LibrosPastorJorgebanner01

Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hoy quisiera que cada historia de las que vamos a ver nos permita entender el significado de una palabra, significado que a veces olvidamos. Precisamente el 17 de enero ocurrió algo horrible en Guatemala, el titular de un periódico dice “Muerte de niñas causa conmoción”. Yo creo que podría decir “Muerte de niñas por gente malvada y perversa causa conmoción”. Porque los malvados abundan, ¿quién podrá hacer esto? Solo alguien malvado, que tiene una niña frente a él, con ojos de inocencia, la toma y la estrangula, malvados. ¿Puede grabarse esta palabra en su mente? ¿Cuál es la palabra? Malvados. Y la segunda palabra que quiero usted se grabe es pecadores. Todos somos pescadores, de hecho Romanos 3:9-12 dice ¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado. Así está escrito:«No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!»

            Todos los que estamos aquí somos pecadores. Cuando uno quebranta un mandamiento, quebranta la ley. Cuando se pasa un semáforo en rojo y cerca hay un policía municipal de tránsito lo detiene. ¿Qué le dice? aquí le va su remisión, porque usted quebrantó la ley. No le dice se pasó un semáforo en rojo. No, le dice quebrantó la ley. Todos somos pecadores, pecar no es solo quebrantar un mandamiento, realmente es rebelarse ante la voluntad de Dios. Y por eso los pecadores, dice la Escritura, que no se arrepienten van a tener un sufrimiento eterno en el infierno. Porque Dios les habla de muchas maneras, pero no quieren dejar su pecado, no quieren dar una vuelta en U y buscar a Dios nuestro Señor y rendirle su vida. Aquí está lleno de pecadores, pero fueron justificados por la sangre de Cristo Jesús, quien pagó el precio en la cruz del Calvario y en medio de nuestros pecados, Dios nos perdonó y nos dio una nueva vida. Hoy tenemos un nuevo nombre, una nueva identidad.

            Y cuando escucho los testimonios de cada uno de ustedes, cuando los comparten, uno solo puede ver que Dios es real y que Dios cambia la vida del pecador, lo declara justo y ahora ese hombre rinde a Dios su vida por completo. Si usted está agradecido con Dios, porque lo justificó, porque Él lo sacó del lodo cenagoso, de la profundidad del pecado y le dio una nueva vida, alabe al Dios Todopoderoso, aquel que nos da vida. Todos somos pecadores. La palabra pecadores tiene que ver con aquellos que viven continuamente en el pecado. Que se rebelan contra la perfecta voluntad de Dios y dicen que sus mandamientos no les importan.

            En esta vida solo tenemos dos opciones: ser malvados o ser justos. El que es justo es un pecador que ha sido justificado por la fe en el sacrificio de Jesús en la cruz. El pecador es aquel que no le importa Dios y vive como quiere.

            Hay gente peor, que expresa cosas peores, que dicen con palabras fuera de tono

            –A mí, ese que está arriba, me hace los mandados.

            – ¿vos asistís a la Fráter? – Ay Dios ya te lavaron el coco-. Ese cuate que está allá arriba. Y un pitillo.

            ¿Conoce gente así? Esa gente representa la tercera palabra: blasfemos. La primera era malvados, la segunda pecadores, la tercera blasfemos.- Un blasfemo es aquel que ofende gravemente de palabra o de obra a Dios, o a las cosas sagradas. Alguien que insulta a Dios. Alguien que ni siquiera lo reconoce y si lo reconoce y que existe lo insulta, blasfema contra Él.

            A Dios no se le dice “colocho”. Dios el Todopoderoso nos creó y nos formó y tenía un plan perfecto, la desobediencia de Adán y Eva dieron lugar a que a la Tierra entrara el dolor, el sufrimiento, la muerte y su primer hijo, el primogénito de la creación entre Adán y Eva fue Caín, un asesino que mató a su hermano Abel, porque era alguien malvado ¿Por qué Dios lo permite? Porque usted y yo no somos robots, tenemos el libre albedrío de escoger, entre creer y no creer, entre el bien y el mal, pero no entre muchas opciones, solo dos.

            Un día abro la prensa y veo la foto de un amigo que se ganó un BMW, en la promoción de un supermercado. ¿Qué dice usted cuando ve a alguien con las llaves de un auto de ese tipo gratis? ¿Qué dice usted de esa persona? ¡Qué dichoso! Esa es la cuarta palabra: dichoso, ¿quién es dichoso? Es aquel que es bendito, que es feliz, que es bienaventurado, dichoso es el que disfruta de alegría. Bienestar, satisfacción, dichoso es aquel niño, aquel joven que está en su clase y de pronto llega una cajita para el Día del Niño, cuando la abre tiene un Ipod. Gracias Señor, creo en ti. Dichoso es aquel que le dan un BlackBerry que estaba esperando, dichoso. Cuando uno dice dicho es porque esa persona está viviendo un tipo de vida que uno desearía tener y muchas veces no tiene. Dichosos, un carro nuevo, un celular nuevo.

            La semana pasada hablamos del hijo pródigo, el hijo perdido, aquel que recibe la herencia, la despilfarra, se la gasta viviendo desenfrenadamente. Un día, sin dinero, habiéndolo gastado todo, dándole de comer a los cerdos con los que los judíos ni siquiera tenían relación, ni siquiera con los gentiles, mucho menos con estos animales. Deseó comer de la comida de los cerdos y entonces entró en sí y recapacitó y dijo: En la casa de mi papá hasta los jornaleros comen mejor que yo. Voy a regresar con él y le voy a decir: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, permíteme ya no ser llamado tu hijo, pero sí ser unos de tus jornaleros. ¿Qué hizo el padre? Dice que cuando lo vio que venía caminando corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó estando sucio, pestilente, inmediatamente le puso el anillo, los zapatos, lo que representaba que lo restablecía como hijo y ordenó una fiesta. Y dice, hagamos una fiesta en su honor, porque mi hijo estaba perdido, pero ahora ha sido encontrado, había muerto pero ahora ha vuelto, y entonces lo celebra. Matan un ternero, el más gordo. Eso es ser dichoso, eso es llegar a los brazos de un padre perdonador que nos restaura, que nos ama. Dichoso, somos dichosos porque Dios nos ha restaurado.

            Cuatro palabras. La primera es malvados, la segunda es pecadores, la tercera blasfemos y la cuarta dichosos. Con esto en mente, abra su Biblia en el Salmo 1:1-6 Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos. ¿Quién no es malvado, según la Escritura? Aquellos que no siguen el consejo de los malvados ni se detienen en la senda de los pecadores ni cultivan la amistad de los blasfemos. ¿Quiere ser dichoso en Dios, que la gente diga dichoso? no siga el consejo de los malvados. Tenga presente que le dirán –No hombre, tu papá no se va a dar cuenta, vámonos al puerto, él cree que estás en la U-. No siga el consejo de los malvados. ¿Vos tomás licor? –No yo no tomo-, Y ¿por qué? No sos valiente. No siga el consejo de los malvados. “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores”.

            Hablo mucho del peligro del alcohol, porque en Guatemala desde pequeños “discipulan” a los niños. Lo que queda en los vasos en las fiestas los niños se toman esos residuos, aprendiendo. “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados ni se detiene en la senda de los pecadores, ni cultiva la amistad de los blasfemos”. ¿Quiere ser dichoso? No tenga amigos que hablan contra Dios, que lo insultan, que lo maldicen, no sea íntimo con ellos. Puede ser luz, pero no sea amigo, no cultive una amistad con esta gente. ¿Sabe por qué? Porque el que anda en la miel, algo se le pega. ¿Quiere evangelizar? No tiene por qué meterse en un bar, sobre todo si era un alcohólico. ¿Cómo va a resultar usted? Mal. Ni cultive la amistad con los blasfemos.

            Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores, ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita y día y noche medita en ella. Deleitarse, ¿qué es deleitarse? Un amigo tiene una hija que ama los frijoles. Cuenta que cuando los tiene servidos siempre pide crema, y dice que cuando la ve comer es un deleite que le dijo: Hija, estás para anuncio, es un deleite. Acá estamos reunidos, al salir de este servicio usted irá almorzar a su casa, a cualquier lugar, pero es un deleite. Cuando usted ha estado lejos de la nación por años, y viene y le ponen un atol de elote frente a usted con unos granitos de maíz, agarra ese atolito de manera especial. Deleitarse.

            Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, ¿En qué se deleitan ustedes? En la ley, ¿cómo es posible deleitarse en la ley? Ah, si usted encontrara un manual que le dijera cómo ser un hombre millonario. Usted se deleitaría día y noche hasta convertirse en millonario. Yo quiero decirle que en la Biblia están los secretos para prosperar más allá de lo económico, en lo espiritual. Deleitarse en la ley de Dios.

            Uno de mis amigos me comentaba que estuvo en Estados Unidos de vacaciones, iba a dejar a la esposa al mall para que fuera a comprar las cosas para sus hijos, se regresaba a la casa donde estaban. Entonces tomó la Biblia y empezó a leer el primero y segundo Libro de Reyes, cuando regresó a Guatemala se encontró a una amiga que le preguntó ¿qué hiciste en las vacaciones? – Me fui a tal lugar y me leí el primero y segundo Libro de Reyes-. Qué aburrido, ¡Vaya que se lo estaba diciendo a un creyente! Él le dijo: No. Me di cuenta de la maldad de los reyes y de lo mal que somos nosotros como seres humanos, que no podemos ni siquiera gobernarnos a nosotros, ni gobernar una nación. En la generación en la que crecí, le hablo 1985-1990, nuestra pasión no era la música, nuestra pasión era la lectura de la Biblia. Yo no sé cuántos recordarán esa época. Todo el mundo cargaba su Biblia y la pasión era leerla. Con mis amigos leíamos la Biblia y nos deleitábamos en eso, y eso es lo que tenemos que volver hacer como dice el Salmo 1 ¿saben por qué? cuando usted conoce la ley, usted vive en paz, porque la obedece, la practica y duerme tranquilo, se acuesta y duerme como un bebé.

            La Escritura dice que el impío huye aunque nadie lo persiga. Deléitese, medite en Su Palabra. Qué tal si usted y yo nos comprometemos a leer Su Palabra. ¿Cuántos de aquí ya van a células? Si no va a una, pase al Centro de Información y ubíquese. En las células se lanzó en enero una serie que se llama “Los 27” y el desafío es leer en 84 días, en un promedio de tres capítulos por día, el Nuevo Testamento en el orden cronológico en el que fue escrito. Y muchos ya lo estamos leyendo. Tenemos también un recurso más para que usted se deleite en la ley y medite en ella de día y de noche, y si usted entra a nuestro sitio www.frater.org, da clic en recursos y luego en Nuevo Testamento en audio, usted va a encontrarlos todos el “Nuevo Testamentos en Audio”, grabado precisamente para que usted pueda escuchar en el tránsito, en la sala de su casa. En donde quiera que estemos leamos la Palabra de Dios, hoy no hay excusa, si usted tiene un celular con internet escúchelo en el tránsito, hoy en Guatemala nos bendice día a día el tránsito con horas de espera. Usted puede dedicarse a escuchar varios capítulos. Yo hago ejercicios oyendo la Biblia, cinco capítulos, tres capítulos dependiendo del tamaño.

            Deléitese en la ley de Dios, créame, estar en Dios es vida y es paz. ¿No le entusiasma eso? Es acostarse tranquilo y confiado y despertar sin cargas ni culpas, es andar por la calle con la frente en alto sin temor de nada, pero cuando usted quebranta la ley de Dios sufre dolor, sufre muerte, sufre vergüenza, tristeza. Si usted lo tiene todo, pero siente como que no tiene nada es porque le falta todo y ese todo es Dios. Porque nada va a llenar el vacío de nuestro corazón, ni va a darnos el norte que necesitamos en la vida sino Dios. Enamorémonos de la Palabra de Dios, porque Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos. Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición.

            Los justos, los dichosos prosperaremos como árbol plantado a la orilla de un río. Proverbios 10:24 dice Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe. ¿Cuántos quieren prosperar como árbol plantado a orilla de un río? Tal vez usted está aquí y dice: Pastor, yo realmente no he sido dichoso, yo he seguido el consejo de los malvados, he aceptado mordida, he sido corrupto, he sido adúltero, he hecho cualquier cosa. Yo me he mantenido en la senda de los pecadores, y he sido igual a ellos, pero yo creo en Dios. Creer en Dios y no guardar sus mandamientos es como creer en la policía municipal de tránsito y pasarse todos los semáforos en rojo frente a ellos. Creer en el ejercicio y no hacer ejercicio es como creer en Dios y jamás obedecerle. Prosperará como árbol plantado a la orilla de un río, hoy es el día en que usted puede decirle Señor, yo no quiero ser un malvado, no quiero ser un pecador, no quiero ser un blasfemo, yo quiero ser un hombre dichoso, justo y que tú me cambies, que tú me transformes, que me hagas una nueva creación. Por eso Proverbios 6:23 dice El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz y la disciplina es el camino a la vida. La disciplina es el camino a la vida, tomar nuestra cruz y seguirle todos los días. Pregunto ¿cuántos quieren ser dichosos? Yo quiero ser dichoso, ¿sabe por qué? porque yo sé lo que es el camino de los pecadores, porque yo sé que es la vergüenza del pecado, porque yo sé lo que es la culpabilidad, porque yo sé que siempre produce muerte, pero estar en Dios es como estar con aquella sed y llegar a un oasis donde hay agua fría, donde hay agua fresca que sacia nuestra sed.

            Quiero compartirles algo que Jorge Erdmenger, nuestro Director de los grupos C.A.F.É. escribió: “Ser dichoso es haber estado en pecado, pero ahora poder decir que por Él fui salvado.

Ser dichoso es haberme sentido antes vacío y sin motivación, pero ahora poder decir que Él está en mi corazón.

Ser dichoso es haber estado espiritualmente muerto, pero ahora poder decir que mi vida eterna es un asunto resuelto.

Ser dichoso es haber estado perdido, triste y en confusión, pero ahora poder decir que para Él en mi corazón tengo una gran pasión.

Ser dichoso es haber estado sin tener una guía, pero ahora poder meditar en Su Palabra de noche y de día.

Soy dichoso porque le puedo decir al mundo que está sin esperanza que en Jesús tengo puesta mi confianza.

Soy dichoso realmente dichoso porque sin merecerlo el me dio su gracia”.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…