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Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Y este joven, Helmut, está casado, con su esposa Alejandra tiene dos hijos y su mamá cumplió años, entonces le escribió lo siguiente carta y quiero leérselas, dice: “En honor a Edith: Uno, dos, tres, cuatro…  Una mañana mi mamá me dejó un mensaje ‘Te espero a las 3 en la parada del obelisco, llévate esta bolsa”, una carita alegre adornaba la nota que estaba sobre una bolsa de supermercado. Yo con una duda, ¿para que es la bolsa? … Once, doce, trece, catorce… Así que a las 3 estaba esperándola en la parada del obelisco, con la bolsa que empezaba a molestarme, el cargarla era tan incomodo, pero fui puntual  porque a ella no le gusta esperar… Veintiocho, veintinueve, treinta, treinta y uno… llegó y como siempre sonrió al verme. Y yo un adolescente de 14 años no quería tanta cursilería, pues ya casi sería un grande… Cincuenta y cinco, cincuenta y seis, cincuenta y siete… Me dijo subamos a esta camioneta y la bolsa me molestaba tanto, nos sentamos y platicamos hasta el momento de bajar donde ella indicó… Sesenta y nueve, setenta, setenta y uno, setenta y dos… caminamos hasta entrar a un lugar que yo casi grito  de la emoción al ver lo que había adentro… ochenta, ochenta y uno, ochenta y dos, ochenta y tres….. ¡Patinetas! Yo deseaba una desde hacía años de años  y ella entro a esa tienda y muy confiada me dijo escoge una… Ochenta y ocho… ochenta y nueve… noventa… No podía creerlo, a mi mamá no se le había olvidado lo que yo deseaba desde hace tanto tiempo y eso es mucho decir, pues ella criando cuatro hijos, trabajando en un colegio en la mañana y por las tardes en tutorías y a pesar de eso recordó de mi regalo… Noventa y uno… noventa y dos…. Escogí una patineta amarilla… Noventa y tres… Ella me vio y dijo ‘ME LA LLEVO’… Noventa y cuatro… noventa y cinco… Confirmó el precio con el vendedor… Noventa y seis… noventa y siete… Me dijo, dame la bolsa…Noventa y ocho… Abrió la bolsa sin pena…. Noventa y nueve… y una a una empezaron a sonar las monedas sobre el mostrador… C i e n….. Cien quetzales en monedas salieron de la ‘molesta’ bolsa, donde ella había guardado para mi regalo dese quién sabe cuanto tiempo. Salimos de la tienda, ella me tomó de la mano y yo, sostuve mi patineta. Gracias mami, que Dios te conceda todos tus anhelos”.

El amor de un papá o de una mamá realmente es enorme. Y cuando uno  ve a sus pequeños que se enferman, uno sufre y se quisiera cambiar de lugar. Recuerdo un diciembre Juan Marcos tenía dos años, Ana Isabel cuatro. Nos íbamos ir al Puerto a pasarla bien y de pronto empezaron a vomitar, estaban enfermos y el doctor nos dice: Tienen rotavirus. Usted Sabe, los hospitalizan, es un desastre, pero el médico nos dijo que si no queríamos hospitalizarlos que les diéramos una cucharadita de suero cada cinco minutos. Aixa agarró a Juan Marcos y lo tenía en el cuarto. Yo estaba con Ana Isabel en su cuarto y cada cinco minutos una cucharadita. Así pasamos todas la noche, uno despierta para seguir despierto, cansado, acabado y unos dice quisiera estar en su lugar.

A mi hijo Juan Marcos a los tres años lo operamos de dos hernias inguinales. La mamá lloraba y sufría, solo de pensar que iban a operar a su hijo. Y uno quisiera cambiar de lugar con sus hijos, es horrible, duele ver a un hijo sufrir, pero tener a un hijo enfermo duele doblemente. Sólo queda una esperanza. Y esa única esperanza es Dios. He hablado con gente que tiene millones de Quetzales que no pudo salvar a su esposa, a pesar de que hizo lo mejor que pudo.

Los que vamos a leer hoy es el primer milagro realmente público de Jesús y en Juan 4:46-47, 50-54 leemos: Y volvió otra vez Jesús a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real (vea el puesto, un funcionario real, no un cualquiera, un funcionario real, bien conectado, ganando bien, con prestigio, alguien que guardaba su imagen), cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm ( Una ciudad que estaba por lo menos, porque muchos de los eruditos difieren en la distancia que había entre Caná hacia Capernaúm, por lo menos había 30 kilómetros, una distancia muy corta para nosotros en bus o en automóvil, pero a pie estamos hablando por los menos de un trayecto de cuatro horas si usted camina un kilómetro cada ocho minutos o estamos hablando de cinco horas si usted camina cada kilómetro a diez minutos).Cuando este hombre se enteró de que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicó que bajara a sanar a su hijo, pues estaba a punto de morir. ¿Cuál era la petición del papá? Que Jesús fuera con él ¿cuántas horas representaban esto para Jesús por lo menos? Cuatro horas,30 kilómetros. Un funcionario real no creo que haya llegado así con Jesús: –Hola, Señor Jesús, mucho gusto. Soy fulano de tal, se va conmigo a Capernaúm a orar. Mi hijo está un poquito malo. ¿Usted cree que así fue el papá? ¿Cuánto ama uno a un hijo? ¿Qué quiere hacer uno en el momento de la aflicción cuando le dicen su hijo se va a morir si no pasa un milagro?

Dicen las Escrituras que se fue y le suplicó y le rogó: baja conmigo. ¿Qué esperaría usted de ver a un padre suplicando? Se lo pongo mejor ¿alguna vez le dieron un paletazo o un cinchazo, un chicotazo? Cuando a uno le dicen que le van a dar, uno recibe de lo alto una inspiración para suplicar. Conozco a alguien que cuando su papá le iba a dar un castigo ¿qué cree que decía? Ay papito lindo, ay papito lindo cuanto  te quiero, ay papito lindo no me pegues, no me pegues, no me pegues. ¿Suplicó alguna vez? ¿Cómo se suplica? Ay, por favor no papito lindo, por favor te lo pido, nunca más vuelvo a matar a otro chucho papito lindo. Este hombre, dice, que estaba suplicando, ha de haber llegado descompuesto, venía agitado, eran cuatro horas de camino, treinta kilómetros de distancia y llegó agitado, no le importó su título. No le importó su posición, no le importó su imagen, no le importó nada, porque un hijo vale tanto como para no importarle eso. Y no venía, me imagino, bien compuesto, ya le habían dicho que no había esperanza para su hijo. Venía llorando, quebrantado y cuando usted llora  se pone feito. Ese papá venia quebrantado, venía llorando el pobre y cuando llegó y le suplicó a Jesús. No le dijo ¡Señor Jesús! Yo me imagino a un hombre que llegó: Señor por favor te lo pido, y a ese hombre le rodaban las lágrimas. Imagínese la escena, era un funcionario real que a lo mejor conocían. Por favor, sana a mi hijo, ven a Capernaúm, moqueaba y moqueaba, lloraba y toda la gente alrededor. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Jesús Le dice: —Vuelve a casa, que tu hijo vive.

¿Qué hubiera pensado usted de Jesús en ese momento? : —Vuelve a casa, que tu hijo vive. ¿Pero qué dice la Escritura? El hombre creyó lo que Jesús le dijo, y se fue. Cualquier persona orgullosa hubiera dicho: Señor Jesús, no te importa, te estoy suplicando, estoy llorando. ¿Cuánto te pago? No. Tu hijo vive.

Jesús realmente deseaba obrar una señal, un milagro a distancia, a distancia, con un propósito especial. ¿Qué opciones tenía el funcionario, seguir suplicando y rogando y mostrar falta de fe o creer a la Palabra de Jesús y volver a casa? ¿Qué hizo? Volvió a casa, creyó a la promesa y tomo su camino. ¿Cómo fue ese camino? Cuatro, por lo menos, angustiosas horas yendo a casa y pensando que le iban a reclamar, cuando vea que voy entrando y me vean y me pregunte y ¿Jesús? Que tu hijo vive, me dijo. De repente decía no, el Señor ya lo sanó. Si, Él dijo tu hijo vive. Seguía caminando y cuando me reclame por qué no le rogué, le voy a decir que hasta lloré, supliqué, pero solo me dijo vuelve a tu casa, tu hijo vive. ¿Qué iba a ser yo? estaba rodeado de gente. ¿Qué pasó después? Cuando se dirigía a su casa, sus siervos salieron a su encuentro y le dieron la noticia de que su hijo estaba vivo. Recuerde que estaba a punto de morir, le dan la noticia que su hijo está vivo. “Cuando les preguntó a qué hora había comenzado su hijo a sentirse mejor, le contestaron: —Ayer a la una de la tarde se le quitó la fiebre”. ¿Dónde quedan entonces las cuatro horas de camino? Debe haber sido de noche, peligroso volver que se quedó. “Entonces el padre se dio cuenta de que precisamente a esa hora Jesús le había dicho: “«Tu hijo vive.»

Ahí cualquier persona que cuenta un cuento diría: “y este cuento se ha acabado”. No. Así dice la Escritura que creyó él con toda su familia. Esta fue la segunda señal que hizo Jesús después que volvió de Judea a Galilea. Es decir, no solamente creyó él – recuérdese que ninguno era creyente, no creían en Jesús como el Hijo de Dios, pero este milagro a la distancia, lo que hace es que le abre los ojos a la familia. Ahora bien, ellos no vieron lo que pasó,  ¿cómo fue que ellos creyeron? Porque este papá regresó y contó el milagro. Imagínense, les contó con lujo de detalles qué había pasado: Yo he llorado, ojalá hubieran tenido un iphone para filmarme. Yo lloraba, me caí de rodillas y los que iban conmigo me sostenían y después de ese alboroto Jesús me dice: Vuelve a casa, que tu hijo vive. Dentro de mí sentí coraje ganas de agarrarlo del cuello, pero luego me recordé, lo dice con tanta autoridad, que ha hecho milagros en otros lados, y volví. Y el milagro es doble. Vemos primero un milagro del hijo del funcionario. Este fue el primer milagro, pero el segundo milagro, el más importante, fue que él y toda su familia creyeron.

Ese fue el verdadero milagro, porque le tengo noticias, usted puede ser sanado milagrosamente, pero un día se va a morir. Usted puede recibir una provisión económica sobrenatural, como Pedro que tiró el anzuelo pescó y le salió una moneda de la boca del pez, tal como Jesús le había dicho, pero usted se va a morir un día con las manos vacías, usted puede recibir fortaleza, protección en medio de una accidente, pero después de ese accidente a los años, aunque sea de viejo se va a morir. El único milagro que trasciende a la eternidad y que impacta más allá de este mundo terrenal es la salvación. Es el único milagro, por eso vemos dos milagros acá. Y por eso le pusimos de título a este tema “Sanidad más allá de la enfermedad”, porque el Señor sanó una enfermedad, pero más allá de la enfermedad salvó a una familia, porque Cristo Jesús no sólo sana, Cristo Jesús salva y eso es lo que nos sostiene iglesia. Eso es lo que nos sostiene. No importa qué esté atravesando, porque acá tenemos un licuado de emociones y un licuado de situaciones. Porque uno dice tengo un testimonio terminé de pagar mi deuda. Y uno habla con otro y le dice que está muy mal. Tengo un dineral ore por mi. Uno habla con otra persona y le dice mi hijo sanó, y uno habla con otro y le dice mi hijo ya partió a la presencia del Señor. Mire, tengo trabajo, al fin salí del desierto. Otro le dice me despidieron. Aquí hay una ensalada de emociones y situaciones, pero puedo decirles que todos tenemos el mismo Dios y tenemos que tomarnos de Su mano y creer a Su Palabra de que Él tiene poder y las situaciones que enfrentamos Él las entiende y no sólo eso, Él obra.

Trabajemos incansablemente para que nuestra pareja y nuestros hijos,  al igual que el funcionario real con sus hijos, vivan para Jesús. Es que no hay nada mejor que esto, usted puede no dejarles una herencia a sus hijos, no dejarles nada de dinero, pero si les dejó a Cristo Jesús, son los más ricos de esta tierra, aunque estén con cafecito, es más rico el hervido en olla, con una su sheca. ¿Cuantos tienen en su casa una refri que pueden abrir y hay comida ahí? ¿Cuántos pueden hoy estar aquí y tan solo poder ver este lugar? Y si usted no puede ver este lugar, puede oírlo,  y si no puede ni verlo ni oírlo puede sentir la presencia del Señor en su vida.

Un día íbamos en el carro con mis hijos y les digo, tenemos que orar por todo lo que Dios nos ha dado, piensen algo por qué darle gracias. Vamos en nuestro carro, vamos con aire acondicionado y miren hay gente que no tiene ni para la camioneta, hay gente –  el tema salió porque mi hija me dice esos choferes tan imprudentes, porque ya le enseñé la palabra imprudente-, todos colgando afuera de la camioneta, de ese bus. Entonces les empecé a explicar, y oramos y uno de mis hijos dijo: Señor gracias porque no somos como esa gente que va colgando de las  camionetas. Entonces ahí vino otra lección: Hoy damos gracias por nuestro carro, pero si fuéramos colgando en una de esas camionetas le daríamos gracias a Dios porque no vamos caminando. Y si vamos caminando le daríamos gracias a Dios porque tenemos pies, y si vamos caminando sin zapatos le daríamos gracias a Dios porque podemos caminar descalzos, ya con callo abajo.

No sé cuántos se recuerdan de aquella canción que dice: “Yo le alabo de corazón, yo le alabo con mi voz. Yo le alabo de corazón, yo le alabo con mi voz y si me falta la voz yo le alabo con mis manos, y si mi faltan las manos yo le alabo con los pies y si me faltan los pies, yo le alabo con el alma y si me falta el alma, es que ya me fui con Él”. ¿Se recuerda? Es hasta que nos falte el alma, porque ya nos fuimos con Él, pero nuestra actitud debe ser de alabanza a Dios en todo momento, porque el milagro más importante, el único que trasciende a la eternidad, es el milagro de la salvación.

Veamos los milagros de Dios enla Escritura. Veamos los milagros de Dios en nuestra vida y alabémoslo, pero también testifiquemos, que sentemos a nuestros hijos, a nuestra familia y contémosle del milagro. Cuántas veces este funcionario real no se sentó con su familia, para contarles cada detalle nuevo. Empezaba a relatar la historia de nuevo, cuántas veces no les dijo la historia, cuántas veces cuando llegaron invitados a la casa sus hijos le decían papá contales. Y el funcionario real se volvió en alguien que, seguramente, ganó muchas almas para Cristo, empezando con su familia, porque la Escritura dice que creyó él con toda su familia. Yo le quiero dejar un desafío el día dehoy. Haga lo que desea ver en su pareja y sus hijos hacer para que crean en Dios. Haga lo que desea ver a su pareja y a sus hijos hacer para que ellos crean en Dios. Alguien dijo la palabra convence, el ejemplo arrastra a nuestros hijos, nuestras pareja necesitan ejemplo. Porque a veces enseñamos cuestiones que las sabemos bien, pero a nivel teórico, pero no práctico y nuestros hijos nos ven y no creen.

Algunos consejos prácticos, lo que puede hacer para ser un ejemplo de vida cristiana para sus hijos, para su pareja. Primero congréguese fielmente, por eso los felicito por estar acá. Segundo lugar, sea parte de una célula, vaya a una. Yo sé que usted oye semana a semana, que los motivamos desde el púlpito, video, lo que sea para que vaya a una célula, es ahí donde uno encuentra una familia espiritual, donde hay gente que lo van amar, que va a estar con uno en las buenas y en las malas, en la graduación y en el entierro. Vaya a una célula, que sus hijos lo vean. Porque hay papás que me dicen que quieren involucrar a sus hijos, pero él no asiste a ninguna.

Tercer lugar, estudie en la Facultad de Liderazgo, son ocho meses para estudiar la Biblia, hora y media ala semana. Los exámenes son tranquilos, no son de muerte como en los colegios o en la universidad, son exámenes donde queremos saber si usted sabe lo que queremos que sepa. Cuarto lugar. Lea la Biblia pero no cuando todos estén  dormidos, léala  cuando todos estén despiertos, ábrala ahí. Y lo más probable es que sus hijos y sus nietos cada cuaderno o libro que encuentren van a llamar Biblia, porque es lo que siempre lo ven leyendo. Que la imagen que se lleven de usted como abuelita, como abuelito, es que con manos con artritis, torcidas y lo que sea usted abría la Palabra de Dios.

Sea un fiel diezmador, déle el diez por ciento de sus ingresos para los fondos de la congregación. Sirva a Dios dentro y fuera de la Fráter, no sólo aquí, donde quiera que esté. Cómpreles una buena Biblia. La gente gasta en los hijos en teléfonos caros y les tienen un Nuevo Testamento de los Gedeones gratis, que debería recibir de los Gedeones alguien no cristiano. Cómpreles una buena Biblia. Y no sólo eso, cómpreles una buena Biblia de estudio para que abajo puedan ver qué significa. Ore y no solo antes de las comidas. Reúnanse para orar, un ratito, no debe ser cuarenta y cinco minutos. Yo sé que usted lee que la gente oraba seis horas al día, ocho horas al día, creo que no dormían o no trabajaban, eran otros tiempos. Usted pasa orando ocho horas al día y de verdad hasta el perro lo regaña.

Pase un tiempo para orar, para interceder, traiga a la familia, ore por su hijo, su hijo no es cristiano, puede que esté atribulado y le van a pedir al Padre Dios y usted ora por su hijo. Hable con sabiduría acerca de Dios todo el tiempo oportuno, no los agarre con una AK47 evangelística, usted tiene que presentarles el mejor banquete, para que ellos coman y beban del agua que quita la sed, que produce ríos que  fluyen dentro de nosotros.

Viva como Jesús vivió.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…