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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Cuántos tomaron agua hoy, aunque sea un traguito, un cafecito, un té, jugo de naranja, de toronja? Tengo por hábito, cada vez que me levanto, tomar por lo menos de uno a dos vasos de agua y, de esa manera, le doy de nuevo agua a mi cuerpo. Por lo general uno de noche transpira y se seca. A veces amanece uno con la boca un poco reseca. Entonces, un poco de agua cae muy bien.

Recuerdo cuando tenía unos 16 o 17 años estaba en la Escuela Bíblicay nos impusieron ayuno, pero no ayuno como los que hacen hoy algunos, me dicen que están en ayuno y los veo comer. Y me dicen que están en ayuno de televisión, Otros que están en ayuno solo de carne y comen de todo y dicen que están en ayuno. El ayuno que a mí me enseñaron era absolutamente nada de comida, ayuno es ayuno. Cuando usted va para que le saquen sangre y le dicen que deben ir en ayuno, no le dicen que  se puede comer uno tamalito. Le piden 14 horas de ayuno, y son 14 horas de ayuno absoluto. A todos los estudiantes de la Escuela Bíblica nos pidieron que hiciéramos ayuno por tres días, yo había hecho por mediodía, por un día, pero ¡tres días de ayuno, ni agua ni comida! ahí supe lo que es el ayuno. Por eso me río cuando me dicen que ayuno de pan, de frutas, eso es dieta.

Ayunamos jueves, viernes y sábado. Y el viernes nos mandaron a predicar a los distintos campos que tenia la iglesia, nosotros – el trío Los Hijos del Reino, que era el grupo con el cual estuve cantando por cinco años-, nos fuimos por Taxisco, nos metimos por una carretera lejos hasta una aldea bien refundida en ayuno. Y cantábamos y predicábamos en la noche, y yo ya me sentía, de verdad, angustiado, por la falta de comida. Cuando el último día vimos que ya habíamos llegando a las cinco de las tarde andábamos cerca de un río, nos tiramos y tomamos agua del río, para ese entonces eran más limpios y así de esa manera satisficimos la sed. Yo me imagino a Jesús cómo debió estar en la cruz del Calvario después de haber sufrido tanta tortura, tanto clavo, tanto desvelo, persecución y estrés, que en medio de su agonía se atrevió a decir: Tengo sed.

Cuando usted de veras dice que tiene sed, es porque lo que quiere es beber agua. Y gracias a Dios que en el mundo hay más agua que tierra y el cuerpo humano es tres cuartas partes de agua. Por eso en algunas clínicas lo hacen bajar de peso prontamente, porque simplemente le sacan el agua. Al rato ya tiene diez libras menos, pero es agua lo que le sacan. Tan pronto como se la vuelva a tomar se infla de nuevo. El agua es vital, es asombroso encontrarnos en los desastres mundiales con gente que sufre un terremoto y permanece bajo las ruinas de un edificio diez, doce días. Sacan a ancianas de 80 ó 90 años que han pasado diez, doce días y no se mueren, solo Dios las ayuda a soportar, pero no podemos vivir sin agua. El agua es esencial, la necesitamos.

Si Jesús le dijera a usted: Dame de beber. ¿Usted le daría? Yo recuerdo aquella época en mi infancia cuando era un pecado negarle un vaso de agua a la gente. La gente pedía agua y se le daba. Hoy usted pide y le venden una botella. Ya no se regala, ya está casi tan cara como la gasolina, pero Jesucristo en Juan 4: 1-9 dice: Jesús  se enteró de que los fariseos sabían que él estaba haciendo y bautizando más discípulos que Juan (aunque en realidad no era Jesús quien bautizaba sino sus discípulos).

Por supuesto que ya sabía que la persecución, los celos, la envidia iban a comenzar fuertemente, así que mejor se fue, no era momento de enfrentar la cárcel ni la cruz. Por eso se fue de Judea y volvió otra vez a Galilea. Como tenía que pasar por Samaria – Imagínense ustedes el mapa, Judea, Samaria en el medio y Galilea en el otro lado. Para pasar de Judea a Galilea había que pasar por Samaria-, llegó a un pueblo samaritano llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob le había dado a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía.

Yo cuando leí por primera vez que Jesús estaba fatigado del camino, me sentí identificado. ¿Cuántos se fatigan del camino algunas veces? A veces se cansa uno. Ya extendí un montón de documentos y todavía hay una fila larga, dice un trabajador del RENAP. El cajero de un banco, ahora que es fin de mes, ya atendió como a cien y todavía siguen llegando. Todos nos cansamos en el camino y Jesús también. Esa es una prueba de la humanidad de Jesús, que hecho hombre también se fatiga, la fatiga nos llega a todos y por eso tenemos que tomar agua, nos ayuda. Cuando usted trabaja mucho y no bebe agua se deshidrata y sufre dolores de cabeza. Tome agua, y hasta el dolor de cabeza se le va a quitar.

Jesús fatigado del camino se sentó junto al pozo, cuando usted se fatigue siéntese junto al pozo, siéntese a la par de la fuente de agua. Busque a la gente que es y que ofrece refrescamiento espiritual. Si usted está fatigado y se junta con otros fatigados va a estar más fatigado, busque gente que no esté estresada y que le dé paz. Por eso las células son importantes, porque ahí se va a encontrar con gente que le va a dar ánimo cuando usted esté desanimado, que le va a dar paz cuando usted no la tenga, que le va a dar consuelo cuando le haga  falta. El que a buen pozo se arrima, buena agua encuentra. Jesús sabía que ahí iba a encontrar agua, era cerca del mediodía y con aquel calor intenso. Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo: —Dame un poco de agua. Pero como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió: — ¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?

A Jesús se le complicó la vida por un rato, en primer lugar estaba cansado, en segundo lugar pide agua y en tercer lugar se encuentra con una señora que en vez de dar, alega. Cualquier semejanza es pura coincidencia. Usted llega a su casa y pide comida y en vez de darle comida le da una maltratada. Esta mujer en vez de servirle agua como lo hizo Rebeca, se recuerdan del criado de Abraham cuando fue a buscar la mujer para Isaac, ella sí rápido le dio agua al criado y le dio agua a los camellos, pero a Jesús en vez de darle agua le alegó, la discriminación tiene dos vías. Es que tú eres judío y yo soy samaritana, los judíos y los samaritanos no nos tratamos. Ellos no están inventado nada, era cierto.

Se habla mucho del holocausto judío, seis millones de judíos que murieron, pero también la Biblia nos muestra que los judíos han hecho cosas semejantes. A esta gente de Samaria la menospreciaban, cualquiera que no era judío en la época de Cristo era considerado bárbaro. Era menospreciado por los judíos. Y es que en el año722 aC los asirios conquistaron a las diez tribus de Israel. La Biblia cuenta que el pueblo original marchó al exilio y fue remplazado por gente extranjera a quien se le dio cierta instrucción religiosa similar a la judía por los judíos que habían quedado en el lugar. Aunque el pueblo samaritano, originado con esta mezcla, reconocía la Torá, fue despreciado por el pueblo judío.

Un judío no tenía nunca nada que ver con un samaritano. Los judíos y samaritanos no tenían nada en común. Jesús jaló a uno de la derecha, a otro de la izquierda, a otro del centro y a un ladrón como Judas, a todos. Y con todos Jesucristo compartió. Usted y lo tenemos que seguir el ejemplo de Jesús y tener relación con todos, construir puentes, no murallas. Así que no era común que un judío le hablara a un samaritano, mucho menos a una mujer sola, un rabí jamás le dirigía la palabra a una mujer, mujeres del siglo 21 siéntanse dichosas cuando el Pastor Jorge les habla, porque esto no ocurría en la época de Jesús, un rabí ni volteaba a ver a una mujer ni entraban a la sinagoga, estaban lejos. Para los griegos eras ganancia cambiar a su mujer por un caballo. Un rabí ni siquiera hablaba con una mujer, menos si era samaritana y menos si estaba sola y, sin embargo, Jesús se encuentra con una mujer, una mujer fuera de serie.

A qué mujer se le ocurre caminar un kilómetro para ir a traer agua al pozo de Jacob, cuando hay agua ahí nomás en Sicar. Al mediodía día cuando hay mucho sol caminar un kilómetro con una tinaja de agua, créanme, no es fácil.  Pero ¿por qué ella se salía de Sicar para ir a traer agua hasta aquel pozo? Porque nadie la quería y cuando la pobre mujer iba a traer agua a los pozos de Sicar todas las señoras que no sé por qué son así, le volteaban la cara, le hacían el feo, era una mujer “recha”, rechazada, por supuesto que no era por gusto, ella también había hecho sus travesuras, había hecho sus maldades y se había creado mala reputación.

Ahora imagínese, Jesús hablando con una mujer de mala reputación solo en aquel pozo, sin embargo, Jesús estaba fatigado cerca del mediodía, con sed, le pide agua a la mujer samaritana y no le da. Jesús responde al rechazo de ella diciéndole en el versículos 10 —Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.  Agua que da vida, hay agua que da muerte. Hace algunos años le donamos un equipo  para anestesia al Hospital Roosevelt, vino un grupo de hermanos norteamericanos a hacer una jornada médica y trajeron un equipo para anestesia y mucho instrumental y se le donó al Hospital Roosevelt, y tuvimos una conversación con el ministro de salud de ese entonces y se le preguntó ¿cuáles eran las principales enfermedades que hay en Guatemala? Y dijo que eran dos. Bronco respiratorias. Las enfermedades son graves en el país, la gente está mala de su sistema pulmonar, de sus broncos, porque vive en casitas donde entran chorros de aire y además cocinan adentro donde hay humo todo el tiempo. Sus vías respiratorias están destruidas, están dañadas. Desde que nace un bebé está con su mamá cuarenta o cincuenta días en el rancho respirando ese humo día y noche.  Luego los chiflones.

La segunda enfermedad es gastrointestinal, esa es la segunda enfermedad grave que hay en el país, ¿por qué? porque la mayoría de municipalidades en el país no purifican el agua, no hay procesos de purificación, no le echan cloro y la gente está tomando agua contaminada. Tan fácil que se curaría el pueblo de Guatemala si  tan solo todos bebiéramos agua que da vida y no agua que da muerte. Por eso es importante purificar el agua, pero hay otras aguas que toma la gente que dan muerte, ¿no ha oído hablar de una que se llama “aguar…diente”? Si, guaro, pues, “cusha”, en Guatemala se le llama guaro al aguardiente, el alcohol. ¿Probó alguna vez el alcohol? En Guatemala uno de los principales puestos que hemos ganado en el mundo es de los ser más bebedores de licor, en Guatemala se bebe por todos lados, el campesino trabaja duro toda la semana, pero cuando le pagan su jornal de fin de semana, usted los ve midiendo las calles en sus pueblo.

El otro día había unas señoras en un pueblo por allá por Huehuetenango o San Marcos que se pusieron a protestar y a hacer manifestaciones para que cerraran las cantinas del pueblo, porque sus maridos trabajan pero se lo chupan todo. Y eso es agua que mata. Ahora, por qué bebe la gente, por despecho, “es que mi mujer me echó de la casa, es que me dijo que no se casaba conmigo, es que vi a mi novia con otro, es que…”, la gente bebe para tratar de escapar de su triste realidad. La gente tiene en su corazón vacíos muy grandes y los quieren llenar bebiendo licor, fumando marihuana, fumando tabaco, buscando placer donde lo encuentre, trabajando duro, haciendo mucha plata y luego llegan al final de la vida con mucha plata, con muchos vicios, con mucho placer y todavía con mucha sed. No han logrado satisfacer su sed, su sed interior no se sacia con una botella de licor, ni con un cigarrillo ni con una droga ni con un millón, ni con cien millones, esa sed interior de la persona, ese vacío existencial que tiene todo ser humano no se satisface con nada material ni con la búsqueda del placer hedonista sino con la presencia de Dios.

Por eso Jesucristo le dice —Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.   —Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo; ¿de dónde, pues, vas a sacar esa agua que da vida?¿Acaso eres tú superior a nuestro padre Jacob, que nos dejó este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado? A la pobre no le daba la maceta, estaba igual que algunos de nosotros aquí, pensamos que el agua de vida es un agua física pero no, el agua que da vida es creer en Jesús como nuestro Señor y Salvador personal. Cuando reconocemos a Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios viviente entonces viene a nosotros la razón de vivir. ¿De dónde vengo, a dónde voy, quién soy? Preguntas existenciales que se hace el hombre. Cuando usted reconoce a Jesús como su Señor y Salvador personal usted ya sabe de dónde viene y a dónde va y quién es. Por eso a usted no le preocupa que se vaya a morir, porque “para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”, dijo el apóstol Pablo.

Juan 4:16-18 dice Jesús  —Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá —le dijo Jesús. —No tengo esposo —respondió la mujer. —Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad. Esta pobre no la pudo hacer con el primero, probó con el número dos, no pudo con el dos; probó con el tres, no pudo con el tres; probó con el cuatro, no pudo con el cuatro; probó con el cinco y ya estaba completando la media docena y no estaba satisfecha. Y por eso era rechazada, era reconocida como una mujer adúltera, una mujer de mala vida, pero solo Dios sabe lo que en el corazón de esta mujer había, su ansia de cariño, su sed de comprensión, su necesidad de amor. Imagínese con quién estaba hablando Jesús. Bien pudo haber dicho ella: este puede ser el siete.

Pero Jesús no tuvo empacho en hablar con esta mujer. Él se sentó con los publicanos que era los corruptos de la época, se sentó con los fariseos que eran los hipócritas de la época, se sentó con los pecadores, habló con las prostitutas. Hermanos, si no fuera porque Jesús hizo eso, usted y yo no estaríamos aquí, porque nosotros también fuimos pecadores y con ese amor tan grande que mostró nos atrajo a Él y nos perdonó y nos transformó y nos llenó de Su presencia.

—Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. Solo faltó que le dijera que ese era el esposo de la Juanita. Muchos seres humanos viven llenos de cosas materiales, pero no están satisfechos, porque nada satisface nuestro vacío existencial sino la presencia de Dios nuestro Señor. En esta Tierra hasta la persona más correcta que usted conozca es un pecador, pues ha quebrantado la ley de Dios. Romanos 3:23 dice: Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios. Hace unas semanas hablamos que solo hay dos opciones: obedecer a Dios o desobedecer a Dios. Por eso es Tan importante obedecerle. Juan 4: 19-24 dice esta mujer: Señor, me doy cuenta de que tú eres profetaNuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén. —Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.

Alégrese que no solo en Samaria ni en Jerusalén se adora al Padre, también se le adora en la ciudad de Guatemala. Aquí también se le adora al Padre en espíritu y en verdad. Se le adora en México, Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica, Asia, Europa, África, el mundo entero está lleno de hombres y mujeres que adoran a Dios en espíritu y en verdad.

Juan 4:28-29: La mujer dejó su cántaro, volvió al pueblo y le decía a la gente: —Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo? Y dice la Escritura que esta mujer provocó un avivamiento en Sicar. Hablaremos de cómo las mujeres pueden causar avivamiento en su pueblo la semana próxima.

 

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…