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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

En la Prensa Libre del 12 de   febrero de 2012,  en primera plana se lee el titular “Cuando el amor se agota” y luego sigue un subtítulo que dice “Aumentan divorcios”, El RENAP, que es el Registro Nacional de las Persona, informa que en el 2008 hubo 2 mil 342 casos de divorcio y en el 2011  8 mil 333, esto significa que no se está siguiendo el mandato de nuestro Señor. 1 Juan 4:20-21 dice: Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.

Mire al que está a la par suya, vea a esa persona, y si usted no la ama  ¿Cómo puede usted amar a Dios a quien no ha visto. Si no ama a su hermano a quien está viendo? Y lo peor es cuando volteó a ver ahí estaba su suegra. Si no ama a su suegra a quien está viendo, cómo puede amar a Dios a quien no ha visto  todavía, y mira para el otro lado y ahí está su esposo, si no puede amar a ese esposo, cómo puede amar a Dios. Por eso es tan importante la interacción entre nosotros y el amarnos los unos a los otros. Por eso decimos que Fraternidad Cristiana es una iglesia cristiana para la familia que proclama el amor de Dios, manifiesta el poder del Cristo resucitado y persevera en el orden dado en la Biblia. No podemos amar a Dios si no nos amamos entre nosotros.

Es importante amarnos y expresar ese amor, ¿cómo podemos saber que nos amamos los unos a los otros? Para expresar nuestro amor a Dios tenemos que serle fieles, vivir en santidad. Para amarnos entre nosotros tenemos que practicar la fidelidad, además de separarse del mundo, consagrarnos a Dios, dedicarnos con todo esmero a guardar sus mandamientos que serán vida y paz, tanto para usted como para los que le rodean.

¿Qué cosas tiene que quitar de su vida? ¿Qué cosas debe cambiar en su forma de pensar? ¿Qué cosas debe hacer constantemente en su vida que lo conviertan en una persona que de veras ama a Dios? Tiene que ser diferente en todo. La santidad es lo que distingue al pueblo cristiano. Ser santo no es ser místico, es ser diferentes. No amoldarse a la corriente humanista y desenfrenada. El cristiano es diferente, en que todos pueden robar y él aunque pueda no lo hará. Todos pueden practicar todo tipo de males, pero él se mantiene firme ante la tentación.

1 Pedro 1:14-15. Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó. Los hijos no nacen obedientes, hay que enseñarles obediencia, y a menudo usted tiene una hija que está en pleno desarrollo, una chica adolescente, que está presumiendo porque tiene un atractivo corporal, físico corporal  despampanante, usted como mamá le dice. Hija, por favor vístete con modestia, no andes haciendo locuras. Vas a crearte una reputación desagradable. Vas a ser mal vista por toda la gente, pero ella continúa igual. Una cosa es ensañarles obediencia y otra que se hagan obedientes. Pero de pronto la chica encuentras al príncipe azul de su vida, y se enamora de un muchacho que es miembro de la Fráter,  líder de célula de jóvenes, un buen servidor en la iglesia, un cristiano maduro. Y la primera vez que van a salir, ella sale como siempre, pero él en la sala le dice: sabes que corazón, yo te quiero para mi y no para los demás, ¿tendrías la  bondad de irte a vestir más apropiadamente? Y ella le responde, como tú digas mi vida. Corre a su cuarto y sale con un blusa cuello de tortuga, y la mamá se queda asombrada y pensando: lo que yo no logré en 18 años, este lo hizo en dos minutos. Pero cuál es la diferencia, es que esta chica se enamoró y cuando se está enamorado se hace lo que sea por cuidar su amor.

1 Corintios 13 dice que el amor todo lo puede. Y de ahí en adelante la madre se da cuenta que su hija se convierte en una muchacha pudorosa, recatada, decente. Eso se logra por amor. Usted tiene un hijo varón que es más servido que un impedido, ese no levanta la ropa sucia en su cuarto, no la pone en el lugar de la ropa sucia. Este no recoge un plato de la mesa, mucho menos lo va a lavar después de la comida. Pero un día, se enamora de una chica de la Fráter y esta chica no solamente es hermosa, decente, preciosa, sino que comparte las tareas con su novio. Y al pasar de los tiempos usted mira a su hijo casado con esa chica y se sorprende que un día lo invitan a la casa de su hijo a comer. El hijo pone la mesa, quita la mesa, recoge los platos, los lava. Agarra a sus hijos y los cuida, ya les cambia pañal, y usted dice qué pasó con aquel impedido que tuve. Dios hizo el milagro, si ahora este hijo por amor a su mujer es un muchacho hacendoso, trabaja en la casa, hace las camas, barre y trapea y cuida a sus hijos. Se pregunta ¿qué pasó? El amor todo lo puede, el amor hace milagros, el amor hace maravillas.

Y como escribió Pedro: Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan.  Y eso es lo que pasa cuando usted ama a Dios y se enamora de Dios, usted empieza a hacer cosas que deja a todos sus amigos y familiares  sorprendidos. El borracho este, sirviendo la Santa Cena en la Fráter, cómo es posible que un domingo por la mañana se levante para ir a la iglesia en vez de quedarse quitándose la goma, la resaca en casa. Es que usted por amor a Dios deja el vicio, por amor a Dios deja el robo, por amor a Dios usted deja la vulgaridad, por amor a Dios usted se convierte en una nueva criatura en Cristo, que vive para amar a Dios y para amar a  su prójimo. Se distingue el pueblo cristiano verdadero, porque es fiel a Dios.

Una de las cosas que más se agradece en las relaciones interpersonales es la fidelidad. Que un hombre que se enamora de su mujer siendo jovencitos los dos, logre llegar a viejo, cascarita, con la misma viejita, y después de 40 años, 50 años todavía estén juntos es fidelidad. Es fácil decirlo cuando uno se está casando con aquella señorita esbelta, escultural, piel tersa, piel firme, pero cuando el peso de la gravedad cae y las arrugas abundan y la testosterona es tanta que se cae el pelo, entonces ser fieles es importante.

Dios aprecia la fidelidad de sus hijos. Yo aquí les voy a decir la verdad, Dios es celoso, Dios no quiere que usted ande coqueteando con el mundo, Dios no quiere que usted esté aquí hoy cantándole y diciéndole que le ama y que le da las gracias, que es una maravilla, y que al nomás salir empiece a hacerle de ojitos al licor, empiece hacerle ojitos a la droga, al adulterio, a la fornicación, al engaño, la mentira y a la estafa. Usted no puede amar a Dios y coquetear con el mundo, porque Dios es celoso y quiere a su iglesia solo para Él y nosotros por amor a Dios tenemos que dejar la mundanalidad, el pecado, la carnalidad.

Cuando estaba estudiando en la escuela secundaria, de eso ya hace varias décadas, me pusieron en el curso de literatura a leer dos obras épicas de Homero, la Ilíada yla Odisea. La odisea me encantó, me fascinó. Me impresionó cómo Homero se inspiró en esa vida tan hermosa del amor conyugal. Regresan todos de la guerra a  Ítaca, pero Ulises en el camino se entretiene, hay muchas circunstancias que evitan que vuelva a su casa tan pronto como los demás llegaron. Tenía la dicha de estar casado con una mujer bella, la más bella quizá de Ítaca, y conforme avanzaron los días, las semanas, los días y los meses, todos concluyeron: seguramente Ulises murió y como se murió Penélope está disponible. Empezó la romería de pretendientes para Penélope. Llegaban a decirle que ya no esperara a Ulises, que debe estar muerto. Cásate conmigo. Y Penélope decía: no, sigo esperando al hombre de mi vida, a mi esposo, a mi amado. Y fueron muchos los que se acercaron a ella a pedirle que los aceptara como sus esposos. Hasta que un día, pasaron muchos meses y le dijeron: Penélope, entiende, tu esposo ha muerto, no va a venir, escoge entre cualquiera de nosotros, pero danos el sí, porque estamos desesperados por ti. Entonces ella les dijo: voy a tejer un manto y cuando termine le voy a dar el sí a aquel a quien yo escoja para mi esposo. Empezó a tejer y todos la venían tejer en el día y otro día la veían volver a tejer, y otro día y muchos días y muchas semanas, hasta que concluyeron: Penélope es muy bella, pero mal tejedora. Nunca acaba ese manto. Hasta que alguien descubrió que tejía todo el día, pero en la noche deshacía el tejido, por qué, porque esperaba a Ulises, su amado, el amor de su vida. No perdía la esperanza de que su amor regresaría.

Entonces la llamaron y le dijeron: Penélope, no podemos esperar más, tienes que escoger a uno de nosotros. Organizaron una fiesta y en esa fiesta todos los pretendientes llegaron con sus mejores galas, luciendo sus mejores joyas y dando la mejor imagen que podían dar, para conquistar el amor de esa bella mujer. Y ella, por supuesto, estaba más linda que nunca, muy bien arreglada, muy preciosa. Y cuando estaba por llegar el momento de anunciar con quién se casaría llegó a  la puerta un hombre con aspecto de viejo y vagabundo, el primero que llegó a recibirlo fue el perro de la casa. Y cuando lo olió cayó muerto. Había reconocido a su amo que después de muchos años regresó.

Por eso usted debe ser fiel como el perro, por lo menos. Los perros son fieles a sus amos y hay muchos perros que han hecho historia por esperar a sus amos, hasta que regresan. La siguiente situación fue la nodriza que estaba para lavar los pies de los invitados, también le lavó los pies a este hombre que llegó con esa apariencia tan pobre, y cuando empieza a lavárselos reconoció, no sé si por los callos o por los juanetes, que eran los pies de su amo Ulises y le dice: Señor, y él le dijo: cállate. No digas nada. Y ella tragándose las lágrimas de la emoción y de la alegría siguió lavando los pies con todo su amor, porque eran los pies de su señor quien había vuelto y con él regresaba la alegría, el orden, la felicidad a esta casa.

Empieza Ulises y pregunta ¿qué está pasando aquí? Y le contesta que hay una fiesta, que todos quieren casarse con Penélope y ella los citó para decirles que va a escoger con quien se casará. A Ulises se le despertó el típico celo de esposo, fue a ver quiénes eran los que se querían quedar con su mujer. Penélope anunció: el que logre tensar el arco de mi esposo Ulises y luego logre lanzar una flecha sobre esas argollas que están colgando allá, con él me casaré. La puso difícil, tensar el  arco no era fácil, eso requería habilidad, fuerza, destreza. Una vez empezado el arco, no era liviano, era pesado y había que levantarlo y tomar la flecha y lanzarla. Empezaron como diríamos en Guatemala un juego de pulso y suerte. Nadie le pegaba a las argollas, pero este hombre cuando ya pasaron todos y, por supuesto tomó nota de quienes eran, dijo: me dan a mí un tirito, me dan la oportunidad de probar.

Entonces dijeron con risa, con burla, con sorna y ¿qué vas a poder vos viejito? Les dijo, permítanme. Tomó el arco, lo desarmó y lo volvió a armar, lo hizo bien. Tomó la flecha, la soltó y para asombro de todos se ganó el premio. Se quitó la vestimenta, se quitó su apariencia y luego mostró que era Ulises que había regresado. Se puede imaginar el susto para todos, porque Ulises era el guerrero por excelencia de Ítaca, se tronó a todos los pretendientes, no aceptó competencia y, por supuesto, qué creen ustedes que hizo con Penélope, ah esa segunda luna de miel se las cuento otro día.

 Yo quiero decirles una cosa a ustedes, la Biblia dice que la Iglesia es la novia de Cristo y que Cristo es el novio de la Iglesia y que nosotros en vez de estar coqueteando con el mundo debemos prepararnos porque el novio ya viene, pronto viene por su Iglesia, para estar con ella eternamente y celebrar las bodas del Cordero, según dice Apocalipsis. Sea fiel con Jesucristo, porque el mundo dice que no viene, no existe, que eso es cuento, pero yo les tengo buenas noticias: Jesucristo está vivo y pronto estará entre nosotros para que juntos podamos establecer el reino de Dios aquí en e la Tierra y estar juntos con Dios allá en los cielos.

Sea fiel. Para amar al Señor, conozca de Él y ¿cómo conocemos de Él? A través de Su Palabra. ¿Cuántos estuvieron alguna vez enamorados y les mandaron una carta? ¿Cuántos hicieron una carta, una notita? En mi época – cuando era adolescente- en Guatemala existían unos chicles forrados con un papel brillante de diferentes colores que tenían mensajitos. No teníamos Facebook ni twitter, ni internet. Nos comunicábamos con las muchachas y las muchachas con los muchachos, muy discretamente, se le regalaba el chicle y en el chicle decía “Quiero darte un beso”. La muchacha guardaba esa moneda como un tesoro. Otras monedas decían “nos vemos en el cine”, etc. Los mensajitos son una maravilla. Hoy por supuesto, cree unos que están aquí en la iglesia y en su teléfono leyendola Biblia. No. Están mensajeando, texteando con la muchacha.

Cuando uno está enamorado y recibe una carta de su amor, uno la lee, la vuelve a leer, la requetelee. “Tú eres el oxígeno de mi alma, sin ti me muero. Teodoro”. Y uno disfruta de esas palabras. Cuando leen las cartas hasta saltan las palabras y oye uno en sus propios oídos la voz de su amada o la voz de su amado. Cuando usted quiera oír la voz de su amado abra la Biblia y léala, pero con gusto, léala con devoción, con amor y entonces oirá la voz de su amado que le dice lo que usted necesita. Por eso es importante leer las cartas de nuestro Padre celestial, de nuestro Señor Jesucristo, leer la Biblia.

El Salmo 119 léalo, es el salmo más largo de la Biblia. Salmo119:105 dice: Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Su Palabra. En el estudio de la Palabra de Dios, nos librará del error. La Biblia es la lámpara que nos va a mostrar el hoyo antes de que nos vayamos en él, que nos va a mostrar la piedra antes de tropezar en ella. Por eso hay que leerla.

En 1 Tesalonicenses 5:19-22  nos dice para no caer en el error: No apaguen el Espíritu, no desprecien las profecías, sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, eviten toda clase de mal. Toda profecía, toda doctrina tiene que estar de acuerdo a las sagradas Escrituras, de lo contrario no la acepte, no la crea. No debemos creer ciegamente ninguna profecía sino ponerla a prueba. El Salmo 1:1-3 dice  Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol  plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! Muchos quieren prosperar. Podemos lograrlo y ¿cómo logramos ser una persona que todo cuanto hace prospera? Si estudia, si hace deporte, si hace comercio, si hace política, si hace servicio a Dios prospera, todo cuanto haga prosperará. Se casa, prospera, tiene hijos, sus hijos prosperan. Tiene nueras le salen buenas, tiene yernos son generosos, todo cuanto hace prospera, pero para llegar a ese estilo de vida de prosperidad integral y total, tenemos que ser como árbol plantado junto a un río de agua viva. Tenemos que ser personas que echamos raíces, en vez de ser meras macetas.

Hay macetas pequeñas con violetas que se ponen por ahí en un lugar estratégico, donde reciban la debida luz y la debida agua para que puedan prosperar. Pero ¿qué pasa con una maceta? Si la tiene en un lugar y no le parece la cambia a otro lado. Las macetas son fáciles de mover, son fáciles de llevar de un lado a otro. Así hay muchos cristianos que son como macetas, hoy están aquí, mañana están allá, pasado están allá y después están acá, luego se mueven de un lugar a otro, cualquier novedad los mueve, cualquier viento de doctrina los mueve, cualquier emoción los mueve, pero el cristiano verdadero es un árbol plantado que echa raíces y cuando usted echa raíces como árbol no lo van a mover fácil, sobre todo si usted pasa años echando raíces. Un árbol plantado no puede moverse de un lado a otro, pero es un árbol que soporta las épocas de lluvia, las épocas de sol, las épocas de vientos, las épocas de terremotos, las épocas de todo tipo de dificultades, y permanece. Pero en su tiempo, dice la Escritura, dará fruto.

Los árboles de olivos, por ejemplo, los árboles de olivo toman mucho tiempo para crecer y dar fruto, pero cuando llegan a dar fruto, dan aceitunas por más de 200 años, por eso dice que aquel hombre que tiene a Dios, sus hijos serán como plantas de olivo alrededor de su mesa, estos van a llegar a ser fructíferos, porque aprenden a echar raíces. Por eso cuando dice: Su ley medita de día y de noche, esa es la manera de que usted eche raíces, que usted eche compromiso y entienda que el amor verdadero es aquel amor que tiene tacto, que tiene compromiso, que no rompe su pacto por cualquier cosa. Usted permanece fiel.

Cuando usted lee la Palabra de Dios recibe muchas bendiciones. Mientras más conoce al Señor, mientras más lee Su Palabra más le ama. Además, cuando amamos a una persona se lo expresamos, porque a veces usted siente amor pero no lo expresa. Le pasa la de aquel que estaba enamorado de una chica y en vez de decirle que la amaba y que se iba ir al ejército, pero iba a regresar por ella dos años más tarde, dijo cuando regrese yo se lo digo. Y se fue y por dos años le mandaba cartas todos los días para mantener la amistad y la relación. Cuando regresó descubrió que ella se casó con el cartero. Si usted ama, dígalo, expréselo, si usted ama a sus hijos dígaselos, si ama a su esposo dígaselo, si ama a su esposa dígaselo y si ama a Dios dígaselo.

¿Cómo expresamos a Dios nuestro amor? Salmo 28:7 dice El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias. Pero también Malaquías 3:10 dice »Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.  Si yo amo a mi esposa se lo voy a expresar compartiéndole mi dinero. Cuando éramos novios mi esposa Elsy – que por cierto el martes cumplirá años- me dice: Yo siempre he soñado con tener una casa de esquina de dos pisos. Cuando me lo dijo yo no tenía ni para alquilarle una casa de esquina de dos pisos. Pero dije en mis adentros, un día yo le voy a hacer su primera casa y será de equina de dos pisos. Hace 35 años que le comencé a hacer su casa de esquina de dos pisos. Metí toda la plata que tenía, hice todo lo que tenía que hacer y me gasté  50 mil quetzales de aquella época, de hace 35 años. ¿Cuánto compraba uno con 50 mil quetzales? Una casa de esquina de dos pisos, con 310 metros de área y se la hice al contado, porque yo practico lo que predico y ella está tan contenta con esa casa, en la que ya tenemos 33 años de estar viviendo y no se quiere ir de ahí, y yo contento.

Hoy si le hiciera la misma casa no me costaría 50 mil quetzales, me costaría 3 millones. Pero yo le quiero decir una cosa, ¿por qué lo hice? porque la amo y si yo amo doy y si amo a mi Dios yo le doy todo lo que pueda darle, porque Dios es mi amor. Qué tristeza hubiera sido que llegara con mi esposa y decirle aquí tengo 50 mil quetzales, pero esos no son para ti, son para mi. Mira el cheque que recibí, pero ese es solo para mí. No es para ti. Qué es lo que espera una esposa cuando  su esposo es ganador y llega a su casa con su cheque de mil dólares, diez mil, ella espera que le diga: mira mi cielo esto lo vamos a depositar en nuestra cuenta y entonces ella  sale con la chequera, con la cual ella también tiene firma. Él vencedor, porque gano diez mil dólares y ella es más que vencedora porque se gastó los 10 mil dólares.

Eso es amar, si o no maridos. Les damos, porque les amamos. Que el nene necesita tenis, dónde están los más baratos para irlos a comprar. Ya buscamos la manera de suplir sus necesidades, pero como dijo Juan Romero: No puedo ganarle a mi Dios cuando se trata de dar, porque cuando yo le doy, Él siempre me da más. Y cuando me pide es porque quiere darme más. No puedo ganarle a mi Dios cuando se trata de dar. Traemos alegremente nuestros diezmos ofrendas, promesas de fe y las damos al Señor para Su gloria y Su honra por amor, porque el amor todo lo puede, todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta, todo lo comparte. El amor da y nosotros por eso es que traemos al Señor.

Proverbios 3:9-10 Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.  Si usted no está diezmando, empiece a diezmar este mes, si ha dejado de diezmar, pídale perdón a Dios y empiece de nuevo. Quien diezma en lo poco no tendrá problemas en diezmar en lo mucho cuando Dios lo prospere, pero aquel que no diezma ni en lo poco ni en lo mucho de todos modos no pierde, en muchas formas. Y cuando se muera y llegue a la presencia del Señor, pues menor será su recompensa, simplemente.

Les conté la historia de aquella señora que tenía una mujer que le ayudaba en los oficios domésticos, ambas iban a la misma iglesia, solo que la señora era muy rica y la muchacha era obrera que vivía de lo que ganaba diario. Cuando llegaron al cielo, se murió primero la muchacha, le dice Pedro, voy a llevarte a tu mansión. La Biblia dice que el Señor tiene moradas para nosotros en el cielo. Así que llevó a la muchacha a su casona, más linda que la que tenía su señora en la Tierra, pues feliz y agradecida. Se muere la señora de la casa, llega al cielo y la llevan por todos los lugares de residencia y le dice: aquí vive doña Teófila, la que trabajaba con usted. Qué casota la que le dieron ¿Cómo será la mía? Y la siguieron llevando y llevando hasta llegar a unos condominios modestos. Le dijeron aquí está su casa. ¿Por qué a la Teofila le dieron una gran mansión y a mí una casa chiquita? Porque usted no mandó para los materiales. La Teófila de todo lo que ganaba siempre diezmaba, en cambio usted se los quedaba, gracias a Dios que tiene entrada y dónde vivir.

Cuando la Escritura dice traigan íntegros los fondos para el templo, tenemos que traerlos. Si gana cien trae diez, si gana mil trae cien, gana diez mil trae mil, gana cien mil trae diez mil, gana un millón trae cien mil, gana diez millones trae un millón. Hermanos, aquí están luchando por poner una reforma tributaria. Y que le suben al IVA, que le bajan al IVA, que el impacto sobre la renta. Dios no se complicó la cosa, diez por ciento parejo. Así nadie va a dar más que nadie, todos damos justamente de acuerdo a lo que el Señor nos ha dado. Ama usted a Dios dé a Dios, la Biblia dice que de tal manera  amó Dios al mundo que ha dado. El amor de Dios siempre va conjugado con el verbo dar. Así que expresemos el amor a Dios dando nuestro tiempo, nuestro talento, nuestro servicio y nuestro tesoro. Salmo 34: 1-2 Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán. Mi alma se gloría en el Señor; lo oirán los humildes y se alegrarán.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…