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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Quiero invitarle a que me acompañe al Evangelio de Juan 6:1-15 donde leemos lo siguiente: Algún tiempo después, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea (o de Tiberíades). Y mucha gente lo seguía, porque veían las señales milagrosas que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a una colina y se sentó con sus discípulos.  Faltaba muy poco tiempo para la fiesta judía de la Pascua. Cuando Jesús alzó la vista y vio una gran multitud que venía hacia él, le dijo a Felipe: —¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente? Esto lo dijo sólo para ponerlo a prueba, porque él ya sabía lo que iba a hacer.  —Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno —respondió Felipe. Otro de sus discípulos, Andrés, que era hermano de Simón Pedro, le dijo:  —Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente? —Hagan que se sienten todos —ordenó Jesús. En ese lugar había mucha hierba. Así que se sentaron, y los varones adultos eran como cinco mil.  Jesús tomó entonces los panes, dio gracias y distribuyó a los que estaban sentados todo lo que quisieron. Lo mismo hizo con los pescados.  Una vez que quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos: Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada.  Así lo hicieron, y con los pedazos de los cinco panes de cebada que les sobraron a los que habían comido, llenaron doce canastas. Al ver la señal que Jesús había realizado, la gente comenzó a decir: «En verdad éste es el profeta, el que ha de venir al mundo.» Pero Jesús, dándose cuenta de que querían llevárselo a la fuerza y declararlo rey, se retiró de nuevo a la montaña él solo.

En esta historia vemos a personas que quizá solo pensaban en lo terrenal, incluso Felipe se convierte en un estadista cuando viene el Señor y le pregunta ¿podemos darles de comer? Él dice el salario de ocho meses no alcanzaría (200 denarios, se paga 1 denario por día a un jornalero o un soldado). Y con eso no se podía comprar suficiente pan. Empieza analizar y dice: Esto está difícil, aquí no podemos darle comida a nadie. Y dice la Escritura que había más de cinco mil personas adultas, hombres que estaban en ese lugar esperando algo. Andrés, otro discípulo que llega y propone dice: —Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero pronto se da cuenta de su ingenuidad y de la propuesta que le acaba de hacer a Jesús, pero qué es esto para tanta gente. Cuántos de nosotros nos hemos enfrentado con problemas como estos, con situaciones adversas o difíciles, situaciones que tal vez tienen nombre y apellido, que tienen el nombre de alguna enfermedad, de algún desastre o algún aspecto financiero o tienen el nombre de deuda o el nombre de muchas cosas para nosotros. Muchas veces estamos en una situación donde no vemos –  tal vez-  lo que está pasando sino vemos como Felipe y Andrés, vemos lo físico, siempre vemos lo terrenal y no vemos lo que realmente Jesús quiere enseñarnos en medio de una situación como esta.

Jesús hace que las personas se sienten. Lo que nos llama la atención aquí es lo que dice: Da gracias por los panes y los reparte, da gracias por los peces y los reparte y manda a recoger los panes que sobraron y ¡sobraron doce canastas! Creo que este pensamiento va más allá de nuestro modo de pensar o de vivir, porque siempre estamos sujetos a cuánto recibo de un cheque, cuánto entra de dinero, cuánto recibo de salario y sobre eso siempre condicionamos a que Dios sea capaz de hacer cosas grandes. Aquí dice algo interesante: Jesús toma lo que hay, pero Él va más allá, va a enseñarnos que no solamente las cosas físicas pueden suceder, hay un Dios que tiene autoridad sobre lo invisible también, hay un Dios de milagros, hay un Dios de proezas, hay un Dios de maravillas. No sé que situación trae en su vida o cómo ha estado viviendo usted en relación a las necesidades que trae, su empresa, el lugar donde trabaja, el lugar donde está y talvez se ve rodeado de problemas y Jesús le dice: Qué vamos hacer para darle de comer a esta gente y son cinco mil personas. Yo veo, me imagino a esa multitud sentándose y diciendo, ¿qué nos van a dar aquí, habrá cafecito, habrá champurrada, va a ver algo? Y dice el discípulo: pues no tenemos dinero y ¿qué vamos a hacer? Cuántas veces hemos estado en una situación así, pensando en que no tenemos más, que podemos decir aquí necesitamos algo diferente.

El cheque ya no lo puedo estirar más, algunos dicen que el cheque lo reciben y ya está gastado. Les pasa a muchos que el cheque ya viene gastado, ya viene pagado y solo medio lo ven pasar, en ese pensamiento estaban estos discípulos. La gente cuando ve el milagro cree que Jesús es un profeta, así como muchos hoy en día creen en Jesús, pero como un profeta nada más y no como el Hijo de Dios. Deciden coronarlo rey, un líder carnal hubiera dicho este es el mejor momento para tomar esta acción y coronarme como un líder. Un  líder que buscara un puesto terrenal, ¿qué hubiera hecho? Hubiera dicho, este es el momento. Los estadistas hubieran dicho: Jesús yo creo que hoy esel día,la gente ya está cerca, les acabas de dar de comer a todos. La gente ha de haber dicho: si a este lo ponemos como rey ya nunca nos va a faltarla comida. Siemprevamos a salir a la calle y en vez de pagar nos van a regalar. Alguien dice que a nosotros en América Latina nos gusta mucho la palabra gratis, nos gusta que nos regalen cosas. A todos nos gusta. Y siempre cuando nos dicen que vayamos a un lugar porque es gratis corremos. Y cuando nos dicen que vayamos a un lugar determinado, pero hay que pagar, ahí la pensamos y ya no nos movemos, porque lo gratis es bonito, es alegre. Vengan, hay comida gratis, hay esto gratis. Jesús pensó en esto y dijo que la gente se estaba moviendo, no porque realmente lo quisieran como líder, están viendo que puede dar cosas gratis. Estoy dándoles de comer, estoy haciendo algo diferente y un líder en ese momento físico hubiera podido decir: este es el momento de pararme aquí y decirle a todos: Felipe, anda y traes a todos y entremos triunfalmente a Jerusalén, ahora es el momento, este esel día,ahora. ¿No le han dicho así? Y, precisamente, no es el momento que Dios está esperando.

Otro milagro que encontramos en Juan 6:16-21, Cuando ya anochecía, sus discípulos bajaron al lago  y subieron a una barca, y comenzaron a cruzar el lago en dirección a Capernaúm. Para entonces ya había oscurecido, y Jesús todavía no se les había unido.  Por causa del fuerte viento que soplaba, el lago estaba picado.  Habrían remado unos cinco o seis kilómetros cuando vieron que Jesús se acercaba a la barca, caminando sobre el agua, y se asustaron. Pero él les dijo: «No tengan miedo, que soy yo.»  Así que se dispusieron a recibirlo a bordo, y en seguida la barca llegó a la orilla adonde se dirigían. A veces leemos en la Biblia cosas en las que no ponemos mucha atención. Ellos habían remado cinco o seis kilómetros, pero en seguida Jesús los alcanzó. El milagro no es solamente que caminó sobre el agua, el milagro es que pasó, cómo pasó esos kilómetros, en qué momento Dios acorta la situación: Y enseguida, otra vez ya estaban en la orilla. En Marcos 6:47 nos dice sobre el mismo acontecimiento, Al anochecer, la barca se hallaba en medio del lago, y Jesús estaba en tierra solo. ¿Cuál fue el milagro? Fue doble, en el primero Jesús  caminó sobre el agua. En el segundo, Jesús sube a la barca, la Escritura dice, Y enseguida llegó a la barca.

Dios siempre hará lo que tú piensas que no vas a hacer. Siempre te sorprenderá, siempre, en el momento de la angustia o de la aflicción nos sentamos y analizamos lo que tenemos, analizamos cómo somos, analizamos nuestros pensamientos y podemos decir que no cuadra, no sale, que no va a haber respuesta, que no nos conceden el derecho de.. que haya aumento salarial, al contrario, habrá despidos, creemos que no vamos por buen camino. Es que cuando salimos de un médico y nos da un montón de diagnósticos y salimos con todo en la mano, eso es lo que creemos, eso es lo que vemos, pero Dios nos está enseñando que Él es capaz de ir más allá, que Él es más que suficiente, que dice: Yo te sostengo con mi brazo derecho y te digo no temas, yos te ayudo, nunca te dejaré, y nunca te voy a abandonar, porque siempre estaré contigo en donde quiera que tú estés. Y siempre, siempre, siempre está con nosotros.

La Biblia dice que Él  es nuestra gloria y quien levanta nuestra cabeza, ¿por qué dirá eso? porque a veces estamos tan tristes, tan decaídos que estamos con la cara en el suelo arruinados y no vemos lo que está pasando ni lo que Jesús quiere hacer por nosotros. Vemos cuando salimos de un trabajo y decimos que ya no aguantamos más, o venimos golpeados de la vida o tristes o abatidos. He hablado con gente que ha estado a punto de suicidarse. Un día recibí una llamada para que fuera atender a una persona porque estaba en un problema y no sabía qué hacer, estaba muy ocupado. Enseguida me dijeron que si no lo atendía se suicidaría. Dejé lo que estaba haciendo. Y cuando entré había un hombre sentado. – Te he estado esperando – me dijo -. ¿Me está esperando? – Sí – me dijo-, porque le pedí a Dios que entrara alguien ahorita y si no me matara. De plano que tú eres- . Me senté a hablar con él y en ese momento encontró a Cristo en su corazón y ya no se suicidó. ¿Sabe algo? Dios siempre llega a tiempo y el Señor nos enseña en Su Palabra que Dios es un Dios de milagros. Hemos dejado de creer en los milagros del Señor. Hemos dejado de creer en lo que Dios es capaz de hacer con nuestra vida y nos hemos sentado a ver la situación que nos estás carcomiendo.

Los milagros de Cristo. Están ellos en la barca y de repente aparece Jesús caminando sobre el agua. Dígame, ¿cuántas personas conoce usted que caminan o que hayan caminado sobre el agua? La Biblia dice que fueron dos. Uno, Jesús, y en  Mateo nos habla que también Pedro se atreve a bajar, también Pedro hace cosas. ¿Cuál fue el milagro importante? Jesús entra a presentarse, es un Dios de los imposibles. La multitud viene y busca a Jesús. En Juan 6:22-24 dice:  Al día siguiente, la multitud que se había quedado en el otro lado del lago se dio cuenta de que los discípulos se habían embarcado solos. Allí había estado una sola barca, y Jesús no había entrado en ella con sus discípulos.  Sin embargo, algunas barcas de Tiberíades se aproximaron al lugar donde la gente había comido el pan después de haber dado gracias el Señor. En cuanto la multitud se dio cuenta de que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y se fueron a Capernaúm a buscar a Jesús. Cuando lo encontraron al otro lado del lago, le preguntaron: —Rabí, ¿cuándo llegaste acá?  —Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.

La multitud buscaba a Jesús no por su propósito celestial, sino porque habían comido de gratis. Aquí nace el inicio de un diálogo entre Jesús y los judíos que nos llevará a concluir lo que Dios tiene, para nosotros, por medio de estos acontecimientos. Jesús les dice en el versículo 27: Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación. ¿Quién da esa comida que permanece para vida eterna? El Hijo del hombre, ¿quién es el Hijo del hombre? Jesús. ¿Quién lo ha nombrado así? Dios. Sobre este ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación, dice la Palabra. ¿Qué pasó entonces? En Juan 6: 28-31 leemos lo que continúa  —¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige? —le preguntaron.  —Ésta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió —les respondió Jesús.—¿Y qué señal harás para que la veamos y te creamos? ¿Qué puedes hacer? —insistieron ellos—.  Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer.”

Indirectamente va el mensaje claro que Jesús les da, Él es el Hijo del hombre, que es dador de esa comida que permanece para vida eterna. Y entonces le salen con otra pregunta —¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige? En otras palabras ¿qué debemos hacer para agradar a Dios? La respuesta es muy sencilla, que crean en aquel a quién Él envió. Jesús vino con un propósito y la Palabra dice que Jesús vino a deshacer las obras del diablo, para perdonarnos, limpiarnos,  transformarnos y cambiar ese pensamiento que muchas veces teníamos. Quizá pensamiento de angustia, de miseria, de pobreza espiritual, de decir no puedo, yo no puedo levantarme, yo no puedo hacer esto, y el Señor aparece a deshacer las obras del diablo. Entonces, a pesar del milagro de la multiplicación de los panes y peces, le piden una señal para creerle. La gente está viendo que no es pan hecho por cualquier panadería, en ese momento. No hubieran podido preparar pan para cinco mil personas. Cuánta masa, cuanta materia prima, si lo podemos llamar en ese sentido, hubiera necesitado una panadería para hacer en ese momento pan para cinco mil personas.

Lo que nos llama la atención es que viendo el milagro, incluso le dicen a Jesús enséñanos algo más. Cuántos somos así con el Señor que nos sana, nos limpia de corazón porque sabe que el milagro más grande es la salvación de un alma, el milagro más grande es cuando Dios vino a nosotros y rompió esa cadena de maldición interna que teníamos a causa del pecado, porque dice que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia del Señor, por eso ahora tenemos vida eterna en Cristo Jesús, porque Él nos salvó, Él nos rescató de esa muerte eterna. Y vienen estos personajes y le dicen: enséñanos algo. Nuestros antepasados comieron maná del desierto que venía del cielo. Miren qué interesante, lo están probando y le están diciendo tú dices que vienes de arriba, todos nuestros antepasados durante cuarenta años comieron maná, siempre había comida. Prácticamente le habían dicho estamos viendo al cielo, haz descender algo y no se habían dado cuenta lo que Jesús ya había hecho. No se habían dado cuenta lo que tenían frente a ellos. No entendían, seguían pensando en una comida terrenal y no en una espiritual.

Citan entonces a Moisés y el  maná que duraste cuarenta años recibieron del cielo, como diciéndole escucha, nosotros, nuestros antepasados se han alimentado gratis también. Como quien dice ahora, ahora te toca a ti, si realmente eres quien eres. Estas personas están como muchos están hoy en día, creyendo en el pan terrenal, que no es suficiente para llenarla vida. Elpan terrenal llega un momento y se termina. Es más, hay algo más importante que el pan terrenal, que alcanzar el éxito terrenal, que tener bienes, posesiones, soñadas y todo el dinero acumulado del mundo, es encontrar la vida, la vida eterna. Y sin embargo, muchos que han alcanzado estas cosas terrenales, personas que han alcanzado grandes éxitos, personas que han tenido muchos títulos académicos, muchas posesiones han terminado suicidándose. Gente grande a nivel social, a nivel secular, se oye, se ven entrevistas publicadas, se ve en programas han terminados quitándose la vida, porque llega un momento donde hay un vacío.

Jesús hablaba de una comida espiritual que llena el hambre y que genera una búsqueda dela verdad. Losfilósofos han buscado, los sabios han buscado, toda la gente ha buscado cómo llenar el interior. Jesús explica quién es el Pan de vida. No hay nada más tremendo, terror o angustia que uno sentirse vacío y solo. Cuántas veces se ha sentido así, cuántas veces nos hemos sentido solos, vacíos, que no importa que haya un grupo de gente. Hablaba con una persona que me decía que puede estar en las fiestas, en lugares llenos de personas, y se siente sola. Hay gente a la par de él, invita gente a su casa para no estar solo y siempre se siente solo. Terminan de comer y se siente triste porque ya se van. Invita a gente para que se quede, incluso en su casa, para que estén con él y siempre se siente solo.

La Biblia dice que Jesús es la paz que sobrepasa todo entendimiento y Él es único, capaz de llenar esa soledad que hay en nuestros corazones. Cuando Él viene esa soledad desaparece, y para siempre de nuestra vida. Dios llena la soledad del hombre, Dios llena ese vacío de nuestros corazones. Aquella angustia, aquel terror de estar solos desaparece, Jesús es el verdadero Pan de vida que bajó del cielo y que da vida eterna al mundo. En Juan 6:32-40 leemos  —Ciertamente les aseguro que no fue Moisés el que les dio a ustedes el pan del cielo —afirmó Jesús—. El que da el verdadero pan del cielo es mi Padre.  El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.  —Señor —le pidieron—, danos siempre ese pan. Siempre, verdad. Danos, eso está bueno Señor, que no nos falte, Jesús les contesta  —Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. Pero como ya les dije, a pesar de que ustedes me han visto, no creen.  Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió.  Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

Eso nos dice en Su Palabra, que hay esperanza, que  no importa la situación que tú puedas estar viviendo o estemos pasando o como nación o como personas o como familia, Jesús dice hay esperanza para los que creen en mí. Hay esperanza para los que nos buscan. La Palabra del Señor es clara en este texto bíblico, Jesús está diciendo entiendan no es lo que yo doy físicamente, es lo que yo puedo dar espiritualmente. Los cristianos hemos encontrado el verdadero pan de vida en Jesús, aunque lleguemos a pasar hambre física, nuestra hambre espiritual estará saciada con Él. Aunque lleguemos a estar en un desierto sin agua, nuestra sed espiritual será inexistente porque Jesús es el Pan de vida, es el Pan de vida que ha llenado nuestro ser por completo y no necesitamos nada ni nadie para poder tener vida eterna, nada más que en Cristo, por eso Él dijo: “Yo soy el  camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre si no es por mí”. Ese Jesús nos llevó directamente al Padre, ese Jesús nos ha llevado ante el Señor mismo y nos ha reconciliado con todo lo que perdieron Adán y Eva en el huerto del Edén y nos lleva otra vez a poder sentir qué significa estar tomado de los brazos del Señor.

Vienen los judíos y se dan cuenta y comentan pero qué tiene especial este hombre, si se mira común y corriente como todos, qué tiene de diferente, yo lo miro igual. Entonces los judíos comenzaron a murmurar contra él, porque dijo: «Yo soy el pan que bajó del cielo.»  Y se decían: «¿Acaso no es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que sale diciendo: “Yo bajé del cielo” ?».  “Si yo lo fui a ver, aquí tengo la foto y está niño, cómo es que viene hablar”. Siempre que Dios quiere hacer algo, siempre hay oposición y siempre hay una palabra negativa, pero quiero decirle algo: no importa qué piensen. No importa qué digan, no importa lo que la gente diga, Dios cumplirá cada palabra que ha dicho sobre tu vida y hará que tú cambies y  te levantes, porque esa palabra nadie la puede detener, “es una palabra que es viva y eficaz y más penetrante que cualquier espada de dos filos que penetra hasta partir el alma”, dice la Palabra.

Nadie puede detener la Palabra del Señor, así que si usted escucha murmuraciones o cosas acerca de usted, o le dicen que por qué habla así, por qué vas a la iglesia, por qué es aquí, es allá, usted diga: Señor yo sé que tus palabras permanecen para siempre y eso es lo que a mí me interesa. Los judíos seguían sin entender, que Jesús no era el hijo de José o sí era. No entendían ellos que el Espíritu Santo, dice al Biblia, vino sobrela Virgen Maríay  concibió a ese bebé, eso es lo que estudiamos la vez anterior, y seguían sin entender que no les hablaba de cuestiones terrenales sino de cuestiones espirituales. Cómo, entonces, que bajó del cielo, si es el hijo de José, en otras palabras no solo no creían a Jesús sino que se burlaban de Él cuando estaba hablando. La porción de la Escritura que leeremos a continuación les complica más, totalmente, el escenario a ellos, ya que el Mesías que esperaban era un libertador, pensaban que los libertaría de la opresión terrenal, pero realmente su misión era espiritual, incluso el mismo Juan el Bautista se equivoca, porque manda a sus discípulos, cuando está preso y sabe que le van a cortar la cabeza, a preguntarle a Jesús, si es el que ha de venir o se espera a otro. El mismo Juan dice vayan porque yo no miro que Jesús reaccione, vayan a preguntar, porque yo miro que la cosa aquí no se mueve. Todos esperan a un libertador terrenal.

El grupo de discípulos de Juan le dicen: maestro, tú sabes que Juan está preso y nos manda a preguntarte algo. –Y qué es – les dice Jesús-. Si eres tú el que ha de venir o esperamos a otro. El mismo que había bautizado a Jesús, el mismo que estaba cuando se oyó la voz del cielo, todavía entra en dudas. Sabe por qué, Porque somos humanos y vemos los contextos difíciles y creemos siempre que Dios no va a salir al rescate nuestro. Jesús se voltea y les dice: Vayan y díganle, háganle saber a Juan lo siguiente: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados y a los pobres les es anunciado el Evangelio. Y esa Palabra se la llevan a Juan y talvez se quedó igual. Pero una palabra de vida es: Yo no hago las cosas terrenales, yo no estoy hablando terrenal, estoy hablando de la transformación de espíritus, estoy hablando de tu vida.

Juan 6:43-51 dice  —Dejen de murmurar —replicó Jesús—. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.  En los profetas está escrito: “A todos los instruirá Dios. En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí.  Al Padre nadie lo ha visto, excepto el que viene de Dios; sólo él ha visto al Padre.  Ciertamente les aseguro que el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida.  Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto, y sin embargo murieron.  Pero éste es el pan que baja del cielo; el que come de él, no muere.  Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva. Esa era la palabra que ellos no entendían. Jesús multiplicó los cinco panes y los dos peces y más de cinco mil hombres comieron, lo buscaron al día siguiente por la comida, Jesús les dijo que no buscaran la comida que era perecedera sino la comida que permanece para vida eterna y que da el Hijo del hombre, es decir, Jesús. ¿Cuál es este alimento que permanece hasta la vida eterna? Jesús no solo les explica que Él es el Pan de vida sino que este pan es su carne que dará para que el mundo viva. Está hablando de la redención, está hablando de algo que antes ellos no habían oído, algo que ni siquiera entendían.

Yo creo que si hubiera venido el Señor en este contexto que vivimos hoy y no hubiera venido hace dos mil años hubiéramos dado una respuesta similar. Señor, no entendemos lo que estás hablando, me cuesta entender lo que dice la Biblia mucho menos lo que tú dices. ¿Cómo así que Jesús es el Pan de vida y que este pan es su carne? Jesús se refería a su muerte, sería la muerte de Jesús en la cruz la que determinaría y terminaría con los sacrificios de animales en Israel, por eso Juan dice también: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Porque en ese momento cuando aparece el Cordero viene anunciando que va a quitar el pecado y no lo va a cubrir como lo hacían en tiempos antiguos, Él quitará el pecado del mundo.

Cuando usted ha cometido un pecado y viene al Señor arrepentsido ¿qué siente en su corazón? ¿Siente el perdón, siente algo en su vida, sabe algo acerca del perdón  incondicional de Cristo? Porque dice Jesús, el que viene a mí, yo no lo hecho fuera, el Señor no es condicionante, Él nos recibe como estamos, nosotros como humanos somos condicionantes, nosotros como humanos vemos muchas cosas, vemos si me cae bien, vemos si es atractivo, si es atrayente, Jesús dice el que viene a mi yo no lo hecho fuera, vengan como estén, porque yo los voy a tocar. Y dice vengan a mí los que están trabajados, cargados, cansados, que yo los voy hacer descansar. No hay nada mejor que estar en el descanso de Jesús, cuando usted siente que tiene mucho trabajo, mucha angustia váyase al descanso de Jesús, Él nos toma en sus brazos y pone paz en nuestro corazón.

52 Los judíos comenzaron a disputar acaloradamente entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Ciertamente les aseguro —afirmó Jesús— que si no comen la carne del Hijo del hombre ni beben su sangre, no tienen realmente vida.  El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.  Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.  El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él.  Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, también el que come de mí, vivirá por mí.  Éste es el pan que bajó del cielo. Los antepasados de ustedes comieron maná y murieron, pero el que come de este pan vivirá para siempre.  Todo esto lo dijo Jesús mientras enseñaba en la sinagoga de Capernaúm. Parado frente a ellos les está hablando. Aquí hay algo más importante, por eso el Señor menciona que es necesario nacer de nuevo. Es necesario a la humanidad, como somos nosotros, cambiar de vida, de mente y de pensamiento y entrar en una nueva dimensión. No puede decirse que ya se sabe todo eso, que ya se tienen tantos años oyendo de lo mismo, tantos años y ya se sabe todo eso. La Biblia dice que la misericordia de Dios es nueva cada día, cada día la Palabra de Dios te va a enseñar algo, cada día la Palabra del Señor te va a instruir en algo. Jesús va más allá y les dice que no solo es el Pan de vida, el alimento que permanece en la eternidad y que da vida sino que quien no come su carne ni bebe su sangre no tiene realmente vida. Esta es una de las escenas que más impactan a cualquier persona cuando lee esta porción de las Escrituras.

A los judíos Dios les había prohibido comer sangre de todo animal. Imagínese, Jesús está hablando de comer sangre y no se refería a una sangre física, se referiría ala salvación. Aque participáramos de ese derramamiento, de esa Palabra de Dios importante para darnos vida. ¿Se referiría literalmente a que Pedro, Juan, Andrés, Felipe y los demás discípulos se comieran su carne o bebieran su sangre? No. Recordemos que todo surge, porque lo buscaron después de la multiplicación de los cinco panes y de los dos peces. Todo mundo quería algo físico, danos algo. ¿Cómo es eso de comer carne y que tu carne es el pan y que el pan es tu carne? La gente dijo que no entendía  Mucho de lo que está hablando Jesús no entendemos y ahora nos manda hasta que comamos sangre, si la ley dice que no comamos, sin embargo, les habla de una comida que permanece para vida eterna que les daría.. Jesús aprovecha la imagen para mostrarles que lo terrenal no llena sino lo espiritual. Lo que Él hará en el sacrificio de la cruz al entregar su cuerpo y derramar su sangre que es realmente el alimento para nosotros. En el momento en que usted y yo tomamos la decisión de seguir a Jesús y aceptamos su sacrificio y le dijimos: Señor Jesús entra a mi corazón, cámbiame, transfórmame, en ese momento cumplimos lo que acabamos de leer, porque participamos de la sangre del Cordero y participamos de ese Pan que fue dado, por eso dice la Biblia Él es el pan de vida, un pan que yo voy a comer, un pan que un día quizás usted que está hastiado de vicios , hastiado de ir a lugares de restauración, lugares de consejería, lugares de donde ya no salía, donde alguien decía tengo 20 años de estar en esto, no logro salir, no puedo cambiar y un día Jesús se encuentra con usted y en ese momento, en ese segundo se termina todo, porque cuando el Señor entra a un corazón lo limpia, lo lava y lo restaura.

En ningún momento ni en el momento dela Santa Cenaestamos comiendo literalmente el cuerpo y la sangre del Señor, porque comer sangre está prohibido porla misma Palabra, es un simbolismo que Jesús estableció posteriormente a este acontecimiento. Es una figura donde Jesús les responde fuertemente haciéndoles ver que su sacrificio en la cruz y la fe en Él era la única respuesta para el hambre espiritual de todala humanidad. Muchaspersonas buscan a Jesús a través de muchas maneras, buscan a Jesús a través de creencias, a través de muchos aspectos, tratan de encontrar cosas nuevas, hay más de mil quinientas religiones y sectas en el mundo buscando una respuesta, una palabra, algo diferente. Los interesante de todo eso, todos dicen tener la verdad, pero solo hay alguien que dijo: Yo soy la verdad, el camino, la vida y nadie va ir delante del Padre si no es través mío. Nadie. Nadie puede llegar.

Los discípulos y toda la gente estaban confusos en su mente pensando que está difícil, que no saben cómo es. Al no comprender que hablaba  espiritual y no terrenalmente muchos de sus discípulos no pudieron aceptar esta enseñanza. Señor, yo estoy contigo, vi tus señales, pero me cuesta. ¿Qué hubiera pensado usted si lo hubiera escuchado? ¿Habría visto con los ojos terrenales o a través de los ojos  espirituales? ¿Qué pasó luego con los discípulos de Jesús? ¿Qué pasó con esa gente que está a la par de Cristo? Juan 6:66-71 dice Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él. Así que Jesús les preguntó a los doce:  —¿También ustedes quieren marcharse? —Señor —contestó Simón Pedro—, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.  Y nosotros hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios. —¿No los he escogido yo a ustedes doce? —repuso Jesús—. No obstante, uno de ustedes es un diablo.  Se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, uno de los doce, que iba a traicionarlo.

Se habían ido todos, Judas se  quedó. Muchos dijeron yo no aguanto estas palabras, Judas dijo yo me quedo, porque aquí hay algo, recuerde que la Biblia dice que él era el encargado de cuidar la plata, la bolsa, mientras haya plata aquí me quedo ha de haber dicho, aquí me quedo cuidándola. La gente se da vuelta y dice lo que está hablando no me gusta. Cuanto has compartido de Cristo alguna vez. la gente se ha dado vuelta y se ha ido, diciendo que no pueden soportar eso. Es duro para usted tal vez, porque Cristo nos llamó a eso, es difícil, ¿cuál fue el resultado de estas enseñanzas entonces? Jesús perdió la simpatía de muchos discípulos, entonces les dio la oportunidad a los doce de retirarse, pero Pedro responde lo que todo ser humano al escuchar el Evangelio de Jesús debe hacer, a ¿quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo Hijo de Dios.

Aquí hay muchos testimonios, mucha vida cambiada, transformada. Yo le pregunto ¿regresaría a esa vida que dejó atrás? ¿Regresaría a sus años donde decía ya no aguanto más, recesito tener algo que me mantenga? ¿Tiemblo porque necesito consumir algo? ¿Regresarías atrás? Cuando Dios nos ha transformado, ninguno, ni usted ni yo queremos regresar atrás, como dijo alguien, para atrás ni para tomar aviada, no gracias, yo sigo adelante. No quiero saber nada de la vida antigua. Porque yo sé que hay muchas personas aquí que si no se hubieran encontrado con Jesús en su vida, si no se hubiera atravesado ese Jesús de Nazaret, ya no estaríamos acá, quizá estaríamos enterrados hace muchos años, pero Cristo dice que extendió su brazo de misericordia para cambiarnos,  por eso tenemos vida y estamos vivos acá por la misericordia de Dios que es nueva cada mañana.

Pedro habla por todos, ¿a quién iremos? tú tienes palabra de vida eterna, es más, ¿quién más puede llenar la vida del hombre a plenitud sino el Creador y su Hijo Jesús? No existe prosperidad, amistad, generosidad, viajes, bienes, familia, no existe nada que pueda llenar el vacío del corazón del hombre. Razón tenía  el físico y filósofo cristiano Pascal cuando dijo que en el corazón de cada hombre existe un vacío con la forma de Dios, y solo Él puede llenarlo por medio de su Hijo Jesucristo. Parado frente a muchas personas en una conferencia, la gente se le quedó viendo también y dijeron: No entendemos, pero cuántos de nosotros nos hemos sentido con esa soledad y ese vacío, cuántos nos hemos sentido – aunque tengamos todo y esté todo, aunque tengamos de todo- vacíos, incluso aquel que no tiene nada dice me siento más vacío todavía, porque no tengo y todavía más vacío internamente.

Pedro agrega en aquel momento Y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios. ¿Ha creído usted a Jesús como el Hijo de Dios? ¿Le hemos creído realmente como el Señor, el Salvador, nuestro Salvador personal? Sabemos que nunca nos va dejar, que aunque sabemos que dice la Biblia que todo pasará, pasará todo, pero las palabras de Dios permanecerán para siempre. ¿Ha creído en ese Dios así? En ese Dios en donde tal veza salimos y hay una palabra negativa que dice no se puede, no hay avance, no hay mejora. Pero el Señor dice todo lo puedo en Cristo que me fortalece, dice en su Palabra, para que nosotros tengamos una vida diferente. Esos es lo que el Señor nos quiere enseñar y que tomemos esas palabras y que podamos entender, no como lo estaban viendo los discípulos, no como aquellos que están observando. Pedro agrega: nosotros hemos creído. Todos si quieren váyanse, pero nosotros hemos creído. Todos si quieren corran para allá, pero nosotros hemos creído. Si usted se atreve a creerle a Dios va ver que Jesús hace que alguien llegue en el momento específico, en la situación más difícil para dar una respuesta. Cuando usted dice Señor, yo siento que el cielo se oscureció, Señor estoy en el hospital, en vez de buenas noticias cada día traen noticias difíciles. A pesar de todo, Señor, yo estoy aquí, tal vez cuando dice Señor yo creo que ahorita ya viene tu respuesta y luego dices por qué Señor no contestaste como yo quiero, por que no traes una respuesta.

Jesús nos está probando como probó a Felipe, Jesús está en todo diciendo realmente ¿crees? También la Palabra del Señor dice ¿no te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios? El Señor nos lleva a la fe, la fe es la que nos mueve a creer, aunque uno dice, Señor mi hijo no viene al Señor, usted crea porque el Señor va ir y lo va a traer y lo va a guardar, lo va a tener aquí y cuando usted dice nadie puede con él, el Señor dice eso quería oír, porque yo soy tu más que suficiente, yo soy el que entra en juego ahora y yo soy el que tomo a tu hijo y lo transformo y lo traigo acá, para que tenga un encuentro personal conmigo. ¿Acaso no hay que agradecerle a Dios? ¿Acaso nos hay que agradecerle al Señor las cosas que ha hecho con nosotros? Por eso el salmista dice Él es mi gloria y el que levanta mi cabeza. Nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo. Judas estuvo ahí, caminó con Jesús, estuvo los tres años y no creyó. Que no nos pase a nosotros, que estemos cerca de Jesús y veamos las cosas como Judas o como Felipe incluso Jesús dice aquí hay un diablo sentado. Jesús dice hay alguien, alguien me va a traicionar, porque Jesús conocía el corazón de Judas, sabía quién era Judas, sin embargo, Pedro traiciona a Jesús, Judas también, pero la reacción fue diferente, pero Pedro se para y dice: Yo creo que tú eres el hijo de Dios. Hemos buscado a Jesús por muchas maneras, tal vez, y tal vez no lo hemos buscado como debe ser, hemos oído un mensaje terrenal para nosotros, cuando Dios nos ha dicho este mensaje es espiritual para tu alma. Hemos creído que las cosas son físicas.

No seamos como Judas y los judíos que no entendieron las palabras de Jesús, seamos como Pedro y los demás discípulos de Jesús que con propiedad en nombre de ellos Pedro dice a ¿quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Pedro dijo, Señor la vida que yo vivía antes, por favor, no quiero regresar a ella. Quedar tirado, estar perdiendo la conciencia, ser burla de toda la gente, yo no quiero regresar a eso, yo quiero, Señor, lo que dice Tu Palabra, que tú eres mi gloria y el que levanta mi cabeza, yo quiero lo que dice Tu Palabra que tú eres más que suficiente. Ya no veamos como vio Judas, muchas veces nos ponemos a oír, nos ponemos como muchos discípulos a murmurar lo que Dios está haciendo, seamos partícipes de lo que Dios quiere. Pedro dijo a quien iremos, tú tienes palabra de vida eterna y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios. Jesús es el Santo de Dios en nuestro alimento, es el Pan de vida y la fe en su sacrificio en la cruz del Calvario y eso nos da vida eterna.

No es la religión, no es el asistir a un lugar, es entender que Jesús, como dice Romanos 10:9-10, esta es la  palabra de fe que predicamos que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Esa palabra es la que el Señor nos trae hoy y nos puede decir, yo te he estado hablando, yo te he estado llamando. No mires los milagros terrenales, mira lo que yo tengo para ti, porque el pan que yo tengo para ti es un pan que cuando tú comas, tu alma será saciada, tu ser será saciado, tu corazón será saciado y nunca más volverás a ser el mismo.

 

 

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…