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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Nos hemos referido en estos fines de semana a los peligros de un sueño cumplido. ¿Cuáles son esos peligros? Ya vimos cinco de ellos, el primero celebrar nuestros triunfos pasados y no crear victorias presentes. Gracias a Dios por nuestros triunfos pasados. El Salmo 103: 1-2 nos exhorta y dice: Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades. El que sana todas tus dolencias; el que perdona tus pecados, el que sacia de bien tu boca. El Salmo nos exhorta a ser memoria de los triunfos pasados, de las bendiciones y beneficios pasados, pero también tenemos que pensar en las victorias presentes. ¿Qué debemos conquistar hoy? Si en el pasado logramos que un amigo nuestro viniera a los pies de Cristo, se trasformara su vida y su hogar, gloria a Dios por ello, ahora tenemos que buscar a otro amigo y exhortar a nuestro amigo a que busque otro amigo paras compartirle de Cristo y celebrar victorias presentes.

Peligro número 2, enfocarnos solo adentro y no afuera. Naturalmente estar adentro es más bonito, es más cómodo, estamos con gente buena, gente santa, gente creyente, qué lindo estamos aquí cantando alabanzas a Dios, qué lindo estamos aquí orando, qué hermoso estamos aquí bendiciendo el nombre del Señor, pero afuera de la iglesia hay una gran necesidad. Y no podemos caer en cuarentena, se pone a una familia o a un país en cuarentena cuando hay una enfermedad que puede ser contagiada a otros y puede ser dañina. La iglesia no puede caer en cuarentena, no se puede encerrar en sus cuatro paredes y vivir solo entre cristianos y oír solo música cristiana y leer solo libros cristianos. Y los no cristianos ¿qué? ¿Quién les va hablar? ¿Quién les va a contagiar la fe? ¿Quién les va a contagiar el amor, el entusiasmo? La mejor manera de contagiar el Evangelio es acercarnos a la gente, darles un abrazo, darles la mano, darles nuestro amor y hablarles del Señor para que ellos también lleguen a conocer a Cristo, llevarlo a su célula, traerlo a su iglesia.

Peligro número 3. Creer que ser parte de una congregación es ser parte del Cuerpo de Cristo. Pero eso no es así, podemos ser parte de una congregación y todavía no ser parte del cuerpo de Cristo. Todavía no nos hemos integrado, no nos hemos comprometido, no nos hemos involucrado. Estamos en la congregación, pero no somos de la congregación. Jesucristo lo puso en una forma drástica, dijo, la cizaña crece juntamente con el trigo. Se parecen, son idénticos, la diferencia viene cuando el trigo empieza a llenarse de fruto, cuando se llena de frutos esa espiga pesa, porque adentro está el grano, está el fruto y entonces la espiga se dobla por el peso. La cizaña permanece erguida, enhiesta, altiva, insumisa, rebelde, necia. El verdadero cristiano es aquel que se va a llenar de fruto del Espíritu, y va por el fruto a mantenerse humillado bajo la poderosa mano del Señor y va a ser gente que demuestra su fruto. Dice 2 Corintios 5:17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Tenemos que ser parte del cuerpo de Cristo, que se note el cambio, que se vea la vida nueva, la conducta nueva.

Peligro 4 Creer que al servir le hacemos un favor a nuestros líderes o a la sociedad. Nosotros estamos sirviendo acá en la iglesia, tenemos más de 3 mil 500 voluntarios que sirven, sirven en la Zona de Campeones con los niños, sirven de voluntarios en las Jornadas Médica, en los ministerios carcelarios, en los ministerios de radio, prensa, televisión, etc. Pero todos los que sirven no le están haciendo un favor a sus líderes o a la sociedad, están cumpliendo con el segundo ingrediente de la misión para todo miembro de la Fráter que dice: Servir en la obra con excelencia. Todo miembro de la iglesia está llamado a servir en la obra con excelencia, porque el que sirve, sirve y el que no sirve no sirve. El que no vive para servir, no sirve para vivir. Lo hemos dicho por años y me alegra que lo dijo el nuevo Papa Francisco: El que no vive para servir, no sirve para vivir. Cuando servimos no les hacemos un favor a nuestros líderes, le estamos sirviendo al Dios Todopoderoso que nos salvó y comisionó.

Uno de los grandes gurú de la administración dijo: Hay tres instituciones que son modelo de administración, una es el ejército, otra los hospitales y otra la iglesia. Pero destaca entre estos tres la iglesia, porque los que sirven son voluntarios, en el ejército no todos son voluntarios, les pagan. Y en el hospital todos son asalariados, pero en la iglesia los que sirven son voluntarios. Dios bendiga a todos los voluntarios por su servicio voluntario y entusiasta. Tenemos que aprender a dar nuestra vida por otros.

Peligro 5: Que cada vez más cosechen sin haber sembrado. El primer ingrediente de la misión para todo miembro de la Fráter dice: Sostener la obra en obediencia, con mis diezmos, ofrendas y promesas de fe. Un peligro que enfrentamos es que cada vez más cosechen sin haber sembrado. Según algunas estadísticas que han hecho sólo el 20% de los miembros de una congregación diezma. ¿Qué pasaría si este número disminuyera? ¿Qué pasaría si este número se incrementara? ¿Cuántos de los que están acá estaban en Fraternidad Cristiana en 1993, cuántos no estaban en esta fecha? Esto quiere decir que este terreno en donde estamos ahorita reuniéndonos usted lo está usando de gratis. Porque fue la gente de 1993 para atrás la que ofrendó, la que diezmó, la que hizo promesas de fe, para que compráramos, al contado, estas casi once manzanas de terreno, 7 hectáreas y media. ¿Cómo se compró? Con gente de 1993 para atrás, que fue la que hizo el sacrificio. Ustedes están sentados en butacas cómodas. Otros sembraron y usted está cosechando, pero qué debemos hacer, ya tenemos el terreno, ya tenemos el edificio, ya tenemos las butacas, ahora ¿qué nos queda por hacer a todos los que estamos aquí? servir, sostener la obra con nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe.

            Peligro número 6. Dejar de perseverar en el orden dado en la Biblia. Si algo nos puede desviar es apartarnos de la Palabra de Dios. Cuando usted deja la Biblia por un lado y empieza a regir su vida en base a algún libro X, usted corre peligro de apartarse de la verdad divina y empezar a comportarse de acuerdo a una doctrina humana. He dicho por muchos años que la Biblia es nuestra única norma de fe y conducta. Si lo dice la Palabra del Señor así es.

            El cuarto ingrediente de la misión para todo miembro en la Fráter dice: Crecer en la obra al leer y practicar la Biblia. Leo y practico la Biblia todos los días de mi vida. No hay que ser solamente oidores olvidadizos sino hacedores de la Palabra de Dios. Nunca, jamás, en la historia ha existido tanta posibilidad de escuchar o ver predicaciones a través de la radio, televisión y el internet. El problema es que cada vez más y más se afianza una generación que escucha predicar supuestamente de la Biblia, pero que no lee la Biblia. Usted que ya leyó el Libro de los Hechos, este año en su célula, estamos leyendo Los 27, se dio cuenta que cuando Pablo llegó a Berea dice que los de Berea no se conformaban con lo que oían que les decía sino que iban a leer los rollos de la Biblia a ver si era cierto lo que el apóstol estaba diciendo.

            No se conforme con oír, lea. Hoy escucha usted cosas extrañas, hay muchas doctrinas extrañas. Yo creo claramente que la Palabra de Dios nos enseña que nosotros somos prosperados en todas las cosas, es más, 3 Juan 2, es una de mis citas bíblicas favoritas: Amado, yo deseo que seas prosperado en todo las cosas y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad. El Salmo 1 me encanta, dice: aquel que medite en la ley del Señor de día y de noche, será como árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo y todo lo que hace prosperará. Yo lo creo. Pero también creo y precisamente en el libro Alas para tu Economía hay un capítulo que le puse: la pereza, tu pobreza. Porque Dios no bendice al haragán, Dios no prospera al perezoso. Si usted quiere que Dios lo prospere tiene que ser diligente, trabajador, esforzado.

            Pastor, ore por mi hijo para que le vaya bien en la escuela, me dijo una señora. Pero antes de orar, le dije al niño, te voy a dar un par de consejos: 1. Debes ir a la escuela, siempre que haya clases. 2. Debes sentarse lo más adelante que puedas, para no distraerte, oír bien y escuchar bien. 3. Tienes que hacer las tareas siempre que te dejen tareas. 4. Tienes que estudiar. Y por último, vamos a orar. Pero si no haces las primeras cuatro, de nada sirve que yo ore por ti. Sí, hay muchachos que son muy espirituales, dicen ellos, pero haraganes y el día del examen se ponen a orar: Señor revélame las respuestas. Pero el Señor no le va a revelar las respuestas si primero usted no metió las respuestas en su cabeza. Tiene que estudiar. Si creo en la prosperidad, pero no en esa prosperidad sin el esfuerzo humano, el trabajo, humano, el ahorro humano. Es importante todo eso, creo en la Palabra de Dios cuando habla de los dones y profecías, pero hay profecías que no son realmente del Señor y la Biblia dice que toda profecía hay que ponerla a prueba. Tuve una experiencia extraordinaria en 1975, tenía apenas 25 años de edad, y una amiga a la que Dios me permitió guiarla en la vida de renovación espiritual, a ella, su esposo y a sus hijos.

            En noviembre de 1975, Dulce García tuvo una visión, mientras oraba vio que en Guatemala ocurría un terremoto y que ocurriría en los primeros días de febreros de 1976.

Nos llamó y nos contó su visión. Nos organizamos en la iglesia en un Comité de Emergencias que se llamó CEMEC. No nos animamos a contarlo a todo el mundo, por los periódicos, por la radio, pero sí lo creímos en la iglesia. Así que yo preparé reservas de gasolina, de comida, leche para el primogénito que ella tenía, puse todos mis documentos en un attaché que lo mantuve en la puerta para que, la hora del terremoto, salir con todos mis documentos.

            El día 4 de febrero de 1976 ocurrió uno de los peores terremotos en la historia, 7.5 grados, terremoto terrible. Mi esposa que estaba al tanto de lo que habíamos oído de la profecía se despertó primero que yo, tronaba el apartamento, todo lo que estaba en alto se caía y se rompía, se recuerdan los que estuvieron vivos en esa época, porque hubo algunos ni el terremoto los despertó. En ese entonces el presidente era el general Kjell Eugenio Laugerud García, y estaba candente el tema de Belice, y entonces me dice mi esposa –Jorge, despiértate, terremoto o guerra-. Sí, ocurrió. Hay palabras que ocurren, hay profecías que no. Hay señoritas, por ejemplo, que son abordadas por jóvenes o señoritas que son abordadoras de jóvenes. “El Señor dice, que tú vas a ser mi pareja para toda la vida. Que yo seré el padre de tus hijos”. Cuidado.

            Tenemos que ir a la Palabra y poner a prueba lo que la gente dice. Hay gente que viene angustiada pidiendo oración, porque dicen que son víctimas de una maldición generacional. En Éxodo 20 dice que el Señor visita la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los nietos, sobre los bisnietos. Eso quiere decir que si mi papá fue borracho, yo tengo que ser borracho. Mi abuelito se murió de cáncer, mi mamá se murió de cáncer, yo me tengo que morir de cáncer. Pero eso no es así, en el siguiente versículo de Éxodo 20 dice también: Pero yo, dice, aquel que guarda mis mandamientos, yo le bendigo hasta mil generaciones. Así es el Señor, nos bendice hasta por mil generaciones.

            Abra el libro de Ezequiel 18:1-6; 10 y se va dar cuenta aquí, a vuelo de pájaro veremos algunos aspectos que hablan en el Antiguo Testamento que descartan estas maldiciones generacionales, en el Nuevo Testamento dice claramente que Jesucristo en la cruz rompió toda maldición. Así que no importa que usted venga de una familia con maldiciones, usted es una persona con bendiciones, quien está en Cristo es nueva persona, lo viejo pasó, todo es hecho nuevo. Ezequiel 18 El Señor me dirigió la palabra: «¿A qué viene tanta repetición de este proverbio tan conocido en Israel: “Los padres comieron uvas agrias, y a los hijos se les destemplaron los dientes?” Yo, el Señor omnipotente, juro por mí mismo que jamás se volverá a repetir este proverbio en Israel. La persona que peque morirá. Sepan que todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo. »Quien es justo practica el derecho y la justicia; no participa… -y da toda la lista de pecados-. »Pero bien puede suceder que esa persona tenga un hijo violento y homicida, que no siga su ejemplo. ¿Habrá conocido algún buen padre cristiano que tiene un hijo sinvergüenza y pecador? Aquí está el ejemplo, pero bien puede suceder que esa persona tenga un hijo violento y homicida que no siga su ejemplo y participe… -y da la lista de pecados-. Versículo 13 que, además, preste dinero con usura y exija intereses. ¿Tal hijo merece vivir? ¡Claro que no! Por haber incurrido en estos actos asquerosos, será condenado a muerte, y de su muerte sólo él será responsable.

            Usted tiene un hijo secuestrador, asesino, ladrón, corrupto, lo que quiera, su hijo será responsable de eso. Versículos 14; 17-20 »Ahora bien, ese hijo podría a su vez tener un hijo que observa todos los pecados de su padre, pero no los imita, pues no participa de… -y da las listas de pecados-. se abstiene de hacer el mal, no presta dinero con usura ni exige intereses; cumple mis leyes y obedece mis decretos. Un hijo así no merece morir por la maldad de su padre; ¡merece vivir! En cuanto a su padre, que fue un opresor, que robó a su prójimo y que hizo lo malo en medio de su pueblo, ¡morirá por su propio pecado!»Pero ustedes preguntan: “¿Por qué no carga el hijo con las culpas de su padre?” ¡Porque el hijo era justo y recto, pues obedeció mis decretos y los puso en práctica! ¡Tal hijo merece vivir! Todo el que peque, merece la muerte, pero ningún hijo cargará con la culpa de su padre, ni ningún padre con la del hijo: al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad.

            Está claro o no. No son muchos los que han leído este libro, pero se puede dar cuenta de lo bueno que es leer la Biblia. Cuando lee la Biblia se libera de la angustia, porque por ahí se fue a un seminario, se fue a un retiro o se fue a escuchar un programa de radio, leyó por ahí un libro y le dijeron: Hay maldiciones generacionales. Pero si usted cree que es maldito por sus ancestros, en el momento en el que usted cree en Jesús como su Señor y Salvador deja de ser un maldito y se vuelve un bendito. Bendito en Cristo Jesús. Libre en Cristo Jesús. Sano en Cristo Jesús. Ya no viva atemorizado, pero ¿por qué la gente vive atemorizada? porque no conoce la verdad. La Biblia dice conocerán la verdad y la verdad los hará libres. Cuando usted conoce la verdad, ya no le tiene miedo al diablo, porque el diablo está vencido, está derrotado. La Biblia hay que leerla para ser sabios, hay que creerla para ser salvos, hay que practicarla para ser santos y hay que predicarla y proclamarla para ser testigos fieles del Cristo Resucitado. Lea la Biblia todos los días.

            Cuando no perseveramos en el orden dado en la Biblia reflejamos conducta de hombre y no de Dios. 2 Timoteo 3:16-17 “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”. Un día escuché a John Maxwell decir que en una empresa grande, secular en Estados Unidos, alguien de los que estaba recibiendo las enseñanzas preguntó: -¿de dónde saca usted todo este material que nos da? Y él le dijo: usted no quiere saber. –Sí, quiero saber, dígame de dónde saca esta enseñanza-. Usted no quiere saber, le volvió a repetir. Así que insistió tanto que le dijo: de la Biblia. John Maxwell fue pastor por veinte años, y de todo lo que aprendió en la Biblia y de otros predicadores ha puesto en blanco y negro las enseñanzas que hoy usa en las grandes empresas. Y cuando les va a hablar o los miembros de su equipo, o los que han sido entrenados van hablar, la gente se queda impresionada. Pero ¿qué es lo que les están dando? Las enseñanzas que están en la Biblia, lo que está en el Libro de Proverbios, por eso lea la Biblia.

            Mire lo que dice el Salmo 119: 1-4, hace un tiempo estaba predicando en una congregación y presunto ¿a cuántos les gusta el salmón? Pues les voy a leer el salmón, el Salmo 119, es el capítulo más grande de toda la Biblia, dice: Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor.Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan.Jamás hacen nada malo, sino que siguen los caminos de Dios. Todo el capítulo, tiene 176 versículos, habla de la Palabra de Dios, de la ley de Dios, de los estatutos de Dios. Versículo 9 –jóvenes tomen nota- ¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra. Versículo 11En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. Versículo 36 Inclina mi corazón hacia tus estatutos y no hacia las ganancias desmedidas. Artículo 67 Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu palabra. A mí me impresionó este versículo. Versículos 99-100Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos.Tengo más entendimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos. Versículo 105 Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. Versículo 165 Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar, y nada los hace tropezar. Para tener bienestar tenemos que amar la ley de Dios, amar la Palabra de Dios, y siempre disfrutaremos de gran bienestar y nada nos hará tropezar. El desafío es leer la Biblia todos los días, practique todos los días lo que lee en el Libro de los libros, la Biblia.

Peligro número siete. Creer que alguien es demasiado joven para servir. Tenemos que tener mucho cuidado en no menospreciar a alguien porque es demasiado joven. Recuerdo a un político inglés que estaba compitiendo contra otro, la diferencia era que uno era bastante entrado en años y el otro bastante joven. El político viejo decía: El problema de mi contrincante es que es muy joven. Y el joven dijo: Sí, esto es un defecto que voy a corregir cada día que pase. Todos los que estamos aquí, que ya somos Senior, así dicen los norteamericanos, senior citizen, adultos mayores decimos en Guatemala, de la tercera edad. Todos, si usted tiene uno cerca mírelo bien, usted ya tiene a uno ya de 55, 60 y pico para arriba, mírelo bien porque así se va a poner usted. Todos los que somos hoy viejos un día fuimos jóvenes. Todos, sin excepción, todos los que somos viejos, un día fuimos niños. Por eso el apóstol Pablo le escribe a Timoteo y le dice: Ninguno te menosprecie por ser joven, ninguno tenga en poco tu juventud, pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conducta. Usted puede ser joven, pero puede ser un joven ejemplar, que se note que es un hombre de palabra, responsable, que es una persona cumplidora, respetuosa.

            Los jóvenes son importantes. Recuerden que esta hermosa iglesia Fraternidad Cristiana de Guatemala fue comenzada por un joven que tenía apenas 28 años. A los 28 años se puede echar andar un sueño maravilloso en el reino del Señor. Y ¿Sabe quiénes integraban mi junta directiva? La mayoría tenían alrededor de 50 años. Me duplicaban casi la edad, pero el Señor me dio gracia, para poder lidiar con viejos tercos y rebeldes y traerlos a los pies de Cristo y enseñarles los principios del Evangelio. Los jóvenes son importantes. Un día los discípulos le dijeron a Jesucristo, los niños solo vienen a molestar, ¿los echamos? Los adultos no queremos estar con los niños, porque son muy demandantes, exigen mucha atención, hay que estar con ellos todos el tiempo, porque si no se meten donde no deben, tocan lo que no deben, se comen lo que no deben, hacen lo que no deben. Hay que estar con ellos todo el tiempo, pero es un tiempo, crecen luego, ya se limpian solos, ya se bañan solos, ya comen solos. Jesús dijo: Dejen que los niños vengan a mí, porque de los tales es el reino de los cielos.

            Hoy veo a niños que estuvieron en nuestra congregación, que empezaron hace 34 años con nosotros y esos niños hoy en día son líderes en la iglesia. Hoy los veo dirigiendo la alabanza, tocando el piano, tocando la guitarra, dirigiendo células, trabajando en los diferentes ministerios. Los niños de ayer son los líderes de hoy, pero tenemos que darles tiempo.

Imagínese que su pastor una vez tuvo doce años, pero a los 12, 13, 14, 15 tuvo años hermosos en su vida. Leía la Biblia todos los días, estaba tan metido en la lectura de la Palabra -que en mi mochila cuando iba a la Escuela Normal, entre mis libros iba mi Biblia, y cada vez que había oportunidad me sentaba a compartirla a alguno de mis compañeros. Solo había 70 en mi sección y había como seis o siete secciones, había suficiente material para compartir la Palabra. De apodo me pusieron Biblia, pero cuando necesitaban consejo iban a buscar a Biblia. Y ahí estaba presto para hablares. Y cuando agarraba la bicicleta me apareaba a otro ciclista, mientras pedaleábamos, le hablaba de Cristo, los evangelizaba.

            Los niños pueden hacer cosas grandes. Ah, pero como no quiere gastar tiempo en llevar y traer a sus hijos a la célula de Júniors o de Jóvenes de la Fráter, porque llega muy cansado a su casa, y qué problema es meterse al carro, ir a dejar a su niña o niño a la célula. Usted se ahorra tiempo, gasolina y molestias, pero su niña pierde interés en las cosas de Dios y en vez de buscar una célula de la Fráter resulta siendo miembro de una clica. Hay jóvenes, señoritas, que están en las maras, podrían estar en la célula de la iglesia, pero los papás no les dan el tiempo, el cuidado, la atención, el trabajo. Claro que sí cuesta. Qué lindo ver en La Vía Dolorosa, a un montón de jóvenes y niños participando, pero hay muchos papás que su trabajo es traerlos y regresarlos, eso es admirable, pero esos niños crecen en los caminos del Señor y no se apartan de los caminos del Señor.

            Y llegan a grandes, se gradúan y siguen sirviendo al Señor. La gran mayoría de los jóvenes que ustedes ven todo el tiempo tocando o cantando, muchos de ellos son exalumnos del Liceo Bilingüe Fraternidad Cristiana. Son ingenieros, son médicos, son licenciados, porque hubo tiempo para meterlos no solo a un colegio cristiano como el Liceo Fráter sino que hubo tiempo para llevarlos a sus células, para traerlos a la Zona de Campeones, involucrarlos en el quehacer. Me congratulo, hoy en día, ver a mis nietos, la mayor tiene 10 años, ya lleva más de cuatro sirviendo en La Vía Dolorosa y lleva muchos años más sirviendo en Zona de Campeones. Todos los sábados usted ve a los hijos del Pastor Alex en Zona de Campeones, ella tiene 10, él tiene 8 y allá están llevando a los niños a sus clases, allá están repartiendo merienda en las clases, están sirviendo, pero eso es lo que hacía precisamente nuestro Pastor Asociado, hoy tiene 36, pero cuando tenía 6 ya estaba sirviendo, trabajando.

            Veamos el potencial de nuestros niños, de nuestros jóvenes, porque ellos son los que van a relevarnos cuando nos retiremos a la patria celestial y mientras estemos allá, nuestros niños serán los hombres y mujeres que estarán al frente de la iglesia llevando adelante el sueño, llevando adelante la gran comisión y trayendo a muchas almas más para Cristo. Mi abuela tenía 91 años y estaba a punto de fallecer. Dos horas antes de morir llamó a su nieto de 12 y le dijo: arrodíllate aquí junto a la cama, puso sus manos sobre la cabeza de su nieto y dijo: Dios mío, haz que mi nieto sea un siervo de Dios, un predicador del Evangelio. Aquí está este nieto que a los 12 años recibió de la abuela una comisión y una bendición y aquí está predicando el Evangelio de Dios. No importa que lleguemos a viejos, todavía podemos servir si confiamos en nuestros niños. Recuerde que Jesús comenzó su ministerio a los 30.       Algunos viejos van a protestar. Hace tres años y pico nombramos a un joven de 27 para que estuviera supervisando a todos los servidores. Ochocientos, novecientos servidores, y el joven de 27 estaba por encima de todos ellos. Por supuesto que algunos protestaron porque se estaba nombrado a un “mocoso”. ¿Por qué ponen a este patojo, si es un chamaquito? Hoy ese chamaquito está haciendo un excelente trabajo con los servidores, uno que otro rebelde que alegó ya no está, pero la obra sigue. No debemos menospreciar a los jóvenes, porque ellos son nuestro presente y nuestro futuro. Así que involucre a sus hijos en Zona de Campeones y en una célula de jóvenes, involúcrelos en el servicio a Dios.

            Mateo 20:25-28 Jesús los llamó y les dijo: —Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. No caigamos en ninguno de estos peligros, perseveremos en el orden dado en la Biblia y no menospreciemos a los jóvenes que quieren servir al Señor. Gracias a Dios que en Guatemala tenemos jóvenes. Jóvenes, aprovéchense de su juventud. La Biblia dice en Eclesiastés 12: Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud. Antes que vengan los días malos y lleguen los años en los cuales digas: no tengo en ellos contentamiento.

            Hay un tiempo para todo, pero sirvamos al Señor.

 

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La fe viene por el oir…

 

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