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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Sin querer queriendo esta presentación del libro Escuela para Padres se hizo en El Día del Padre, se había programado para dos semanas atrás, pero hubo atrasos en la llegada del libro. El domingo 17 de junio se hizo la presentación del segundo libro del Dr. Jorge H. López, Pastor General de Fraternidad Cristiana de Guatemala.

 

Una de las preguntas que con frecuencia me han hecho en distintas partes donde he tenido el gusto de estar es Pastor, ¿ha escrito un libro? Y por décadas la respuesta fue no. En agosto del año pasado tuve el privilegio de presentarles el primero de nuestros libros que se llama “Fórmulas bíblicas para prosperar” y en él trasladamos las enseñanzas que por décadas hemos dado aquí en Fraternidad Cristiana de Guatemala, para que la gente pueda vivir sin deudas, para que aprenda a vivir de acuerdo a sus ingresos. Hemos enseñado que cuando la sábana no alcanza hay que encoger las piernas y ajustarse a su realidad. Hemos enseñado que el que guarda siempre tiene, la Biblia dice el que ahorra poco a poco se enriquece, que hay que comprar por necesidad, no por vanidad.

Y estas enseñanzas bíblicas para prosperar es lo que ha hecho que por más de 33 años, todos los proyectos que hemos hecho han sido al estricto contado. No tenemos deudas, Dios nos tiene solventes, sin ninguna deuda y todo lo que seguimos invirtiendo es de acuerdo a la provisión que el Señor nos da. Le recomiendo adquirir este libro para que aprenda a manejar adecuadamente sus tarjetas de crédito y salga de deudas y viva verdaderamente libre, solvente. Ahora, Dios me ha dado el privilegio de escribir y publicar este mismo año el segundo libro que se llama Escuela para Padres, que resume la experiencia que el Señor me ha dado por más de 47 años de predicar el Evangelio, en más de 40 años de estar casado, de tener tres hijos, tener cinco nietos y miles de hijos espirituales. Doy gloria a Dios por esa familia tan grande que Dios nos ha dado en Fraternidad Cristiana de Guatemala.

Hay muchos que argumentan que no hay escuela para padres, en el sentido literal de un lugar a donde usted va a prepararse para ser padre, la verdad es que no hay. Y luego dicen, echando a perder se aprende, hay quienes aprendieron a ser padres echando a perder a sus hijos, y por eso creo que es conveniente que nos preparemos mejor, y en este libro, Escuela para Padres, tenemos  principios bíblicos que hemos practicado, hemos predicado y hemos aplicado en nuestra propia familia y en la familia de muchos de ustedes. Aquí hay miles de personas que han escuchado estas enseñanzas  a través de las décadas y las han puesto en práctica, y hoy aquellos que yo conocí solteros ahora están casados, tienen hijos y me disfruto verlos crecer, no solo en estatura sino en gracia y en conocimiento, porque han tomado los principios y los han aplicado. Hay algunos que no han querido reconocer estos principios bíblicos que presentamos en este libro y han tomado decisiones y actitudes diferentes, con algunos hasta hemos discutido el tema.

Hay algunos padres de familia que me han dicho que no quieren tener mano firme con sus hijos, no quieren negarles nada, quieren consentirlos, quieren que los recuerden como un padre bueno que les dio todo en la vida, les dio gusto, viajes, juguetes, carros, tarjetas de crédito y les dio, le dio y les dio. Pero algunos de estos padres, lamentablemente, al ver el producto final han llorado, han sufrido, han visto el fracaso de sus hijos, los vicios de sus hijos, la muerte de sus hijos. El que no corrige a su hijo, lo aborrece.  La Biblia dice que Dios al que ama castiga, y disciplina al que tiene por hijo. Durante estos años he visto llegar a mi despacho a mucha gete. Y he visto que la mayoría de problemas surgen en el hogar. La mayoría de complejos, de malacrianzas, de delitos, de conflictos se dan porque las personas en su hogar tuvieron una ausencia de padre. La falta de la imagen paternal produce en nuestros hijos una terrible inseguridad, no hay cosa más dura que un hijo crezca con la inseguridad de pensar que su padre no lo quiere, que su padre lo abandonó, que su padre lo despreció, que su padre lo aborreció. Leí el otro día una estadística que muestra que el 40 por ciento de los mexicanos no tiene padre, está ausente, está ausente porque se fue al extranjero a trabajar, ausente porque no asumió la responsabilidad de su familia, ausente porque está trabajando todo el tiempo y nunca está enla casa. Hayalgunos que no tienen padre.

Esta mañana al leer los periódicos me encontré con una noticia, que es una de las muchas que me ha hecho predicar sobre el tema de la familia y ahora escribir sobre el tema de los padres. EnPrensa Libredel 17 de junio del 2012,el día delpadre en Guatemala, en la página 10 se publica esta nota que dice: “Madre mata a su hija. Leidy Dinora Pérez de 15 años decidió terminar con su vida y la de su hija Luna Esperanza Martínez Pérez, de 4 meses de edad, a quien envenenó al darle un químico agrícola. Pérez utilizó una pastilla  utilizada para eliminar a los gorgojos del maíz, la que disolvió en agua. Luego con una cuchara le dio a su bebé y después ingirió el resto del veneno. La mujer salió de su casa al mediodía y regresó a eso de las 15:00 horas, según sus familiares se veía mareada y la bebé tenía espuma enla boca. Estabacompletamente fláccida, la niña ingresó en el hospital local ya muerta, mientras que la madre pereció a los pocos minutos. Agentes de la PNC que interrogaron a familiares dijeron que Pérez había amenazado en varias ocasiones con regalar, vender o matar a su hija, porque el padre de la menor no quiso casarse con ella”.

Señoritas, si esta tenía 15 años con su bebé, ha de haber empezado su vida sexual a los13, alos 14 con su novio. Créanme, la virginidad vale la pena, la castidad valela pena. Guardarsepara el matrimonio todavía valela pena. Porqué arriesgarse a quedar embarazada y luego a que el novio no quiera casarse o no quiera asumir la responsabilidad, y usted pasar con su embarazo sola, dar a luz una bebé y luego no soportar la presión de la maternidad sola. Ser madre es difícil y por eso es necesario que   se construya un hogar en pareja. Hoy hay más de cuarenta conceptos de la familia, familias entre lesbianas, familias entre homosexuales, familias de todo tipo, pero la Biblia nos enseña que Dios creó a la familia de una sola manera: un hombre y una mujer y los hijos. Y por eso insistimos en levantar este concepto importante, cuando iniciamos Fraternidad Cristiana de Guatemala el Señor nos puso claramente que deberíamos fortalecer ala familia. Poreso en nuestra visión decimos que Fraternidad Cristianas de Guatemala es una iglesia cristiana para la familia.

Hay familias de todo tipo hoy en día. Hay familias desintegradas, hay familias de madres solteras, hay familias de padres solteros, hay muchas clases de familias, pero si su familia la integran usted y su hijo o usted y su hermano, porque tenemos aquí a ese tipo de familias también. La historia más reciente fue la de un joven que iba con su familia en el automóvil y sufrieron un accidente, murieron sus padres, sus hermanos y él quedó solo. Ahí es donde se cumple la Escritura que dice que Dios hace habitar en familia a los desamparados, y aquí en la Fráter hay un hogar para todos los desamparados, todos los solteros, viudos, divorciados, huérfanos. Aquí hay un lugar para usted, para que reciba el cariño, el amor, el consejo y el regaño de padres cristianos que lo adoptan espiritualmente. Cada vez que usted se integra a una célula, a un grupo C.A.F.E. en nuestra iglesia, usted encuentra una familia que le ayuda y que le apoya.

Tenemos que darle tiempo a nuestra familia, tenemos que poner las prioridades  en el lugar correcto. El trabajo es necesario pero no conviene sacrificar a la familia por el trabajo. Los estudios son necesarios pero no conviene sacrificar  a la familia por los estudios. En el año de 1976 para el 4 de febrero cuando la Tierra se estremeció y cayó sobre Guatemala un luto terrible, casi 25 mil personas murieron en cosa de 33 segundos. Los techos de teja pesada, las gruesas paredes de adobe cayeron encima de la gente y los asfixió. Salimos ese mismo día  a ver cómo estaban las iglesias en el país, a mí me tocó el área de occidente. La primera parada la hice en Santa María Cauqué, había predicado ahí muchas veces, las casas se habían caído prácticamente todas.

Y me encontré con algunos que conocía de la iglesia que me dicen que en la madrugada se habían muerto sus padres, su esposa, sus hijos y que solamente habían quedado solos, hombres que representan la experiencia de Job hoy en día. Eso nos inspiró y motivó  a sacar fuerzas, esfuerzos y sacrificio y por seis meses, muy temprano por la mañana, salía a ayudar a la gente en tareas comunitarias, a reunirme con los alcaldes, líderes comunitarios, a gestionar ayuda para ellos y ayuda en el exterior para ellos. Logramos en seis meses ver cómo se volcó la ayuda de la iglesia internacional y vimos miles de casas construirse en todo el país. Y mucha gente fue beneficiada, pero undía elSeñor me dijo: Que bueno que estás trabajando para ayudar a las familias a tener su casa, pero que malo que estás descuidando a tu propia familia. Por seis meses había estado poco tiempo con mi esposa que estaba embrazada del que hoy es el Pastor Alex, estaba descuidando a mi primogénito que tenía apenas un año y medio.

Solo llegaba a dormir a la casa, cansado, contento y satisfecho, pero el Señor me enseñó que hay prioridades y la prioridad en nuestra vida debe ser primero Dios, luego la familia, luego la iglesia, luego el trabajo y luego muchas cosas más. No podemos poner como prioridad primero a Dios, segundo a Dios, tercero a Dios y cuarto a Dios y olvidarnos de la familia, porque la Biblia dice el que no cuida de los suyos y los de su casa es peor que un infiel la fe negó. La Biblia dice que el que no gobierna ni en su casa, no puede gobernar bien la iglesia del Señor. Y nosotros tenemos que aprender a gobernar bien nuestra casa, la iglesia chica, la iglesia pequeña es nuestra familia, “donde dos o tres están congregados en mi nombre ahí estoy yo en medio de ellos”, y esos dos o tres son usted, su esposa, su hijo. Esa es la primera iglesia que tenemos que cuidar. Ahí es donde primero tenemos que ser sacerdotes del hogar, orar por nuestra familia delante de Dios, interceder por ella. Ahí es donde tenemos que ser profetas de nuestra familia, darle consejos, regaño, guianza, dirección. Ahí es donde tenemos que ser reyes para nuestra  familia. Ser autoridad, ser gobierno y ser autoridad y gobierno significa velar por el bienestar de nuestros hijos.

Por eso escribí Escuela para Padres, porque aprendí muy joven que tenia que poner primero a Dios, pero luego a mi familia. Se ha dicho una frase muy difícil de escuchar, en algunas iglesias dicen los hijos de los pastores son los peores, y es porque muchas veces los mismos pastores se han olvidado de darle a sus hijos el tiempo debido. Los mismos pastores por amor a Dios, por amor a la iglesia, se han consagrado a servir al prójimo, pero se han olvidado que hay que servir también a muestra familia. El responsable de la familia mía soy yo, el único. Así sea yo pastor de una iglesia grande, tengo que cuidar de mis hijos, los hijos dependen de su padre, usted como padre tendrá que dar cuenta delante de Dios sobre sus hijos y por eso tiene que dedicarles tiempo, tiene que ponerlos en una prioridad importante.

Yo le digo que pensé para mí mismo: de qué mi sirve ganar al mundo si pierdo a mi famita. Es muy importante, de qué le sirve ganar millones si pierde a su familia, y por eso uno se encuentra con personas que hoy en día son muy famosas, multimillonarias, muy enriquecidas, pero infelices pero ¿por qué? Porque ganaron la fama, ganaron dinero, ganaron los bienes, pero perdieron el amor, respeto, cuidado y el cariño de sus hijos. Y eso es  muy importante, que nosotros mantengamos lo más importante en la prioridad correcta. Desde 1976 aprendí que hay que separar tiempo para nuestros hijos. Hoy décimos: le doy a mis hijos tiempo de calidad, no cantidad. Pero quiero decirle que todo hijo necesita cantidad y calidad. Cuando usted vea a un niño en el colegio, yo lo veo en el Liceo Bilingüe Fraternidad Cristiana, pasar en un acto enel Díadela Madre, del Día del Padre,  del Día de la Biblia, de lo que sea, lo primero que ellos buscan en la concurrencia es el rostro de sus papás. Y se dice uno al otro: allá está mi papá, allá está mi mamá. Lo que ellos quieren es ver a sus papás, si no está el papá presente el hijo no siente la aprobación que necesita, porque el hijo quiere la aprobación de su papá, no de otros papás. Es su propio papá, así sea feo, es su papá. Así sea panzón, es su papá. Así sea pelón, es su papá, y el niño ama a su papá, admira a su papá, por eso tenemos que aprovechar esa etapa de chicos, que es la más importante para dedicarnos a ellos, y cuando ya son viejos también, usted nunca va dejar de ser papá, siempre vamos a ser papás, y siempre van a buscarnos, así tengan 10, 20, 40, 50, 60 años siempre van a necesitar de nosotros los padres.

Por eso en este libro Escuela para Padres trato de dejarles principios que han funcionado. Hoy después de tener tres hijos, uno que va a cumplir 38, el otro 36 y el otro 33 puedo decir que sí funcionan. Ya el Señor me bendijo con cinco nietos, ya soy abuelo, cinco preciosos nietos y les voy a dar un secreto, no lo vaya a contar mucho, pronto voy a tener seis nietos si Dios lo permite, ya una de las nueras que nos dio como regalo del Día del Padre la noticia de que está embarazada, así que para diciembre o enero, Dios primero, tendremos el sexto nieto. Que Dios nos permita ver as nuestros hijos, ver a nuestros nietos, pero crecer con al bendición de Dios, con la prosperidad de Dios. ¿Quién quiere tener hijos fracasados, quién quiere tener hijos viciosos, miserables? Nadie. Todos queremos tener buenos hijos, pero para tener buenos hijos  necesitamos buenos padres. Escuela para Padres, el nombre surge porque todos decimos que no hay escuela para padres, pero yo quiero decirle que sí hay escuela paras padres y es su propia familia, el problema es que en nuestra propia escuela muchos tuvimos pésimos maestros.

Los maestros que tuvimos fueron malos. Nuestro propio padre, a veces nuestra propia madre fueron malos. Otros tuvimos muy buenos maestros, buenos padres, buenas madres, depende de los padres, gran parte, el rumbo que tomen los hijos. Por eso es tan importante que usted como padre se ubique como maestro de sus hijos. Aunque usted no les enseñe nada, van aprender de sus actitudes, van aprender de sus ejemplos, su estilo de vestir, su estilo de comer, su estilo de pagar, su estilo de endeudarse, su estilo de tratar a su esposa. Sus hijos van a estar observando todo lo que usted hace. Lo van a observar y alimentar su computadora emocional y después van a sacar esa información y si usted somata a su mujer sus hijos van a somatar a sus nueras. Créamelo, aquel papá que le pega a su mamá hace que sus hijos le peguen a sus esposas, la cosa se va reproduciendo. Es como las computadoras que solamente se les saca la información que se les ha metido. Lo mismo ocurre en la cabeza y en el corazón de nuestros hijos, solamente vamos a sacar lo que les hemos infundido, lo que les hemos enseñado. Usted dirá yo no le enseñé eso, pero tampoco le enseñó otra cosa, porque el pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace. Si usted sabe hacer lo bueno, hágalo, es muy importante.

Déjeme leerle algo de lo que escribimos acá en este libro que está precisamente acá en la página 24, dice: Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal, pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos. Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba. Cómo crece de rápido mi hijo, cómo pasa el tiempo. Mi hijo a medida que crecía me decía: “Papá algún día seré como tú, ¿cuándo regresas a casa papá?” -No lo sé hijo, pero cuando regrese jugaremos juntos, ya lo verás-. Mi hijo cumplió años hace unos días y me dijo: Gracias por la pelota, papá ¿quieres jugar conmigo? -Hoy no hijo, tengo mucho que hacer-. Está bien papá otro día será.  Se fue sonriendo, siempre sus labios las palabras: Yo quiero ser como tú. Mi hijo regresó al otro día de la universidad hecho todo un hombre,-Hijo estoy orgulloso de ti siéntate y hablemos un poco-. Hoy no papá tengo compromisos. Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar. Hoy lo llamé -hola hijo quiero verte-. Me encantaría padre, pero no tengo tiempo tú sabes, el trabajo, los niños; pero gracias por llamar, fue increíble oír tu voz. Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo era como yo. Lo que se siembra se cosecha”.

¡Ah qué terrible! Cuando nos venimos a dar cuenta, nuestros hijos ya no tienen tiempo para nosotros, pero tampoco tuvimos tiempo para ellos. Danny Berríos dice en su canción, aquella bella canción: Yo quiero ser como tú, porque mi hijo quiere ser como yo. Un padre estaba oyendo la oración de su hijo que en el cuarto decía: Dios mío ayúdame para ser como mi papá, tan bueno como mi papá. El papá que lo oyó se fue corriendo a arrodillarse a su cama y decir Dios mío ayúdame para ser tan bueno como mi hijo piensa que soy. Porque a veces nos pasa lo de Lana Turner, aquella mujer que fue símbolo sexual en la década de los 50’s y cuando escribieron su biografía le pusieron La dama, la señora y la verdad, porque una cosa es lo que la gente dice que somos, otra cosa es lo que nosotros pensamos que somos y otra cosa esla verdad. Yoquiero decirle que Dios conoce la verdad de nuestra vida, y por eso tenemos que reconocer a Dios como el Padre nuestro que estás en los cielos y vivir para obedecerle y servirle.

En este libro Escuela para Padres damos una serie de principios que son importantes para nuestra vida cristiana. Recuerde que todos tenemos maestros que recordamos con cariño. Al maestro de la escuela, del colegio que se recuerda con cariño, por eso  se hizo famosa aquella frase “A mi maestro con cariño”. Hay maestros que recordamos con cariño, hay maestros que deseamos que estén en el infierno, malos, pésimos, injustos, pero hay maestros muy buenos. Yo le quiero decir que aquí tenemos en la Fráter a cientos de excelentes maestros que trabajan en la Zona de Campeones y de Pequeños Gigantes con los niños, ya en una semana se estará celebrando a nivel nacionalel Día delMaestro y nosotros que valoramos a las personas, el domingo pasado les obsequiamos una elegante cena a todos nuestros maestros, en el Salón Lirios que está ahora cinco estrellas, un salón precioso que tenemos acá para eventos menores de 600 personas.

Le quiero decir, usted también es maestro, usted es maestro de sus hijos. Ahora ¿cómo lo van a recordar sus hijos? ¿Con cariño, como un buen maestro o con desprecio como un mal maestro? Todos tenemos una escuela en nuestra casa y todos enseñamos a nuestros hijos. Yo bendigo a Dios, porque mi esposa,la Pastoras Elsy, no solo se graduó de maestra de educación primaria urbana sino que fue una extraordinaria maestra en nuestra escuela familiar, con nuestros tres hijos varones. Ella quería irse a trabajar, porque ya se había graduado. La habíamos ayudado, lo que su papá no hizo lo hizo su papaíto, le pagué los estudios para que se graduara y ya cuando era maestra le salió una plaza en el Ministerio de Educación, pero yo le dije que no. A veces tenemos que decir no, y como yo era el director de la escuela le dije no. Ahora que están chicos los niños enséñales a ellos tres, dedícate a ellos tres, y tuvo la dicha de dedicarse a ellos, más dos sobrinos y seis vecinos que llegaban. Total, la casa parecía escuela pública, ahí tenía suficientes para enseñar. Pero esos años dedicados a los niños, a enseñarles no solo aspectos  académicos sino aspectos morales y espirituales valieron la pena.

Le dije un día, cuando los niños ya se vayan todos al colegio tú vas a tener horas libres y entonces podrás trabajar, mientras tanto ajústate a los ingresos que Dios me da. Y usted siempre puede cuando quiere, usted puede vivir con lo que tenga si usted quiere, se puede adecuar y comprar lo que realmente puede. Y el fruto final es tener hijos bien formados, bien educados. Para que lo recuerden con cariño y para que nuestros hijos no sean acomplejados e inseguros hay que amarlos, amar a su hijo. Una buena madre, un buen padre no está comparando a su hijo. Yo quisiera que mi hijo fuera rubio, de ojos azules, mírese al espejo, cómo va a tener un hijo rubio de ojos azules, solo que tenga en la familia y en el árbol genealógico algún rubio con ojos azules, de repente le va a resultar, porque a veces se parecen a nosotros y a veces se parecen a otros, Dios primero, esos otros sean parientes ya fallecidos, abuelos.

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