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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Vamos a referirnos al egoísmo, tema número siete dela serie Enemigosdel amor al prójimo que hemos venido desarrollando. ¿Ha oído alguna vez hablar del egoísmo? ¿Ha conocido alguna persona egoísta? ¿Lo vio hoy en el espejo? El egoísmo nos hace quedar mal con el prójimo, es una de esas características que no deben de existir en nosotros los cristianos. El egoísmo es el excesivo aprecio que tiene una persona por sí misma. Está bien que usted se quiera, la Biblia dice que debo amar al prójimo como a mí mismo, pero no debe ser solo a mí mismo. El egoísta es puro azadón, algunos son como el azadón, porque solo jalan para sí, pero hay que ser, dicen, como la pala, porque da para los demás. El egoísmo es el excesivo aprecio que tiene una persona por sí misma y que le hace atender desmedidamente a su propio interés, sin preocuparse de los demás. La característica del egoísta es que se importa tanto, que no le importan en lo absoluto los demás, en otras palabras, es una actitud de “me da lo mismo que cualquier cosa”. Por eso, la indiferencia ni suma ni resta, es estática, deja todo tal y como está. Esto es el egoísmo: Me amo tanto que dejo de amar y me deja de importar mi prójimo.

El 26 de abril del 2010 se publicó enPrensa Librede Guatemala una de las noticias más tristes sobre la muerte de un guatemalteco en Queens, Hugo Tale Yax, quien murió apuñalado en Nueva York, tras defender a una mujer de un robo y él herido no fue auxiliado. Muchas personas pasaron a su lado en donde permanecía el cuerpo desangrándose, un buen samaritano que auxilió a una mujer necesitada, pero no tuvo la misma atención de quienes pasaban por el lugar, uno lo mueve vigorosamente, pero se aleja y se va. Otro toma una fotografía con su teléfono móvil y se va, hasta que después de hora y media llegan los bomberos y encuentran el cuerpo en una poza de sangre. Después de su muerte, su primo expresó su dolor y la falta de sensibilidad de quienes pudieron ayudarlo, pero no lo hicieron, ¿por qué? Por indiferencia.

Hace quince días, sábado por la noche, me dirigía dela Fráter Roosvelta mi casa por el bulevar San Cristóbal y de pronto veo un carro estacionado con las luces de emergencia y un cuerpo tirado en el asfalto. Me detuve, bajé la ventana para preguntar si podía ayudar. Me dio gusto ver a un joven -que había estado en el servicio- dando vía para que no fueran atropellar al hombre y ahí con el cadáver había otro hermano dela Fráter. Pregunténuevamente si podía ayudar y me contestaron los jóvenes que ya habían llamado a los bomberos. Entonces, ya me fui con la conciencia tranquila. Pero da pena pasar por donde hay alguien que necesita ayuda y simplemente nos vamos. Eso es indiferencia y la indiferencia viene del egoísmo, pensamos solo en nosotros. Yo sé que a veces pensamos “puede que nos echen el muerto, y digan que nosotros fuimos”. ¿Por qué a veces vacilamos en darle un aventón a alguien o un jalón como decimos en Guatemala? No sea que suba a uno de los miembros de esas pandillas de violadores que hay en las calles y me violen, dirála señora. Entoncesmejor se abstienen y se van. Pero nosotros sufrimos las consecuencias del egoísmo y hacemos que nuestro prójimo sufra.

2 Timoteo 3:1-5“Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,  insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno,  traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas!”. Una señal de los postreros días, de los últimos días, empieza diciendo, la gente estará llena de egoísmo. Aquel padre o madre que llega a su casa después del trabajo y pregunta: ¿Ya comieron todos? Si. Entonces saca su bistec para hacérselo. Los demás, tortilla con frijol, eso es egoísmo. Cuántas veces sirven en la mesa la canasta de panes, hay diez personas, ocho panes y ud. se come tres. Aparte de ser egoísmo es glotonería. Tiene que pensar no sólo en su propio interés sino en el de los demás. La mayoría aprecian más a su mamá que a su papá, lo vemos en la celebración del Día de la Madre, se le da más publicidad. Talvez porque ella da de mamar desde chiquitos a sus hijos, tal vez porque a la hora de la comida ella se encarga de que no sólo tengan que comer sino que se asegura que se lo coman, y a veces la mamá, si es necesario, se queda raspando la olla con una tortilla con tal que sus hijos coman. Eso es ejemplo de una persona que no es egoísta.

Tenemos que aprender a ser altruistas. El antónimo de egoísta es altruista. Y ¿qué significa? El altruismo es la diligencia en procurar el bien ajeno, sin esperar nada a cambio, también podemos decir que es el sacrificio personal por el bien de otros. Hace pocos días, un grupo de miembros de Fraternidad Cristiana fue a una aldea muy pobre de Jalapa y fueron a pasar una noche con las incomodidades que se dan en algunas aldeas y a comer con ciertas incomodidades que se dan en algunas aldeas, a dormir con las incomodidades que se dan en algunas aldeas, pero ¿por qué se fueron médicos, enfermeras, miembros de la iglesia, algunos profesionales, otros obreros, hombres, mujeres y niños a meterse a esta aldea de Jalapa? Fueron ayudar a cientos de personas para que recibieran una consulta médica, medicina, ropa, comida, ¿le pagamos a ese grupo para que fuera a hacerlo? No. Cubrimos los gastos de transporte, gasolina, la medicina, la comida, la ropa y otras cosas que algunos de ustedes traen. Eso es altruismo, sacrificarse, dejar de dormir en su propia cama e ir a dormir mal, por el bien ajeno. Eso es altruismo.

Aquí tenemos a personas como los que están atrás de las cámaras. Miren a este hombre moviendo la grúa, ahí está haciendo el esfuerzo, no le estamos pagando. Es más, nos estamos asegurando que traiga sus diezmos, sus ofrendas y promesas de fe. Él está ahí sirviendo atrás de una cámara. Por qué, porque es un joven altruista. Tenemos más de 400 miembros de la Zona de Campeones que domingo a domingo están cuidando a los niños y usted apenas puede con el que tiene, ellos tienen veinte, treinta cada domingo, cada sábado en la noche ellos están ahí no solo cuidándolos sino enseñándolos, instruyéndolos. Ellos podían estar en su casa durmiendo, tal vez el domingo, el único día que pueden dormir hasta tarde, pero se vienen temprano para servir. Eso es altruismo, es sacrificarse por el bien de otros, como que al ayudar nos estuviéramos ayudándonos, porque dando es como recibimos. Consolando es como somos consolados, sirviendo es como tenemos la gran satisfacción, la dicha de ser útiles en esta vida. El cristiano por naturaleza es altruista. En Mateo 20:28 dice Así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

Jesús siendo el Rey de reyes y Señor de señores, Creador de los cielos y de la Tierra vino con el propósito de servir y dar. Usted puede ser que tenga poco dinero que dar, pero tiene mucho tiempo que puede dar. Quizá usted tiene poco tiempo que dar, pero tiene su talento para servir. Todos tenemos algo que dar, no hay nadie tan pobre que no pueda dar ni tan rico que no necesite, por eso en la iglesia, el cuerpo de Cristo, todos tenemos que dar de nuestro tiempo, de nuestro talento y de nuestro tesoro, porque el que sirve, sirve, y el que no sirve, no sirve. Entonces es importante aprovechar nuestra vida para dar y, además, cuando usted da, usted asegura que va a recibir, cuando siembra y se despoja de lo mejor de la semilla, usted se asegura que va a cosechar, porque el que siembra cosecha.

Más de tres mil 500 voluntarios hay aquí en Fraternidad Cristiana de Guatemala que dan de su tiempo, su talento y su tesoro. El sábado me invitaron para hablarles un momentito a los niños del coro, hace ocho días los oímos cantar aquí. Todos los sábados se reúnen y mientras los niños ensayan, los papás se reúnen en un aula del Liceo Fráter, ahí están sentados cada uno en su escritorio recordando la época escolar. Y ¿ni se imaginan qué hacen mientras sus hijos ensayan? Están leyendo el libro Escuela para Padres. Uno de los padres lee y los demás lo comentan, todos con su libro, están aprovechando hacer la lectura, entonces estuve media hora con ellos la noche del sábado respondiendo algunas consultas sobre todo cómo aplicar disciplina, de cómo la disciplina es correctiva y nunca destructiva, etc. Y luego me fui con los niños del coro a hablarles y a decirles, aunque ustedes no lo crean este viejo pelón que está aquí fue niño y también cantó en un coro, participó en un drama y también participó en diferentes actividades enla iglesia. Asíque los felicito a ustedes niños, porque de repente entre ustedes está un futuro pastor.

Y la verdad, esos maestros que entrenan a los niños, que ensayan con los niños son altruistas, porque enseñar a cantar a cincuenta niños no es fácil, se requiere altruismo. Pero cuando somos egoístas decimos despectivamente que miren como salen, que miren quién lo hace. Yo mejor me quedo en el sofá incrementando la grasa que ya tengo, pero cuando usted se levanta y sirve a otros se convierte en una persona altruista que combate con su servicio el egoísmo. Es importante entenderlo. Juan 3:16 “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. ¿Cómo comprobamos que Dios amó? Lo comprobamos por lo que dio: ¡A su Hijo unigénito!

Hace poco capturaron a un hombre, en el Petén, acusado de golpear, violar y matar a una niña. Yo le pregunto a usted ¿estaría dispuesto dar a su hijo para que lo metieran preso en lugar de este, y a este lo perdonaran? Seguramente que no, pero eso fue lo que hizo Dios, dio a su Hijo unigénito, a Jesús, para morir en la cruz por usted, por mí, porque Dios es amor y da lo mejor que tiene para salvar a lo peor que existe.  No importa la condición en la que usted se encuentre hoy en día ni cuales son sus pecados ni sus pasados, ni sus esqueletos guardados, Cristo murió porque le ama y Cristo está  listo para ayudarle a usted a cambiar su vida por una vida nueva en Cristo, una vida llena de bendición y de paz, porque cuando amamos damos tiempo, talento y tesoro. Todo lo que somos lo damos.

1 Juan 3:16-18 dice “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?  Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad”. Dé su vida por los demás, como Él que la dio por nosotros. A veces tenemos más de lo que necesitamos, y hay otros que apenas tienen lo justo. Es importante aprovechar cada oportunidad que tenemos para compartir lo que recibimos con otros. Hace uno o tres años, me invitaron los hermanos de Enlace para ir a las Vegas a una reunión de trabajo, a participar en una gran exposición de equipos de televisión y comunicadores de todo el mundo. Unas iglesias nos invitaron a cenar esa noche. Nos llevaron a un restaurante bien bonito y cuando vi el menú, algo me llamó la atención, era un plato de los menos costosos: pollo entero con verduras.

Eso puede ser mucho pero está más barato que los demás, y comer pollo a esa hora de la noche, total que hice todos mis razonamientos, pero pedí mi pollo entero con verduras. Y todos me vieron como diciendo: Este hermano sí tiene apetito feroz. Agarré el cuchillo, corté una pierna con su cuadril, me lo comí, me comí unas cuantas verduras, un pan bien rico que había con una mantequilla deliciosa, pero me quedó el resto del gran pollo. Entonces le dije al mesero, hágame favor, empáqueme esto para llevar. Yo leí en la mente de los que estaban ahí: este pastor sí es hartón, se lo llevará al hotel para comérselo, de plano que sí. Agarré el pollo empacado, pan y verduras. Cerca del hotel donde yo estaba había visto a un hombre de la calle, de aquellos que no tienen casa, de aquellos que comen de los basureros, de aquellos que usted los mira y dice ¿cuál será la historia de este hombre? Y cuando salí del hotel dije al regreso yo le traigo algo de comer a este hombre. Y cuando íbamos por esa avenida principal que pasa entre los grandes hoteles, al pasar donde estaba pedí que se detuviera el microbus en el que íbamos, llamé al hombre, le dije aquí está tu cena, que Dios te bendiga.

Ese hombre se ha de haber dado un banquete esa noche, en la banqueta donde estaba sentado. Ahí ha de haber dicho: Dios bendiga a este hombre guapo que me trajo comida. Cuando usted le da algo a alguien recibe bendiciones. Hechos 20:32-35, Pablo despidiéndose de todos, porque ya sabe que va a su final dice “Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados.  No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie.  Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”.

¿Trabajamos duro? Si, y a veces nos preguntamos ¿para qué trabajo tanto? ¿Para qué hago tanta plata? Para ayudar. Usted empieza, de lo que recibe de su trabajo, dando el diez por ciento para la obra del Señor, ahorrando por lo menos un 10 por ciento para usted y compartiendo con algún necesitado. No salude con sombrero ajeno, no ayude al necesitado con los diezmos que son del Señor, los diezmos que son del Señor tráigalos a la iglesia y del 90 por ciento restante comparta con el necesitado, regálele al que necesita, pero el diezmo tráigalo siempre íntegro para los fondos del templo.

A veces se pregunta ¿para qué trabajo? Usted trabaja duro para ayudar a los necesitados. ¿Quienes son los necesitados? Empezando por su esposa, sus hijos, su suegra, su suegro, su mamá, su papá, sus hermanos, sus amigos y va abriendo el círculo, porque necesitados hay, Jesús dijo a los pobres siempre los tendrán con ustedes.

 

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