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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

La vida siempre nos presenta encrucijadas, siempre nos vamos a encontrar entre un camino u otro. Tomamos el de la izquierda, tomaos el de la derecha, tomamos hacia arriba o  tomamos hacia abajo, tomamos hacia un lado o hacia el otro, pero no podemos estar en todos lados. Tenemos que tomar un camino, tenemos que tomar una decisión y es tan importante en la vida que sigamos el consejo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Él es quien nos dicta cuál es el camino, es más, nos dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre si por mí”. Aquellos que escogemos el camino que se llama Jesucristo asumimos la responsabilidad de ser sus discípulos. Jesucristo dijo: “Ustedes me llaman Señor, Señor, pero no hacen lo que yo les mando”. Cuando reconocemos a Jesús como el camino, el camino a seguir, el camino verdadero implica -de parte nuestra- obediencia absoluta. Discipulado completo, por eso el Señor Jesucristo nos dice: “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”, pero es yugo y yugo significa poner nuestra cerviz bajo la autoridad divina, bajo el señorío de Cristo.

Solo cuando Jesucristo gobierna nuestra vida y seguimos sus instrucciones, andamos por el camino que nos recomienda. Y Por supuesto, el camino que Jesús nos recomienda no es fácil. Jesucristo nos mostró que no hay gloria sin cruz, para llegar al cielo hay que pasar por el Gólgota, hay que pasar por el camino de la cruz, y el camino de la cruz implica sacrificio, el camino de la cruz implica persecución, vergüenza, desnudez, ataque. Y Jesucristo hoy es Rey de reyes, pero hubo una noche que dijo al Padre si pudieras pasar esta copa, para mí sería mejor, pero el Señor tuvo que beber el cáliz del dolor hasta los bordes, tuvo que pasar esa copa por su alma. ¡Ah Señor si yo no tuviera que pasar por esa cruz! Pero pasó, sufrió y nosotros tenemos que seguir ese camino, ese es camino de obediencia.

La Biblia dice que por lo que Jesús padeció, aprendió obediencia, la obediencia no es muy espontánea en nosotros. La obediencia es aprendida, lo mismo es con la rebelión, que es aprendizaje. Toda conducta que se sale del canon bíblico de la ética correcta es aprendida. Nadie nace borracho, nadie nace inmoral, nadie nace con malas costumbres, se aprenden e igual se aprenden las buenas costumbres y por eso es importante que nosotros sigamos el consejo de Jesús.

Cuando Jesús  empezó su ministerio y dio su base filosófica y enseñó los principios constitucionales del reino de Dios dijo, por ejemplo, en Mateo 7: 13-14. Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran. Todos queremos empezar un día nuevo, una semana nueva, un año nuevo con vida, todos queremos tener vida y paz, salud y abundancia, todos queremos prosperidad, pero dice Jesús que son pocos los que la encuentran. ¿Por qué? Porque la mayoría tiende a transitar por el camino ancho y fácil, por la puerta ancha y fácil, pero Jesús dice que debemos entrar por la puerta angosta, por el camino angosto, aunque es más difícil nos lleva a la vida. Necesitamos aprender que debemos llegar a la vida, nadie quiere estar en este mundo sufriendo la muerte, la muerte de su paz, la muerte de su esperanza, la muerte de su alegría, la muerte de esa chispa de la vida que nos hace estar siempre atentos y disfrutar cada momento con aquellos que nos rodean.

Para tener vida y vida en abundancia, tenemos que escoger entrar por la puerta angosta, por el camino angosto, y ese es el camino difícil, es más fácil  andar en una súper carretera que en un camino angosto. Esos caminos angostos que tienen las montañas de nuestros pueblos es difícil, caminos angostos llenos de curvas, piedras, raíces y de espinas y de dificultades. Jesús nunca dijo que andar tras Él fuera fácil. Eso me hace pensar en aquel niño que seguía los pasos de su padre. Llegaron por el camino angosto a un lugar que estaba lleno de espinos, el niño no llevaba caites. Le dice el padre al niño: Espérame aquí, voy a llevar esta carga de leña allá donde terminan los espinos y luego regreso para llevarte a ti en mis brazos. Y se fue caminando, quebrando las espinas con sus caites hasta llegar al otro lado. Cuando iba a botar su carga de leña para decirle a su hijo que lo acompañara en sus brazos, se dio cuenta que el niño estaba detrás de él. Inmediatamente le dijo – pero por qué te viniste detrás de mí, ¿no te rompiste los pies? –No papi – le dijo- porque donde tú ponías un pie  yo ponía el mío y ya estaban quebradas las espinas. Cuando tú dabas el otro paso,  yo ponía mi pie, tuve que dar pasos un pocos  más largos de los que generalmente doy, pero llegué.

Tenemos la dicha que cada vez que hay espinas en el camino, el Padre nuestro está con nosotros para guiarnos, para llevarnos en sus brazos, para cargarnos y llevarnos adelante. Jesucristo dijo en el mundo tendrán aflicción pero confíen, yo he vencido al mundo. Ese camino del Señor es el que debemos andar. Por supuesto, que ese camino del Señor es camino difícil. No es camino fácil, nunca hay vías fáciles que conduzcan a la grandeza, ésta siempre es producto del esfuerzo.

Es importante que nosotros nos esforcemos. Nunca ha habido otro camino que condujera a la grandeza que el camino del trabajo. Terencio dijo: El esfuerzo y el trabajo son hermanos gemelos. Nosotros tenemos que llevar el trabajo y el esfuerzo para poder alcanzar la grandeza, y cualquier cosa que prometa ser un atajo no es más que un espejismo y una trampa. Necesitamos cinco por ciento de inspiración y 95 por ciento de transpiración para poder lograr nuestros esfuerzos. Pongo, por ejemplo, a ese famoso nadador Michael Phelps, este hombre, ¿lo recuerda? ganador de ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing en el 2008, ganador de seis medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, pero ¿alcanzó esos logros viendo televisión todos los días?  ¿Nadando una hora a la semana? De ninguna manera, su rutina de ejercicios es la siguiente: entrena seis horas cada día, de ninguna manera se las pasó descansando, se las pasó entrenando. Seis días a la semana nada seis horas, no importas queel díacaigaferiado, nada ese día. Entrena como siempre, por supuesto es un hombre con brazos largos, alto, pero lo que le ha permitido ser campeón mundial es que nada aproximadamente ochenta kilómetros cada semana. Un promedio de13 kilómetrospor día. Y luego le dan dos masajes por día, pero no masajes de aquellos relajantes sino de aquellos masajes que usted grita cuando de veras le meten la fuerza a sus músculos para que usted se relaje. Y además se sumerge en una tina con hielo todos los días para recuperarse, eso es parte del esfuerzo, es parte del trabajo para poder obtener ocho medallas de oro en una olimpiada, seis de oro en otra olimpiada.

1 Corintios 9:25    Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre.  Tenemos que entrenarnos en el camino de la vida cristiana y  lograremos un día recibir la corona de vida. El camino angosto es la diferencia entre el camino largo y el camino corto. Hoy en día  todo lo queremos rápido, somos víctimas de la rapidez moderna. Todo se mueve en una rapidez increíble. Todavía hay señoras y señores que se ponen frente al horno microondas a calentar su comida y a decirle apúrate, apúrate. Se han olvidado de aquella época en la que nuestros  abuelos iban a cortar leña al campo, venían y luego había que juntar el fuego y esperar a que se calentara la olla para hacer el café, los frijoles, las tortillas. Ahora todo es rápido, todo lo queremos instantáneo.

Los jóvenes hoy en día quieren ser rápidamente famosos sin esfuerzo, sin trabajo. Hoy los jóvenes quieren ser rápidamente ricos sin esfuerzo, sin trabajo, sin ahorro. La vida no es instantánea, en muchas de las cosas. Usted no puede ser instantáneamente un buen cirujano, un gran deportista, un buen padre de familia. Todo esto demanda de un proceso, de un camino y ese camino es el camino largo. Una jovencita ve tocar el piano a un concertista y se queda asombrada de cómo lo toca. Al final se le acerca para felicitarlo y le dice: Yo daría la vida por tocar como usted. -Exactamente, eso hice yo-, le respondió. Yo di mi vida para tocar como toco, mientras todos los demás jugaban fútbol yo ensayaba el piano, mientras todos los demás viajaban, yo ensayaba el piano. Mientras los demás dormían, yo ensayaba le piano. Por eso es que toco como toco. Por eso es importante el camino largo, no necesariamente es mejor  el corto, el atajo. Es muy raro que algo surja perfecto y bien acabado sin que haya costado un largo esfuerzo. La grandeza por lo general viene por mucho tiempo dedicado al trabajo y a la continua atención a los detalles. Tiene que haber consistencia, cuando usted obtenga el peso que necesita tiene que seguir cuidando su alimentación, su ejercicio.

Proverbios 14:23 dice: Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza. Así que si usted se propuso este año sí, no se quede solo en palabras, póngalo en acción, empiece a poner en práctica lo que está pensando. El camino angosto y el camino ancho tienen la diferencia entre el trabajo reflexivo y la irreflexión. Nadie elegiría el camino fácil, corto e indisciplinado si reflexionar sobre el asunto. En este mundo todo tiene dos aspectos. El que tiene en el momento y el que tendrá mañana. Una cosa es volarse tres o cuatro tamales hoy y otra cosa es mañana pasarse encerrado en el baño.

Una cosa hay en el momento y otra el que tendrá mañana, el camino fácil y ancho podrá ser tentador en el final y el camino angosto difícil, poco atractivo. La única forma de ordenar correctamente nuestra escala de valores es ver no solo el principio sino el final, la meta: cómo voy a llegar a estar, ser y a vivir si continúo así. Ver todas las cosas, no solamente a la luz del tiempo sino también a la luz de la eternidad, porque eso de bajar de peso, de subir de peso, eso de alcanzar una carrera universitaria, un título, una maestría, eso es temporal. Todo eso va a servir solo aquí enla tierra. Amí me impresionó ver al presidente norteamericano Ronald Reagan pasar de actor de cine a presidente de Estados Unidos y después de la gloria alcanzada como presidente verlo padecer de Alzheimer y perder de su cabeza todo lo aprendido, perder de su cabeza todo lo logrado y ¿de qué le sirve a usted cuando tiene el Alzheimer los títulos, las posiciones, la fama y todo lo que ha logrado? Por eso tenemos que ver no  solo nuestras metas terrenales sino proyectar nuestra vida, porque y ¿después de muerte qué? Y cuando yo me muera qué, qué va a pasar cuando se me acabe la vida y qué va a pasar cuando llegue a viejito. Y ¿qué va a pasar cuando ya no pueda hacer, ni ser, ni producir, ni dar porque llegó mi época al final?

Por eso es que cuando nosotros escogemos el camino angosto tenemos que recordar que vale la pena ser obedientes al Señor en lugar de ser rebeldes. Moisés llegó a los 120 años de edad. Moisés, el libertador de Israel de Egipto, que logró sacarlo después de diez plagas fenomenales producidas por boca de él en el nombre del Señor, sacó a millones de gente de Egipto, abrió el Mar Rojo en par, pasó en medio del mar a la multitud, llegó al otro lado y cuando no tenían que comer Dios le concedió que cayera maná todas las mañanas, les concedió agua, el elemento más preciado para la vida en el desierto, y sin embargo, cuarenta años después de haberlos sacado de Egipto, Moisés llega al punto en el cual dice en Deuteronomio 30:15-20 Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, preceptos y leyes. Así vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra de la que vas a tomar posesión. »Pero si tu corazón se rebela y no obedeces, sino que te desvías para adorar y servir a otros dioses, te advierto hoy que serás destruido sin remedio. No vivirás mucho tiempo en el territorio que vas a poseer luego de cruzar el Jordán.
»Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.Ama al Señor tu Dios, obedécelo y sé fiel a él, porque de él depende tu vida, y por él vivirás mucho tiempo en el territorio que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.»

Moisés se lo puso a Israel, luego desaparece de escena y entra Josué que ve a Israel rebelarse al inclinarse ante sus dioses, mantener dioses que tenía en Egipto y empezaron a actuar de una manera desobediente y termina Josué diciéndoles en el capítulo 24 lo mismo que había dicho Moisés años atrás. Versículos 13-15 de Josué: A ustedes les entregué una tierra que no trabajaron y ciudades que no construyeron. Vivieron en ellas y se alimentaron de viñedos y olivares que no plantaron.”  »Por lo tanto, ahora ustedes entréguense al Señor y sírvanle fielmente. Desháganse de los dioses que sus antepasados adoraron al otro lado del río Éufrates y en Egipto, y sirvan sólo al Señor. Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.

Yo quiero repetir lo mismo que Josué, yo le animo que usted haga lo mismo que Josué, no importa lo que los demás hagan y decidan, usted diga: Mi familia y yo serviremos al Señor. Si, pero es que a mi hijo no le gusta venir, dice que es muy aburrido. Y qué, ¿quién manda en su casa, usted o su hijo? Y qué ¿Quién le da de comer en la casa, usted o su hijo se alimenta solo? Mientras su hijo viva en su casa, coma de la comida que usted produce, se gasta la gasolina que usted compra, choca los carros que usted compra, estudia con el dinero que usted le da. No me importa que su hijo tenga 40 años, el tiene que obedecerle a usted. Tráigalo, de lo contrario se unirá a la fila de miles de jóvenes que mueren jóvenes por escoger el camino ancho, el camino fácil. Escojamos el camino angosto, la puerta angosta.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…