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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Lucas 8: 1-15 “Después de esto, Jesús estuvo recorriendo los pueblos y las aldeas, proclamando las buenas nuevas del reino de Dios. Lo acompañaban los doce, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, a la que llamaban Magdalena, y de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes; Susana y muchas más que los ayudaban con sus propios recursos. De cada pueblo salía gente para ver a Jesús, y cuando se reunió una gran multitud, él les contó esta parábola: «Un sembrador salió a sembrar. Al esparcir la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron. Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad. Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron. Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno.»Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.» Sus discípulos le preguntaron cuál era el significado de esta parábola. «A ustedes se les ha concedido que conozcan los secretos del reino de Dios —les contestó—; pero a los demás se les habla por medio de parábolas para que»“aunque miren, no vean; aunque oigan, no entiendan”. »Éste es el significado de la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Los que están junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven. Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Éstos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba. La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran. Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha”.

Acá encontramos tres cosas: semilla, sembrador y tierra. Y cuando usted analiza esta parábola como lo hice yo, encontramos lo siguiente: Primero. La Palabra es la semilla de Dios, estamos hablando entonces de la predicación del Evangelio. Segundo. La semilla cae, siempre que es predicada o testificada, en otras palabras, usted puede ser un sembrador de la Palabra de Dios. Cuando usted testifica o predica de la Palabra de Dios está tirando la semilla. Tercero. Todo el que oye la predicación de la Palabra se convierte en uno de estos cuatros terrenos, donde la semilla fue sembrada, estos fueron junto al camino sobre las piedras, entres espinos y buena tierra.

Cuarto lugar. El problema nunca es la semilla, la semilla es de la mejor calidad que podamos encontrar, el problema siempre es la tierra donde se siembra la semilla. Quinto lugar. Solo una semilla nunca brotó que fue la que cayó junto al camino, pero las otras tres semillas sí brotaron. En otras palabras, si quiere verlo así, sí oyeron la predicación de la Palabra de Dios y sí creyeron. El problema no es brotar o crecer al escuchar la Palabra, el punto es permanecer, permanecer es mantenerse sin cambios en un mismo lugar o condición. En otras palabras, permanecer en nuestra fe hastael día de nuestra muerte.

Con esto en mente, piense por un instante qué puede alejarlo de Dios. Dice que las semillas que caen junto al camino, la gente pasa y las pisotea, vienen los pájaros y se la comen. ¿Quiénes son estos? En Lucas 8:12 dice Los que están junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven”. Tal vez usted nos visita por primera vez, tal vez ha estado en reuniones similares a esta, y realmente usted ha escuchado la Palabra de Dios, pero si no ha creído el Evangelio de Jesús, usted es exactamente de aquellos junto al camino. Cuando dice que el diablo les quita la palabra, quiere decir que es un ladrón y ¿sabe cómo se las quita? A través de la duda: ¿Será que Dios existe? ¿Será que debo arrepentirme de mis pecados? ¿Será que Dios si es amor va a castigar a los pecadores que no se arrepientan? ¿Será que Dios me ama a pesar de tanta maldad que he cometido? ¿Será que este es el camino correcto? ¿Será que voy a poder vivir la vida cristiana?

Dudas y dudas. La duda seca su fe. Recuerdo cuando íbamos a predicar a los parques con mis amigos. Nicho, el encargado de televisión en la Fráter, un voluntario, Luis Gerardo, él y yo nos íbamos a predicar junto a otros cinco o seis amigos a Cobán, al parque, no solo al parque, nos íbamos a predicar también a El Salvador. Hacíamos dos estrategias. La primera era hacer una obra de teatro la llamábamos “El “Reparalotodo”. Alguien que decía ¡se repara de todo! Le reparo de todo, le reparo zapatos, lanchas, la suegra, lo que usted tenga. Y lo vestíamos como un charamilero y andaba en el parque gritando y los demás actores –que éramos nosotros- salíamos dentro del público y le decíamos con situaciones tontas como: mire, este reloj no camina y lo poníamos en el suelo, mire, no camina. Entonces la gente se reía,la gozaban. Leamarrábamos una pita y hacía que caminara.

Al terminar la obra de teatro alguien tenía que predicar. La decisión de quién predicaba era bien sencilla, era bien espiritual, tirábamos la ficha al aire. Recuerdo que me tocó a mí. Predicar en una iglesia es muchísimo, muchísimo, más fácil, la gente viene receptiva, la gente que iba a estar en ese parque era gente que no creía en Dios, muchos que creían en un dios, pero un dios distante, lejano, que no quería tener una relación personal con nosotros. Terminaba la obra, este “reparalotodo” no podía repararle el corazón herido, dañado, lleno de depresión y pecado de una persona. Entonces salía el predicador: buenas tardes señores, hoy estamos acá y hemos visto esta obra y en ese momento se empezaban a ir, de los ciento cincuenta o doscientos que nos estaban oyendo se quedaban unos cincuenta. Al final se hacía el llamado: ¿quién quiere entregar su vida al Señor, quién cree que el Evangelio de Jesús es que Jesús vino a la Tierra a hacerse hombre? Dios vino a la Tierra en forma de Jesús a hacerse hombre y murió por nuestros pecados en la cruz del Calvario y por fe en ese sacrificio tenemos perdón de pecados y se terminaron los sacrificios de animales del Antiguo Testamento, donde alguien podía morir en nuestro lugar, porque el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, que es Jesús, murió por nosotros.

¿Ninguno? ¿Nadie? Entonces, bueno muchas gracias por su tiempo, Dios les bendiga. ¿Y ahora qué hacemos? Uno por uno al parque, entonces llegábamos a cada persona y le decíamos, vengo con usted a platicar ¿vio la obra? Los chapines son especiales, en vez de verle a los ojos a uno ven a otro lado. Si ¿Qué le pareció? Bonita. ¿Qué pasaría con su vida, si usted muere hoy, a donde iría? Así empezábamos a platicar, pero ¿sabe cuál era la respuesta de muchos de ellos cuando yo les decía quiere entregar su vida a Jesús? Porque entendían que eran pecadores, entendían que había un Dios, entendían que Dios había enviado a Jesús, pero cuando usted les decía ¿quiere rendir su vida a Dios, arrepentirse de sus pecados, cambiar su vida por completo, quiere hacer esta oración conmigo? ¡Lo voy a pensar! Tal vez en un futuro. Todavía no estoy listo.

¿Sabe que había en el corazón de esta gente? Una palabra, y precisamente era los que estaban junto al camino, había duda y la duda es un estado de incertidumbre. Si usted duda de algo es porque no está seguro de su validez y mucha gente no le rinde su vida a Dios precisamente porque no está seguro de que el Evangelio de Jesús sea una realidad, ¿por qué? Le hablan de que tal líder falló. Pregunto ¿Ese líder es el representante de Dios en la tierra o es el Espíritu Santo? El único que no falla aquí es Dios nuestro Señor. Hay duda, ¿será que Dios existe, porque si existe por qué hay tanta maldad? Usted y yo sabemos por qué, porque no somos robots. Dios nos dio libre albedrío, la capacidad de decidir, no entre muchas opciones, sino entre dos opciones: el bien y al mal, el reino de la luz o de las tinieblas, Dios o el diablo.

Usted recordará que el libro de Hechos nos dice que Jesús pasó hablándoles y enseñándoles acerca del reino a sus discípulos durante cuarenta días, después de haber resucitado. En una de esas ocasiones que se presentó a sus discípulos llegó y Tomás no estaba. Cuando Tomás regresó le dijeron lo siguiente, está en Juan 20: 25-29, — ¡Hemos visto al Señor! —Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré. Más adelante se le aparece Jesús, en el versículo 28 dice — ¡Señor mío y Dios mío! —exclamó Tomás. —Porque me has visto, has creído —le dijo Jesús—; dichosos los que no han visto y sin embargo creen”.

Yo quiero decirles, ustedes son esos, que no han visto y sin embargo, creen. Yo los felicito, porque han rendido su vida a Dios y tienen fe en el Todopoderoso y si están esta mañana aquí es porque están buscando conocer y amar de su Señor. Pero a lo mejor tiene duda, a lo mejor usted es de los que ya dio fruto, pero la duda está queriendo entrar a su mente: ¿será que vale la pena eso? Porque la gente que no conoce de Dios habla afuera y habla sin saberlo, habla con el conocimiento que les han dado, y entonces, a veces, nos hablan y pueden sembrarnos duda, no dude de su fe. Dios es real. El mundo nos demuestra que hay un arquitecto perfecto detrás de esto, nunca lo imperfecto ha producido lo perfecto ni el desorden ha causado orden. Acá vemos la mano de Dios, por eso el libro de Romanos dice que ninguno de los seres humanos tenemos excusa para no creer en un Dios, porque las mismas obras del poder de la naturaleza testifican que existe. Primera causa que lo puede alejar de Dios:la duda. Cuandoviene el diablo y le quita la Palabra.

Segunda causa. En Lucas 8:13 “Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Éstos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba”. ¿Cuando se apartan? cuando llegala prueba. Yono sé cuántos recuerdan los exámenes con mucha pasión y los tienen guardados para enseñar sus notas. Yo recuerdo los exámenes, no sé quién se inventó ese sistema, pero yo espero que esté sufriendo en la gloria con el Padre y sus bendiciones, porque los exámenes son espantosos. Los niños se enferman del estómago, andan con nausea. Estaba en cuarto bachillerato y al despertarme de pronto un día, después de haber estudiado matemática y de haber enseñado a dos amigas que no ponían atención, llegaron conmigo a que yo les enseñara todo el curso. Recuerdo haberme parado y solo me dio vueltas todo. ¡Pum a la cama! Me imagino que fue estrés de exámenes, todo aturdido. Se llega asustado, y como hay maestros bien especiales que lo inspiran a uno y le dicen: ustedes lo más probable que van a perder. A mí casi no me ganan los alumnos los exámenes. Usted llega inspirado a perder. Los exámenes son feos.

Usted estudió, pero de lo poco que no repasó es lo que viene. Una prueba, en el contexto que estamos leyendo, es una situación o circunstancia triste, difícil. No tiene que ver con que Dios lo esté probando, tiene que ver con el curso natural de la vida, con la libertad de elegir, que todos tenemos, entre el bien y el mal. Tiene que ver con las situaciones difíciles y tristes que llegan a nuestra vida, sin que lo esperemos. Dicen que creen, por algún tiempo, pero se apartan cuando llegan las pruebas. Es algún tiempo, no dice cuánto es, pueden ser diez años. Es algún tiempo, puede ser que tenga treinta años de estar enla fe. Esalgún tiempo, puede ser que entregó su vida este año al Señor y le está yendo duro, porque han llegado a su vida situaciones tristes y difíciles. Reciben con alegría la Palabra, creen por algún tiempo, pero como cayeron sobre las piedras y no tienen raíz, se secan cuando llega la prueba.

¿Cuántos creen que hay poder en la oración? ¿Cuántos creen que cuando oramos por los enfermos son sanos, y cuántos creen que todo el que sana se va a morir algún día? Porque nuestra esperanza no es una vida eterna en este cuerpo terrenal, nuestra esperanza futura a nivel Biblia es la vida eterna. Los que en esta vida vamos a sufrir, a sufrir nada más, no, Dios tiene planes de bien para nosotros, pero ha dejado que el hombre escoja, y hay gente que ha escogido el camino torcido, lastimando nuestra vida por sus malas decisiones. Daniel 3:13-30 dice “Lleno de ira, Nabucodonosor los mandó llamar. ¿Quiénes son estos tres jóvenes? Sadrac, Mesac y Abednego. Tomados cautivos de Israel, llevados como personas cautivas a Babilonia, el reino de Nabucodonosor, les enseñan de todos y agarran a los de la mejor clase de los israelitas para servir en el imperio de este hombre. Cuando los jóvenes se presentaron ante el rey, Nabucodonosor les dijo: —Ustedes tres, ¿es verdad que no honran a mis dioses ni adoran a la estatua de oro que he mandado erigir? Ahora que escuchen la música de los instrumentos musicales, más les vale que se inclinen ante la estatua que he mandado hacer, y que la adoren. De lo contrario, serán lanzados de inmediato a un horno en llamas, ¡y no habrá dios capaz de librarlos de mis manos!

¿Qué haría usted si por su fe se encuentra ahí? Para ponerle una perspectiva, es el Presidente Obama quien le está hablando. Y le dice: cuando oiga la música, más le vale a usted que se postre y adore esta estatua o chicharrón ¿Qué haría usted? Sadrac, Mesac y Abednego le respondieron a Nabucodonosor: — ¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad! Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad. Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua. Ante la respuesta de Sadrac, Mesac y Abednego, Nabucodonosor se puso muy furioso y cambió su actitud hacia ellos. Mandó entonces que se calentara el horno siete veces más de lo normal, y que algunos de los soldados más fuertes de su ejército ataran a los tres jóvenes y los arrojaran al horno en llamas. Fue así como los arrojaron al horno con sus mantos, sandalias, turbantes y todo, es decir, tal y como estaban vestidos. Tan inmediata fue la orden del rey, y tan caliente estaba el horno, que las llamas alcanzaron y mataron a los soldados que arrojaron a Sadrac, Mesac y Abednego, los cuales, atados de pies y manos, cayeron dentro del horno en llamas. En ese momento Nabucodonosor se puso de pie, y sorprendido les preguntó a sus consejeros: — ¿Acaso no eran tres los hombres que atamos y arrojamos al fuego? —Así es, Su Majestad —le respondieron. — ¡Pues miren! —exclamó—. Allí en el fuego veo a cuatro hombres, sin ataduras y sin daño alguno, ¡y el cuarto tiene la apariencia de un dios! Dicho esto, Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno en llamas y gritó: —Sadrac, Mesac y Abednego, siervos del Dios Altísimo, ¡salgan de allí, y vengan acá! Cuando los tres jóvenes salieron del horno, los sátrapas, prefectos, gobernadores y consejeros reales se arremolinaron en torno a ellos y vieron que el fuego no les había causado ningún daño, y que ni uno solo de sus cabellos se había chamuscado; es más, su ropa no estaba quemada ¡y ni siquiera olía a humo! Entonces exclamó Nabucodonosor: « ¡Alabado sea el Dios de estos jóvenes, que envió a su ángel y los salvó! Ellos confiaron en él y, desafiando la orden real, optaron por la muerte antes que honrar o adorar a otro dios que no fuera el suyo. Por tanto, yo decreto que se descuartice a cualquiera que hable en contra del Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, y que su casa sea reducida a cenizas, sin importar la nación a que pertenezca o la lengua que hable. ¡No hay otro dios que pueda salvar de esta manera!» Después de eso el rey promovió a Sadrac, Mesac y Abednego a un alto puesto en la provincia de Babilonia”.

Estos tres jóvenes son un ejemplo, para nosotros, a imitar. Yo sé que nos sentimos contentos, porque qué hubiera pasado si termina diciendo “Y entonces los lanzaron al honro de fuego, tres segundos después ya no se oyeron gritos”. Estos tres jóvenes no sabían que Dios los iba a salvar, ellos solo dijeron nuestro Dios puede librarnos, pero aún si no lo hace, y aquí está lo que debemos entender: mucha gente predica el Evangelio de Jesús diciendo venga a Jesús y nunca más tendrá problema. Venga a Jesús y todo su caminar va a ser prosperidad. Créame, yo creo en la prosperidad y Dios bendice al que se esfuerza y abre puertas y bendice grandemente, porque aquí entre nosotros hay cientos de personas que Dios los sacó de la nada y ahora los ha bendecido y tienen abundancia. ¿Cuántos son de esos? Hay agente que Dios ha bendecido, quiere nuestro bienestar y nos va a prosperar, pero sabe, también hay momentos difíciles. En Dios hay prosperidad.

El apóstol Pablo decía: yo estoy enseñado en todo: a vivir en pobreza como en riqueza, en abundancia como en escasez, y en ese contexto de que puede vivir en la abundancia y en la escasez, dice las siguientes palabras: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Ese todo no es cuando estoy bien, es cuando también estoy mal y cuando estoy mal, todo lo puedo en Cristo que me fortalece, porque Dios es fiel y nos protege. ¿Cuántos en alguna ocasión han tenido un accidente en donde sintieron que se iban a morir y salieron ilesos todos y están vivos, o a través de un milagro están hospitalizados y usted vio la mano de Dios y ahora su ser querido está vivo? También hay quienes han perdido a un ser querido en un accidente, quiero decirles que hay situaciones difíciles, momentos tristes y duros, también vienen al cristiano. Porque otro montón también iban en un carro que ser accidentó, un ser querido que amaba a Dios, que le servía, que le honraba.

Conozco amigos que le han secuestrado a sus hijos, y gracias a Dios, antes de 24 horas fueron liberados. Y ahora viven felices como uno, como familia. Conozco amigos que aman a Dios y le sirven con todo su corazón y su hijo fue secuestrado y ya nunca lo tuvieron con vida de regreso. Hay situaciones tristes y difíciles. Esta es la prueba la que estamos hablando. Aquellos que permanecen por un tiempo, yo se lo hablo hoy, porque a lo mejor está aquí y no tiene pruebas, pero la prueba puede ser muy grande y puede alejarnos de Dios. El primero de enero es un día en el que usted despierta todo desvelado, sobre todo si vino a al iglesia, recibió el Año Nuevo, llega a la casa, come, como a las 4 de la mañana, está durmiendo, se despierta al siguiente día como me ocurrió un primero de enero, cuando a media mañana recibí una llamada de uno de mis amigos llorando y me dice: Alex, tengo a mi hijo muerto en mis brazos.

Esas son situaciones tristes y difíciles. Circunstancias complicadas y puedo decirle que al día de hoy esa familia, los tres que quedaron – papá, mamá e hijo-, le siguen sirviendo a Dios, porque no son los que caen sobre las piedras, son buena tierra. Y las pruebas no pudieron matar su fe, hoy tiene a su esposa enferma de cáncer y estamos orando a Dios por un milagro. Si algo se puede llevar hoy, es que usted tiene que poder decir – en medio de la situación difícil, de la circunstancia triste- mi Dios puede librarme, pero aún si no lo hace no abandonaré mi fe.

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