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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Estamos hablando sobre el más grande mandamiento, y el segundo más grande mandamiento, está en Mateo 22:34-40 “Los fariseos se reunieron al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos. Uno de ellos, experto en la ley, le tendió una trampa con esta pregunta: —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?  —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”—le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas”. Pero hay enemigos del amor al prójimo. Mire al que está a su derecha y a su izquierda, ellos son sus prójimos más próximos. A veces amamos a alguien que está muy lejos como en el Quiché o tan lejos como en la India, pero nos cuesta amar a la aborigen que tenemos a la par o al aborigen que tenemos en la cama. Tenemos que aprender a amar al prójimo como a nosotros mismos.

Vimos ampliamente la semana pasada, si usted no pudo venir, le recomiendo comprar el CD con el mensaje o entrar a www.frater.org, link Recursos y leer, oír o ver el mensaje de la semana pasada que es la parte uno. Hablamos ampliamente de la discriminación. La discriminación se manifiesta en diferentes formas: discriminación racial, discriminación por género, discriminación por posición económica, por etnia, etc. Si nosotros queremos amar al prójimo no podemos ser personas que discriminamos a nadie por ninguna causa, porque nos puede pasar lo que le pasó a la atleta griega Voula Papahristou, expulsada de los Juegos Olímpicos por hacer un chisme en Twitter con contenido racial.

Tenemos que cuidarnos de lo que decimos de nuestros semejantes, porque Gálatas 3:26-29 dice: Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús,  porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.

Otro enemigo del amor al prójimo es el odio. La mayoría de los seres humanos alguna vez ha sentido odio, odio contra su propio padre por haberlos abandonado, como es el caso de un joven que se acercó para que orara por él, hace muchísimos años. Me dijo que le dolía mucho el brazo, oré por él, sanó, se le quitó el dolor del brazo. La semana siguiente volvió y me dijo que había vuelto el dolor en el brazo, oré por él y se le quitó el dolor. A la semana siguiente volvió con el mismo dolor. Le dije, entonces, a mí se me hace que  tú tienes un odio contra alguien, un resentimiento. Me dijo que yo tenía razón. – Mi padre me abandonó cuando yo era niño. Se fue a Estados Unidos y por culpa de él, yo he sufrido muchas, muchas dificultades en mi vida, y por eso lo odio.

–Te sugiero  – le dije-, haz una carta, en ese entonces no existía el Iphone, el Blackberry, ni los correos electrónicos, todavía se hacían las cartas con papel y lápiz. Escribe la carta y dile lo que sientes por él, pero que en el nombre de Jesús lo perdonas, que lo amas, que le pides a Dios que le bendiga, y tu sanidad va ser permanente. La respuesta fue: Yo prefiero el dolor en mi brazo que escribirle la carta a ese tal por cual. Sin embargo, pasaron los días y otro día se me acercó y me dijo: Pastor, se me quitó el dolor del brazo. ¿Qué hiciste? – Le escribí la carta a mi papá diciéndole que lo perdonaba, que gracias a Cristo soy una nueva criatura y que aunque no lo tengo a él, nunca lo tuve,  ahora tengo al Padre nuestro que está en los cielos conmigo como mi propio padre.

El odio no solo es enemigo del amor al prójimo, es causal de muchas enfermedades. Cuando usted se llena de odio, de resentimientos, se produce a sí mismo enfermedades. Juvenal dijo: En cuerpo sano, mente sana. A veces nuestra mente no está sana, entonces nuestro cuerpo está enfermo. Los médicos hablan que el ochenta por ciento de las enfermedades son psicosomáticas. Tienen relación muy directa a la psique, a la mente y por eso  tenemos que aprender a trabajar también con nuestra mente, para que podamos estar sanos, nuestra alma tiene que estar sana para recuperarnos pronto de cualquier enfermedad. ¿Por qué surge el odio? A veces por la envidia, por el éxito de otros. No puede sentir odio contra alguien que triunfó, gócese. ¿Quién puede tener envidia de Erick Barrondo, si apenas podemos caminar de aquí para allá, apenas podemos subir gradas? Tenemos que decir ¡qué bueno que este muchacho de 21 años se ha esforzado para marchar! ¡Triunfar! ¡Recibir el crédito por su trabajo! No sintamos envidia por el bien ajeno.

A veces surge por el dolor causado, como el caso del joven que les cuento que se resistía a perdonar a su papá. Y si usted examina su corazón, es probable que ahí estén algunos personajes a los que usted les ha tenido odio: aquel maestro que delante de todos le puso ese apodo terrible que ahora tiene. Aquel catedrático que nunca le aprobó su tesis, y por lo tanto usted no se ha podido graduar. Hay muchas personas, a veces instituciones que nos provocan o sentimos hacia ellos odio. Proverbios 10:12 dice: El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas. Tenemos que evitar odiar. Por eso dice amar al prójimo como a sí mismo, es el segundo mandamiento más importante, pero hay quienes en vez de amar al prójimo, viven para odiar al prójimo.

Estaba en Miami con mi esposa, estábamos en una junta de la Confederación de Alianzas Evangélicas de Latinoamérica y terminamos temprano. Había leído que ese día había un partido de fútbol entre la selección de Guatemala y la de Colombia. Fuimos con mi esposa. Y vaya que fuimos porque había como 500 personas viendo el partido. Nos sentamos en medio, más o menos a la mitad del graderío, y en eso empezó el partido y empezaron las porras. En la parte de abajo estaba el montón de paisanos guatemaltecos, y atrás de mí estaban todos los colombianos. Alguien de los colombianos empezó a hacer esas porras racistas y a gritar: ¡Indios, indios, indios! Y entonces todos mis paisanos que estaban ahí empezaron hacer otra porra y empezaron a decir: ¡Negros, negros, negros! Cómo es posible que se fomente ese tipo de porras racistas o chistes racistas. Tenemos que evitarlo, porque eso es lo que produce odio. El odio nos lleva a hacer cosas increíblemente terribles, por eso tenemos que aprender a amar al prójimo.

Otro enemigo del amor al prójimo es la lengua. “Ay que lengua”, decimos de alguna gente que cuando se muera va a necesitar dos cajas, una para el cuerpo y otra para la lengua. Lengualarga. ¿Conoce algún lengualarga? ¿Lo vio en el espejo? La lengua nos mete en graves problemas y también en dulces situaciones. El otro día estaba sentado oyendo predicar a alguien. Decía el predicador que había un muchacho enamorando a una chica y él era muy guapo, pero llegó otro que era muy lisonjero, que hacía con su lengua maravillas y decía cosas increíbles y él fue el que se quedó con la muchacha, y entonces el dicho que me dijeron fue: casaca mata carita. Eso hay que interpretarlo para todo nuestros lectores internacionales: un joven lisonjero, un joven que habla de más y que ofrece el cielo y la luna a la chica y la enamora con su lengua. Porque a las mujeres, desde Eva para acá, son seducidas por lo que oyen, por eso la serpiente la sedujo con lo que le dijo.

Un dueño de esclavos mandó a uno hacer compras y le dijo: Mira, voy a hacer una cena, tráeme lo mejor que encuentres en el mercado. Y regresó con una gran lengua de res. – ¿Por qué me trajiste lengua? – le dijo-. Ah, la lengua es lo mejor que hay. Fíjese que por medio de la lengua la gente ha conquistado amores, ha conquistado reinos, ha obtenido grandes negocios, porque tiene la capacidad de bendecir a los dioses. Y habló mucho, tenía buena lengua el esclavo. Bueno, al otro día le dice: Anda y me traes lo peor del mercado, ojalá que no me traigas lengua. Regresa y le lleva lo peor del mercado. ¿Y qué le llevó? Otra lengua. – Ayer me trajiste lo mejor y ahora me trajiste lo peor-. Esta sí es la lengua, le dijo, la lengua puede ser lo mejor o puede ser lo peor. Con ella podemos bendecir a Dios y con ella puedo maldecir al prójimo. De la lengua pueden salir muchas bendiciones, pero también mucha maldición. Esto está en una fábula de Esopo.

Pero cuando usted lee Santiago 3:1-12 concuerdan los criterios. Dice: Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. Es decir que entre más alto es el rango que tiene dentro de la iglesia, si usted es un maestro, un líder de célula, un maestro de la Facultad de Liderazgo, un predicador de la iglesia, un servidor, un maestro de la Zona de Campeones, usted ocupa un rango en el magisterio de la iglesia, más severamente va a ser juzgado. Todos fallamos mucho. Yo estoy de acuerdo con eso ¿y usted? Todos fallamos mucho. La Biblia dice que no hay justo ni aún uno, por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios. Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.

Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal. Fíjense también en los barcos. A pesar de ser tan grandes y de ser impulsados por fuertes vientos, se gobiernan por un pequeño timón a voluntad del piloto. Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas.

Titanic, es uno de los barcos más famosos de la historia que naufragó en su primer viaje, ese primer gran barco era gobernado por un pequeño timón. ¿Cómo es posible que un pequeño timón gobierne a tremenda nave? Una sola persona detrás de ese barco pudo haberlo librado de irse al naufragio, De haber movido su timón un poquito hubiera evitado que chocara contra ese gran iceberg. Vemos a los conductores de los tremendos camiones que transportan gasolina o todo tipo de mercadería y es un hombre que va detrás del timón controlando. Los grandes aviones, aviones transatlánticos son gobernados por un pequeño timón. Y el piloto es el que decide el destino al que va esa nave. Usted con su lengua decide el destino al que va a llegar su vida. Si le dice que sí aquel hombre que la está seduciendo para caer en adulterio, usted  con su lengua conduce su vida a una situación de pecado. Si usted le dice que sí a aquellos jóvenes que lo están animando para integrar una banda de secuestradores, está llevando su vida hacia un situación muy complicada. La lengua  es la que gobierna nuestro destino, todo nuestro cuerpo. Por eso cuando usted le dice  sí al Señor, te reconozco como mi Salvador personal y te obedezco, usted en ese momento está poniendo su  vida entera bajo el cuidado de Dios, la está guiando hacia un destino de abundancia, de prosperidad, de  santidad. La lengua es el timón de nuestra vida. La lengua es un miembro muy pequeño.

¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! Un lenguazo ha producido golpes de estado, una pequeña frase, un pequeño chisme ha causado grandes divorcios de esposos, divorcios de sociedades, ha roto grandes amistades. Proverbios 16:27 dice: El perverso hace planes malvados; en sus labios hay un fuego devorador. Hay quienes tienen labios con un fuego devorador, solamente se sienta usted con ellos y empiezan a soltar chispas de fuego que incendian y consumen y destruyen a personas, destruyen naciones, destruyen reputaciones. A veces nos escandalizamos por un hombre que entra a un cine armado con un fusil AK-47 y todo tipo de armas y mata a doce adentro del cine y deja heridos a treinta y seis, pero hay personas que han asesinado la reputación no de doce sino de cientos. Qué fácil hablan de una institución, de una congregación, de un ministerio, de una empresa y la hacen pedazos con su lengua. Qué fácil. Una chispa produce terrible incendio.

La lengua es un fuego, es un pequeño fuego, también la lengua es un fuego, un mundo de maldad, siendo uno de nuestros órganos contamina todo el cuerpo y encendida por el infierno prende a su vez fuego a todo el curso de la vida. Cuánta gente  con su lengua hizo que el curso de la vida de sus hijos se convirtiera en curso de maldición, porque le pronunció palabras de maldición: tú nunca va a  salir adelante. Tú siempre serás un fracaso, tú jamás probarás el éxito, tú serás siempre un desastre. Marcó el curso de la vida como dice la versión del 60, la rueda de la creación, porque siempre se ha creído que la vida es un ciclo y cae en un círculo vicioso, todo por una lengua que maldice, una lengua que quema, que contamina y destruye el curso de la vida de una persona. El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; pero nadie puede domar la lengua.

Qué declaración tan fuerte. Nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal. Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. ¿Por qué no debemos de discriminar a nadie? Porque toda persona es creada a imagen de Dios. Y cuando insultamos, odiamos, ofendemos, discriminamos a cualquier persona estamos ofendiendo a su creador, a Dios. Por eso les he dicho que cuando vean a un niño feo en los brazos de su mamá, jamás se lo digan. Dígale qué lindo el bebé, cómo se parece a usted, porque las mamás y los papás vemos en nuestros hijos lo más lindo. Nuestro hijo es el más inteligente hasta que le pagamos veinte años de estudio y no se gradúa, entonces nos convencemos que no hay modo, pero de lo contrario toda criatura, toda persona es creada a imagen de Dios.

De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.  ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.  Dios sabe que cada relación depende de la reputación y por eso prohíbe el falso testimonio. Entre lo diez mandamientos aparece en Éxodo 20:16 No des falso testimonio en contra de tu prójimo. “No, es que yo lo vi”. “No es cierto”. Hay abogados que se especializan en falsos testimonios. “Necesito tres testigos, consígamelos”. “Usted hágame el favor, usted diga que esta persona estuvo con usted chupando el viernes. Pero si yo no chupo, soy de la Fráter. No importa, diga así”. Eclesiastés 7:1 dice Vale más el buen nombre que el buen perfume. Es mejor una buena reputación que muchas riquezas. ¿De qué sirve que usted tenga muchas riquezas, si es una persona desprestigiada por su conducta? Pero a veces es una persona desprestigiada por el falso testimonio, por alguien que destruyó su buen nombre. La lengua tiene el poder de destituir la reputación de cualquier persona, por eso este mandamiento nos advierte: no dar falso testimonio. Cada relación depende de la reputación, por eso Dios prohíbe dar falso testimonio.

Murmurar. Es común escuchar murmurar a alguien. El diccionario dice que murmurar no solo es hablar de alguien a sus espaldas sino hablar entre dientes, manifestando queja o disgusto por alguna cosa. Su esposa le sirve la sopa de espinacas que a usted no le gusta, entonces murmura. Le sale lo de ventrílocuo. Su mamá les sirve avena a los niños y empiezan a murmurar, entre dientes. Se para el pastor a pedir una promesa de fe y usted murmura. Ahí suavecito el murmullo pero usted se está quejando, así estaba el pueblo de Israel quejándose todo el tiempo contra Moisés. El Señor le concedió que llegaran codornices por todos lados, montañas de codornices, comieron codornices, dice la Biblia hasta que les salían por las narices, después de eso ya no querían más.

Calumniar. Acusación falsa dicha maliciosamente para causar daño. Qué fácil, desde chiquitos aprenden a calumniar los niños, aparece una ventana rota en el dormitorio y pregunta ¿quién la quebró? Aquel. El pobre niño que todavía no sabe hablar. Calumnia. Chismorrear, chismear, En Guatemala decimos chismosear, cuento sobre alguna noticia verdadera o falsa para dañar a alguien, para enemistar a unas personas con otras. ¡Qué cosa más terrible! Es común oír en Guatemala cuando se juntan todas las señoras en su cuchubal, una reunión en la que se juntan para ahorrar dinero, todas llevan una cuota, hay una que lo guarda y otra que cada mes recibe el dinero de todas, pero el propósito principal no necesariamente es el ahorro, es “pelar” gente. Hablar de la gente y cuando una persona se va al baño se ríen de ella, porque se vuelve el objeto de las críticas de los chismes de las demás. Hay que tener cuidado, con el chisme.

Mentir, que fácil mentimos, por qué venimos tarde, media hora más tarde, el tráfico, el tráfico, Semana Santa no hay tráfico, no hay colegio, pero siempre el tráfico. La mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean ocultando siempre la realidad en forma parcial o total. Una cierta oración puede ser una mentira si el interlocutor piensa que es falsa o que oculta parcialmente la verdad. Exageraruna verdad o, inclusive, la verdad. Caeuno en mentira con las exageraciones. Es fácil exagerar y eso es mentir. Como aquellos predicadores  evangelistas que tienen un auditorio de quinientas sillas y a la hora del llamado dicen: ahí vienen pasando los miles, y miles de almas a los pies de Cristo. Cientos de miles vienen. Ellos no mienten, ellos hablan “evangelásticamente”. Tenemos que tener cuidado con nuestras mentiras. Proverbios 6:16-19 Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que le son detestables: los ojos que se enaltecen, la lengua que miente. ¿Ha visto esos ojos que se enaltecen? Sacan el pecho, suben la cabeza, lo miran como si usted fuera una pulga. Se enaltecen. La lengua que miente, note, Dios la aborrece. Las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras,  y el que siembra discordia entre hermanos.

No esparza mentiras. Si usted sabe que alguien le estás contando algo que es una mentira no la esparza, no la difunda, no la repita. Porque usted se va a poner en el mismo plano. Proverbio 16:28 dice: El perverso provoca contiendas, y el chismoso divide a los buenos amigos. Yo he visto buenos amigos que se han separado por un chismoso. Tenga cuidado, su amistad se puede venir al suelo por un chismoso, así que no crea todo lo que oye. Proverbios 17:20 El de corazón perverso jamás prospera; el de lengua engañosa caerá en desgracia. Esto es cierto. Yo podría contarles historias, tras historias de personas que he conocido que tienen lenguas engañosas y su final es una desgracia. Hablan pestes de su familia, de sus compañeros, de sus líderes, de las empresas donde trabajan y finalmente lo que hace es terminar en desgracia. Cuide su lengua, porque hay desgracias que vienen por causa de nuestra conducta a través de la lengua.

Y ¿quién es el principal chismoso, mentiroso y destructor de relaciones? El que no hace nada. El que solo está viendo pasar el tren. 1 Timoteo 5:9-13 dice En la lista de las viudas debe figurar únicamente la que tenga más de sesenta años, que haya sido fiel a su esposo, y que sea reconocida por sus buenas obras, tales como criar hijos, practicar la hospitalidad, lavar los pies de los creyentes, ayudar a los que sufren y aprovechar toda oportunidad para hacer el bien.  No incluyas en esa lista a las viudas más jóvenes, porque cuando sus pasiones las alejan de Cristo, les da por casarse.  Así resultan culpables de faltar a su primer compromiso.  Además se acostumbran a estar ociosas y andar de casa en casa. Y no sólo se vuelven holgazanas sino también chismosas y entrometidas, hablando de lo que no deben. Hablando de lo que no deben, en buen chapín es shutes.

¿Y cuáles son las que se vuelven así? Las que no hacen nada. Si usted es una persona que no hace nada, que no se involucra en nada, esa es la que más habla mal de todo. Habla mal del coro, habla mal de la música, del predicador, de la cantante, habla mal de los servidores, de las células, mal de los jóvenes, de todos habla mal. Y ¿qué está haciendo usted por su iglesia? Nada. Ocúpese holgazán y deje de andar chismeando y hablando mal. ¿No necesitamos aprender amar al prójimo? ¿Cuál es el enemigo de amar al prójimo? Nuestra lengua. Tenemos que aprender a usar nuestra lengua para bendecir, para edificar, no para destruir.

Recuerdo, el que no hace nada, habla de todos. Usted se encuentra con alguien que habla de todos y se va a encontrar con alguien que no hace nada por todos. Nada por nadie. Por eso ocúpese y huya de los desocupados, porque seguramente lo envenenarán con sus palabras. Alguien que anda sin nada que hacer, ocioso, lo va a envenenar, se va a dedicar solo a criticar, hablar mal de todo el mundo. Efesios 4:29-30 dice: Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Si usted sabe que va a ir a tomar café con un grupo que se va a dedicar solo a hablar mal de Raymundo y de todo el mundo, no vaya. Aléjese, no se contamine, porque usted va a terminar envenenado, y la relación buena que tenía con muchas personas que ahí van a despedazar se irá enfriando, se irá acabando. Así que métale freno a su lengua.

Finalmente, les comparto estas citas bíblicas: Proverbios 10:19 “El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.” Aguántese, aunque sea cierto, usted debe aguantarse. Yo me he encontrado con hombres con sus amantes en alguna parte y aunque es cierto cuando veo a la mujer está la tentación de decirle: ¿Ya sabe con quién le están quemando el rancho? ¿Ya sabe con quién le está siendo infiel? Pero ¿edificará a la mujer a la que yo le diga eso? No. Cuidado, refrene su lengua, aguántese, métale freno a la lengua.

Proverbios 21:23 “El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias.” Es terrible cuando ya habló. Hay tres cosas que no regresan: la flecha arrojada, la palabra hablada y la oportunidad perdida. No regresan. Por eso debemos tener cuidado de aprovechar bien nuestras oportunidades, no lanzar, como dicen en Guatemala, chifletas, indirectas, chismes, calumnias, porque se complica la vida. Y la última cita que le voy a mencionar está en Proverbios 18:21 “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.” Usted puede usar su lengua para producir vida, para usted y para otros, o para producir muerte para usted y para otros. Morirán las amistades, morirán las relaciones buenas que tenía, morirá la posición que usted tenía, morirá el respeto que usted tenía, morirá la admiración que usted tenía, ¿por qué? Por hacer mal uso de la lengua.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…