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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

        Cuántos han tenido problemas con algún trabajador insolente, insolente es aquel que es atrevido, irrespetuoso, que le responde de manera ofensiva, insultativa. Quizá en vez de un trabajador usted tiene un hijo insolente o a lo mejor un amigo o un alumno insolente. ¿Qué aconseja la Biblia respecto a los insolentes? ¿Cómo podemos tratarlos? Mire su Biblia en Proverbios 22 y se dará cuenta cuál es el consejo de la Palabra. Usted aprende aquí sobre Proverbios 22 y en las células Proverbios 23 y completa una serie de consejos maravillosos para vivir la vida con buena conducta. Dice aquí en Proverbios 22:10 “Despide al insolente, y se irá la discordia y cesarán los pleitos y los insultos”. Cuando en una organización, cuando en la familia, cualquier grupo humano hay discordias, y pleitos, celos iras, contiendas, insultos, va a encontrar siempre a un insolente que es el que las produce, las causa, las provoca con su modo de hablar, con su modo de dirigirse a la gente, con su modo de conducirse con las personas.

            Lo hermoso de la Biblia es que nos cuenta maravillosas historias de hombres y mujeres sin esconder sus debilidades, sus fracasos, sus problemas, para que nosotros podamos aprender de esas historias. Por eso vayamos al libro 1 Samuel 25 y ahí vamos a encontrar una historia maravillosa, esta puede ser el guion de una película muy interesante con romance, con guerra, con hambre y con abundancia, de todo hay aquí en este capítulo, ponga atención y fíjese que dice 25:1- 42. Samuel murió, ¿quién era Samuel? Era aquel profeta de Dios quien ungió a David para que llegara a ser rey de Israel y sucesor de Saúl, un hombre que nació como respuesta a la oración de una madre estéril, Ana no podía tener hijos y sufrió terriblemente, pero un día llegó al templo oró a Dios, pidió un hijo y el sumo sacerdote le dijo: Ana de aquí a un año tendrás un hijo y la mujer cumplió su promesa. Ella dijo: Si Dios me da un hijo, yo se lo voy a entregar a Él, terminó de amamantarlo y lo llevó al templo. Ahí se crio y a las 12 años recibió el llamado directo de Dios para seguir sirviéndole toda la vida.

            Un hombre ejemplar, intachable, pero me llama la atención que dice Samuel murió, ¿qué le va pasar a usted? Usted se va a morir, era buena gente y se murió, mire a su vecino mala gente, buena gente, sea bueno o sea malo, no importa, un día se va a morir, pateará la cubeta, colgará la toalla, o como dicen en Guatemala va a petatear, de morirse tiene, por eso es importante vivir bien para dejar como Samuel un buen recuerdo e impacto en la Tierra.

            Samuel murió, y fue enterrado en Ramá, donde había vivido. Todo Israel se reunió para hacer duelo por él. Después de eso David bajó al desierto de Maón. Había en Maón un hombre muy rico, dueño de mil cabras y tres mil ovejas, las cuales esquilaba en Carmel, donde tenía su hacienda. Se llamaba Nabal (un nombre que debe recordar) y pertenecía a la familia de Caleb. Uno de los doce espías que junto con Josué regresó de ver la tierra prometida y le dijo a Israel que era una tierra que vale la pena conquistar, vamos. Pero los otros diez convencieron a Israel de no hacerlo. Cuarenta años pasó en el desierto con ganas de entrar a la tierra prometida, cuando finalmente llegó su día tenía más de 80 años. Cuántos años tiene usted, ya tiene 80, si tiene paciencia ya le va a llegar la oportunidad de entrar a la tierra prometida. A veces toma tiempo, Caleb conquistó y en medio de esa edad tan avanzada, salió al frente a luchar y a conquistar el monte, adquirir para sí, aquel sueño que había tenido desde sus juventud. Nabal pertenecía a la familia de Caleb y por eso era un hombre rico, era un hombre muy hacendado, muy adinerado, pero no adquirió el carácter de Caleb. Nabal tenía otra manera de ser. Su esposa, Abigaíl, era una mujer bella e inteligente; Nabal, por el contrario, era insolente y de mala conducta. Allí sí falló Abigaíl porque le fue bien porque Nabal tenía mucho dinero, pero le fue mal porque tuvo un esposo insolente y de mala conducta. Y un esposo insolente de ¿qué manera le va a hablar a su esposa? Con mucha falta de respeto, le va a hablar muy vulgar, la va a tratar no como vaso más frágil como dice Pedro, sino como vaso plástico de aquello que se toma y se tira. A la pobre en ese sentido no le fue bien.

            Estando David en el desierto, se enteró de que Nabal estaba esquilando sus ovejas. Recuerde que David estaba huyendo de su suegro Saúl, el rey de Israel, lo quería matar, el pobre andaba huyendo y estaba en circunstancias muy adversas al grado que era uno de estos pobres, que digo yo, tienen abolengos todavía. David había vivido en el palacio con Mical, la esposa que le había dado Saúl, cuando él mató al gigante Goliat, pero como tuvo problemas con el suegro, David estaba huyendo y estaba en una situación de escasez, de pobreza.     Estando David en el desierto, se enteró de que Nabal estaba esquilando sus oveja. Envió entonces diez de sus hombres con este encargo: «Vayan a Carmel para llevarle a Nabal un saludo de mi parte. Díganle: “¡Que tengan salud y paz tú y tu familia, y todo lo que te pertenece! Acabo de escuchar que estás esquilando tus ovejas. Y cuando alguien está esquilando tres mil ovejas tiene la lana que producen las tres mil ovejas, David sabía que Nabal estaba nadando en lana. Acabo de escuchar que estás esquilando tus ovejas. Como has de saber, cuando tus pastores estuvieron con nosotros, jamás los molestamos. En todo el tiempo que se quedaron en Carmel, nunca se les quitó nada. Pregúntales a tus criados, y ellos mismos te lo confirmarán. Por tanto, te agradeceré que recibas bien a mis hombres, pues este día hay que celebrarlo. Son días de abundancia, es un día que se está esquilando, un día que se está prosperando. Dales, por favor, a tus siervos y a tu hijo David lo que tengas a la mano. »

            David, aunque era el ungido para ser el próximo rey, estaba en ese momento en una situación de crisis, no tenía suficientes recursos para sostener a los 600 hombres que estaban bajo su cuidado. Cuando los hombres de David llegaron, le dieron a Nabal este mensaje de parte de David y se quedaron esperando. Pero Nabal les contestó: — ¿Y quién es ese tal David? ¿Quién es el hijo de Isaí? Hoy día son muchos los esclavos que se escapan de sus amos. ¿Por qué he de compartir mi pan y mi agua, y la carne que he reservado para mis esquiladores, con gente que ni siquiera sé de dónde viene? ¿Ustedes creen que Nabal no conocía a David? por supuesto que sí. David había estado en los titulares de todos los telenoticieros y periódicos de nuestra época si hubiera ocurrido todo acá. Todo el mundo sabía quién era David, todo el mundo cantaba: Saúl mató a sus mil, David a sus diez mil. Todo el mundo sabía que David había matado al gigante Goliat, todo el mundo sabía que era un hombre extraordinario y que Samuel lo había ungido para ser rey, pero la soberbia, la insolencia y la mala conducta de Nabal lo hizo cometer este grave error.

            Los hombres de David se dieron la vuelta y se pusieron en camino. Cuando llegaron ante él, le comunicaron todo lo que Nabal había dicho. Entonces David les ordenó: « ¡Cíñanse todos la espada!» Y todos, incluso él, se la ciñeron. Acompañaron a David unos cuatrocientos hombres, mientras que otros doscientos se quedaron cuidando el bagaje. David se puso, como diríamos en Guatemala, para balazos, solo que en lugar de agarrar su pistola, su ametralladora, su fusil, David agarró su espada, pero tal y como decimos hoy en día, David fue a visitar de nuevo a Nabal, pero iba con la espada desenvainada. La mala actitud de Nabal provocó en David otra mala actitud, porque esa actitud de insolencia ofendió a David y a los hombres que estaban con él y dijeron: Esto no se va a quedar así, nosotros somos de Jutiapa, somos de Zacapa, aquí no nos dejamos, aquí afilamos el machete en las piedras. La gente cuando usted es insolente con ella, se expone, se arriesga a que la gente reaccione a esa insolencia, a esa falta de respeto y se vuelva una batalla campal, se vuelva una guerra terrible. No podemos darnos el lujo de ser insolentes con ningún noble, ni con el criado de ese noble, ni con ninguna persona. Esa no es una conducta que va de la mano con un cristiano, un cristiano no puede ni debe ser insolente.

            Así que David se puso enojado, se llenó de ira y lo que quería era tener a Nabal enfrente para matarlo. ¿Creen que era más difícil matar a Nabal que al gigante Goliat? Por supuesto que no, pero para David no era problema hacerlo solo. Se hizo acompañar de cuatrocientos hombres para enfrentarse a ese insolente, a Nabal. Uno de los criados avisó a Abigaíl. Recuerde este nombre, porque es un nombre que enseña mucho. Uno de los siervos avisó a Abigaíl, gracias a Dios por aquellos trabajadores nuestros, por aquellos compañeros nuestros que en un momento dado se acercan y nos da un aviso: Mire don Juan, le quiero contar que en la bodega se están desapareciendo las cosas. Se pone alerta y se pone averiguar qué está pasando y se va a dar cuenta que hay gente que le está robando o que está pensando en secuestrarlo, hay gente que estás pensando matarlo o hay gente que está pensando destruirlo, que está complotando contra usted.

            «David envió desde el desierto unos mensajeros para saludar a nuestro amo, pero él los trató mal. Esos hombres se portaron muy bien con nosotros. En todo el tiempo que anduvimos con ellos por el campo, jamás nos molestaron ni nos quitaron nada. Día y noche nos protegieron mientras cuidábamos los rebaños cerca de ellos. Piense usted bien lo que debe hacer, pues la ruina está por caer sobre nuestro amo y sobre toda su familia. Tiene tan mal genio que ni hablar se puede con él.» Qué buen consejo. A veces tenemos a un trabajador que no es graduado universitario, ni siquiera graduado de la secundaria, pero es leal, es fiel y es honesto y se nos acerca y nos dice: mire, piense bien lo que va a hacer. Tiene sabiduría, es prudente y nosotros debemos poner atención cuando alguien está cerca de nosotros y nos dice: Piense bien lo que va a hacer, para qué se va a meter hacer una casa tan cara, tan lujosa y vas a dejar su negocio sin capital de trabajo, piense bien lo que va hacer. Sobre todo a las Abigaíles de hoy en día, el consejo les cae bien, piense bien lo que va a hacer, a lo mejor está casada con un Nabal, un insolente, malcriadote, vulgar, mala conducta. Piense bien lo que va a hacer. Porque usted estaba pensando darle un sartenazo en la cabeza, piense bien. Porque ni lo va a matar y lo va a dejar como vegetal, le va a tocar a usted bañarlo, alimentarlo, cuidarlo. Piense bien lo que va a hacer. Piense bien. Lo importante es pensar bien, antes de actuar.

            Piense usted bien lo que debe hacer, pues la ruina está por caer sobre nuestro amo y sobre toda su familia. Tiene tan mal genio que ni hablar se puede con él.» Hay gente que piensa que como es la dueña de la empresa, como ya tiene mucha fortuna, mucha autoridad y está llena de plata entonces puede tener mal genio con todo el mundo y amanecen de malas pulgas o cascarrabias y no se puede hablar con ellos. Nadie se atreve a hablar con ellos, porque saben que si les hablan, lo que sea, van a ser recibidos de mala manera. Hay que tener cuidado, si usted tiene tan mal genio que nadie habla con usted, pregúntese por qué nadie habla conmigo, pregúntese por qué nadie mi dice nada, por qué nadie me cuenta nada, por qué nadie me sugiere nada, por qué ya no me invitan a las reuniones mis parientes, por qué no me toman en cuenta mis amigos para nada, es probable que usted señor, usted señora sea un nabal o una nabala, una persona insolente, una persona de mal genio y entonces nadie quiere hablar con usted, porque nadie quiere estar con alguien que es irrespetuoso, que es de mal genio y que ofende todo el tiempo.

             Sin perder tiempo, Yo subrayé esa frase, cuando usted tiene una esposa bella, inteligente y que no pierde tiempo, usted ya la hizo, malaya, dirá usted, pero sí hay esposas como Abigaíl que son bellas e inteligentes y que no pierden el tiempo. Sin perder tiempo, Abigaíl reunió doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas asadas, treinta y cinco litros de trigo tostado, cien tortas de uvas pasas y doscientas tortas de higos. Recuerde que tenían que alimentar a seiscientos, pero ella tomó acción inmediatamente. Cuando hay problemas graves en la familia, hay que resolverlos ahora. No deje para mañana lo que puede hacer hoy, dicen algunos. Cuando hay problemas graves, hay que resolverlos ahora. Abigaíl supo que su esposo se había metido en un berenjenal, en un conflicto en el que no iba a salir bien parado, entonces tomo acciones inmediatas, sin perder tiempo.

            Después de cargarlo todo sobre unos asnos, les dijo a los criados: «Adelántense, que yo los sigo.» Pero a Nabal, su esposo, no le dijo nada de esto. Usted esposo quiere tener un mujer que le consulte siempre, que le cuente todo, que comparta con usted sus planes, escúchela, no sea abusivo, no sea grosero, no sea malcriadote, no sea irrespetuoso, entonces ella siempre le va a compartir algo, pero aquí Abigaíl no le dijo nada, porque sabía que era perder el tiempo con Nabal.

Montada en un asno, Abigaíl bajaba por la ladera del monte cuando vio que David y sus hombres venían en dirección opuesta, de manera que se encontraron. David recién había comentado: «De balde estuve protegiendo en el desierto las propiedades de ese tipo, para que no perdiera nada. Ahora resulta que me paga mal por el bien que le hice. Usted a veces todo lo que puede hacer por ayudar a alguien y después se olvidan, lo insultan, lo ofenden, lo calumnian y le pagan mal después del bien que usted le ha hecho. David pasó por eso. ¡Que Dios me castigue sin piedad si antes del amanecer no acabo con todos sus hombres!»

            Cuando Abigaíl vio a David. Imagínese ustedes una mujer bella e inteligente contra cuatrocientos hombres y un líder frustrado, enojado, ofendido, se bajó rápidamente del asno. Otra vez, miren la rapidez de esta mujer para actuar, y se inclinó ante él, postrándose rostro en tierra. Se arrojó a sus pies y dijo: —Señor mío, yo tengo la culpa. (Admirable Abigaíl, cualquier señora le hubiera echado el muerto a Nabal, pero esta mujer de buen juicio, bella e inteligente, se lanza a los pies de David y le dice: Yo tengo la culpa eso dice de estas mujer mucho, era una mujer con madurez, responsable, asumía la culpa con tal de proteger no solo a sus marido sino a la familia y a todos los miembros de la empresa Nabal S.A.).

            Deje que esta sierva suya le hable (Recuerde que Abigaíl es la esposa de un hombre muy rico, y cuando una señora es la esposa de un hombre muy rico, a veces puede caer en la tentación de creerse la gran cosa, de creerse la mamá de los pollitos, de andar con arrogancia y con soberbia, porque está nadando en lana, en plata, tiene muchas riquezas, pero esta mujer se ubicó); le ruego que me escuche. No haga usted caso de ese grosero de Nabal, pues le hace honor a su nombre, que significa “necio”. La necedad lo acompaña por todas partes (Ya se imagina usted visitando Nabal a la suegra, saber qué cosas le diría a la suegra. Imagínelo en la casa de un hermano, qué cosas le diría, era un necio). Yo, por mi parte, no vi a los mensajeros que usted, mi señor, envió. »Pero ahora el Señor le ha impedido a usted derramar sangre y hacerse justicia con sus propias manos. ¡Tan cierto como que el Señor y usted viven! Por eso, pido que a sus enemigos, y a todos los que quieran hacerle daño, les pase lo mismo que a Nabal. Acepte usted este regalo que su servidora le ha traído, y repártalo entre los criados que lo acompañan. Yo le ruego que perdone la falta de esta servidora suya. Ciertamente, el Señor le dará a usted una dinastía (noten la, visión que tenía, porque ella sí conocía a David, conocía las promesas que Dios le había hecho a David que sería rey de Israel) que se mantendrá firme, y nunca nadie podrá hacerle a usted ningún daño, pues usted pelea las batallas del Señor. Aun si alguien lo persigue con la intención de matarlo, su vida estará protegida por el Señor su Dios, mientras que sus enemigos serán lanzados a la destrucción. Así que, cuando el Señor le haya hecho todo el bien que le ha prometido, y lo haya establecido como jefe de Israel, no tendrá usted que sufrir la pena y el remordimiento de haberse vengado por sí mismo, ni de haber derramado sangre inocente. Acuérdese usted de esta servidora suya cuando el Señor le haya dado prosperidad.

            Abigaíl no solo fue a resolver el problema, no solo le dio a David el regalo que él necesitaba para ese momento sino que se vendió ella misma como una buena mujer, servidora, “acuérdese de mi cuando usted haya prosperado”. David le dijo entonces a Abigaíl: — ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro! ¡Y bendita seas tú por tu buen juicio, pues me has impedido derramar sangre y vengarme con mis propias manos! El Señor, Dios de Israel, me ha impedido hacerte mal; pero te digo que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, para mañana no le habría quedado vivo a Nabal ni uno solo de sus hombres. ¡Tan cierto como que el Señor vive! Dicho esto, David aceptó lo que ella le había traído. —Vuelve tranquila a tu casa —añadió—. Como puedes ver, te he hecho caso: te concedo lo que me has pedido. Cuando Abigaíl llegó a la casa, Nabal estaba dando un regio banquete. Se encontraba alegre y muy borracho, así que ella no le dijo nada hasta el día siguiente.

            Buenas lecciones, si usted tiene un marido bolo, una esposa borracha, no le reclame cuando esté en estado de ebriedad, espere a que le pase la borrachera, dice que cuando el jefe está bebiendo licor no está borracho, está alegre. Nabal, dice la Escritura, estaba alegre y borracho. Yo he visto discutir con borrachos y lo que se sacan una maltratada, una somatada, salen ofendidos. Con los borrachos no se discute, espere que le pase, déjelo estar. Otro día cuando amanezca de goma, con resaca, entonces usted le resaca todas las cosas que quiera. Usted ya puede hablarle de buena manera, sea una persona prudente como Abigaíl.

            Cuando yo veo a Nabal y a Abigaíl, me hace pensar en el título que le puse a una prédica que di hace años sobre este mismo pasaje. Y le puse: La bella y el bestia. Usted a veces ve a una mujer bella con un hombre feo y usted dice qué pasó, ¿por qué se casó con ella? Las mujeres también buscan, no solo a un hombre guapo, un hombre responsable que la pueda sostener bien, sostener a sus hijos. 37 Por la mañana, cuando a Nabal ya se le había pasado la borrachera, su esposa lecontó lo sucedido. Al oírlo, Nabal sufrió un ataque al corazón y quedó paralizado (se le hizo a Abigaíl. Ahí venía David y cuatrocientos hombres a tronarte, es más creo que por ahí anda todavía, preparate porque tus días están…yo no sé qué más le diría, pero le contó todo). 38 Unos diez días después, el Señor hirió a Nabal, y así murió. Se le hizo a Abigaíl, de pronto era la reina y señora y el borracho insolente en la tumba.

            39 Cuando David se enteró de que Nabal había muerto, exclamó: « ¡Bendito sea el Señor, que me ha hecho justicia por la afrenta que recibí de Nabal! El Señor libró a este siervo suyo de hacer mal, pero hizo recaer sobre Nabal su propia maldad.» Hay gente que fallece que nos da tristeza que se muera. Le dicen a uno que se murió fulano de tal, se siente triste, hasta a veces derrama lágrimas por esa persona, pero otras veces dicen fijate que se murió fulano de tal, pero uno por dentro dice qué bueno, ya va a descansar la familia. David no se quedó con eso David, el siguiente párrafo dice: Entonces David envió un mensaje a Abigaíl, proponiéndole matrimonio. Desde que vio a esta Abigaíl bajar, me imagino que llegó bañada, perfumada, peinada y humilde con David, generosa con David y como le dijo: “Ahí te acordás de mí”. Las mujeres son inteligentes, ni lento ni perezoso dijo: “antes que otro le caiga a la viuda”, se puso las pilas y le mandó a proponer matrimonio inmediatamente. No esperó ni los nueve días.

             Cuando los criados llegaron a Carmel, hablaron con Abigaíl y le dijeron: —David nos ha enviado para pedirle a usted que se case con él. Ella se inclinó, y postrándose rostro en tierra dijo: —Soy la sierva de David, y estoy para servirle. Incluso estoy dispuesta a lavarles los pies a sus criados. Sin perder tiempo. Yo les he dicho que he visto llorar a las viudas en el cementerio y después las he visto llorar de emoción porque ya tienen otro. A veces me dicen las personas mire hermano acaba de enviudar y ya está saliendo con otro. Yo les he dicho cuánto tiempo quieren que espere. Además ya tiene 60 años, no pueden estar ahí con un su noviazgo largo, largo porque de repente “ixcamic”.

            Sin perder tiempo, Abigaíl se dispuso a partir. Se montó en un asno y, acompañada de cinco criadas, se fue con los mensajeros de David. Después se casó con él. Colorín colorado, este cuento se acabó. Qué bonito, lea la Biblia, léala, lea las historias tan lidas que hay. Sin perder tiempo debemos prepararnos para dejar de ser insolentes. Leamos de nuevo Proverbios 22:10, esta es la lección de hoy: Despide al insolente, y se irá la discordia y cesarán los pleitos y los insultos. Quiere usted que ya no haya pleitos ni insultos en su casa, quiere usted que no haya discordias en su casa, quiere usted que no haya conflictos en su casa despida al insolente, póngase frente al espejo y dígase a sí mismo: mí mismo, te despido. Despida al insolente que está en usted. Haga el compromiso y diga no seré más insolente, no seré más de mal genio, no tendré mala conducta, se acabarán los pleitos, las discordias y los insultos. Marido y mujer tenemos que despedir al insolente.

 

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…