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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Amo mi iglesia. Es una bendición ser parte de este cuerpo de Cristo, no somos los únicos en Guatemala que andamos predicando el Evangelio, gracias a Dios somos más de 20 mil iglesias en esta nación, estamos proclamando a Cristo Jesús para transformar Guatemala. Y nuestra oración es verla un día rendida a los pies de Cristo. Pero este sueño se puede acabar, lo que tenemos aquí puede terminarse, convertirse en un museo. Hace poco pusieron a la venta 200 templos en Alemania, precisamente, porque la gente ya no está llegando. ¡En venta los templos! porque aunque existe una infraestructura impresionante, no hay gente que llegue adorar al creador de todos los materiales que se usaron para hacer esos auditorios.

            Un día, este lugar puede convertirse en un museo, en donde la gente entre y diga: en este lugar, un domingo, en abril, Rossel de Panasiuk visitó la Fráter Ciudad San Cristóbal. Aquí solía la gente venir y se reunía en la Fráter, adoraban con todo su corazón. Al momento de la predicación estaban atentos, tomaban notas porque querían ser cada día como Jesús. Al momento final de la prédica, el predicador decía: ¿Cuántos de aquí quieren entregar su vida a Jesús, rendirle su corazón, ser transformados, nacer de nuevo, tener un antes y un después de Cristo como la historia misma lo tiene? Y la gente salía de sus lugares y sus vidas eran transformadas, comenzaban un proceso de discipulado, aprendían de la Biblia, leían el Nuevo Testamento en 130 días, iban a un retiro espiritual, se bautizaban en agua y eran desafiados a servir con todo su corazón a Dios. Lamentablemente, ese avivamiento se acabó.

            En las últimas tres semanas hemos venido estudiando una serie de temas que titulamos “Peligros del sueño”, porque el sueño de Dios para la Fráter puede morir, y el impacto que la Fráter hace a través de usted con sus amigos, con sus compañeros de trabajo, con sus compañeros de la universidad, puede terminarse, pero creemos que la Fráter no es para esta generación, es decir, Jesús no ha vuelto por su iglesia. Dentro de cien años aquí en este mismo lugar, en esa misma butaca ni usted ni yo vamos a estar, pero en este lugar no solo va a estar como está ahora, va a estar repleto, y no va haber un único servicio, es probable que estén teniendo doce servicios simultáneamente el fin de semana, viernes, sábado y domingo, y no solo eso, es probable que hayan construido en todo los departamentos auditóriums como este, y que Guatemala sea una nación cristiana, porque usted y yo estamos haciendo nuestra parte hoy, para ser luz, para ganar almas para Cristo.

            Estar en Dios es lo mejor que nos puede pasar. Veo desde aquí un montón de rostros y hay cantidad de historias de personas que vinieron perdidas, de personas que han perdido a su hermano, a su mamá, de personas que crecieron zanjeando allá en una aldea refundidos y que Dios les ha dado una empresa hoy, que son generosos no solo con el Señor sino generosos con el necesitado. Hoy veo aquí historias, que Dios tomó una de dolor y la convirtió en una historia de inspiración, porque cuando venimos a Dios humillados, Dios nos transforma, nos hace una nueva creación, y la gente lo ve y dice ¿ese es cristiano? ¿En serio? Si él se convirtió me convierto yo. Si él se juntaba con el diablo y lo pervertía.

            Vimos siete peligros de lo que puede matar nuestro sueño, nuestra iglesia. El primero es celebrar nuestros triunfos pasados y no crear victorias presentes. Qué bendición lo que tenemos, la butaca donde está sentada, las cámaras de televisión, el Auditórium, las aulas para niños, la otra sede en la Fráter Roosevelt, qué bendición poder contar con más de 65 mil nuevos convertidos al Evangelio de Jesús, a lo largo de 34 años, pero no debemos de vivir de nuestros logros pasados, no debemos vivir de lo que hemos alcanzado en el ayer. Es hoy, ¿cuál es el logro que la Fráter va a tener hoy, a través de usted y de mí y de nuestra predicación?

            El segundo peligro que vimos fue enfocarnos solo adentro y no afuera. Podemos caer en el error de convertirnos en una iglesia, en donde todos los miembros vienen y disfrutan estar aquí y tienen una alabanza preciosa y adoran con todo su corazón y reciben Palabra de Dios, cantan y salen a sus vecindarios a disfrutar de la nueva vida en Cristo sin impactar las vidas de aquellos que están en oscuridad, tropezándose en el pecado, destruyendo familias, lastimando el corazón de su pareja, destruyendo la relación entre padres e hijos, porque no hay alguien que les hable de Su amor. No podemos vivir en una burbuja cristiana en donde todo es lindo, música cristiana, canales cristianos, radios cristianas. Debemos salir de la cuarentena espiritual en donde muchas veces nos encontramos y que la gente oiga del amor de Jesús.

            Tercer peligro es creer que ser parte de una congregación es ser parte del cuerpo de Cristo. Cuando expusimos el tema nos referimos a que había dos círculos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Usted puede ser parte de una congregación y estar en el círculo del mundo o puede ser parte de una congregación y estar en el círculo de Dios. Estar en Cristo. 2 de Corintios 5:17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Hay gente que está en una congregación, pero está en el mundo y no está en Cristo. Sale de aquí y ¿cómo se conduce? Un día salí de la Fráter Roosevelt, salí por la Calzada Mateo Flores a la Calzada Roosevelt. Cuando pasé frente a la Fráter, salía un carro con una calcomanía de nuestra iglesia y casi me choca. Me echó el carro violentamente. Era alguien que venía de recibir Palabra de Dios, no es posible que usted y yo podamos venir a la iglesia y salir a seguir tratando mal a nuestra pareja, salir de aquí a seguir acusando a nuestra pareja por sus errores, o salir de aquí tan solo a ser una pareja fría. No podemos salir de aquí y ser un papá que divida a los hermanos a compararlos, a felicitar a uno y humillar a otro.

            No podemos salir de aquí y seguir comportándonos igual. Estaba con una jovencita en la empresa de su papá y le digo: Mira, disculpa a esta gente mal hablada, le dije. –Pero mi papito también dice malas palabras-. Más de alguno, cuando se enoja, yo he oído a gente que dice que cuando se enoja siente que se le va el espíritu y que como que le entra otro.

He escuchado a gente decir: Yo soy paciente, pero si me buscan, me encuentran. Eso lo dice el Señor, el que me busca me encuentra. No podemos ser parte de una congregación y ser parte del cuerpo de Cristo y no nos conduzcamos como Dios manda. Debemos ser parte de una congregación pero a la vez ser parte del cuerpo de Cristo.

            Cuarto peligro. Creer que al servir les hacemos un favor a nuestros líderes o a la sociedad. A todos nos gusta que nos sirvan, pero Jesús vino a enseñarnos algo distinto. Nos vino a enseñar a servir, ni siquiera el Hijo de Dios vino a que le sirvieran sino a servir y dar su vida en rescate por muchos. Servir es nuestro llamado, de hecho el segundo ingrediente de nuestra misión en la Fráter dice: Servir en la obra con excelencia, en la Fráter, en un ministerio, en las células y en todo lugar con nuestro testimonio de vida. Si dejamos de servir, corre peligro el sueño, que se mantiene porque la gente sirve como si estuviera trabajando y como si estuviera asalariada.

            Hoy vemos a las personas que de televisión. Ninguno de los camarógrafos tiene sueldo. El de la grúa no tiene sueldo, es un voluntario. Y los ven en La Vía Dolorosa, la semana antepasada tuvimos 36 mil 100 personas en cuatro funciones en este lugar, la gran mayoría de ellos eran voluntarios, gente que a veces duerme aquí. El equipo humano de sonido para Explo Music Fest, en un baño dejan sus colchones y ahí duermen, porque Alex Campos o los que invitamos vienen a probar a 11 de la anoche, 12 de la noche, 2 de la mañana. Servir en el parqueo, todos los que usted ve, son voluntarios que dan su tiempo porque aman a Dios. Sirvamos de todo corazón.

            Quinto peligro. Que cada vez más cosechen sin haber sembrado. Está sentado en una butaca que alguien pagó, tal vez usted ni siquiera estaba aquí antes que inauguráramos esto. Pero Dios usó a alguien a pagar por su butaca. Los que no venían en el 91 para atrás no apoyaron para nada lo que tenemos en la Fráter Roosevelt. No quiere decir que no sirva, quiere decir que hay generaciones de personas que hoy están en la gloria, que ya han muerto, que sembraron con corazón generoso para la obra de Dios. Sembraron con todo su corazón y lo que hoy tenemos acá es producto de esa gente. Lo que seguimos haciendo, ahora es producto nuestro. ¿Quiénes han hecho una promesa de fe hace unos meses? Pero si este número disminuye, créanlo, hay un peligro que cada vez más cosechen sin haber sembrado.

            Sexto peligro. Dejar de perseverar en el orden dado en la Biblia. El cuarto ingrediente de nuestra misión dice: Crecer en la obra, leer y practicar la Biblia. Leo y practico la Biblia todos los días de mi vida. Si dejamos de perseverar en la Palabra de Dios nos vamos a desviar, nos vamos a perder. Y vamos a parar creyendo doctrinas de hombres y no de Dios. El peligro es que después la gente se pelea con Dios, porque ha seguido doctrina de hombres y no de Dios. Hay quienes enseñan: dé su carro para que el Señor le dé dos. Cuando da es porque espera recibir, usted da por amor a la obra del Señor. Alguien entregó su carro y al rato andaba frustrado porque no tenía carro. Ocho meses después logró comprarse otro. Hay gente que se pelea con Dios, porque cree en doctrina de hombres y no de Dios. ¿Será que Dios prospera? Claro que Dios prospera, pero hay que arar la tierra, hay que sembrar la semilla, hay que pedir la bendición del Padre y entonces Dios nos prospera. Permanecer en el orden dado en la Biblia nos permite no tener conductas de hombres sino conductas de Dios. Amar a otros, aun cuando no nos aman.

            Séptimo Peligro. Es creer que alguien es demasiado joven para servir. ¿A qué edad comenzó la Fráter el Pastor Jorge? Tenía 28 años. ¿Estaría dispuesto seguir a una persona que tiene 28 años y que solamente tiene un sueño junto a 20 personas, nada más? Conquistar Guatemala para Cristo y de comenzar una iglesia que se va a convertir en un modelo para Latinoamérica y el mundo, cuando no hay ningún activo, no hay nada más que un sueño. Esta es la historia de nuestro pastor, esta es la historia de veinte personas que creyeron en un sueño basado en Mateo 28:18-20 que es la gran Comisión, por tanto vayan y hagan discípulos.

            Las maras creen en el potencial de los jóvenes, aún de los niños, la Iglesia debe creer aún más y desarrollar a los niños. Donde está el Pastor Jorge, la Pastoras Elsy y Aixa y Cristi, en Venezuela, es una iglesia que hizo un servicio especial en donde todo el servicio lo ministraron los niños. En la grúa a un niño, en las cámaras a un niño, en sonido un niño, en todas las áreas de servicio, porque están desarrollándolos. Hoy, entonces, terminamos esta serie. Usted se preguntará ¿por qué hablaron tanto tiempo? Quizá pensó ¿otra vez? Padre ayúdame, yo quiero algo más que me ayude. Algunos estudios en Estados Unidos dicen que una iglesia a partir de los 30 años empieza a declinar, nosotros tenemos 34 y, al contrario, seguimos creciendo para la gloria de Dios, porque esta es Su obra. Seguimos predicando de su amor, seguimos dando todo para que Guatemala sea transformada.      Hoy vamos a identificar los dos últimos peligros y pedirle a Dios que a usted y a mí nos ayude a evitarlos, para que nuestra iglesia sea una iglesia fuerte y sólida, no para nuestra gloria sino para la gloria de Dios nuestro Señor.

            Octavo peligro. Vivir esperando una felicitación, una llamada o una visita de alguien más, en lugar de hacerla nosotros. Cuando la Fráter comenzó fue con un enfoque de dar no de recibir. Las veinte personas que comenzaron la Fráter no llegaban a ver qué les daban, llegaban a dar. Y en su Biblia, en su gran mayoría mujeres, escribieron cuánto dinero iban a dar por un año para sostener Fraternidad Cristiana en su primer año de operaciones. La iglesia empezó a crecer, casi seis años y medio, de 1979 a 1985, alquilando lugares. Primero el Hotel Guatemala Fiesta, hoy Holiday Inn, luego el Hotel Camino Real, más tarde un cine oscuro y feo, el cine Reforma. Y durante años, todas las semanas se tenía que llevar las bocinas que pesaban, los pedestales, los micrófonos, la consola, un órgano, ni siquiera un teclado, era un órgano de madera. Se llevaban los alfolís, todos los materiales. ¿Sabe cuántos asalariados llevaban todo esto? Todos eran voluntarios que amaban el sueño de Dios para nuestra nación y para la Fráter: levantar una iglesia que fuera luz en Guatemala, una iglesia que fuera excelente en todo lo que hace, puntual, predicar el Evangelio no de ataque sino de amor, de restauración, que fuera auto sostenible, que su liderazgo fuera nacional.

            El hecho de cargar, de llevar y traer, de montar, de desmontar, de volver a guardar. ¿Cree que a cada rato se les felicitaba? La Palabra dice que cuando nosotros hacemos lo que tenemos que hacer debemos decir que somos siervos inútiles, porque lo que teníamos que hacer hicimos. Ese tipo de gente necesita Dios en Guatemala, ese es el tipo de gente que Dios necesita en la Fráter, gente que está acostumbrada a servir. Alguien lo va a felicitar de vez en cuando, pero créame, la mayoría ni siquiera lo va a felicitar. Hay gente que me pregunta qué hago yo en la Fráter, tomar café, platicar, orar, volver a tomar café, volver a orar. Estaba con los directores y me decían que les preguntan qué hacen. Porque no conocen lo que se hace.

            Ni felicitan. Si lo felicitan bueno y si no también, porque la iglesia nació para dar. Pero el crecimiento puede invertir el espíritu de dar y ahora tener una mentalidad de recibir. Cambiar la mentalidad de dar a recibir. Vengo a la iglesia a recibir. ¿Sabe qué viene a recibir usted aquí? Palabra de Dios. El predicador se para y habla la Palabra de Dios, la abre y la expone y lo edifica. Usted viene a dar adoración, cuando usted y yo le cantamos a Dios nuestro Señor lo adoramos. Cantamos y luego viene la bienvenida y en ese momento nos saludamos. Qué rico se siente saludar a alguien que ni conoce, y llega y lo trata como si fuera su gran amigo. Y luego viene, un canto, oración a Dios y luego viene la predicación. Luego damos generosamente nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe. Es cierto que recibimos cuando venimos a la iglesia, pero realmente la gente que mayor valor agrega es la que viene a dar.

            Cuidado, dejemos ese espíritu de que a mí me tienen que dar más en mi iglesia. Que Dijo Jesús, Hechos 20:35, este pasaje es increíble, porque es la única enseñanza de Jesús que encontramos en el libro de Hechos, citándolos directamente, si no fuera por Lucas no tendríamos esta enseñanza: Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”. Será que esto me lo creería cualquier empresario, cualquier niño: hay más dicha en dar que en recibir. A mí me gusta que me den más que dar. La mentalidad del mundo dice lo contrario. Cuando usted da tiene doble bendición, usted se desprende de algo voluntariamente, generosamente y tiene la segunda satisfacción de ver a alguien recibir y decir gracias. Esto es algo que caracteriza al pueblo de Cristo, el pueblo de Cristo es un pueblo que da.

            Cuando le hablo de dar no es solo dinero, es tiempo, es amor, es consejo, por eso yo admiro a todos los anfitriones de las células de Fraternidad Cristiana de Guatemala, los anfitriones son gente que abre su casa para que la gente entre a su sala que compró con el esfuerzo de su sacrificio y entran y se sientan, dejan caer las 220 libras sobre esa sala y de repente se cae una taza de café y le manchan la sala. Ser anfitrión es lo mejor que hay, la gente llega y encuentra en usted a una familia espiritual, sabe que lo van amar. La regla de oro nos enseña que debemos tratar a los demás tal y como queremos que ellos nos traten. La hemos entendido mal muchas veces, porque tratamos bien al que nos trata bien, pero eso no dice la regla de oro. Debemos tratar a los demás tal y como queremos que ellos nos traten. Precisamente tiene que ver que no importa lo que el otro haga. Usted va a tratarlo siempre como desea ser tratado.

            Es fácil amar al que nos ama. Y ver que aparece y uno le sonríe y el otro le dice ¡hola, cómo estás. Un abrazo, y luego ver cuándo se reúnen. Uno todo emocionado, pero cuando usted va con una gran sonrisa y de presunto llega a uno todo serio y usted todo feliz: hola, cómo está. Y el otro le vuelve el rostro a otro lado. Llegar a una tienda y esa persona no está en el mostrador, generalmente aquí en Guatemala son de vidrio, toma una moneda o sus llaves y toca o en Guatemala usted sabe todo está con barrotes, toca con el anillo de matrimonio. El asunto es que toca uno y aparece alguien todo serio y con un ¿sí? Usted puede tener dos actitudes, cómo quisiera que lo tratara a usted, si usted estuviera no acá sino allá. A lo mejor tuvo algún mal día, a lo mejor la pareja se le fue, a lo mejor están por perder la tienda.

            Pero el que pide su derecho, “yo exijo que me traten bien, yo estoy pagando, no estoy mendigando nada”. Y le dice buenas tardes, ¡qué quiere! Tiene dos opciones: quisiera tal cosa, por favor. -Mire, como ha estado la veo un poco estresada-. -La verdad que sí- le dice, tengo a mi hijo en el intensivo. ¿Le cambió la mente? La regla de oro es tratar a los demás tal y como queremos que ellos nos traten. La gente que impacta este mundo es la gente que da, dice que no hay amor más grande que alguien dé su vida por los demás, Cristo Jesús vino a dar su vida por nosotros. En 1 Juan leemos que así como Cristo Jesús dio su vida por nosotros, nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos. El que vive para recibir se siente que está en el centro del círculo de la sociedad. Se está en el centro y ellos, los que lo rodean, le deben respeto, amor, cariño, visión, cree que es especial. Esto es precisamente no vivir la regla de oro, esto es ser un egoísta. Esa es la gente que se ofende: no me saludó, ¿por qué se ofende? Porque está al centro, al que no lo saludan si es cristiano de verdad le importa poco. Piense lo mejor, a lo mejor no lo vio o dice tal vez no le caigo bien y tiene razón, la carita no ayuda. Cuando yo vivo la regla de oro hago esto: vengo y los uno a ellos y los pongo al centro y yo entonces me convierto en el círculo que los ama. Ahora yo vivo para ayudar, vivo para cuidar, vivo para bendecir, vivo para aconsejar, vivo para estar ahí, me llaman y contesto y voy.

            Vivir esperando una felicitación, una palmada en la espalda, una visita, una llamada es destruir su iglesia. Un día se me acercaron miembros de un ministerio, nadie nos conoce, porque estamos refundidos por allá. Y les digo, precisamente por eso nadie los va a conocer. Porque están refundidos por allá. Pero hay uno que ve y ¿sabe quién es? Dios nuestro creador que no es incapaz de olvidarse de las buenas obras y de nuestro esfuerzo y nuestro trabajo realizado para el reino de Dios, el bendice. Vivamos para dar. El que da es maduro, el que pide es inmaduro. Hay un tiempo para que alguien necesite recibir, juntémonos, ora por mí, reunámonos necesito que me ayudes, por favor, ven. Cuando alguien entrega su vida a Cristo es un bebé espiritual que necesita atención, un bebé no se cambia los pañales solo, usted lo ayuda. Pero llega el momento en donde gracias a Dios uno tiene hijos de ocho y diez años que ya no necesitan de atención en ese aspecto. Porque antes era ir con el hijo al baño, esperarlo y ayudarlo.

            Usted sabe que alguien es inmaduro cuando pide y pide, porque los niños piden y piden. El adulto es maduro, no vive para recibir, vive para dar. Yo admiro a las mamás. Son impresionantes, porque si una mamá, de verdad, toma el curso kaibil, le gana al que está ahí. Ese curso que toman los militares es el de más alta exigencia. Las mamás son tremendas, son de aquellas que duermen cuatro horas y de repente a las cinco suena la alarma, se levantan y levantan a los demás rápidamente. Y empiezan a mover todo, arreglan loncheras, hacen todas las cosas, lo niños están desayunando, los llevan al bus o los suben al carro o se van en camioneta. Los entregan, tienen que regresar, si no trabajan a empezar a cocinar el almuerzo. Las que trabajan, la noche anterior, además de la rutina de la mañana, dejan preparado lo que van a desayunar, dejan el almuerzo y hasta pensada la cena. Una mamá vive para dar, y eso es lo que los papás debemos de aprender más, porque hay papás maravillosos y otros que no son tan maravillosos, ¿por qué un hijo se muere por su mamá? porque su mamá le da de todo, da. El niño pide y pide, su meta es su satisfacción, el adulto da y su meta es la satisfacción de otros.

            Algunas veces nos van a felicitar. En la Fráter tenemos una reunión que llamamos Reconocimiento al Servicio, cada aniversario de nuestra iglesia las personas que cumplen cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta años de servicio pasan uno por uno y el pastor les pone un pin, mi mamá, mi esposa, yo, los directores de la iglesia los saludamos y los felicitamos. Usted ve un pin en la solapa, de la iglesia que dice en números, 5 años, 10 años, que reconoce el tiempo que han servido a Dios ininterrumpidamente, pero la gente no sirve por el pin, simple y sencillamente es para que usted pueda reconocer a quienes llevan treinta años de servicio bajo la autoridad de uno que lleva diez y lo sigue y lo acepta como líder, porque está en la visión. Viva para dar. Hay quienes los llamamos para recoger su pin y nos dicen que no quieren el pin, no les importa y agregan que su reconocimiento viene de Dios. Pero la mayoría llega, el 99 por ciento de los que reciben el reconocimiento van a la a la fiesta que tenemos en casa. Este año reconocimos a personas con treinta años de servicio, Memito y Paquita Urízar, Rony y Carmencita Garzaro, Estela Méndez, Ivan González y otras personas más. Gente que ha servido con todo su corazón. Si seguimos sirviendo, créame, Guatemala va a ser para Cristo, van existir calles seguras, porque un cristiano no roba, no mata, no es corrupto.

            Último peligro. Creer que cualquier líder que se nombre debe ser mejor que yo en todo y con más años que yo en la Fráter. Pasa algo cuando crecemos, la gente cree que esto se convierto en meritocracia. Yo llevo veinte años de servir, Pastor. ¿Cómo es que me ponen a alguien que lleva cinco? Hay gente que no reconoce a los líderes que se nombran. Hace años en matrimonios fue nombrada una pareja nueva. Y alguien me dijo que no reconocía la autoridad de esos líderes. Le dije que tendría que parar fuera de la Red de Matrimonios, porque todos los demás sí los reconocían. –Pero – me replicó-, yo estoy antes que ellos en la Fráter. -No importa- le dije-. ¿Recuerdan la parábola de aquel hombre que llegó a contratar personal en la mañana, mediodía, en la tarde, más tarde y a todos les pagó lo mismo? Si usted sirve, y a lo mejor el que está encima de usted tiene menos plata que usted, menos estudios que usted, menos altura que usted, menos conocimientos que usted, pero es un líder, reconózcalo y sirva con él a su lado. Nuestro director operativo en la Fráter es un joven de 30 años, lo nombramos cuando tenía como 26 al frente del cuerpo de servidores y todos los demás ministerios de apoyo interno, es decir, el encargado de dirigir a los encargados de Centros de Información, Servidores, Ayuno y Oración, lo que es Reproducción, Enlace, Ubicación, doctores en Jornadas Médicas. Todos los que atendemos a los miembros el fin de semana y hubo gente que le dijo: usted a mí, jamás me va a dar una orden. Si quiere darla, désela a los demás, pero a mí no me dé órdenes. ¡Qué lindura de cristiano! ¿Qué había en el corazón de esta persona? ¿Humildad u orgullo? ¿Qué había en su corazón, anhelo de servir o anhelo de tener una posición? Todos los que rechazaron a este joven ya no están, porque si usted no reconoce al líder que nombran, porque cree que usted es mejor, porque él es más joven, tiene menos plata, menos conocimiento, nos va ir mal, no vamos a cambiar. Yo les decía a estos señores que se quejaban, pero usted donde trabaja su jefe es más viejo o más joven. Es más joven me respondían. Entonces ¿por qué ahí sí hace caso? -Si no me echan-, contestaban.

            ¿Por qué Dios no envió a Jesús a la casa de los Gutiérrez? ¿Por qué no nació allá con gente empresaria. Por qué no nació con los Botrán, o los Novella? Gente con plata. Lo mandó a la casa de un carpintero, de un simple carpintero. Un carpintero, simple y sencillamente un carpintero, fue el padre de Jesús, no tenía mucha plata, pero no importa dónde nacemos cuando Dios está con nosotros. Cuando comenzó a servir Jesús tenía treinta años y sirvió de 30 a 33 y a veces me pregunto ¿Cuánta gente pudo haber escuchado a Jesús y lo haya desdeñado por su juventud? ¿Cuántos discípulos utilizó Jesús? Doce y muchos de ellos no tenían estudios, Pedro que hablaba valerosamente y tres mil personas se convierten cuando predicó por primera vez. ¿Cómo sabe todo esto? Porque el que se deja usar por Dios, Él lo usa con sus capacidades.

            Recuerdo la primera vez que mi papa me pidió que predicara en 1997 en la Fráter Roosevelt. Yo dije, Dios bendito. Bueno, si me lo está pidiendo, lo tengo que hacer bien. Porque yo sabía algo claramente que no tenía ni la mejor experiencia ni era el mejor, pero si mi pastor me estaba pidiendo que predicara, ¿qué iba a hacer? El viernes anterior fuimos con mi mamá con el médico y me dice que tengo un tumor canceroso, y prediqué sabiendo que tenía un tumor canceroso y que tal vez mi iba a morir. Por primera vez en la Fráter Roosevelt iba a predicar, cuando habían únicamente dos servicios y mi papá de viaje, mi mamá conmigo. ¿Habrá sido la mejor prédica? No lo creo. ¿Seré el mejor predicador del mundo? No lo creo. Pero sí creo en algo: Dios puede usarlo y puede trasformar vidas a través de usted y de mí. Doce discípulos y luego Pedro caminaba y la sombra caía sobre la gente y los enfermos sanaban.

            Explosión juvenil, fue el primer congreso que iniciamos para jóvenes en Guatemala, por 1,993. Llegamos con varios jóvenes que organizábamos esto y estaba en uno de los congresos de Explosión Juvenil, vino Jesús Adrián Romero, Danilo Montero y un montón de personas conocidas. Y estábamos ahí cuando de pronto alguien preguntó ¿dónde está Alex López? Una jovencita bien arreglada. Le dijeron él es. Llegó conmigo y me dijo:-¿usted es Alex López? Le dije sí. -Me lo imaginaba alto, rubio, ojos verdes-. No, le dije, aquí estoy para servirle. La gente a veces empieza a creerse demás y a formar grupos sectarios cómo pasó en el libro 1 Corintios 1:26-31, cuando la gente estaba dividiéndose y alegando que eran la gran cosa, Pablo dice: Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse. Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría —es decir, nuestra justificación, santificación y redención— para que, como está escrito: «Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor.»

            En la iglesia de Corintios la mayoría no era la gran cosa, pero hacían grandes cosas. ¿Por qué? porque entendieron que era uno. Si usted lee el libro de Hechos no va a ver a un líder sino a muchos líderes, siendo el último Pablo. Reconozcan, entonces, el liderazgo de aquellos que están sobre usted, aunque sean más jóvenes, más inexpertos, sin dinero, sin conocimiento, claro que cada uno debemos pulirnos y mejorar, pero ¿qué le dijo Pablo a Timoteo en 1 Timoteo 4-12? Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. ¿Por qué Pablo le dice que nadie te menosprecie por ser joven? El problema no está en él, cuando alguien es menospreciado, el problema no está en él, está en los demás. Cuando le dice que nadie te menosprecie por ser joven, le estaba hablando a Juan para que escuchara Pedro. Recuerden que las cartas del Nuevo Testamento no eran leídas por todos en la congregación individualmente, porque no existía la imprenta, estaban los Escribas que copiaban los libros del Antiguo Testamento y los preservaban.

            Cuando recibían la carta del apóstol Pablo se reunía toda la congregación y le decían oigan, recuerden que no había correo electrónico, celular, no había nada. La comunicación era Epafrodito, alguien que llevaba una carta, un rollo. Se reunía toda la iglesia y decían: llegaron noticias del apóstol Pablo. Envió una carta, todos felices, hoy si le van a dar duro a Timoteo: Que nadie te menosprecie por ser joven. ¿A quién se lo estaba diciendo? ¿A Timoteo o a la congregación? A ambos, porque usted no puede hacer nada por alguien que lo menosprecia, pero sí puede hacer lo siguiente, dice la Palabra: Que nadie te menosprecie por ser joven, al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir. Y esto sí puede hacer él en la manera de hablar, en la conducta y en el amor, fe y pureza.       Toda iglesia enfrenta peligros y nosotros no estamos exentos. Hay peligros aquí desde la indiferencia de venir a sentarse y decir cumplí y ahora puedo volver a lo mismo. Hay peligros como el esperar una felicitación, una palmada, una llamada. Yo le digo, si no lo llaman, llame. Si no lo visitan, visite. Si no lo felicitan, felicite. Si no la aconsejan, aconseje, porque usted no vive para recibir, usted y yo vivimos para dar y para dar nuestra vida por los demás. Y si a usted le toca servir un día con alguien que es de menor conocimiento o más joven que usted o con menos plata, reconozca autoridad en los que han sido nombrados, ámelos, apóyelos.

            Hagamos una revolución en Guatemala, que la gente pueda decir yo asisto a tal iglesia, pero me convertí en la Fráter hace un montón de años, hay un montón de iglesias que tienen la bendición de tener ex miembros de la Fráter, se convierten acá y el amigo va a otra iglesia y lo jalan a Ebenezer, el amigo va al Shaddai y se lo halan ahí, o se lo jalan a otra iglesia, pero el reino de Dios sigue creciendo y la meta no es ser la iglesia más grande sino ser un país donde Cristo Jesús sea verdaderamente Señor de Guatemala. Hagamos una revolución, si usted viene a la iglesia y se sienta domingo a domingo y no va a una célula es tiempo que se sacuda y que pase al Centro de Información y vaya a su grupo pequeño, ahí va a encontrar amigos. Acá tenemos unos amigos sentados que por años de años no iban ni siquiera a una célula, hoy gracias a Dios no solo tienen célula, son anfitriones, son líderes, han convertido gentío, están edificando a mucha gente en la zona 10. Necesitamos de usted, este mundo va a cambiar cuando la gente obedezca al creador de este mundo, guarde sus mandamientos que son vida y paz. Así que hagamos una revolución, prediquemos de Cristo y que Guatemala sea para Él, porque usted y yo donde quiera que estemos somos luz para Dios nuestro Señor, para nuestros semejantes, que vean nuestras buenas obras y entonces glorifique al Padre que está en el cielo. Y que la Fráter esté aquí y siga creciendo por nuestros hijos, por nuestros nietos. Enamoremos a nuestros hijos para Dios.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…