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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Entramos al segundo ingrediente de la misión en la Fráter. Dice: “Servir en la obra con excelencia. En una célula por las casas, en un ministerio en la Fráter y con mi testimonio de vida en todas partes”. Yo pido un aplauso para usted y también para todos los que nos ven en vivo allá enla Fráter Roosevelt,600 a 900 personas cada semana, y los que nos ven en vivo por internet.

Servir en la obra con excelencia. Servir, es realmente trabajar como criado o sirviente para alguien más, y por eso aquí en la Fráter entendemos que somos servidores del Dios Altísimo y que lo hacemos con corazón. Es triste ver que en las iglesias cada vez más y más no se está respetando al pastor, sino se está idolatrando al pastor y a otros líderes, y esto no es lo que la Escritura enseña. Hay que respetar al pastor, admirarlo, hay que orar por él, pero no hay que idolatrarlo, de hecho Jesús, el máximo, el más grande modelo de servicio, dijo en el libro de Marcos 10:42-45, usted recordará que antes de esto los discípulos,  Jacobo y Juan, se acercan a Jesús y le dicen: Señor queremos que en tu reino uno esté a la derecha y el otro a tu izquierda, en otras palabras yo soy el vice y el otro  el secretario privado de la presidencia. Los demás discípulos se indignaron. Básicamente lo que querían era ser reconocidos, ocupar un puesto en una estructura organizacional, estar hasta arriba. Y vean lo que dice: Jesús los llamó y les dijo: —Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. El que quiera ser grande tiene que hacerse servidor, el que quiera ser el primero debe ser esclavo, ya dijimos que servidor es aquel que sirve como trabajador, como criado, como esclavo.

¿Cómo es la conducta de un esclavo?  Vive en modo de obediencia, no cuestiona las órdenes, simple y sencillamente obedece. Hágame favor, le pide a un sirviente, vaya y traiga esto, haga aquí, y haga allá. Y no se pone a protestar y a replicarle, ¿por qué no va usted? La actitud de un sirviente, vive en modo de obediencia y Cristo Jesús viene y nos dice “ni aún el hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”.

Servir en la obra con excelencia. ¿Sabe dónde descansa la esperanza de Guatemala? En nosotros los cristianos. Guate tiene que cambiar, Guate puede cambiar, y yo sé que nuestro presidente, don Otto Pérez Molina, está trabajando duro y su gabinete también. Si hay quienes no pueden ni con tres hijos en su casa, qué va a poder el General con un montón de chapines berrinchudos. Solo Dios puede cambiar el corazón del chapín que hace el mal, y darle vuelta a su corazón.

Usted y yo somos la esperanza, debemos servir. Todo miembro de la Fráter es llamado a servir y servir en la obra. ¿Qué es la obra? Este segundo ingrediente dice: “Servir en la obra con excelencia”. ¿Cuál es la obra? Usted recordará cuando Jesús le habla a la mujer samaritana, estaba cansado, fatigado, con hambre, de hecho se quedó solo sentado, en un pueblo de Samaria, ¿sabe por qué? Porque los discípulos le dijeron: ya no camines, ahí venimos con comida. Y se fueron. Cuando regresan lo encuentran hablando con la mujer samaritana, nadie se atreve a preguntarle ¿por qué le habla a una mujer que no es judía? Y le dicen: Come Señor, Come. Y ¿qué responde Él en Juan 4:34-36? Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra —les dijo Jesús—. ¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura; ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna. Ahora tanto el sembrador como el segador se alegran juntos. ¿Cuál es la obra, entonces? Tres cosas. Primero,  la obra es el mundo que debemos evangelizar, servir en la obra. El mundo que debemos evangelizar son nuestros parientes y amigos que viven lejos de Dios. En segundo lugar, la obra son otros cristianos que debemos edificar. Servir al cristiano, al creyente. Tercer lugar, la obra es el necesitado al que debemos ayudar.

Ahora bien, hay dos formas de servir. Mediocre y excelentemente. ¿Cuál prefiere? ¿Cómo prefiere  que lo atiendan cuando va a un centro comercial? ¿Cómo le gusta? Excelentemente. Andaba perdido ayer, cuando desayunamos con la familia de mi esposa en Oakland Mall, casi nunca voy por  allá, porque me queda lejos. No sabía cómo salir del parqueo, y alguien de los arquitectos se le fue la onda en un pedacito, porque no está el rótulo de salida para tal o cual lado. Y uno se queda dando vueltas en un pequeño espacio. Bajé la ventana y le pregunto a uno de seguridad. Perdone, por donde salgo, parezco nuevo. No se preocupe – me dijo-, agarre por aquí y por allá. Pero si usted quiere salir para tal calle se pone aquí y si es para otra se pone aquí – señalándome-. Imagínese, yo le pregunté ¿cómo salir? Y él se fue más allá de, ¡uno de seguridad! eso es raro, eso es excelencia.

Este ingrediente dice: servir en la obra con excelencia. No servimos en la obra así por que si. No, debemos hacerlo con excelencia. Excelencia es un deseo continuo por querer hacer las cosas cada vez mejor. Y en la Fráter, todo lo hacemos con excelencia. ¿A qué hora comenzamos el servicio? A las 9:30. ¿A qué hora dijimos que lo íbamos a comenzar? En la Fráter hacemos las cosas puntualmente. Usted no oye el montón de niños gritando aquí, uno que otro se cuela. Usted entra en el parqueo y ve a los servidores de la iglesia sonrientes, saludando, pasándolo adelante, eso es excelencia. Excelencia es el deseo continuo por querer hacer las cosas cada vez mejor y constantemente, estamos anotando y apuntando para evaluar, mejorar, transformar, para que nuestra iglesia sea una iglesia excelente. ¿Sabe por qué? Porque Dios es un Dios excelente. Nos hizo perfectos. ¿Sabe por qué servimos con excelencia? Porque Dios lo merece.

Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él (Colosenses 3:17). Todo lo que hacemos en la Fráter lo hacemos en el nombre del Señor. Usted y yo llevamos una camisola que dice cristiano, y cuando usted hace algo lo hace en el nombre del Señor. Si usted es doctor, cuando pone inyección lo hace representando al Señor Jesús, aunque le caiga mal la persona. Hay gente que le pone a uno las inyecciones con excelencia, ni se siente, como si masaje estuvieran dando. Hay otras con las que uno sufre. Todo lo que hacemos es como para el Señor.

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor (Colosenses 3:23-24). Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana como para el Señor y no para nadie en este mundo. En Guatemala me he dado cuenta que hay mucha gente que no le atinan. Le roban a la empresa, le trabajan mal al dueño, roban gasolina de los vehículos que son de los ruteros, andan consiguiendo facturas arriba de lo que es. Pregunto ¿eso es valedero para un cristiano? No. Porque un cristiano todo los hace como para el Señor. Su jefe puede ser primo hermano de Satanás, tratarlo a usted como tal, pero ¿Cómo debe comportarse usted ante él? Hacer todo como para el Señor, usted le ve la cara de Jesús., Hacemos todo en el nombre del Señor, representando a Jesús, como para el Señor, como para Jesús, y de buena gana.

Recuerdo una vez que fuimos con mi papá a México, cuando íbamos a una conferencia, él fue como orador. Marcos Witt organizaba un congreso llamado “Adoradores”, ese año se grabó el disco Poderoso, y de regalo de cumpleaños yo pedí irme, no quería nada, quería irme con ellos a México. Pero no me dieron un gafete especial ni nada. Llegué a una puerta, pero rezagado del grupo, me dice el portero: Usted no puede pasar. Me di la vuelta y empecé a ir al auditorio, pensé que a la salida me encontraría con ellos. Coalo Zamorano, que en aquel entones era más pichón, me vio. Le dijo al portero que me dejara entrar, el es el hijo del Pastor Jorge H. López. Hubieran visto cómo me trataron. Mucho gusto señor López. Perdone que no lo deje entrar, es una orden. Venga para acá. Una  atención excelente.

Eso esperamos de usted, que sirva en la obra con excelencia.

En la Fráter, todo miembro es llamado a servir en la obra con excelencia en tres lugares. Primero,  en una célula por las casas, una célula no es más que un grupo pequeño de miembros de la Fráter que se reúnen por las casas con el propósito de edificarse mutuamente, a través del estudio de la Palabra y de las relaciones personales, y de evangelizar a sus amigos y parientes no cristianos. Queremos que usted sirva en la obra con excelencia en un grupo por las casas. Las células son lo máximo, unos en las células la pasa súper. ¿Qué proveen las células? Las células proveen cinco cosas, antes de referirme a esas cinco cosas, déjeme decirle que las células hacen que una iglesia grande sea a la vez pequeña. Usted entra aquí, se sienta y se va y nadie más lo saluda, ni saben su nombre. En una célula esto es personal. Usted se muere y nadie lo llora, en una célula todos lo lloran. Ahí están con usted.

Una célula provee cinco cosas. Primero, comunión extra iglesia y extra célula. Usted tiene amigos fuera de la iglesia y fuera de la célula. Le dice a otro vamos a hacerle servicio al carro, con gusto, yo paso con vos. Entonces pasan por usted y se van a hacerle el servicio, y platican. Entre mujeres, una le dice a otra, voy a hornear un pastel, me cabe otro, ¿no querés otro para tu familia? Y ahí están las dos haciendo un pastelón. Fuera de la iglesia y fuera de la célula, edificándose mutuamente, eso provee la célula.

En segundo lugar. Provee un evangelismo amistoso – jóvenes, dije amistoso, no amoroso-. Evangelismo amistoso. El mejor vehículo que transporta el mensaje de salvación es la amistad. Con un amigo usted puede hablar tranquilamente cara a cara y decirles lo que usted siente en su corazón. Lo que buscamos en la célula es tener verdaderamente amigos que nos permitan ser nutridos con la relación con ellos. Nutrirlos a ellos y evangelizarlos.

Tercer lugar. Un discipulado efectivo. Convertirme en un discípulo de Jesús y multiplicar mi discipulado en otros, significa que usted y yo cuando alguien se convierte en nuestra célula al Evangelio de Jesús, van a pedirnos que seamos el hermano mayor de alguien y lo cuidemos, claro, del mismo sexo, para que lo forme.

Cuarto lugar. Hay una capacitación bíblica permanente, todas las semanas abrimos la Escritura por las casas y aprendemos de la Palabra de Dios durante tres meses  temas bíblicos basados en la Palabra de Dios aplicables a todo el mundo y luego tres meses, doce semanas, donde se habla de temas a la necesidad específica de la célula de Jóvenes, Jóvenes Adultos, Matrimonios.

Por último.  Hay un pastoreo personalizado. El Pastor no puede solo, de hecho Jesús mismo ante las multitudes dijo que estaban agobiadas y desamparadas como ovejas sin pastor, siendo Él Pastor de pastores que estaba ahí. Porque estaba limitado al tiempo y al espacio. Pero si cada de nosotros apoyamos a nuestro Pastor en lo que llamamos labor pastoral compartida, todo sale súper. Por qué, porque el Pastor, si usted lo llama ahorita no lo va a atender, pero si usted va a una célula, hay quien lo atienda, tiene quien ore por usted, quien lo visite. Y queremos, entonces, que usted asista y sirva en una célula. A los que no asisten a una célula, este punto es para ellos, asista y sirva en una célula. Los miembros de la Fráter los están esperando y casi todos son buena onda.

En la célula hay un ambiente de amor. Hoy mismo pase al Centro de Información y ubíquese en una célula, llame a la Fráter, vaya a la célula que más le gusta. Asista. Y llegue y si no le gusta, vaya a otra. Y si no, a otra y si no le gusta vaya a otra y si no le gusta el clavo es usted. Pero queremos que la Fráter esté conectada por las casas, las células solo son la Fráter por las casas. Los domingos, los fines de semana, en la Fráter. Y entre semana por las casas llevando la luz de Jesús, como la empresa eléctrica que la lleva a todo lugar y no concentrando la luz en uno solo. Entonces, ¿dónde debe servir? En una célula por las casas. Y el sueño más grande es que usted un día abra  su casa y diga: Mi casa está para tener una célula, y es más, que el líder sea usted.

Imagínese, yo conozco a gerentes de empresas, buenos para hablar en público, y cuando uno les dice pase al frente y ore, le contestan que a eso no le entran, que lo pongan a hacer un presupuesto. ¿Sabe qué pasa? Que no han sido capacitados, por eso para servir, no para asistir, y abrir la suya, tiene que ir a la Facultad de Liderazgo, donde en ocho meses, le enseñamos 28  temas de doctrina básica, siete temas más sobre liderazgo, siete temas más sobre la visión, para que pueda ser parte de la visión y sentirse capacitado a leer la Palabra en toda buena obra. Los que entran a la Facultad de Liderazgo, en 130 días leen el Nuevo Testamento, 260 capítulos, dos capítulos al día. Memorizan los 66 libros de la Biblia, salen mejor que el que lleva diez años sentado, siendo miembro activo de la banca, en nuestro caso, de la butaca. Queremos que sirva en una célula por las casas.

Queremos que sirva en un ministerio en la Fráter. Usted ve a los servidores, las personas con traje azul, ahí están sirviendo. Usted ve a la gente en sonido, en televisión, pero no solo aquí, también en Zona de Campeones, con los niños, hay área de servicio de apoyo externo, los que hacen Jornadas Médicas. Si usted es médico ponga su talento al servicio del Señor. Gente que va a las cárceles, que va a las correccionales de menores, Caritas Alegres que va a las pediatrías de los hospitales. Queremos que sirva en la Fráter y para servir usted tiene que estudiar en la Facultad de Liderazgo y graduarse y demostrar que es fiel a Dios nuestro Señor, y que desea agregarle valor al reino de los cielos con su servicio. Porque el que sirve, sirve, y el que no sirve, no sirve. Servir en la obra con excelencia.

Queremos que usted sirva en todo lugar con su testimonio de vida. Eso es fabuloso. Yo recuerdo cuando me fui a estudiar al Instituto Bíblico, yo era muy pegado a mis papás. Yo me iba de 14 años a la casa de unos amigos, al siguiente día me quería venir, me entraba algo así como tristeza, una angustia y sufría. !Y me iba ir a estudiar dos años a Estados Unidos! En el aeropuerto mi mamá me dijo: Mijo, ¿estás seguro que te querés ir? – tenía 17 años-. ¿No vas a sufrir y llorar? Tranquila mama, y por adentro estaba llorando. Tranquila mama, todo va a estar bien. Fui y le hice ganas. En diciembre regresé unos días, en enero me tenía que ir, ya no me quería regresar, qué aburrido estar lejos, es horrible. Se está lejos y se llega extrañar hasta a los ladrones en Guatemala.

Estaba en los Estados Unidos y decía ya no más, es duro. Y estar lejos un año entero, y yo para estar lejos no servía. Claro que uno aprende y madura, y se le pasa, tiene nuevos amigos y luego tiene dos vidas: cuando se está allá, quiere estar aquí, cuando está aquí quiere estar allá. Llegué a la sala de abordaje en el aeropuerto, estaba sentado y me dije: Si está lleno el avión y me dicen que no quepo, quiere decir que ya no debo seguir estudiando y me quedo mejor. “Señores, el vuelo está sobrevendido y no podrá irse hoy el resto de personas, excepto las siguientes tres: uno norteamericano, otro norteamericano y Alex López”.  Entré y me dicen, este es su asiento, me tuve que ir en primera clase castigado, a la par de una señora joven, así bien coqueta, guapa, íbamos platicando en el vuelo, nos ofrecieron algo de tomar, licor, cerveza, vinito , lo que sea, comida por todos lados. En un momento de esos, esa mujer que tenía a su esposo enfermo y en tratamiento en los Estados Unidos, dejó a su bebé recién nacido en Guatemala para ir a verlo, se voltea y me dice: Usted es raro. – Clarifiquemos eso -le dije-, feito pero machito-. Porque durante  todo el viaje no utilicé una sola mala expresión. No me ha comentado nada, no ha bebido nada alcohólico – me dice-, ¿qué pasa con usted?

Yo le dije, sabe, soy cristiano. Desde chiquito fui criado en el Evangelio de Jesús. Soy cristiano y realmente no necesito ni de emborracharme ni nada para ser feliz. Yo soy feliz como soy, si soy un caso sin nada encima, imagínese con tragos, Dios me libre Dios me guarde. Así que comenté que iba a estudiar y me dice: Pídale al Señor por mi esposo. No solo servir por las casas en una célula, no solo servir en la Fráter en un ministerio, sino servir con su testimonio de vida en todas partes. Voy a un banco, entro, hago cola, hago toda mi transacción, la operación que tengo que hacer y, al final de todo, el cajero me dice: Que gusto verlo aquí Pastor, yo voy a su iglesia. Esos cajeros son mala onda, porque lo hacen para ver cómo se porta uno. Hay ojos detrás de usted, porque usted y yo nos hemos declarado hijos de Dios, hay ojos detrás de usted y de mí, porque hemos dicho: Yo sigo a Cristo Jesús. Y sabe qué, la gente espera que el que siga a Cristo Jesús viva como vivió Cristo Jesús, lo que dice 1 Juan, el que permanece en Él, debe andar como él anduvo.

Está bien, primer ingrediente, sostener la obra en obediencia con mis diezmos, ofrendas y promesas de fe. El segundo ingrediente, servir en la obra con excelencia, en una célula por las casas, un ministerio en la Fráter y con mi testimonio de vida en todas partes. Guatemala nos necesita. Lo que usted tiene es valioso, es el Evangelio de Jesús, es lo que trae paz a una nación.

Un jovencito de 15 años con clavos, no creyente, conversando le digo: mirá, como dice la Regla de Oro, ¿cuál es esa? ¡No sabía cuál era la Regla de Oro! Quince años, a veces creemos que la gente allá afuera lo sabe todo. No sabe ni quien es Moisés, no saben ni quien fue Pablo ni cuántos discípulos tuvo Jesús, asumimos. Es nuestro llamado convertirme en un discípulo de Jesús y multiplicar mi discipulado en otras personas. Que Dios nos conceda a cada uno de nosotros servir en la obra con excelencia y si usted, después de este mensaje, no sirve, regáñese a sí mismo. Si usted después de este mensaje no busca ir a una célula entonces a qué vino, no lo estoy regañando, lo estoy inspirando, porque a veces necesitamos que alguien nos empuje. Ayer me encontré con uno de los líderes en matrimonios y me dice: Pastor, aquí ando sirviendo, con pena, 18 años de estar sin hacer nada, 18 años de estar en la Fráter sin hacer nada. Le digo, eso no importa, porque ya empezó a hacerlo, basta con eso.

 

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