Abrazos-Banner

Lea

La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuando usted era niño - para algunos hace cinco, para otros hace 50 años-, pero cuando usted era niño ¿qué pensaba que iba llegar a ser? Cuando le preguntaron ¿qué quiere ser cuando seas grande? ¿Cuál fue la respuesta? Es probable que para muchos fue  quiero ser policía. Típico, cuando uno le pregunta a los niños qué quieres ser: policía, bombero. Uno de mis hijos quería ser militar, porque teníamos amigos militares y a veces se lo llevaban a la base militar y allá subía a los aviones, veía a los paracaidistas caer y entonces regresaba entusiasmado con ser militar y a veces me llenaba los pasillos de la casa con soldaditos de plástico y tenía que caminar entre todos ellos, porque él hacía campos de batalla.

Yo quedaba bien con él si le regalaba una bolsada de soldaditos y vehículos militares, pero este mismo chico en una ocasión, cuando estábamos en la casa de unos amigos le preguntaron ¿qué vas a ser cuando seas grande? Y el respondió ¡viejo! A mí me pareció que era una respuesta muy acertada. ¿Cuántos saben que entre más grande es uno, más viejo se pone? Gracias a Dios que los espejos no lo critican a uno, no hacen comentarios.

Todos los niños aspiran llegar a ser alguien, y tienen una imaginación tremenda y por eso es tan importante la influencia de los que están con ellos. Decimos que hijo de lobo, lobito será. También decimos: dime con quien andas y te diré quien eres. Yo tuve que luchar bastante para que mi hijo cambiara de opinión y no se convirtiera en “chafa”, en militar. Era una época en la que estábamos viviendo problemas de violencia en el país y veíamos a los jóvenes volver de los campos de batalla muy heridos, muy sufridos.

Cada uno de nosotros en nuestra infancia tuvimos personas que nos influenciaron y que nos enseñaron un aspecto de la vida que nos motivó, que nos entusiasmó. Mi papá es soldador, mecánico y  por supuesto, algunas veces  me tocó trabajar con él, ayudándole en algunas labores. Entre todos sus hijos, mis hermanos, hubo uno que decidió imitar a mi papá y se puso a estudiar herrería y forja y se graduó como técnico en soldadura, herrería y forja del Instituto Técnico Alemán y todavía hoy, a sus 60 años, está trabajando en un gran molino de Guatemala como jefe de mantenimiento de ese molino.  La influencia fue grande en su vida, en ese aspecto. El que anda entre la miel, algo se le pega.

Esta semana hablaba con mi hermana y recordábamos a todos los amigos y vecinos con los que crecimos. Y le decía: si yo hubiera tomado hacia la otra cuadra donde había un montón de vecinos que eran, en su mayoría, alcohólicos, vagos, gente violenta, seguramente yo me hubiera convertido en un líder de la mara del sector. Pero en vez de agarrar para la cuadra de arriba agarré para la cuadra de enfrente que estaba separada de nosotros por la vía férrea y ahí estaba, precisamente, el templo bautista en el que tuve la oportunidad de crecer, ahí encontré mi refugio, ahí estaba horas y horas de mi vida. El hijo de la señora que hacía la limpieza del templo era uno de mis amigos, le gustaba tocar el piano y allí estaba acompañándolo mientras él practicaba piano, finalmente  resultamos cantando juntos en un trío. Toda esa influencia del piano en la iglesia y de los grupos musicales que nos hizo formar un grupo.

Uno de los principales modeladores de mi vida fue el hijo menor del misionero fundador de esa iglesia, él vivía precisamente a pocos pasos de mi casa. Era un muchacho canadiense, medía aproximadamente 1.80. Era un joven muy deportista y de muy buenas costumbres. Y aunque tenía doce años más que yo –cuando yo tenía 12, él tenía 24- tuvimos una amistad extraordinaria. Y esa amistad extraordinaria influenció mucho en lo que yo llegué a ser, porque siendo en su momento mi mejor amigo, aprendí muchas cosas buenas de él. En lo deportivo, aprendí a jugar básquetbol, siendo un chaparrito, porque a los 12 años era chaparrito. Él era muy alto y yo muy bajito jugábamos en las canchas del Campo de Marte, algunas veces jugamos contra Teodoro Palacios Flores, otro más alto todavía, un ícono del deporte nacional y yo chaparrito jugando con estos grandes deportistas. Aprendí a jugar voleibol, futillo porque les gustaba en la iglesia que los jóvenes tuviéramos futillo, un poquito de ping pong, aprendí a escalar volcanes con este amigo. Aprendí a visitar a los jóvenes de la sociedad de jóvenes de la iglesia, íbamos los sábados a visitarlos de casa en casa e invitarlos a venir a la iglesia.

Para anunciar los eventos teníamos que hacer cartulinas y cortar las letras, ahí aprendí a trazar y hacer rótulos para ponerlos. Gracias a Dios este joven era un hombre sin vicios, sano, muy atlético, aprendí a hacer uso de la barra, a hacer ejercicios y sobre todo vinculado ala iglesia. Lamentablemente luego, como era de esperarse, se casó y a la hora de casarse él ganó una esposa y yo perdí a un amigo, porque ya en un matrimonio un niño de doce años ya no tiene cabida, los recién casados quieren  privacidad, quieren su propia vida, así que tuve que alejarme y tomar el impulso de ocuparme en otra cosa, por supuesto a los 15 entré ala Escuela Bíblica y fueron otros los mentores que vinieron a formar mi vida desde muy joven  y hacerme un pastor, un siervo del Señor, un predicador del Evangelio.

Yo bendigo a Dios por estas personas que influenciaron mi vida, uno de los muchos apodos que me pusieron en la escuela –nunca me gustaron-, éste que les voy a contar, va quedar como un secreto entre ustedes y yo, este apodo surge precisamente por la relación que Dios me permitió tener con este hijo de misioneros, a donde él iba, iba yo. Los demás muchachos, un poquito celosos, un poquito envidiosos o muy observadores de apodo me pusieron la “Sombra de Kenenth”, entonces ya todos me reconocían comola “Sombra”, pero eso es lo que podríamos ilustrar como un discipulado. Un discipulado hace que el discipulador tome al discípulo y le transmita lo que es, lo que sabe. Discipular es formar por convivencia y por imitación.

El propósito de Jesús es que nosotros seamos buenos discípulos de Él. ¿Cuántos quieren ser discípulos de Jesús? Para ser discípulos de Jesús tenemos que comer con Él, andar con Él, vivir con Él y aprender de Él. Cuando uno tiene un modelo a seguir, uno quiere imitarlo. Por supuesto siempre hay modelos, si nosotros no le ofrecemos a los hijos un modelo adecuado habrá alguien que se va a presentar como un modelo a seguir. Recuerdo en mi infancia, hubo otros modelos que yo no seguí, pero otros sí los siguieron. Recuerdo que había un modelo en la otra cuadra de mi casa, era un hombre muy trabajador, pero lamentablemente cada fin de semana, sin variar, se emborrachaba increíblemente y ya borracho, ese buen trabajador, se convertía en una persona violenta, agresiva, peleonera y le gustaba tanto el alcohol, que hasta permitió que sus hijos se emborracharan con él, y yo lo veía a la distancia cómo él y sus hijos se embriagaban y cuando ya estaban embriagados se peleaban: el padre le pegaba al hijo, el hijo le pegaba al otro hijo, luego los dos hijos le pegaban al papá, ese modelo a mí no me gustó. Esos hijos de ese otro modelo murieron en su adolescencia de tanto licor y por llevar una vida desordenada.

Dios le ha dado un hijo, a mí me dio tres, quizá a usted le dio seis, hay otros que han tenido diez ¿y quién va a ser el modelo para éstos hijos? ¡Nosotros! Nosotros somos el principal modelo de él. Si estamos en casa ellos van a ver en nosotros a quien imitar. Van a vestirse como nosotros, van hablar como nosotros, van a caminar como nosotros, van a comer como nosotros. Nosotros somos el modelo y estos hijos van a vernos, van a imitarnos. Si maltratamos a nuestra mujer, ellos van a maltratar a su mamá y más tarde a su futura esposa. Si respetamos a nuestra mujer, ellos van a respetar a su mamá. A sus hermanas, a sus novias, a sus esposas. Nosotros somos el modelo que ellos deben imitar.

Los jóvenes siempre van a tener modelos externos. En mi época, ¿cuáles eran los modelos mundanales que conocíamos? Los Beatles, esos cuatro muchachos de Liverpool, Inglaterra, que estaban con sus guitarras eléctricas y sus grandes melenas. Créame, yo tuve pelo alguna vez y mis amigos que tenían pelo liso eran los que más usaban el “look”  de Ringo, de John Lennon, de George Harrison, de Paul McCartney. Ellos usaban ese pelo largo, usaban botas. Yo no podía usar ese pelo, porque aunque no lo crean, mi pelo era colocho, era un pelo rizado, no podía alisármelo y usarlo como los Beatles, pero sí usaba los botines, con ziper que le permitían a uno ponérselos cómodamente.

Los pantalones acampanados, ahora están de moda. Otro personaje que imitábamos mucho era Elvis Presley, era llamado el rey del rock, le gustaba mucho su rulo que le caía a un lado de la frente. Eran personajes que influenciaban en el estilo de cabello, en el peinado, en el vestuario. Ahora otros más recientes. No hace mucho murió Michael Jackson. Otros, lamentablemente, siguen el ejemplo de Lady Gaga y tratan de parecerse. Son modelos. Pero el modelo que estamos buscando es un modelo ideal.

Recuerdo a otro líder juvenil en mi época  de niño, que me influenció bastante, fue un joven de ahí  del barrio mayor que yo, mucho mayor, él se graduó de administrador de empresas en  una universidad de Estados Unidos y luego se graduó de economista y cuando a mí me preguntaban ¿qué quieres ser cuando seas grande? Yo decía: administrador de empresas, economista. Nunca me gradué de la universidad ni como administrador de empresas ni como economista, pero  el Señor me permitió conocer mucho de la economía y mucho de la administración y  bendigo a Dios, porque todo eso nos ha permitido tener lo que es hoy Fraternidad Cristiana de Guatemala y estamos sin deberle nada a nadie, vivimos solventes y por eso acabamos de presentar el libro “Fórmulas Bíblicas para Prosperar” , para que aprendamos a ser personas solventes, personas que gastamos con inteligencia, que no gastamos más de lo que ganamos. Ese es el problema en el mundo hoy en día, el problema de la recesion que está encima de las potencias del primer mundo. Estamos en una situación en la que tenemos que imitar a los modelos más adecuados.

Jesucristo siempre quiso formar discípulos, transmitirles su vida, su ejemplo. En Juan 1:35-41 encontramos cómo Jesús comenzó el discipulado de varios hombres: Al día siguiente Juan estaba de nuevo allí, con dos de sus discípulos – este es Juan el Bautista, era la estrella de la época, el líder religioso de Israel más novedoso. Juan estaba  de nuevo allí con dos de sus discípulos-.36 Al ver a Jesús que pasaba por ahí, dijo: — ¡Aquí tienen al Cordero de Dios!

La figura de cordero no es solamente para recordar el sacrificio, sino para recordar el reinado. La figura de cordero se usaba para los reyes, por eso en Apocalipsis el Cordero está sentado en el trono, porque Él es el rey. 37 Cuando los dos discípulos le oyeron decir esto, siguieron a Jesús. Curioso, Juan tenía dos discípulos, a quienes les hablaba también de Jesús, sus discípulos lo dejan y siguen al modelo que él mismo les dijo: Este es el cordero de Dios. Yo no soy el Cordero de Dios, el Cordero es este. Así que ellos decidieron seguirlo. Juan les había hablado mucho de que vendría el Rey, el Cordero, el Mesías, el Cristo y lo siguieron.

38 Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: — ¿Qué buscan? —Rabí, ¿dónde te hospedas? (Rabí significa: Maestro.) 39 —Vengan a ver —les contestó Jesús. Ellos fueron, pues, y vieron dónde se hospedaba, y aquel mismo día se quedaron con él. Eran como las cuatro de la tarde. 40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan, habían seguido a Jesús – el otro se asume que era Juan el evangelista, el autor de este Evangelio-. 41 Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: —Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo) –ambas palabras Mesías y Cristo se refieren al Ungido, al. Rey, el que vendría a libertar a Israel de la esclavitud y traerlo a la prosperidad. Ahora me impresiona lo que hace Andrés, que encuentra al Mesías, al Cristo y al primero que se lo va a contar es a su hermano Simón Pedro. Cuando usted se encuentra con Jesús, cuando usted conoce a Jesús personalmente ¿qué debe hacer? ¿Guardarse el secreto para sí o compartirlo con otro? Hay que compartirlo y a los primeros a quienes hay que compartírselo es a nuestros hermanos.

Andrés se encuentra con Simón, su hermano, y le dice: Hemos encontrado al Mesías, es decir al Cristo. Todos hacemos gran alarde porque Pedro, un día que Jesús les dijo: Ustedes quien dicen que soy. Pedro dijo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente, pero esa ya se la había soplado Andrés tres años atrás. Andrés le había dicho a Pedro: hemos encontrado al Cristo. No fue que en ese momento Pedro supiera quién era Jesús. Todo Israel estaba esperándola y de pronto Cristo aparece y Andrés se lo cuenta a Simón. Con Simón Pedro ya iban tres discípulos Andrés, Juan y Simón.  42 Luego lo llevó a Jesús. -¿qué es lo que debe hacer cuando su hermano tiene interés en conocer a Jesús? Llevarlo, agarre su carro, vaya a su casa, métalo al carro, tráigalo a la iglesia, llévelo a su célula, llévelo a su grupo de oración, de estudio bíblico, tráigalo. Andrés llevó a Simón a Jesús, no se conforme con decirle a su compañero de trabajo te espero en la Fráter, vaya a traerlo a la Fráter, vaya y llévelo a su célula. Tenemos que ser más proactivos y más activos, no solo propositivos, no basta que hablemos del Evangelio, tenemos que tomar acciones para que la gente conozca de Cristo Jesús.

Luego lo llevó a Jesús, quien mirándolo fijamente, le dijo: —Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro). 43 Al día siguiente, Jesús decidió salir hacia Galilea. Se encontró con Felipe, y lo llamó: —Sígueme. 44 Felipe era del pueblo de Betsaida, lo mismo que Andrés y Pedro.45 Felipe buscó a Natanael y le dijo: —Hemos encontrado a Jesús de Nazaret – aquí con Felipe ya van cuatro discípulos que Jesús reúne. A los primeros  dos ni siquiera les tuvo que decir nada, ofrecidos se fueron tras de Él, Andrés y Juan. Andrés le cuenta a Pedro y lo trae a Jesús, luego Jesús se encuentra a Felipe y le dice sígueme y ahí va el cuarto discípulo-, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron los profetas. 46 ¡De Nazaret! —replicó Natanael—. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? —Ven a ver —le contestó Felipe.

Cuando la gente pone un poquito de argumentación de si puede haber algo bueno allí entre esos hermanos cristianos evangélicos, venga a ver. Cuando la gente viene a ver encuentra a Jesús. Nuestro propósito no es exaltarnos nosotros ni presentarnos sino presentar a Jesús. Jesús es el camino, es la puerta. Jesúses el Rey, el Cordero de Dios. Natanael dijo — ¡De Nazaret! —. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? —Ven a ver —le contestó Felipe. 47 Cuando Jesús vio que Natanael se le acercaba, comentó: —Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay falsedad. 48 — ¿De dónde me conoces? —le preguntó Natanael.  —Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto. 49 —Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! —declaró Natanael.

“Tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Cuando te vi bajo la higuera”, es una declaración que se utilizaba para aquellos que estaban estudiando y meditando la ley. Natanaelcuando vio a Jesús inmediatamente le reconoció como el Hijo de Dios. Cualquiera que quiere algo bueno, cualquier persona que busca de Dios, cualquier persona que está buscando la verdad en esta vida pronto se va a encontrar con Jesús, quizá la busque allá en el rosacrucismo, o quizá la busque en la meditación trascendental, quizás la busque en otras filosofías, pero aquel que es un verdadero filósofo, aquel que es un verdadero buscador de la verdad se va a encontrar tarde o temprano con Jesús. Por eso Jesús dijo. —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí (Juan 14:6). ¿Cuántos ya encontraron a Jesús, el camino y la verdad? Gracias a Dios que lo hemos encontrado.

Este es el mensaje de Jesús, por eso Jesucristo le dice a sus discípulos: Vayan por todo el mundo y hagan discípulos. ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Discípulos. Tenemos que hacer discípulos, no discípulos nuestros sino discípulos de Jesús. Pablo lo puso de otra manera, dijo: Lo que han oído de mí delante de muchos testigos, esto vayan y enséñenlo a otros para que sean discípulos del Señor.  Enseñamos lo que aprendimos de Jesús, Él se lo enseñó a Pablo, Pablo se lo enseñó a Timoteo, luego a otros para que sean fieles. Esta no es una tarea solo del pastor general de la iglesia, esta no es una tarea solo para algunos de los líderes dela iglesia. Estaes la gran comisión que Jesús dio a toda la Iglesia.

El Señor lo comisionó a usted para ir y hacer discípulos. Usted tiene que hacer discípulos y ¿a quienes vas a discipular? A sus hijos primeramente, en mayo - en Expolit- Mundo Hispano va a presentar el siguiente libro que escribí que se llama  “Escuela para Padres” y es porque la escuela para padres está en el hogar, donde yo nací tuve maestros, mi madre, mi padre, mi abuela, mi tía, esos fueron los maestros que yo tuve en mi propia escuela, en mi propio hogar. El problema de la mayoría es que tenemos maestros malos, el problema es que a veces somos malos maestros para nuestros hijos, pero si somos malos, mal van a aprender. Y si somos buenos, bien van a aprender. Por eso es importante empezar a discipular a nuestra propia familia.

Andrés primero discipuló a su hermano, usted tiene que discipular a sus hijos, de qué me sirve a mí como predicador ganar al mundo entero para Cristo y pierdo a mi propia familia. Tengo que enseñar a mis hijos a conocer a Cristo. Esa es mi gran satisfacción el ver as mis tres hijos sirviendo al Señor y espero que mis cinco nietos y los que vendrán sirvan al Señor también. Esa es la tarea. Y mi abuela ha de estar muy contenta en el cielo de que sus nietos estamos sirviendo al Señor, tiene que ser de generación a generación, de padres a hijos, ellos son los primeros que tenemos que discipular.

Si el mundo entero fuera discípulo de Cristo, no habría más guerras en el mundo. Cuando todos seamos discípulos de Cristo habrá paz en todo el mundo, porque seguiremos el consejo de Cristo: Hagan a los demás, lo mismo que ustedes quieren que les hagan a ustedes. Traten a los demás como ustedes quieren ser tratados. Amen al prójimo como a sí mismo.

El Evangelio no es complicado, es sencillo, es relacional. Los diez mandamientos nos llevan, los primeros cuatro, a relaciones entre nosotros y los otros seis, a relaciones entre el hombre y el hombre. Los primeros cuatro tienen que ver en nuestra relación con Dios y los siguientes seis en nuestra relación con los demás. Todos los mandamientos se resumen en este: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a nosotros mismos.

Uno de los libros que más me impresionó hace muchos años es aquel que se llama “Sus pasos, lo que haría Jesús”, lo escribió Charles  Sheldon en 1896 y cuenta la historia de un pastor y un grupo de cristianos que actuaban pensando que Cristo estaba en esta época y la pregunta clave de este libro es ¿qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? Y el dueño de una cafetería y un restaurante dijo: ¿Si Jesús estuviera en mi lugar vendería en mi restaurante licores? Y ¿cuál creen que fue la respuesta que el Espíritu le dio? No. Si Jesús tuviera un restaurante no vendería licores, no vendería cigarrillos. Otro que era dueño de un periódico dijo: ¿Qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? ¿Anunciaría vicios en el periódico? Dijo, seguramente que no. Y se lanzó a producir su periódico diciéndole no a todos esos anuncios de vicios que se anunciaban.

Ahora pregúntese usted ¿Qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? ¿Qué haría como gerente de la empresa? ¿Qué haría como padre de familia? ¿Qué haría como funcionario público?  Si nosotros respondemos a esa pregunta siempre que vamos a hacer algo, vamos a poder andar en sus pasos, así se llama este libro, es dela editorial MundoHispano, precisamente. Si no lo ha leído, léalo, tiene como 96 páginas, pero es una enseñanza grande.

Por eso es que tenemos que aprender a vivir como Jesús vivió, pensar como Jesús piensa. Mateo 12:30 dice: El que no está de mi parte, está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce. Y para conocer de Jesús hay que leer la Biblia, ahí está la historia de Jesús, ahí está la vida de Jesús. Por eso uno de los cuatro ingredientes de la misión del cristiano en la Fráter es leer y practicar la Biblia todos los días de mi vida. Establezca el plan de lectura diaria de la Biblia e inscríbase a la Facultad de Liderazgo en el Centro de Información o en Fráter Librería  que inicia cada primer fin de semana de mes y en una hora y media a la semana aprenda la doctrina básica de la fe cristiana, sobre la visión de la Fráter y cómo servir con su liderazgo en esta visión.

Gálatas 6:2 dice: Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo. Andrés ayudó a su hermano Simón Pedro, usted ayude a su hermano, a su hermano carnal, pero también ayude a su hermano espiritual. A veces hay caídas y necesitamos quien nos levante. A veces hay desánimo, necesitamos quien nos anime. Todos, sin importar el puesto que ocupamos dentro de la iglesia somos llamados a llevar los unos las cargas de los otros. Por eso en la Fráter  tenemos grupos CAFÉ, células, grupos pequeños de miembros de la Fráter que se reúnen por las casas para evangelizar, para edificarse. Tenemos que aprender de Andrés y Juan que conocieron de Jesús, gracias a Juan el Bautista quien les dijo: Este es el Cordero de Dios. Pedro conoció a Jesús por su hermano Andrés. Felipe conoció a Jesús, porque Jesús mismo lo llamó y lo llamó, porque Felipe estaba meditando en la ley de Dios. El que busca encuentra. Natanael fue incrédulo al testimonio de Felipe, pero Jesús lo convenció y también le siguió. Ahora nos toca, pregunto ¿A quién le presentará usted a Jesús como el Mesías, como el Salvador, como el Cordero de Dios, como el Cristo? Si Andrés trajo a Pedro, ¿usted a quién trajo? Si no ha traído a nadie, vaya y empiece con su familia, con sus hermanos, con sus compañeros de estudio, con sus compañeros de trabajo. Traigamos discípulos al Señor. Cuántos están dispuestos a decirle a Jesús: Heme aquí, yo iré Señor.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

Vea

Como en casa aún en el extranjero…