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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

            Una recompensa es una compensación, es un premio, es un pago cuando la parte que será beneficiada, por la recompensa, cumple con lo que nosotros solicitamos. Es más, la recompensa más grande que ha sido ofrecida en la historia moderna, fue la ofrecida por la captura de Osama Bin Laden, precisamente asesinado el primero de mayo del 2011. La recompensa ascendía a 25 millones de dólares, casi 200 millones de quetzales. Pero no solo se ofrecen recompensas por terroristas, usted va a las garitas de las colonias o de los condominios en Guatemala y encuentra un rótulo donde hay una foto de un perrito y dice: “Recompensa a quien devuelva un perrito raza tal, que responde al nombre tal, por favor está enfermo -como para apelar al corazón de los chapines ladrones, y todavía repiten, se entregará cuantiosa recompensa-. Es como un hijo más para nosotros”. Recompensa, mi esposa y yo pusimos un rótulo por un perro que se nos perdió cuando todavía éramos solteros, era un pastor alemán. Pusimos un rótulo, no habían pasado diez o quince minutos cuando nos llamaron, nos lo devolvieron porque comía mucho.

             La Biblia también habla de recompensas, recompensas precisamente para aquellos que amamos a Dios. Y hoy, quiero que usted me acompañe a seguir descubriendo un Proverbio más de la serie que venimos estudiando. Comenzamos una serie que llamamos Proverbios 22, esta es la cuarta semana en la que venimos estudiando esta serie en donde queremos adquirir sabiduría. Si todavía no va a una célula le animo que pase a un Centro de Información y se ubique en un grupo pequeño de miembros de la Fráter por las casas. Créame, estos grupos pequeños le van a servir a usted para encontrar buenos amigos, para conocer de la Biblia, para tener un pastoreo personalizado, alguien que lo atienda, que ore por usted, que lo aconseje, que lo ayude. Estos grupos son de lo mejor. La va a pasar muy bien, y al final de la reunión hay una buena refacción y ahí puede usted compartir con los amigos.

            En las células también estamos estudiando una serie basada en los últimos versículos de Proverbios 22 y el Capítulo 23. Abra su Biblia en Proverbios 22:4 y vemos lo que Dios tiene preparado para nosotros. Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida. Dios no recompensa a cualquier persona. Sí, es cierto, Dios es bueno, de hecho la Biblia dice que hace salir el mismo sol sobre buenos y malos, es más, dice que hace llover y enviar la misma lluvia sobre buenos y malos, pero Dios no recompensa a todo el mundo, debemos cumplir con algo para recibir la recompensa y según Hebreos11:6, vemos que lo primero que debemos hacer para recibir las recompensas de Dios es buscarle, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. No hay nada peor que nos pueda pasar cuando nuestra pareja, o nuestro papá, nuestra mamá, nuestros hermanos no nos creen. A mí me cae mal cuando mi esposa no me cree: Mi amor, te prometo. Y me hace una carita de incredulidad donde me está acusando de mentiroso. A mí me molesta, me enoja, ¿Sabe por qué? porque yo estoy diciendo la verdad, tal vez mi cara no lo dice como serio, uno tiene una sonrisita y le dicen ¿de verdad? No sé por qué uno se ríe, aunque esté diciendo la verdad. ¿Cómo se sentirá Dios cuando ve a la humanidad que no quiere reconocer que Él existe? Cuando ha demostrado que existe, por eso sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe y recompensa a quienes lo buscan. Si pudiéramos ver a Dios cara a cara, no necesitaríamos fe. Hebreos 11:1 dice es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Nosotros los cristianos tenemos la certeza que Dios existe.

            Jesús resucita, aparece, estando las puertas cerradas entra donde estaban los discípulos y todos lo ven y hasta come frente a ellos, pero Tomás no estaba, y dice hasta que no meta mis dedos en los hoyos de sus manos o mi mano en su costado no creeré. Dicho y hecho, un día aparece Jesús y le dice Tomás, ven. Mete tus dedos en mis manos, pon tu mano en mi costado Y le dice Tomás, Señor mío y Dios mío. Por eso el Señor bendice a aquellos que creen sin haber visto. ¿Cuántos nunca han visto a Dios y creen que Dios es nuestro creador y que envió a Jesús para salvarnos de nuestros pecados? Eso es lo que nos sostiene a nosotros la iglesia de Cristo, saber que Dios existe y que está para amarnos y que nos protege y nos guarda. La creación misma testifica de su poder. Por eso el apóstol Pablo nos dice en Romanos 1:18-20 Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.

            Dios existe, es real. Usted ve al mundo, la naturaleza, aquí no hay un mediocre albañil –eso no significa que los albañiles sean mediocres, aunque sí hay algunos-. Usted no ve a un mediocre albañil detrás de la creación, ve a un perfecto arquitecto: las estaciones, el sol en la distancia perfecta, el aire, el agua. No siente usted rico cuando llueve, ¿alguna vez cuando llovió salió a correr como loco, si sus papás le daban permiso? Un día hicimos un viaje con mi esposa y mis hijos, ellos estaban felices porque llovió a cántaros donde estábamos, y no paraba, ¿qué hacemos papa? Vamos a correr bajo el agua, era un viaje bien especial, bien bonito. Y les pregunto a mis hijos ¿qué fue lo que más les gustó? No fue conocer una nueva playa, no fue conocer un nuevo hotel, fue mojarse. Si no saca a sus hijos de viaje, mangueréelos.La naturaleza habla que hay un perfecto creador. Y Dios recompensa a aquellos que lo buscan. Dios recompensa no solo aquellos que lo buscan sino a aquellos que son humildes al punto que le reconocen como el Creador, que creen en el mensaje de salvación, que Dios envió a Jesús. Dios toma la forma de hombre, se viste de carne y hueso, habita en la Tierra, precisamente para identificarse con usted y conmigo, con nuestras tristezas y nuestras alegrías, nuestros dolores, y experimenta los más duro que es la muerte, y muere por nosotros.

            Humildad para reconocer que Dios existe. Santiago 4:6 Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura: “Dios resiste a los orgullosos, pero da gracia a los humildes”. El humilde es aquel que piensa con moderación de sí mismo. Usted está aquí sentado, aquí en la iglesia, y tiene un riesgo de creer que es lo máximo, el humilde no piensa en eso, piensa con moderación de sí mismo, no tiene un concepto más alto que debe tener. A veces después de predicar la gente le dice: Pastor, qué mensaje, me llegó al corazón, cambió mi vida. Luego saluda a otro y dice: Hoy no oró. Pensar con moderación es saber que yo soy un simple mortal al servicio de Dios. El humilde trata siempre a los demás como superiores a sí mismo. Y es lo que la Biblia enseña. ¿Quién es la gente con la que más disfruta, con la que más disfruta compartir? Puedo asegurar que es la gente que lo hace sentir especial que lo hace sentir que realmente le importa, que cuando le habla le habla de sus cosas, comparten, le atienden, le oyen, le llaman, le visitan, está para su cumpleaños llamándolo, porque la humildad no tiene que ver con riquezas y pobreza, no tiene que ver con nuestra cuenta bancaria, tiene que ver con nuestra actitud.

            Si yo veo a los demás como superiores, ya la hice. Créame, le va ir bien, la gente lo va a querer, lo va a amar. Cuando el pasaje dice recompensa de la humildad, lo que está diciendo es que el humilde reconoce que hay un Dios que es superior a él y a quien le debe todo, por eso la Escritura dice: El que se humilla será enaltecido, pero el que se enaltece será humillado. Dios recompensa aquellos que le buscan y aquellos que son humildes en el trato con los demás, y humildes para reconocer la superioridad del Creador. El pasaje sigue diciendo, recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas. Salimos de este lugar con mi hijo Juan Marcos para un Explo Music Fest, eran las 12:30 de la noche, ya no había nadie. Mis hijos viven para la iglesia, aman la iglesia, disfrutan estar en la iglesia, al igual que los hijos de la mayoría de los que estamos acá. Salimos, de pronto aquí cerca, una radio patrulla atrás, con las luces. Y usted en Guatemala cuando ve una radio patrulla a la medianoche y no hay ningún alma en las calles, “usted se siente bien seguro”, porque hay tantos casos de policías que son corruptos, no todos los policías lo son, Juan Marcos me pregunta qué significa eso. Es la policía, le dije, pero por qué no parás, todavía no, le dije. Entonces me los llevé despacito del Centro Comercial haciéndome el loco, hasta donde está la estación de bomberos de San Cristóbal. Me dije, por lo menos aquí me auxilian.   Me orillé, prendí las luces de emergencia. Se bajaron los policías –por qué no se detuvo-me dijeron. Sabe qué pasa, que ya es muy noche y tantas historias que se oyen de algunos compañeros de ustedes que no son íntegros. A uno le da miedo, ando con mi hijito, pobrecito, quería parar frente a los bomberos para que él esté tranquilo. –No se preocupe, usted se encontró con uno de los buenos. Dicho y hecho, se portaron muy cortésmente conmigo, vieron mi licencia, revisaron el carro. Disculpen, les dije, que desconfiemos de ustedes pero hay algunos que le hacen mal nombre a la policía.

            Ahora le pregunto ¿le teme usted a un policía justo? Usted pasa y si la policía está ahí y sabe que son justos ¿tiene miedo? No, se siente seguro, porque sabe que no le va a hacer daño, es más, pero sí pasan ciertas cosas. Reconoce que él es la autoridad. Quién manda, él o usted. Él. Reconoce que hay una ley que hay que obedecer. Una ley que fue establecida y que hay que obedecer. Reconoce que está para ayudarle en un momento de crisis y reconoce que está para hacer justicia si usted quebranta la ley. Cuando la Biblia dice que recompensa de la humildad y del temor del Señor, cuando habla del temor del Señor, se está refiriendo a un Dios justo, al que no hay que tenerle miedo, se refiere a que tengamos reverencia y respeto por Dios nuestro Señor, que reconozcamos su autoridad.

            El ejemplo del policía se queda corto cuando hablamos de Dios, compararlo con Dios. Porque primero que todo Dios es nuestro Padre que ama, protege y bendice. Es nuestro papá espiritual, pero a la vez es autoridad, define la ley a obedecer, está para ayudarnos en todo momento y además aplica disciplina. Quien reconoce a Dios reconoce Su grandeza y le adora, reconoce su autoridad y le obedece. Temer a al Señor realmente es reverenciarlo, respetarlo, pero sobre todo obedecerle. Nuestro problema como hijos de Dios no reside en conocer los diez mandamientos, los primeros cuatro establecen la relación entre Dios y el hombre y los otros seis la relación entre el hombre y el hombre, pero ese no es el problema, el problema es obedecer, no es conocer no codiciarás. Dios nos manda a obedecer, el Salmo 111:10 dice El principio de la sabiduría es el temor del Señor; buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos. ¡Su alabanza permanece para siempre!

            Temer al Señor es obedecerle. Si vamos a Proverbios 2:1-5 dice “Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios. Es hasta que hacemos nuestras las palabras de Dios y atesoramos Sus mandamientos, que verdaderamente podemos decir que tenemos temor de Dios. ¿Cuáles son las recompensas? Dice Proverbios, recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas. Todos queremos estar mejor, de hecho hay ciencias que estudian la conducta del hombre y las decisiones para pasar de un estado de menor satisfacción a uno de mayor satisfacción. Y en todo esto está el costo de oportunidades. Quien es humilde y teme al Señor, Dios lo recompensa con riquezas. Ahora bien, el término riquezas es un término relativo. Usted no es rico ni pobre, a menos que se compare con alguien, si Dios dice que la recompensa de ser humilde y de temerle es tener riquezas. Ahora bien, el problema no son las riquezas, ¿entonces para qué las queremos? ¿Será que es malo disfrutar de algo cuando hay tanta necesidad en el mundo?

            En 1Timoteo 6:17-19, vemos lo que Dios nos dice: A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Si usted quiere echarse un viaje, écheselo. Si quiere invitar a la mujer a comer un lugar, vaya, invítela, es más, hoy saque a la familia a comer si puede, aunque sea al jardín de la casa, pero sáquelos a comer. Al rico le dice que no sea arrogante, sino que ponga su esperanza en Dios, pero también dice que nos provee todo en abundancia, más de lo que necesitamos, para que lo disfrutemos. 18-19 Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.

            La vida verdadera no se conoce cuando yo tengo y disfruto, se conoce cuando yo tengo, disfruto y comparto. La Escritura dice en Proverbios 12:14 “Cada uno se sacia del fruto de sus labios, y de la obra de sus manos recibe su recompensa. Dios honra con riqueza a los que son humildes y le temen, Dios no bendice al perezoso, por esos hay un montón de gente que no tiene a Dios en su corazón y son millonarios, por qué, porque trabajan con sus manos. Trabajan para tener y compartir. La recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, Dios lo va a bendecir, pero no es para que usted viva bien nada más, es para que usted comparta

            Tengo en mis manos un libró que se llama La riqueza, ¿realmente valdrá la pena? El autor Truett Cathy, es un cristiano espectacular, tiene más de 91 años de edad, actualmente, y no es cualquier persona. Yo sería feliz si fuera el dueño de una cadena de restaurantes de 1 mil 600 que tiene utilidades de 4 billones de dólares anualmente. Un hombre cristiano al punto que sus restaurantes los días domingo están cerrados, porque su gente tiene que descansar, ir a la iglesia. Dice: los días domingo son para recobrar fuerzas.     La riqueza realmente vale la pena. Este hombre fue maestro de la Zona de Campeones de su iglesia durante muchos años hasta hace poco. A cargo de niños de 13 años, un multimillonario sirviendo a Dios ha hecho y regalado dinero por todos lados. Dice tres cosas: el dinero solo vale la pena si usted lo gana honestamente. El dinero solo vale la pena si usted lo ahorra conservadoramente. El dinero solo vale la pena si lo comparte generosamente.           Seamos ricos terrenales, disfrutemos, pero también seamos generosos. Cuánta gente que hace obra en Guatemala que podemos bendecir, cuántas organizaciones, en su iglesia es fiel diezmador y da el diez por ciento de sus ingresos, pero arriba de ese diez por ciento de sus ingresos a cuánta organización que está trabajando con excelencia puede ayudar, a cuántas gente en la calle que usted puede bendecir. Si usted es humilde el Señor lo recompensa con riquezas. Quien es humilde y teme al Señor Dios lo recompensa con honra, la honra es buena opinión, es respeto, es fama que tenemos ante los demás por la conducta que llevamos.

            Tercera y última recompensa. Quien es humilde y teme al Señor Dios lo recompensa con vida, ¿cómo así? Si todos estamos vivos. No es solo estar vivos, es disfrutar estar vivo. Sabe ¿qué es lo más triste? batallar por tener riquezas y luego tenerlas y ver que en medio de las riquezas usted puede ser un miserable, ver que en medio de la abundancia y los carros que la mayoría de seres humanos anhela y que usted tiene, usted es un miserable, porque no tiene el respeto de la esposa, el amor de los hijos, el cariño de los amigos. Cuando usted llega a tenerlo todo y se da cuenta que no tiene vida. Por eso el Señor nos da riqueza, lo que todo el mundo quiere. Honre lo que Dios quiere y viva lo que anhelamos. Hay quienes están vivos pero no están viviendo. Los cristianos tenemos vida, porque en primer lugar creemos en el contentamiento, ser felices y agradecidos, contentos con lo que tenemos hoy. Si tenemos ropa y comida estamos felices, mientras nos esforzamos por el sueño, pero estamos felices ya. No vamos a estar felices, ya somos felices y cuando lleguen los demás entendemos que no va a haber felicidad sino comodidad.   Ir a una casa en el puerto sin aire acondicionado, es felicidad, es alegría, es pasarla bien. Ir a un ranchito es pasarla bien. Yo estaba en tres tipos de casas, en ranchos donde he amanecido durmiendo en la arena, porque un cerdo me estaba besando la cara. He estado en casas lindas sin aire acondicionado, igual de feliz, y he estado en otras con aire acondicionado y digo una así en Guatemala, y he sido feliz, porque las tres casas me han dado comodidad, pero la felicidad me ha dado la gente que me ha invitado, porque son buena onda, campechana, buena gente y uno come con ellos platica y platica, serviciales que ayudan y que bendicen.

            Eclesiastés 2:24-26 Nada hay mejor para el hombre que comer y beber, y llegar a disfrutar de sus afanes. He visto que también esto proviene de Dios, porque ¿quién puede comer y alegrarse, si no es por Dios? En realidad, Dios da sabiduría, conocimientos y alegría a quien es de su agrado; en cambio, al pecador le impone la tarea de acumular más y más, para luego dárselo todo a quien es de su agrado. Y también esto es absurdo; ¡es correr tras el viento! Juan 10:10 dice El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. ¡Vida y en abundancia! La vida para Dios tiene que ver con la relaciones, por eso sus mandamientos son con Él y con el prójimo, nada más. Los niños no necesitan un Ipod, un iPhone, no necesitan ni siquiera una computadora para ser felices. Un niño o niña que esté creciendo en el mundo como es, puede ser feliz sin eso. Nadie se va a morir sin una tableta. Un niño para ser feliz necesita jugar. Algunos jugaron electrizado alguna vez, tenta, qué necesita uno para jugarla, nada. Cuántos jugaron cincos o canicas. Uno no necesita de mayor cosa para ser feliz. Un niño no tiene en su mente que tener es necesario para ser feliz, tiene en su mente que vivir es necesario para ser feliz.

            Por eso debemos ser como niños, no es que sean tremendos, uno les pide una papa frita y le cortan un pedacito, una mordida en la hamburguesa donde ellos ponen los dedos para que muerda poco. ¿Cuántos jugaron trompo, yoyo, saltaron cuerda? ¿Cuántas mujeres jugaron liga, se acuerdan de la liga, yax.? Una pelota era suficiente. Yo tengo amigos que jugaban con cocos. Quien es humilde y teme al Señor, Dios los recompensa con vida, ¿sabe que es vida? Es ir a un restaurante y comer alrededor de la mesa en paz y en armonía, sabiendo que venga lo bueno o venga lo malo, todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios y conforme a sus propósitos son llamados. Es poder ir a la casa y comer tortilla tiesa con frijoles fríos, pero saber que hay armonía, que hay paz, que hay una esperanza futura.

No necesitamos de mayor cosa para ser felices, si tan alegre que es. El chapín es alegre, somos lo máximo, solo necesitamos unirnos como nación, porque realmente somos buena onda, chileros –decimos-, cariñosos, bullangueros, solidarios. Dios quiere que tengamos una vida en abundancia.

            Se celebró aquí en el parqueo de la Fráter el día de la familia del Liceo Fráter, vinimos, estuvo alegre, mareado estaba anoche con el dolor de cabeza de la asoleada que me di, como cinco horas bajo el sol, y los niños felices y jugando. Había unos papás serios, empurrados, esos no tienen vida, ellos están vivos, pero no tienen vida. Otros que estaban sentados pero se les miraba la alegría. Comiendo, tomándoles fotos a los niños, había de todos los juegos, alegre. Pero estar vivo no es tener vida, porque hay gente que está viva postrada en una cama y solo puede mover la cabeza, pero tiene más vida que usted que puede saltar y correr. Para tener vida tiene que haber gratitud hacia Dios.

            Dice la Biblia que mientras más nos bendice el Señor, muy poco reflexionamos sobre nuestra vida. Yo lustro mis zapatos en casa, uso un trapito, un aparatito. Lo mejor son los dedos, usted echa cera líquida, se seca, luego con los dedos se unta los dedos con la pasta. Y luego los dedos le quedan a uno sucios, me lavo las manos con agua y jabón ni treinta o cuarenta segundos y usted ya se quitó todo y luego agarra su cepillo y los lustra y le quedan nítidos. Pero esa belleza es porque alguien se ensució la mano. Para que nuestra vida se vea preciosa, se necesita ensuciarse las manos, eso es hacer lo que no le gusta. ¿Por qué no vamos a tal parte? No. ¿Conoce a gente así? Llega a un lugar y le dicen mirá que bonito restaurante, mmn. Por qué, porque no son felices en ningún lado. Yo tengo mis amigos que les llamo los amigos “pata de chucho o pata de perro”, son los que usted llama y a menos que estén dando a luz en el hospital las mujeres, a menos que estén con cuarenta y cuatro grados de fiebre y convulsionando en casa, salen. Vos, vamos a la Antigua a comer, sí. Te apuntás. Dejame ver, mi amor vamos a la Antigua y un ¡sí! Y llegan felices. Esa es la gente que tiene vida. Papás, nuestros hijos nos piden hacer lo que no nos gusta hacer muchas veces: jugar muñecas, no es el mejor juego para un adulto, pero es lo que a mi hija le gusta. Tener vida para un hijo es que su papá le entregue su vida, porque va a llegar el tiempo que esas niñas crecen y ya no le dicen papi a uno, le dicen papi a otro.

            Nuestra esperanza de vida es la vida eterna, es Cristo. Ahora usted dirá: Pastor ¿habló de que hay que tener, pero no hay que tener? No. Yo le he hablado que Dios nos va a bendecir, porque Su Palabra dice que debemos prosperar, pero para disfrutar y compartir. Le he hablado que Dios nos va a dar honra y también que nos va a bendecir con vida. Y el gozo de Él es importante. Luego Nehemías añadió: ya pueden irse, coman bien, tomen bebidas dulces y compartan su comida con quienes no tengan nada, porque este día ha sido consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza (Nehemías 8:10). ¿Cuál es nuestra fortaleza dice la Escritura? El gozo del Señor, el gozo de andar en sus caminos. El gozo de saber que ande en el valle de sombras y de muerte no temeré mal alguno. El gozo de saber que aunque yo me muera voy a estar bien, porque voy a estar en la gloria. El gozo de saber que venga lo que venga, nada me va a separar del amor de Dios y me espera una promesa de vida eterna.

            El cristiano verdadero es un cristiano 4X4, todo terreno, y se mantiene fiel en las buenas y en las malas, en la pobreza y en la riqueza. Es más fácil decirlo que vivirlo, pero tal vez usted lo está viviendo y le quiero decir que en Dios hay esperanza. Dios tiene su vida en Sus manos.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…