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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El quinto enemigo del amor al prójimo es el orgullo. El orgullo nos impide tener buenas relaciones con el prójimo. El orgullo es la madre que da a luz muchos pecados. Tome nota, los enemigos que hemos estudiado: el racismo, el odio, la lengua, la envidia, muchas veces tienen su origen en este quinto enemigo. Es el orgullo el que nos lleva a menospreciar a otras razas. Es el orgullo el que nos llena de odio, porque no deseamos perdonar o dar el primer paso para restaurar una relación. Es el orgullo el que nos lleva hablar mal de los demás. Es el orgullo el que nos lleva a envidiar los éxitos o el reconocimiento de otros.

El orgullo es lo que pensamos de aquellos que consideramos inferiores a nosotros y, por lo tanto, con el supuesto derecho de tratarlos como queramos. El orgullo saca lo rudo y no lo dulce de nuestro ser, lo animal y no lo humano. El orgullo es el exceso de estimación propia, la arrogancia ¿qué es la arrogancia? La altanería, soberbia o sentimiento de superioridad ante los demás, es la altivez, “caíste por cuanto te enalteciste”, le dijeron al querubín cubridor en Ezequiel 28. Es importante entender que el orgullo nos trae al suelo, nos trae desgracia, y a veces hasta los cristianos que piensan ser espirituales se sienten tan orgullosos de su espiritualidad que hacen de menos a otras personas, por eso es importante que aprendamos de la enseñanza de Jesús en la parábola del fariseo y el recaudador de impuestos. Lucas 18:9-14 A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos. El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos.  Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo.”  En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!” »Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

El orgulloso es una persona que cree ser mejor que los demás. Se para en medio de todos y aunque no lo diga, lo piensa. Este fariseo no lo dijo, no dijo “yo soy mejor”, lo pensó. Pero Dios lee nuestros pensamientos, Dios ve nuestros corazones, Dios sabe lo que pensamos de nosotros mismos, y esta actitud de superioridad les lleva a lastimar a aquellos que consideran que son inferiores a ellos, con comentarios, chistes sarcásticos y a menospreciarles como personas.  Su orgullo lastima a los demás y en vez de hacerse ver superiores y respetados, su actitud les hace ver inferiores y rechazados. El orgulloso que lastima y menosprecia a otros resulta, con su actitud, teniendo el efecto bumerang, porque todos los demás lo empiezan a ver con menosprecio y con rechazo por su orgullo.

El orgulloso se involucra constantemente en problemas. Alguien dijo “el temperamento hace que las personas se metan en problemas, pero el orgullo los mantiene en ellos”. Porque cuando usted se mete en un problema por la lengua, por la actitud o por lo que sea, lo que corresponde es reconocerlo y corregirlo. El orgulloso se cree tan especial en esta Tierra como para ser amigo de cualquiera, si ve que usted es amigo de él y tiene amigos de otra condición le reclama. Hay quienes no quieren relacionarse con personas de diferente raza, diferente condición social, intelectual o religiosa. Y es muy importante entender que aquel que se involucra en esos problemas no reconoce sus errores. El orgulloso no reconoce sus errores y por lo mismo ni siquiera los ve, ni mucho menos los corrige. Esta es la historia de un hombre que estaba enhebrando una aguja pero quería hacerlo en la punta dela aguja. Pormás que intentaba no podía. Cuando lo vio un amigo le dijo: Dame la aguja, se enhebra por arriba, por el ojo de la aguja y la enhebró rápidamente y sela dio. Peroel otro – orgulloso que no reconoce sus errores y por lo mismo ni siquiera los ve ni mucho menos los corrige- le dijo: Si, esa es la manera fácil de enhebrarlo, lo difícil es hacerlo por la punta.

La gente orgullosa espera que todos los traten de manera diferente. Hay una cola en el banco, o en cualquier lado y él como está lleno de orgullo busca la manera de evadir la cola y colocarse al frente. Y cuando no le dan el trato que corresponde rápidamente dice “Ustedes no saben quién soy yo”, “usted no sabe quién soy yo”. Y ese “quién soy yo” lo tiene orgulloso. Recuerde que cuando la cabeza se infla, la corona se encoge. No podemos llegar a creernos, como decimos comúnmente, la divina garza. Tenemos que luchar en contra de este orgullo. El orgulloso como se siente superior a otros no tolera que las personas reconozcan el éxito de los demás o expresen el cariño que sienten por los demás.

Cada vez que oye que alguien habla bien de otro o que siente algo muy bueno por otra persona, busca la manera de destruirle y hacer un comentario que destruya el buen comentario que se acaba de decir. Siempre tratando de minimizar lo que se ha dicho de los demás. No acepta un cumplido que resalte lo bueno de otra persona, porque se encarga de resaltar lo malo que, según él, tiene esa persona o se inventa alguna cosa, con tal de destruir lo bueno que se habla de alguien. Siempre busca minimizar los logros de los demás para sobresalir. Ah mis hijos se graduaron de la universidad, dice alguien. Y en vez de felicitarlo por eso le dice ¿de qué se graduaron? De ingenieros civiles. – Qué lástima, porque ahora está muy abajola construcción. Alguiencompra una casa en un área de la ciudad y en vez de felicitarlo por haber comprado su casa le dice – tenga cuidado, porque ahora por ahí están violando a las mujeres. Por ahí asaltan mucho, además dicen que por ahí roban carros-. Buscando la manera de minimizar los logros y éxitos de las personas. ¿Por qué? Porque es orgulloso Y eso lo hace envidioso.

Oía el testimonio de un amigo, que siendo joven y vendedor rutero, iba en autobús de un lado a otro por el país. Y tenía a un compañero con el que iban juntos a hacer las ventas. Pero este compañero un día se sacó la lotería y con el dinero que se sacó compró un automóvil. Este compañero con su automóvil pasaba a traerlo para ir juntos al trabajo. Ya no pagaba camioneta, porque el compañero lo llevaba. Y él ponía la gasolina y muy de vez en cuando, dice, que él compró para su amigo. Pero eso si se recuerda que cuando él entraba a ese carro entraba muchas veces enojado. Enojado porque decía ¿por qué no fui yo quien se sacó la lotería? ¿Por qué no soy yo el que tiene ahora este carro? En vez de estar agradecido, porque el amigo tenía la consideración de llevarlo en su carro. Hasta decía aquella frase: Dios sabe por qué le da pan al que no tiene muelas.

La envidia viene muchas veces por el orgullo. El orgulloso es un especialista en todo, es un sabelotodo ¿conoce alguien así? Se juntan en la sala a platicar, se juntan a platicar en algún restaurante y este que es orgulloso se cree que  sabe más. Usted habla de política, él es quien más sabe de política, es más, es amigo de Alfonso Portillo, de Oscar Berger, de Álvaro Arzú, de Otto Pérez.  Usted habla algo de deportes, es primo de Erick Barrondo, siempre sale con algo más. El orgulloso todo lo sabe, cualquier cosa que usted diga, él sabe más y la verdad es que no solo dice que sabe más sino que si está equivocado mantendrá su punto de vista, porque él todo lo sabe. Por cada comentario que otros hacen, tiene uno mejor y más profundo. Y si llega a darse cuenta de su error, prontamente cambiará el tema, pero no tendrá la humildad de reconocer que no sabe mucho de todo. Hay que aprender que uno no sabe de todo, uno sabe un poquito de algo, y cuando alguien que sabe de algún tema comparte, pues hay que aprovecharlo, hay que escucharlo y hay que agradecerlo.

Una cosa es cierta, nadie disfruta la compañía de un orgulloso, nadie disfruta los comentarios de un orgulloso, nadie disfruta las relaciones que destruye un orgulloso. Nadie disfruta la actitud de un orgulloso, excepto otro igual a él. Un orgulloso se da gusto con otro orgulloso, ahí sí se “dan a tacos”. Y si a usted le caen mal los orgullosos, a Dios también le caen mal. Dios resiste a los soberbios, Dios resiste a los orgullosos.

Proverbios 21:24 “Orgulloso y arrogante, y famoso por insolente, es quien se comporta con desmedida soberbia”. Proverbios 15:5 “El Señor aborrece a los arrogantes. Una cosa es segura: no quedarán impunes”. Versículo 18 “Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso”. Vea usted una persona orgullosa y pronto la verá en destrucción. Pronto la verá en fracaso, porque eso es lo que hace el orgullo, nos lleva ala destrucción. Le podría contar historias tras historias de personas que he conocido que se llenaron de orgullo y soberbia, y al poco rato, estaban totalmente en destrucción y en fracaso, a eso nos lleva el orgullo. Hay que entender que somos lo que somos por la gracia de Dios y es por Su misericordia que no hemos sido consumidos. Y por eso no podemos dejar que el orgullo tome dominio de nuestra vida.

Proverbios 21:4 Los ojos altivos, el corazón orgulloso y la lámpara de los malvados son pecado”. Romanos 12:16 “Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben”. ¿Por qué no hay armonía muchas veces en los grupos? Porque hay arrogancia en algunos de los integrantes, hay alguien lleno de soberbia. 1 Pedro 5:5 “Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque “Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes”. Romanos 12:3 dice “Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado”.

¿Usted se cree inteligente? Está bien, pero no se crea más inteligente de lo que es. ¿Se cree una persona muy exitosa? Pues créase exitosa, pero no tenga un concepto más alto de sí, del que debe tener. Sea moderado. El orgulloso tiene un concepto demasiado elevado de sí mismo. Y el apóstol Pablo nos manda a pensar con moderación de nosotros mismos. La  palabra moderación significa ajustar o disminuir lo que se considera excesivo, por ejemplo, le gustan los tamales colorados, son ricos. Pero no se coma diez, comer con moderación es comerse uno, con exceso dos. Por más que le guste usted tiene que ser moderado con lo que come, igual tiene que ser moderado con lo que piensa de usted mismo. Usted y yo somos simples mortales, peregrinos en este mundo, la muerte, al final de cuentas resulta siendo la gran igualadora de la humanidad. ¿Sabía que se muere el más rico y el más pobre? ¿El más blanco y el más negro? ¿El más alto y el más bajo? ¿El más peludo y el más pelón? ¿El más flaco y el más gordo? ¿El más famoso y el más desconocido? Todos se mueren. Cuando me llevan a orar por un enfermo oro por él, pero antes de orar por su sanidad física le digo: Usted necesita arrepentirse de sus pecados y reconocer a Jesús como su Señor y Salvador personal, porque vamos a orar y Dios tiene poder para sanarlo, pero de morirse tiene, quizá no se muera de esta, pero se va a morir de otra. Usted se va a morir y cuando usted se muera, mi estimado hermano, ¿cree que va a contar cuántos carros tiene? ¿Cree que va ser importante cuántas casas deja? ¿Cree que va a ser importante cuántos millones posee? Cuando usted se muera, se convertirá en polvo.

Fui hace algunos años a predicar  a un funeral y estaba en el cementerio, tenían ahí la caja con el difunto que iban a sepultar y yo oía que decían, qué vamos a hacer con la abuela, qué vamos a hacer conla abuela. Mirabapor todos a ver dónde estaba la abuelita, a ver que estaba haciendo. Y no logré resolver qué pasaba con ella, hasta que alguien dijo: Metámosla en la caja, entonce puse más atención, ¿cómo la van a meter en la caja? Qué si recostada en la pared del nicho del mausoleo estaba una bolsa plástica. Agarraron la bolsa con mucha reverencia y la metieron en la caja, ahí iba la abuelita o mejor dicho lo que quedaba. Los huesos que quedaban los metieron en una bolsa plástica, la metieron dentro de la caja para que cupiera el otro muerto.

Ya me imagino cuando el abuelo Jorge esté muerto dentro de unos cincuenta años, y cuando lo saquen, ¿vas a salir bien entacuchado, bien bonito? ¿Verdad que no? En primer lugar se va a convertir en el pastor calavera, detrás de ese rostro bien lindo que usted tiene hay una calavera fea, que si se la enseñan de noche, aunque no sea Halloween asusta. No nos creamos la gran cosa, porque yo he visto a hombres atléticos que en cosa de meses se convierten en personas cadavéricas y luego terminan muertos. Por eso es que nosotros tenemos que ser humildes, porque no somos más que hinchazón y podrida llaga. Por eso necesitamos que Dios venga y nos prepare para ese día en que vamos a entregar el espíritu, para que vayamos a Dios y el cuerpo vaya al polvo y enel día dela resurrección podamos ser reunidos.

Me impresiona lo que dice Filipenses 2:1-3 “Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable,  llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos”. Ahí vamos a jugarla safe como dicen en el béisbol, vamos andar seguros, considerando a los demás superiores. Usted tiene millones, considere que el otro puede tener más millones que usted. Usted tiene hijos inteligentes, considere que el otro también tiene hijos a lo mejor más inteligentes. Usted cree que tiene una esposa guapa, el otro puede tener una más guapa que la suya. El Salmo 10:4 dice “El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos”.

Sí, tenga un concepto de sí mismo sano, ámese a sí mismo, tenga autoestima correcta, pero incluya a Dios en sus pensamientos. No se entronice, no se endiose, no piense que es usted el que ha hecho todo lo que tiene, la fábrica, la finca, el negocio, los hijos,la familia. Todolo que ha logrado hacer, no es porque usted es extraordinario. No, somos personas ordinarias con un Dios extraordinario que nos da la oportunidad, la capacidad y el poder para hacer todo lo que hemos hecho.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…