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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…


La Biblia dice en Hebreos 10: 19-25, consejos prácticos pastorales que da el autor de esta epístola, Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.

Este consejo es importante, porque cuando dejamos de congregarnos sufrimos las consecuencias, nos enfriamos. Usted saca un leño del fuego y lo coloca aparte y se apaga. Usted se aleja de la congregación, de los creyentes, y empieza a apagarse, no deje de congregarse ni por la célula en la semana ni en la iglesia cada fin de semana o a media semana, pero no dejemos de congregarnos, ese es el consejo de la Biblia.

Leemos en este pasaje que mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo. Todo el Antiguo Testamento nos relata la historia de Israel y cómo Israel, para llegar a Dios, tenía que hacerlo por medio de un sacerdote. En el tabernáculo existía el Lugar Santo y el Lugar Santísimo y en este lugar sólo podía ingresar el Sumo Sacerdote y al lugar Santo sólo los sacerdotes y a todo el tabernáculo de reunión sólo los sacerdotes, el pueblo se quedaba afuera, no tenía acceso a la presencia de Dios. Por eso a través del sacerdote presentaban sus ofrendas y sacrificios, pero ahora, a través de Cristo Jesús, ya no hay necesidad de ningún mediador entre nosotros que sea humano, porque ahora solo hay un mediador entre Dios y los hombres y ese es Jesucristo hombre, Él es el camino, la verdad y la vida, dice Juan 14:6.

Cristo vino y dio su cuerpo para ser sacrificado en la cruz como el Cordero de Dios, por medio de ese sacrificio tenemos hoy acceso a la presencia de Dios nuestro Señor, podemos entrar directamente a Dios. En el tabernáculo, en el templo de Jerusalén estaba la cortina que impedía ver el Lugar Santísimo, esa cortina se rasgó de arriba para abajo y eso permitió que se abriera el paso para todo el pueblo al Lugar Santísimo. Así que ahora usted puede llegar a la presencia de Dios directamente por medio del camino que es nuestro Señor Jesucristo. Usted puede hablar con Dios, usted puede llegar a Dios.

¿Usted está triste? Ore al Señor donde quiera que se encuentre, no necesita decirme: Pastor Jorge, ore por mí porque usted está más cerca de Dios. Usted está tan cerca de Dios como yo lo puedo estar y todos podemos llegar a la presencia de Dios nuestro Señor. Y eso es importante. Por eso dice que Jesús es el Sumo Sacerdote de Dios, Jesús es quien realmente puede purificarnos.

Versículo 22 de Hebreos 10 dice: Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. Antes del sacrificio de Cristo los judíos se purificaban con agua, se lavaban las manos, se lavaban los pies, los sacerdotes antes de entrar al tabernáculo pasaban por el lavacro de la purificación, se lavaban los pies, se lavaban las manos para poder ministrar en la presencia de Dios, pero ahora en Cristo nosotros podemos entrar a la presencia de Dios nuestro Señor purificados, no solo por fuera con agua sino por dentro. Hemos sido limpiados de toda culpabilidad, ahora tenemos una conciencia que no es culpable, ¿sabe por qué usted ya no es culpable de todos los pecados que cometió? porque Cristo pagó el precio de su redención usted ahora está libre de culpa, es una persona justa, sin culpa, nacida de nuevo y por eso podemos acercarnos a Dios.

Dios es santo, el hombre es pecador, pero Cristo vino para unir esos dos extremos. La pecaminosidad del hombre y la santidad de Dios son librados por medio de Cristo, usted deja de ser pecador y se convierte en un hijo de Dios y ya puede tener comunión con Dios. Por eso la insistencia que usted entregue su vida a Cristo Jesús, que reciba perdón de sus pecados, para que pueda estar en comunión con Dios nuestro Señor. Jesucristo es el verdadero purificador. ¿Qué tenemos que hacer para congregarnos con Dios y con los creyentes? Acercarnos a la presencia de Dios. Solo cuando usted se acerca puede disfrutar de la comunión con alguien, el deber del culto a Dios está inherente a la vida cristiana.

Cuando usted está enamorado de alguien se acerca, y a Dios tenemos que acercarnos, sentirlo, abrazarlo, tenerlo cerca. Usted ve a alguien con catarro y si se le acerca lo más probable es que se le pegue. Si usted tiene deseos de que se le pegue lo santo de Dios, lo bueno de Dios, lo amoroso de Dios, acérquesele. Aquello que dice dime con quién andas y te diré quién eres, es cierto. Por eso debemos acercarnos a Dios, por eso no deje de congregase, como algunos tienen por costumbre. Seguro que por televisión me están viendo personas que han dejado de congregarse. Venga, congréguese, acérquese a Dios. Es importante estar en la comunión con los hermanos.

La Biblia nos enseña que es bueno habitar los hermanos juntos en armonía. Debemos mantenernos firmes en nuestra fe, y con la plena seguridad que da la fe, interiormente estamos purificados. Continuamos en el versículos 23 Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. Siempre vamos a encontrar personas cínicas que van a atacar nuestra fe o personas burlonas que van a despreciarnos por nuestra fe, pero nosotros vamos a mantenernos firmes en nuestra fe. Nunca se aparte de la fe en Dios nuestro Señor, siempre mantenga firme su fe en Dios nuestro Señor, además dice aquí este pasaje Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.

Cuando nos congregamos nos encontramos con otros hermanos en la fe que nos estimulan a las buenas obras, que nos estimulan a ser como el Señor. Usted ve a alguien aquí en la iglesia que adora a Dios y usted se estimula a adorarlo. Ve a alguien que ora a Dios y usted se estimula para adorar a Dios. Unos a otros nos estimulamos, nos preocupamos los unos de los otros. Ahora, ¿Por qué algunos no se congregan? Por temor, por temor al qué dirán, temor a que la gente diga “¿desde cuando es usted religioso? Desde cuando es usted tan aleluya, tan protestante, tan evangélico, tan cuadrado, usted es de esos”, dicen. No importa que se burlen, yo no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios, para salvación de todo aquel que en Él cree, al judío, primeramente, y también al griego. Nunca se avergüence del Evangelio esté con quien esté. Esté con gente muy encumbrada o esté con gente muy sencilla, usted no se avergüence del Evangelio, no se convierta en discípulo secreto, discípulo cristiano con capucha que no da la cara. Vale la pena dar la cara por nuestro Señor Jesucristo y decir: Sí. Yo creo en Él, es el Hijo de Dios y tiene poder para hacer grandes cosas. Algunos no se congregan por fastidio, “no me congrego por que no son de mi clase, por qué tengo que congregarme con gente común, si yo soy gente extraordinaria”. Pues yo quiero decirle: Los súper ricos y los súper pobres cuando creen en Cristo van al cielo, porque Jesús murió por el pobre y por el rico. Jesús murió por el intelectual y por el analfabeta. Por eso no podemos menospreciar a nadie que está a la par nuestra por su condición aparente, porque Dios no mira las apariencias, Dios mira el corazón. Dios lo ama, yo también lo amo. No hay duda, no podemos alejarnos de la comunión con nuestros hermanos.

Otros no se congregan por pura vanidad, sostienen que ya se congregaron por varios años, ya se la saben todas, además no van, porque no predicará el pastor titular, va a predicar otro, entonces ¿para qué? Vanidad. Dios usa hasta los burros para habarle a sus siervos. La historia de Balaam cuenta que su burra lo convenció. A lo mejor usted puede ser convencido por un burro también, a los mejor usted está oyendo predicar a alguien y dice qué me puede enseñar este. Dios usa a la persona que menos nos imaginamos para darnos una enseñanza. Así que pongamos atención, no importa quien esté predicando, el Señor nos ha de hablar a través de esa persona. Debemos vivir para animarnos mutuamente en la presencia de Dios nuestro Señor. ¿Por qué algunos vienen a la iglesia y salen igual? ¿Sabe por qué? Tiene mucho que ver nuestra actitud. Cuando usted viene a la iglesia ¿qué espera? Lo que usted viene anticipando, eso va a recibir. Hoy voy a ir, pero a dormir, y se cuaja. Hoy iré a la iglesia y me voy a gozar, se goza. Yo voy a la iglesia, pero a disfrutar la presencia del Señor, la disfruta. Voy a ir a la congregación y me voy a meter en la adoración, se mete en la adoración. Voy a ir a la congregación y voy a recibir de Dios consuelo, recibe consuelo.

Un par de ciegos se acercaron a Jesús, y le dijeron “Señor, sánanos. Y el Señor les dijo: conforme a su fe les será hecho”. El que crea será sanado. El que no crea que será sanado, no es sanado. Usted cree que va a venir por gusto, va venir por gusto, pero si usted cree que viene para recibir bendición de Dios, bendición recibe. Por eso venga anticipando que Dios va a hablarle, que Dios va a consolarle, que Dios va a sanarle, que Dios va a bendecirle. Usted va a estar en la presencia del Señor, no importa que haya miles de personas, usted debe estar en la presencia del Señor. Debe venir anticipando, esperando, creyendo, participando y entonces usted va ser bendecido. Venga dispuesto a recibir del Señor.

La mayoría de personas tienden a sentarse en el mismo lugar. 12 mil 244 butacas, pero esa es la mía, y si usted encuentra alguien ahí, casi que lo reprende, porque esa butaca ya tiene la forma mía. Nos gusta sentarnos en el mismo lugar, pero también es importante conocer a los que se sientan cerca de nosotros, porque después usted dice, hoy no vino aquel hermano ¿cómo es aquel hermano? ¿Qué hermano? Aquel del pelo blanco. ¿Por qué? Porque nunca le preguntó su nombre. Y de repente ya no viene, usted no sabe si lo deportaron, si está en Pavón, si está en prisión, si está enfermo, se fue al extranjero. Es importante que sepamos el nombre de la persona que se sienta al lado nuestro. Mire a las personas que están a los lados y si no sabe su nombre pregúnteselo ahora. Conozcamos a las personas por nombre, preocupémonos los unos por los otros Y si no viene, deberíamos saber dónde vive, deberíamos saber cual es el número de su teléfono y llamarlo y preguntarle por qué no llegó, qué le pasó. A lo mejor está enfermo, a los mejor está triste.

Es importante venir, y con todo el cariño y el respeto, el amor que tengo por ustedes, pero yo creo que hay que venir puntual. Si el servicio es a las 9:30 horas hay que venir antes de esa hora. Por eso es que usted no conoce el nombre de los que están ahí, porque viene cuando ya no hay chance de hablar, véngase unos minutos antes, 15, 20 minutos antes, salude a los que están allí, platique con ellos, tiene un momento de oración, un momento de reflexión. Esté desde el principio alabando al Señor, adorando al Señor. Es importante, yo sé que hay dificultades para ser puntual muchas veces. Esta mañana a mí me costó estar puntual. Primero porque anoche puse mi celular en vibrador y cuando llegué a mi casa lo dejé como estaba. Esta mañana no sonó el pito para despertarme. Me desperté, me puse el traje que había dejado listo, porque un tip para ahorrar tiempo por la mañana es dejar por la noche el traje listo que nos vamos a poner al otro día, la corbata, la camisa, los zapatos, calcetines, ropa interior, todo lo que vamos a usar, para no estar corriendo. Me iba a poner el mismo traje que me puse anoche para ir a una boda, muy elegante, muy bonito el traje, pero cuando lo vi hoy en la mañana tenía una mancha. Y me dije no puede ser, se va a notar en la televisión. Me voy a poner este otro traje que no me he puesto desde hace rato, algo pasó que el pantalón me quedó muy ajustado. Entonces a cambiarme ese traje, ponerme otro que esté como esté me lo pongo. Pero no solo el traje, para la camisa de mancuernillas, buscar las mancuernillas que van con el traje, los calcetines, los zapatos, el cincho. Total que casi me iba a bañar otra vez porque estaba sudando mucho. A veces pasan cosas que cuestan que uno salga, pero cuando uno se propone es puntual. ¿Valdrá ser puntual para las cosas de Dios? ¿Merece Dios nuestra puntualidad? Merece nuestra puntualidad. ¿Merecen nuestros hermanos nuestra puntualidad? La merecen, vale la pena. Cuando estamos enamorados queremos estar con nuestro amor el mayor tiempo posible. Enamorémonos del Señor. Estemos ahí lo más pronto posible, cada vez que venimos a adorarle.

Hechos 2:46-47 dice: No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos. Hay que congregarnos no solo puntualmente con un corazón sincero, sino venir a adorar a Dios nuestro Señor. Solo Dios es digno de adoración, cada semana que venga a la iglesia venga a rendirle honor y gloria al único que la merece.

Cuando venimos a la casa del Señor debemos cantar. No todos cantamos con una voz angelical como oímos a Iris Sandoval cantar hoy, pero usted cántele al Señor, cántele, no importa cómo cante, cántele al Señor. Usted no le está cantando a ninguno más, sino al Señor. He observado a los padres de familia cuando sus hijos pasan a cantar aquí o en el colegio. Pueden cantar los niños bien desafinados, bien gritones, muy feo, pero a su mamá y su papá se les cae la baba, abren la boca, pero como es su niña aunque cante feo canta precioso según ellos. Yo quiero decirles que aunque no cantemos bien y aunque estemos un poco desafinados, cuando usted canta su Papito que está en los cielos, Dios, lo ve y se alegra, se goza de verlo que usted disfruta cantándole. Cántele, métase en el feeling de la adoración. Primero usted se mete a adorar al Señor y después usted disfruta el haberlo hecho. Cante, si hay que levantar las manos, levántelas. Si hay que tirarse al suelo, pues tírese, arrodíllese, póstrese, haga lo que tiene que hacer, pero usted disfrute.

A veces me invita, uno de mis hijos, a comer a algún restaurante, no sé por qué escogen esos restaurantes donde hay escándalo. Hay un restaurante que no digo el nombre, porque puede ser que me sirvan mal la próxima vez, pero ahí no oye al que tiene a la par, no tiene acústica, todos hablan, todos gritan, unos le celebran el cumpleaños al otro. Es un escándalo. Cuando voy allí no puedo hablar con el que está a dos o tres lugares, apenas hablo con el que está a la par. Fui a una boda muy elegante, muy bonita, pero había un musicón y un ruido que no se podía hablar y conmigo estaba un personaje al que casi no lo oía. No importa el ruido que haya en el mundo. No importa lo que ocurra alrededor suyo, cuando usted esté en la casa del Señor entréguese a Dios, cántele con todo su corazón, enfóquese en Dios nuestro Señor. Si a la par está su suegra, su mamá, su esposa, su hija, su nuera, no importa, usted adore a Dios nuestro Señor en lugar de estar diciendo aquella vieja no se peinó, aquel no se arregló bien. Usted esté adorando a Dios nuestro Señor con todo su corazón. Venga dispuesto a adorar.

Jesucristo, Mateo 4:8-11, tuvo una terrible experiencia, dice: “De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. —Todo esto te daré si te postras y me adoras. — ¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él.” Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle”. ¿Quiere que unos ángeles vengan a servirle? ¿Quiere que el diablo se aleje de su vida? ¿Quiere que el diablo deje de tentarlo? Entonces métase en la adoración. Adore a Dios, cántele al Señor, alábelo, bendígale, entre en una comunión íntima con Dios, acérquese a Dios con todo su corazón y el diablo no se va a acercar a usted. ¿Sabe por qué el diablo se le acerca como león rugiente? Porque usted huele a carne, sabe tanto a carne que el diablo se le pega. Dice aquí hay buena carne, puedo hacer caer a este fácil, pero cuando usted está en el espíritu el diablo dice: con este ¿para qué? Este está pensando en Dios. No importa donde trabaje, usted puede trabajar en un lugar que tiene fama de mucha corrupción, pero usted está ahí viviendo en esos mundos espirituales en medio de la naturaleza del hombre, después de andar en el espíritu y no satisfacer los deseos de sus naturaleza pecaminosa, pero hay que venir a la casa del Señor dispuesto a adorarlo, dispuesto a poner atención en la Palabra.

Romanos 10:17 dice Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”. Hay que poner atención. Un día me dice una señora: Pastor, ore por mi hijo para que gane en la escuela. Yo le dije. M’hijo, antes de orar te voy a dar unos consejos. Número uno, siéntate en la primera fila. Número dos, pon atención. Número tres, toma nota de lo que te enseña el maestro. Número cuatro, repasa tus notas, haz tus tareas y te va ir bien Número cinco, vamos a orar. Pero si usted no pone atención de lo que le dicen, no se le va a quedar. Y si usted viene aquí a oír Palabra del Señor, pero en vez de oír Palabra del Señor está distraído, haciendo su presupuesto en su teléfono, en su Ipad o en Iphone no va a recibir. Si usted quiere recibir Palabra del Señor, tiene que poner atención.

Hay mucho ruido en la vida, hay muchos distractores. No se distraiga. Cuando esté estudiando ponga atención a su maestro. Cuando está trabajando, ponga atención a su cliente, ponga atención a su proveedor, ponga atención a su jefe. Cuando esté con su familia ponga atención a sus hijos, ponga atención a su mujer o le va a salir caro. Y cuando esté en la iglesia ponga atención al mensaje, óigalo atentamente. No se distraiga. Yo sé que nos gusta aquí platicar, por eso Pablo decía en su época que las mujeres callen en la iglesia, porque las pobres en aquel tiempo eran tan ignorantes que tenían que preguntarle al marido ¿y eso qué es? En cambio, hoy son tan inteligentes que son los maridos los que preguntan ¿y eso qué quiere decir? Pero eso no quiere decir que nos distraigamos hablando, tenemos que poner atención, no se distraiga porque aquí el que parpadea pierde. En un ratito se nos va la perla que el Señor tenía para nosotros, para nuestra vida, por eso vale la pena que anote, traiga su cuaderno y anote. Si le gusta escribir en su Ipad, pues anote, pero es importante que anote, porque el que no anota, no anota. El que no apunta, no apunta. Más vale pálida tinta que brillante memoria, apunte. Así que mañana cuando esté en Pavón va tener que enseñar, que compartir, va a tener sus notas. Mañana cuando lo llamen a un lado a compartir, va a tener material suficiente para enseñar, porque damos de gracia lo que de gracia hemos recibido.

Compre su Biblia y tráigala. Me impresiona ver gente haciendo fila en los Estados Unidos en las tiendas cuando iban a distribuir el Iphone five dos días antes llevando frío, llevando lluvia, llevando sol, para comprar su teléfono de siete mil y pico de quetzales. ¿Qué Biblia usamos? ¿Se lleva la de los Gedeones que están en los hoteles, por no gastar una, por no comprar una? Cómprese una Biblia buena y esa léala en su casa, anote ahí en su Biblia. Tenga una en el carro, una en la oficina, porque usted no sabe cuándo le va a servir. Ahora hasta en el celular podemos tener la Biblia, ahora me siento interesante cuando llego a un funeral y saco mi teléfono y todos piensan que voy a llamar a alguien, empiezo a leer 1 Tesalonicenses 4:13. Que importante es tener la Biblia a mano. Eso nos sirve. El otro día me invitaron a una reunión de la Sociedad Bíblica Internacional y me dijeron “Aquí viene mucha gente a pedir la Biblia que usa el Pastor Jorge”. Yo estoy usando la Nueva Versión Internacional, porque es tan sencilla que no tengo que explicarles mucho. La entienden todos. Hay otras versiones muy bonitas, pero esta es la más fácil de entender.

Así que venga dispuesto a recibir consolación. Sé que muchas veces la vida nos presenta problemas que nos hacen sentir desanimados, desconsolados alguna vez, pero cuando usted viene a la casa del Señor, cuando usted viene a la congregación de los santos, usted recibe consolación, y sale de aquí consolado, animado. Usted es refrescado de su memoria, de su identidad en Cristo y que usted puede superar cualquier situación por difícil que sea. Y podemos salir consolados y animados por la Palabra del Señor. Cuando somos consolados podemos consolar a otros. 2 Corintios 1:3-4 dice “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren”. A veces venimos a recibir consolación y otras venimos a dar consolación. Usted puede encontrarse con una persona a la que en esta semana se le murió un ser querido. Siempre tenemos a alguien que necesita consuelo, ellos vienen a recibir consuelo, pero los que estamos aquí que hemos sido consolados tenemos la responsabilidad de dar consuelo, quizás un conocido suyo viene hoy y le dice que está desempleado, a lo mejor usted ya estuvo desempleado y Dios le proveyó un empleo y puede consolar a esta persona, animarle. A lo mejor alguien viene con un hijo que va a perder el año, ya se lo dijeron, entonces consuélelo. A lo mejor usted viene sufriendo la tribulación que le robaron su laptop y ahí tenía la tesis con la que se iba a graduar, no se preocupe, puede hacerla de nuevo y ahora le va a salir mejor, porque ya sabe todo lo que puso, consuélelo. Venimos a recibir consuelo para consolar, y venimos dispuestos a mostrar a Dios nuestra gratitud. Dios ha sido fiel con nosotros nos ha dado salud, trabajo, perdón, vida en abundancia. Estamos agradecidos con Dios y por eso cuando venimos a congregarnos venimos agradecidos, contentos y dispuestos a expresarle nuestras gratitud, no solo con nuestra presencia, nuestras adoración sino también con nuestros diezmos, ofrendas, venimos y le expresamos a Dios nuestra gratitud, nuestra fe y nuestra obediencia.

Toda la Biblia está llena de enseñanza de cómo hay que entrar a la presencia de Dios. Dice que tenemos que entrar a la presencia del Señor con acciones de gracias. Siempre el pueblo de Israel vino al templo con algo que ofrecer: un buey, un cordero, una oveja, unas palomas. Jesús se sentaba en el lugar del templo donde se recogían las ofrendas simplemente a ver, se gozaba de ver cómo la gente daba, y veía como los que tenían mucho llevaban grandes bolsas de monedas y las echaban. Y Jesús no los condenaba, se gozaba viéndolos, y vio a una viuda que llegó con dos moneditas y las echó y les dijo a sus discípulos: Esta dio más que todos los demás, para ellos fue difícil de entender, porque para ellos era más echar la bolsa llena de monedas que echar dos monedas. Pero el Señor les dijo que ella había echado más que todos los demás, porque los demás dieron de lo que les sobraba, pero ella dio todo lo que tenía. Y para Dios todo es todo, y cuando usted da todo, todo es todo y cuando usted da parte, Dios lo recibe con amor y lo recibe con gratitud porque es nuestro Padre y aprecia lo que hacemos sus hijos.

Un día el Señor le habló a sus hijos, el pueblo de Israel, en Malaquías 3: 6-12 y les dijo: »Yo, el Señor, no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido exterminados. Desde la época de sus antepasados se han apartado de mis preceptos y no los han guardado. Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes —dice el Señor Todopoderoso—. »Pero ustedes replican: “¿En qué sentido tenemos que volvernos?” » ¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! »Y todavía preguntan: “¿En qué te robamos?” »En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes —la nación entera— están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando. »Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. Exterminaré a la langosta, para que no arruine sus cultivos y las vides en los campos no pierdan su fruto —dice el Señor Todopoderoso—. Entonces todas las naciones los llamarán a ustedes dichosos, porque ustedes tendrán una nación encantadora —dice el Señor Todopoderoso—.

Y en 2 Corintios 9:6-11 Pablo escribe “Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes. Como está escrito: «Repartió sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre.» El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia. Ustedes serán enriquecidos en todo sentido. Todos queremos ser enriquecidos en todo sentido, no solo espiritualmente, hay quienes dicen que el Señor nos enriquece en fe, en amor, en gracia, pero Pablo para que quede claro dice: Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios”.

Dios quiere bendecirnos, prosperarnos en todo sentido y nos pide que empecemos por ser generosos en darle a Él el diezmo, voy a ilustrarlo de esta manera. Nos encanta a los guatemaltecos comer champurradas con café, me gustan las de una panadería que tienen avena, son integrales pero con avena, grandes y las venden en paquetes, por lo general en paquetes de a diez unidades, imaginemos que ese paquete representan sus ingresos, usted recibe en ese paquete de diez galletas, diez champurradas, sus ingresos. La primera champurrada que usted saca es la que le tiene que dar al Señor. La primera, el primer cheque que usted hace de sus ingresos ha de ser siempre para el Señor, ese es el diezmo, la décima parte de lo que recibimos. ¿Qué pasaría si usted me invitara a tomar café en su casa? Me dice: -La primera champurrada es para usted, pero a mí me gusta tanto que voy a partir la champurrada y le voy a dar solo la mitad y la otra mitad se la voy a dar a mi mamá, porque le encantan también-. Muy agradecido, yo me como esa mitad, pero ¿será correcto? No. Ah, regale de las nueve champurradas, las que quiera, pero esas primera debe ser íntegra para el Señor, eso quiere decir traigan íntegro el diezmo para el templo. Usted no puede tomar de ese diezmo un poco para ayudar a su mamá, para ayudar a su tía, para ayudar a su hermano. No. Ayude a su hermano de las nueve champurradas que quedan, ahí le puede dar una a su mamá, otra a sus hermano, y usted quedarse con seis y regalar otras tres y darle al Señor lo que corresponde. ¿Me entienden hermanos? ¿Me doy a explicar?

Traigan íntegro los diezmos al fondo del templo. Los diezmos hay que traerlos al fondo del templo donde usted se congrega, usted está aquí en este templo que se llama Fraternidad Cristiana de Guatemala donde debe traer sus diezmos. Imagínese yo le digo a usted, vamos hoy a comer pero vamos a comer en el restaurante que está en el Salón Los Lagos, El Cafetal, en el Camino Real, nos vamos a dar un buen buffet, allá cuesta como 150 quetzales. Al final yo le digo: aquí estos del Camino Real tienen mucha plata, miren el edificio que tienen, mire la comida que sirven. Solo les voy a pagar la mitad de los que nos comimos y la otra mitad la voy a dar al comedor de doña Tencha que está a la vuelta de mi casa, porque esta es una señora pobrecita y yo le voy a dar la mitad de los 800 quetzales que hay que pagar aquí en el Camino Real, cuatrocientos a ella y cuatrocientos a la caja del Camino Real. ¿Me aceptarán el argumento?

Se la voy a poner de otro modo, la Empresa Eléctrica, cobra cada vez es más caro el kilovatio hora, cada vez pagamos más ¿cuántos pagan más de mil en su casa? Es mucho, pero ¿les podemos decir señores, les voy a pagar la mitad de lo que les debo y la otra mitad la voy a dar al Teletón de Fundabien? ¿Se lo van aceptar? ¡Le van a cortar la electricidad! Por eso es que los diezmos deben traerse íntegros al fondo del templo. No reparta sus diezmos por otro lado, no estoy diciendo que no ofrende en otro lado, usted puede ofrendar todo lo que quiera en otro lado, pero no del diezmo. ¿Queremos ser bendecidos y prosperados por el Señor? Él dice pruébenme, traigan sus diezmos, verán cómo abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. ¿Cuántos lo han experimentado en su vida por ser fieles diezmadores? Déle un fuerte aplauso al Señor y dígale, yo lo he experimentado, yo he dado mis diezmos, Dios me ha respondido, Dios me ha prosperado. Todo el que diezma tendrá hasta que sobreabunde, es promesa de Dios nuestro Señor, bendito sea su nombre.

Mis hermanos amados, es gracias a sus diezmos y ofrendas que la obra del Señor se sostiene, la visión se expande.

 

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…