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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Cuántos saben el nombre del futbolista más premiado de los últimos años. Cuántos saben el nombre de los doce apóstoles. Messi es uno de los futbolistas más reconocidos que hay en el mundo. Hay personas que se caracterizan por ser lo más grande en el deporte, otras son lo más grande en las artes. Recientemente falleció el famoso creador dela empresa Appleque nos presentó computadoras, nos presentó los famosos teléfonos Iphone, muchos sentimos la muerte de Steve Jobs, un empresario importante. Pero Microsoft tiene también a su ícono: Bill Gates. Todos sabemos que es uno de los hombres más ricos del mundo y el filántropo más grande de toda la historia en Estados Unidos. Aprendió que la riqueza se hace para compartirla, no solo para acumularla, porque el que la acumula, la pierde finalmente.

Warren Buffett, mentor de la filantropía de Bill Gates, un hombre que también es uno de los hombres más ricos del mundo, muy reconocido por sus éxito en las tantas empresas que tiene y dirige, pero el más rico de todos los hombres en el mundo es un mexicano, se llama Carlos Slim, Hay un libro llamado Los Récords Guinness y ahí se encuentra el hombre más alto del mundo y el más chaparro. El más flaco, el más gordo. Siempre hay uno que es el más de todos. La Biblia nos habla de Salomón, a quien se le reconoce como el sabio, el más sabio de su época, pero sobre todos estos nombres grandes existe uno que es más grande. ¿Quién creen que es quien está por encima de todos estos nombres? No, no esJorge López, es Jesús. Jesús está por encima de todos, está por encima de todos nosotros. No hay nadie que esté por encima de  Jesús.

A veces el ser  humano por sus logros, por sus éxitos, se ensoberbece, se vuelve altivo y se creela última Pepsicolaen el desierto, pero qué engañado está, porque por muy conocido que usted sea, por muy poderoso, por muy rico, por muy sabio, por muy influyente,  siempre hay alguien que está por encima de todos y ese es precisamente nuestro Señor Jesucristo.

En la época en la que surgió Juan el Bautista fue una novedad, porque no existían otros evangelistas, ni profetas, ni predicadores, que destacaran. Por cuatrocientos años – de Malaquías a Mateo – hubo silencio enla Tierra. Diosno habló a través de nadie, de pronto aparece este joven que parecía influenciado por los esenios, porque venía del desierto vestido muy modestamente con pieles de camello, comiendo insectos, langostas y miel silvestre. Un vegetariano completo y, sin embargo, viene predicando un mensaje, anunciando que detrás viene el Cristo, aquel personaje esperado por Israel por siglos, aquel que los iba a liberar de la opresión, que los iba a llevar a la época de gloria y esplendor como reino. Y Juan dice: Detrás de mí viene uno del cual yo no soy digno de desastar las correas de sus zapatos. Ni siquiera ese trabajo que hacía el siervo más bajo en la escala social de Israel.

¿Por qué El Cristo, el Ungido, el Mesías venía? Para sorpresa de Juan resultó que el elegido por Dios era su primo. Jesús, contemporáneo, apenas le llevaba seis meses de edad, claro que Jesús no se fue al desierto como Juan el Bautista, Jesús se fue a Egipto, ahí pasó sus primeros doce años, luego regresó para estar en Nazaret, en la carpintería de su papá, y todos los conocían ahí como el hijo de José y María. Pero dice en Juan 3:22-36: Después de esto Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea. Allí pasó algún tiempo con ellos, y bautizaba. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque allí había mucha agua. Así que la gente iba para ser bautizada. (Esto sucedió antes de que encarcelaran a Juan.) Se entabló entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío en torno a los ritos de purificación. Aquéllos fueron a ver a Juan y le dijeron: —Rabí, fíjate, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien tú diste testimonio, ahora está bautizando, y todos acuden a él.
—Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda –
Esto es importante, si alguien es prosperado es porque Dios se lo concedió. Si alguien es famoso porque Dios se lo concedió. Si alguien tiene poder, influencia, es porque Dios se lo concedió, toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, lo que tenemos de bueno es porque Dios nos lo ha dado-. Nadie puede recibir nada, a menos que Dios se lo conceda —les respondió Juan—. Ustedes me son testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él.”  El que tiene a la novia es el novio. Pero el amigo del novio, que está a su lado y lo escucha, se llena de alegría cuando oye la voz del novio. Ésa es la alegría que me inunda. A él le toca crecer, y a mí menguar.  Repítalo, A él le toca crecer, y a mí menguar.

Es Jesús quien debe ser exaltado. Yo debo ser minimizado, tengo que apartarme y darle primacía, prioridad, exaltación, honra y gloria a nuestro Señor Jesús. Cada día debe haber menos deJorge Lópezy más de Jesucristo. Cada día debe haber menos de nosotros y más de Él, eso es importante, a Él le toca crecer y a mí menguar. Juan el Bautista explica por qué Jesús debe crecer y él menguar. Juan el Bautista no solo les dice a sus discípulos que a Jesús le toca crecer y a él menguar sino le da las razones por las que a Jesús le toca crecer. Razones que dice que Él es más importante que yo y por lo tanto no soy digno ni siquiera de desatarle sus sandalias.

Juan 3:31-36 dice: El que viene de arriba está por encima de todo. –Todo ser humano aspira alcanzar éxitos, alcanzar montañas. Libros como “Nos veremos en la cumbre” han sido clásicos n nuestra época para motivarnos a subir, a prosperar. Y si queremos llegar arriba es porque venimos de abajo. Pero Jesucristo viene de Arriba. Jesucristo no va de abajo para arriba sino viene de arriba hacia abajo. Y por eso es que tenemos que reconocer su grandeza. »El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, es terrenal y de lo terrenal habla. El que viene del cielo está por encima de todos y da testimonio de lo que ha visto y oído. –Mis hermanos amados, recuerdo la historia de un amigo que era de Sololá, él tendrá hoy en día unos 75 a 78 años de edad. Y esto me lo contó hace unos 30. Y dice que “cuando estábamos en Sololá había aun compañero del barrio que era hijo de uno de los empresarios y comerciantes fuertes del pueblo. Entonces venía seguido a la capital y hace algunos 70 años era novedad para todos los del interior. Y cuando regresaba todos lo rodeaban y le preguntaban cómo erala capital. Y les contaba que habían calles llenas de luz, esto y lo otro. Fijate, les decía, hay cine y ahí me llevaron a ver la película de la Pasión de Cristo y cuando está en la cruz todos gritaban ¡crucifícale, crucifícale!, y hasta los chiquititos gritaban lo mismo”. Todos estaban atentos a las historias que les contaba aquel que había venido a la ciudad.

Solo, el que viene a una ciudad puede contar después cómo es esa ciudad. Usted y yo queremos ir a la ciudad santa, a la ciudad celestial y queremos saber como es allá, pues para eso vino Cristo para contarnos como es, porque Él viene de arriba, estuvo en el cielo antes de estar en la Tierra, y por eso tenemos que oírle. Él sabe lo que es estar en el cielo. Da testimonio de lo que ha visto y oído. Pero nadie recibe su testimonio. El que lo recibe certifica que Dios es veraz. Si usted recibe el testimonio de Jesús certifica que Dios es veraz,  el enviado de Dios comunica el mensaje divino, pues Dios mismo le da su Espíritu sin restricción. ¿Por qué tenemos que creerle a Jesús? Por que vino de arriba, vino del cielo y además porque el Espíritu Santo descendió sobre él sin restricción. Antes de Jesús, los que recibieron el Espíritu Santo lo recibieron con medida, ocasionalmente, venía el Espíritu sobre el profeta Isaías y profetizaba. Venía el Espíritu sobre el profeta Jeremías, profetizaba, pero después de la profecía el Espíritu se iba, pero en Cristo estaba encarnada toda la deidad, el Espíritu Santo estaba en Él.

Jesús se hizo hombre, pero estaba lleno del Espíritu de Dios.

Entonces porque Jesús viene del cielo nosotros tenemos que reconocer que el que viene de arriba, está por encima de todos. El cielo representa un lugar inalcanzable, un lugar que podemos ver, pero no vivir en él todavía. De ese lugar humanamente inalcanzable y mucho menos habitable, sin medios externos, venía Jesús. Jesús era superior a todos los mortales, porque era Dios. Juan 1:1-3 dice: En el principio ya existía el Verbo,  y el Verbo estaba con Dios,  y el Verbo era Dios.  Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas;  sin él, nada de lo creado llegó a existir. Recuerden que el propósito principal del Evangelio, según San Juan, es demostrarnos es que Jesús es Dios y que nosotros tenemos que creer en Jesús como Dios nuestro Señor.

En Filipenses 2:5-11 dice: La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,  quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.  Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo  y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre,  se humilló a sí mismo  y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!  Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo  y le otorgó el nombre  que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra  y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,  para gloria de Dios Padre. Más grande que el nombre del rey de España, más grande que el nombre del rey de Inglaterra, más grande que cualquier rey en este mundo es el nombre de nuestro Señor Jesucristo y a Él le damos gloria y honra, ante Él doblamos toda rodilla. Es Jesús el Señor.

Juan el Bautista comienza diciendo: El que viene de arriba está por encima de todos. Jesús era superior a todos los mortales, porque es Dios. Jesús no es un maestro más, ni es un profeta más. Jesús es el Hijo de Dios. Básicamente nadie en este mundo duda que Jesús existió, históricamente hay suficiente evidencia como la que deja el historiador Josefo, entre otros, y sin embargo, aunque básicamente nadie niega que Jesús nació en Belén de Judea y murió crucificado no creen que Jesús sea el Hijo de Dios, pero sí creen que era un profeta de Dios, o un maestro enviado de parte de Dios. Cualquier persona, aún un ateo cree que Jesús es un gran maestro, un gran filósofo, pero no creen que Jesús sea el Hijo de Dios y ahí es donde está la gran diferencia. Juan el Bautista les dice a sus discípulos: El que viene de arriba está por encima de todos. Jesús es Dios hecho hombre, para identificarse con la humanidad y salvarla de sus pecados. Por eso Jesús debe crecer y nosotros menguar.

Es importante para conocer de alguien ir ala fuente. Si usted quiere conocer, por ejemplo, de un jugador guatemalteco muy conocido que se llama Pin Plata, ¿cuántos dedos tiene en las manos y en los pies? Es famoso porque tiene más de lo normal. Ahora yo nunca lo he visto personalmente, nunca he revisado sus dedos, pero si yo quisiera, realmente, saber cómo está eso de los dedos extras del Pin Plata, idealmente debo ir a él. Si no puedo a él, con su mujer. También sus hijos podrían decirme,  o su suegra o la persona que le podía ayudar en los oficios domésticos. Si queremos saber algo hay que ir a la fuente. El que sabe del cielo es el que vino de arriba, es Jesucristo. ¿Quiere conocer de Dios, quiere conocer a Dios? Conozca a Jesús y conociendo a Jesús va a conocer de Dios.

Hace algunos años tuve la oportunidad de hacer un viaje a Italia. Íbamos en busca del piso que, finalmente, se instaló en el Mega Auditórium. Unos representantes nos invitaron, nos pagaron los pasajes, fuimos sin compromiso alguno, pero estando allá nos dimos cuenta que valía la pena comprar ese piso italiano que  está instalado. Me hice acompañar de un ingeniero y de un arquitecto, y les dije: Allá en enero es muy frío, llevemos abrigo, ropa para el frío. Cuando llegué al aeropuerto para abordar el avión, me di cuenta que unos de ellos iba muy tropical con su chumpita y le pregunté ¿dónde está su abrigo? En la valija. Yo llevo el abrigo en la mano ¿qué pasa si su valija no llega? Yo le sugiero que lo saque. Cuando llegamos a Italia era la media noche y nos pusimos nuestros abrigos y las maletas no llegaron, por cuatro días estuvimos dándole vuelta a la ropa interior. ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido el abrigo a la mano? Por eso es tan importante que si vamos a salir de una ciudad a otra hablemos con alguien que ya ha estado por esos lugares, para que nos diga cómo es.

Nosotros, un día de estos, haremos el viaje de la Tierra a la eternidad, ¿se quiere ir al cielo? Verdad que sí, vale la pena que hagamos ese viaje. Jesús nos puede explicar cómo es. Prepárese para ese viaje, esté listo para ese viaje y el que mejor lo puede instruir es el que vino de arriba, nuestro Señor Jesucristo. Por eso es importante que debamos obedecerle. Jesús no habla de lo que aprendió de otros, Jesús no nos habla porque fue a la Universidad de Harvard, de la Soborna o fue a Salamanca o a la San Carlos de Guatemala. Jesús habla porque Él ha visto y ha oído lo que es el cielo y lo que es Dios.

Juan el Bautista dice: Pero nadie recibe su testimonio. Muchos rechazaban sus enseñanzas y no creían que era el Mesías. Juan el Bautista comprendía quién era Jesús, aquel sobre quien el Espíritu descendió como una palomael día de su bautismo. Dios le había dicho, sobre quien veas descender el Espíritu es quien bautiza con el Espíritu Santo.  Muchos no creían, pero Juan el Bautista sí creía, sabía que Jesús debía crecer y él menguar.

Jesús nos trae un mensaje  de vida extraordinario. En Hebreos 1: 1-2 leemos: Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas,en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A éste lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo. Y ¿cuál fue el mensaje de Jesús? Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca. Dos opciones que tiene la humanidad ante el mensaje divino que Jesús comunica: creer en el Hijo o rechazar al Hijo. O Creemos en Él o lo rechazamos. Por eso es que Jesucristo en Lucas 6:46 dice: ¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo? Fácil es decirle a Jesús Señor y no hacer lo que Él nos manda. Nosotros como cristianos tenemos que aprender a obedecerle. En 47-49 dice Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica: Se parece a un hombre que, al construir una casa, cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azotó aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear porque estaba bien construida. Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó una casa sobre tierra y sin cimientos. Tan pronto como la azotó el torrente, la casa se derrumbó, y el desastre fue terrible”.

Solo tenemos dos opciones: obediencia o rebelión. Si usted oye la Palabra del Señor y la obedece usted soporta las pruebas en esta vida. Si usted oye la Palabra del Señor y no lo obedece, usted no soportará las pruebas en esta vida. Jesús nunca dijo que no vamos a tener problemas, Jesús lo que dijo es: la diferencia entre el que cree y el que no cree es que el que cree soportará los problemas, saldrá vencedor. El que no cree caerá ante los problemas, se derrumbará ante los problemas. El cristiano también sufre la muerte de un ser querido. El cristiano también sufre el dolor de un ser querido, pero ¿cuál es la clave? Obedecer al Señor, oír Su Palabra, ponerla en práctica y eso lo sostiene.

Cada uno de ustedes puede contarnos testimonios de cómo iba en su caro y tuvo un gran accidente, pero el Señor lo ayudó. De cómo tenía una enfermedad grave y el Señor le ayudó. De cómo pasó por una crisis legal o económica o judicial y el Señor le ayudó. Si usted oye la Palabra del Señor y la pone en práctica construye su vida con cimientos fuertes, si usted es obediente soportará los vendavales que vienen sobre su vida, de lo contrario, pasará la vida sufriendo las consecuencias. Juan 3:35-36 dice: El Padre ama al Hijo, y ha puesto todo en sus manos.El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios.

A la gente le preocupa el hecho de que Dios castigue, si Dios es amor  cómo puede castigar. Dios es padre, la Biblia dice que Dios ama al que quiere como hijo y lo corrige. Muchos de los que estamos aquí, estamos como padres y fuimos hijos. Algunos hijos bien corregidos por nuestros padres, otros fueron consentidos, alcahueteados y las consecuencias están ala vista. Yo he recibido cartas de mis hijos, ahora de adultos, diciéndome: “Papa, gracias por los castigos, las correcciones y la disciplina que inflingiste en mi vida, porque gracias a eso, ahora soy lo que soy. Un hombre responsable, un hombre de buenas costumbres, un hombre sin vicios, un hombre temeroso de Dios”. En el momento cuando yo tomé a este  niño, cualquiera de mis tres hijos, y lo corregí, yo usaba el concepto que las nalgas comunican un mensaje al cerebro que ya no se olvida. Llegaba con mis hijos y los encontraba a veces hasta con tres pantalones puestos, pues sabían que iba a ver corrección. Lo primero que hacía era decirle que se bajara el pantalón, un solo cinchazo en las nalgas, no se murieron y así aprendieron. Luego recibieron el abrazo del padre y la oración a Dios, el cariño y el amor y la explicación, de por qué se les estaba corrigiendo. Dicen mis hijos que mi esposa les podía dar diez y no les dolía, pero uno de su papá como que si les dolía, por qué, porque lo hacía con intención de que se grabara el mensaje. Los psicólogos nos enseñan que aprendemos por estímulo o por castigo. Los estímulos son castigo o recompensa. Recompensamos el bien, castigamos el mal.

Ayer hablaba con un pariente político que tengo, es consuegro mío, salvadoreño, y hablábamos del tema de la aplicación de la justicia y me decía: Mire, en El Salvador hubo un general de apellido Martínez que estaba gobernando y su hijo se levantó  se sublevó y lo redujeron al orden y lo metieron a juicio y el papá le dijo: Como padre  te amo, pero como gobernante tengo que aplicarte la ley, y lo ejecutaron. Eso es duro que un padre tenga que ejecutar a su propio hijo, permitir que lo ejecuten, porque ha quebrantado la ley, pero exactamente eso es lo que hizo el Padre que está en los cielos con su hijo Jesucristo, Jesucristo vino a la tierra sin pecado, pero él tomó el pecado suyo, tomó el pecado mío y dijo: Señor, yo pago la cuenta de los pecados de todos, se fue a la cruz y ahí dijo Dios mío, Dios mío,¿por qué me has desamparado? Porque en ese momento Dios tuvo que dejarlo solo para sufrir las consecuencias del castigo.

La pena de muerte Dios se la aplicó a su hijo para pagar la culpa del pecado que Él tomó por nosotros. El diablo se dio gusto atacando a Jesucristo, no sabía que tres días después resucitaría y sería exaltado y recibiría todo honor, toda gloria y todo poder.

Mis hermanos amados, Dios al que ama castiga, y corrige al que tiene por hijo, por eso cuando tomamos la cena del Señor leemos 1 Corintios 11 y le recordamos: examínese cada uno a sí mismo, para que no sea juzgado, porque  si Dios nos juzga nos disciplina. Él va a buscar la manera de que nosotros nos corrijamos y a veces la manera es más dura que un azote en las nalgas de un niño, pero Dios nos corrige para salvarnos, para evitar nuestra destrucción. Dios nos da el poder para tener una vida emocionante aquí en la Tierra, cuando socializamos, reímos, disfrutamos con los amigos y la familia, cuando emprendemos un negocio y vemos el éxito del negocio. Nosotros disfrutamos cuando nos metemos la primera vez al río a bañarnos o a la piscina o al mar. Hay emociones muy lindas en la vida, a pesar de los problemas podemos disfrutar.

Y Jesús nos ofrece una vida en abundancia aquí en la Tierra, pero si en la Tierra podemos tener momentos felices, imagínese usted vivir en el cielo donde ya va a estar libre de todo tipo de presiones, usted ya no va a estar preocupado por las extorsiones, por los secuestros, porla inflación. Ustedya no va a estar preocupado por nada

Ni siquiera el llanto y el dolor que, a usted le pueda causar el matrimonio, la suegra, el yerno, la nuera o el hijo sinvergüenza, en el cielo no existen. Alégrese, porque le espera la paz, la tranquilidad, la bendición eterna. Que importante es que el único requisito es creer en Jesús como nuestro Señor y Salvador personal. Muchos dicen, Dios me ama y por lo tanto no puede castigarme, ¿será esto verdad? No, Dios sí puede castigarlo, es más, si usted rechaza el mensaje de Jesucristo, usted sufrirá ese castigo eterno. Estará eternamente separado de Dios, vivirá lejos de Dios lamentándose para siempre el no haber entregado su vida a Cristo. Dios es un Dios amoroso, pero también es un juez justo. No es malo porque castiga, es justo. No es cruel porque castiga. La Biblia dice el avisado ve el mal y se aparta. Jesús  sigue comunicándonos hoy el mensaje divino y lo está haciendo en este preciso momento para que usted cambie su vida, para que usted  disfrute aquí la vida y para que se prepare para la vida eterna.

Usted decidirá: creer en el Señor o no creer en el Señor. Recibirlo o rechazarlo. Tener vida o vivir bajo el castigo de Dios. Pablo sabía que Jesús es un juez justo por eso la última carta que escribió previo a morir ejecutado dice que Él le dará una corona  de justicia.

2 Timoteo 4: 7-8 dice: He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo. En aquel día y no solo a mí sino también a todos los que aman  su venida. El. Que rechaza al Hijo no sabrá lo que es la vida, esto es lo que dice Juan. Hay quienes están vivos y lo tienen todo, pero sienten como si estuvieran muertos. El pecado frena la vida en nuestro cuerpo, de nuestro espíritu y oscurece nuestro entendimiento, de tal manera que ni siquiera conocemos la vida.

El Pecado nos embrutece, nos enceguece y cuando usted rechaza la salvación de Cristo le pasa lo de aquel que hizo un viaje en barco, compró con mucho esfuerzo y sacrificio el boleto, pero como era un viaje de muchos días compró la gran caja de galletas de soda y un gran frasco de jalea. Y se fue con su amigo y cada vez que era la hora de comer, el amigo le decía que fueran a comer, pero le respondía que no porque no se sentía bien, y se iba al camarote. El amigo se iba a los restaurantes a disfrutar de los buffets, desayuno, almuerzo, cena. Gordo estaba el amigo de tanto comer en abundancia. El otro  se iba al cuarto, agarraba sus galletas de soda, le echaba jalea, un poco de agua y se empanzaba. El último día le pregunta si aún seguía malo. – por qué no va a comer – le dice-. La comida es buena, excelente-. Te voy a decir la verdad – le dice- yo no tengo dinero y por eso estoy comiendo galletas de soda en mi camarote, cada vez que hay tiempo de comida- . Y le dice el amigo: – si serás menso, no viste que en el boleto decía que estaba incluida la comida.

Usted puede pasar en este mundo toda la vida sufriendo, comiendo galletas de soda, pero yo me la pasaré sentado en el buffett de mi Señor disfrutando de la vida en abundancia que Él ofrece para todo aquel que cree que Jesús es el Hijo de Dios y cuando llegueel día dela muerte, mi hermano, diré como Pablo: He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe, por lo tanto lo que me espera es la corona de justicia, el premio mayor nos espera en el cielo por haber creído en Jesús y vivido en obediencia a nuestro Señor Jesucristo.

Termino compartiéndoles Eclesiastés 12:13-14 El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto. Así que Dios nos pone hoy dos opciones a todos nosotros: creer en el Hijo y tener vida eterna o rechazar al Hijo y nunca saber lo que es la vida y vivir permanentemente bajo el castigo de Dios.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…