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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

             Feliz Día de las madres.

            Por supuesto que hay algunos que extrañan a su mamá, porque quizás partió a la presencia del Señor, pero gracias a Dios que las madres existen y cada uno damos gracias a Dios por nuestra propia mamá. Si pensáramos en los sacrificios que hizo cada madre para ayudarnos a llegar a donde estamos hoy en día, pues tendríamos mucho que contar. Ser madre es un trabajo muy, muy sacrificial y por eso la Biblia dice que hay que tener los hijos en la juventud cuando las madres tienen energía, cuando tienen más energía todavía, porque cuando ya hay cierta vejez entonces no es tan fácil poder criar a los hijos.

            Hay mujeres que todavía no tienen la experiencia de ser mamá. Y seguramente muchas de estas jóvenes se ponen a veces a pensar que debe ser complicado quedar embarazada, nueve meses con el niño adentro. Algunas señoras han pasado por experiencias difíciles, he conocido de algunas señoras que tienen que estar en reposo casi todo el embarazo para lograr que el niño se desarrolle y nazca, ese es un esfuerzo muy grande y no digamos cuando ya empieza la tarea de la crianza. Esa experiencia de ser por primera vez mamá es difícil. He podido ver, ahora, en mis nueras, que son tres, el proceso que pasan con el primer hijo, la inexperiencia, todas las que ya tienen algo de experiencia les aconsejan, les anuncian lo que puede venir.

            La primera experiencia de algo en la vida es difícil. La primera vez que usted se subió a un elefante, por ejemplo, y no me refiero a su esposo sino al paquidermo ese que a veces en algunos lugares puede subirse y tener un recorrido, es una experiencia nueva. Subirse a un avión la primera vez, para muchos, es una experiencia de muchos nervios, de mucho miedo. He visto algunos agarrar la mano del vecino aunque no lo conozcan, por el miedo que tienen, las mamás cuando van a tener a su primer hijo se asustan, se preocupan ¿será que podré ser buena madre? ¿Será que mi hijo nacerá bien? Lo primero que hacen las mamás cuando nace el niño no es preguntar a quién se parece sino asegurarse que tiene los dedos cabales. Que no tiene ni de más ni de menos. En todo el proceso del embarazo llegan ideas a la cabeza. Ojalá que nazca bien el niño. Hay muchos temores cuando va a nacer esa primera criatura.

            La Biblia nos enseña en Lucas 1:26-38 que hubo una mujer muy jovencita que fue primeriza y el primer hijo que tuvo pues ni más ni menos fue nuestro Señor Jesús. Y dice el pasaje: A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José –noten que María era una joven virgen, tenía que haber sido una señorita de no más de unos15 años de edad. Muchos decimos que tan joven, pero en Guatemala hoy en día hay muchas señoritas que a los 15 años de edad se casan, sobre todo en el interior de la República. Me ha tocado hacer algunas bodas en Almolonga y me he encontrado, por ejemplo, con señoritas de 13, 14 años que se casan, la mayoría de las jovencitas en el interior se casa así. Me cuenta mi madre que ella se casó muy jovencita, 16 años. Así que si usted tiene una hija de 16 ya puede ser mamá, usted dirá ¿cómo puede ser eso? Como lo fue mi mamá, como lo fue la Virgen María. Dios ha capacitado a las mujeres para ser madres y cuando ya se encuentran con esa criatura en los brazos, le entran con fe, con entusiasmo y con esfuerzo y logran tener a sus hijos.

            La virgen se llamaba María. El ángel se acercó a ella y le dijo: — ¡Te saludo, tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo. Toda mujer que aspira ser madre, que ya está por ser madre por primera vez, recuerde que El Señor está con todas las madres, porque es Dios quien nos da la vida, es Dios quien nos da a los hijos. La Biblia dice: Herencia de Dios son los hijos. Ante estas palabras, María se perturbó, y se preguntaba qué podría significar este saludo. —No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor. Si algo debemos decirle a cada mujer que es madre por primera vez o por segunda o por décima vez es no tengas miedo. Dios se va a encargar de acompañarla durante todo el proceso. No tenga miedo María, Dios te ha concedido su favor, —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

            El quedar encita es un favor de Dios. Claro, algunas mujeres resultan embarazadas cuando menos lo esperan y a veces antes de contraer matrimonio, este fue el caso de María, ella no se casó, antes de casarse quedó embarazada, en este caso por obra del Espíritu Santo, en el caso de nuestras jovencitas es por no aguantarse hasta casarse. Señorita, no se embaracen sin antes casarse, primero que firme el hombre el acta de matrimonio y le asegure que le va a dar de comer, de vestir y donde dormir o si usted está mejor preparada que él pues asegúrese que lo va a mantener y su primer hijo va a ser su marido, pero mejor si usted se espera para que sea favorecida por Dios en un mejor momento.

             Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre. Este es el sueño de todas las mamás. No he conocido a una mujer que me diga que ore para que su hijo sea el más gacho de todos (gacho significa en Guatemala lo peor, rústico, sin éxito, de baja estima). Ore para que mi hijo no llegue a nada, para que fracase en todo, nunca. Las madres sueñan con que sus hijos lleguen ser grandes hombres. Madres, esto es importante, el ángel le dijo a María, tú hijo será un gran hombre, pero usted como madre puede pedirle a Dios que le ayude para que su hijo sea un gran hombre.

            Recuerde, la mano que mece la cuna gobierna al mundo. Usted puede ayudar a su bebé desde que está adentro de su vientre a que oiga palabras de aliento, de fe, de esperanza y decirle a su hijo tú no va a ser cualquier persona, tú serás un hombre o mujer grande. Tenemos que soñar con que nuestros hijos van a ser grandes. Recuerde que el común denominador que hay entre Adolfo Hitler, Napoleón Bonaparte, Alejandro Magno, Beethoven y Jorge López es que todos fueron un lindo bebé cuando nacieron. Cuando nació Hitler no tenía el bigote y la voz de dictador. Cuando nació era un bebé bonito seguramente, porque todos los bebés son lindos, sobre todo para su mamá, pero depende de la formación que se le dé a ese bebé llegará a ser un terrible dictador o llegará a ser un criminal, un secuestrador, un predicador, pero cuando empiezan todos los bebés son lindos. Ay de usted si no está de acuerdo con eso con la mamá. Si está con una señora que tiene un bebé y le dice qué feo su bebé, prepárese para tener una enemiga para toda la vida. Aunque lo mire feo dígale este bebé es igual a usted señora, y con eso va a quedar bien.

            Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David, y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin. — ¿Cómo podrá suceder esto —le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen? —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. Toda madre debe aspirar a que llamen a su hijo, hijo de Dios, porque la Biblia dice en Juan 1:12 que a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre se les ha dado potestad de ser llamados hijos de Dios. Así que si usted tiene un hijo, puede ser llamado hijo de Dios. Si usted ya creyó en Cristo Jesús, es hijo de Dios y es mejor a que digan que usted es un hijo de… otra cosa, hijo del diablo. Es bueno que todos nuestros hijos lleguen ser llamados hijos de Dios al seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.

            También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez. Eso de tener hijos en la juventud es lo mejor, pero algunas señores les toca tener hijos en su vejez. Algunos habrán conocido a señoras que han tenido un hijo a los 50 años. La Biblia nos habla de una señora que tuvo su hijo a los 90 años, Sara la esposa de Abraham, y era estéril. He conocido mamás que han tenido a sus hijos en la vejez y cuando van al colegio a dejar a los hijos todos piensan que es la abuelita, porque en la vejez los tuvieron, lo que quiere decir es que aunque haya dejado pasar los años y no ha podido tenerlos, hay esperanza, puede llegar a vieja pero con hijo.             Oramos, después de la Santa Cena, por una docena de mujeres que no han podido tener un hijo, algunas de ellas ya estaban un poco mayores, ¿será posible tener hijos en la vez? La mamá de Juan el bautista, era la prima de María y esta mujer tuvo a su hijo Juan cuando ella era anciana, ya grande. Todo lo contrario de María, muy joven, Elisabet ya era bastaste entrada en años. Leámoslo de nuevo desde el versículo 36 También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que decían que era estéril ya está en el sexto mes de embarazo. Porque para Dios no hay nada imposible.

            Para Dios no hay nada imposible, lo hemos visto una y otra vez, mujeres que no podían tener hijos y Dios les concede tenerlos y convertirse en madres, pero lo importante es que usted no tenga miedo, porque Dios está con la madre, así sea una madre jovencita que vive por allá en una aldea, donde los recursos son pocos, Dios ayuda a las madres a salir adelante con sus hijos. Dios ayudó a los padres de muchos que nacieron en el interior del país y en lugares alejados, las madres hicieron milagros para sostenerlos, alimentarlos, para educarlos, para enviarlos a estudiar a la capital o a Quetzaltenango, a Chiquimula o algunas de las cabeceras que tenían institutos públicos donde estudiar, y a veces hasta internados, pero el riesgo que corren las mamás es que por amar tanto a sus hijos produzcan hijos vagos.

            Hay hijos vagos, haraganes, inútiles, hay otros adjetivos calificativos muy chapines que no me atrevo a usar, pero las mamás son las principales productoras de hijos vagos, ¿por qué? porque los aman tanto que les hacen de todo: Mamá, me dejaron una tarea en la escuela o en el colegio o en el instituto. Y empieza, de qué es la tarea y la mamá ayuda al hijo, pero realmente la mamá le hace la tarea. Un niño llegó a su casa y le dijo a su mamá: Mamá necesito un disfrazás para salir de pastor. Al otro día cuando iba con el uniforme y el disfraz le dice a su mamá, era de pastor y no de castor. Pero eso es aceptable, que le haga el disfraz.

            Yo sé que cuando nacemos nos tienen que hacer de todo, nos alimentan, nos bañan, nos cambian, nos cuidan, pero cuando ya el patojo tiene 15 años ya no tiene usted que alimentarlo, ya no tiene que bañarlo, ya lo no lo tiene que vestir, pero hay mamás que se encargan de que sus hijos se vuelvan unos verdaderos vagos. Les hacen la cama, los hijos nunca hacen su cama. Los hijos se cambian y dejan la ropa tirada por todo el cuarto y viene la viejita a recogerla para lavarla. Recuerdo que estaba en la casa de un amigo y llegó el aspirante a novio de su hija y me dice –Ah, si este pobre entrara al cuarto de mi hija, se daría cuenta lo haragana que es-, claro con el calificativo chapín.

            Las mamás aman tanto a sus hijos que les hacen todo, y alguno se queja cuando están casados. Y dicen, es que mi esposo es muy servido, ¿quién tiene la culpa de eso? La mamá de su esposo, porque se encargó, al menos en nuestro país, de servir a su hijo en todo. Y a veces sirven a las hijas en todo. Y cuando se casan, no sirven para nada. Hay hijas que cuando se casan, lo único que saben es pedir comida a domicilio, porque sus mamás no las enseñaron a cocinar.

            Es importante que enseñemos a nuestros hijos – sean gringos, mexicanos, rusos, cubanos-, porque cuándo se casen... He conocido mamás que preparan las viandas de comida para ir a dejárselas a la casa del hijo, porque su mujer no puede cocinar. Ya está toda viejita y toda enclenque la señora y sigue atendiendo al hijo –trae tu ropita, yo te la lavo, yo te la plancho-, pero eso no es conveniente. La Biblia dice 2 Tesalonicenses 3:6-10 Hermanos, en el nombre del Señor Jesucristo les ordenamos que se aparten de todo hermano que esté viviendo como un vago. ¿Conoce a alguien que está viviendo como un vago? ¿Cuál es el consejo que da Pablo? Apártese de aquel que esté viviendo como un vago y no según las enseñanzas recibidasde nosotros. Ustedes mismos saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Nosotros no vivimos como ociosos entre ustedes, ni comimos el pan de nadie sin pagarlo. Al contrario, día y noche trabajamos arduamente y sin descanso para no ser una carga a ninguno de ustedes. Y lo hicimos así, no porque no tuviéramos derecho a tal ayuda, sino para darles buen ejemplo. Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma.

            Enseñe a sus hijos a trabajar, porque Génesis 2:24 dice “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser. La palabra clave en este pasaje es: deja a su padre y a su madre. Así que yo sé que hay cordones umbilicales que unen al hijo con la madre. Cuando el hijo nace un cordón umbilical por el que la madre lo alimentó todo el tiempo, ahí le dio el alimento necesario mientras estaba en el vientre. Pero cuando el niño nace se corta el cordón umbilical y por lo menos tiene que aprender a mamar, aprenden luego y se prenden a cada rato. Dios bendiga a las madres que dan lactancia materna, porque está demostrado que esa es la mejor leche que puede tomar un bebé. Hay mamás que no pueden por enfermedad o problemas, pero qué bueno que las mujeres puedan dar de mamar. Además les sale más barato, no tienen que estar esterilizando los mamones y las botellas en los que sirven la leche, basta con que se limpie su mama para darle a su niño la lactancia materna. Aquel niño que recibe ese beneficio, es el niño que tiene las mejores defensas en su cuerpo para la vida y el mejor alimento.

                        A veces se queda el cordón de dependencia del hijo con la mamá y por eso a veces decimos que ese niño o ese joven o ese viejo tiene mamitis, ese cordón de dependencia psicológica hay que cortarlo. Recuerdo que una señora joven me llegó a hablar y contarme el problema que tenía. Me decía que el problema que tenía con su marido es que él no hace nada sin antes consultar con su nana, con su mamá. –No casamos y los muebles que compramos, los compramos al gusto de su mamá-. Mirá mamá, vamos a comprar unos muebles, nos podías decir cuáles. Y allá iba la mamá a comprar. No le gustaban a la esposa, pero como le gustaban a la mamá los compraron. –Mamá, vamos a salir, ahora dónde crees que deberíamos ir a comer-. Eso está bien, si usted va a invitar a su mamá porque es el Día de la Madre, porque es su cumpleaños, porque la quiere llevar a pasear, pero usted y su esposa, dice la Biblia, dejan a su padre y a su madre y se unen a su mujer y los dos serán una sola carne.

                        Si usted y su mujer, por la costumbre del trabajo, se levantan todos los días a las 5 de la mañana, aunque no tengan nada que hacer porque así nos pasa, a mí me pasa. Si es feriado o asueto a las 5 de la mañana me estoy despertando, y digo, por qué no me puedo quedar dormido otro rato. ¿Por qué en esa mañana voy a exigir que mis hijos también se levanten a las 5 de la mañana? Tal vez a él y a su mujer les encanta levantarse a las 8 y cuando hay feriado a las 10. Ojos que no ven, corazón que no siente. Deje que su hijo se vaya a vivir, porque así a usted no le va a doler cuando la mujer le pegue, cuando uno mira, sufre.

                        Proverbios 6:6-11 ¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos. Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado? ¿Cuándo despertarás de tu sueño? Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos... ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez como un hombre armado! La responsabilidad de toda madre es enseñar a su hijo a ser diligente, a ser las cosas no porque lo está supervisando sino como la hormiga que aunque no tenga quien la esté supervisando hace su trabajo. Enséñele a sus hijos a ser diligentes, esté usted o no esté presente, porque sus hijos un día van a estar lejos, estudiando en el extranjero, trabajando en el extranjero y ellos tienen que aprender a hacer las cosas bien hechas, no necesitan que alguien los esté mandando, hay que enseñarles iniciativa, hay que enseñarles diligencia.

            Proverbios 19:24  El camino del perezoso está plagado de espinas, pero la senda del justo es como una calzada. Caminar entre espinas no se puede hacer rápido, va uno muy despacio y se siente el impacto, el dolor de las espinas, en cambio si usted va en una calzada se corre con libertad. Proverbios 29:15 La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre. Si usted no corrige a su hijo, un día ese hijo la avergonzará. Uno de los peligros que hay en las madres con sus hijos es que se preocupan solo por el éxito académico, material, terrenal de sus hijos, los llevan a la escuela de arte, a la escuela de danza, escuela de gimnasia, los llevan a hacer todo tipo de deportes, artes y academia, pero cuando se trata de llevarlos a la célula de jóvenes, entonces tienen pereza, porque están enfocadas solo en que sus hijos tengan éxito en lo terrenal, éxito para que tengan dinero en la vida, posición en la vida, eso es bueno, pero no es lo más importante. Es más importante que usted se encargue de educar a su hijo para que tengan una buena formación espiritual, que tenga principios, valores, sin dejar de prepararlo en lo terrenal, pero una persona que llega a tener una buena formación espiritual es seguro que va a tener éxito en su trabajo, en su oficio, en sus deportes, en todo lo que hace.

            Y si usted enseña principios y valores a su hijo, Efesios 6:4 vas a ser fácil de ponerlo en práctica, dice Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra.» Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor. Criar a los hijos en la disciplina e instrucción del Señor es clave, hablaremos mucho más de lo que podemos ser con los hijos la semana próxima. Para poder disciplinar a alguien primero hay que darle instrucciones claras, para que sepa a qué atenerse: a qué hora debe acostarse, a qué hora debe entrar a trabajar, qué es lo que tiene que hacer y si no cumple con las instrucciones entonces vienen las correcciones y eso es la disciplina. Honrar a nuestros padres es algo muy importante.

            El peligro de una mujer que hace todo y no enseña a sus hijos a colaborar en algo, se va a cansar, va a terminar tan agotada que ya no va a tener tiempo para otras cosas. Usted es madre de un hijo, eso es un trabajo agotador, y si es una madre de tres hijos, pues triplemente agotador y si tiene más de tres como algunas madres que tienen 3, 4, 5, 10, 12 créanme, eso es agotador. Es importante que usted enseñe a sus hijos a colaborar, que la ayuden con la casa. Esta mañana estaba viendo en el servicio anterior a un hombre que se dedica a dar charlas motivacionales y de capacitación en empresas. Un día me dijo: –Me di cuenta que mi esposa estaba tan agotada, caí en la cuenta de lo que yo enseñaba en la calle no lo aplicaba en mi casa. Reuní a mis hijos y les dije que íbamos a ayudar a su mamá. Vamos a tomar tiempos para ver en equipo cuánto nos tardamos en poner la mesa, quitar la mesa, en lavar los platos, en hacer las camas, en trapear la casa, barrer la casa y en ayudar a su mamá. Y convenció a sus tres hijos, que ya eran algunos adolescentes, en ayudar a su mamá. Dice que le dieron a la señora tal apoyo que encontraron a su mamá y él a su esposa con mejor actitud, más entusiasmo y con tiempo para sentarse a leer un libro y sobre todo, para atender sexualmente a su esposo.

            Una señora agotada siempre va a estar dormida. Es como aquel, que usted tiene a la par, despiértelo si está dormido. Es importante que nos demos cuenta que a veces nos cansamos tanto que nos agotamos. Estamos tan agotados que a la hora de hacer nuestras tareas ya no podemos hacerlas todas, porque estamos cansados. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a ayudar a nuestras mamás. Nuestra mamá con el tiempo se pone tan viejita que ya no puede hacer mucho. ¿Qué tienen que hacer los hijos cuando la mamá ya está en su edad mayor, cuando ya no puede hacer todo lo que hacía antes? ¿Debemos ayudar los hijos a nuestra mamá? Por supuesto que sí. Me impresiona cuando voy a un hospital y hay una viejita enferma o un viejito enfermo que los hijos se están haciendo toda clase de quites para no ayudar a pagar los gastos del hospital, de las medicinas. Todos tienen buenas excusas para decir: yo no puedo, yo no puedo. Una madre puede con seis hijos y seis hijos no pueden con una madre, ¿será eso justo? Cuando dice: honra a tu padre y a tu madre, tiene que ver con el apoyo que debemos darle a nuestros mayores, porque lo necesitan.

            Así que mamás, yo sé que están agotadas por tanto trabajo, pero Gálatas 6:9 dice No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Que Dios le dé nuevas fuerzas a las mamás, porque tienen tanto que hacer y a veces tan poca ayuda de parte de la familia, pero podemos ayudar a corregir esa situación.

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