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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

            ¿Cuántos han tenido una necesidad, alguna vez en la vida, tan grande que estaban afligidos, y alguien les tendió la mano para ayudarlos? Todos alguna vez hemos estado en alguna situación de urgencia, de emergencia, de necesidad y alguien nos ha dado una mano para salir adelante. Yo les puedo decir a ustedes con plena seguridad que fui joven y ahora que soy viejo no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan. Jamás. Dios ha sido fiel en medio de nuestra escasez y en medio de nuestra abundancia, Dios ha sido fiel, pero hay algo en Mateo 26:6-16 que nos muestra una realidad social que vivió Jesús y que vivimos nosotros, dice: Estando Jesús en Betania, en casa de Simón llamado el Leproso, se acercó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús mientras él estaba sentado a la mesa. Al ver esto, los discípulos se indignaron. — ¿Para qué este desperdicio? —dijeron—. Podía haberse vendido este perfume por mucho dinero para darlo a los pobres.

            Así piensa mucha gente. Para qué este desperdicio, para qué hacer este gran Auditórium, con estas sillas elegantes y con tanto detalle bello. Mejor se hubiera usado este dinero para darlo a los pobres. Ese comentario es constante desde la época de Jesús. Jesús no regañó a la mujer porque le derramó un perfume caro en la cabeza, al contrario, la felicitó. Y dice en la continuación de lo que estamos leyendo Consciente de ello, Jesús les dijo: — ¿Por qué molestan a esta mujer? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. A los pobres siempre los tendrán con ustedes —Esto lo dijo hace más de dos mil años y los pobres no se acaban. En 1950 nació otro pobre, yo. Los pobres siempre van a existir—, pero a mí no me van a tener siempre. Al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo hizo a fin de prepararme para la sepultura. Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique este evangelio, se contará también, en memoria de esta mujer, lo que ella hizo. Uno de los doce, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes. — ¿Cuánto me dan, y yo les entrego a Jesús? —les propuso. Decidieron pagarle treinta monedas de plata. Y desde entonces Judas buscaba una oportunidad para entregarlo.

            Judas, según lo describe Juan en el capítulo 12, describe a quien hizo la crítica más elocuente por ese perfume caro que la mujer había derramado a Jesús en la cabeza. Juan 12:1-6 dice: Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él. María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó: — ¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero, para dárselo a los pobres? –Tan justo que sonó Judas. Tan cristiano que sonó y sin embargo, miren por qué criticaba y por qué comentaba esto- Dijo esto, no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella.

            Lo que vio Judas fue que se le fueron un montón de billetes y monedas cuando la mujer derramó el perfume sobre los pies de Jesús, en vez de dárselo para que lo vendieran y el dinero se metiera en la bolsa del Señor, a Judas se le fue la oportunidad de clavarse un poco de plata. El espíritu de Judas anda rondando cerca de nosotros, porque Dios a cada uno de nosotros nos ha dado una bolsa de recursos, un sueldo, ingresos, unas utilidades, unas ganancias y de esa bolsa nosotros tenemos que usar lo que Dios nos autoriza usar, pero hay una parte que nos exige dar al Señor: el diezmo. Yo gano diez mil quetzales, mil quetzales debo sacar de esa bolsa y dárselo al Señor. Pero Judas anda cerca de nosotros diciéndonos clavate el diezmo, para qué vas a darlo, ahí no lo necesitan, se lo va a clavar el Pastor. En fin, cuántas cosas le mete el espíritu de Judas en la cabeza, y entonces usted, igual que Judas, se clava el dinero del Señor que está en la bolsa que le dio a usted.

            Y los que más critican cuando hay que invertir en la obra del Señor, por lo general, son los que se clavan el diezmo, los que no dan son los que más critican y atacan. Pero les pido a ustedes un aplauso para los que sí dan, porque son muchos los que dan para la obra del Señor y hacen posible todo lo que nosotros realizamos. Jesucristo dice: A los pobres siempre los tendrán con ustedes y lo dijo no como una palabra de menosprecio o una expresión peyorativa haciendo de menos a los pobres, sino que dijo una realidad: Siempre habrá pobres entre nosotros. Recuerde que el pobre es aquel que no tiene lo necesario para vivir. El pobre es aquel que quiere levantarse y darles un desayuno a sus hijos, que son varios, que tienen hambre, pero no tiene para darles de comer. Es aquel que tiene sed, pero no tiene agua potable en su casa, tiene que ir al río, tiene que ir a la pila pública a buscar agua. El pobre es aquel que no tiene lo que necesita para vivir.

            El rico es aquel que tiene todo lo necesario y más. Cuando habla de ricos piensa en Bill Gates, Carlos Slim, Warren Buffett, esos son los súper ricos, pero si usted es una persona que tiene para comer, para vivir, para vestirse, para educar a sus hijos, usted ya no es pobre. Piensa que es pobre, pero ya no lo es. ¿Quiénes tuvieron para desayunar esta mañana? No son pobres. Piensa que es pobre, ya no es pobre. Hay quienes vienen en su carro último modelo y todavía piensan que son pobres. Viven en una casa nueva y piensan que son pobres, pero eso está únicamente en su mente, ya no es la realidad.

            Recordemos que ese pobre necesita para vivir, y gracias a aquellas personas generosas podemos nosotros ayudar a los pobres. Es importante que entendamos cómo se ve y se siente la pobreza, cuando usted es pobre créame se siente feo. Recuerdo que uno de mis amigos más cercanos, vivían a una cuadra de mi casa, no eran de apellido López, eran de apellido Clark y no solo el apellido sino que eran ya una familia de clase media, quizás media alta. Vivían a una cuadra de mi casa, pero eran una familia acomodada, ya ellos tenían tele y en la década de los 50 no cualquier familia podía tenerla, créanme. En el barrio pocos tenían, para verla tenía que pagar un centavo en la casa de don Tin. Me sentaba dos horas a ver el Llanero Solitario, ahí estábamos. Era feliz con mis amigos, nos llevábamos muy bien, pero ellos tenían otras condiciones y un día me dijeron: ¿Por qué no entrás al grupo de Boys Scout, en el que estamos nosotros, el grupo 3? Mirá, le dije, yo no tengo para el uniforme. ­No tengás pena, aquí te damos uno que ya no usamos nosotros. Me dieron el short usado, una camisa usada, una gorrita usada, ya era Lobato. Gracias a que estos generosamente me dieron su uniforme usado.     Las cosas que son usadas para el que tiene, el pobre las aprecia como usted no se imagina, yo andaba feliz con mi bordón, con todas las insignias.

            El viernes desayunaba con un grupo de servidores y salió en la plática la época de cuando éramos patojos, un par de zapatos nos compraban para todo el año. A veces andaba uno como que era Hulk, el hombre increíble con los dedos que rompían el zapato, porque los compraban en plena etapa de crecimiento, a veces los dedos llegaban a ser más grande que la talla del zapato. Había que mantenerlos nuevitos, bien lustrados. Y cuando había que jugar fútbol teníamos que quitarnos los zapatos. Andaba el montón de tishudos jugando fútbol, no porque nos gustara jugar descalzos. Nos pegaban si arruinábamos los zapatos.

            Dios hace que cambien las situaciones, pero ser pobre es problema. La gente que de veras no tiene, agradece cualquier acto de generosidad. Un día fueron los jóvenes a visitar a los presos, menores de edad que estaban en Las Gaviotas, en esos lugares, Jorge, mi hijo mayor, se puso hablarle de Cristo a un bolito que estaba en la banqueta. Le contestó, para vos es fácil ser cristiano, porque mirá los tenis que tenés. Mirá los que yo cargo. Y mero pícaro, le dijo, dame tus tenis. Pero el milagro es que mi hijo le dio los tenis, así que ya no pudo resistirse a hacer su oración de fe y entregar su vida al Señor. Y anduvo descalzo mi hijo todo ese rato.

            Nosotros hemos aprendido por la pobreza en la que hemos vivido y por la abundancia en la que ahora estamos, que se cumple la Palabra del Señor, que debemos ver que el pobre tiene reservada una bendición para el rico. ¿Sabe cuál es? Que el rico tiene la oportunidad a quien darle. Imagínese que no hubiera ni un pobre entre nosotros, ¿a quién le damos? La Biblia dice que hay más dicha en dar que en recibir. Cuando usted da es dichoso, pero si no hay pobres a quienes darles no recibe esa bendición. Jesús tenía razón: siempre habrá pobres entre nosotros. Sepan ustedes lo que hacemos con los diezmos, ofrendas, aparte de tantas otras cosas, lea para que tenga un muestra de lo que hacemos con lo que usted da. Los ministerios de apoyo externo son el brazo social de La Fráter. Las Jornadas Médicas son realizadas 6 veces al año con nuestros mejores profesionales de medicina, con apoyo de paramédicos y personal de logística, para llevar salud y esperanza a los habitantes de los lugares más apartados, en el área rural. Se les da medicina gratis, ropa, alimentos, sillas de ruedas y tratamientos ortopédicos junto al mensaje de salvación. En el Centro de Orientación Femenina se atiende a los hijos de las privadas de libertad, a las que se les entrega anualmente ropa, agua, incaparina, leche y enseres personales. Se les brinda estudios desde el nivel primario y varias al salir san podido ejercer la profesión que adquirieron en cautiverio. Ahora son universitarias.

            Trabajamos con jóvenes y niños en el Hospital Roosevelt, en el Centro Correccional Nuevo amanecer y con niños abandonados que viven sin alimento y sin educación en el Relleno Sanitario de la Capital. El ministerio de Caritas Alegres los visita una vez al mes, al igual que a los hombres y mujeres de la tercera edad que están en un centro de atención geriátrico. Hemos ayudado a comunidades que han sido afectadas por diferentes desastres naturales. Uno de varios casos fue el terremoto que afectó el área de San Marcos, donde donamos 20 toneladas de comida y 2 toneladas de ropa. El ministerio Abrazo de Esperanza realiza reuniones cada mes para atender a aquellas personas que han perdido un ser querido por diversas causas. La visión de llorar con los que lloran y la misión de volver a encontrar el gozo de la vida en Cristo Jesús lleva a compartir abrazos de esperanza, hablando del perdón que nace del corazón, rompiendo las cadenas de amargura y tristeza.

            Cada mes se van dos o tres veces a Santa Teresa, se ayuda a las presas que están ahí. Estaba predicando en una iglesia en Bogotá, se acerca una señora muy agradable, muy presentable, me dice: Pastor Jorge, usted fue mi pastor en Guatemala. Le dije que no la recordaba, pero ¿cómo fue su experiencia? Yo estaba presa en Santa Teresa y ahí me iban a visitar cada semana de parte de la Fráter y yo recibí de ustedes mucha ayuda y por eso estoy sirviendo a Dios en esta iglesia. Vale la pena tenderle la mano al necesitado. ¿Cómo podrá bendecir el pobre al rico si no tiene dinero? ¿Será que el pobre bendice al rico con su trabajo a cambio de una remuneración? ¿Será que el pobre bendice al rico, pues puede pagarle poco, porque tiene necesidad?

            Hoy continuamos la serie de doce temas que hemos titulado Proverbios 22 basado en este capítulo y paralelamente en las células estamos estudiando ahora Proverbios 23. Proverbios 22:9, dice El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres. Qué importante es compartir la comida con los pobres. Yo lo vi de niño en mi casa, les conté que éramos pobres, pero cada día pasaba otro más pobre tocando la puerta y pidiendo de comer, ¿qué creen que hacía mi mamá? Siempre le daba de lo que comíamos. Cuando usted comparte su comida con el pobre que es lo más esencial en esta vida, usted será bendecido. Dios dice en Su Palabra, que acabamos de leer, que el generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres. Generoso es aquel que es desinteresado, desprendido, abundante y espléndido. Los antónimos del generoso son egoístas, tacaños, estériles

            El generoso no es tacaño, comparte de veras. Dios reserva una bendición especial a todo aquel que es generoso con sus recursos económicos. La Escritura nos muestra que cuando el rico es generoso con el necesitado asegura un seguro caudal para el futuro y obtiene la vida eterna. 1 Timoteo 6:17 -19 “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera. ¿Quiere quitarse el temor del futuro? Comparta lo que tiene con los necesitados hoy en día. No solo dé sus diezmos, ofrendas y promesas de fe, piense en ayudar a alguien pobre ahí cerca de usted. En el libro Fórmulas Bíblicas para Prosperar, hay un capítulo que se llama “El préstamo que Dios mismo paga”, y es precisamente ayudar a los pobres.

            Proverbios 11:24-25 Hay quienes reparten y les es añadido más, y hay quienes retienen más de lo justo y acaban en la miseria. El alma generosa será prosperada: el que sacie a otros será también saciado (VRV). Qué importante es entender esta gran verdad. En la Nueva Versión Internacional dice Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria. El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado. Y ¿quién de nosotros no quiere prosperar? Todos querenos prosperar. El camino de la prosperidad es la generosidad. 2 Corintios 9:6-11 Pablo nos enseña maravillosamente sobre lo que es este aspecto. Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará. Lo que sí es un hecho es el que siembra cosecha, si siembra poco cosecha poco, pero siempre cosecha y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.Cada uno debe dar – ¿quién debe dar? cada uno, debe dar el esposo, la esposa, debe dar el hijo, la abuela hasta la suegra debe dar- según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, -si va dar que nos sea de mala gana, imagínese que usted tiene hambre y se acerca alguien para que le dé de comer y éste le dice, vos que molestás. Cómo se va a sentir aquel que recibe el pan. ¿Se va a sentir bien? Prefiere quedarse con hambre que comerse ese pan. Si va a dar algo, delo de buena gana, nunca de mala gana- Porque Dios ama al que da con alegría. Antes de dar prepárese para hacerlo con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.

            Dios quiere prosperarnos, Dios no es tacaño, Dios es espléndido, Dios es generoso con nosotros y nos da para que tengamos en abundancia y abundemos en toda buena obra. Como está escrito: Repartió sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre. El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia. Ustedes serán enriquecidos en todo sentido. No habrá quien diga que Dios lo ha enriquecido espiritualmente, pero siempre anda con una mano atrás y otra adelante. Siempre anda pidiendo prestado. Aquella gente que es generosa en toda buena obra, es esa gente que dices aquí: Serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios.

            ¿Cree e que la gente allá en San Marcos cuando recibió esas veinte toneladas de comida, estas dos toneladas de ropa y muchas otras cosas que enviamos no dio gracias a Dios porque les enviamos eso? La gente que no tenía con qué vestirse dio gracias a Dios. La gente que no tenía con qué comprar comida dio gracias a Dios, porque recibió de pronto la comida que necesitaba. Por eso, es importante que cada uno dé de lo suyo, porque repartir bolsas seguras es fácil, porque no es de ninguno, se compra con el dinero de todos. Pero cuando usted da de su propia bolsa y compra una bolsa de comida para ayudar al necesitado, es de lo suyo. Recuerde que el necesitado a veces no es un negrito en Bangladesh, a veces el necesitado es el morado de su yerno. A veces la necesidad está muy cerca y a veces somos luz de la calle y oscuridad de la casa. ¿Qué vamos a hacer si el necesitado está ahí cerca de nosotros? ¿Va dejar que su yerno siga desempleado y no le dé de comer a los siete nietos que le ha dado? Tiene que meterse la mano en la bolsa y ver cómo hace para darle de comer a sus nietos y al yerno. Pero cuando usted lo hace, usted está sembrando para usted una bendición. Proverbios 28:27 El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza; el que le niega su ayuda será maldecido. Eso hay que aprenderlo. El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza.

            Yo conocí la pobreza, pero me pasa con la pobreza como con los compañeros que tuve en la escuela primaria, cuando tenía 7, 8 o 9 años. Los miro ahora y no los reconozco, a mí tampoco me reconocen. Igual es la pobreza, yo la conocí, pero ahora no la conozco. Esta mañana oía predicar a mi hijo el Pastor Alex y decía él: Yo nunca he sido pobre. Yo dije, gracias Señor que me permitiste tener hijos que no conocen la pobreza, pero que aprendan de la generosidad para compartir de lo que tienen con el que no tiene, para que sean bendecidos.

            Oí la historia del pastor Alex que fue a visitar al hospital a los directores de la escuela Canzión, que terminaron su período y ya se iban de Guatemala y de pronto se enfermó la niña y la tenían en el hospital, no tenían dinero para el pago. Pasó por la caja, sacó su tarjeta de crédito y dijo, carguen mil quetzales aquí en mi tarjeta de crédito. Y mi otro hijo, el menor, Checha, que ni andaba viendo a la enfermita porque se quedó en el lobby, sacó su tarjeta y dijo que cargaran mil quetzales a esa tarjeta. Qué gusto da que los hijos sean generosos. En cambio, hay hijos que no dan ni lástima. Tenemos que aprender a ser generosos con aquellos que están en necesidad.

            Proverbios 21:13 Quien cierra sus oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda. El pobre llora muchas veces. Escuché la historia de una abuelita que crio a varios nietos y les preparaba por la mañana la polenta. Se sentaba con ellos y tomaba su taza de agua caliente y los niños se tomaban la polenta. Saber qué pensaban ellos porque ella no comía. De grandes se dieron cuenta que la abuela no comía porque no alcanzaba para ella. Cuando usted es pobre, de veras, pasa por situaciones difíciles, pero qué generosidad la de esta abuela. Usted y yo no conocemos esa hambre.

            Me invitaron unos hermanos ancianos a comer. Y fui con ellos a un restaurante muy elegante, muy bonito en Antigua, nos sentamos en la Montaña a comer, me llevaron un plato con un par de huevos fritos encima de una tortilla, unos plátanos fritos, una porción de queso fresco, una ollita pequeña con frijoles parados, una canastada de pan, un jugo de papaya y todo me lo comí. Y hubiera podido comer más, pero puse cuchillo en mi garganta. En este mundo hay dos clases de personas: Los que tienen más comida que apetito, así somos nosotros, tenemos más comida que apetito, ya no queremos comer y ahí está el comidal. Y los otros, los que tienen más apetito, que comida. He estado en algunos restaurantes y veo a niños que se ponen con su cara de hambre en las ventanas. ¿Cómo se siente uno cuando ve eso? Feo. Y qué bueno poder salir y decirle, aquí hay un tu pan, un tu pollo, un tu alimento.

            Si nosotros compartimos la abundancia con los pobres seremos bendecidos, nunca conoceremos la pobreza. Yo la verdad, no quiero conocer la pobreza otra vez, porque es más bonito estar en abundancia, como dijo Pablo, he aprendido a estar en escasez, pero he aprendido también a estar en abundancia, para todo he sido enseñado. Estar en abundancia es tener todo lo que yo necesito y algo más para compartir. Hace algún tiempo les compartí que fui a una convención a Estados Unidos, a las Vegas, una iglesia nos invitó a comer en un restaurante a los que estábamos, y yo vi que los platos, uno de los más económicos, era un pollo entero, creí que era un pollo pequeño, pero me trajeron un pollón. Agarré la primera pierna, me la comí con el muslo, pero ahí paré. Se quedó el pollón. Rompí el protocolo, como se dice, por eso de la etiqueta que inhibe llevarse la comida de un restaurante a su casa, porque luego piensan que uno es clavero. Lo peor es que no estaba en mi casa, estaba en las Vegas.

Yo le dije al mesero que me preparara ese pollo para llevar. Y cuando ya íbamos llegando al hotel les dije paren aquí, porque había visto allí a un hombre, de esos que llaman gente sin casa. Lo vi y dije que algo iba hacer por ese hombre, que estaba sentado. Y cuando regresé salí del auto con la caja de comida y llamo al señor que estaba ahí con hambre y frío y le dije: Le traje esto para cenar. Al hombre se le incendiaron los ojos, ha de haber dicho qué muchacho más lindo este. Bendito sea Dios por este hombre que me trajo comida. Ese cuate cenó pollo de lujo y gratis, ¿por qué? porque compartí mi comida con él. Yo no me lo iba a comer. Hay mucha comida que nosotros desperdiciamos. No desperdiciemos, pensemos en el necesitado. Cada vez que usted piense que en Navidad le va a comprar algo a sus hijos, piense en los hijos de alguno que usted conoce que está sin nada y cómprele unos juguetitos, llévele un poco de comida, ayude al necesitado. Vale la pena que nosotros lo hagamos.

            Jesús dio una historia muy interesante. Lucas 14:12-14 “También dijo Jesús al que lo había invitado: —Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos, a su vez, te inviten y así seas recompensado. Más bien, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. Entonces serás dichoso, pues aunque ellos no tienen con qué recompensarte, serás recompensado en la resurrección de los justos. Y como escribo en ese libro, el préstamo que Dios paga. Si usted ayuda a un pobre Dios se encargará de devolverle en abundancia. Le puedo asegurar que las veces que he tenido, en lo personal, la oportunidad de ayudar a un pobre y le he dado en alguna ocasión a alguien 500 quetzales, muchas veces, dos o tres días después estoy recibiendo 500 dólares. Dios no se queda con nada. ¿Quiere ser prosperado, quiere ser bendecido, quiere no conocer nunca la pobreza? ¡Sea generoso! Ayude al necesitado.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…