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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El cuarto ingrediente de la misión de todo miembro en la Fráter es “Crecer en la obra al leer y practicar la Biblia”. Uno de los experimentos que más me gustó en el colegio fue el de un frasquito de compota. ¿Y qué tenía que hacer? Tomar ese frasco, ponerle algodón, echarle agua y luego poner unos frijoles, ¿qué pasaba con el tiempo? El frijol empieza como a reventarse y surgir algo ahí y a crecer. Uno estaba feliz cuando tenía sus tres matitas de frijol. ¿Qué pasaba con esas matitas, cuál era el fin? El basurero, paraban muriéndose, paraban acabando. Cuando decimos acá que nuestro cuarto ingrediente en la misión de todo miembro de la Fráter es “Crecer en la obra” es que no queremos que se muera.

Hay mucha gente que seguía a Jesús, pero era por la comida, porque multiplicó los panes y los peces, pero esos no eran discípulos. Podía haber muchos seguidores de Jesús, pero no imitadores, porque el que es un imitador de Cristiano Ronaldo ¿cómo tiene el cuerpo? Un seguidor puede tener la peor condición física que no importa. Yo soy un seguidor de Cristiano Ronaldo y con cincuenta libra de sobrepeso, es valedero porque es un seguidor, pero un imitador debe ser básicamente como la persona que sigue. Por eso la Biblia nos dice en Juan 2:6 “El que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió”.

¿A qué vamos con esto? Crecer en la obra al leer y practicar la Biblia, es decir, estudio y practico las enseñanzas de la Biblia, todos los días de mi vida”, tiene que ver con que usted se nutra diariamente, para que sea un verdadero imitador de Jesús, un verdadero discípulo de Jesús, no un seguidor. Uno se asusta, tuve amigos que, le pedía a Dios, no dijeran que eran cristianos, porque lo eran a nivel intelectual, pero no a nivel conductual, mal hablados. Tenían todos los discos compactos de Jesús Adrián Romero, pero su conducta, ¡nada que ver! ¿Qué dice 2 Timoteo 3:16-17, acerca de la Palabra de Dios? Esto es bien fácil, memorícese esa cita bíblica, porque  hablamos de Juan 3:16, y aquí estamos hablando  de 2 de Timoteo 3:16-17, aquí está hablando Pablo y dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”.

La Biblia es inspirada por Dios, Dios fue quien estableció lo que iba a ser escrito e inspiró a cada uno de los autores, profetas y discípulos de Jesús o discípulo de los discípulos de Jesús, para  que escribieran libres de error, lo que Él deseaba comunicarnos sin pasar por alto la personalidad del autor, su cultura, su idioma, ni sus costumbres, porque en Dios se origina este mensaje, sabe que, la Biblia se aplica en Guatemala, en China, en la India, Iraq, en Estados Unidos, porque Dios es un Dios del mundo entero. Porque la escribió a través de hombres y mujeres necesitamos interpretarla y poder entender qué significó en el aquel entonces para traer el aquí ahora.

La Biblia es inspirada por Dios, es la Palabra de Dios. Este no es un libro más, acá tenemos las palabras del Padre Dios, Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia.  Cuando buscamos la definición de la palabra justicia, el diccionario dice que es la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde.

Usted sabe que a los hijos no les dejamos que manipulen cuchillos, tienen un riesgo de cortarse. Pero no es lo mismo decir: no tomes un cuchillo, porque te puedes cortar, a que uno cuente una historia y decirle a su hijo: Mira, lo que tengo en la palma de mi mano. Esta línea que está de acá para acá es un navajazo. ¿Te peleaste? No m’hijo fue una manzana. Íbamos al club campestre La Montaña, ahí me gustaba ir, porque había un lugar donde se trepaba con un lazo hasta llegar a una cabañita que estaba  arriba. Iba feliz, íbamos en una camionetilla, hace “añales”, un montón de gente, yo tenía en mi mano una manzana que estaba cortando con una navaja que me hermano me dio. Cuando llegue a la mitad quise darle rápido y entonces me corté. Usted sabe que es eso, el dolor, el miedo de decirle a los papás me corté, ¿con qué? iban a preguntar. Con la navaja, mi hermano, el castigo, cinchazo. No dije nada, me quedé calladito. Como a las dos horas que ya no podía ni jugar, ni trepar esa cabaña tuve que ir con mis papás y decirles me lastimé. Se miraba horrible.

Le conté toda esa historia a mi hijo, le agregué que me tuvieron que limpiar, poner una mariposita. Juan Marcos dice ahora: Yo nunca corto manzanas en la mano. Un hijo aprende. ¿Sabe qué nos está diciendo la Escritura? Que es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia. Nos está diciendo soy su Padre hablándoles. O sea, la Escritura es nuestro papá formándonos para que no suframos. No es lo mismo decir que mostrar, Dios nos demuestra en Su Palabra lo que ha hecho a través de la historia y lo que quiere seguir haciendo a través de Su historia.

A mí me gusta lustrar mis zapatos, los lustro en mi casa, compro cera líquida que trae su esponjita hasta arriba. Uno agarra el zapato, lo limpia,  le echa, lo dejo que se seque y luego la pasta, pero con los dedos, como los lustradores. Luego me lavo las manos, los lustro y quedan bonitos. Pero no sabía por qué nunca me duraba la cera líquida. Era porque la esponja se me ponía tiesa y después hasta raspaba los zapatos. ¿Les ha ocurrido eso alguna vez? Hasta que un día, fui a comprar uno, porque ni me la acababa, porque no se podían terminar, fui a comprar uno que decía: Instrucciones: lávese con agua tibia después de cada uso. ! Qué profundo! Me dije. Ayer que estaba lustrando mis zapatos noté que ya queda poca cera líquida, pero la esponja está nítida, básicamente nueva con un color grisáceo, pero nunca más se puso dura o se cayó o tiré un frasco cuando todavía tenía tanto contenido.

Dios nos ha dejado sus instrucciones para que muramos de viejos habiendo vivido una vida de paz y alegría en medio de dificultades, pero tomados de Su mano, vencido cada dificultad, llegar a viejos en nuestro lecho de muerte con hijos y nietos alrededor y diciéndoles como el apóstol Pablo: he terminado la carrera, he mantenido la fe y sólo me espera la promesa de la vida eterna.

En la Biblia están las instrucciones, por eso la importancia de leer la Palabra de Dios, es útil para reprender, para enseñar, para reprender, corregir, para instruir en la justicia, en lo que es justo, en lo que debemos hacer. Dios nos dice que es justo que reconozcamos que hay un creador que estableció las reglas del juego para todo ser humano en la Tierra, y el que guarda sus mandamientos goza de vida, de paz y de alegría en esta vida que es como una neblina, según lo describe la Biblia. El primer pasaje que yo prediqué en mi vida fue el Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” y hablaba del barranco del pecado. Eso es la Biblia que nos permite ver cual es el barranco del pecado y conocer lo que Dios quiere para nosotros, para que veamos los hoyos de los vicios y no caigamos en  ellos, para que veamos el hoyo de la avaricia y no caigamos en ella, para que veamos el hoyo de la necedad y creamos que sí existe un Dios.

Checha Samayoa es un miembro de la congregación, no se convirtió porque alguien le predicó de Dios. Una noche en Mérida, México, tomó una Biblia de los Gedeones y después de leerla Dios lo convenció del pecado, ahí mismo dobló sus rodillas y entregó su vida al Señor. Ese es el poder de la Palabra de Dios y enseña, reprende, corrige instruye en la justicia. ¿Quién nos dice lo que es bueno, lo que es malo? ¿Las mayorías o la Palabra de Dios? Su Palabra. Y sigue diciendo: Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”. Usted y yo somos siervos de Dios, un siervo es un criado o sirviente que trabaja para un amo. Nosotros tenemos un amo, es Dios. Y cuando leemos Su Palabra aprendemos cómo debemos comportarnos con este amo, y estar enteramente capacitados para toda buena obra.

Es increíble que puedan existir empresarios que pueden pararse frente a sesenta gentes, cien gentes, doscientas personas, ejecutivos, pero cuando uno les dice: Sería tan amable de dirigirse a la congregación, son cincuenta gentes en una reunión, y contarles brevemente algo de tal pasaje. Y ¿qué dice? No usted, yo para eso no. ¿Sabe por qué? porque cuando uno no lee la Palabra y no la practica no está capacitado para toda buena obra. Es la lectura de la Palabra de Dios la que nos va a capacitar para toda buena obra. Lea la Biblia.

Yo no sé cuántos han visto  a un endemoniado y no me refiero a la suegra. Me refiero a un endemoniado, a alguien que de verdad le cambia la voz, le cambia el rostro. Si es feo se ve espantoso y si es mujer habla horriblemente con gestos y ruidos. Hay gente que ve a un endemoniado y sale huyendo. Cuando estábamos en el Cine Reforma, había una endemoniada y estaban todos los servidores: ¡En el nombre de Jesús fuera! y  se lanzaba contra el grupo y ellos para atrás. Agarraban un poquito de valor y ¡en el nombre de Jesús, fuera! y otro grito y se iban para atrás. Tenemos que ejercer nuestra autoridad y esa autoridad y en esta vida, en las cuestiones espirituales viene cuando conocemos lo que la Biblia dice y ¿quiénes somos nosotros? Somos los hijos del Todopoderoso.

Tenemos un padre que está con nosotros y cuando nos da la comisión de vayan y hagan discípulos, al final dice: Estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. Siempre. Sería bueno que usted abriera una célula, abriera su casa, tuviera un grupo en su casa. “Ay no, me da pena, me da pena eso de hablar y además, usted sabe es un compromiso, ahí tengo que dejar de…usted sabe, verdad. Ni modo que yo ya de líder y con el olorcito, no hombre”, puede decirlo. La Biblia enseña, reprende, corrige, instruye en la justicia a fin de que nosotros, los que estamos acá, estemos enteramente capacitados para toda buena obra.

Usted debe agregarle valor al reino de los cielos, no solo aquí ene la Fráter, allá donde trabaja. Que alguien le diga: me siento mal, podés orar por mí. Y usted le diga: Fijate que yo nunca lo he hecho, apenas le doy gracias por la comida cuando me acuerdo. Sabés qué, venite y te llevo con alguien. Y van de la mano con el líder de la célula y qué hacemos cuando somos cristianos y somos como bebés espirituales, es como una mamá que tiene seis hijos, los tuvo: uno, luego el otro con tres años de diferencia, así sucesivamente, en 18 años tiene seis hijos, la diferencia es que llegaron al año uno y nunca crecieron. Ahora los seis tienen un año. Cuando una congregación, cuando una iglesia no lee la Palabra, no escudriña la Palabra, no practica la Palabra tenemos una generación de bebés espirituales que cargan a los que están arriba y por último cuando esos que están arriba se mueren, todo se acaba. Por eso el cuarto ingrediente de la misión de la Fráter es crecer en  la obra, al leer y practicar la Biblia.

Esta generación es una generación musicalmente obesa, pero bíblicamente desnutrida. Y no es que estemos en contra de conciertos, nosotros montamos buenos conciertos, Explo Music Fest, y a propósito compre su entrada y no más tarde cuando ya no haya. Sabemos cantar de todo. Viejitas y nuevas. Podemos saber muchas canciones y podemos cantarlas y estar más tiempo aquí, pero si yo les digo vamos a pasar ahora mismo a dos personas por sector, veinte en total, y van a decirnos tres citas bíblicas nadas más, de memoria. Y vamos a pedirles que no nos digan todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento de memoria, pero solo en orden los del Nuevo.

Nos llamamos cristianos y no hemos leído las cartas de amor de nuestro esposo, porque la Biblia dice que nosotros iglesia somos su esposa y mi esposa tiene todas las cartas de amor que yo le mandé, y de pronto de vez en cuando ella saca esa caja, la destapa y empieza a leerlas, porque quiere recordarse, posiblemente en los momentos difíciles,  lo que su novio entonces, ahora su esposo, un día le dijo. Por eso lea y practique la Biblia todos los días de su vida. Primero. Cómprese una buena Biblia que usted cargue. Segundo. Cómprese una buena Biblia que usted no saque de su casa. Aquí hay gente que ha perdido la Biblia de veinte años de uso donde tenían anotado todo, subrayado todo, y han perdido todo y el que la encontró ya no estudia, pero dice miren todo lo que he estudiado.

Cómprese una buena Biblia que no salga de casa y úsela para estudiar y leerla en la casa y para subrayar y para comparar. Si quiere saber cómo le fue a José cuando estuvo en Egipto, yo puedo llevarlo a mi Biblia que no sale de casa y ahí tengo todo. Ahí lo tengo anotado todo donde yo estudio y rápido lo encuentro. Tengo una Biblia que no sale de casa. No solo eso, no la tenga en un lugar oculto, escondida, póngale en su mesa de noche. Si usted lee en la sala, póngala en la sala. Si es en el comedor, déjela ahí, dígale a todos no me toquen esta Biblia aquí va a estar. Lea por lo menos un capítulo todos los días de su vida. Un capítulo de la Biblia al día y cuando usted sienta durante  toda su vida habrá estudiado la Palabra de Dios un montón de veces. Tenga un cuaderno de notas y anote sus descubrimientos y sus dudas para investigar y buscar la respuesta. Anote en su cuaderno las citas bíblicas que a usted le gustan y le impactaron, y memorícelas, empiece a memorizarlas, y enséñeles lo anterior a sus hijos y nietos.

No lea a las doce 12 de la noche cuando nadie lo ve. Aproveche cuando estén los hijos para que lo miren leer. Mis hijos creían que Biblia se llamaba todo libro, porque es lo que venían -y a mi esposa Aixa y a mí- leyendo cuando eran muy pequeños y empezaban a hablar, agarraban cualquier cosa decían Biblia. Si queremos que nuestros hijos lean la Palabra de Dios debemos leerla frente a ellos y animarlos a leerla con nosotros. El hijo que lea la Biblia no puede ser un mal hijo. La mujer que lee la Biblia no puede ser una mala mujer, ni el hombre. La esposa que lee la Biblia es un amor, el esposo que lee la Biblia es un tierno esposo.

Musicalmente obesos, pero  bíblicamente desnutridos. Eso resume a nuestra generación. Somos gente de oídos y de  sensaciones, pero primero debemos ser gente de convicciones. Si alguien le pregunta de qué habló el Pastor Alex hoy ¿qué le va a decir? Porque si yo le pregunto de qué hablamos la semana pasada ¿se recordará? Hoy usted recibió un separador y ¿sabe para qué es? Es para que usted se desafíe a leer el Nuevo Testamento en 130  días. El Nuevo Testamento tiene solo 260 capítulos, comienza con la vida de Jesús. Dos capítulos al día, en 130 días usted lee el Nuevo Testamento y va a empezar a descubrir cosas que nunca imaginó y va a empezar a cambiar su vida, porque su Papá le va a estar hablando al oído, le va a estar enseñando, reprendiendo, corrigiendo, instruyendo en la justicia. Y si usted ve el separador atrás, aparece donde marcar día a día conforme va estudiando y va leyendo. Este es el tercer separador: el de la visión de la iglesia, el de la visión del miembro y ahora este.

¿Cuántos de los que están acá quieren aceptar el reto de leer el Nuevo Testamento en 130 días? Y para hacerlo le sugerimos que establezca a qué hora y en qué lugar van a leer la Biblia todos los días de su vida. Y si va a salir de viaje y se va ir cinco días a pasear no se preocupe, cinco días antes lea el doble de lectura bíblica y se  va adelantado a sus vacaciones y no se atrasa. La palabra de Dios tiene poder, es ella la que ha cambiado la vida de hombres y mujeres, por los que nadie daba nada por ellos y ahora esos que han sido transformados dan todo por los demás.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…