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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Esta semana se han realizado los Juegos Deportivos Centroamericanos en Costa Rica, el sábado nuestros jóvenes atletas habían obtenido 50 medallas de oro, 50 medallas de plata, 37 medallas de bronce. Están en el primer lugar en el medallero centroamericano.

Hace poco estábamos muy emocionados por haber ganado la primera medalla de plata en marcha en los Juegos Olímpicos de Londres, gracias al ya muy conocido marchista Erik Barrondo, también vimos en los Juegos Panamericanos a Ana Sofía Gómez ganar su medalla de oro y por supuesto hizo un gran papel en las olimpiadas, pero sigue ahora en Costa Rica donde ya ganó tres medallas más en gimnasia y nos da mucho gusto ver a esos jovencitos esforzarse. Todos hablan de su sueño, el sueño de llegar un día a ganar una medalla de oro, el sueño de llegar un día a los Juegos Olímpicos, a los Juegos Panamericanos o a los Juegos Centroamericanos, y se hace realidad.

            Dios me ha dado la oportunidad de exhortar a muchos a través del continente y aún más allá del continente diciéndoles estas palabras: Sueñen grandes sueños. Vale la pena soñar, Jesucristo dijo que el que cree en mí hará mayores cosas. Sueñen grandes sueños, tracen grandes planes, oren grandes oraciones y guarden los más grandes mandamientos. Si nosotros no tenemos un sueño que seguir, vamos a quedarnos acomodados en la mediocridad y en el apuntarle a nada, vamos a ser expertos porque a nada le pegaremos. El que no apunta, no apunta. Nosotros tenemos que soñar grande sueños.

            Por supuesto, muy jovencito tuve grandes sueños, y uno de los grandes sueños que el Señor puso en mi corazón fue levantar en Guatemala una iglesia cristiana verdaderamente importante, influyente, poderosa, abundante, llena de la bendición de Dios. Cuando era niño, las iglesias a las que asistía eran pequeñitas, las bancas eran algunas veces tablas sobre blocks de concreto, piso de tierra. La gente era sin letras, la mayoría pobre. Y empecé a soñar. Podemos cambiar ese estereotipo del cristiano y hacer un cristiano próspero, inteligente, preparado, influyente, que demuestre que Dios es poderoso. Y por eso Dios nos ha permitido tener el sueño realizado. Dios nos ha concedido lugares lindos. El Auditórium de la Roosevelt, es un lugar precioso, moderno, las instalaciones en Ciudad San Cristóbal iguales, pero quiero decirles que Dios no me llamó a construir templos, Dios me llamó a edificar la Iglesia y la Iglesia no es el edificio, es la gente que cree en el Señor Jesucristo. Usted es el verdadero templo, usted es la verdadera iglesia, usted es el cuerpo de Cristo.

            Lo que pasa que somos ya tantos, que necesitamos espacios grandes donde congregarnos para que quepamos y para que demos testimonio público del poder de Dios, pero ya que tenemos estos edificios ahora tenemos que tener bien claro el llamado que Dios nos ha hecho. Hay peligros que pueden echar a perder un sueño realizado y es como andar en bicicleta. Alguna vez anduvimos en bicicleta, otros aún lo hacen. Todos sabemos que cuando estamos montados para poder avanzar hay que pedalear, al menos que usted vaya en una bajada, como me tocó cuando aprendí a bicicletear. Con mi hermano Alfonso alquilamos una bicicleta en un taller que estaba en la avenida Santa Cecilia y como yo era el mayor me tocó a mí subirme primero.

            En la calle iba en bajada, y avancé a gran velocidad porque había agarrado aviada. Mi hermano atrás me gritaba “Jorge, ya podés, Jorge, ya podés”. Y en verdad iba emocionado, contento y afligido, porque ese “ya podés” no era tan cierto. Iba en la bicicleta, pero todavía no podía manejarla, cuando llegué a la avenida ni el freno puse, Gracias a Dios era en los años 60-61 no había tanto carro en la avenida La Castellana, me fui de largo, topé en el bordillo, se levantó la bicicleta, caí al suelo y me hermano todavía seguía gritando “ya podés Jorge”. La verdad, así supe lo que era andar en bicicleta. Usted no puede quedarse parado por mucho tiempo porque se cae, tiene que darle movimiento, tiene que avanzar, aunque sea despacio. Dios nos ha llamado aquí en Fraternidad Cristiana de Guatemala a realizar un sueño y hemos realizado ya muchos sueños, pero hay un peligro, el peligro es que nosotros nos limitemos a celebrar nuestros triunfos pasados y no crear victorias presentes.

            Por eso celebro a los jóvenes atletas, porque no solo celebramos el triunfo pasado de Erick Barrondo o el triunfo pasado de Ana Sofía Gómez o el triunfo pasado de Mateo Flores sino estamos celebrando los triunfos presentes de nuestros jóvenes en Costa Rica. Hemos celebrado en estos días los triunfos pasados y gloria a Dios por esos triunfos y hay que tenerlos presentes para darle gracias a Dios, pero tenemos que crear nuevas victorias, victorias actuales, tenemos que luchar para vencer hoy y ganar batallas el día de hoy. Gracias a Dios por los más de 65 mil personas que han venido a los pies de Cristo en estos años, gracias a Dios por los cientos de jornadas médicas que hemos hecho para ayudar a los más pobres de Guatemala, llevándoles medicina gratis y consulta gratis. Gracias a Dios por los cientos de graduados que tenemos en nuestro Liceo Bilingüe Fraternidad Cristiana, gracias a Dios hemos tendido la mano al necesitado todos los días y en ocasiones extraordinarias como el tsunami que se dio en Asia, India, Tailandia, enviamos una delegación de médicos, cubrimos los gastos de ellos y enviamos con ellos doce mil dólares para ayudarles en la India. En noviembre fue el terremoto en San Marcos e inmediatamente enviamos camionadas llenas de víveres, gracias a las ofrendas de ustedes. Esta semana enviamos 18 mil 757 dólares para ayudar a los niños que sufren en Senegal, ofrenda que recogimos el día del concierto de Rojo.

            No podemos detenernos en esta bicicleta, tenemos que seguir, tenemos que continuar sirviendo al prójimo, ayudando al prójimo, amando al prójimo para lograr grandes victorias. La gente me pregunta sobre todo cuando surgen esas ideas de que se acaba el mundo. Durante el 13 Baktún, todo el mundo preguntó si se acababa el mundo. Y siempre les digo cuando surgen cosas como estas, todos los días es el fin del mundo para alguna persona, todos los días es el fin del mundo para alguien, el nueve de marzo de 2011 me encontraba con mi esposa en Seúl, Corea, listo para ir a predicar a la iglesia más grande del mundo, la iglesia del pastor Paul Yonggi Cho y llegó el nuevo pastor general, el pastor Kim a traernos al hotel enfrente de su iglesia y lo primero que nos dijo antes de llevarnos a saborear una deliciosa cena coreana, hoy hubo un terremoto en Japón y hubo un tsunami, no nos dijo lo de la hecatombe nuclear, fue el fin del mundo para muchos en Japón ese día. Cada vez que hay una desgracia en el mundo es el fin del mundo para ellos.

            Todavía no es el fin del mundo para todos, porque en teología tenemos que hablar de dos conceptos, un ya y un todavía no. Ya es el fin del mundo para muchos, pero todavía no es el fin del mundo para todos. Y por eso les recuerdo que tenemos que vivir hoy como si Cristo viniera hoy, vivir con el temor a Dios en nuestro corazón, vivir a cuentas con Dios, vivir en paz con nosotros mismos y con los demás, pero debemos trabajar como si Cristo viniera dentro de mil años. Vivamos como si Cristo viniera hoy, pero trabajemos como si viniera dentro de mil años. Pongamos toda la fuerza, todo el entusiasmo, toda la pasión en lo que estamos haciendo.

            Mateo 16:13-19 dice “Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: — ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: —Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas. —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro. ¿Cuántos creen que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente? Él es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, Cristo, el ungido de Dios. —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo. Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

            Hace algunos años tuve el privilegio de llevar varios grupos a Israel y tener estudios bíblicos in situ, y en uno de ellos tuvimos la oportunidad de llegar a esta área de Cesarea de Filipo, queda en uno de los extremos de Israel. Y cuando lo llevan ahí, el guía dice, aquí es donde nace el Rio Jordán, aquí había una gran roca -más alta que el techo del Mega Auditórium-, un lugar con muchas piedras y ahí comprendí muy bien lo que Jesús estaba enseñándole a Pedro. Porque en griego, Pedro se dice Petros que significa piedra pequeña, Jesucristo le dijo en griego tú eres petros y sobre esta Petra edificaré mi iglesia. La roca es Cristo todos nosotros somos petros.

            Escribí hace algunos años, 1983 cuando vino el Papa por primera vez a Guatemala, un folletito que se llama “Tú también eres un Pedro”, eres una piedra pequeña que forma parte del edificio de la iglesia, Cristo vino a edificar a la iglesia y el fundamento de la Iglesia es Cristo, Cristo es la petra. En Cesarea de Filipo hay una gran roca y entonces tomé una de las piedras pequeñas que estaba en el piso y les dije: me imagino a Jesucristo aquí con sus discípulos diciéndoles a ellos: ¿Quién dice la gente que soy? Unos dicen que eres tal profeta, otros que tal profeta y ¿ustedes quién dicen que soy? Y Pedro dice tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente. Y Jesús le dijo: tú eres petros. Tomé un piedrecita y les dije tú eres petros. Y sobre esta petra edificaré mi iglesia.

            La edificación de la Iglesia está hecha sobre la revelación que recibió Pedro. Recibió la gran revelación que Jesús es el Cristo y sobre esa gran piedra y esa base que se llama Cristo nosotros somos colocados. Más adelante el apóstol Pedro escribe en sus cartas que somos nosotros piedras vivas y que estamos siendo edificados en ese templo maravilloso que se llama iglesia. Ahora ¿cuál es el desafío que tenemos hoy en día? El desafío es hacer que cada ser humano, igual que Pedro, confiese que Jesús es el Cristo, reconozca que Jesús es el Cristo, que sepa que Jesús es nuestra salvación. ¿Quién es nuestro Salvador? Cristo Jesús ¿en quién hemos creído? ¿Quién es nuestra base? Es Cristo Jesús.

Vi el sepelio de Hugo Chávez y me impresionó, ¿saben por qué? Ver a los seguidores convencidos de la filosofía, de los planes, de las creencias, de su difunto líder. A ellos no les importó que la televisión los enfocara, no les importó que hubieran cincuenta delegaciones de todo el mundo, treinta y cuatro mandatarios, periodistas por montones y delante de todos ellos gritaban con toda seguridad: Chávez vive, la lucha sigue. Yo le pregunto ¿quién es su Señor? Y no se atreven a decir que es Cristo.

            Ojalá tuviéramos siquiera la décima parte de la pasión, del compromiso que tienen los seguidores de Chávez, para promover a su líder. ¿Creen que Jesús es mejor líder que Chávez? ¿Cuántos creen que Jesús está vivo? Nuestro desafío es llevar el mensaje de Cristo a todo el mundo, empezando por nuestra propia casa, nuestro propio barrio, escuela, trabajo y lograr al igual que Pedro reconozcan que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Tenemos que desafiarnos a llevar el mensaje de Cristo a toda la gente, soñemos no con un servicio aquí por la mañana, podemos tener dos servicios aquí en la mañana, podemos llenar estas sillas que están vacías con gente que necesita de Cristo. ¿Lo podemos hacer? Tenemos un desafío, el peligro del sueño es conformarnos con celebrar las victorias pasadas y no buscar victorias presentes y futuras. Tenemos que continuar con el mensaje salvador de Jesucristo y llevarlo, no decir ya llegué y detenernos en la bicicleta, nos vamos a caer. Hay que continuar.

            Todo lo que tenemos a nivel de infraestructura solo es un instrumento, jamás nuestra misión, nuestra misión es predicar de Jesús y que otros reconozcan a Jesús como el Hijo de Dios y el Salvador de nuestros pecados. Yo le pido a Dios que dentro de algunos años, cuando me encuentre en Su presencia, esto no se convierta simplemente en una historia, en un recuerdo. Hubo un joven de 28 años que tuvo un sueño y echó andar a la Fraternidad Cristiana de Guatemala y llegó a ser una iglesia influyente en Guatemala y en muchas partes del mundo. Grandes avivamientos han ocurrido en Europa, Estados Unidos y en Guatemala y en muchos lugares de Europa, Estados Unidos y de Guatemala hoy solamente se cuenta una historia, un recuerdo, ahora son museos.             Espero que el día que el Señor me lleve a Su presencia muchos más de 28, de 20, de 15, de 50, de 60, de 90 se levanten y continúen llevando el mensaje de nuestro Señor Jesucristo. No podemos conformarnos con celebrar las victorias pasadas, tenemos que fabricar las victorias presentes, soñemos con que nuestro Señor nos permitirá hacer.

            Otro peligro que podemos enfrentar como iglesia es enfocarnos solo adentro y no afuera, llevar una vida monástica. Hay quienes queriendo agradar a Dios y obedecer a Dios han decidido encerrarse en un monasterio, en una montaña lejana donde nadie llega y enclaustrarse, encapsularse, privarse del contacto con los mundanos, con la gente que no conoce a Dios todavía. Hay muchos cristianos hoy en día que piensan de esa manera, de “por qué me voy a juntar con ese bolo”, “ese es un borracho”, “esa señora no me gusta, es muy licenciosa”. “Ese primo no me gusta, muy vulgar”. La gente encuentra a Dios y quiere quedarse con Dios, ella y Dios nada más, como Pedro, Jacobo y Juan en el monte de la Transfiguración, Jesús se transfiguró en el Hijo de Dios y Pedro le dijo: Señor hagamos tres enramadas y quedémonos aquí nosotros, que bonito está aquí contigo Señor. Y el Señor le dijo, no Pedro. Hay que bajar del monte y al bajar del monte se encontraron con un padre de familia que sufría ¿sabe por qué? Porque su hijo estaba poseído por un demonio.

            Muchos padres hoy en día sufren porque sus hijos están poseídos como por un demonio, son hijos que toman armas y asaltan y matan, son hijos que secuestran, son hijos que extorsionan, son hijos que abusan, que violan. Esta mañana me informaban de un padre de familia angustiado, porque anoche en la zona 21 mataron a su hijo, mataron a la esposa de su hijo y mataron al nieto de su hijo que tenía cuatro meses de estar en el vientre de su madre ¿quién hizo eso? Personas endemoniadas, este padre veía a su hijo endemoniado y no podían librarlo, ¿cuántos padres darían hoy lo que tienen por ver a su hijo dejar las drogas, la pornografía, dejar el vicio, el maltrato que le causan a su esposa y a sus hijos? Yo le tengo buena noticias, Jesucristo bajó del cielo para ayudar al que está necesitado, al endemoniado, al drogadicto, a la prostituta, al adúltero, al ladrón. Dios aborrece al pecado pero ama al pecador.

            Jesús le dijo a Pedro y sus otros dos amigos, no nos podemos quedar aquí disfrutando de la presencia de Dios solo nosotros, eso es lo que quieren algunos en la iglesia que sea como un club donde sean bendecidos, que oren por él todo el tiempo, que le consuelen, que oiga mensajes en palabra de profecía, mensajes en lenguas extrañas con interpretaciones en lenguas, manifestaciones espirituales hermosas. No podemos estar todo el tiempo así, tenemos que bajar del monte y enfrentarnos a la realidad, llegar con aquellos que están necesitados de Dios. Los discípulos le dijeron a Jesús, Señor, hemos tratado de echar fuera a este demonio y no podemos. Jesucristo tomó al muchacho y en un instante reprendió al demonio y el muchacho quedó libre. Usted y yo, todos nosotros, somos ahora las manos de Cristo, los pies de Cristo, la boca de Cristo, somos los que tenemos que acercarnos al que está endemoniado, al que está enfermo, al que está triste y tenemos que llevarle paz y decirle: Yo conozco a Cristo, te lo quiero presentar. Yo conozco a Cristo, Él te puede librar. Jesús lo hizo conmigo, lo puede hacer contigo.

            Muchas familias hoy en día aparentan estar en paz, pero son una tormenta dentro de ellos y necesitamos llevarles a Cristo. Por eso Jesucristo nos dice en Mateo 28:18-20 Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. Hace poco cuando renunció el Papa actual que se encuentra ahora retirado, están a punto de elegir al nuevo, me llamó Mario David García de su programa de radio para decirme qué opinaba de la renuncia del Papa, en síntesis le dije que estaba sorprendido como todos, pero quiero decirle al pueblo católico que aunque el Papa renuncie, Cristo no ha renunciado. Él es nuestro Sumo Sacerdote y siempre estará con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo. Papas van y Papas vienen, pero Cristo se mantiene. Pastores van, pastores vienen, pero Cristo se mantiene, Cristo no renuncia.

            Aquí aunque se le muera a usted su cura, su pastor o su rabino, recuerde: Jesucristo es el mismo de ayer, de hoy y por todos los siglos y por eso debemos seguir proclamándolo para transformar a nuestra nación. Jesús dijo que vayamos por todo el mundo, tenemos que enfocarnos no solo en nuestra vida cristiana, de bendiciones acá adentro y tener solo amigos cristianos y oír radios cristianas, ver televisión cristiana, está bien, y ¿los que no conocen a Cristo? ¿A qué hora les vamos ir a hablar? ¿Cuándo les vamos ir a hablar? Después nos va a tocar estar en el funeral de un amigo y el Espíritu Santo nos va a recordar: Nunca le hablaste.

            Una de las primeras mujeres a las que Dios me permitió traer a los pies de Cristo, aquí en la iglesia hace 34, Chiqui de Marroquín, de rodillas, embarazada de un niño que perdió a los días de haber nacido, recibió a Cristo como su Salvador personal. Poco después llegó a visitarla un amigo de la infancia que era hijo de pastor. –Chiqui, te felicito por haber recibido a Cristo-. Y ella le dijo, sí, pero de parte tuya me hubiera ido al infierno, porque creciste aquí conmigo y nunca me hablaste de Cristo. Y esa es la verdad, usted ha crecido con mucha gente y ¿ya les habló de Cristo a ellos? Usted tiene muchos amigos ¿ya les habló de Cristo a ellos o tiene pena? quítese la pena como los chavistas, ellos no tienen pena. Esos gritan, hablan y hasta leen los cinco pasos que quiere Chaves que sigan. Nosotros estamos leyendo “Los 27”, el Nuevo Testamento, la voluntad de nuestro Padre. Sigamos esa voluntad, hagamos la voluntad de nuestro Señor.

            Estas fueron las últimas palabras de Jesucristo antes de irse a los cielos, las últimas palabras de una persona siempre son muy importantes. Yo recuerdo las últimas palabras de mi abuela, una señora de 91 años de edad, dos horas de morir llamó a su nieto a la orilla de su cama y le dijo –arrodíllate- y el nieto se arrodilló frente a ella, doce años de edad, y la viejita le puso las manos en la cabeza y dijo: Dios mío, haz de mi nieto un predicador del Evangelio y aquí está el nieto predicando el Evangelio.

            No me diga que usted ya está muy viejo para hacer algo, jálese al nieto y póngalo a hacerlo. Si usted siente que ya se va a morir, enséñele al nieto hacerlo, enseñe al hijo hacerlo, traslademos, transfiramos a nuestra descendencia esa fe que tenemos en Cristo, esa visión que tenemos de Cristo y sigamos adelante conquistando nuevas victorias para la gloria de nuestro Señor Jesús. No basta con que nazca un niño, cuando el niño nace llora, come y defeca, es decir, sus necesidades fisiológicas, eso es lo que hace el niño cuando nace. Y otro día la misma cosa. Usted no es un niño que nazca y que ya sepa cepillarse los dientes, que ya sepa leer y escribir. No, los niños nacen y luego hay que educarlos y para eso se requiere una buena madre, un buen padre, buenos abuelos, buenos tíos, etc. Aquí en la Fráter no nos conformamos con que alguien diga: Yo recibo a Cristo como mi Señor y Salvador personal. No nos conformamos con que diga como Pedro: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Queremos que ese recién nacido espiritual crezca, aprenda y por eso tenemos la Facultad de Liderazgo, para que al nomás recibir a Cristo, la siguiente semana tenga la Reunión en Confianza, conozcan a sus maestros, le enseñen por ocho meses lo básico de la vida cristiana y luego se involucre en una célula para compartir su fe con otros. Es un proceso, la vida es un proceso, tenemos que enseñar a nuestros hijos ese proceso de obediencia. Tengo tres hijos grandes -viejos les digo yo, 38, 36, 33 años-, ya comen solos, ya se limpian solos, se bañan solos, ya tienen su propia esposa, ya tienen sus propios hijos, pero eso es producto de un proceso. Hubo un tiempo en el que teníamos que estar con cada uno de ellos: “báñese shuco”, qué sé yo cuántas cosas les decimos a los hijos para que aprendieran. Luego que aprenden ellos se convierten en maestros. Cada uno tiene ahora sus propios hijos.

            Dios levantó aquí a un joven de 28 años con su esposa más o menos de la misma edad, y comenzamos Fraternidad Cristiana de Guatemala y tuvimos muchos bebés espirituales y tuvimos que enseñarles muchas cosas. Hoy Dios nos ha permitido tener aquí más de 3 mil 500 voluntarios, 450 maestros de la Zona de Campeones, miles de gente que están haciendo la obra del Señor, pero usted también es parte de ese proceso, no se quede afuera, involúcrese, sirva a Dios nuestro Señor con todo su corazón.

            Tenemos un desafío. ¿Está haciendo discípulos de Jesús? ¿Tiene usted una persona a la que usted ha adoptado para discipular? Jesús nos mandó a hacer discípulos. Claro que hay algunas iglesias que creen que hay que ir a traer discípulos y los van a traer a las mismas iglesias para llenar sus propias iglesias, y eso no es crecimiento, es cambio de agua de un medio vaso a otro medio vaso.

            Hacer discípulos. Si usted no está haciendo discípulos, comience a hacerlos. Hay que compartir el Evangelio. Pregúntese a quién. La forma en la que usted se comporta ante de otros, brinda un testimonio de vida.

            Hoy hemos identificado dos peligros del sueño: 1. Celebrar victorias pasadas y no crear victorias presentes. 2. Enclaustrarnos en nuestra vida entre solo cristianos en vez de ir al mundo y sentarnos con los pecadores necesitados. Vaya, siéntese con sus amigas borrachas y compártales de Cristo. Vaya y siéntese con sus amigos adúlteros y compártales de Cristo. Vaya y siéntese con sus amigos drogadictos y compártales de Cristo. Vaya y siéntese con sus compañeros materialistas y compártales de Cristo. Necesitamos convencerlos con nuestro testimonio de vida, si es necesario con nuestras palabras para que vengan a los pies de Jesús.

 

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La fe viene por el oir…

 

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