LibrosPastorJorgebanner01

Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

 

            Ser padre es un gran privilegio y un gran desafío, porque tenemos que seguir el ejemplo del Padre por excelencia, el Padre nuestro que está en los cielos. Me contaron hace poco la historia de un padre que está soñando y sueña que se muere y va al cielo, pero en su sueño hay dos entradas en el cielo: una para los hombres a los que manda la mujer y otra para los hombres a los que no manda la mujer. La fila de los que manda la mujer era larga, larga. La fila de la entrada donde había hombres que no los mandan tenía solamente a uno, y alguien se le acerca y le dice: Con todo respeto, ¿usted no se dejó mandar por su mujer? Yo no sé, usted, ella me dijo que me pusiera aquí. Gracias a Dios por las mujeres, gracias a Dios por nuestras madres que desde chiquitos nos acostumbran a mandarnos y a obedecerles. Es bueno que nosotros seamos obedientes de nuestra madre y obedientes de nuestro padre.

            Si algo debe ocurrir en la vida es que seamos obedientes a nuestra madre y a nuestro padre. Un muchachito creído, muy orgulloso le dice a su papá para el Día del Padre. Papi, cuando yo sea grande quiero ser como tú. ¿De verdad hijo, y para qué? Para tener un hijo como yo.

            Hoy tenemos que entender que ser padre es más que un título. A veces obtenemos un título. He conocido jóvenes aquí en la iglesia, recuerdo a uno en particular, hijo de un padre médico y como que le metió que también tenía que ser médico. Una vez que se graduó le entregó a su padre el título y se dedicó a vender gasolina. La gente tiene títulos, pero a veces no los usan, los tienen colgados, no ejercen la profesión. Como padres no solo adquirimos un título cuando nace nuestro primer hijo, adquirimos una gran responsabilidad, un rol que tenemos que desempeñar con mucho cuidado. Por supuesto, uno de los más famosos de los roles es el de proveedor.

            En Guatemala, el concepto de un buen padre, por mucho tiempo, es el que da lo del gasto, entonces un buen padre es aquel que trabaja y llega a su casa cada semana, cada quincena, cada mes y le dice a su esposa: Aquí te traje lo del gasto. Claro, hay padres que se quedan con el gasto de hace quince años y piensan que el azúcar todavía vale ocho centavos la libra, el gasto varía año con año, pero esa es una de las responsabilidades: ser proveedor a todas las necesidades en nuestro hogar. Pablo lo pone de esta manera en 1 Timoteo 5:8 El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. La comparación es muy drástica, es muy dura. Ser peor que un incrédulo, imagínese. Negar la fe, eso es apostatar y, sin embargo, dice el que no provee para los suyos y para los de su casa es un apóstata, es uno que niega la fe, es peor que un incrédulo. Por eso es tan importante ser buenos proveedores.

            Aquí hay una lección que tenemos que aprender. El proveedor para todas las necesidades en la casa no necesariamente es el padre, porque hay muchas madres solteras, hay muchas madres viudas, hay muchas madres divorciadas, y en ese caso ¿quién es el proveedor? Yo, dice la mujer, yo soy padre y madre para mi hijo, yo soy la proveedora. Tanto el hombre como la mujer, aunque tienen responsabilidad de proveer, tienen que aprender esta lección: El proveedor es Dios. El Señor es mi pastor, dice el Salmo 23, nada me faltará. Nada. Sea usted huérfano, sea viudo, divorciada, usted depende de la provisión del Padre nuestro que está en los cielos y, normalmente, provee a través del padre, otras veces a través de la madre y algunas veces a través del suegro, del papá, de la empresa en la que usted trabaja. No es la empresa en la que usted trabaja la que le provee, es Dios que le provee a través de ella. Es importante recordar, padres, que como malos trabajadores y malos administradores, jamás seremos buenos proveedores.

            Todo papá debe desempeñar el rol de modelador, el padre tiene que dar lo más importante que es el buen ejemplo. Si damos buen ejemplo, nuestros hijos van a llegar a ser buenos hombres, nuestras hijas serán buenas mujeres. Recuerden que nuestros hechos hablan más fuerte que nuestras palabras. Podemos decir a nuestro hijo que no beba licor, pero si lo hacemos con una botella de cerveza en la mano estamos perdiendo autoridad. Podemos decirle a nuestro hijo que no fume cigarrillos, pero si lo hacemos con uno encendido en la mano estamos perdiendo fuerza. Podemos decir a nuestro hijo que no falte a la escuela, pero si faltamos al trabajo cada vez que hay un partido de fútbol, entonces les estamos dando un mal ejemplo a nuestros hijos.

            Tenemos la responsabilidad de ser modelo digno de ser imitado. Modelamos cuando vivimos en todo tiempo lo que hablamos, lo que decimos, lo vivimos con integridad. Una persona íntegra es una persona que hace lo que dice que va a hacer, una persona íntegra vive lo que predica, practica lo que enseña y por eso es importante que seamos modelo para nuestros hijos. Todo padre tiene que ser un corrector, uno que corrige. Proverbios 3:11-12 nos dice: Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido. Y si algo tenemos que hacer es corregir a nuestros hijos. Si no les corregimos habrá problema.

            Hablaba en la Red de Matrimonios, en su reunión mensual, y les decía que nosotros tenemos que dejarles a los hijos un buen legado, el legado de un padre. Al terminar cientos de niños vinieron con ellos y cada uno preparó un regalo para su papá, unos miembros hicieron la imitación de una copa, de las que se entregan cuando se gana un evento deportivo. Y en la base pusieron cuatro consejos basados en el libro Escuela para Padres, y decía: A. Amar para dar seguridad. Ame a sus hijos y crecerán seguros. B. Bendecir a sus hijos para darles prosperidad. Bendígalos, instrúyalos, ámelos. C. Corregir para dar carácter. Corrija a sus hijos para que ellos desarrollen un buen carácter. Y D. Determinar, permanecer para triunfar.

            Enséñeles a sus hijos a perseverar para que tengan éxito. Me pareció una brillante manera de darle a los padres cuatro síntesis de cuatro de los capítulos del libro Escuela para Padres, que escribimos el año pasado, ojalá que usted lo pueda leer para poder dar instrucciones a sus hijos, precisamente. Todo padre es un representante del Padre nuestro que está en los cielos. Nuestros hijos desde chicos, antes de conocer a Dios, conocen a su papá. Y el papá es el que les enseña lo que es el amor, lo que es el respeto, lo que es la obediencia, lo que es la integridad. Es el papá el representante de Dios para sus hijos, a través de él los hijos conocen lo que es Dios con nosotros al proveernos, no solo lo material sino lo emocional y lo psicológico.

            Por eso somos los representantes de Dios en el hogar. Somos embajadores de Dios en el hogar y tenemos que enseñar a nuestros hijos. Salmo 103:13 dice Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. Un padre se compadece de sus hijos cuando los ve enfermos, siente la angustia de ellos, la pena, el dolor, la preocupación y se desvela por ellos, se sacrifica por ellos, trabaja duro por ellos, porque siente compasión de ellos. Más grande los ve llorar, porque la novia los dejó por otro, los ve llorar porque sus amigos pasan al siguiente grado y él se queda en el mismo. Otras veces los ve llorar porque todos salen a jugar, pero él no porque está fracturado en su cama. En fin, los padres mostramos compasión a los hijos y así es Dios compasivo con nosotros.

            Deuteronomio 1:29-31 dice »Entonces les respondí: “No se asusten ni les tengan miedo. El Señor su Dios marcha al frente y peleará por ustedes, como vieron que lo hizo en Egipto y en el desierto. Por todo el camino que han recorrido, hasta llegar a este lugar, ustedes han visto cómo el Señor su Dios los ha guiado, como lo hace un padre con su hijo. Nosotros tenemos la responsabilidad de guiar a nuestros hijos. Por supuesto, a veces aunque tienen un buen modelo de padre, aunque han sido amados, han sido bendecidos, han sido corregidos, han sido bien enseñados les agarra lo del hijo pródigo y agarran toda la herencia buena que les hemos dado, y se van al mundo a echar a perder todo eso. Por supuesto, no todos los errores que cometen los hijos son culpa de los padres, es más, la mayoría de los errores que cometen los hijos son culpa de ellos mismos. Cada uno es responsable, lo que dice Ezequiel 18. Un buen padre y un mal hijo, ¿voy a castigar al padre por un mal hijo? No, voy a castigar al mal hijo. Un buen hijo, un mal padre ¿voy a castigar al hijo por el padre pecador y malo? No, voy a castigar al padre malo, porque cada uno es responsable de sus actos.

            Usted puede tener un padre bueno y ser un mal hijo. Usted puede ser un buen hijo y tener un padre malo. Lo ideal es que tanto el padre, el hijo y la madre y todos en la familia vengamos a los pies de Cristo y seamos trasformados y todos seamos hechos justos, bendecidos por la gracia de Dios. Eso es lo que somos aquí nosotros, un grupo de familias redimidas por la sangre de Cristo, que Dios en su misericordia nos ha salvado, nos ha trasformado y ha cambiado la vida de nuestros hijos y de nuestros padres.

            Todo padre debe desempeñar el rol de ser un protector y una persona que ama. Mateo 3:17 Y una voz del cielo decía: “Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. Mateo 17:5 Mientras estaba aún hablando, apareció una nube luminosa que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo: “Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo! Y este Padre nuestro que está en los cielos se encargó de cuidar el alma y el corazón de Su Hijo Jesús, y se lo hizo ver a todos, a todos les dijo: este es mi hijo amado, estoy muy complacido con él. Y gracias a Dios, nunca dijo este es mi hijo aborrecido, estoy muy disgustado con él, porque el Padre nuestro que está en los cielos se asegura que nosotros nos sintamos bien motivados, animados, alentados.

            Hay una cosa muy importante que está precisamente en el Libro de Proverbios que hemos venido estudiando los últimos días, Proverbios 22:6 Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Está la esperanza en que aunque el hijo pródigo se separe del camino correcto, aquella instrucción que le dimos de niño le sirva para poder vencer sus dificultades, tenemos que entender que la instrucción viene antes de la corrección. No se puede corregir a un hijo a quien no se le ha dado una instrucción clara. Primero debe darle instrucciones claras, enseñarle qué hacer, por qué debe hacer y si no lo hace cuáles son las consecuencias de no hacerlo.

            No es suficiente cuando son chiquitos decirles vayan a acostarse porque ya es tarde. Usted tiene que explicarles, por qué no deben seguir viendo televisión o jugando, se acuestan a las ocho porque se tienen que levantar a las cuatro para ir al colegio. Hoy hay muchos niños que madrugan, cuatro, cuatro y media, cinco. Aquellos tiempos en los que nos levantábamos a las siete y a las ocho ya estábamos en el colegio y nos íbamos a pie, ya cambiaron. Hoy la pobre gente tiene que madrugar y los niños hacen su segundo sueño en el carro y llegan a la calle hacer fila, porque no todos los colegios tienen un buen parqueo seguro como el de la Fráter, ahí sacan el cereal, la leche, ahí comen a veces, ahí los visten en el carro, ahí los arreglan. Hay que explicarles el por qué tienen que acostarse, por qué necesitan dormir bien, necesitan descansar para que pueda rendir mañana en el colegio, poner atención en sus clases, poder jugar en sus deportes.

            Tenemos que explicarles, no basta con que usted le diga a su hija no te doy permiso para ir a la discoteca en la Zona Viva hoy viernes. Explíquele por qué.

Porque sabe de muchas señoritas y jóvenes que van a las discotecas y ahí en una bebida les ponen una droga y luego aparecen desnudos en un hotel, violados, contaminados o contagiados de muchas enfermedades. He conocido personas que salen de la discoteca gateando, no solo por lo que han bebido sino por los balazos que hay adentro. Entonces hay que tener cuidado. Hay que razonarle a nuestros hijos el por qué no les damos permiso.

            Hablando de qué debemos instruirles. En el capítulo 22:13-21 por ejemplo: « ¡Hay un león allá afuera! —dice el holgazán—. ¡En plena calle me va a hacer pedazos!» Usted tiene que enseñarles a los hijos que los holgazanes siempre encuentran disculpas para no hacer su trabajo. Versículo 14 La boca de la adúltera es una fosa profunda; en ella caerá quien esté bajo la ira del Señor. Si no les advierte a sus hijos de los peligros de buscar una prostituta, él se va a dar cuenta de eso después de que la haya buscado. Usted tiene que instruir a su hijo, a su hija, tiene que enseñarle lo que va a encontrar en la vida. La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige. Que importante es aplicar la vara de la disciplina y corregir a nuestros hijos a tiempo. Oprimir al pobre para enriquecerse, y hacerle regalos al rico, ¡buena manera de empobrecerse! En los siguientes versículos dice Presta atención, escucha mis palabras; aplica tu corazón a mi conocimiento.Grato es retenerlas dentro de ti, y tenerlas todas a flor de labio. A ti te las enseño en este día, para que pongas tu confianza en el Señor. ¿Acaso no te he escrito treinta dichos que contienen sabios consejos? Son para enseñarte palabras ciertas y confiables, para que sepas responder bien a quien te pregunte. Este padre no solamente les habló a sus hijos, se las escribió. Escríbaselas, póngaselos en el cuarto los consejos, hágale afiches que le queden ahí treinta dichos, dice, y luego aparecen los treinta dichos, veamos algunos, usted puede leerlos todos despacio con su familia.

            1. Versículos 22-23 No explotes al pobre porque es pobre, ni oprimas en los tribunales a los necesitados; porque el Señor defenderá su causa, y despojará a quienes los despojen. Qué tremendas instrucciones para cualquier joven y señorita. No explote al pobre porque es pobre, ni oprima en los tribunales a los necesitados, porque se va a enfrentar usted con Dios. Dios es el defensor del pobre, del necesitado, así que si enseñamos bien a nuestros hijos vamos acabar con la explotación de los pobres, pero tenemos que instruirlos como dice Salomón.

            2. Versículos 24-25 No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos, no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa. Que importante es enseñarles a nuestros hijos, ¿por qué andas con aquel? —Papá, es que me gusta como someta a la gente. Fijate que nomás cae en el suelo y un ladrillo les tira en la cabeza—. ¡Ah! es peligroso, no te juntes con gente violenta, porque si te juntas con gente violenta te volverás violento y vas a morir joven, porque otro más violento te va a matar. Aquello que decimos que el que anda entre la miel algo se le pega, está confirmado ahí. Por eso hay que decirles a nuestros hijos, si ve que su hija anda con un muchacho violento dígale: no te juntes con ese muchacho, te va a ser daño, te va a golpear, no te conviene. Pero hay que darle la instrucción precisa como lo hizo Salomón a su hijo.

            3. Versículos 26-27 No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas. Si eso le hubieran enseñado cuando era libre y disfrutaba de su sueldo, que bonito era, ¿se recuerda? pero ahora cada vez que le dan su sueldo aparece ahí un descuento porque usted se metió de fiador. Se metieron de fiadores y ahora están pagando. Sí, nos toca, a veces nos toca y por eso el consejo hay que dárselos ahorita. Hijo, no se meta de fiador fácil, en algunas maquilas, en algunas empresas le dice uno al otro, yo me pongo de fiador tuyo y vos te pones de fiador mío y sacamos plata. Los dos se quedan pagando la deuda del otro y alguno la deuda de los dos, sobre todo si se fue mojado a Estados Unidos y allá lo capturaron y lo tienen preso o está muerto en algún lado. Porque si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes.

            4. No cambies de lugar los linderos antiguos que establecieron tus antepasados. Consejo sabio. En Guatemala hay muchos conflictos por tierras. Hay pueblos donde se enfrentan a machetazos y a balazos simplemente porque alguien corrió el lindero unos metros para un lado o unos metros para el otro lado, en vez de respetar la propiedad ajena, la propiedad privada. Dios respeta la propiedad privada, por eso nos aconseja que nosotros respetemos los linderos. Usted compra un terrenito y está contento, pero hay un árbol bonito en el terreno del vecino, no corra su cerco para meter el árbol, Siembre uno. Sea trabajador, un día va a cosechar, si usted siembra. Pero no cambie los linderos, porque va a tener serios problemas.

            5. Versículo 29 ¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie. Qué bonita manera de enseñarle a su hijo. Mire hijo, no sea… y usted llena el espacio con el calificativo, con el adjetivo que prefiere usar, puede ser no sea haragán, no sea dejado, no sea negligente, porque si usted quiere codearse con los reyes, con gente importante, si usted quiere codearse con gente influyente, si quiere que la gente lo tenga cerca y tener buenos trabajos tiene que ser una persona diligente, así que para empezar recoja la mesa, recójala bien, lave los platos. Hija deje de estar tirando su ropa interior en el patio, recójala, póngala en el lugar correspondiente, sea diligente. Haga sus tareas, hágalas bien, si usted es diligente se va a codear con gente influyente. Es importante enseñar a nuestros hijos que la negligencia no ayuda. Negligencia es dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Claro, como dice la cita de Mark Twin, no hay que dejar para mañana lo que se puede hacer pasado mañana, pero la enseñanza es hagamos hoy lo que nos toca hacer hoy, instrucciones que debe darle un padre a sus hijos.

            7. Proverbios 23: 4-5 No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas. ¿Acaso has podido verlas? ¡No existen! Es como si les salieran alas, pues se van volando como las águilas. Usted y yo conocemos gente que tenía veinte millones y mañana no. Volaron, volaron, los invirtió en un edificio lindo y vino una bomba y lo destruyó. Vino una tormenta y lo arrasó. Las riquezas son como si tuvieran alas, vuelan. Hay que enseñarles a nuestros hijos que no hay que poner la fe en las riquezas, hay que disfrutarlas, hay que compartirlas, hay que hacerlas pero no hay que afanarse por acumularlas.

            ¿Se acuerdan qué bonito era Likín? Hace muchos años era bonito, hasta que de repente hicieron unos trabajos en el puerto y cambio la marea, se inundaron las casas y se llenaron de arena hasta el techo. Iba caminando sobre el techo de una casa donde yo me hospedaba, no era mía, lo siento por los dueños, pero ya no la pude disfrutar porque estaba llena de arena. Las riquezas así son. Hace poco metieron preso en Guatemala a uno de los funcionarios del banco de Comercio desaparecido por quiebra fraudulenta, mucha gente perdió millones al ponerlos ahí, en un banco, no digamos en financieras fantasmas, por eso dice el consejo: no te afanes acumulando riquezas, no te obsesiones con ellas. Esa es una clave, no obsesionarse con ellas.

            Hay quienes por acumularlas se vuelven tacaños, ya no comen donas por no desperdiciar el hoyo. Si va a comer, coma, disfrute, para qué va a estar acumulando, disfrute. Agarre a su familia y dígales que los va a llevar a almorzar y usted va a pagar. Los va a llevar a pasear al puerto y usted pagará. Váyase, si puede ir más lejos, vaya a El Salvador y si quiere quedar bien con todo el chorro de nietos, nueras, yernos e hijas, lléveselos a Orlando. Disfrute un poco de su plata antes que le salgan alas y vuelen y después se quede pensando: mejor me los hubiera llevado a Europa, pero ya no hay con que llevarlos a la Florida, es decir a la zona 19.

            Todos son maravillosos, pero solo le estoy dando un saborcito de lo que hay en la Palabra para instruirse a nuestros hijos.

            11. Versículo 12: Aplica tu corazón a la disciplina y tus oídos al conocimiento. Hay algunos padres de familia que les tocó vivir muy duro, se quedaron huérfanos desde pequeños, tuvieron que trabajar muy fuerte y se esforzaron, hicieron un patrimonio, hicieron una empresa, hicieron una fortuna y entonces vienen los hijos y nacen en sábanas de seda, nacen en casas propias y hermosas, nacen con carros nuevos y muy bonitos, ellos no saben lo que es la escasez ni la pobreza. El papá sí lo supo y él ahora está dándole a sus hijos lo que nunca pudo tener, es feliz de darle a sus hijos todas las comodidades, pero no se olvide papá que sus hijos están creciendo sin trabajar como usted trabajó, sin esforzarse como usted se esforzó y por eso tiene que enseñarles a que ellos adquieran conocimiento. Pónganse las pilas muchá, tienen que graduarse y aprender lo que es un buen administrador de empresas, lo que es ser un buen abogado, lo que es ser un buen médico, ustedes tienen que graduarse, tienen que adquirir conocimiento. Yo no lo adquirí formalmente, porque no tuve la oportunidad, pero ustedes la tienen, adquiéranlo y, de paso, enséñeles los gajes de su oficio, también enséñeles a trabajar en lo que usted hace.

            Hay que insistir en que adquieran conocimiento, no solo que vayan a la escuela, porque yo conocí a muchos que fueron a la escuela pero nunca adquirieron conocimiento, se la pasaron vegetativamente, por inercia, pasaron de noche como se dice, “yo pasé de noche en geografía”, “yo pasé de noche en matemática”. Se las pasó de haragán todo el tiempo. Usted como padre no solo debe asegurarse que vaya a la escuela sino que adquiera conocimiento, revise, pregunte, asegúrese que su hijo adquiere conocimiento para que no venga a ser un inútil.

            12. Versículos 13-14: No dejes de disciplinar al joven, que de unos cuantos azotes no se morirá.Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del sepulcro. Para qué dijo eso Pastor, dirán todos los muchachos. Yo solo leí lo que dice la Biblia, dale unos buenos azotes, dice, y lo librarás de muchachas cosas. Todos tenemos alguna experiencia en la cual recibimos algunos buenos azotes y nos sirvió.

            15. Versículos 19-21 Hijo mío, presta atención y sé sabio; mantén tu corazón en el camino recto. No te juntes con los que beben mucho vino, ni con los que se hartan de carne, pues borrachos y glotones, por su indolencia, acaban harapientos y en la pobreza. ¡Ajá, qué buena! Hay muchachos que empiezan a trabajar y ganan mucha plata y a fin de mes andan pidiendo prestado, porque se gastaron todo el sueldo y lo peor es que no se hartan solos, ahí tienen todo al grupo en la mesa, yo pago esta ronda, otra ronda cantinero, los que andan en eso terminan en la pobreza, harapientos. Lo dice Salomón y nosotros debemos tomar ese consejo y dárselo a nuestros hijos.

            18. Versículos 29-31: ¿De quién son los lamentos? ¿De quién los pesares? ¿De quién son los pleitos? ¿De quién las quejas? ¿De quién son las heridas gratuitas? ¿De quién los ojos morados? ¡Del que no suelta la botella de vino ni deja de probar licores! Usted es una persona que siempre anda tomado licor, es una persona que siempre va a andar golpeada, por eso dice en el 31-34 No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que se desliza; porque acaba mordiendo como serpiente y envenenando como víbora. Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces. Te parecerá estar durmiendo en alto mar, acostado sobre el mástil mayor. Y dirás: «Me han herido, pero no me duele. Me han golpeado, pero no lo siento. ¿Cuándo despertaré de este sueño para ir a buscar otro trago?»

            Como decía aquel presentador mexicano: aún hay más, léalos todos despacio en su casa, si usted no sabe qué instruir a su hijo lea Proverbios, lea el Capítulo 22, aquí le he dado una muestra de cuantas instrucciones podemos darles a nuestros hijos para que ellos lleguen a ser hombres y mujeres de bien. Por eso es bueno que usted los instruya como padre, como madre y que cuando traiga a sus hijos a la iglesia llévelos a la Zona de Campeones para que sean instruidos y colaboremos con usted. Llévelos a una célula de jóvenes, de Júniors, para que ellos sean instruidos y colaboremos con ustedes. Tráigalos cuando ellos quieran servir en alguno de los ministerios de la iglesia, porque vale la pena.

Ser padre es más que un título, es un rol. De nosotros depende que nuestros hijos aprendan. Si nuestros padres fallaron un día, no repitamos nosotros el mismo fallo, corrijámoslo, enseñamos a nuestros hijos de mejor manera y que nuestros hijos no repitan nuestras fallas tampoco. Que ellos las corrijan y mejoren la instrucción con sus propios hijos.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…