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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando Dios saco a Israel de Egipto estableció nuevas fiestas para los judíos, no fiestas dedicadas a los dioses paganos egipcios sino fiestas consagradas a Dios, el creador del cielo y de la tierra. La Fiesta de los Tabernáculos es una de las más importantes. En el libro de Levítico 23:33-46 habla cómo ordenó a Moisés que estableciera estas fiestas. De la Fiesta de los Tabernáculos dice en los versículos 40-44:

El primer día tomarán frutos de los mejores árboles, ramas de palmera, de árboles frondosos y de sauces de los arroyos, y durante siete días se regocijarán en presencia del Señor su Dios. Cada año, durante siete días, celebrarán esta fiesta en honor al Señor. La celebrarán en el mes séptimo. Éste será un estatuto perpetuo para las generaciones venideras. Durante siete días vivirán bajo enramadas. Todos los israelitas nativos vivirán bajo enramadas, para que sus descendientes sepan que yo hice vivir así a los israelitas cuando los saqué de Egipto. Yo soy el Señor su Dios.»
Así anunció Moisés a los israelitas las fiestas establecidas por el Señor.

Estas fiestas se realizan a finales de septiembre o principios de octubre, hacen en lo balcones, en las ventanas de las casas una enramadita, un tabernáculo, una cabaña, también en los hoteles hacen algunas de estas. La idea es que por siete días la gente viva en estas enramadas y pueda recordar cómo sus antepasados vivieron cuando estuvieron en el desierto. En Juan 7:1-48, porque es la época de la Fiestas de los Tabernáculos y dice así: Algún tiempo después – después de qué, después de lo que había ocurrido en el capitulo 5, ustedes recuerdan que Jesús hizo un milagro importante: sanó a un inválido que estaba en el estanque de Betesda esperando que al moverse por el ángel el agua pudiera lanzarse y ser sanado, pero no podía. Jesús llegó y le preguntó si quería ser sano, lo sano y como era día de reposo se le complicó la vida a Jesús, todos los fariseos empezaron a complicarle la vida, querían matarlo, así que Jesús se fue de Judea. Algún tiempo después, Jesús andaba por Galilea. No tenía ningún interés en ir a Judea, porque allí los judíos buscaban la oportunidad para matarlo. Es comprensible, si le dicen que allá por México lo están buscando para matarlo ¿qué hace usted? No va a ir, porque sabe que lo están esperando para matarlo. Jesús sabía que lo estaban buscando para matarlo. No tenía interés en ir a Jerusalén.

Faltaba poco tiempo para la fiesta judía de los Tabernáculos, así que los hermanos de Jesús le dijeron: —Deberías salir de aquí e ir a Judea, para que tus discípulos vean las obras que realizas, porque nadie que quiera darse a conocer actúa en secreto. Ya que haces estas cosas, deja que el mundo te conozca. Lo cierto es que ni siquiera sus hermanos creían en él. Y si sus hermanos no creían en Él, ya vimos en otra predicación que tenía por lo menos siete hermanos y tenía hermanas. Algunos dicen que no, escandalizándose, que no puede ser que Jesús tuviera hermanos, ¿comos así que la Virgen María tuvo más hijos? Yo le pregunto a todas las madres ¿es pecado tener hijos? No es pecado. Es honroso, el Día de la Madre entre nosotros es algo importante, al primero que tuvo fue a Jesús, quien nació virginalmente por obra y gracia del Espíritu Santo, ahí José no tuvo participación en ese embarazo, fue una obra extraordinaria de Dios, pero una vez que nació Jesús, José y María tuvieron una vida matrimonial normal. Las relaciones sexuales matrimoniales no son pecaminosas, la Biblia dice que es honroso el matrimonio y el lecho sin mancilla, pero los fornicarios e incrédulos juzgará Dios. Es normal que José y María hayan tenido una vida sexual normal, embarazos, no existía APROFAM en ese entonces, así que no había control de la natalidad. Estos hermanos de Jesús le dijeron: Deberías salir de aquí e ir a Judea, para que tus discípulos vean las obras que realizas. ¿Por qué querían exponer a Jesús a la multitud? Hoy en día le hubieran dicho: Deberías dejar que los noticieros, los periódicos y todas las redes sociales cubran tus eventos, para que te des a conocer, pero el interés como el de todo judío que esperaba la venida del Mesías, que el Cristo se levantara con poder, tomara control de Israel y lo convirtiera en un estado libre, soberano, en donde otra vez fueran un reino independiente y no ocupado, conquistado por Roma.

Por supuesto, ellos pensaban en una forma natural y si Jesús llegaba a ser rey de Israel ¿dónde iban a vivir sus hermanos? En el Palacio, así que lo estaban empujando a esta decisión, porque tenían intereses creados. Los hermanos no creían en Jesús. Por eso Jesús les dijo: —Para ustedes cualquier tiempo es bueno, pero el tiempo mío aún no ha llegado. En otras palabras les dijo: ustedes pueden ir a la fiesta el día uno o el día seis, o el siete, porque ustedes ni fu ni fa, ni huelen ni hieden, ustedes no impactan nada, ustedes pueden estar en cualquier momento en la fiestas y no van a hacer ninguna diferencia, pero si yo entro a Jerusalén ¿qué va a pasar? Lo van a capturar, ya había estado ahí, ya era conocido por el milagro que había hecho, ya había órdenes de captura contra Él. Hay personas que tienen una presencia imponente, donde quieran que entran llaman la atención. Por ejemplo, ustedes ven entrar aquí a Jennifer López, todos van a decir que ahí está la prima del Pastor, porque hay personas que así son. Ustedes ven entrar a Barak Obama y se van a impresionar, peor que es Barak, altísimo, una vara de alto, más que yo.

Jesús era una de esas personas que cuando entraba a un lugar llamaba la atención, porque tenía carácter, carisma, presencia. Dios estaba con Él. Y dijo, pero yo no puedo ir igual que ustedes, tengo que buscar el tiempo oportuno, dice, el tiempo mío aún no ha llegado. El mundo no tiene motivos para aborrecerlos; a mí, sin embargo, me aborrece porque yo testifico que sus obras son malas. En otras palabras los hermanos de Jesús entraban a Jerusalén y no hablaban nada de lo malo que hacía, porque la gente va a las fiestas religiosas, pero lo que menos hace es portarte religiosa. Llevé en un viaje a Israel a un hombre que me dijo que había ido seis veces antes, pero hasta que llegó conmigo conoció Israel, porque las veces anteriores había llegado borracho, había estado ahí borracho, y había regresado borracho. Lo mismo pasa en las fiestas nuestras, para la Semana Santa, hay quienes se la pasan en la Antigua toda la semana, pero borrachos.

Los hermanos de Jesús no atacaban el pecado, al mundo, pero Jesús sí hablaba del pecado, hablaba de lo malo que hacía la gente. Y la gente no le gusta que usted le señale su pecado. La gente quiere que usted lo deje estar, que sigan. Hoy en día estamos en la misma situación, a lo malo le llaman bueno. ¿Cómo estuvo tu fin de semana? Le van a preguntar a usted mañana. –Pues fui a la iglesia, estuvo muy bonito, y ¿a ti cómo te fue? Yo mi fui a parrandear con aquellos, nos pusimos una soca, ¡bien bolos! Aquel se encaramó en un monte, atropellamos a un burro. Y empiezan a contar todas las cosas que hicieron. ¡Ah que bueno estuvo! A lo malo le llaman bueno y a lo bueno le llaman malo. ¿Con quién estuviste? Yo anduve con aquella, no con mi mujer. – Estás fregado-. A lo bueno le llaman malo y a lo malo le llaman bueno. Y cuando usted le dice al mundo lo malo que hace se expone como Juan el Bautista, quien le dijo a Herodes que era un adúltero, díganle a esa zorra, le mandaba a decir. Y ¿qué hizo Herodes? Estaba molesto, porque estaba pecando y todo el mundo lo sabía. Como nos pasa hoy en día, a veces vemos a personajes públicos que sabiendo que son mus pecadores, muy corruptos, muy ladrones, muy adúlteros, muy borrachos pero nadie quiere poner el cascabel al gato. El jefe no está borracho, está alegre. No queremos reconocer ni nos atrevemos a decir lo malo. Un día estaba la hija de Herodías danzando y le dijo el rey ¿qué quieres? Yo te doy lo que quieras y ella dijo: La cabeza de Juan. ¿Cómo terminó Juan? Degollado ¿Cómo terminó Jesús al final? Crucificado.

Cuando usted presente el Evangelio y se atreve a llamar las cosas que son como son, se expone a graves problemas. El mundo nos aborrece cuando hablamos de lo malo que hace. Jesús dijo me aborrece el mundo porque yo testifico que sus obras son malas. Suban ustedes a la fiesta. Yo no voy todavía] a esta fiesta porque mi tiempo aún no ha llegado. Dicho esto, se quedó en Galilea. Sin embargo, después de que sus hermanos se fueron a la fiesta, fue también él, no públicamente sino en secreto. Por eso las autoridades judías lo buscaban durante la fiesta, y decían: « ¿Dónde se habrá metido?» Entre la multitud corrían muchos rumores acerca de él. Unos decían: «Es una buena persona.» Otros alegaban: «No, lo que pasa es que engaña a la gente.»

Esto se parece mucho a lo que ocurre hoy, hay muchos rumores entre la multitud, Jesús sabe lo que es estar expuesto a muchos rumores entre la multitud, algunos decían de Jesús es una buena persona, otros que engaña a la gente. Imagínese, y si hoy en día hubiera estado Jesús en la Tierra, como estuvo en esa época, ¿qué se diría de Jesús en Facebook? En el Facebook se dicen las más terribles mentiras que existen, se habla mentiras de la gente, calumnias, infamias. Esta es la forma moderna de chismear, es la forma moderna de criticar, de murmurar.

Si Jesús hubiera estado en esta época la multitud habría dicho, a través del Facebook, algunos es una buena persona y otros que engaña a la gente. No crea todo lo que oye ni todo lo que lee, porque no todo es cierto, hay mucho que es falso, otro que es manipulado, otro que es mentira y nosotros tenemos que aprender a discernir y no caer en esas falsedades. Jesús estaba expuesto. Si de usted han dicho algo que no es cierto, Jesús lo comprende, porque de Él dijeron toda clase de barbaridades, es muy normal que usted esté expuesto a murmuraciones, a rumores. Sin embargo, por temor a los judíos nadie hablaba de él abiertamente. Lo mismo pasa hoy. Hay cristianos que son de la secreta. ¿Conoce cristianos de la secreta? El domingo salen y llegan aquí por la Fráter, suben el periscopio, ven si no hay moros en la costa y entran. Luego salen y otra vez suben el periscopio a ver si no hay moros en la costa, salen y se meten otra vez al mundo, sin identificarse como cristianos Son cristianos submarinos, siempre andan debajo de agua. Y de repente por ahí le dicen: ¿vos, sos cristiano? –No, es mi suegra vos. Pero yo para evitar conflictos en mi casa voy de vez en cuando, pero yo no-. ¡Ah! Cobardes. Tienen miedo a lo que dirán los parientes, a lo que dirán los compañeros de trabajo.

Recuerdo a un hombre multimillonario que de rodillas recibió conmigo a Cristo como su Señor y Salvador personal y Dios le respondió y lo libró y lo rescató, pero luego me dijo: Mi mujer no quiere que yo diga nada que soy cristiano, porque su familia ya excluyó a uno que se convirtió a Cristo y ella no quiere sufrir la misma exclusión, no quiere ser desheredada, no quiere ser aislada, no quiere ser rechazada, pero Jesucristo dijo: El que se avergüence de mi delante de los hombres, yo me avergonzaré de esta persona delante de mi Padre que está en los cielos. Yo no quiero que Él se avergüence ni de mí ni de usted. Tenemos que hablar abiertamente de Cristo donde quiera que vayamos. ¿Valdrá la pena honrar a Jesús con nuestro testimonio, con nuestro mensaje, con nuestra vida? Vale la pena. Muchos cristianos se esconden por temor. 14 Jesús esperó hasta la mitad de la fiesta para subir al templo y comenzar a enseñar. Los judíos se admiraban y decían: « ¿De dónde sacó éste tantos conocimientos sin haber estudiado?» —Mi enseñanza no es mía —replicó Jesús— sino del que me envió. El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por cuenta propia busca su vanagloria; en cambio, el que busca glorificar al que lo envió es una persona íntegra y sin doblez. ¿No les ha dado Moisés la ley a ustedes? Sin embargo, ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué tratan entonces de matarme? —Estás endemoniado —contestó la multitud—. ¿Quién quiere matarte? —Hice un milagro y todos ustedes han quedado asombrados. (El milagro que se mencioné al principio, el inválido que fue sanado). Por eso Moisés les dio la circuncisión, que en realidad no proviene de Moisés sino de los patriarcas, y aun en sábado la practican. La queja de los religiosos era que Jesús había sanado a ese enfermo un día sábado, y el sábado no se trabajaba, pero Jesús les dice en el octavo día hay que circuncidar a los varones y si ese día cae sábado ustedes los circuncidan, están violando la ley, ¿por qué no me dejan que yo sane a un enfermo en sábado?
No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia. Algunos de los que vivían en Jerusalén comentaban: « ¿No es éste al que quieren matar? Ahí está, hablando abiertamente, y nadie le dice nada. ¿Será que las autoridades se han convencido de que es el Cristo? Hay algunas autoridades que sí se convencen de que Jesús es el Cristo y creen en Él. Yo bendigo a Dios por alcaldes, diputados, jueces y alguno que otro gobernante que cree que Jesús es el Cristo y yo le doy un aplauso a todos estos que están en autoridad, en eminencia, en las alturas que reconocen que Jesús es el Cristo. Sí, hay algunas autoridades, aquí entre nosotros tenemos algunas de ellas, que por años han creído que Jesús es el Cristo. Nosotros sabemos de dónde viene este hombre, pero cuando venga el Cristo nadie sabrá su procedencia.» Por eso Jesús, que seguía enseñando en el templo, exclamó: — ¡Con que ustedes me conocen y saben de dónde vengo! No he venido por mi propia cuenta, sino que me envió uno que es digno de confianza. Ustedes no lo conocen, pero yo sí lo conozco porque vengo de parte suya, y él mismo me ha enviado. Entonces quisieron arrestarlo, pero nadie le echó mano porque aún no había llegado su hora. Con todo, muchos de entre la multitud creyeron en él y decían: «Cuando venga el Cristo, ¿acaso va a hacer más señales que este hombre?» Los fariseos oyeron a la multitud que murmuraba estas cosas acerca de él, y junto con los jefes de los sacerdotes mandaron unos guardias del templo para arrestarlo. —Voy a estar con ustedes un poco más de tiempo —afirmó Jesús—, y luego volveré al que me envió.
Jesús sabía que un día lo iban a crucificar. Me buscarán, pero no me encontrarán, porque adonde yo esté no podrán ustedes llegar. « ¿Y éste a dónde piensa irse que no podamos encontrarlo? —comentaban entre sí los judíos—. ¿Será que piensa ir a nuestra gente dispersa entre las naciones, para enseñar a los griegos? ¿Qué quiso decir con eso de que “me buscarán, pero no me encontrarán”, y “adonde yo esté no podrán ustedes llegar” ?» En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: — ¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía. Al oír sus palabras, algunos de entre la multitud decían: «Verdaderamente éste es el profeta.» Otros afirmaban: « ¡Es el Cristo!» Pero otros objetaban: « ¿Cómo puede el Cristo venir de Galilea? ¿Acaso no dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David, y de Belén, el pueblo de donde era David?» Por causa de Jesús la gente estaba dividida. Algunos querían arrestarlo, pero nadie le puso las manos encima.
En una fiesta, después de andar caminando de un lado para otro, los que surge primero es sed. Cuando puse los pies en Israel la primera vez en 1983, primer consejo que nos dio el guía de turismo fue tomen agua, tomen agua. Todo el día tomen agua A cada rato tomen agua. Ustedes no están acostumbrados a tomar aguja, tomen agua. Porque de lo contrario, después de andar en este clima y en estas caminatas van a terminar con insolación, les va a doler la cabeza, se van deshidratar, tomen agua. Pero si algo escasea en Israel es el agua. Allá no tienen tantos Motaguas y Usumacintas como en Guatemala, apenas tiene el Jordán y el río Jordán es la fuente de agua para Israel y tienen que aprovecharlo al máximo.
Aquí en Guatemala tenemos agua en abundancia, llueve, llueve tanto que arrastra las ciudades, tenemos agua en abundancia. En las instalaciones de Fraternidad Cristiana de Guatemala, tanto en San Cristóbal como en la Roosevelt, tenemos agua potable, usted puede tomar agua aquí como tomaba cuando era niño, puede poner la boca en el chorro y tomar agua, porque el agua que producimos acá es de pozos propios y tenemos plantas potabilizadoras a la par del pozo que nos da un agua más pura de la que usted compra en botella, usted puede tomar agua aquí en cualquier chorro, los niños pueden tomar agua en cualquier chorro, porque valoramos a la gente y por eso hemos invertido millones, millones y millones de Dólares y Quetzales, en estas instalaciones, porque valoramos a la gente y queremos que estén bien sentados y tomando buena agua, que estén bien. Nosotros no acumulamos, invertimos en la gente.

Agua, esa es el agua natural, esa es la H2O, pero hay una sed que tiene el ser humano y era a la que se refería Jesús. Es la sed que tiene el ser humano de vivir en paz, hay muchos que quieren vivir en paz, ya tienen casa, varias casas; ya tienen el carro, varios carros; ya tienen la finca, varias fincas. Ya tienen el título, varios títulos. Ya han alcanzado lo que materialmente se propusieron, o han nacido en buena condición económica, muy buena, pero no hay en el corazón paz y esa sed solo la puede satisfacer Dios cuando creemos en Jesús, nos arrepentimos de nuestros pecados y el Espíritu Santo entra a nuestra vida. Es entonces, dice, que de nuestro interior corren ríos de agua viva y esos ríos de agua viva no solo satisfacen nuestra sed sino la de muchos más.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…