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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Qué diferencia hay entre el cadáver de un pobre y el de un rico? Tal vez la única diferencia sea que a uno lo embalsamaron más que a otro, que la caja es un poquito más atractiva que la otra, pero cadáver es cadáver, sea de pobre o de rico. Me ha tocado ir a los hospitales algunas veces y he visto personas gravemente enfermas en un intensivo, y una persona rica en un intensivo se mira tan mal como una persona pobre en un intensivo, lo que varía es el lugar donde está el intensivo. Una es un hospital más caro que el otro y a veces los atiende el mismo médico, pero lo que sí es cierto es que el hombre rico y el hombre pobre llega el momento en que son igualados, igualados por la muerte.

            Hay alguna dichos famosos en nuestro país, uno de ellos son: Árbol que nace torcido, jamás se endereza. El que es perico, donde quiera es verde. El que nació para maceta, del corredor no pasa. Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico. Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Dime con quién andas y te diré quién eres. Al que madruga, Dios lo ayuda. A caballo regalado, no se le mira el colmillo. Cuando el río suena, es porque piedras trae. De tal palo, tal astilla. Son como uña y mugre. Más vale pájaro en mano, que 100 volando. Barriga llena, corazón contento. Es como los de Cobán, que sólo comen y se van. Al que anda entre la miel, algo se le pega. Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales y lamentablemente esa es la tendencia en la sociedad. Y en la sociedad se valora a una persona, por lo que tiene y cómo lo obtiene. Ah, ese es millonario, además es narco, en qué negocios está metido.

            La gente tiende a dar valor por lo que tiene. Si usted tiene con un carro nuevo, todos se impresionan y comentan ¡qué bien le va! En el coro de una canción secular que habla sobre un hombre que se enamoró de una mujer que lo dejó porque no tenía dinero, dice: “Cuánto tienes, cuánto vales, son las leyes de este mundo, si no tienes te desprecian, pero sepan que el cariño no se compra con dinero. Más vale tener quien quiera que le den amor sincero”. El ser humano tiende a menospreciar al pobre. Proverbios 14:20 dice Al pobre hasta sus amigos lo aborrecen, pero son muchos los que aman al rico. Proverbios 19: 4 dice Con las riquezas aumentan los amigos, pero al pobre hasta su amigo lo abandona.

            Cuando usted tiene riqueza, tiene abundancia de bienes que tienen un valor monetario, cuando usted está en pobreza es un persona carenciada, no tiene los recursos básicos para vivir. En el mundo hoy en día se ha clasificado a los pobres como aquellos que necesitan dos dólares para vivir al día. Si usted es una persona que gasta más de dos dólares diarios para vivir, usted ya no clasifica como pobre. Y los más pobres en el mundo se gastan para vivir un dólar al día, pero se gastan eso porque no tienen más, de esos tenemos muchos en Guatemala, muchos pobres y muchos extremadamente pobres. Sin embargo, hay muchos que dejaron de ser pobres y todavía piensan que son pobres. La tendencia humana es menospreciar al pobre.

            En cambio, con las riquezas aumentan los amigos, pero al pobre hasta el amigo lo abandona. A pesar de esa manera, muy corriente de valor a las personas por lo que tienen, hay cosas que el rico y el pobre tienen en común, según esta serie de temas que estamos estudiando sobre Proverbios 22 y que además estamos estudiando en las células otros doce versículos diferentes. Aprovecho para animarle a que busque una célula cerca de su casa y aproveche esta compañía, ese compañerismo, ayuda, bendición y aprenda más, vaya al Centro de Información o llame al teléfono 2243 2243 y ubíquese en una célula. Hoy nos toca ver el versículo 2 de Proverbios 22 que dice El rico y el pobre tienen esto en común: a ambos los ha creado el Señor. ¿Quién creó al hombre pobre? Dios. ¿Quién creó al hombre rico? Dios, no necesariamente los creó ricos o pobres, ese es otro tema a tratar, pero una persona sea rica o sea pobre es creación de Dios. Ambos tienen cabeza, tronco y extremidades. Si los dos tienen una herida ¿de qué color les sale la sangre? Roja. Hay quienes dicen que son de sangre azul, pero no es cierto, usted les saca sangre y es roja, por eso a veces la sangre de un pobre salva la vida de un rico o la de un rico salva la de un pobre, porque es igual, somos creación de Dios. La única diferencia entre el rico y el pobre son sus recursos económicos, pero ambos nacen, ambos crecen, ambos se reproducen y ambos se mueren.

            Hemos visto millonarios que se mueren, hemos visto gente pobre que se muere, en eso están los dos en común, los dos se mueren. Se tienen que morir, por más que esté lleno de plata, por más que esté sin un centavo, el Señor no se va apiadar de usted porque no tiene usted un centavo, ni se va apiadar de usted porque tiene mucha plata y ha dado diezmos, muchas ofrendas y promesas de fe. Eclesiastés 3:18 -20 Pensé también con respecto a los hombres: «Dios los está poniendo a prueba, para que ellos mismos se den cuenta de que son como los animales. Los hombres terminan igual que los animales; el destino de ambos es el mismo, pues unos y otros mueren por igual. Así como se muere nuestra mascota, así se muere nuestra mamá, nuestra abuela, nuestra mujer, nuestros hijos, todos se mueren por igual. Y el aliento de vida es el mismo para todos, así que el hombre no es superior a los animales. Realmente, todo es absurdo, y todo va hacia el mismo lugar. »Todo surgió del polvo, y al polvo todo volverá.

            Dios creó al hombre del polvo, dice en Génesis que agarró polvo, formó al hombre y le dio soplo de vida y vivió. Les he contado que una vez fui a un entierro a una ciudad cercana a la capital. Estaba parado al lado de un mausoleo y había una bolsita de plástico a la par. ¿Qué hacemos con la abuela? Oía que murmuraban los familiares que tenían la caja del que sería inhumado. Me preguntaba ¿dónde estará la abuela? Hasta que al fin dijeron, metámosla en la caja del muerto. ¿Cómo van hacerlo? ¡Qué si estaban en el costalito! Ahí estaban los restos de la abuela. Abrieron la caja y lo metieron. Cuando usted se muere se vuelve polvo. ¿De qué color será ese polvo, si usted mira a su vecino? Del color de la piel. Todos somos polvo, y nos creemos la gran cosa, el rico y el pobre mueren. Y se convierten en polvo.
            Gálatas 3:26-29 Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Y si dicen todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, quiere decir ¿todos menos los ricos? ¿Todos menos los pobres? ¿Todos, menos los ladinos? ¿Todos menos los indígenas? ¿Todos menos los gringos? ¿Todos menos los negros? No. Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa. Así que si alguien cree en Cristo Jesús, aunque sea rico es hijo de Dios, aunque sea pobre es hijo de Dios. Usted no escoge a su papá, a su mamá, uno no los escoge, ahí nace. ¿Escoge uno a sus hermanos? Tampoco, así que aunque tenga un hermano que le caiga mal, sigue siendo su hermano. Entones lo mejor es que usted ame a su hermano o a su hermana, nos le queda más remedio. Juan 3:16 dice “porque de tal manera amó Dios al mundo”, esa es la universalidad del amor de Dios, porque Dios ama al mundo, y a todos los que están en el mundo, sean ricos o pobres, Dios ama a todos y nosotros tenemos que aprender esa lección. Los pecados del rico

            El rico puede tener algunos pecados notables, el pobre también. El pobre también es pecador, no tendrá plata pero ganas de pecar le sobran y peca. El rico le abundará la plata, pero también peca y por eso es importante entender lo que dice Eclesiastés 5:10 Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente. ¡También esto es absurdo! Usted trabaja duro, se gana sus primeros cien quetzales, luego sus primeros mil dólares y luego hace su ahorro y llega a tener cien mil dólares. Y cuando tiene esa cantidad dice eso es suficiente, ya no voy a querer más. ¿Así lo dice normalmente? No. Cuando usted tiene sus cien mil dólares quiere el doble y cuando tiene doscientos mil dólares quiere tener un millón de dólares y cuando tiene un millón de dólares quiere tener dos millones y cuando tiene dos quiere cinco. Y cuando tiene los cinco quiere veinte millones, quiere cien millones. Y eso es lo que le pasa al rico: codicia, no solo al rico, a todos nos pasa. Uno podría pensar que como ya tiene el rico tanto, ya debería decir no, pero no es así, la codicia es ese deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes o riquezas. El rico muy fácil cae en la codicia. Jamás se sacia. Siempre pide más y más.

            ¿Ha escuchado la frase que dice que la codicia rompe el saco? Esa es una lectura que había en los libros de primaria, en mi época. Dice que un hombre pobre se encuentra con la diosa que tenía el cuerno de la fortuna. –Toma este saco y llénalo con toda la riquezas que tú puedas llevar, pero eso sí, toda moneda de oro que caiga al suelo se convertirá en polvo-. Agarró el saco, echó monedas, cuando vio que ya estaba bastante lleno lo pulseó a ver si aguantaba. –Todavía aguanto –dijo-. Echó más, más y más, todavía aguanto. Y siguió echando más hasta que en una de esas el saco se rompió. La codicia rompe el saco.

            Cuándo vamos a aprender a decir basta. En mi libro “Alas para tu economía”, hay un capítulo que se llama El Contentamiento. Aprender a estar contento con lo que uno tiene, eso es importante en la vida. Si tiene hoy para comer y techo para pasar la noche, con eso dice Pablo debemos estar contentos. Si además de tener para comer, tiene para comerse unos camarones al ajillo, si además de eso tiene para comerse un salmón bien rico, y si solo tiene tortilla para comer con queso, esté contento. El secreto de la felicidad es estar contento con lo presente. Pero la gente quiere más.

            Segundo pecado del rico: la arrogancia. Cuando ya carga plata en la bolsa, carro nuevo, casa nueva y con un montón de beneficios materiales, se empieza a creerse la gran cosa. Llega al restaurante y ya no le pide de buena manera a los meseros que lo atiendan sino que lo hace de una manera prepotente. Cualquier cosita ya no pide que la cambien de buena manera, sino de manera arrogante, prepotente. Estaba yo con dos altos funcionarios públicos del extranjero y estaban aquí conmigo comiendo. Llamaron a un mesero de un restaurante que frecuento regularmente, lo trapearon al pobre, lo trataron tan mal, le devolvieron las cosas. Y yo apenado, sentía que era yo el que estaba recibiendo el maltrato, ¿por qué? Prepotencia.

            No se puede darse ese pecado, solo porque usted tiene algo de riqueza. Por eso Pablo, que nació en una familia muy acomodada en Tarso, por eso decía: Soy Pablo de Tarso, porque era graduado de una de las tres universidades de la antigüedad. Dice 1 Timoteo 6:17 A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Hay lecciones importantes ahí, número uno, Dios provee en abundancia lo que necesitamos para que lo disfrutemos. Dios provee en abundancia todo ¿será Dios tacaño? No. Cuando Dios dijo vamos a darles estrellas a los seres humanos para que las vean desde la Tierra, puso millones de estrellas. Cuando Dios dijo voy a darle al hombre esperma para que tengan unos cuantos hijos, nos da por eyaculación millones de espermas. Dios es así, es generoso. Si nosotros hubiéramos sido los encargados de la comisión para ver cuántas estrellas había que poner en el cielo, hubiéramos puesto unas cuantas para que no se gastara mucho.            Para qué tantos espermatozoides, con diez le bastan. Pero así es Dios. Sin embargo, dice Pablo, a los ricos de este mundo manda que no sean arrogantes, no le dice mándales que no sean ricos. El pecado no está en ser rico, el pecado no está en ser pobre, el pecado está en ser arrogante. Por eso dice ni pongan su esperanza en las riquezas que son tan inseguras sino en Dios.

            Hubo un terremoto en la China, ya van más de 167 muertos, muchas casas destruidas. Usted tiene su casa muy linda, feliz, porque ya tiene su casa en un lugar muy bonito, muy exclusivo, pero de repente viene un terremoto y su casa se viene al suelo, usted se va para Tokio, porque allá es más seguro, pone un hotelito y de repente viene el tsunami y su hotelito a la orilla del mar se lo lleva el tsunami. Usted puede quedarse sin nada en un solo día, como le tocó a Job, por eso no ponga la esperanza en las riquezas, porque son inseguras, ponga la esperanza en Dios. Si usted hoy se queda sin nada, pero si pone su esperanza en Dios en un tiempo va a estar como Job, con riquezas otra vez. El que confía en Dios en cualquier circunstancia sale bien, y el que trabaja en cualquier época se recupera. Se pierde hoy, se gana mañana, pero su confianza debe estar puesta en Dios, por eso es importante no caer en el pecado de la arrogancia. El rico tiene poder para comprar cualquier tipo de servicio y aún voluntades.

            Nadie aguanta en Guatemala un cañonazo de un millón de quetzales. Piensan que todo tiene precio y lo compran, pero sus riquezas son inseguras y limitadas para esta vida, solo en esta vida sirven. Cuando se muera no puede llegar al cielo y decirle Señor, aquí te traigo unos cuantos millones para que me dejes entrar. En primer lugar, el momento en el que se muera no le van a dejar ni un quetzal en la bolsa, créame que lo van a registrar, si no los parientes o en la morgue. No va llegar al cielo a sobornar al Juez Justo, a Dios nuestro Señor. Dios no acepta soborno, su dinero le va a servir aquí, mientras esté vivo y mientras esté vivo y consciente, porque si usted está vivo y en coma, los que estén alrededor suyo se quedarán con su dinero. Así que mejor siga el consejo de Pablo: disfrute lo que Dios le da, en vez de estar atesorando por la codicia y la avaricia.

            El tercer pecado que tiene el rico es la falta de generosidad, se dice en guatemalteco: tacaño, agarrado, de hecho hay quienes son, a la hora de pasar por las ofrendas son más agarrados que una viejita bajando las escaleras. Una cosa es cierta, hay falta de generosidad, por eso Pablo dice a Timoteo Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera (1Timoteo 6:18-19). Generalmente al rico, su codicia le impide dar. Su mejor fundación es la que lleva su propio nombre. Y se dona sólo a sí mismo o en lo que él mismo gana.

Los pecados del pobre

            El pobre también tiene por lo menos tres pecadillos.

1. La envidia. ¿Habrá sentido envidia alguna vez? Dice que la suerte de la fea, la bonita la desea. Aquí en Guatemala los muchachos dicen que alguien que es muy guapo se enamora rápido a una señorita, pero los feos salieron con un su dicho: casaca mata carita. Y otros salieron con una adición: casaca mata carita, billetera mata casaca. Qué tristeza cuando se mira a que la muchacha que a usted le gustaba, se fue con carita, después se fue con casaca y al final con billetera. Usted tuvo envidia de carita, casaca y billetera. La envidia, terrible. Usted estudia con un compañero y piden jalón, que los lleven de un lado a otro, porque no tienen ni para el pasaje, pero un día de estos empiezan a trabajar y un día aparece el compañero con un carro nuevo. Usted se queda viendo el carro del compañero y siente envidia, no siente gusto porque ahora le va a dar jalón. Comparto el testimonio de uno que vio a su amigo comprar un carro y le daba jalón, pero cada vez, dice, que lo llevaba en su carro al trabajo él sentía en su corazón envidia, porque el carro era del otro, bobo. Porque ahora hasta tenía chofer gratis, carro gratis. En vez de estar contento, lo que sentía era envidia.

            Me encanta el rótulo que está en la curva viniendo de Amatitlán para acá que dice: “Alegrémonos del bien ajeno. Diga no a la envidia”. De veras, alégrese, si usted tiene 45 años y es solterona y se casa su amiga de 50 alégrese, ella es la que va a tener que ver como se lava la ropa del marido, darle de comer, pedir permiso para salir, crear hijos aunque sean adoptivos. No dé lugar a la envidia. La envidia es la tristeza airada o disgusto por el bien ajeno o por el cariño o estimación de que otros disfrutan. Enojarse o aún airarse porque otro tiene. Es un pecado del pobre y en el que también el rico puede caer, porque siempre habrá otros más ricos que él. Al envidiar a alguien que tiene más que él. Entonces el no tener y envidiar al que tiene, lo pueden llevar a resentirse y a odiar al que sí tiene o tiene más que él. No hay peor cosa que ser pobre y resentido. Por los menos sea pobre, pero contento, pobre pero feliz. ¿Por qué va a ser pobre y amargado? Claro, usted puede llegar a ser rico y amargado, yo los he conocido en ambos lados. De nada sirve tener si usted es infeliz.

            Siguiente pecado del pobre, El orgullo. Alguien dijo “Hay quienes el hambre los mata, pero el orgullo los sostiene”. Llega un pariente pobre a la casa. ¿Ya comiste? ¿Querés algo para almorzar? -No gracias, ya comí-. Y usted oye las tripas que le están haciendo ruido y le ve cara de hambre, pero ¿por qué dice ya comí? porque no quiere que sus parientes se den cuenta de que está necesitado. Pregúntenme si ya comí, y van a ver que yo si les digo, ya comí, pero puedo comer otra vez. Usted no tiene por qué andar con orgullos, si usted necesita tiene que aceptar, aceptar lo que el Señor le provee. Dios provee de maneras muy extrañas, a veces provee a través del esposo, él es quien trabaja, tiene buen sueldo y lo lleva a la casa y todos bien. El esposo piensa que él es el proveedor, pero está equivocado, el proveedor es Dios, usa al esposo. Pero a veces el esposo se atraviesa la calle y sin darse cuenta le pasa un camión encima queda todo entelerido el pobre, ya no puede ni caminar, y entones ahora ¿de dónde? La esposa tiene que salir a trabajar, pero resulta que salió buena, pone su empresa y al rato tiene un montón de plata y el esposo todo tieso ¿se va a enojar, porque ella está ganando plata? Al contrario, Dios está proveyendo a través de la esposa. Otras veces Dios provee a través de la suegra. Usted humildemente recíbalo, gracias por traernos comidita para todos, bendiga Dios a las suegras, porque hay suegras que de veras no dan ni lo buenos días, pero hay unas que si son generosas.

            Conté la historia de aquel par de jóvenes rebeldes, incrédulos que vieron un día a una señora del edificio que estaba orando. No tenía ni para comer, decía: Señor, provéeme mis alimentos, mándame Señor como le mandaste a Elías unos cuervos con pan y carne. Y estos dijeron, ahora si vamos a demostrarle a esta vieja que Dios no existe. Fueron al supermercado, los dos compraron una carretada de comida, la metieron en cajas, la llevaron a donde la viejita, la pusieron enfrente, tocaron la puerta y se hicieron a un lado. Sale ella, se pone de rodillas y dice gracias Señor, yo sé que tú provees. No señora, no fue Dios, fuimos nosotros. Si, Dios usa al diablo para traerme los mandados.

            Si usted es pobre no sea orgulloso. Uno puede ser pobre y orgulloso, los he conocido, se creen la gran cosa, no tienen ni petate donde caer muerto. Tiene que aprenderse que la humildad no depende de una cuenta bancaria a cero o de una cuenta bancaria con ocho cifras sino de una actitud que reconoce sus propias virtudes, pero también reconoce a los demás como superiores a sí mismo. He visto gente bien vestida sin un centavo, y he visto a otros todos mal vestidos con rollos de billetes en la bolsa. No se dejen engañar, porque las apariencias engañan. He visto que a veces los verdaderos millonarios no andan aparentando, en cambio hay otros que aparentan con un carrazo y es alquilado. Hay que tener cuidado y ser humilde, ser modesto, porque yo puedo estar bien entacuchado y estar a la par de alguien que no está así, pero está forrado de billetes, pero es modesto, no anda presumiendo, no anda aparentando. He conocido a muchos. La historia de los vendedores se hizo famosa en una venta de camiones aquí en la capital, porque vieron entrar un día a un indígena con su morral y sus caites. Le preguntó a uno ¿mirá y ese camión cuánto vale? Ah, eso cuesta mucho para vos, no vas a tener para comprarlo. Se fue. Y él se quedó viendo solo, al fin un vendedor se apiadó y se acercó y le dijo en ¿qué te puedo servir? -Me gusta ese camión-. El vendedor le explicó todo. – Dame cuatro. Sacó el morral con todo su pistillo, pisto ya está reconocido por la Real Academia de la Lengua Española, como una palabra de origen chapín que significa pisto. Aquí en Guatemala tener pisto quiere decir que se tiene dinero. Pagó su camión, el segundo camión, tercer camión, cuarto camión. Sea pobre pero humilde, no sea orgulloso.

            Y también el pobre cae en el pecado de la falta de generosidad. Reconocemos que el más pobre del mundo, aunque no tenga nada de dinero puede hacer un favor, por muy pobre que alguien sea, siempre habrá alguien más pobre a quien darle generosamente. ¿Valdrá la pena compartir lo que nosotros tenemos? Sí. Les he contado de aquel mi compañero en la Escuela Bíblica que cuando uno está en la Escuela Bíblica vive de la caridad. De repente yo tenía un mi sándwich que me iba a comer, se me acercaba y me decía. Comparte y veras un milagro. No tenía más que compartir mi sándwich, si usted tiene un banano, comparta la mitad, o una tercera parte o una mordida, pero tiene que aprender a ser generoso, pobre pero generoso. Yo sí aprendí eso de la generosidad muy temprano de la vida, éramos pobres, pero mi mamá, mi abuela, mi tía era gente generosa. Siempre compartían y la verdad que siempre vimos el milagro: nunca nos hizo falta, había suficiente para quedar uno bien. Como que Dios se encarga de suplir lo que nos falta cada vez que somos generosos.

            Porque Dios hizo al rico y al pobre, realmente son uno en Dios. Ambos tienen los mismos derechos espirituales. El pobre y el rico delante de Dios tienen los mismos derechos espirituales. Romanos 2:9-11 “Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal –si un rico hace el mal, lo que va a tener angustia y sufrimiento. Y si un pobre hace el mal, va a tener angustia y sufrimiento. Tenemos todos los mismos derechos-, los judíos primeramente, y también los gentiles; pero gloria, honor y paz para todos los que hacen el bien, los judíos primeramente, y también los gentiles. Porque con Dios no hay favoritismos. Dios no favorece al negro porque es negro, al chino porque es chino, al ruso porque es ruso, al chapín porque es chapín, al rico porque es rico y al pobre porque es pobre o a la mujer porque es mujer, con Dios no hay favoritismos. Dios no hace excepción de personas.

            1 Pedro 1:14- 16 “Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.» El pobre tiene que ser santo y el rico tiene que ser santo. Usted puede ser rico o puede ser pobre, pero si es santo, es un hijo obediente de Dios, créame, Dios lo va a bendecir. Lo va a prosperar.

            Ayer estaban inaugurando la casa de un hombre, decía que creció poniéndole cartón a los zapatos, pero se inauguró una gran casa, ¿por qué? porque Dios no tiene favoritismos, cuando usted es un hijo obediente, un hijo trabajador y esforzado Dios lo bendice y al rato usted ya no sabe qué hacer con tantos pares de zapatos, pues tráigalos para las Jornadas Médicas, aquí nosotros se los repartimos, porque hay otros por allá que todavía le están poniendo cartón a los zapatos. Dios bendice a sus hijos. Él nos ha rescatado de la pobreza, nos ha sacado a la abundancia, nos tiene en una condición extraordinaria, porque con Dios no hay favoritismos. En estos días hemos tenido temas controversiales en nuestro país. Y me llama la atención lo que dice Levítico 19:15 »No perviertas la justicia, ni te muestres parcial en favor del pobre o del rico, sino juzga a todos con justicia. Así es Dios, no hace excepción de personas, no te muestres parcial con el pobre ni con el rico, tiene que ser justo, dar a cada uno lo que le corresponde.

            Santiago 2:1-9 Hermanos míos, la fe que tienen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no debe dar lugar a favoritismos. Supongamos que en el lugar donde se reúnen entra un hombre con anillo de oro y ropa elegante, y entra también un pobre desharrapado. Si atienden bien al que lleva ropa elegante y le dicen: «Siéntese usted aquí, en este lugar cómodo», pero al pobre le dicen: «Quédate ahí de pie» o «Siéntate en el suelo, a mis pies», ¿acaso no hacen discriminación entre ustedes, juzgando con malas intenciones? Escuchen, mis queridos hermanos: ¿No ha escogido Dios a los que son pobres según el mundo para que sean ricos en la fe y hereden el reino que prometió a quienes lo aman? ¡Pero ustedes han menospreciado al pobre! ¿No son los ricos quienes los explotan a ustedes y los arrastran ante los tribunales? ¿No son ellos los que blasfeman el buen nombre de aquel a quien ustedes pertenecen? Hacen muy bien si de veras cumplen la ley suprema de la Escritura: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»; pero si muestran algún favoritismo, pecan y son culpables.

            Aquí la culpa no la tiene el hombre que llega bien vestido ni con joyas ni el hombre que llega desarrapado y sin joyas, la culpa la tiene la iglesia que muestra favoritismo. Y por eso es que usted aquí se puede sentar donde quiera, aquí enfrente tengo millonarios y tengo pobres, hombres y mujeres guapos y feos. Aquí no hay un lugar VIP para usted, porque vino bien vestido, aquí se sienta el rico a la par del pobre y juntos alabamos a Dios. Aquí hay lugar para todos. Y lo hacemos porque Fraternidad Cristiana es una iglesia cristiana para la familia que proclama el amor de Dios. El amor de Dios se nota en que no tenemos favoritismos, amamos al pobre y al rico, amamos al feo y al guapo. Amamos al joven y al viejo, aquí atendemos a todos desde la cuna hasta la tumba, desde el nieto hasta el abuelo sean ricos o sean pobres.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…