoy de acuerdo contigo, en el hecho de que la razón de ser del perro se encuentra en su cola. Y me dediqué a perseguir la felicidad y mi cola como loco. Me di cuenta que si con más frenesí la perseguía, más se alejaba de mí y nunca la alcanzaba. Así que un día desistí y dije ya no más persecución a mi cola. Y simplemente me dediqué a hacer mis actividades normales de perro, para las cuales fui creado. Y me di cuenta de algo, mi cola me seguía a mí.

            El mundo está en el frenesí de buscar la bienaventuranza por sí misma, la felicidad por sí misma y a costa de todo, pero el Señor nos hizo con un propósito, ninguna cosa que obedece a un diseño específico deja de tener propósito, nadie hace algo sin un propósito. El que diseñó este púlpito tenía el propósito que yo pudiera apoyar mi Biblia ahí, diferente del que diseñó esta bocina que tiene el propósito de amplificar la señal de mi voz. Diferente al que hizo esa cámara que tenía el propósito de que pudiéramos transmitir la imagen. Si Dios nos creó, ¿cuál es el propósito de Dios? Si tú crees que Dios te creó y que no eres producto de la casualidad ni de un estallido del universo que de la nada hizo todo, que eres desecho cósmico que anda flotando por el universo. Si tú no crees esa patraña es que Dios te hizo. La siguiente pregunta es ¿cuál es tú propósito? Si tú como el perro viejo camina siguiendo tu propósito, la cola te seguirá a ti. Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y serás la persona más bienaventurada de esta Tierra, mientras sigas persiguiendo la cola por sí misma no harás más que desgastarte y devastar tu vida.

            El origen de la felicidad es el propósito de Dios en nosotros, es Cristo en nosotros la esperanza de vida, que nosotros podamos vivir en la justicia y establecer la justicia. Poner los ojos en las cosas de arriba donde Cristo está sentado a la diestra del Padre y no poner los ojos en la tierra sino allá arriba. Cuando leí por primera vez Eclesiastés tenía 24 años, dije yo no quiero saber nada de Salomón, es un depresivo, todo está mal para él, todo es vanidad. Yo no creo que la vida tenga que ser así. Me costó dormir esa noche, al otro día me levanté y ya tenía 53 años, así de rápido. Y ahora que leo Eclesiastés y mi hermano hizo un hermoso libro de Eclesiastés que se llama “Un viaje bajo el sol, un camino bajo el sol”, algo así. Esta toda la explicación de Eclesiastés verso por verso, ahora me volví a leer a Eclesiastés me dije: Salomón, no era tan depresivo, no hay nada nuevo bajo el sol y todo es poner nuestros ojos donde Cristo está a la vista del Padre, y permitir que la comunión con Dios, en este breve tiempo de nuestro peregrinar por este mundo, nos conceda el privilegio de su gloria sobre nuestras vidas.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…