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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…


¿Se ha enojado alguna vez, quinientas veces? El enojo es parte inherente de la naturaleza humana, todos nos enojamos a diario por alguna razón. El enojo tiene su lado positivo, pero también su lado muy peligroso. Hay que entender que Jesucristo cuando vino a la Tierra y al identificarse con el ser humano, se identificó con su naturaleza, por eso dice la Biblia que Jesucristo fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado. Por eso hay que entender que Jesús se enojó también, pero no cayó en pecado, enojarse no es pecado, pero no manejar el enojo adecuadamente nos lleva a él.

Marcos 3:1-6 dice En otra ocasión entró en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Algunos que buscaban un motivo para acusar a Jesús no le quitaban la vista de encima para ver si sanaba al enfermo en sábado. Entonces Jesús le dijo al hombre de la mano paralizada: —Ponte de pie frente a todos. Luego dijo a los otros: — ¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o matar? Pero ellos permanecieron callados. Jesús se les quedó mirando, enojado. ¿Cómo se les quedó mirando? ¿Cómo mira usted cuando está enojado? ¿Se acuerda cuando miraba su mamá cuando estaba enojada con usted? ¿Su papá cuando estaba enojado con usted’ ¿Su mujer cuando está enojada con usted? Pues dice que Jesús se les quedó mirando, enojado y entristecido por la dureza de su corazón, y le dijo al hombre: —Extiende la mano. La extendió, y la mano le quedó restablecida. Tan pronto como salieron los fariseos, comenzaron a tramar con los herodianos cómo matar a Jesús. Todo el tiempo de su ministerio, Jesús se vio acosado y acusado por los fariseos, los herodianos, la mayoría de los líderes religiosos dela época. Y Jesucristo, en este caso, sintió enojo, porque vio la dureza del corazón dela gente. Preferían guardar ciertos ritos, ciertas tradiciones que ayudar a un enfermo a sanar de su mano paralizada. Y eso le causó enojo al Señor.

El enojo tiene sus ventajas, si usted no se enoja cuando ve a su hijo de seis años fumando cigarrillos, su hijo será un enfermo de cáncer en la garganta, en los pulmones, porque usted por no enojarse lo deja pasar. Si usted no se enoja cuando ve salir a su hija semidesnuda de la casa, va a convertirse en abuelo muy pronto o estar en la funeraria sepultando a su hija muy pronto. Hace falta hoy en día que hombres y mujeres sientan el disgusto por la injusticia, por el pecado, por las malas costumbres y hagan lo que tengan que hacer. El diccionario dice que el enojo es un movimiento de ánimo que como resultado de algo que nos contraría o perjudica nos dispone contra una persona o cosa. Es un sentimiento de enfado ocasionado por faltas de respeto u obediencia, por supuesto si usted es jefe y su subalterno no lo respeta, no le obedece, pues usted tiene razón de enojarse. No se aproveche usted de que su jefe es tan aguantador, Jesucristo se enojó. Dios se enoja.

En Génesis 6 vemos cómo Dios se fastidió y se enojó por la conducta de las raza humana y decidió eliminarla con el diluvio, tuvo esa expresión de ira. Solo se salvaron los que creyeron en el mensaje de salvación: Noé, su esposa, sus hijos, sus nueras y nadie más creyó. Gracias a Noé estamos hoy, porque se preservó la raza humana. La Biblia dice que Dios es lento para la ira, pero es grande en misericordia. El hecho de que sea lento para la ira no quiere decir que nuncala tenga. Quesu esposa sea lenta para la ira, no quiere decir que nunca se va a airar, que su amigo sea lento para la ira, no quiere decir que usted siga abusando de su amistad. Tenemos que aprender que ese sentimiento de ira o enfado, molestia, disgusto, pesar, si no se controla, si no se le pone riendas a esa emoción que nosotros tenemos, nos puede llevar a cometer locuras.

¿Cómo se explica usted que una madre mate a su hija de tres años a golpes? Eso quiere decir que no controla su enojo, el enojo la lleva a la ira y la ira a la amargura y eso le hace hacer locuras. ¿Cómo se explica hombres matando a esposas, esposas matando a esposos, padres matando a hijos? Es por ese enojo que no se controla, que no se lleva a la obediencia del Espíritu Santo.

Proverbios 14:17 dice El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar”. ¿Es usted prudente? Si lo es, sabe aguantar. No conviene, señora, que si usted esta haciendo los huevos en el sartén de su casa y su esposo le dice algo que le ofenda se lo tire encima. Aguántese, porque después va tener un esposo feo, quemado, golpeado, va tener que curarlo y si el esposo no se aguanta va ir a quejarse a la Procuraduría de los Derechos Humanos del hombre para decir que usted lo quemó, lo golpeó.

El prudente, dice Proverbios 14:17, se sabe aguantar, el iracundo comete locuras, si usted no controla sus emociones va a cometer locuras. Hay hombres que en medio de su ira agarran sus maletas, las llenan de su ropa, se van de la casa y después se arrepienten, ¿por qué? Porque lo que hizo fue una locura. Hay algunos que se enojan y en medio de su enojo dicen: renuncio, se van. Ya no voy a seguir aquí y se van, y después se lamentan, porque jamás vuelven a encontrar la posición que habían conseguido, la relación que habían tenido, ¿por qué? Porque el iracundo comete locuras. En cambio, dice 1 Corintios 13:4-5, El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente”. Créanme, el Pastor Jorge no se enoja fácilmente, pero a veces se ha enojado. El enojo no debe ser una emoción que debemos soltarla fácilmente. Tenemos que guardar el control, la compostura, las riendas de nuestras emociones, no solo en nuestras manos sino en las manos del Espíritu Santo, porque Él nos da poder para tener templanza, dominio propio. Solo con el poder de Dios en nuestros corazones tenemos esa posibilidad de tener las riendas. Rubén Darío dijo: “Mi juventud fue como potro sin freno”, pero nosotros hemos tenido una juventud y podemos tener una juventud o una senectud con freno, somos como potros algunas veces, pero tiene que haber freno para que podamos controlar nuestra vida.

Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades (Proverbios 16:32). Y dominarse a sí mismo no es tarea fácil, requiere el poder de Dios en nosotros y la voluntad nuestra de poner en las manos de Dios nuestras pasiones, nuestras emociones. El amor nunca se exaspera con la gente, la exasperación es siempre un signo de derrota. Cuando alguien se exaspera es porque está derrotado, cuando perdemos la calma perdemos todo. Algunos han dicho: el que se enoja, pierde. Y por eso es importante que guardemosla calma. Un pensador dijo que la prueba de un hombre era que podía mantenerse sereno cuando todos los demás perdían la cabeza, y lo culpaban de ello. Si es odiado, no hay que darle pie al odio. Si usted es odiado no tiene por que odiar, no importa que lo odien. Si todos pierden la cabeza y se vuelve una sesión de locos, una reunión de locos, usted mantengala serenidad. Eso solo se logra cuando el Señor nos da el poder de su Espíritu Santo, y cuando nosotros estamos dispuestos a dominarnos a nosotros mismos.

Hay que resolver nuestras molestias hoy, porque si usted no resuelve su molestia hoy, mañana va a tener que sumar las molestias de ayer, la de anteayer, la de todo el mes, la de todo el año, la de toda la vida y eso no sirve para vivir. Mientras más pospongamos la enmienda de una contienda o una ruptura menos probable será que lleguemos alguna vez al arreglo. Si usted no lo arregla hoy, mañana será un poco más difícil, pasado un poco más difícil, dentro de una semana, dentro de quince años mucho más difícil. Así que es mejor arreglar las cosas cuando suceden. Si a usted se le pincha, poncha o desinfla una llanta del carro no puede seguir indefinidamente con esa llanta rodando. La va destruir. Lo correcto es que se haga a un lado y cambie esa llanta y vaya a repararla luego, porque si se le pincha otra se lo va llevarla tristeza. Lascosas hay que repararlas pronto. No hay que dejarlas para algún día. No, hoy es el mejor día para arreglar nuestras diferencias.

Proverbios 12:16 dice El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto. Qué lindo proverbio. Si usted se empieza a disgustar no lo muestre rápido, guárdelo. A lo mejor no habrá necesidad de enseñarlo, a lo mejor no habrá necesidad de mostrar su enojo, a lo mejor todo se va a arreglar pasando por alto el insulto. Mire que lindo proverbios 19:11, “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa”. El que es paciente es lento para airarse, lento para hablar pero pronto para escuchar. Por eso dice el buen juicio hace al hombre paciente, su gloria es pasar por alto la ofensa. Puede que usted vaya por la calle y alguien se le quede viendo y lo insulte, si usted pasa por alto la ofensa se va a evitar un balazo, o una trancaseada que le van a dar. Sí, a lo mejor hace algo, pero igual va quedar golpeado, y a lo mejor arrastrado, avergonzado. Si usted pasa por alto la ofensa, el otro se va a quedar queriendo bailar tango, pero para bailar tango se necesitan dos. Su gloria es pasar por alto la ofensa.

Una señora llegó conmigo hace muchas décadas a decirme: – Pastor, solo vengo a decirte que voy con el licenciado a poner mi demanda, ya no aguanto a este marido que tengo, es un aquí, es un allá-. Me soltó todo el rollo de cosas de él. Bueno – le dije- es tu decisión, pero mi consejo es que cambies de actitud, empieza a verlo como lo quieres ver, como quieres que sea. En vez de pelear cuando llegue bolo, atiéndelo bien. El hombre era alcohólico, mujeriego y parrandero. Entonces cuando él salía los viernes a parrandear y amanecía el sábado o domingo, aún el lunes, encontraba a la señora alabando a Dios, contenta, feliz. – ¿Qué quieres desayunar mi cielo? ¿Te hago tu caldo de huevos con apazote?

El hombre se quedó desconcertado, desequilibrado. Y llegó a concluir y nos lo dijo: “Yo era el que parrandeaba, yo era el que mujereaba, yo era el que me emborrachaba, y la que estaba feliz cantando era mi mujer. Entonces empecé a buscar qué pasaba y pensé que algo tenía conJorge López, porque solo de ese anda hablando, que las reuniones con él, que alegre y que bonito. Yo voy a empezar a controlar a ver que hay”. Empezó a controlar y lo que hizo fue encontrarse con Jesús y cambiar su vida, porque solo Dios puede transformar nuestras vidas y hacernos hombres o mujeres diferentes.

La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego (Proverbios 15:1). Recuerdo la historia de un amigo que me contó delante de su señora que tenía que llegar a su casa a las 8 de la noche y, por alguna razón, llegó a las 9 y la señora estaba enojada. Solo lo vio entrar y le soltó el discurso ¿con quién estabas, con quién le andaba quemando el rancho, qué andaba haciendo a esa hora por la calle? Y él la dejó hablar e hizo uso de este proverbio. Y le dijo – No mi cielo, ¿te recuerdas de aquella bolsa que tenías y que te robó aquella muchacha? Ah sí. Pues fíjate que me fui a buscar una igual para regalártela y me costó encontrarla y por eso me tardé. Aquí te traje este regalo-. Que tal si él hubiera dicho en se ese momento: Yo vengo tarde porque yo vengo a la hora que me da la gana. ¿Quién eres para reclamar? Ahí se arma un pleito de no acabar. La respuesta amable calma el enojo, es muy importante que controle sus pasiones, controle sus sentimientos. Pero la respuesta agresiva echa leña al fuego, no le eche leña al fuego, si alguien está ofendiendo, insultando, agrediendo, no le eche leña al fuego, cálmese, tranquilícese.

Los griegos definían la amargura como resentimiento prolongado. Es el espíritu que rechaza la reconciliación, rechazar la reconciliación es estar amargado y es no querer la reconciliación que siempre es buena, Dios nos ama tanto que a pesar de todos los pecados que hemos cometido envió a Jesucristo, su Hijo, para reconciliarse con nosotros. Usted y yo somos ahora hijos de Dios porque estuvo dispuesto a reconciliarse. Bien pudo enviar otro diluvio y acabar con nosotros, acabar con esta ralea de gente que tenemos con tanto problema, pero Dios busca que la gente se arrepienta y que se reconcilie con Dios, que ame a Dios con todo su corazón y ame a su prójimo como a si mismo. Por eso es tan importante que nosotros busquemos la reconciliación cada día.

Efesios 4:30-32 No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. El enojo muchas veces, decían los griegos, es como el fuego de la paja, rápido se incendia. Hoy en una sociedad como la nuestra que usamos tantos cohetillos decimos que muchas personas son de mecha corta. Cuando era niño solía quemar cohetes con mis amigos, a veces tirábamos un cohetillo y no explotaba. Íbamos a recogerlo, ya le quedaba la mecha corta. Pues un día estábamos con mi primo y un amigo quemando un mortero con la gran mecha, se incendio, lo tiró y no explotó. Entonces me dijeron te toca a vos y fui a recogerlo y ya tenía la mecha pequeña, lo encendí, lo tiramos y no explotó. Ahora te toca a vos le dijimos al otro y este fue y la mecha era muy pequeña y nuestro sentido común cero, agarramos el mortero, como había mucho aire nos abrazamos, se encendió la mecha y explotó, nos quedó un zumbido, por un rato veía negro y lucitas. Mi primo salió gritando ¡me quedé ciego! El papel china con el que forran los morteros se le había pegado en los ojos, y el otro medio mudo, éramos tres, con la mano rota. Cuando somos personas de mecha corta explotamos, nos quedamos ciegos, hacemos locuras, hacemos tonterías, dañamos.

Por eso es importante que nuestra mecha sea larga, para que podamos, todavía con tiempo, llegar y apagarla y no explotar. Por eso dice aquí: Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Finalmente, 1 Pedro3-8 En fin, vivan en armonía los unos con los otros.

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