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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando se viaja en un barco, en un crucero, lo primero que hace la tripulación en cuanto se aborda, es citar a todos cuando suena un pito en un lugar que ha sido asignado previamente, para recibir inducciones, por si algo llegara a pasar, dicen, y escuchar esa alarma se vienen para acá, porque se les van a entregar un salvavidas, les van a decir en qué lancha se pueden subir para salvarse. Les dan muchas instrucciones. Y son importantes, porque si usted no tiene instrucciones claras va a sufrir las consecuencias.

            Hay un crucero que se llama Costa Concordia, entró en servicio en julio de 2006 en Italia, costó 237 millones de euros, más de dos mil 370 millones de quetzales, quedó tan lindo que invitaba a subirlo, a viajar y tener un paseo en crucero y tener buenas vacaciones con toda la familia. Sin embargo, el 13 de enero del 2012 a las 9:42 de la noche. El capitán Francesco Schettino se desvió del curso establecido, apagó el sistema de alarma del barco y sin tener sus lentes con él. El propósito del desvío era saludar a un capitán ya retirado, Mario Colomba, con quién hablaba por teléfono, y a los isleños de la isla Giglio, fue cuando chocó contra unas rocas y se le perforó el casco de 50 metros, perdiendo todo el control de la nave.

            No fue sino una hora después del impacto que ordenó abandonarlo. Cuatro mil 252 pasajeros tuvieron que evacuar, 64 personas resultaron heridas, 32 murieron y 12 se declararon desaparecidas. El capitán no solo se tomó una hora en decidir evacuar el barco. Cuando la guardia costera lo localizó por radio, lo había abandonado sin que todas las personas y tripulantes estuvieran a salvo, un capitán es el último en abandonar un barco. Lo reprendió severamente, le informó de un muerto que flotaba en las aguas, le ordenó subirse al barco e informar qué estaba pasado, cuántas personas necesitaban auxilio y cómo se les iba a rescatar. –Regrese y dígame cuántos niños hay todavía en el barco, cuántas mujeres, cuántos hombres, cuántos discapacitados, ese es su trabajo, esto está siendo grabado y lo haré responsable de todo, regrese ahora mismo al barco, suba por donde la gente está bajando y dirija.

            ¡Qué capitán de barco tan fuera de serie! Irresponsable, negligente, él mismo movió el barco fuera de rumbo, solo por saludar a un colega y a los isleños y causó la muerte de varios e hizo a la compañía del Costa Concordia perder reputación, credibilidad, dinero, todo por su mala decisión.

            Cuando veo casos como este, pienso en usted y en mí, porque usted y yo somos los capitanes de un barco que se llama, en mi caso, Barco López Arias y en el suyo puede llamarse Pérez Quijivix, Hernández Ramírez, Cuestas Parada, yo no sé cómo se llama su barco, pero usted es el capitán, y usted es el que está al frente de esa familia, lamentablemente hoy en día tenemos algunos capitanes de barco que los abandonan cuando se encuentran en crisis.

            Es asombrosa la cantidad de familias que hoy están en el barco sin tener un capitán al frente que dé las instrucciones precisas, y que en el momento de crisis no lo abandone sino que les diga cómo salir de la crisis, les muestre el camino a la salvación.

            Las instrucciones son importantes. Me gusta como un autor, hace muchos años, dijo que la Biblia es el manual del fabricante. Cuando hemos comprado un aparato eléctrico, una refrigeradora, un televisor, una estufa, una lavadora, etc. junto con el aparato siempre viene un folleto que es el manual del fabricante, por lo general estamos tan desesperados por estrenar el aparato que no leemos las instrucciones. Y eso es lo que ha pasado con muchos al tener hijos, empiezan a manejar ese aparato sin antes leer las instrucciones. Hay un manual del fabricante, el fabricante de personas, el fabricante de seres humanos, Dios, Dios es el creador de hombres y de la Tierra y junto con cada creación nos manda el manual del fabricante: la Biblia.

Recientemente hicimos el llamado 27 y leímos los 27 libros del Nuevo Testamento. Algunos no solo lo leyeron sino que lo oyeron. Si usted no ha leído el Nuevo Testamento, los 27 libros, léalos y si no ha leído el Antiguo Testamento léalo, porque aquí están las instrucciones del manual del fabricante de personas, de hogares, fue Dios quien fabricó, el que inventó la familia, el hogar y nos dice en Su Palabra cómo debe funcionar.

            En nuestra serie que estamos predicando Proverbios 22, doce temas sobre esta serie que también estamos estudiando en las células semana a semana basados en Proverbios 22 y 23, hoy nos toca ver Proverbios 22:6 Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Y eso es los que reciben nuestros niños que están en la Zona de Campeones. Los niños necesitan ser instruidos en el camino correcto y aún en su vejez no lo abandonarán. Así como los grandes transatlánticos tienen su piloto automático, nosotros también en nuestro ser tenemos un piloto automático, en nuestro espíritu que nos guía por el buen camino, cuando a nosotros se nos programa, se nos induce, se nos instruye con la Palabra de Dios tenemos elementos suficientes para andar por el buen camino.

            La Biblia dice que cuando la trompeta no da un sonido claro, el pueblo no se prepara para la batalla. En el Ejército el sonido de la trompeta tiene un significado, a veces es guerra. Entonces todos tienen que prepararse, sacar sus armas y actuar de acuerdo a las instrucciones recibidas, pero cada uno tiene que dar instrucciones claras para que estén preparados todos, tenga la seguridad, sus hijos van a enfrentar batallas. Los que ya somos viejos hemos enfrentado batallas, batallas financieras, de salud, políticas, religiosas, familiares, conflictos de todo tipo y necesitamos estar bien preparados para salir adelante.

            La Biblia dice también que hubo un tiempo en el que no había rey en Israel, por lo que cada uno hacía lo correcto delante de sus ojos, hacía lo que le parecía bien y en una familia cuando no hay rey, no hay autoridad, cuando no hay quién gobierne, cuando no hay quién instruya entonces cada quien hace lo que le parece bien delante de sus ojos y por eso hay muchos problemas.

            El Salmo 127:4 Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Es decir, nosotros tenemos que dirigir a nuestros hijos como un arquero dirige la flecha a un blanco. Puede ser un blanco fijo, puede ser un blanco móvil, pero el arquero es el que decide a donde va ir la flecha. Si usted está cazando con flecha un venado, tiene que seguirlo hasta que pueda disparar la fecha allí. La pregunte es ¿hacia dónde estamos dirigiendo a nuestros hijos? ¿Cuál es el destino que les estamos marcando a nuestros hijos o hemos dejado que sean otros los que marquen el destino? Si nosotros no les decimos hacia dónde ir, habrá otros que les dirán. Si nosotros no les mostramos hacia dónde ir, van a tener problemas. Tenemos que apuntarlos.

            Hay quienes quieren que sus hijos se preparen en la misma profesión que ellos tienen, si son médicos hacen que su hijo estudie medicina y el hijo muy en contra de su voluntad estudia medicina y luego cuando se gradúa le dice a su papá: aquí está el título de médico y cirujano, pero ahora me voy a dedicar a vender gasolina. Y eso es lo que hacen, porque hay quienes no están preparados para ese tipo de profesión. Por eso tenemos que conocer a nuestros hijos y ver cuáles son sus habilidades. Hay hijos que tienen muchas buenas habilidades para el arte, para la música, otros lo tienen para el comercio y otros los tienen para las letras. Y a cada uno tenemos que tratar de ayudarlo.

            Hoy existe en las universidades exámenes en los que evalúan las habilidades de sus hijos. En el Liceo Cristiano Fráter enviamos a los muchachos a las universidades para que les hagan una evaluación y entonces sugieren: a usted le convendría estudiar química y farmacia. A usted le convendría ser un artista. Usted le convendría ser tal cosa, por el resultado que hay de las evaluaciones, pero es de nosotros la responsabilidad como padres instruir a nuestros hijos.

            Jeremías 35:1-6, 13-14 La palabra del Señor vino a mí, Jeremías, en los días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: «Ve a la familia de los recabitas, e invítalos para que vengan a una de las salas de la casa del Señor, y ofréceles vino.» Imagine qué Jeremías, un profeta del Señor, lo invite al templo para ofrecerle beber vino. A lo mejor si a usted le gusta el vino diría el que es mandado no es culpado. Seguimos leyendo, Entonces fui a buscar a Jazanías, hijo de mi tocayo Jeremías y nieto de Jabasinías, y a sus hermanos y a todos sus hijos, y a toda la familia de los recabitas. Los llevé a la casa del Señor, a la sala de los hijos de Janán hijo de Igdalías, hombre de Dios. Esta sala se encontraba junto a la de los jefes, que a su vez estaba encima de la de Maseías hijo de Salún, guardián del umbral. Les serví a los recabitas jarras y copas llenas de vino, y les dije: « ¡Beban!» Ellos me respondieron: «Nosotros no bebemos vino, porque Jonadab hijo de Recab, nuestro antepasado, nos ordenó lo siguiente: “Nunca beban vino, ni ustedes ni sus descendientes. Queremos tener hijos y nietos que obedezcan las instrucciones suyas. Su papá les dijo “nuca beban vino y ellos jamás lo hicieron, porque hay papás que beben y hacen beber a los hijos. Fuman y hacen fumar a los hijos. Adulteran y hacen adulterar a los hijos.

            Recuerdo, estaba en un baño público, en una ocasión oí a un hombre decirle al otro: compadre, ya mi hijo tiene 12 años, me hace el favor de llevárselo allá donde las “niñas” para que se haga hombre. Yo dije, que padre más atarantado. Cómo manda a su hijo de 12 años donde las prostitutas, para “hacerlo hombre”, pero esas son las malas instrucciones que algunos padres le dan a sus hijos. Dice en el versículo 13 «Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: “Ve y dile a toda la gente de Judá y Jerusalén: ¿No pueden aprender esta lección, y obedecer mis palabras? —afirma el Señor—. Los descendientes de Jonadab hijo de Recab han cumplido con la orden de no beber vino, y hasta el día de hoy no lo beben porque obedecen lo que su antepasado les ordenó. En cambio ustedes, aunque yo les he hablado en repetidas ocasiones, no me han hecho caso.

            El manual del fabricante nos da instrucciones, si le hacemos caso nos va bien. Si no le hacemos caso nos va mal, instruye al niño en el camino correcto y en su vejez no lo abandonará. Un día uno de mis hijos, tenían unos cinco o seis años, fue con su mamá a Paiz, al supermercado. En eso lo vi que estaba jugando con unos crayones y unos juguetitos nuevos y le dije ¿te los compró tu mamá? –No, me dijo- yo los agarré del supermercado. Llamo a su mamá y le digo ¿tú le compraste estos juguetitos, estos crayones? No, me dijo, Ni me di cuenta cuando los agarró y los echó a la bolsa.

            –Ladrón nato- le dije-. Mijo, esto no se hace, esto es robar. Lo tomé de la mano. Agarra los juguetes –le dije- y nos vamos a donde Paiz. Pido hablar con la gerente y le digo: Señora, aquí el niño le quiere decirle algo. Todo afligido le dice: disculpe, pero yo me llevé esto sin pagar y aquí vengo a pedir disculpas y a devolverlo. Total nos fuimos de regreso, platicando en el camino, diciéndole que yo quería tener un hijo honrado, un hijo íntegro, honesto, dándole instrucciones. Al llegar a la casa, nos fuimos a su dormitorio, entonces le dije: vamos a pedirle perdón al Señor, así que nos arrodillamos, oramos, pedimos perdón al Señor y le dije: ahora con mucha pena pero es mi responsabilidad como padre asegurarme que esto no se te olvide. Me quité el cincho, le apliqué dos fuertes cinchazos en las nalgas, le quedó bien pintado el color rojito.

            El ser humano solo aprende por estímulos, ya sea de castigo o de premio. El niño llorando, lo tomé en mis brazos y le dije: hijo, te amo, quiero que crezcas y llegues a ser un hombre de bien, un hombre correcto. Pido a Dios que esto no vuelva a suceder en la vida. Hace unos pocos años, el muchacho ya viejo, me envía una carta y me dice: “Papi, gracias a tus correcciones, gracias a tu disciplina, tus castigos hoy soy el hombre que soy y espero ser con mis hijos como tú fuiste conmigo”. Eso es importante instruir a nuestros hijos en el camino.

            Tomarnos el tiempo. A otro de mis hijos le encantaba platicarme de sus amigas, de las aspirantes a nuera del Pastor. Y me decía, anoche me encontré con una chava, una muchacha preciosa. Sí, yo tenía que oírlo y disfrutar sus conversaciones y mantener esa comunicación abierta para saber qué estaba pasando. La muchacha preciosa, pero fijate que lo único malo es que no es cristiana. Ahí era el punto y final de la historia. ¿Por qué? porque siempre instruí a mis hijos a no casarse con una muchacha que no fuera cristiana, porque la Biblia dice que no se unan en yugo desigual. ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? La muchacha o el muchacho pueden ser una maravilla, excelente trabajador, excelente deportista, excelente persona, pero si no cree en Cristo, es unir el agua con el aceite, la luz con las tinieblas y bendigo a Dios, porque los tres se consiguieron tres nueras guapas, bonitas, pero sobre todo cristianas. Hay que instruir a los niños desde que están chiquitos. Si usted no instruye a sus hijos, de pronto son manipulados por las personas perversas que se aprovechan de los niños ignorantes, y nosotros como padres tenemos la responsabilidad de instruirlos y, como escribo ampliamente en el libro Escuela para Padres, hay que amar a nuestros hijos para darles seguridad, hay que abrazarlos, hay que besarlos, que se sientan queridos, así no van a necesitar que otro viejo pelón lo haga, porque ya tienen su propio viejo pelón que los ama sinceramente. Es importante que nosotros demos instrucción a nuestros hijos.

            En Proverbios 22 después que dice en el 6 Instruye al niño en el camino correcto. El 7 dice que hay que enseñarle el que debe dinero es esclavo de su acreedor, de eso hablaremos ampliamente la próxima semana, pero tenemos que instruir a nuestros hijos. El camino correcto es que su hijo viva pacíficamente y agregando valor a la sociedad. Que tenga buenos modales, que tenga principios, que sea diligente, que sea trabajador. Sus hijos necesitan un norte terrenal para sus vidas, pero un éxito terrenal jamás compensa un fracaso espiritual por la eternidad. Asegure que sus hijos busquen el éxito terrenal, pero que siempre lo consagren al propósito celestial y sirvan a Dios y al prójimo con su tiempo y con sus recursos económicos.

            De nada le servirá a usted tener un hijo millonario si es un hombre perverso y si es un hombre destructor, si es un hombre que daña a la sociedad, que en vez de agregar valor añade muerte, angustia y aflicción. Sí, usted es el que dirige a su hijo. La gran mayoría de cosas no las escogen los niños, las escogen los padres. Los niños no escogen a sus papás, créanme que si los niños pudieran escoger a sus papás hubieran escogido a otros, quizá. Si los niños escogieran colegios, quizá hubieran escogido otro, pero usted como padre tiene que escoger el colegio de sus hijos, por eso le recomiendo el Liceo Cristiano Fráter, llévelos ahí, ahí vamos a colaborar con usted no solo dándole buena preparación académica sino formación espiritual, porque hay muchos colegios para prepararlos académicamente, para que se codeen con la gente de alta sociedad, pero no les dan los valores espirituales y morales. Hoy los maestros y los colegios tienen miedo de hablar de Dios, tienen miedo de hablar de los principios bíblicos, tienen miedo de hablar de la realidad, de la conducta ética que debe tener el ser humano.

            Nosotros en el Liceo Fráter no tenemos miedo, allá adoramos a Dios siempre y oramos por los papás bolos y que le pegan a su mujer, porque los niños llegan y piden que oren por su mamá porque su papá le pegó o al revés, su mamá le dio “una buena” a su papá. Tenemos que instruir a nuestros hijos y escoger lo mejor para ellos. Es importante, 2 Timoteo 3:15 Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Su niño debe conocer la Biblia desde el principio de su vida. Instrúyalo en la Palabra de Dios no solo en las ciencias, en las artes sino también en la Biblia. Deuteronomio 6:4-9 Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.

            En vez de que su hijo tenga póster de Madona, póngale póster con el Salmo 1. Enséñele la Palabra de Dios, repítale la Palabra de Dios. Les hemos dado una grabación del Nuevo Testamento gratis que usted puede descargar, entre en www.frater.org, en el link recursos, va a encontrar muchos recursos para que oigan en su carro la Biblia, oiga en su carro nuestras prédicas. Enséñale a su hijo la Palabra del Señor, la repetición es importante, constante repetición de los buenos principios. Eso hace que nuestros hijos aprendan las cosas. No dejemos esto al tiempo, hagámoslo ya, hábleles constantemente sobre la fe cristiana y no solo cuando esté en el servicio congregacional sino cuando vaya en el carro a un viaje o al dejarlos al colegio a algún lado. Cómpreles una buena Biblia de estudio, para que puedan aprender de las notas que aclaran muchos conceptos. Motive y recompense a sus hijos por leer la Palabra de Dios, si son pequeños cómpreles una Biblia ilustrada y cuénteles historias todas las noches.

            Una práctica que mi esposa hizo en las noches con cada uno de ellos cuando los acostaba, les leía historias bíblicas, les contaba historias bíblicas. A menudo venían conmigo para que les contara alguna historia bíblica y les contaba historias bíblicas e historias que me inventaba con desenlaces felices, con principios y moralejas, para que ellos aprendieran. Y nosotros tenemos que instruirlos. Juntos lean la Biblia, antes o después de la cena o antes de acostarse. Asistan a una célula como familia, involúcrelos en la Zona de Campeones, porque ahí van a aprender. Anoche me dio mucho gusto, fui a ver la nueva recepción de la Zona de Campeones de la Roosevelt y ahí estaba la nietas mayor, Ana Isabel, recibiendo a los niños más chiquitos, preguntándoles su nombre, trabajando. Si nuestros hijos se involucran, si nuestros nietos se involucran en la obra del Señor, van a echar raíces.

            Los grandes hombres de Dios se convirtieron en lo general de niños, en la niñez hay un gran potencial, tenemos que cuidar a nuestros niños y a nuestros nietos. Claro, usted estará diciendo, yo hice lo mejor que pude con mi hijo y me salió tarángana, me salió vago, me salió irrespetuoso, me salió borracho, me salió ladrón, me salió de lo peor que usted se imagina. Pero usted cumplió con su tarea, no es responsabilidad suya como padre el que un hijo no le haga caso y se desvíe del camino como el capitán del Costa Concordia. Le dieron todos los recursos para que pudiera conducir esa nave como debía ser, pero él negligente, rebelde, necio. No es culpa de un buen padre que haya un mal hijo, ni es culpa de un buen hijo que tenga un mal padre. Porque he visto ambos casos: un buen padre con un mal hijo, un mal padre con un buen hijo.

            Así que tampoco se atormente porque hizo todo lo que pudo, pero mire cómo salió. Ah, el hijo pródigo tiene que aprender por su propia experiencia. Por su propio pellejo entra la experiencia. El hijo pródigo viene y toma la herencia que le da su padre, se la lleva, la desperdicia, pero cuando toca fondo, entonces levanta los ojos y se recuerda que tiene un hogar, que tiene un padre. Pero si usted le enseñó él vendrá buscando, hay que enseñarles a nuestros hijos la determinación, tomar una resolución firme que pase lo que pase, venga lo que venga, permanecerán en el camino.

            Mateo 5:10-12 Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes. Quizás usted no ha sufrido persecución por causa de su fe, pero sí hay muchos que han sufrido y que están sufriendo hoy en día. Hay algunos en el sur de México que han sufrido tal persecución por causas de su fe, que han tenido que abandonar sus pueblos y comunidades, porque ahora ya no se emborrachan, ya no contribuyen para la fiesta patronal con dinero para que haya mucho licor, han sido perseguidos y han sido asesinados, le estoy hablando de este preciso momento, los indios Chamulas, en el sur de México, han sufrido mucho y hasta película se ha hecho por el martirio que han sufrido por causas de su fe. Sí, en Guatemala murió gente por causa de su fe, yo recuerdo cuando era niño, la década de los 50’, en la escuela donde estudié 5o. y 6o. año de primaria, éramos como trescientos y solo tres éramos cristianos evangélicos, éramos bien reconocidos, mi hermano y yo, había otro muchachos que nos acompañaba en la iglesia que también era cristiano y luego se convirtió en pastor. Ahí sufríamos persecución, nos empujaban, nos molestaban, nos decían “aleluya”, nos decían un montón de cosas, pero a mí me habían instruido de tal manera desde niño que ninguna de esas presiones me afectara ni me hiciera renegar de mi fe y apartarme de mi fe, al grado que aquí estamos ahora al afrente de Fraternidad Cristiana de Guatemala, sirviendo a Dios. Para desquitarme, me convertí en el abanderado de la escuela, porque los que amamos a Dios somos prosperados en todas las cosas y Él nos bendecirá, nos guardará, nos ayudará y aquí en este altar he visto a recibir a Cristo como su Señor y Salvador a algunos compañeros que tuve en la escuela, en ese entonces.

            Cuando usted tiene determinación, usted es fiel al Señor, sea niño, sea viejo, sea pobre o sea rico, sea hombre o sea mujer, esté sano o esté enfermo, porque vale la pena sufrir por Cristo, porque la recompensa será grande allá en el cielo y también aquí en el suelo. Tenemos que llegar a ser personas que hagamos realidad nuestro Himno Nacional, que digamos antes muertos que esclavos, porque esclavos solamente somos de nuestro Señor Jesucristo, somos siervos de Él y estamos dispuestos a dar la vida por Él.

            Daniel 3:16 nos cuenta la historia de Sadrac, Mesac y Abednego. Tres jóvenes que se encontraron en una circunstancia difícil, estaban en el gobierno trabajando en puestos importantes, pero se mantenían fieles a Dios, eso quiere decir que usted puede ser una persona que trabaja en el Congreso de la República, en un ministerio equis, en el Ejecutivo, en el Legislativo o en el Judicial o en cualquier dependencia estatal, usted puede ser una persona fiel a Dios, no tiene que caer en la corrupción en la que cae la mayoría, dice que le respondieron a Nabucodonosor, cuando él los confrontó porque no se arrodillaron a adorar su estatua, —¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad! Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad. Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua. Estamos dispuestos a dar la vida por nuestra fe. Necesitamos hombres y mujeres con tal determinación, con tal resolución que enseñen a sus hijos a dar la vida por causa de Dios. A no dejarse someter a las presiones, aunque vengan del rey o aunque vengan de Jeremías, para que beban, para que se corrompan o para que caigan en idolatría.

            Un hijo solo necesita adopción de padres sustitutos, porque a veces solo tienen padre, aquí hay muchos hombres y mujeres que crecieron sin tener padre, crecieron sin tener madre, no tuvieron quien les instruyera, no tuvieron quien los corrigiera, no tuvieron quien les amara y sin embargo, se hizo realidad lo que dice Dios en Su Palabra: Dios es padre de huérfanos y defensor de viudas.

            Lucas 4:22, Jesús estaba a los 30 años de edad, después de haber nacido y ser adoptado por una familia, la familia de José. Jesús sabía que era hijo de María José sabía que Jesús no era su hijo y sin embargo, aunque no era su hijo biológico lo adoptó, Dios lo convenció y le dio de comer, de vestir, donde vivir, le enseñó un oficio, se encargó de este niño Jesús luego se convirtió en el Salvador nuestro. A Jesús después del bautizo en agua se le aparece el Espíritu Santo en forma corporal de paloma y se oye una voz que dice: Tú eres mi hijo amado. Estoy muy complacido contigo.

            Cualquier duda que hubiera habido en la mente de Jesús de su identidad, despareció en ese momento. He escrito ampliamente sobre esto en el libro Escuela para Padres, léalo, compártalo, este Jesús sale del bautismo y es llevado al desierto y se enfrenta al diablo mismo que lo tiene por cuarenta días y cuarenta noches. La tentación fundamental era si “eres hijo de Dios”, pero recordaba en ese momento la voz del cielo que le dijo: Tú eres mi hijo amado. Estoy muy complacido contigo. Quizás usted tenga recuerdos ingratos de su infancia, de sus padres, de su familia, oiga la voz de Dios que le dice: Tú eres mi hijo amado. Estoy muy complacido contigo. Déjese amar por Dios nuestro Señor. Es Dios nuestro Señor el mejor padre, el padre perfecto, porque todos los demás somos padres imperfectos.          Algunos tuvieron padre, pero como que no lo hubieran tenido y sin embargo, qué hacemos cuando un hijo es víctima de un divorcio y se queda sin su papá o a veces sin su mamá y a veces sin los dos, se quedan con la abuela. Ah cuando el hijo se queda solo es cuando entramos a batear los abuelos, los abuelos nos convertimos en la imagen paternal de estos niños, entran a sustituir al padre ausente, un tío, una tía, un líder de célula, pastor de una iglesia. La imagen paternal que no tienen nuestros hijos se las tenemos que dar en la iglesia, a veces el maestro en el colegio tiene que llenar ese vacío. Por eso debemos estar listos para adoptar como hijos a muchos que están viviendo sin padre, para darle la instrucción que ellos necesitan. A mi querido hijo Timoteo, 2 Timoteo 1:3-2, dijo pablo que nunca se casó, pero él adoptó a Timoteo como su hijo y le amó y le dio seguridad.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…