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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Uno de los temas que acapara nuestro tiempo y atención es el tema del dinero. Todos lo necesitamos, el dinero es un circulante que pasa por nuestras manos, llega a otras y regresa a las nuestras. Algunas veces tenemos poco y otras mucho, a veces no tenemos nada, pero gracias al dinero tenemos recursos para poder hacer el bien a nuestra familia, a nosotros mismos. Con el dinero podemos proveer a nuestra familia de  sus alimentación, vestuario, vivienda, y educación, gracias a él podemos, también, ayudar a mucha gente.

            Hay quienes han logrado estudiar gracias a becas que han sido financiadas con el dinero de personas generosas. En la Fráter logramos ayudar a gente pobre cada mes con jornadas médicas. Los médicos madrugan el sábado, a veces desde el viernes y se van a los distintos pueblecitos a atender a las personas más  necesitadas, y gracias  al dinero que ustedes proveen con sus ofrendas, podemos cubrir todos esos gastos, la medicina que se les obsequia, los implementos que los médicos utilizan para las cirugías.

            Con el dinero podemos hacer mucho bien. Gracias al dinero que ustedes dan, hoy nuestra reunión está siendo transmitida por Nación TV en vivo a Texas, Estados Unidos, y en otras partes de Centroamérica. Gracias a sus recursos tenemos todo un equipo de producción de televisión que permite que estemos en Enlace, en las naciones del mundo, y todos los domingos en Canal 7 de  Guatemala a las 7:30 de la mañana y en TV Azteca todos los días a las 9:30 de la mañana.

            Y todo eso requiere muchos recursos, pero gracias al dinero que ustedes  diezman y ofrendan se pueden hacer tantas cosas como el Mega Auditórium que se hizo gracias al dinero que llegó a las manos de ustedes y que generosamente lo trajeron, pero también por el dinero hay muchos que se matan, muchos han sido muertos. La Biblia dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males, el cual codiciando algunos se descaminaron de la fe y fueron traspasados por muchos dolores.

            El dinero no es el malo, lo malo es el amor al dinero. Tiene un valor neutro, es como el cuchillo del carnicero, ese cuchillo no es malo ni bueno, depende del uso que le da el carnicero. Si lo usa para cortarle un buen filete y usted lo tira a las brasas y lo asa, se lo come acompañado de guacamol, tortillas calientes, papas, cebollitas, arroz, chirmol, etc. El carnicero hizo una buena obra con su cuchillo, pero si en vez de eso le rebana la espalda a su suegra allí está mal, el cuchillo no es el malo, el malo es el carnicero. El ser humano es el que se equivoca cuando le pone amor.

             En el libro que estamos estudiando, hemos visto grandes lecciones cada semana. Proverbios 22:1-7, Vale más la buena fama que las muchas riquezas, y más que oro y plata, la buena reputación.  El rico y el pobre tienen esto en común: a ambos los ha creado el Señor.El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.  Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida.  Espinas y trampas hay en la senda de los impíos, pero el que cuida su vida se aleja de ellas.  Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.

            ¿Es malo ser rico? No. ¿Tiene que ser pobre para siempre? Tampoco. Pero es importante entender la lección que estamos viendo acá, porque todos aquí somos más ricos que alguien. Y todos somos más pobres que alguien. Usted seguramente es más rico que algunos de sus hermanos, quizá es más rico que uno de sus vecinos, pero debe ser también más pobre que algunos de sus hermanos y más pobre que algunos de los vecinos. Todos en esta vida somos más ricos que alguien y somos más pobres que alguien.

            Lo importante es entender que si hemos sido enriquecidos, es porque Dios nos ha permitido salir de la pobreza o ser de los privilegiados que nació en la riqueza, entonces se tiene una gran responsabilidad, porque vamos a ser demandados de Dios de acuerdo a lo que hemos recibido y la Biblia dice que al que mucho le ha sido dado, mucho le será demandado. Entre más tengamos, más responsabilidad tenemos.

            Definamos quién es un rico: Un rico es aquel que tiene mucho dinero. ¿Y quién es un pobre? Un pobre es aquel que no tiene lo que necesita para vivir. En otras palabras, la diferencia entre el rico y el pobre reside en la cantidad de dinero disponible para subsistir. Sin embargo, yo conozco a ricos que son pobres, porque han creado tantas necesidades a su alrededor que todo lo que tienen ya no es suficiente para sostener “sus necesidades”. Y a veces ocurre, como dijo aquel autor, pobrecito mi patrón, el piensa que el pobre soy yo. Y a veces usted es el patrón, a veces usted  es el rico, a veces usted es el amo y está viviendo más pobre que sus empleados.

            Cada vez que nosotros hablamos del rico, del pobre y del amo, tenemos que recordar lo que dice la Biblia de la esclavitud. En tiempos bíblicos ya había esclavitud como ha habido esclavitud en tiempos más recientes. La mayoría de nosotros conocemos de la esclavitud en época de la colonia en Guatemala, el indígena fue esclavizado terriblemente. Vinieron los españoles, nos colonizaron y esclavizaron a los indígenas. Los primeros ingenios de azúcar en Guatemala fueron producidos y trabajados por los esclavos indígenas.

            Mucha gente hizo fortuna por la esclavitud indígena. Por eso en las monedas de un centavo, que ya salieron de circulación, aparece el busto de Fray Bartolomé de las Casas, quien fue uno de los principales promotores de la libertad de nuestros indígenas en el país.

            También recuerda Raíces, aquella serie de televisión que hace muchos años vimos. Kunta kinte, un negro protagonista principal de la historia. El autor del libro se remonta al África donde investiga sus raíces y se encuentra con una historia llena de dolor, de sangre, tortura, porque del África llevaron esclavos a América y a otras partes de Europa, y gracias a personajes como Abraham Lincoln, quien luchó contra la esclavitud se abolió.

            La esclavitud ha existido desde tiempos antiguos y desde tiempos modernos. En la Biblia cuando se habla de un esclavo se usa el vocablo griego doúlos, que también puede traducirse en esclavo, se usa también para siervo. Este término en español puede tener connotaciones que confunden al lector moderno. El vocablo griego no implica necesariamente que la persona fuera maltratada, puesto que  en la antigüedad algunos esclavos llegaban a asumir posiciones muy importantes, ejemplo: José.

            A José lo vendieron sus hermanos como esclavo, los madianitas lo llevaron a Egipto, allá en el mercado de esclavos lo compró Potifar y se lo llevó a su casa y lo puso como administrador de todas sus empresas. Era esclavo, pero estaba arriba en la autoridad sobre los demás empleados, porque era un hombre con capacidad de servir, y de conocimiento. De ahí fue llevado al reino de faraón y era el segundo del mando, después de faraón, pero seguía siendo esclavo. José hizo una gran labor. Daniel estuvo en Babilonia a niveles de gobierno, pero fue llevado como esclavo.

            Es muy interesante ver lo que dice la Biblia con respecto a las leyes de la esclavitud, vean en Éxodo 21:1-2 »Éstas son las leyes que tú les expondrás: »Si alguien compra un esclavo hebreo, éste le servirá durante seis años, pero en el séptimo año recobrará su libertad sin pagar nada a cambio. O sea la esclavitud que pactaban en Israel era una esclavitud por un lapso, por un período de años, siete 7 años y en el séptimo había que dejarlo en libertad, pero algunos se encariñaban con su patrón y se encariñaban con la familia y decían: Yo quiero seguir trabajando con ustedes. Entonces voluntariamente, si usted lee el versículo 5 de ese mismo pasaje dice que le horadaban la oreja con un punzón, le hacían un hoyo, lo ponían en un poste de la pared y esa era señal que ese esclavo se había quedado voluntariamente. Usted y yo somos siervos de Dios, porque voluntariamente decidimos ser siervos del Señor y muchos estamos agradecidos de ser siervos del Señor, hacer Su voluntad y mientras hagamos Su voluntad nos va ir muy bien, porque el mejor amo de todos es Dios el Señor. Él es el amo, el Rey y nosotros sus siervos, sus esclavos.

            Hoy en día hay muchos amos crueles como los vemos en las películas de antaño, y vemos a otros amos justos, amorosos igual hoy en día. Hoy no le llamamos a una persona amo, pero le decimos patrón. Todos los que trabajan en relación de dependencia tienen un patrón, y si no le dicen patrón hay otra palabra que usan para referirse a él: jefe. Y con qué gusto, buenos días jefe, que tal  jefe, que tal mi jefe, mi general, mi patrón. Hoy en día usted es voluntariamente esclavo de algún jefe, usted es siervo de ese jefe. Cuando a usted lo contrata un gerente general para trabajar en una empresa, le hacen un contrato y en el contrato a usted se le obliga entrar a esa empresa todos los días de lunes a viernes a las 7 de la mañana, 8 de la mañana y salir 4 o 5 o 6 de la tarde. Usted se compromete solo dejar de ir ciertos días del año cuando le van a dar vacaciones.

            Entonces usted entrega su vida, entrega su tiempo, entrega su conocimiento y en algunos casos hasta firma algunos contratos de confidencialidad, donde se compromete a jamás decirle a otros todo el conocimiento adquirido que usted tiene de esa empresa. Estos son los amos contemporáneos. Los señores contemporáneos, los jefes contemporáneos, los ricos que gobiernan hoy a los pobres, porque su jefe, por lo general, va a ser más rico que usted, va a ganar más que usted. Será uno de estos a los que la Biblia exhorta a ejercer con responsabilidad su posición y sus recursos.

            Todo jefe o patrono, todo amo tiene una enorme responsabilidad y poder sobre sus hombros, porque dispone de los recursos ya sean propios o que administra en una compañía. Usted es el gerente general de una empresa como la Colgaste Palmolive o es gerente general de Walmart, de una aerolínea. Probablemente no sea el dueño de toda la empresa, pero tiene un gran poder. El dinero que le han puesto a administrar lo hace a usted una persona con mucho poder y tiene el poder que en la empresa los trabajadores sean tratados con justicia, con equidad y tiene la responsabilidad de que esos trabajadores también rindan y produzcan de acuerdo al dinero que se está invirtiendo en ellos, pero la tentación que tiene el rico, en este caso el jefe, el patrono, el amo, el dueño, es de abusar de su autoridad y ahí es donde hay problemas, cuando por la autoridad, la posición o la riqueza que tiene abusa de su fuerza o trata con dureza al que está debajo de él, al pobre o a todos aquellos que tienen menos recursos que él.

            La influencia y el poder del rico pueden darle el  pensamiento equivocado, que su poder es absoluto, que no debe rendirle cuentas a nadie, no someterse a ninguna autoridad. De ahí que hemos visto a algunos jefes que para dar trabajo a unas señoras las obligan a tener relaciones sexuales con ellos, en algunos casos hasta lo graban en video y después se publican en los medios de comunicación. Pero eso es abuso de poder, aunque hay  señoras que también conociendo al jefe van y se le ofrecen para tratar de conseguir algún beneficio.

            A veces nuestra autoridad, nuestro poder se usa para abusar del subalterno, del más pobre. Recuerde que la riqueza es relativa. Hay gente rica que a la vez trabaja para gente más rica y esta gente más rica para una gente aún más rica que esta. Por lo que hoy en día podemos decir que el rico es el amo de los pobres. Y estos pobres no por fuerza son pobres, son más pobres que el rico para el que trabajan, pero desde el punto económico superior del rico son pobres aunque tengan más de lo necesario para vivir. La señora que tiene oficios domésticos y es ama de casa, fíjese como se le llaman a las mujeres: ama de casa, ¿por qué? porque antiguamente las señoras tenían muchos criados en sus casas, ellas eran las que gobernaban. Proverbios 31 dice mujer virtuosa, ¿quien la hallará? y habla que ella da comida, a sus criadas, que ella alimenta a sus criadas. Un ama de casa es una señora que tiene criadas. Pero algunas dirán, la única criada en mi casa soy yo.

            Suponemos que usted es ama de casa y tiene a una señora que le ayuda  con los oficios domésticos, usted para esta señora de los oficios domésticos es la rica, ella es la pobre. Fíjese como todo es relativo. Usted puede ser una ama de casa de recursos bastante modestos, pero para la señora que le trabaja es la rica. Ahora ¿cómo trata usted, siendo la rica en esa casa, a la pobre que es su muchacha? ¿La trata con justicia, la considera o la hace que a las 4 de la mañana ella esté haciendo las tortillas y a las 11 de la noche todavía esté sirviendo café, y pase todo el día trabajando para usted? ¿Le pega unas maltratadas? Así que cuando la Biblia dice que los ricos son los amos de los pobres usted no piense solo en Bill Gates, en los Novella, los Gutiérrez, piense en usted Siquivix, López, Pérez usted también tiene alguien que depende de usted, su chofer, su sirvienta ¿cómo los trata? Tiene una tiendecita y tiene unos cuántos empleados, pues para esos empleados el rico es usted. Cuando se habla de los ricos nunca pensamos en que nosotros somos los ricos, pensamos que otros son ricos.

            Todo es relativo. Para una persona que está viviendo en un barranco, usted que vive allá arriba en la loma es rico. Allá en el asentamiento, usted que ya tiene su tele es rico. Todo es relativo, y por eso es importante entender que cuando dice aquí: los ricos son los amos de los pobres, también incluye a cada uno de nosotros, porque cada uno somos ricos a cierto nivel y para cierta gente. Y por eso, si somos responsables de una persona o de cien personas o de mil personas, debemos ser buenos amos y buenos señores, buenos jefes y buenos patronos.

            Proverbios 22:16 Oprimir al pobre para enriquecerse, y hacerle regalos al rico, ¡buena manera de empobrecerse! ¿Quiere empobrecerse? Enriquézcase en base de la opresión del pobre. Puede tener mil pobres para usted y no oprimirlos, porque usted es un patrón justo que paga lo que dice la ley que debe pagar. Usted los contrata para pagarles, por ejemplo, un  salario mínimo que está en 300 dólares, pero usted les da 150 y hace que le firmen un recibo por 300 dólares, eso es oprimir al pobre. Si usted lo contrató por 300 dólares, les tiene que pagar 300 dólares. Si lo contrató por mil dólares, pague mil dólares y si usted le retiene la cuota del IGSS y la del IRTRA, pague al IGSS y al IRTRA. Me he encontrado con viejos que me dicen que hicieron el trámite del IVS al IGSS y resulta que el patrón retuvo las cuotas por quince años, pero pagó solamente tres.

–Y ahora que estoy viejo y quiero jubilarme no puedo–, porque tuvo un mal patrón que abusó de su autoridad, retuvo cuotas que no pagó debidamente. En cambio, hay otros que son a todo dar. No solo le pagan lo que debe ser, sino que si usted se pone enfermo lo ayudan y si su mamá se muere hasta para la caja le regalan, y si usted tiene alguna gravedad hay comprensión para ayudar. Hay patronos que son a todo dar con su gente.

            Efesios 6:9 dice Y ustedes, amos, correspondan a esta actitud de sus esclavos, dejando de amenazarlos. Recuerden que tanto ellos como ustedes tienen un mismo Amo en el cielo, y que con él no hay favoritismos. Y esto es muy importante, ¿favorece Dios al patrono o favorece al empleado? Dios no tiene favoritismos, es justo, Dios va a velar por los derechos del patrono, porque hay empleados que chatean, ven su Facebook, leen la prensa, se liman las uñas y no hacen su trabajo. ¿Será eso correcto? En ese caso ¿será que Dios respalda el derecho del patrono que lo contrató para trabajar? Sí, por supuesto que sí. Para Dios nos hay favoritismo, porque usted es pobre o es rico o porque usted es amo, porque usted es empleado. Ambos, como leímos en el versículo anterior en Proverbios 22 a ambos los hizo Dios, pero del rico y del pobre Dios es el amo y Señor, Él es el Rey del universo y delante de Dios nosotros somos amados por igual.       Así que usted es amo, dice, corresponde a esta actitud de sus esclavos, porque Pablo le dice a los esclavos, esclavos sométanse a las autoridades, respeten a sus patronos, a sus amos, aún aquellos que son malos, respétenlos. Ese es el asunto de ambos lados, van de las dos vías.

            Colosenses 4:1 Amos, proporcionen a sus esclavos lo que es justo y equitativo, conscientes de que ustedes también tienen un Amo en el cielo. Y un día vamos a tener que rendir cuentas ante nuestro Dios y Señor. Por eso debemos ser justos y equitativos con cada uno de nuestros trabajadores. 1 Timoteo 6:17 A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Ricos de este mundo, ahí entra usted, porque ya le dije que la riqueza es relativa y usted es más rico que un montón que están allá abajo. Todos los que estamos aquí somos más ricos que millones de millones de seres humanos que viven hoy en el mundo y que viven con dos dólares al día.      Hay muchos en el mundo que viven con dos dólares al día, 16 quetzales, y los más pobres de este mundo están viviendo con lo de un dólar al día, ¡con 8 quetzales! Así que si usted mira a su derecha y a su izquierda  va a encontrarse con que todos los que estamos aquí somos ricos, comparados con los miserables del mundo, los pobres del mundo. Y de veras, algunos de ustedes que no les miren la cara, porque tienen una de millones guardados y millones invertidos, Dios los ha bendecido. Acabamos de leer algo importante: A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Lo que tenemos vino de la provisión de Dios. Él es quien nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos, en vez de quejarse porque tiene una casa en San Cristóbal y usted quisiera tenerla en Miami, dele gracias a Dios porque usted tiene su casa, disfrute lo que tiene. Tiene comida en su casa, agradezcamos al Señor, porque tenemos en abundancia. Dice Pablo a los ricos de este mundo manda que no sean arrogantes.  ¿Quién es un arrogante? Uno que se cree la gran cosa. Hablaba esta semana con una persona que decía que cuando vino a la Fráter hace 20 años, venía a pie, tenía hijos y no tenía trabajo. Recuerda que yo dije en el servicio ese día que vino con su esposo: “Usted quiere que el Señor le dé trabajo, quiere que el Señor lo bendiga, que lo prospere, traiga sus diezmos al alfolí, ofrende generosamente”. Y dice que ella y su esposo ese día dieron todo lo que tenían, pero hoy en día Dios los ha prosperado, sus hijos todos son profesionales y están trabajando, ellos tienen trabajo en abundancia. Desde ese día, Dios los empezó a bendecir y ahora están en una posesión de abundancia. Pero esto ocurre porque tenemos que aprender que nuestra fe y esperanza deben estar puestas en Dios. Si usted ya tiene una casa, dos o mil casas no ponga la confianza en ellas, ponga la confianza en Dios.

            Ayer hablaba en un desayuno con un joven que me dijo: Pastor, mi casa en San Marcos se arruinó. De los 18 cuartos solo cuatro están buenos, y si la esperanza estuviera puesta en la casa, ¿qué hubiera pasado si se cae totalmente? Se cae nuestra esperanza. Y empieza uno a recordar todas las empresas financieras que dejaron a la gente sin plata, usted tenía un millón de quetzales y lo puso a ganar más dinero, y de pronto nada. Por eso dice Pablo: no sean arrogantes, no se crean la gran cosa, porque ya tienen un millón aquí y otro millón allá, porque así como lo tienen  así se va. La esperanza hay que tenerla en Dios. Y así aunque tenga usted un billón de dólares, su esperanza  no estará puesta en el dinero, sino en Dios que le permitió reunirlo. Versículos 18-19 Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.

Proverbios 23:4-5 dice No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas.¿Acaso has podido verlas? ¡No existen! Es como si les salieran alas, pues se van volando como las águilas. Hoy lo tenemos, mañana no lo tenemos. Las riquezas así son, cuando uno siente las tiene y cuando viene a darse cuenta ya no las tiene. Por eso hay que tener la confianza puesta en Dios nuestro Señor, y si Dios nos da una riqueza, hay que compartirla. Si Dios le da carro a usted y usted sabe lo que es andar a pie bajo la lluvia, pues ofrézcale a su vecino llevarlo en el carro a la iglesia, para que no se moje.

            Comparta su carro. Dios le ha dado una casa linda, compártala, abra una célula, invite a sus vecinos a sus amigos, a todas las señoras del cuchubal, a todas las señoras de la promoción, a todos los compañeros del barrio, comparta su casa, ábrala, porque así es como disfrutamos lo que Dios nos da, no solo disfrutamos nosotros sino compartimos con otros. Dios le ha hecho a usted una persona rica con recursos y la ha puesto al mando de una empresa, de una tienda, de una clínica, de lo que sea, pues comparta lo que Dios le da, comparta la bendición del trabajo con otros, que necesitan trabajar y necesitan tener recursos, trátelos bien. La Biblia dice que cuando nosotros damos  de lo que tenemos hacemos tesoro para nosotros, seguro tesoro, caudal para el futuro y obtenemos la vida eterna. Tenemos que aprender a dar de lo que el Señor nos da. Proverbios 22:7 nos dice algo más, en la primera parte dice  “Los ricos son los amos de los pobres” pero su enseñanza no termina ahí. En su segunda parte dice “Los deudores son esclavos de sus acreedores.”

            Note que cuando dice los deudores, no dice los ricos deudores o no dice los pobres deudores. Porque tanto ricos como pobres pueden convertirse en deudores, ahorita viene el bono 14. Yo le ruego sus diezmos porque tenemos que pagarle el bono 14 a los 217 empleados. Una cosa es el trabajador que recibe el bono 14 y otra cosa es el jefe que tiene que pagarlo. El bono 14 y el aguinaldo son épocas que motivan a la gente a orar, sobre todo el que lo tiene que pagar. Ustedes felices porque lo reciben, pero ore por su jefe, ore por el dueño de la empresa, pídale a Dios que su pobre jefe tenga recursos para pagarle su sueldo y su bono 14. Hay un candidato que viene ofreciendo otro bono, hay que orar por otra tercera vez por su jefe, para que tenga para pagarle el bono 14 y el bono 15.

            Tenemos que entender que a veces el pobre se endeuda en la tienda, porque tiene que ir a pedir fiado el pan, el café, el azúcar y está endeudado con la tienda del barrio. Pero su jefe, el dueño de la empresa, ese está endeudado no con la tienda de la esquina, ese está endeudado con el banco, porque fue a pedir un préstamo para ampliar el negocio, para hacer más grande el taller, para renovar la clínica, para traer productos y ese pobre jefe usted lo mira  feliz en su carro, pero  otras muchas veces usted no sabe que el carro lo debe, el taller lo debe, los repuestos los debe y está tan endeudado o más endeudado que usted. Por eso dice la Escritura que los acreedores son nuestros señores y así sea usted de los más ricos o de los más pobres, si usted está endeudado, está esclavizado. Si tiene deudas, está esclavizado. Si le debe a su mamá, es esclavo de su mamá, si le debe al suegro, es esclavo del suegro, si le debe al banco, es esclavo del banco. Y usted trabaja para el banco, para pagarle al suegro, y peor si usted cometió la gran tontera de pedirle prestado al usurero del barrio. Ahí está frito. El interés que le va a cobrar siempre será más grande. El banco le va a cobrar un 22 por ciento de interés anual, el usurero le va a cobrar 5 por ciento de interés diario. Eso pasa en algunos mercados del interior, van los comerciantes y le piden al usurero cien quetzales para comprar producto hoy y en la tarde tienen que devolverle 110, diez por ciento de interés diario. 3 mil 650 por ciento de interés anual. Y por eso cuando pide prestado es esclavo de aquel que le dio a usted prestado.

            La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo: —Mi esposo, su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fielal Señor. Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos (2 Reyes 4:1). Mucho de la esclavitud en la antigüedad era en base a las deudas. Si no podían pagar las deudas tomaban como esclavo a su hijo, a su hija, a su esposa, a usted. Todo por endeudarse. Vale la pena  salir de deudas, tanto el rico como el pobre se endeudan y por eso tenemos que pedir a Dios que nos ayude para salir de deudas, porque el acreedor va a venir a cobrarnos y si no le pagamos nos va a quitar lo que dimos de garantía, la garantía puede ser nuestra casa. Mire lo que dice Deuteronomio 28:9- »El Señor te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos. Todas las naciones de la tierra te respetarán al reconocerte como el pueblo del Señor.  »El Señor te concederá abundancia de bienes: multiplicará tus hijos, tu ganado y tus cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría. »El Señor abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie. 

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