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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Parece que los griegos a través de los siglos han estado en las noticias, cada vez que hablamos de las Olimpiadas, pensamos en Grecia, allí comenzaron. Cuando pensamos en el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, aún cuando nació judío, el pueblo judío y familia judía, nacieron en un entorno completamente griego. Antes que Roma tomara control del mundo, ya los griegos lo habían conquistado y habían impuesto su idioma, de modo que el hebreo ya no se hablaba, se había derivado en una nueva lengua que se conoce como el arameo y todos los hebreos, los italianos y del Asia Menor el idioma que hablaban, en ese entonces, era el griego. Por eso las prédicas de Jesús, las enseñanzas de los apóstoles fueron impartidas en ese idioma, es más, se llama griego koiné, un griego común, popular, tal vez como el spanglish en Estados Unidos. Todo el mundo hablaba el griego.

Treinta años después de la muerte de Jesús, alrededor del año 60 dC el cristianismo había viajado por todo el Asia Menor, ahí donde están las famosas siete iglesias del Apocalipsis, además el cristianismo había llegado a Roma. Alrededor del año 60 hubo en la Iglesia cien mil griegos cristianos por cada judío cristiano. Imagínese, la fuerza que había tomado el cristianismo entre el mundo gentil, Por supuesto, cuando Jesús vino a los suyos, vino a su pueblo, vino a salvarlos a ellos, pero dice que a los suyos vino y los suyos no lo recibieron, por eso es que el Señor decidió abrir las puertas del arca de la salvación, no solo para los judíos sino para todos.

Las ideas judías eran completamente extrañas para los griegos, que no tenían esa mentalidad hebrea que abundaba entre los judíos, para tomar un ejemplo, los griegos jamás habían oído hablar de un mesías, para ellos era extraña, el hecho que vendría el Mesías era una idea completamente ajena. Por eso es tan importante ubicarnos en ese trasfondo en el que nace Jesús, nace el cristianismo y se extiende por todos lados. Para el judío una palabra era mucho más que un mero sonido. Una palabra hablada era algo vivo, dinámico, era una unidad de energía cargada de poder, por esa misma razón el hebreo era parco en palabras, porque sabían que las palabras tenían vida y tenían poder. Curiosamente el vocabulario hebreo tiene diez mil palabras, el vocabulario griego tiene doscientas mil palabras.

Las palabras en el Antiguo Testamento nos demuestran ese concepto hebreo tan fuerte que había sobre la palabra hablada, por ejemplo, una vez que Isaac, en Génesis 27 está esa historia, fue engañado para que bendijera a Jacob en lugar de Esaú, no pudo hacer nada para recuperar esa bendición, usted recuerdala historia. Isaacestaba viejo, ciego, la costumbre era bendecir al primogénito y aunque Isaac había tenido con su esposa Rebeca gemelos, el primero que salió del vientre fue Esaú, aunque trabado en su calcañar venía Jacob. Jacob era un niño hogareño, le gustaba el oficio de chef, aprendió de su mamá a cocinar y a ministrar lo doméstico en la casa, aunque más adelante lo vemos como un empresario y un ganadero extraordinario, en su casa de niño, de joven, le gustaba estar con su mamá. Esaú era otro tipo de hijo, era un cazador, a él le gustaba salir de cacería.  Así que esa mañana le dijo, voy a bendecirte, prepárame un potaje, así que se fue de cacería y en lo que se fue Rebeca se puso las pilas y le dijo a Jacob: Jacobito, tu papá va a dar hoy la bendición, te vamos a preparar. Lo disfrazó con la ropa de Esaú para que oliera como Esaú, todos tenemos un olor particular, el cazador tiene un olor particular, el dentista tiene un olor particular, el mecánico tiene su olorcito particular, el agricultor también, el panadero no digamos y el abogado también, todos tenemos un olor particular. De modo que cuando llegó la hora de la bendición, Jacob se hizo pasar por Esaú. Le dijo: Papá aquí te traigo el potaje para que me bendigas e Isaac le dijo: – tu voz me parece a la de Jacob, pero acércate, dame un beso-. Lo que quería era olerle para saber si era el olorcito del cazador. Lo bendijo, más tarde llegó Esaú con el potaje. Y le dice Isaac:

-No puedo bendecirte, yo ya bendije, a ¿quién bendije?

–A mi hermano Jacob.

-Pues ya lo bendije, no puedo quitar la bendición.

Esa era la convicción del pueblo judío. Ellos sabían que pronunciar palabra tenía poder, era dinámico, hacía milagros. Vemos, por ejemplo, la Palabra de Dios en acción de manera especial en el relato dela creación. Acada paso leemos en Génesis 1:3: “Y dijo Dios”. Versículo 6: y Dijo Dios. Versículo 11 y Dijo Dios y cada vez que dijo Dios sea  la luz, la luz fue hecha. Cada vez que dijo Dios sea algo, era hecho, por qué, porque el poder de la Palabra de Dios es un poder creativo. La Biblia dice que la Palabra de Dios es  viva y eficaz y esa es nuestra confianza. ¿Sabe usted que la Palabra de Dios es viva y eficaz? Cuando la Palabra de Dios se pronuncia hace milagros.

La Palabra de Dios es el poder creador, una y otra vez nos encontramos con la Palabra de Dios creativa, actuante y dinámica. Por ejemplo, en el Salmo 33:6 leemos: Por la palabra del Señor fueron creados los cielos. David recuerda cómo fue creado todo, por la misma Palabra del Señor. Salmo 107:20 dice: Envió su palabra para sanarlos. La versión del 60 dice: Envió su palabra, y los sanó. Envió Su Palabra  para sanarnos. El poder de la Palabra de Dios crea, produce milagros, sana enfermedades, sana dolencias, psicológicas y emocionales. Salmo 147: 15 dice: Envía su palabra a la tierra;  su palabra corre a toda prisa.  Y ahora corre a toda prisa no solo en la boca de cada uno de sus discípulos que la comparten, sino corre a toda prisa. Isaías 55: 10-11 me impresiona mucho en este aspecto, cuando dice: Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos.

El término griego para palabra es logos, pero logos no solamente significa palabra, también quiere decir razón. Y los judíos tenían un tipo de literatura llamada  sapiencial, esta era la sabiduría concentrada de los sabios y de los hombres inteligentes, se trata de una sabiduría práctica para la vida y su desempeño. El Antiguo Testamento, el mayor ejemplo es el libro de Proverbios, ahí está esa  sabiduría sapiencial, es el logos, es razón de Dios. Ahora en el trasfondo griego para ellos era muy importante el logos. La razón, la mente de Dios, la Palabra de Dios, el Verbo de Dios.

En el año 560 aC había en Éfeso un filósofo llamado Heráclito, tenía conceptos muy interesantes, decía, por ejemplo, uno nunca se baña en el mismo río. Cuando usted se mete, se zambulle y luego sale y se vuelve a zambullir no es el mismo río, es otro río. Los acontecimientos fluyen y se van continuamente, pero ¿por qué se  dan de una manera tan ordenada y controlada? ¿Por qué los astros están en una forma tan perfecta circulando en sus propias elípticas y se mantienen? Hay un orden, hay un poder que los tiene controlados. Y para Heráclito, el logos, la palabra era el principio de orden bajo el cual seguía existiendo el universo. Todas las cosas están controladas por el logos, la palabra, la razón de Dios. El logos es el poder que da sentido al mundo. El poder que puso en movimiento al mundo y que lo mantiene en un movimiento perfecto, de vez en cuando hay temblores en Guatemala, pero también los hay en Japón, también en Rusia y en muchas partes del mundo. Y cuando hay un movimiento extraño nos sobresaltamos, pero la mayor parte de las veces el mundo se mueve y no nos damos cuenta, porque hay un logos que mantiene al mundo en un movimiento perfecto.

El pensamiento griego, pues, conocía todo lo referente al logos, veían en el logos el poder creador y director de Dios. El poder que hizo el universo y que lo mantiene en movimiento, de manera que aparece entonces Juan, Juan el apóstol, Juan el amado, Juan el que se reclinaba en el pecho de Jesús y lo oía conversar y este Juan llegó a los griegos y les dijo: – Durante siglos han estado pensando, escribiendo y soñando sobre el logos  el poder creador que hizo al mundo, el poder que mantiene el orden del mundo, el poder mediante el cual los hombres piensan, razonan y conocen , el poder a través del cual se ponen en contacto con Dios, ese logos del cual ustedes han soñado, escrito y pensado es Jesús, Jesús es e se logos que ha venido ala Tierra. La Palabra, el Verbo, dijo Juan.

Juan 1:1-5 dice: En el principio ya existía el Logos, y el Logos  estaba con Dios, y el Logos era Dios. Esa es la palabra que está en el idioma griego. En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas;  sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad.  Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. La Iglesia llegaba con ese mensaje nuevo del cristianismo, con las buenas nuevas de salvación, a los griegos. La Iglesia, al principio, era casi ciento por ciento judía, pero treinta años después era mayoritariamente griega, por eso hubo conflicto entre los judíos y los griegos (Hechos 5 ) cuando se trataba de la distribución del pan entre las viudas de la obra de caridad que hacía la Iglesia, porque la mayoría del sostenimiento que llegaba a la Iglesia en Jerusalén era de los griegos, no de los judíos, y decían: – ¿Cómo nosotros somos los que estamos sosteniendo la Iglesia y nos están haciendo de menos a nuestras viudas griegas?

La Iglesia se constituyó en griega. Por eso los primeros siete diáconos eran siete griegos, que pusieron a administrar, la influencia era muy grande. Se estaba cumpliendo la Gran Comisiónde ir y predicar el Evangelio a toda criatura, y naturalmente que la mayoría eran gentiles y por eso es que Juan empieza con un Evangelio orientado a la mentalidad griega y les dice – no como Mateo que empieza su mensaje del Evangelio orientado a los judíos con una larga genealogía que para ellos era importante saber de dónde procedía la gente-,  En el principio ya existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.  El logos era Dios, era Jesús.

Algunas traducciones de la Biblia en vez de utilizar Verbo por logos escriben palabra que es correcto. Jesús decía: Las palabras que yo les he hablado son vida. Y el libro se inicia como si fuera un segundo libro de Génesis, tome nota que el libro inicia como si fuera Génesis que nos muestra el inicio de la humanidad. Comienza diciendo: Dios, en el principio,  creó los cielos y la tierra. Juan comienza diciendo: En el principio ya existía el Verbo,  y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Durante todo el primer capítulo, Juan se dedica a presentar a Jesús no como otro profeta, no como un maestro sino como Dios. Recuerden que cuando Jesús apareció en la Tierra habían cuatro siglos en los que no habían tenido ni un profeta, ni un maestro, se llaman los cuatro siglos del silencio. Entre Malaquías y los evangelios cuatro siglos sin predicadores, sin profetas, sin maestros, hasta que aparece Juan el Bautista proclamando a Jesús que venía como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Y aquí ahora Juan, el apóstol, presenta a Jesús como Dios mismo. Y Dice, Jesús es el verbo de Dios, Jesús es el logos, Jesús es esa palabra que ha creado todo lo que existe, Jesús es esa razón que hace que todo funcione como debe de ser, detrás de todo el universo que funciona como un relojito suizo, hay un creador, hay un orden divino, y ese es Jesús.

Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios (Juan 1:6-13).  No todos en este mundo somos hijos de Dios, todos somos criaturas de Dios, pero cuando reconocemos a Jesús como el Creador, como el Señor, como Dios y lo confesamos con nuestra boca, entonces somos hechos hijos de Dios, tal como leímos anteriormente: Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Por eso es que cada vez que nos congregamos doy la oportunidad para que cualquiera que es criatura de Dios, pero si quiere convertirse en un hijo de Dios, tener el derecho de ser hijo de Dios, ser adoptado por Dios, haga su confesión de fe.

En esta época de fin de año abundan las bodas. Me toca hacer muchas bodas, anoche estuve en una, el sábado pasado estuve en dos bodas, el anterior habían cuatro solo, pude ir a dos, pero anoche, la más reciente, cuando le pregunté al joven  le dije: Carlos, ¿aceptas a Eunice como tu única y legítima esposa? Me contestó –sí-. Pero ese sí que dijo ahí es el más importante que todos los sí que ha dado a través de sus años de noviazgo. Muchas veces le habrá dicho la novia ¿me quieres? Si, Pero ese sí que dijo en la iglesia, delante de todos, la familia, el Pastor, es el que cuenta. Pregúntele a quien tiene a su lado ¿ya le dio el sí a Jesús? Si ya le dio el sí a Jesús, usted ya se casó con Jesús, usted ya es parte de la gloria de Jesús, Jesús es el novio, la Iglesiala novia. La Bibliadice que al final de todo celebraremos las bodas del Cordero. Por eso es importante conversar nuestra fe en Cristo Jesús.

Jesús dijo: El que se avergüence de mí delante de los hombres, yo me avergonzaré de él delante de m mi padre que está en los cielos. Cuando usted va al trabajo ¿se avergüenza de ser hijo de Dios? ¿Cuándo usted vas a la universidad se avergüenza de ser hijo de Dios? ¿Cuándo usted está con su familia se avergüenza de ser hijo de Dios? ¡Jamás se avergüence! porque es un privilegio y es un honor grande ser hijo de Dios, por la fe en Cristo Jesús quien dio su vida para salvarnos, para transformarnos. Juan el Bautista vino a testificar de la luz y dijo: Jesús es la luz. Años atrás andaba un filósofo griego llamado Diógenes con una lámpara en la mano encendida durante el día y le decían: ¿Por qué anda usted con esa lámpara encendida por las calles de Grecia? Y contestaba: Ando buscando al hombre perfecto. Pues si Diógenes se hubiera encontrado con Jesús lo habría encontrado, porque Jesús sí es el hombre perfecto, tentado en todo conforme a nuestra semejanza, pero sin pecado.

Cuando Juan el Bautista presentó a Jesús delante de la comunidad judía, esa comunidad que había vivido siempre practicando sacrificios con bueyes, ovejas, corderos, palomas, toda clase de sacrificios para obtener el perdón de pecados, les dice Juan: He aquí el Cordero de Dios quita el pecado del mundo. No el pecado de una persona, el pecado de todas las personas de todo el mundo que quieran ser salvadas y redimidas por Dios nuestro Señor. Juan el Bautista estaba preparando el camino del Señor para que todos creyeran que Jesús era Dios, el Salvador de los pecadores y tuvieran vida y vida eterna, sin embargo, muchos no creyeron y aunque el mundo fue creado por medio de Jesús, el mundo no lo reconoció. Increíble, ahí tuvieron enfrente al creador del universo, ahora estaba en la Tierra el logos de Dios, el Verbo, Dios mismo y no lo reconocían y no le creían. Vino precisamente a salvar al pueblo de Israel, pero muchos en el pueblo no lo recibieron. ¿Cuál fue el resultado? Dios en su misericordia extendió la salvación a todos los gentiles. Ese es el nombre que reciben todos los que no son judíos, los que no son judíos son gentiles. Usted y yo somos gentiles y bendito sea Dios, somos hijos de Dios por la fe en Jesucristo.

Hoy siguen existiendo millones de personas que todavía se niegan a creer en Jesús como el Hijo de Dios. El creador del universo está tocando la puerta de su corazón, pero no lo dejan entrar. Hay una figura donde aparece Jesús tocando la puerta del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Apocalipsis 3:20 dice: Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.  Nuestro Señor está tocando la puerta de corazón de los seres humanos todavía, y el que quiera puede abrirla y Jesús vendrá. No importa que la puerta lo dirija a una familia sencilla y pobre, como aquellos que estaban en Belén cuando Jesús nació.  Los pastores de Belén, los más pobres de todos los pobres eran os pastores de Belén allí llegó Jesús con ellos. No importa que sean los más ricos, como los magos que llegaron a abrir los tesoros delante del Señor, para ellos también hay oportunidad. El Evangelio es universal, no hace acepción de personas, puede ser negro o blanco, bajo o alto, flaco o gordo, joven o viejo, pobre o rico. Al Señor no le importa, Él está dispuesto entrar a la puerta de su corazón, siempre y cuando usted la abra.

Recuerdo el concurso de aquellos pintores que le dieron el primer lugar a una pintura que se llamaba “La puerta del alma” y alguien objetó ese premio y dijo: – – – Esa puerta no esta bien hecha, porque no tiene jaladores para abrir-. El autor contestó: – es que la puerta del alma solo se abre por dentro. Solo cuando nosotros queremos abrimos la puerta para que entre alguien para ser nuestro amigo, nuestro ser querido. Al que no queremos no le abrimos la puerta. Dentro de nosotros está la voluntad para dejar que Jesús entre y cambie nuestra vida o no. De usted depende decirle Señor ven, pon en mi propio mundo el orden que necesito, porque mi mundo es un caos.

¿Cómo estaba el Génesis? Dice que la tierra estaba en tinieblas, vacío, desordenado. Igual está el hombre sin Dios, anda en tinieblas, no sabe por dónde va, no sabe qué será de su futuro, no sabe qué será del mañana porque está en tinieblas. El dios de este siglo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del Evangelio, pero cuando la luz del Evangelio llega, entonces es como el ciego que ahora mira y puede caminar libremente y sabe a dónde va. Cuando Jesús llega a nuestra vida nos da propósito para vivir, nos da propósito para existir, nos da propósito que nos permite pensar no solo en el aquí y en el  ahora sino en la eternidad. Cuando Jesús llega, las tinieblas se disipan. Él dice: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12).

Importante es que el vacío que tiene todo ser humano pueda ser llenado por Dios. El corazón del hombre es como un rompecabezas en el que distintas piezas van ocupando el lugar correspondiente. En el corazón del hombre hay un lugar para su realización profesional, hay un lugar para su realización deportiva, artística, política, académica. Hay un lugar para los hijos en el corazón del hombre, hay un lugar para los padres, para muchas cosas, pero hay un lugar en el corazón del hombre que solamente lo puede llenar Dios y es ahí donde fallamos. Tratamos de poner nuestros bienes materiales en el lugar donde debe estar Dios. Tratamos de poner nuestra propia confianza en el lugar donde debe estar la fe en Dios y por eso el Señor viene a llenar nuestro vacío y a darnos un sentimiento existencial correcto, porque ya sabemos qué somos, sabemos de dónde venimos, sabemos hacia dónde vamos, porque Dios nos da la razón de ser y existir. Cuando usted es un hijo de Dios sabe que aunque esté muerto, usted vivirá, porque Jesús dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera.  Hasta morirse puede usted tranquiloel día de hoy, si quiere.

Por eso Juan  20:30-31 aclara el propósito del libro que ha escrito y dice: Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida. En Él está la vida, dice el capítulo 1 y en el capítulo 20 dice: para que ustedes tenga, vida, crean en Jesús. Yo les puedo asegurar que cualquier ser humano no tiene vida verdadera si no tiene a Jesús en su corazón, vegeta, se mueve por inercia en el mundo, está en el mismo lugar, pero cuando usted tiene a Cristo en su corazón usted sí tiene propósito, por eso es importante que usted aproveche toda oportunidad que tenga para entregar su vida a Cristo. Porque hay muchos que han tenido muchas oportunidades, han estado aquí muchas veces y han tenido la oportunidad de confesar su fe en Cristo, recibirle como su Dios, como su Señor, como su Salvador personal y lo dejan pasar. Todos somos criaturas de Dios, pero no todos somos hijos de Dios.

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y a voz en cuello proclamó: «Éste es aquel de quien yo decía: “El que viene después de mí es superior a mí, porque existía antes que yo.” » De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo (Juan 1:14-17). Jesús se mudó al vecindario llamado Tierra y habitó entre nosotros. El Verbo se hizo hombre, el Verbo se hizo carne, tomó forma de hombre, se hizo hombre, estuvo con nosotros para entendernos y podernos ayudar bien. La gracia del Señor es grande, inquebrantable, pero hay quienes han tomado esa gracia y han caído en una herejía, han dicho que están creciendo en gracia, porque cada vez que pecan la gracia abunda, por lo tanto pueden pecar más para que haya más gracia, pero Pablo dice: En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la transgresión. Allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (Romanos 5:20). Y pregunta ¿perseveraremos en el pecado para que la gracia crezca? Y él se responde ¡de ninguna manera!

Es cierto, Dios tiene  gracia suficiente para perdonarnos todos los pecados. La gracia es darnos lo mejor del cielo para salvar a lo peor del suelo. La gracia es un favor inmerecido de Dios, somos salvos por gracia, por la fe, pero tener la gracia de Dios no es tener una licencia para pecar, entonces yo peco, peco, peco y sigo pecando, porque la gracia de Dios es inagotable. Tenemos que entender que al mismo tiempo que el Señor dice que Su gracia es mayor, también nos dice que seamos santos como Él es santo. Y tenemos que andar como Él anduvo, y vivir como Él vivió. Ser como Él es. No importa que pecado haya cometido. Que abortó, sí, es un pecado, pero Dios perdona ese pecado. Mató, sí, Dios perdona ese pecado. Un pecado de inmoralidad sexual, Dios perdona ese pecado, pero lo importante es que nos mantengamos en Dios fieles y no perseveremos en el pecado. Juan 1: 18 dice: A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer. ¿Cómo conocieron los griegos a Dios? Conociendo a Cristo Jesús, por eso es que había en el año 60 dC por cada judío cristiano cien mil griegos cristianos, por eso hay ahora tantos cristianos, porque estamos viendo a Jesús, por eso no dejemos de exaltarlo. Hace poco predicábamos: “A mí conviene decrecer, a mi me conviene menguar, a Jesús le conviene crecer”. Exaltemos a Jesús más que a nuestra propia persona, Él debe ser exaltado.

Hebreos 1:1-3 dice: Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A éste lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo. El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas. ¿Cómo conocer entonces al perfecto fuera de la revelación de Jesús, de la Biblia? Es imposible conocer a Dios, por eso Jesucristo dijo también: —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.

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Como en casa aún en el extranjero…