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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Esto se come, porque no es solo saber de la Palabra, en Juan 6:63 dice Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida, y eso es lo que comemos, comemos espíritu y vida, el Señor hace una declaración cuando dice en el mismo capítulo que la carne para nada te va a ayudar, cuando tú comas de esto, y esto no es para tu carne ¿a qué se refiere? Se refiere al intelecto humano, porque esto viene siendo espíritu y vida, no es para el análisis humano, por eso se tiene que comer, para que se queden bien asentaditas las nutriciones que espiritualmente esto produce para tu madurez, crecimiento. Por eso come bien.

            Vamos al libro de Levítico 27: 28, 30 Dios es santo, es difícil de conocer y realizar o entender esa santidad de Dios, porque es incomprensible para la mente humana, incluso lo que ahora conoce y sabe el hombre. Por la tecnología avanzada, nos hemos dado cuenta de cosas que ahora sabemos que prueba y comprueba el hecho de la grandeza, de la magnitud de Dios mismo. Con una pregunta ¿cuántos planetas Tierra caben dentro de nuestro sol? Para ver lo inmenso de todo lo que Dios ha creado. En este mundo en el cual vivimos ¿cuántos de estos mundos caben adentro del sol nuestro? Alguien me dijo mil, otro dijo diez mil, ni cien mil. Imagínese, es 1.3 millones de mundos que caben dentro de nuestro Sol. Ahora pregúntese, el Creador de todo esto ¿qué tan grande, que tan inmenso es? Luego otra pregunta que sigue ¿qué tan chiquito es el hombre?

            Y nos creemos tan grandotes, pero no llegamos a casi nada en comparación a lo inmenso, lo grande. Con razón dice la Palabra en el Salmo 145:3 inescrutable, incomprensible es el Dios al que tú yo servimos. Ese es el Creador de todo lo que hay y ese Dios sigue siendo algo que nosotros todavía no comprendemos completamente, porque cómo vas a pedirle a una hormiguita que entienda la computadora. Y si le dices hormiguita estudia por diez, veinte, treinta años a ver si llegas a entender la computadora. Creo que no, porque no tiene la capacidad de entender la construcción y función. Igual Dios, con razón dice en Isaías: mis pensamientos son mucho más elevados que los tuyos o sea, yo no pienso como tú piensas y mis caminos son mucho más elevados, o sea que yo no hago las cosas como tú las haces, porque Dios es santo.

            Y con esto quiero decir que por su santidad, Dios espera ser respetado. Dios lo que busca es ser reverenciado, el respeto y la reverencia a Dios se llama temor a Dios, eso es lo que busca de sus hijos, y ¿dónde se ha perdido hoy en este mundo secular en el cual vivimos, trágicamente? En eso, nos ha faltado el temer a Dios, el respetar a Dios, a reverenciar a Dios y su santidad.

            En Levíticos, habla Dios de algo que a Él le pertenece. Entendemos que lo que le pertenece a Dios viene siendo como Dios es, todo lo que es de Dios viene tomando la misma característica de Dios, dice esto en 27:28 refiriéndose a lo que es de Dios, dedicado a Dios, Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová. Note, no es santo, es santísimo. Todo lo que es de Dios. Y veamos lo que dice el versículo 30: Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Entonces entendemos que todo lo que es de Dios viene siendo santo, santísimo. Y donde se encuentra lo santo, ahí hay poder para vida o para muerte.

            Se acuerdan que el sacerdote llevaba los pecados del pueblo de Dios, dos millones de personas nos dicen los historiadores aproximadamente, y llevaba los pecados con una sola visita al año, había tanto poder en lo santísimo que los borraba todos de esa cantidad de gente por todo un año. Eso es poder, y a la misma vez si el sacerdote no entraba bien como debía, algo le pasaba, porque había en lo santísimo poder ¿qué le pasaba? Caía muerto, porque en lo santísimo, con las cosas de Dios santo, que es, no se puede manipular ni jugar, porque somos hechura de Dios. Escribí un libro que se llama No es cuestión de dinero. Hice un estudio específico sobre esto, no me había dado cuenta que el sacerdote entrando detrás de la cortina al lugar santísimo, donde estaba el arca y la presencia de Dios, no se podía detener o parar, tenía que estar constantemente en movimiento, por esa razón le ponían las campanillas en sus vestuarios, porque al no escucharlas quería decir que ya estaba muerto. Le habían atado una cuerda en su tobillo, porque nadie podía entrar a sacarlo, porque ellos también morían.

            ¿De quién es el diezmo? Es de Dios, quiere decir que cuando tú traes el diezmo todavía no le has dado nada, tú comienzas a darle a Dios cuando le das de lo tuyo, tus ofrendas. Porque el diezmo ya es de Él, entonces viene siendo como Dios es, santísimo, intocable por la mano. No hay excusa de tomar parte del diezmo y mandarlo a los necesitados, quizá porque son pobres y necesitan también, luego la otra parte de mi diezmo se lo doy a la radio cristiana porque están llevando el Evangelio. Y luego lo que resta se lo traigo a la casa donde yo como con Dios. Donde tú comes con Dios, allí va lo que a Dios le pertenece. Manda a la radio, mándalo a la televisión, al campo misionero, pero usa lo tuyo.

No trates de usar lo que para ti es intocable. Dios quiere ser respetado por sus hijos, por eso dice la Escritura en el versículo 28 Pero no se venderá ni se rescatará. No se manipulará, no se puede jugar. Nos gustan los nombres bíblicos, pero nadie le quiere poner a su hijo Safirita ni Caín, tampoco Judas, ni Acán, ni Balam, ni Coré, ni Ofní, no nos gustan esos nombres y ellos hicieron lo mismo. Deshonraron a Dios con lo que era valor para ellos, con lo que es de Dios no hay que jugar. Vamos a Josué 6:19 Antes de caer las paredes de Jericó, Dios le había dado a Josué órdenes y le dijo esto: Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová. ¿Y que hizo Acán, cayéndose las paredes, no quiero entrar en toda la historia, qué pasó? Acán vio algo que le alumbró los ojos y dice: esto me va a ser de bendición en el futuro ¿pero qué pasó? Le fue de maldición, ¿por qué? Porque tocó lo que ya era de Dios, tocó lo que Dios ya había puesto en su tesoro.

            ¿Se recuerda de Belsasar, en el libro de Daniel? hizo la fiesta, usando los utensilios que tenía en un lugar de trofeos luego de la conquista de Jerusalén, se trajeron del templo utensilios santos y consagrados a la obra de Dios, eran cosas intocables por el hombre, porque eran para Dios, dedicados a Dios y Belsasar los pone a usar en su fiesta y le aparece una mano en la pared y dice “Hasta aquí llegaste Belsasar”. Lo mismo que le pasa a Acán, Ananías, Safira, Uza. Llevando el arca, se atropella el carrito y el arca como que se cae y Uza extiende su mano para ayudarle a Dios a que no se cayera el arca, ¿qué pasa? Cae muerto, porque ha tocado con su mano humana lo santísimo, Dios no necesita tu ayuda, el Señor no anda buscando que le hagas favores, lo que él quiere es tu honra, porque Dios solo puede ser honrado.

 ¿Cómo dice la Escritura en Proverbios 3:9 Honra a Jehová con tus bienes. Porque Dios recibe honra, no bienes. Cuando tú traes bienes que debe ser tu postura, venir con los bienes a contribuir a la iglesia, a donarle a la iglesia, ayudarle o venir con tus bienes a honrar a Dios. Dios quiere ser honrado, eso se transfiere a tu hogar, a tu casa.

            Génesis 3:3, Dios dice que puso un árbol que está en medio del jardín, que eso fuera en medio de la casa donde ellos vivían. Dice pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Pero Señor, por qué pones el árbol en medio de mi familia, de mi casa, de mis hijos, y luego me dices que es veneno, que nos mata, ¿qué quieres decir? Señor déjame hacer un trasplante de tu árbol, mira te lo muevo a la orilla del jardín, nadie lo va a tocar allá Señor. ¿Qué me hubiera dicho Dios? No hijito, ese árbol es mi misma presencia en medio de tu familia y de tu casa y debe ser respetado.

            Lo que es de Dios. El diezmo viene siendo algo tan poderoso para tu hogar, tus hijos, tu familia y todo lo que tú haces, el diezmo para Dios no es dinero, incluso en el antaño nunca era dinero, era harina, trigo, granos, aceite, los animalitos, eso era el diezmo. Dios no está interesado en tu dinero, lo que quiere es tu respeto, porque de Él es el diezmo. Me preguntan ¿por qué necesito diezmar? ¿Por qué Dios quiere mi dinero? Sabes, Dios no quiere tu diezmo, tú usas el dinero porque para ti ahora es valor, es la única razón por la que usas dinero. Si mañana caen las bolsas de valores globalmente y mañana el dinero globalmente no tiene nada de valor, ¿con qué diezmarías? Con lo que fuera valor para ti, tu diezmarías frijol, arroz, así el jefe, te diría vas a seguir trabajando, el dinero no vale nada, pero el jefe te va a seguir pagando por el trabajo, entonces te va a seguir pagando con arroz, frijol, carne, aceites. Dios no está interesado en el elemento del dinero, tú usas dinero porque es valor para ti, porque cuando es valor para ti es cuando es valor para Dios, como por ejemplo, si tu ofrenda no es valor para ti, ¿cómo esperas que sea valor para Dios? ¿Por qué tiene que ser valor para Dios? para honrarlo, porque Dios solo puede ser honrado. Usamos diferentes vehículos para honrarlo, el diezmo es uno de ellos, el canto es otro, pero ¿Dios recibe el canto? Realmente no, recibe lo que está saliendo del corazón del que canta. Igual es el aplauso ¿recibe aplausos? No creo. Es un vehículo que usas, es bonito aplaudir, pero lo que Dios recibe es lo que está saliendo de tu corazón. Porque Dios es santo.

            Me han preguntado ¿por qué necesito diezmar? Porque tú debes renta, por vivir en el mundo que no es tuyo, luego tú utilizas todo los bienes del mundo, todos los elementos que hay en la Tierra, el hierro que saca el hombre de la tierra, hace carros, esto y lo otro y lo vende y echa todo lo que es la ganancia de la venta a su cuenta bancaria y se olvida del dueño que puso el hierro dentro de la tierra.

            ¿Y de quién es el árbol? ¿Es tuyo? ¿Puedes decir yo inventé el árbol? Cada vez que se corta el árbol se hace madera ¿tu mereces un porcentaje por el uso de lo que tú inventaste? El hombre usa el árbol que es de Dios, quien lo puso. Hace su casa con la madera, hace cemento de la misma tierra y hace su construcción, lo vende y toda la ganancia a la cuenta bancaria ¿y el dueño? ¿De quién es la gallina? Tú vendes huevos, pero ¿de quién es la gallina? ¿Es tuya? ¿Tiene tu nombre de inventor? Si fuera así, entonces, cada huevo que se vende a ti te dan un porcentaje, pero el dueño es Dios ¿de quién es la vaca? Se cansa la gallina de dar huevos y todavía sigues sacándole, vendes la gallina. La vaca igual, le sacas la leche, el queso, se cansa la vaca, vendes la vaca, carne asada, pero ¿de quién es? Hay un dueño.

            Por eso Dios instituyó el diezmo para que el hombre se mantenga a cuentas, responsable al dueño, porque el hombre fácil podría ganar, ganar y ganar y se olvida de Dios. Gana, gana y se olvida que hay un dueño. Gana, gana, y se olvida que fue un creador quien nos puso en esta Tierra. Lo que Dios busca es ser respetado. Ilustro esto con un versículo, Mateo 21:33-34 Jesús hablando Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña (ese es el mundo en el cual vivimos), la cercó de vallado (la preparó, le puso todos los ingredientes necesarios para que tú hicieras la vida), cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos (pero en realidad es la renta, es el porcentaje de la viña, del producto de la viña), envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos (su porcentaje, su renta, su diezmo).

            Hay que pagar, porque hay que traer, porque ya lo debes. Luego el versículo 41Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto (su porcentaje, su diezmo, pero cuando debe llegar el diezmo, el porcentaje) a su tiempo. Y te dice el dueño, me vas a pagar la renta y lo quiero ya, a tiempo. No hay peros, Dios dice cuando traigas lo mío, lo quiero a tiempo. Por que Dios es así, porque solo así puedes honrarlo, solo así. El diezmo si lo traes a tiempo tuyo, cuando te dé la gana, ¿crees que va a honrarlo? No. Igual el apartamento. Verso 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos (porcentajes) de él (del dueño). Entonces, es para tu casa, para que la misma presencia de Dios habite en tu casa, porque la casa que se roba lo que es de Dios, la Biblia dice tiene maldición, el hogar, el individuo también.

            Es severo el asunto, esto atañe la vida tuya, porque a Dios lo que le interesa es tu casa, tu descendencia. Malaquías 2:15¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Cuando Dios te mira, está viendo ya a tus hijos, está viendo a tus nietos, porque Dios no tiene límites de tiempo, el pasado, el presente y el futuro igual, entonces cuando te mira te mira generacionalmente, cuando Dios llama a un hombre llama a su familia también, porque es generacional, porque lo que Dios quiere son tus hijos, es tu casa, y donde Dios quiere habitar es en tu casa, no aquí en la iglesia únicamente, no aquí en la iglesia cuando te reúnes con la congregación en este lindo lugar. El Señor quiere ir contigo a tu hogar, a tu casa y vivir con tus hijos y tu familia, ese es el plan de Dios y el diezmo ha sido diseñado para proteger esa casa.

            Su misma presencia que no se aleje, por eso dice el capítulo 3:7 de Malaquías, el Señor nos está diciendo, antes lo hacían bien, pero ahora andan un poquito mal, y dice Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? Qué hicimos Señor para que tú te alejaras, ¿qué dice el versículo 8? ¿Robará el hombre a Dios? Yo entiendo que el robo de lo que es de Él detiene su presencia, ausenta su presencia de tu mismo hogar, de tu casa, ¿por qué?, porque de eso se trata el libro de Malaquías, de tu casa, de tu hogar, comienza el libro con el matrimonio roto, y David se fue a romper el matrimonio que Dios había establecido. Termina el mismo libro hablando del hogar, haré regresar, a tornar el corazón de los padres hacia a los hijos. Porque Malaquías y el diezmo están hechos para proteger a tu familia, tu casa, tus hijos, tus negocios, tu productividad de ingreso, ese es el plan de Dios, porque el diezmo para Dios es solo respetándolo a Él con lo que es de Él.

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