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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Por estos últimos meses que he podido conocer a su pastor y a su familia, siento que de una manera lo he podido conocer a usted, que también es el latir del corazón de la Fráter, es el latir también de Jesucristo, y ese corazón late apasionadamente y realmente está haciendo la diferencia en el mundo. La consistencia de su testimonio, de su liderazgo y de su servicio me inspira a mí ser mejor líder y mejor pastor. Creo que yo le hablo a personas que conocen a Jesucristo, y tal vez le estoy hablando a algunas personas que no lo conocen. Hay un par de cosas que tenemos en común, primero y antes que nada, estoy convencido que cada uno de ustedes quiere tener una gran vida, una vida excelente, una vida significada y de propósito, ya sea que conozca a Jesucristo o no, nosotros compartimos ese objetivo o tal vez en una nota un poco más baja hay algo más que nosotros compartamos y tengamos en común, todos somos criaturas de hábitos, cada uno de nosotros tenemos cierto número de hábitos en nuestra vida, algunos son buenos y otros no son tan buenos, puedo hablar un poquito de acerca de sus malos hábitos, pero este no es confesionario.

            Déjeme hacer una prueba, ¿cuántos de ustedes están sentados en el mismo lugar que se sentaron la semana pasada y la semana anterior a esa? Somos criaturas de hábitos, hay algunos hábitos que son buenos. Usted está viniendo todos los días a la iglesia, eso es bueno, pero déjeme ponérselo de estas manera: antes que ustedes estuvieran casados y estuvieron en el período del noviazgo, conoció a la mujer perfecta de su vida, pero usted notó que ella tenía algunos hábitos, en esos momentos pensó que eran tan adorables, tan bonitos y que no le importaban, porque la amaba tanto. Y ustedes mujeres también conocieron al príncipe azul, y él también tenía sus hábitos, pero usted decía: tan guapo, qué bonito, no importa. Después se casaron y esos hábitos que eran tan bonitos y adorables lo están volviendo loco o loca, ahora necesita consejería y terapia psicológica, porque lo están volviendo loco.

            Somos criaturas de hábitos, y esos hábitos forman nuestra vida. Le pregunto ¿cuáles son los hábitos de su vida? El libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas escrito por Steven Covey, ha vendido veinticinco millones de copias en más de 38 idiomas, permanece todavía como el top de las 25 obras literarias de negocios que más influyen hoy en día. Incluso para muchas personas cuando escuchan acerca de un libro de desarrollo personal piensan en ese autor. Y en ese libro escribió lo siguiente: siembre un pensamiento, coseche una acción. Siembre una acción y cosechará un hábito, siembre un hábito y cosechará carácter. Siembre carácter y cosechará un destino.

            Y eso es absolutamente verdad, su vida es la suma de sus hábitos, de sus acciones, pero en mis manos yo tengo el mejor libro de desarrollo personal que se ha escrito, más de seis billones de copias, este libro de desarrollo personal, el mejor que nunca se haya publicado, es el libro más leído y publicado a nivel mundial, este libro (la Biblia) fue inspirado por el creador del universo, y el creador de los seres vivos, pero más importante, Él es el creador de usted. ¿Quién lo conoce a usted mejor? Nadie lo conoce mejor que Dios, la buena noticia es que nadie lo ama más que Dios, y aunque usted sea un creyente o no, nadie podrá refutar la verdad y los estándares de moralidad que se ven reflejadas en este libro.

            Muchos de ustedes pueden entender que estas palabras son palabras de vida, y Jesús hizo una increíble promesa, fue bastante audaz, Él dijo: Yo vine para que ustedes pudieran tener vida, vida verdadera y eterna. Él dijo, mejor y más vida que jamás hayan soñado, pero recuerdo los hábitos forman nuestra vida, le dan forma a nuestra vida. Déjeme preguntarle entonces ¿cuáles son los conjuntos de hábitos de vida? ¿A dónde están guiando su vida los actuales conjuntos de hábitos espirituales?

            No estoy hablando necesariamente de los hábitos físicos de nuestra vida. Estoy hablando de los hábitos espirituales de nuestra vida. Todos entendemos que en este corazón físico que tenemos hay hábitos necesarios que lo van a mantener sano y creciendo. Si ustedes lo rechazan, eventualmente su corazón lo va a notar. Lo mismo es para su corazón espiritual. Este conjunto de requerimientos son necesarios para mantener nuestro corazón en crecimiento y saludable. Y si usted y yo rechazamos estos hábitos, nuestro corazón espiritual, su sentido de cumplir el propósito de Dios, la realidad de vivir la vida en abundancia que Jesús nos prometió va a caerse y va a morir.

            No quiero darle los Siete hábitos de personas altamente efectivas de Steven Covey, pero sí quiero compartir los Siete hábitos espirituales de la Palabra de Dios, que le van a permitir tener esa vida en abundancia que Jesucristo prometió. En 1 Timoteo 4:7 la Palabra de Dios dice disciplínese para cumplir con el propósito divino, otra manera de decirlo sería la siguiente: tómese el tiempo y la molestia para mantenerse espiritualmente sano, se ha preguntado ¿por qué otras personas son más afectivas y más exitosas? Parece que sus vidas, sus negocios, su mundo son más exitosos, parece que logran más cosas, y lo hacen sin estrés, sin ansiedad, sin ninguna actitud terrible, parece que simplemente le sacan más el jugo a la vida. Se pregunta ¿qué es lo que separa a estos hombres de los demás? Los hombres efectivos en la vida viven ciertos compromisos, pero desarrollan los hábitos para mantener esos compromisos.

            Lo que voy a decir es absolutamente esencial para su bienestar espiritual, a través de los años le he hablado a miles de creyentes alrededor del mundo, he escuchado las historias de miles de seguidores de Cristo, le hablo a las personas que están buscando, y las que no conocen de Dios, le hablo a personas que son creyentes y están creciendo y le hablo a aquello que no son creyentes en lo absoluto, les hablo de estos hábitos que son común denominador de todos aquellos creyentes que son fuertes y creciendo en Dios. En este mismo momento sus hábitos le están formando, le están dando forma a su vida y la Biblia dice que se tome el tiempo, tómese la molestia de mantenerse espiritualmente sano, así que en este tiempo yo voy a compartir estos siete hábitos. Mientras pasamos por estos hábitos ponga un círculo a aquellos que usted está practicando hoy en día.

            1. Separe un tiempo para estar con Dios. Este es un hábito que se debe practicar cada día, todos los tiempos. Separe un tiempo para estar con Dios. Yo sé que ha escuchado esto desde esta plataforma muchas veces. La pregunta es ¿se ha vuelto eso un hábito de su vida? No solamente hacer tiempo para Dios sino hacer un tiempo para estar con Dios. Así es como usted conecta y desarrolla una relación con Dios. El Salmo 24 dice los siguiente: Señor, Hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas para que yo camine. A veces me ocupo mucho en la vida y a veces me enrollo en todo eso, pierdo el sentido de la dirección de hacia dónde voy.

            Una gran tecnología que tenemos hoy en día en nuestra cultura es el GPS. Donde quiera que usted esté se puede saber en dónde está y a donde tiene que llegar. Déjeme decirle que la Palabra de Dios es el GPS de su vida, puede que usted esté corriendo y haciendo muchas cosas y logrando algunas cosas en la vida, pero su destino final no es donde usted quiere estar. Cuando le hablo de esto a las personas a veces me dicen Pastor estoy muy ocupado. Y si tuviéramos una conversación, tal vez me puede decir lo mismo: “estoy muy ocupado”. Pero eso de “estar ocupado” está sacando la vida de nuestros cuerpos. Y si no hacemos tiempo para estar con Dios nos vamos a perder del plan, de la dirección, de la meta de estar con Dios.

             No quiero perderme de lo mejor que Dios tiene preparado para mí. Y no quiero que usted se pierda de lo que Dios tiene para usted. Jesús vino para que usted tenga vida y vida en abundancia, entonces por qué no vamos abrir este libro todos los días para ver qué es lo que Dios tiene para mí. Es más, una de las razones por las cuales debemos hacer tiempo todos los días de leer la Biblia, es porque es un recordatorio muy profundo, muy bueno. Cada vez que yo abro esta Biblia, este libro, yo me recuerdo que Él es Dios y yo no, y de eso me tengo que recordar todos los días de que Él es Dios y yo no lo soy. Algunos de ustedes, tal vez, están viviendo de esta ilusión de que usted es dios y Él no lo es.

Hay que escuchar de Dios, pero una relación se construye sobre una conversación de doble vía, y muchos de nosotros somos muy buenos para hablar, pero no tan buenos para escuchar. Escuchar de Dios es leer Su Palabra, pero el tiempo con Dios también incluye un tiempo de oración, así que si van hacer tiempo para estar con Dios, hay tener que hacer un tiempo para leer la Palabra y para orar. He descubierto que cuando hablo con las personas me dicen que oran todo el tiempo y después les pregunto, ¿cuándo fue la última vez que escucharon de Dios? Creo que escuché el último domingo algo que dijo el Pastor Alex. Necesitan hacer tiempo para estar con Dios todos los días.

            Lidero un grupo pequeño de Hombres de Negocios y algunos de ellos han llegado a la fe en los últimos años y algunos en el camino simplemente ya no siguieron asistiendo a la iglesia, yo les digo si tú quieres tener el tipo de vida que Dios ha diseñado para ti, tienes que leer este libro todos los días. Y aun así, cada vez que nos reunimos me dicen que les cuesta, no pueden tomar el hábito de leer todos los días, y tal vez eso es verdad para usted también. Así que yo les sugerí hábitos y les dije que una manera de que esto fuera un hábito es hacer el siguiente compromiso, todos los días: No voy a comer nada ni beber nada hasta que haya leído algo de la Palabra de Dios. ¿Por qué no hacen ustedes ese compromiso también? Tengo ese sentimiento que si usted hacen ese tipo de compromiso una de dos cosas van a suceder, va a empezar a leer la Palabra de Dios todos los días o le acabo dar el mejor plan de dieta que se haya inventado. Haga tiempo para estar con Dios todos los días, algo que Jesucristo mismo hizo y Él estaba ocupado todos los días de su vida: leer este libro, hablar con él en oración.

            Ahora les voy a hablar acerca de algunos hábitos que deben hacer cada semana.

2. Reúnase con otros creyentes. Todas las semanas reúnase con otros creyentes, entonces puede felicitarse porque está practicando ese hábito hoy día. La primera iglesia que transformó el mundo grecorromano, Hechos 20:7 dice: el primer día de la semana cuando se reunían. Es necesario tener no solamente una ingesta de la Palabra de Dios personal y hacerlo en forma congregada. Y por eso es que Jesucristo estableció la iglesia, El corazón, la pasión de esta iglesia y de su liderazgo es presentar la Palabra de Dios de una manera creativa, fresca y nueva, alabar y adorar para que el cuerpo de Dios pueda ser fortalecido.    Hebreos 10:25 dice No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos. No dejen de hacer ese hábito. Algunos de ustedes pueden dejar de hacerlo, porque no lo han desarrollado, úselo todas las semanas, y en ese mismo versículo diceen vez de dejar de hacerlo como hacen algunos, sino animémonos unos a otros.

            Esta iglesia comparte esa misma pasión por esto. Inclusive la misma estrategia para alcanzarlo. Creemos que la palabra ungida de la Palabra de Dios va a transformar vidas, pero también creemos que tienen que reunirse con otro grupo pequeño de otros creyentes y ese es el lugar donde usted puede encontrar ánimo a través de la Palabra de Dios, de las relaciones. En mi familia, en mi hogar es algo no negociable y ha sido así por muchos años. No era una opción ni una pregunta si íbamos ir a la iglesia. La decisión ya se había tomado, vamos a ir a la iglesia, el compromiso que este hábito va a reforzar es la obligación que en su corazón va a cumplir, para decir “más yo y mi casa vamos a servir al Señor”, nos vamos a reunir con otros creyentes, nos vamos a reunir en grupos pequeños para fortalecer nuestras vidas. No dejen el hábito de reunirse con otros creyentes.

3. Dele a Dios el primer 10 por ciento de todo lo que usted genere, se llama diezmo. Jesús dijo en Mateo 23: Ustedes debería diezmar y también dijo ahí donde están sus tesoros ahí estará su corazón. Practicar este hábito lo acerca más a Dios, así como el abrir este libro todos los días, uno está diciendo: Dios, tú eres número uno para mí todos los días. Darle el primer diez por ciento de todo lo que recibimos es decirle: Dios tú también eres el primer lugar en mis recursos. Es más, dice que el propósito del diezmo es el recordarle siempre de poner en el primer lugar a Dios. Y cuando yo veo, incluso, en esta misma iglesia que todas las familias, incluyendo niños, van y ponen su diezmo, ustedes son un testimonio vivo en esta comunidad y alrededor del mundo.

            Ustedes han celebrado la visión del Pastor Jorge, 34 años de llevar las buenas nuevas, muchos de ustedes levantaron sus manos y dijeron: Yo encontré a Jesucristo a través de este ministerio, yo lo celebro a usted y lo honro, pero también escuché del Pastor decir que un veinte o treinta por ciento de la iglesia es las que diezma, y se está perdiendo una de las grandes bendiciones y las mejeros inversiones que usted podrá hacer. Usted no le está dando a los pastores de esta iglesia, y puede que parezca que usted le está dando a una estructura, un edificio, pero usted está invirtiendo en la transformación eterna en la vida de las personas. Si no somos cuidadosos en nuestra iglesia, nosotros podemos abrazar y aferrarnos de las bendiciones de Dios y podemos recostarnos y decir que estamos contentos donde estamos, pero quizá otros estén pensando que otra gente pueda satisfacer sus necesidades, y dejan escapar la bendición.

            El testimonio de esta iglesia es el mismo testimonio que estaba en Colosenses, Pablo escribe en el Libro Colosenses 1:6 estas mismas buenas nuevas que llegaron a ustedes está llegando a todo el mundo, y realmente esa es la iglesia Fráter. Y a través de cualquier medio ustedes están llevando las buenas noticias alrededor del mundo, y está cambiando vidas en todas partes. Nunca pase por alto el legado y la misión que Dios les ha encomendado. ¿Es este el hábito suyo darle el primer diez por ciento de todo a Dios?

4. Busquen la dirección y sabiduría de Dios. En cada decisión, busquen la dirección y sabiduría de Dios. Proverbios 3 dice Reconócelo en todo tus caminos. Y Él allanará tus sendas, coronará tus esfuerzos con éxito.

            ¿Es su hábito buscar la sabiduría y dirección de Dios antes de tomar sus decisiones? Yo he descubierto que la mayoría de las personas toman sus decisiones y después piden la ayuda de Dios. Es más, muchos de nosotros tomamos una decisión y no nos va también como pensamos y de repente le estamos pidiendo a Dios que nos saque de esa mala decisión que tomamos, después le decimos Señor cómo permitiste que yo me metiera a esa decisión. Por una vez quisiera que la voz audible de Dios viniera y le respondiera: es porque no me preguntaste primero. Si escucháramos eso alguna vez cambiaríamos nosotros nuestros hábitos y caminos.

5. Haga lo que la Palabra de Dios dice. Si usted va a buscar la dirección y sabiduría de Dios a través de Su libro, este hábito es no negociable. Haga lo que la Palabra de Dios dice. ¿De qué nos sirve venir aquí y reunirnos en una célula y oír la verdad y nunca hacer nada al respecto? ¿Usted está en el hábito de hacer lo que Dios le está diciendo que haga? Usted no tiene ni siquiera orar por alguno de estos hábitos, la Palabra de Dios dice háganlo, es más, el libro de Santiago dice no se contenten con escuchar solo la Palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Las personas alegres, las personas efectivas, las personas con propósito cuidadosamente estudian de la Palabra de Dios, no olvidan lo que les está enseñando y Dios dice aquellos que hagan esto serán felices. Si usted se está preguntando ¿por qué mi vida está en esa dirección que no quiero? Si no está experimentando la vida en abundancia que Jesús prometió, puede ser que este hábito no lo está implementando en su vida.

            Estos dos últimos hábitos que le voy a dar, son hábitos para cada relación de su vida.

6. Amor. El hábito del amor, usted quizá está pensando en este momento, el amor no es un hábito. No quiero discutir ni debatir esto. Simplemente le voy a decir que sí es un hábito, porque el amor es una decisión y cuando usted toma esa decisión sus acciones van a seguir esa decisión para amar a alguien. Y cuando Dios nos ordena hacer algo es porque tenemos que tomar acciones para hacer eso. El amor es un hábito en su familia, en sus negocios, en su comunidad. Jesús mismo dijo que el mandamiento más importante era amar a Dios con toda su mente, con todo su corazón, con todas sus fuerzas, y el segundo mandamiento es tan importante como el primero, ame a su vecino como a usted mismo, ese vecino que no es un creyente, ese vecino que está lejos de Dios, esa persona que trabaja con usted -su compañero de trabajo- que su estilo de vida es de desobediencia, ahí Dios dice que usted lo tiene que amar.

7. Servir. El hábito de servir. Y si usted puede decir yo tengo el hábito de amar, pero no el de servir, entonces no tiene ninguno de los dos. 1 Juan 3:18 Queridos hijos. Y desde el fondo de mi corazón, si yo fuera el apóstol Pablo hablándoles a ustedes, les diría: queridos hermanos y hermanas no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad, por nuestros hechos o acciones. Si usted quiere hacer una revolución en su vida, en su familia, en esta comunidad, usted debe comenzar amar y comenzar a servir, si usted quiere ver a esos miembros de su familia que están perdidos, que no conocen a Cristo, si usted quiere ver a sus amigos que están lejos de Dios, si usted quiere que ellos vengan y escuchen las buenas nuevas de esta iglesia, usted empiece a amarlos al servirles. Y me puede decir, yo he visto estos siete hábitos y lo he intentado de verdad, de verdad que lo he intentado y quiero que esos hábitos sean parte de mi vida, pero constantemente fracaso una y otra vez.

            Les animo desde Filipenses 2, y si usted es un creyente en Jesucristo, esta es la promesa que Dios está obrando en usted, dándole el deseo, la voluntad y el poder, el deseo y el poder, para hacer esas cosas que le agradan a Él.

            Tal vez hoy no es un creyente en Jesús, pero hay algunos hábitos que sabe que son destructivos, su familia se está viniendo abajo, su vida va en el camino de la destrucción. Si desea que estos hábitos estén en su vida, déjeme decirle que Dios le va a dar el deseo y el poder para realizarlo, tanto para el creyente como para el no creyente y todo se resume en una sola palabra: gracia. Dios le ama, Él vino a darle vida en abundancia, y estos siete hábitos le van a permitir vivir la vida que usted siempre quiso.

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