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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hoy vamos a aprender que Dios nos libra del dolor. Proverbios 22:3 dice El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. Aprovecho para decirle que en las células estamos dando una serie paralela a esta sobre Proverbios que va a complementar y a enriquecerle más de lo que aquí estamos aprendiendo el domingo. Si usted no va a una célula, ubíquese en el Centro de Información o llame al 2243 2243 y cada semana usted va a tener nuevos amigos y va a aprender nuevas lecciones.

              La imprudencia produce muchos dolores. Por eso en Proverbios 22:3 aprendemos que “el imprudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias”. Proverbios 10:13 dice: En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, sólo garrotazos. ¿Qué consecuencias sufre el imprudente? Lo provocan y se pelea, resulta golpeado. Es la historia de una pareja, estaban sentados observando el desfile y pasó un hombre y no tuvo cuidado y golpeó a la señora. El esposo le reclamó y le dijo: tenga cuidado está golpeando a mi señora. Y el otro abrió la boca imprudentemente y le dice: ¿y usted qué va a hacer? Y el otro en vez de decirle solamente pedirle que por favor tenga cuidado si va a pasar, le dio un par de puñetazos y el otro se aguantó, se fue, pero al rato regresó acompañado de la policía y dijo: este es el hombre que me dejó así golpeado. Y el agresor fue a parar detenido ¿Por qué? Por imprudente, lo provocaron y se peleó.

             El imprudente se enoja y lastima con sus palabras el corazón de su prójimo, pareja, hijos o amigos. Una vez en la vida alguien se ha enojado y cuando se enoja como que oprime el botoncito que conecta a la lengua en función autónoma, y la lengua habla un montón de cosas sin pensarlas primero. El imprudente se enfrenta a la tentación y en vez de salir corriendo corre hacia la tentación y sufre las consecuencias. El padre imprudente consiente a su hijo, le da todo lo que le pide, no sabe decirle no. No sabe ponerle límites a su hijo. Finalmente, ese hijo termina siendo un delincuente, vicioso, perezoso, haragán y posiblemente cadáver. El imprudente avergüenza a parientes y amigos con sus comentarios, los demás le huyen ¿Quién es prudente? Es aquel que tiene la cualidad que consiste en actuar con reflexión y precaución para evitar posibles daños, moderación al hablar o al actuar. Tiene cautela, la cautela es la reserva con la que se hace algo. Tiene mucho cuidado. El prudente tiene un buen concepto sobre lo bueno y lo malo, sabe evaluar, encontrar el peligro y evitarlo.

             Proverbios 12:16 dice El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto. Yo se lo he dicho a los jóvenes, pero hoy se lo digo a los mayores, si van por la calle y de mala manera les recuerdan a su mamá, considérense huérfanos por un rato, no se den por aludidos. Usted puede ser insultado, pero si pasa por alto el insulto no tendrá problemas. Cuando uno pasa por alto el insulto se evita grandes conflictos. El ingenuo cree todo lo que le dicen, el prudente se fija por donde va. Fíjese por donde va, no caminen arenas movedizas de pecado, de peligro, de conflicto. El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar (Proverbios 14:17). Una persona, que tengo el gusto de conocer, iba un día en su carro, su esposa al lado, sus hijos atrás, y de repente un taxista se les atravesó imprudentemente, se asustó, se molestó. Este hombre, entre comillas cristiano, sale detrás del taxista y le dice no sé qué cosas, le pone su vehículo en no sé qué forma, total que ambos se detienen. En su ira abre la portezuela de su carro, sale con un arma en la mano. El taxista que se quedó sentado esperándolo le dispara, porque también estaba armado. ¿Qué paso? Los dos terminaron entre la vida y la muerte en el hospital. ¿Por qué? Porque el iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar. A muchos nos ha sucedido, pasa un carro imprudentemente, se nos mete, nos asustamos, sentimos que pudimos haber sufrido mayores consecuencias, pero nos aguantamos, dejamos que ese carro se vaya. El que es prudente, dice Proverbios 17:27, El que es entendido refrena sus palabras; el que es prudente controla sus impulsos.

             Si, señora, yo sé que a veces usted se desespera porque prepara la comida, se esfuerza mucho, arregla la mesa, espera cenar a las 7 de la noche con su esposo, son las 11 y él no se asoma, a usted le dan ganas de morderle una oreja, por lo menos, cuando esté dormido. Pero si usted es prudente, debe controlar sus impulsos. Si, esposo, yo sé que usted a veces llega a su casa cansado, con hambre y su esposa no ha regresado del cuchubal, de la reunión con sus amigas y vecinas y no hay comida. A usted le dan ganas, cuando ella llegue, de imponerle manos con fuerza. ¿Qué debe hacer el prudente? controlar sus impulsos, controle sus impulsos. Usted llega a su trabajo y resulta que el jefe está enojado, porque el Barsa perdió 4-0 contra el Bayern, y llega con su siguiente jefe y está peor, porque el Real perdió 4-1 contra el Durtmund, llega usted con su secretaria y está de malas pulgas porque ella es de Municipal y van rumbo a la otra categoría dentro de poco, a menos que contraten a Messi, porque ya va “messi medio” de no hacer nada.

             Lo trata mal el jefe, lo trata mal el subjefe, lo trata mal la secretaria y usted dice: Yo ya no trabajo más en esta empresa. Yo renuncio. El prudente lo que hace es controlar sus impulsos. “Me voy aguantar, quizá la otra semana cuando jueguen otra vez, tal vez se recuperen, ojalá ganen y así vienen de buen ánimo.” No renuncie, porque si usted renuncia puede que pase seis meses, ocho, meses, un año, dos años sin empleo. Usted siente que mejor debe hacer su maleta e irse de su casa, porque usted ya no aguanta a vivir con esa raza. Cuando usted esté en una pensión de mala muerte o en hotel de cinco estrellas pagando doble por la casa que compró, más el hotel que está pagando, va a sentir el impacto económico, vas a sentir la dificultad de estar lejos de su casa. Controle sus impulsos.

             Proverbios 28:1 El malvado huye aunque nadie lo persiga; pero el justo vive confiado como un león. No se trata de ser imprudente, se trata de vivir confiado, paciente. Ahora este versículo, quizá usted lo va a subrayar para aprenderlo también: Al que le gusta pecar, le gusta pelear; el que abre mucho la boca, busca que se la rompan (Proverbios 17:19). Ahora ya sabe señora por qué anda con la boca rota. Ahora usted señor ya sabe por qué anda con la boca rota. Yo les llamo bocas de calcetín, solo la abren para meter la pata. Tengamos cuidado, no seamos ofensivos, no seamos imprudentes. Antes de decir cualquier barbaridad, deténgase y piense las posibles consecuencias. Sea prudente y honre a Dios y a su prójimo con una conducta santa y ejemplar. Alguna vez se ha cruzado por un lugar por donde atraviesa la vía férrea, donde pasan los trenes. Por lo general en esos cruces hay un rótulo que tiene un mensaje importante, al menos en Guatemala, hemos visto rótulos que dice: “Alto, mire, oiga.” Si algo hay que aprender antes de cometer cualquier imprudencia, antes de cruzar alguna frontera en la vida, antes de atravesar un lugar peligroso, no basta con mirar, porque a veces se mira y no viene nada, pero a la vuelta viene a alta velocidad el tren, por eso uno no solo tiene que hacer el alto y mirar, tiene que oír, porque ahí viene la locomotora.

             Señorita, cuando usted se encuentre con su novio y el novio venga fogoso y se le abalance como locomotora, póngale un alto, de lo contrario la va a arrollar y después van a sufrir las consecuencias. No hay cosa más desesperante y angustiosa para una pareja cuando llega la novia y le dice al muchacho: hace dos meses que no me viene. ¿No te viene qué? Le dice él todavía. Se hace el bobo. Alto, de lo contrario, usted sufre las consecuencias. En cada decisión haga un alto, un mire y un oiga las consecuencias futuras y decida sabia y prudentemente. El fruto de la prudencia será paz y de la imprudencia será dolor y muerte. Joven y señorita, si usted le pone alto a aquel amigo que le está ofreciendo marihuana, éxtasis, cocaína usted va a evitarse muchos problemas y si le pone un alto a aquella oferta de “llévame nueve mil dólares a Panamá, te voy a dar trescientos gratis y tus gastos pagados”. Piénselo antes de actuar.

             En Génesis 39:5-10 está una historia clásica bíblica, real, de actualidad, dice: “Por causa de José, el Señor bendijo la casa del egipcio Potifar a partir del momento en que puso a José a cargo de su casa y de todos sus bienes. La bendición del Señor se extendió sobre todo lo que tenía el egipcio, tanto en la casa como en el campo. Por esto Potifar dejó todo a cargo de José, y tan sólo se preocupaba por lo que tenía que comer. José tenía muy buen físico y era muy atractivo. Después de algún tiempo, la esposa de su patrón empezó a echarle el ojo y le propuso: —Acuéstate conmigo.

             Si usted tuviera un patrón de estos, lo más probable es que tenga una esposa bien esculpida, bien esbelta, bien bonita, y si un día ella le dijera: Chepe, Jose, Pepe, acuéstate conmigo. ¿Diría? bueno, usted manda patrona. ¿Qué tanto se resistiría? Hay personas que dicen que nunca han caído en la tentación, y yo les digo, si ya tuvieron la oportunidad de caer, porque hasta que no se tiene la oportunidad no se puede sostener que si se aguanta la tentación. Es fácil criticar al exfuncionario público que lo sacan en los videos como que es bebé, amamantando su lujuria, pero si estuviera en ese lugar y se le aparecieran mujeres como la esposa de Potifar y le dijeran: aquí estoy para ti, tómame ¿qué haría usted? O se es prudente o se es imprudente.

             Ante esto, dicen los versículos 8-10, Pero José no quiso saber nada, sino que le contestó: —Mire, señora: mi patrón ya no tiene que preocuparse de nada en la casa, porque todo me lo ha confiado a mí. En esta casa no hay nadie más importante que yo. Mi patrón no me ha negado nada, excepto meterme con usted, que es su esposa. ¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios? Y por más que ella lo acosaba día tras día para que se acostara con ella y le hiciera compañía, José se mantuvo firme en su rechazo.”. Yo no quisiera verlo en esa posición. Una señora, en su casa, todos los días, acosando y diciéndole: Jorgito, ven acá mi cielo, qué difícil. Pero José fue prudente. José pensó, reflexionó, habló, hasta que llegó un momento en que un día la mujer ya no se conformó con acosarlo con palabras, se le lanzó, lo agarró y le dijo: hoy no te me vas, pero José se hizo toda clase de quites y se libró de la señora. Ella se quedó con la túnica en la mano, pero se quedó rechazada, despechada, despreciada, ofendida y entonces medio desnuda empezó a gritar: Miren lo que me hizo José y levantó una calumnia y José fue a parar preso. Yo no sé qué pensamientos le puso el diablo en la mente: Aquí estás vos preso, ahorita estarías acostado con la doña. Pero sabemos que dos años más tarde, Dios lo sacó de la cárcel y lo puso en el trono, segundo de faraón.

             Tenga cuidado, porque hay viejas peligrosas. Tenga cuidado mi estimada, porque hay viejos y jóvenes peligrosos. ¿Qué debemos hacer? El prudente se aguanta. Yo les he dicho que cuando uno está en una situación de esas no es el momento para ponerse a orar, porque cae orando, ni es el momento para cantar, porque usted muere alabando. Mucho menos es el momento para imponer manos, es el momento para salir huyendo. Renuncie al trabajo, salga del lugar, evítese problemas. Y recuerde, antes de hablar cualquier cosa, deténgase y piense si su comentario edifica. Si no lo hace, ni abra su boca.

             1 Pedro 3:8-12 “En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición. En efecto, «el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal.”

             Proverbios 17:28 Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca. Hagamos una autoevaluación: ¿Hace bromas groseras o edifica con sus comentarios hacia los demás? Yo sé que a todos nos gusta ser bromistas y chistosos y alegres, pero hay bromas que son groseras, demasiado groseras y cuando usted hace ese tipo de bromas ofende a la gente, no edifica a los demás, evalúese. ¿Comparte y se burla de los errores de los demás o los anima a seguir adelante? No sé por qué, cada vez que alguien viene caminando y se resbala todos los que están a su alrededor se ríen. Tenemos que evitar reírnos de los demás, cuando es uno el que se cae, el dolor del golpe es uno, el dolor de la vergüenza es otro mayor. Así que no necesita la gente que uno se burle de los errores, no solo de sus caídas físicas sino de sus errores financieros, comerciales, políticos. Imagínese a su amigo que se postula para alcalde de su pueblo y se va a luchar y después de dos años de gastar un montón de dinero, tiempo y esfuerzo, al final 35 votos saca. Y usted lo mira y todavía le dice: ¿cómo te fue vos? Hay que tener cuidado.

             ¿Es chismoso e incapaz de guardar secretos o alguien confiable para intimidades? Qué difícil es cuando la gente abre su corazón con uno y le cuenta todas sus intimidades. Les he contado la historia de cuando me hice novio de Elsy, mi esposa, yo tenía apenas 17 años, estaba en la escuela bíblica. El pastor, con el que teníamos mucha confianza, Manuel Uribio, sabía de mis intenciones y de mis sentimientos y seguramente sabía los de Elsy, porque ya teníamos meses de andar de arriba para abajo juntos, pero no éramos novios. –Mira Jorgito ¿cuándo te le vas a declarar a la negrita? -No le vayas a decir a nadie, pero lo voy hacer el domingo, vamos ir a una cruzada, después de la cruzada vamos ir a ver a su papá y ese día me le voy a declarar-. Y se empieza a reír este pastor que en paz descanse. –Jorgito- me dice-, tú sabes que mi pecho es una tumba, pero mi boca es un clarín. Y hay quienes son así, no pueden mantener una intimidad.

             Tres líderes de célula se fueron a una montaña a orar, ayunar, a buscar a Dios y estando ahí, el Señor bajó, los redarguyó y uno de ellos dice: oren por mí, yo tengo problemas con las mujeres, no puedo ver pasar a una con falda, porque voy detrás de ella. Oren por mí, por favor, esa es mi debilidad. Y el otro muy redargüido dice: oren por mí, mi problema es que me gusta el licor. Yo tomo mucho y eso no es bueno, soy muy dado al vino. Oraron por él. Se le quedaron viendo al tercero y le dijeron: y vos qué. Yo les voy a confesar, mi debilidad es que me gusta el chisme y no hallo las horas de regresar a mi casa. A usted le abren el corazón y le comparten alguna intimidad, usted es muy responsable de conservar esa confianza que han depositado en usted.

             ¿Se enoja rápido y hace locuras o es una persona paciente y bajo control? ¿Su hablar y su actuar demuestran prudencia o es un imprudente en ambos casos? ¿Se permite estar en escenarios que pueden traerlo a la lona en su vida espiritual? ¿Es de los que huyen de personas, lugares o cosas que le sean de tropiezo espiritual? O de los que busca donde está la tentación. Recuerdo aquel alcohólico que vino a buscar ayuda para dejar el licor y empezaron a orar por él, a animarlo. Al fin empezó a dejarlo y tomó la decisión que cada vez que pasara frente a una cantina iba a saltar para pasarse la puerta. Pasó por una, pegó el salto. Pasó la prueba y así lo hizo todos los días, hasta que un día llegó a una cantina que tenía tres puertas. Y ¿ahora qué hago? Agarró aviada, suficiente aviada como para agarrar impulso, pegó el salto y logró pasar al otro lado. Y muy contento dijo: Esto merece un trago.

             Sea prudente. Sin afán de ofenderla, pero usted señora que estás pasadita de libras ¿qué hace usted cuando mira una hamburguesa? ¿Qué ve en la hamburguesa? El sabor sabroso de la mayonesa, salsa de tomate, la carnota soltando grasa o ve las calorías que se va a echar encima. Tenemos que ser prudentes. Lo peor es que no se come una, una no es ninguna dicen las señoras, pero pide refill, pero no de bebida sino del emparedado. Tenga cuidado. Huya de las personas, lugares o cosas que le serán de tropiezo espiritual. Adquiera sabiduría para conducirse como Dios manda a estudiar los ejemplos que encontramos en la Biblia y al estudiar los fracasos y éxitos de los demás.

             1 Corintios 10:1- 14 “No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés. Todos también comieron el mismo alimento espiritual y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Todos van a la célula, todos vienen a la iglesia, todos han cursado la Facultad de Liderazgo, todos han sido llenos del Espíritu Santo, todos han visto milagros, todos han visto el poder de Dios, sin embargo, ocurre lo que dice aquí Pablo: la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos. No sean idólatras, como lo fueron algunos de ellos, según está escrito: «Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se entregó al desenfreno.» No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron, por lo que en un sólo día perecieron veintitrés mil. Tampoco pongamos a prueba al Señor, como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes. Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor. Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano.

             Lo que usted sufre, lo sufrimos todos. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir. Cada vez que usted sea tentado, busque la salida, hay una salida, búsquela. Proverbios 22:3 “El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. ¿Valdrá la pena ser prudente?

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