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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando lo agarran con las manos en la masa no sabe ni qué hacer, ni qué decir, ni cómo ponerse. Y ante las evidencias, no hay argumento. Cuando lo agarran como se dice in fraganti con la pistola en la mano, con la bolsa de la señora en la mano y la señora enfrente diciendo esa es mi bolsa y él me acaba de robar, la cosa se complica. Ahora, todos hemos tenido la oportunidad de estar, alguna vez, con las manos en la masa, pero no todos hemos sido sorprendidos, pero cuando lo sorprenden se arriesga, se expone a juicio. Y eso es lo que ocurrió, precisamente, cuando Jesucristo se encontraba enseñando. Estaba cerca del monte de los Olivos, que queda enfrente de la ciudad vieja de Jerusalén, en las afueras. Naturalmente ahora ha crecido tanto que este monte queda dentro de la ciudad moderna, la ciudad antigua estaba encerrada, se veía al monte de los Olivos afuera.

Juan 8:2-11. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Ahí quiere decir que bajó del monte, subió a Jerusalén y entró a donde estaba el templo que construyó originalmente el rey Salomón – ahora se encuentran varios templos, uno encima del otro y arriba solo queda un pedazo de muro, de uno de los templos construidos más recientemente-, en el primero, ahí estaba Jesucristo. Y como Jesús era un personaje de esos carismáticos, es decir atractivo, la gente ya había oído de sus milagros, ya había oído del cojo que había levantado en el estanque de Betzatá o Betesda como se le llamaba antes, ahí habían oído de las sanidades y milagros que había hecho. La gente corría a Él y se sentó a enseñarles, tranquilo, en ese momento no parecía un predicador de esos pentecostales, gritones, brincones llenos de fuego, tranquilo se sentó. Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio, no quiero que levanten la mano, pero ¿quién sabe cuántos aquí, alguna vez cayeron en adulterio? Lo único que no fueron sorprendidos, pero esta mujer cayó en adulterio, se enamoró de un muchachón, y se fue con él y tuvieron sus mil y una anoche de pasiones, pero cabal, en una de esas estaba cuando ¡ras! los agarran con las manos en la masa.

Sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio del grupo  le dijeron a Jesús:

—Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. Que penoso, porque eso es algo que usted quiere hacer muy en privado. Es terrible ser sorprendido, pero no se sorprenda, cada vez que usted está en un pecado hay alguien que lo está viendo, hay un ojo atento y es el ojo del Señor, allí está donde no hay nadie, donde está solo usted contando la plata que robó hoy, donde está solo contando las alhajas que robó, donde está solo recibiendo el rescate que le dieron por el secuestro que hizo. Esta semana estuve predicando a un grupo de pastores y líderes en McAllen, Texas, y a la salida estaba firmando los libros Fórmulas Bíblicas para Prosperar y Escuela para Padres y una persona se me acercó y me enseñó sus muñecas, había una gran cicatriz en cada una de ellas. -Estuve secuestrado por cuarenta días y estuve amarrado por cuarenta días-. Hay quienes secuestran, hay quienes extorsionan, hay quienes reciben sobornos, hay quienes matan, hay quienes mienten, todo es pecado, pero el Señor, aunque nadie nos sorprenda, para Dios no es sorpresa, conoce nuestros pecados. Como aquel niño que llega y la mamá lo ve con la boca llena de chocolate y le dice: ¿No sabes quién se comió el pastel de chocolate? Y qué dice el niño –No-, y la mamá se le queda viendo y le dice a mí me parece que fue un niñito como de tu edad. –No- a mi me parece que se llamaba Juanito igual que tú. –No- A veces negamos nuestros pecados, pero nuestro Padre nos ve la boca manchada con chocolate. Sabe que nosotros hemos sido los pecadores.

Le dijeron a Jesús, —Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. Si hoy se apedreara a todas las mujeres adulteras no habría piedras en Antigua. Porque por cada hombre adúltero tiene que haber una mujer adúltera. El adulterio no se hace solo con uno, tienen que haber dos. Si hoy se apedreara a todos los adúlteros no habría piedras en las calles. ¿Tú qué dices?  Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.  Entonces él se incorporó y le preguntó: —Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?  —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.

El propósito de estos hombres de llevar a esta mujer no era tanto aplicar la ley de Moisés con ella y apedrearla, el propósito era hacerle a Jesús una pregunta capciosa y cualquiera que fuera la respuesta iba a poner a Jesús en un brete, iba a poner a Jesús en un callejón sin salida, porque si decía sí apedréenla entonce le habrían juzgado por la ley romana diciendo: no se puede matar a alguien sin un juicio justo, sin haber sido juzgado, oído y vencido en justo juicio. Y si decía no la apedreen, entonces decían hay que matar a Jesús porque está quebrantando la ley de Moisés. De todos modos estaba en una situación muy complicada. Recordemos en Juan, ya leímos, que a Jesús lo querían matar, eso ya lo sabía. El propósito de los fariseos, de los líderes religiosos, de los saduceos, era matar a Jesús y ahora estaban buscando por medio de esta trampa una excusa para poderlo matar. ¿Cómo podían acusarlo con la respuesta que el Señor diera? En Levítico 20:10 dice claramente »Si alguien comete adulterio con la mujer de su prójimo, tanto el adúltero como la adúltera serán condenados a muerte».  Esa era la ley, y en Deuteronomio 22:22 Si un hombre es sorprendido durmiendo con la esposa de otro, los dos morirán, tanto el hombre que se acostó con ella como la mujer. Así extirparás el mal que haya en medio de Israel. Yo pregunto por curiosidad ¿si esa ley se aplicara hoy en día bajaría la población mundial a la mitad o más? Tendría que matar a un montón de gente que hoy en día cae en adulterio regularmente. Pero ¿qué hizo Jesús? ¿Respondió? No. Jesús les devolvió la responsabilidad dela decisión. Jesús no les  dijo ni sí ni no, lo que hizo fue condicionarla acción. La ley dice que hay que apedrearla,  muy bien, para que la puedan apedrear ustedes esta es la condición:

“Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo”. Ah ¿quién de ellos estaba libre de pecado? Pregúntele a su vecino si está libre de pecado. Por muy angelical que vea su esposa, usted sabe que es pecadora, por muy santo que se vea su marido, usted sabe que es un pecador, todos hemos pecado.  No hay justo ni aún uno” (Romanos 3:10), el más santo de nosotros es pecador. Y Jesucristo la puso de esta manera: ¿quieren apedrearla? que tire la primera piedra el que esté libre de pecado. Y me imagino que alguien dijo: Yo quisiera ser el primero, e4n eso vio y estaba ahí su compañero ratero. El otro vio por ahí y vio a su compañero que sabía de las andanzas juntos. Porque tendemos a ser testigos de nuestros pecados y el más grande de ellos somos nosotros. La misma Palabra de Dios dice que no hay justo ni aún uno. ¿Cuál fue el resultado de las palabras de Jesús? —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Pero eso sí nos gusta tirar la primera piedra.

¿Cuántos hemos juzgado a alguien? Estamos en una reunión, la reunión era a las 7:00, son las 7:30 cuando entra uno a la reunión, y ¿qué decimos todos los que estamos ahí? Tan impuntual. Aunque no lo conozcamos pero por dentro decimos: Este si no considera, no respeta el tiempo de los demás. Dijimos a las 7:30 y son las 8:00 y está entrando. O está usted en una reunión y alguien está con su celular trabajando con él y dice: -Ese tan irrespetuoso que es, no respeta que aquí está el jefe hablando, no respeta que aquí está el hermano diciéndonos tal cosa-. Ahora ya no sabe uno qué están haciendo, no sabemos si están leyendo la Biblia, si están viendo el partido de fútbol de la Eurocopa, no sabe uno si están haciendo su presupuesto, si están chateando, si están leyendo chistes, si están tirando mensajitos unos con otros. No se sabe. Aquí se asume que están leyendo la Biblia en su celular. Hay mucha gente que no ha aprendido la cultura del uso del celular. Da tristeza cuando uno va a un restaurante y quiere conversar con algunos amigos no puede, porque en la mesa vecina hay alguien que recibe una llamada telefónica y se pone hablar a gritos. Todo el mundo escucha. Lo curioso es que cuando se sientan hablan con los que están en la mesa lo hacen  normal. ¿Por qué tienen que gritar cuando hablan por celular? Y uno ¿qué está haciendo en ese momento? Juzgando. Al rato a uno lo llama su mujer y hace lo mismo.

Cada vez que nosotros señalamos a alguien hay tres dedos señalándonos, por eso juzgar es un problema. Jesucristo viendo estas cosas que pasaban nos instruyó y dice en Mateo 7: 1- 5»No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. » ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?  ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano. Tenemos que entender que nuestra función no es estar juzgando a todo el mundo. Y, sin embargo, juzgamos. Romanos 2:1-  Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. ¿Por qué los que tenían las piedras para apedrear a la mujer no se atrevieron a tirarlas? Porque ellos sabían que practicaron las mismas cosas. Cómo se dice en Guatemala:el león juzga por su condición. Muchas veces nosotros criticamos en otros lo que quisiéramos hacer. Recuerdo un hermano de la iglesia quedó viudo y al quedar viudo a los pocos meses andaba bien acompañado. Entonces las hermanas de su grupo de servidores me pidieron una cita para decirme que no estaban de acuerdo, porque a este hombre se le acaba de morir su esposa, y ya andaba con otra. Y ¿dónde dice la Biblia que no debe andar con otra si ya es viudo? No, es que es muy reciente, decían. Y ¿dónde dice en la Biblia cuánto tiempo tiene que esperar cuando muera su cónyuge? ¿Tiene Que esperar un mes, un año, un lustro, una década? El pobre ya está viejo, tiene hijos, necesita quien lo apoye con los muchachitos. A mí se me hace que ustedes tienen envida dela señora. No sean así.

El leónjuzga por su condición. Muchas veces nosotros criticamos algo que en nuestro corazón queremos. Mire en que carrazo anda, no sea envidioso, confórmese con su carcacha. A veces juzgamos por lo que nosotros somos, deseamos y practicamos.  Por eso hay que tener cuidado. De esta agua no beberé jamás decimos, y al rato ahí estamos. Recuerdo en mis años mozos, tenía a un compañero de estudios en la Escuela Bíblicay yo lo veía que estaba interesado en una de las chicas y le digo: a vos te gusta la fulanita. –No vos, mirale la boca de viejita que tiene-. En esa boca de viejita te vas a estar ahogando algún día – le dije-. Hablando con ella le digo a ti te gusta aquel, te he visto mera interesada. –Cómo vas a creer. Ese negro feo. Ah, ese negro feo te va llevar loca dentro de poco-. Ya llevan como cuarenta años de casados. A veces decimos no, pero por dentro queremos. Pablo dice,  Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad. ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos? Tengamos cuidado, porque a veces juzgamos, miramos a aquellos que les va bien y decimos que lo hace porque no paga impuestos. Pero al rato a usted le pasa lo mismo porque tampoco paga impuestos. Hay que tener cuidado, a veces uno juzga a otros por lo que uno mismo practica. He dicho siempre que hay muchos que no han cometido ciertos pecados, porque no han tenido la oportunidad de hacerlo. – Ese funcionario cómo roba-, ya quisiera verlo a usted en el puesto de él. Recuerdo a un amigo que lo llamaron a ocupar un puesto importante en el gobierno, es cristiano, cuando llegó dice que al siguiente día abrió una gaveta de su escritorio y estaba llena de dinero en efectivo. Llamó a su segundo y le preguntó qué era eso y le contestó: – Es su parte jefe. Yo no quiero esto. – No se que va hacer usted, pero esa es su parte-. Usted viera dicho: Padre me has provisto. Tú le enviaste cuervos negros a Elías y a mí me has enviado gángsters para conseguirme plata.

Hay quienes no caen en un pecado porque no han tenido la oportunidad de caer en el pecado, pero cuando usted tenga la oportunidad, ahí es donde vamos a probar si de veras es así como ronca duerme. Es terrible, pero cuando ya está la oportunidad entonces decimos ahora o nunca, y por eso es tan importante tomar decisiones previas para cuando nos encontremos en la circunstancia. Poreso leímos: Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.  Solo en el sentido de que los que la llevaron se retiraron, porque Jesús estaba en el templo y en el templo siempre había movimiento, había gente que entraba y salía, además estaban los que primero llegaron para que Jesús les enseñara. Entonces la mujer se quedo sola con Jesús en el sentido de que los que la capturaron y llevaron se fueron. Jesús se había librado de la trampa, no había caído en ella. No podían acusarlo para matarlo, pero su propósito trascendía a su propio bienestar personal, trascendía a cuidar su vida. Su verdadero propósito lo encontramos en los siguientes versículos, en donde nos da una enseñanza que se aplica a toda la humanidad. La historia dice que quedaron solos Jesús con la mujer. Entonces él se incorporó y le preguntó: —Mujer, ¿dónde están? La pobre mujer tirada en el piso semidesnuda, porque si estaba en el adulterio tiene que haber estado, lo más probable, desnuda y la agarraron tal como estaba, a lo mejor tomó un manto y por ahí medio se lo puso.

¿Dónde están los que te acusan? Yo le pregunto a usted ¿Dónde están los que la acusan? Porque a veces los que nos acusan viven con nosotros, en nuestra casa. A veces quien nos acusa es nuestro propio papá, nuestra propia mamá. Usted llega a contar que tuvo problemas en su casa, me echaron, ¿puedo pasar aquí la noche? – Verdad que te lo dije medio mudo que no te casaras con esta mujer. Pero sos necio-, sos aquí… Empiezala condenación. Llega el niño y por más que le diga a su papá que está cara la vida, costosos los útiles escolares, y “te traigo buenas noticias, el año entrante no vas a gastar porque voy a utilizar los mismos útiles”. ¿Qué hace usted con su hijo? Que es un bruto, que un descuidado, un desconsiderado. Y empieza a condenarlo. Se mete a un negocio y en el negocio le va mal, los que lo condena están alrededor de la mesa en su casa. Por qué te metiste a eso, sos un codicioso, un ambicioso, muy ingenuo. Y ahí están condenándolo. Mejor hubiéramos usado ese dinero para ir a Disney, ahora se lo robaron los del banco, los de la financiera, los que te vendieron ese producto falso, etc. No debemos ser los que condenan. Jesús nos da aquí un ejemplo de lo que es mostrar misericordia. Llega su hija y le dice: – mamá, te voy a hacer abuela. – ¿De quién m’hija? – No sé, pero te voy a hacer albuela-. ¿Qué hace usted en ese momento? Le da aquel discurso en el que usa todas aquellas palabras profanas que no conviene decir, y deja a la pobre muchachita temblando y la manda a hacer la maleta y que se vaya a la calle a ver qué hace para salir adelante. ¿Qué hace usted? ¿Aplica la misericordia? ¿La condena para siempre?

Hace ocho días leí el caso de una muchachita llamada Leidy Pérez de 15 años que mató a su bebé de cuatro meses y luego se suicidó, hoy en las primeras dos páginas dePrensa Librehay un gran reportaje de los niños que se están suicidando en Guatemala, en todo el interior de la República, y también enla ciudad. Ygran parte es por ese espíritu de condenación. Por eso le recomiendo leer el libro Escuela para Padres y tratar de ayudar a sus hijos y evitar que lleguen a estas situaciones. Hablaba a más de 12 mil personas que estaban en Explo Músic Fest, les decía a las señoritas que no entreguen su cuerpo a ningún muchacho antes de que se casen. Porque esta jovencita de 15 años se suicidó porque el novio que la embarazó no quiso casarse con ella, por qué arriesgarse. Primero firma y después usted se entrega, con permiso de su papá, su abuelita y de su pastor. Que se metan al hotel, a la pensión que quieran, donde quieran, tienen permiso. Las cosas tienen que hacerse dentro del orden establecido por Dios.

¿Dónde están? ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. Cuando usted llega al punto en la vida en el que ya nadie lo condena, cuando usted llega al punto en la vida en el que ya nadie lo señala, cuando usted llega punto en la vida en que nadie lo está condenando, usted es una persona que vive feliz y en paz. Pero cuando lo está condenando la gente todo el tiempo, no puede vivir en paz. A veces lo condenan tanto que hasta por las buenas acciones lo condenan. Como dicen algunos, a mí me han ofendido tanto que las caricias me hacen daño. Les conté la historia de aquel hombre que preocupado llega con el pastor y le dice – qué hago, tengo serios problemas con mi esposa, grandes conflictos, discusiones mañana, tarde y noche, ya no sé qué hacer. Estoy pensando irme dela casa-. Y el pastor le dice y ¿cuándo fue la última ve que le llevó a su esposa flores? Nunca. ¿Cuándo le llevó chocolates? Menos ¿Cuándo le escribió una tarjeta que usted la quiere y reconoce sus méritos? Tampoco. Pues hágalo. Este hombre pidió permiso, al mediodía se fue al baño de vapor, se dio un buen baño, se rasuró, se puso ropa limpia, pasó comprando una caja de chocolates, un ramo de flores, escribió en una tarjeta todo lo que pensaba de bueno para su esposa, y llegó a su casa dos horas antes de lo normal. Tocó la puerta, y cuando ella abre y mira al esposo bañado, afeitado, con flores, con chocolates, con una tarjeta le dice: No, no puede ser, hoy me estalló la olla de frijoles y mirá como quedóla cocina. Limpiando estaba cuando me vinieron avisar que el Juanito agarró la bicicleta y se fue en un desagüe y se quebró el brazo y lo tengo enyesado. Y cuando fui al hospital con él para ingresarlo dejo el carros mal parqueado y le pusieron cepo y ahora, para colmo de males, tú vienes a casa bolo.

A veces  hasta una buena acción es mal interpretada cuando usted está bajo condenación constante, ya no muy cree las cosas buenas que están haciendo la personas. ¿Dónde están los que te condenan? Ya nadie te condena, -Nadie Señor, pero esto es lo mejor que usted puede experimentar en la vida, cuando Jesús le dice: —Tampoco yo te condeno.  ¿Era digno de elogio lo que hizo la mujer? No. No era digno de elogio, pero a pesar de su gran pecado Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar”. A veces nuestra esposa o su esposo o sus hijos o sus padres o yernos o nueras o socios o amigos van a hacer cosas dignas de condenación, pero ahí es donde se manifiesta lo que hoy llamamos misericordia. Te llevaste mi carro sin permiso, lo fuiste a chocar y chocaste contra un Mercedes Benz del año, y dejaste malherida a una pobre viejita ¿qué mereces? Ahí es donde se manifiesta y debe manifestarse aún en nosotros lo que Jesús  demostró con esta mujer adúltera que se llama misericordia, misericordia es no dar a una persona el castigo que sí merece. Por supuesto que merece castigo, pero a veces nos salta la misericordia y nos acordamos que peores cosas hemos hecho, y  Dios en su misericordia nos perdonó, merecíamos la muerte, porque la Biblia dice que la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna. Nosotros mismos sabíamos que merecíamos la muerte por lo que hicimos, nosotros mismos sabemos que merecemos castigo por lo que hemos hecho, pero Dios nos muestra misericordia y por eso es que en el Antiguo Testamento, Dios le dice a su pueblo: misericordia quiero, no sacrificio. Hay pastor, por ahí anda una señora con un escote que se le ve hasta el espíritu, ¿qué podemos hacer nosotros con una señora, una jovencita que ha crecido con un estilo de vestirse que para ella es normal andar lo más holgada posible y mostrando toda la mercadería? Cuando viene a Cristo el vestuario va a ser el mismo, poco a poco ella se va dar cuenta que los hermanos en la alabanza se distraen cuando ella se agacha y va a decir: Quizá debo cambiar mi vestuario. Pero nosotros que ya cambiamos el vestuario hace ya amucho tiempo, tenemos que ser misericordiosos con esa persona. Pastor, aquel viene con un paquete de cigarrillos. Si vos eras bolo, ya se te olvidó. Yo he visto aquí hermanos venir a los pies de Cristo y seis meses después cargan su paquete de cigarrillos, pero como yo aprendí de Jesús: ni yo lo condeno, algún día el Señor obrará en él y va a dejar el cigarrillo. Y de repente ya no carga el paquete o ya no tuvo para comprarlos o ya lo dejó. Pero Dios nos enseña que debemos tener misericordia.

Aquí viene la parte crucial del tema de hoy. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. No dijo ve a buscar a tu traido, ve a buscar a tu novio y termina lo que habías comenzado, porque eso de  dejar las cosas a medias no es buena costumbre. ¿Eso se lo dijo el Señor a esta mujer? No, vete, y no vuelvas a pecar. Dígale así a su vecino. Ni yo te condeno pero no peques más. El problema es cuando somos tercos. Pastor ¿qué hago para dejar de ver a la fulanita? Pues corte, rompa. Bueno Pastor, hoy me voy a juntar con ella para decirle que ya no. Mentira. Usted llega y se junta con ella y vuelve. ¿Qué es lo mejor? Cortar. Huye de las pasiones juveniles dice Pablo a Timoteo. Porque cuando uno está apasionado está loco, en Guatemala decimos que está colgado como chorizo en tienda No le importa que todo el mundo lo vea, hay un montón de frases que tenemos para ilustrar cuando alguien está apasionado, enamoradísimo. Por eso es importante que cuando usted se encuentre frente a una tentación, hay tentaciones que los mejor es huir, en este caso huir no es cobardía. José en Egipto, es el clásico ejemplo, llegó en calidad de esclavo, lo compró un militar, este militar, un hombre muy  afortunado tenía muchos bienes y le confió todo a José y prosperaron las empresas de Potifar, pero su mujer le puso el ojo a José. No siempre, solo muchachos les ponen el ojo a las muchachas o a las señoras. Hay señoras que también son pícaras. Ella quería acostarse con José, porque su esposo estaba muy ocupado en el ejército, muy ocupado con el faraón y estaba tan ocupado que no cumplía con sus deberes conyugales. Entonces ella dijo aunque sea a este me agarro. Además José era muy atractivo, joven, fuerte, lleno de vigor, no necesitaba viagra, estaba en su plena potencia y esta señora dijo a este me lo traigo y un día que andaba cerca del dormitorio se entregó a José y cuando él vio semejante cosa no reprendió, optó por huir. Ahí no es el momento para que usted se ponga a orar ni a cantar, porque cantando va a caer redondo. ¿Qué le funcionó a José? Salir huyendo y salió huyendo en calzoncillo, porque la señora todavía alcanzó agarrarle el manto, aunque se hizo toda clase de quites. Por supuesto, todos en la casa, los otros empleados, parientes que estaban ahí vieron a José salir corriendo en calzoncillo y la mujer despechada le levantó un falso testimonio, y ahí se quedó ella desnuda, llorando y levantando el falso que José había entrado y la había abusado. Cómo son de mentirosas algunas viejas. Entonces, llegó Potifar y le creyó la historia a su mujer. José fue a parar preso.

Yo dudo que a la mente de José haya llegado el pensamiento mejor me hubiera acostado con la doña, porque ahora estoy aquí en pavón, en la cárcel sin ser culpable. Si para no pecar mas tiene que salir huyendo, salga huyendo. Y si le dicen: usted no parece hombre, no importa, no es la primera vez que se lo han dicho. Usted salga huyendo. Huya. A los ojos de Dios el que se arrepiente de sus pecados y pone su fe en Jesús para salvación ha muerto, por lo tanto, ya no puede vivir en él, porque se le ha dado una nueva vida y a partir de hoy comprométase a vivir en santidad para Dios, porque hemos muerto al pecado y hemos resucitado a una nueva vida.

¿Existe un pecado en su vida que lo esté condenando? A lo mejor todavía está luchando porque ya le da pena beber en público y se ha vuelto un bebedor de closet,  allá en su casa cuando está solo saca su botella y hasta dice: voy a celebrar mi “santa cena” en privado, se toma sus botellas de vino, sus botellas de whiskey, de ron y eso quizá le molesta. A lo mejor el pecado que le molesta es que todavía a usted le pasa como a una señorita que me visitó  hace muchos años y me dijo que estaba trabajando en tal empresa y a mí me toca ir a recibir el dinero de las ventas y empecé a sacar poquitos para mis necesidades, pero ya debo cuarenta mil y ahora no sé qué hacer. No sea cual sea el pecado que le está atormentado, si todavía lo está haciendo, si todavía sigue sustrayendo lo que no es suyo, está metiéndose a sitios de internet que no son los correctos. Ah que terrible. Recuerdo a un hombrea que me decía que eran horas de la madrugada y su esposa lo sorprendió viendo pornografía, quizá sigue siendo esclavo de la pornografía. Yono sé cuál sea el pecado que está cometiendo y lo está condenando. Se ha vuelto algo recurrente a alguna adicción que debe vencer, no puede dejar un vicio, está atado al pecado. El pecado no siempre es así de grosero, a veces el pecado es que mentimos. Que engañamos, que juzgamos, que sentimos rencores, odios. Hay toda clase de pecados. Pero yo le tengo buenas noticias, hoy es un buen día para que usted se arrepienta de sus pecados y reciba la misericordia de Dios, de poder escuchar de Jesús esas palabras: Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. Hoy es el día de recibir la misericordia de Dios, hoy es el día para arrepentirse de todo lo que está atando su vida y ser libre. Hoy es el día para aceptar el desafío de vivir en santidad y obedecer las palabras de Jesús: Vete, y no vuelvas a pecar.

 

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…