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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hace una semana estábamos hablando sobre El tema “Ni yo te condeno”, hablábamos precisamente de Juan 8:1-11: Pero Jesús se fue al monte de los Olivos.  Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Toda la gente se le acercó, y él se sentó a enseñarles.  Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio del grupo  le dijeron a Jesús:

—Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio.  En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices?  Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo.  Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.  Entonces él se incorporó y le preguntó: —Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?  —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.

Desarrollamos ampliamente este tema la semana anterior, le recomiendo conseguir la grabación, entrar a internet, leerlo, oírlo, verlo para aprovechar todo lo que aprendimos de esa experiencia. Pero lo más importante de esta experiencia es lo que Jesús dice al final: ¿dónde están los que te condenan? —Se han ido Señor. Ya no están—,  y Jesús le dijo Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. Y ese desafío es el que Jesús nos presenta hoy a nosotros. Todos los que aquí estamos, mire la cara de su vecino, no tiene cara de pecador, parece angelical, parece un santo, una santa, niños buenos parecemos todos, bien bañados y bien vestidos, pero usted y yo sabemos que somos masters en pecado, hemos sacado doctorados en pecado, sabemos lo que es pecar, pero Dios nos ha perdonado todos nuestros pecados.

Esto nos lleva a una situación que desde la época de Pablo hasta el día dehoy causa controversia, todo empieza en Romanos 5: 20-21 En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor. ¿Qué concluiremos? Dice Pablo en Romanos 6:1-7 ¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde?  ¡De ninguna manera! No hay pecado que agote la gracia de Dios. Usted puede ser un dictador de aquellos crueles que hace masacres, que hace genocidios pero si viene arrepentido a los pies de Jesús, Él le va a perdonar. Usted puede ser un ladrón, un criminal como el que estaba a la par de Jesús en la cruz y que el dijo: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino y el Señor le dijo: Hoy estarás conmigo en el paraíso.

Nos preguntamos ¿cómo es posible que una persona tan pecadora pueda ser transformada y llevada al cielo así a última hora? Pero esa es la gracia de Dios, donde abundó el pecado sobreabundó la gracia de Dios, pero esto lo tomaban en la época de Pablo, algunos, como un permiso divino para seguir pecando, el argumento era si la gracia abunda mas donde se peca más, sigamos pecando, para que la gracia siga abundando. Y por eso hoy en día, inclusive, todavía hay algunos que dicen que ya no existe el pecado, que no hay pecado, que no hay infierno, ahora usted puede pecar todo lo que quiera, y es porque están malinterpretando lo que dice el apóstol Pablo. Sí, la mujer fue sorprendida en el acto mismo del adulterio y se expuso a que la mataran, y el Señor le dijo: vete y no vuelvas a pecar. Pero usando el argumento de Romanos, la mujer pudo decir, bueno Jesús me perdonó, no me mataron a pedradas, me salvé, por lo tanto, si vuelvo a pecar me vuelve a perdonar. Entonces peco, pido perdón, recibo perdón y vuelvo a pecar.

Y ese es el argumento que se está manejando en algunos círculos hoy en día que, desde la época de Pablo, ya se manejaba. Recuerdo que los gnósticos pensaban que el cuerpo era impuro, inmundo y que Dios era tan santo, tan puro que no podía habitar en el cuerpo humano. Por lo tanto, lo que se hacía con el cuerpo no era importante, se podía fornicar, asesinar, mentir, practicar la glotonería, todo lo que se quisiera, porque al fin y al cabo se iba a volver polvo y después de la muerte ya no había nada más.  Ese era un pensamiento griego, pero vino el Señor y nos ha enseñado otra verdad y nos dice que nuestro cuerpo, el cuerpo de los hijos de Dios, es  templo del Espíritu Santo, y por eso dice ¿vamos a unir nuestro cuerpo con el cuerpo de una prostituta, vamos a tener relaciones de adulterio y fornicación siendo nuestro cuerpo templo del Espíritu Santo? La respuesta de Pablo es: No. ¿Vamos a emborracharnos, porque nuestro cuerpo se va a corromper y se va a volver polvo? No. Pablo concluye: de ninguna manera vamos a persistir en el pecado, todos somos pecadores y estamos destituidos de la gloria de Dios, pero al perdonarnos Dios nuestro Señor, por su gracia abundante, nos da el desafío que le dio Jesús a la mujer sorprendida en el mismo acto del adulterio: vete y no vuelvas a pecar.

Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?  ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva. El bautismo en agua,  hoy en día, para nosotros se ha vuelto algo más aceptable, normal, común, pero para un judío, para un pagano bautizarse en agua era lo que  significa para hoy un musulmán que cree en Cristo y se bautiza, que en ese mismo momento es rechazado por su familia, es condenado al rechazo y algunas veces ala muerte. Hay países en el mundo en los que usted nace musulmán, como Egipto, en su pasaporte una vez dice que usted es musulmán, en su partida de nacimiento dice que es musulmán, no puede cambiarse así nomás de musulmán a cristiano porque se expone a cárcel, a muerte.

Y si usted es de una familia cristiana y nace en Egipto, desde su partida de nacimiento dirán que usted es cristiano.

Para nosotros en un ambiente cristiano occidental es normal convertirnos a Cristo y bautizarnos en agua, pero los paganos en la época de Pablo cuando se bautizaban en agua estaban dejando a su familia, dejando su herencia, dejando todo lo que tenían, exponiéndose a la persecución. Bautizoviene de la palabra  baptízo que significa sumergir dentro de. Por el bautismo estamos siendo sepultados juntamente con Cristo. Pablo usa la figura del bautismo como una sepultura, Agarramos a María y la bautizamos y la María deja ahí su vieja manera de vivir y empieza una vida nueva. Como una persona cristiana, cuando usted es sepultado usted está muerto. ¿Ha visto la sepultura de alguien? Se mira como bajan la caja al hoyo o cómo la suben y la meten al nicho y le ponen ladrillo encima para tapar el hoyo, pero esa persona ya está sepultada. Nosotros juntamente con Cristo somos muertos al pecado y no debemos reaccionar al pecado. Debemos reaccionar a la vida nueva que tenemos en Cristo. “Así como él resucitó y no puede volver a morir, igualmente nosotros nacemos a una vida nueva y no debemos volver al pecado”.

Romanos 6:5-6 En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección.  Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado.  La voluntad de Dios es que usted y yo ya no sigamos siendo esclavos del pecado. Hoy, la gente dice que trabaja como esclavo, para vivir como libre, pero usted no es esclavo, porque voluntariamente llega a una fábrica y pide que lo contraten y si lo contratan usted vende ocho horas , diez, doce horas de su vida todos los días y usted trabaja en esa empresa, ya sea como operario, como ejecutivo, como directivo, usted trabaja ahí, pero voluntariamente está entregando su tiempo para servir y trabajar. Una vez que usted cumpla su horario se retira y va a su casa, si quiere va a la escuela, va a hacer deporte, va al gimnasio, va a donde quiera, es libre, pero un esclavo no puede escoger el horario. En la época de Pablo un esclavo no podía escoger el horario, no podía trabajar de ocho a cinco, tenía que trabajar 24 horas, siete días a la semana, todos los años de su vida, porque pertenecía cien por ciento a su amo. Ser esclavo es no poder hacer mi voluntad sino la voluntad de mi amo, gracias a Dios que ahora ya no practicamos la esclavitud, excepto la esclavitud del pecado, el que está esclavizado al pecado vive para servir al pecado.

Cuando se está esclavizado a un pecado, se quiere dejar ese pecado, pero se sigue pecando, porque se es esclavo. Su voluntad ha sido  poseída por la pornografía, su voluntad ha sido poseída por el robo y no haya las horas que anochezca para ir a robar, no haya las horas que amanezca para ir a robar. Usted está esclavizado a ese pecado, necesita liberarse de esa esclavitud. Y gracias a Dios, en Cristo nosotros sí podemos ser libres.  Versículos 7-14 porque el que muere queda liberado del pecado. Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él.  Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él.  En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios.  De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Por lo tanto (aquí viene la conclusión de  Pablo), no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal.

Si dice Pablo “no permitan”, quiere decir que usted le da permiso al pecado. Usted es quien la da permiso al pecado. Usted es quien le da permiso a su cuerpo para darle una somatada a su esposo, usted es quien le da permiso a su cuerpo para darse una emborrachada loca, usted es quien le da permiso a su cuerpo para entrar en una parranda y llevar, como dice un cantante conocido pero perdido, una vida loca. Si tocan a la puerta de su casa y le dicen que quieren entrar para dejarle una camionada de basura, diría que no y no los deja entrar. Usted tiene autoridad  para dejar entrar a quien quiera a su casa, pero a veces damos permiso a que la camionada de basura llegue todos los días a la casa cuando sintonizamos el televisor y nos ponemos a ver aquel programa que usted estaba viendo anoche, ¿se recuerda? Basura está entrando a su casa, basura está entrando a la mente de sus hijos, basura está entrando a la mente suya, pero ¿quién le dio permiso? Usted y si da permiso hoy se ensucia, mañana también, pasado mañana también y cuando quiera dejarlo no va a poder, estará amarrado, esclavizado por cualquier pecado. Usted es quien da permiso para chismear, usted puede cerrar sus oídos al chisme, cerrar su boca al chisme, pero si le da permiso se va a volver chismoso y va a quebrantar lo que dice la Escritura: no andarán chismeando entre su pueblo.

Es importante entender que de mí depende pecar. El permiso nosotros lo damos, por eso dice la Escritura: no permitan que el pecado reine en su cuerpo mortal. Hace muchos años leí esta ilustración: “Nadie puede evitar que los pájaros vuelen sobre su cabeza, pero si puede evitar que hagan nido en la cabeza”. A todos pueden llegar los pensamientos de pecado, pero no vamos a permitir que esos pensamientos hagan nido en nuestra cabeza, porque primero pensamos, luego sentimos y después deseamos y entonces actuamos. Por eso hay que evitar darle permiso para que el pecado reine en nosotros. Luego dice: Ni obedezcan a sus malos deseos.

Hay deseos que son malos, puede venir a pedirme que ore por usted, que le eche afuera el demonio de la borrachera, pero yo  aprendí que la borrachera no es demonio, la borrachera es una obra de la naturaleza pecaminosa, de la carne, es usted a quien le gusta el guaro. El diablo no lo viene a obligar a chupar, es usted el que se pone a beber porque le gusta. Nosotros damos permiso. Y sentimos el deseo. Cuando usted siente deseos y es normal que sienta deseos, si siente deseos de acostarse con una mujer preciosa que acaba de ver, mejor vaya acostarse con la fea que tiene en su casa. Más vale vieja conocida que nueva con sida. Cada oveja busca su pareja y si Dios nos ha dado un pareja, su esposo puede estar sholco, pelón, panzón, pero está sano,  disfrútelo, porque el día demañana se levantará y tendrá que decirle bienvenida a los miembros del club del Sida, que está aumentando increíblemente. Entre más años pasa, en vez de reducirse, está aumentando el índice de infectados, más hoy en día que como era al principio entre el grupo gay, los homosexuales son el grupo que más está subiendo los índices de esa plaga incurable. ¿Por qué? Porque le damos lugar a nuestros deseos. Y luego dice: No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia.Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. Pero estamos  bajo la gracia no para seguir pecando, estamos bajo la gracia para empezar a servir a Dios.

Dios nos ha perdonado y nos dice como a la mujer: vete y no vuelvas a pecar. Ese  es el deseo de Jesús que nosotros seamos personas esclavas de Jesús, siervos, esclavos de Jesús, que hagamos la voluntad de Jesús. Seguimos en los  versículos 15-18: Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera! ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia.  Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida.  En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia. Tenemos, como dice Pablo en otra parte, que buscar la justicia. Y Jesús dice busquen primero el reino de Dios y su justicia y las demás cosas vendrán por añadidura. En el reino de Dios se obedece al Rey del reino y ese Rey del reino es Jesús y lo que Él dice se hace, por eso se quejó con sus discípulos y les dijo: ustedes me llaman Señor, Señor, y no hacen lo que yo les mando. Y en otra parte les dice ustedes serán mis amigos si hacen lo que yo les mando. Si usted quiere ser amigo de Jesús, quiere ser discípulo de Jesús tiene que obedecerle. Y si Él le dice a tierra, a tierra. Si Él le dice firmes, firmes. Si le dice ven, venga. Da, dé. Llora, llore. Ore, ore. Sirve, sirva, pero nosotros recibimos una orden del Señor y en vez de obedecerla la cuestionamos y ¿por qué, a cuenta de qué?  Pero si somos del reino de Dios tenemos que obedecer al Rey de reino. Y Pablo dice: Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad.

Qué clase  de actividad tenían los romanos, váyase al capítulo 1:18-32 Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad.  Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.  A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.  Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles.  Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros.  Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén. Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.  Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.  Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos,  calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres;  son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.

Dios ama al pecador, pero no ama al pecado. Y ese pecado se vivió en Romanos y por eso Pablo les dice que es una perversión, Dios los entregó a esa perversión por rechazar el conocimiento de Dios, por rechazar la Palabra de Dios, caen en pecado increíbles y por eso dice Pablo donde  abundó el pecado sobreabundó la gracia, porque cualquiera de estos practicantes de pecados si se arrepienten Dios los perdona y los hace nuevas criaturas, pero una vez que Dios lo perdona no vuelva a pecar, ahora ya no debe vivir como esclavo del pecado, debe vivir como esclavo de nuestro Señor Jesucristo. Volvamos al capítulo 6: 20-23 Cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la justicia. ¿Qué fruto cosechaban entonces? ¡Cosas que ahora los avergüenzan y que conducen a la muerte! Todos tenemos cosas que hicimos en medio del pecado, de nuestra vida pecaminosa que nos avergüenza y que nos llevan  a la muerte, la paga del pecado es muerte, usted emborráchese todo lo que quiera, pero va a morir de cirrosis. Usted fume todo lo que quiera, pero va a morir de cáncer en los pulmones, cáncer en la garganta. Usted tenga todas las relaciones sexuales que quiera, pero va a morir de Sida, la paga del pecado es muerte. Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna. Hoy que ha entrado a la vida cristiana, está empezando a sembrar fe, justicia, paz, obediencia y eso va a producir santidad que lo lleva a la vida eterna, porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.

Paga y dádiva. Paga  es lo que se le da a un soldado porque ha ido a la guerra, porque ha trabajado duro, merece su paga, se le da. Dádiva es algo que no merece, pero de todos modos se lo da, usted y yo no merecíamos la vida eterna, merecíamos la condenación eterna como consecuencia de la vida que llevamos, pero Dios en su gracia y en su misericordia nos ha dado esa dádiva, esa vida eterna. Puede morirse usted tranquilo, tiene vida eterna., porque Dios le amó, le perdonó y lo transformó. Podrá pensar que es casi imposible vivir sin pecar. Sí, es imposible, humanamente es imposible, usted no puede vivir sin pecar, si usted es esclavo del pecado tiene que vivir esclavizado al pecado, pero si usted cree en Cristo Jesús usted es liberado del pecado y se convierte en un esclavo de Cristo, entonces empieza a tener un poder que no es suyo, es el poder que Dios nos da. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, dijo Pablo. Con Cristo yo puedo, aún estar en la cárcel y ser santo, con Cristo yo puedo trabajar en un gobierno y ser santo, con Cristo yo puedo vivir en cualquier mundo de negocios y ser santo, porque santo viene de la palabra  griega hagios que significa diferente. Usted tiene que ser diferente. Todos pecan, sí, todos son esclavos del pecado hasta que Cristo los liberta y entonces podemos ser esclavos de Cristo y vivir en santidad. Leamos juntos la doxología que escribió Judas en los versículos 24-25 que a mí me han dado mucha fortaleza, dice Al único Dios, nuestro Salvador, que puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia, sea la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad, por medio de Jesucristo nuestro Señor, antes de todos los siglos, ahora y para siempre! Amén.

 

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