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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hemos estado aprendiendo lecciones importantes en base al Evangelio según San Juan. Juan, el discípulo amado, aquel que recostaba su cabeza en el pecho del maestro de Galilea, nuestro Señor Jesús. Aquel que acompañó a Jesús en el Monte de la Transfiguración y que estuvo con Él  aún al pie dela cruz. Juan, conocido como el discípulo amado, 70 años después de que Jesús ascendió a los cielos decidió escribir sus memorias de las grandes enseñazas que recibió de Jesús. Y Hemos tocado  temas tan interesantes como aquel que decía: Así soy yo. Cuando Jesús habló con Nicodemo y le habló sobre el nuevo nacimiento y enseñarle que podemos cambiar si permitimos que Dios entre a nuestra vida y  transforme nuestra manera de ser, de pensar y de actuar. También hablamos sobre el tema de la serpiente de bronce, contando el relato que Jesús sigue hablando de cómo los israelitas en el desierto se estaban muriendo por la mordedura de serpientes y dijo: Así como Moisés levantó una serpiente de bronce, mandado por Dios, y el que la viera sería salvado de la muerte, así, el Hijo del hombre, será levantado en la cruz del calvario y el que le vea será salvo. ¿Ha levantado su mirada a Jesús en la cruz del calvario y ha recibido salvación eterna?

Hablamos también de aquel tema: creyeron pero Jesús no les creyó, muchos vieron los milagros de Jesús, pero  no les creyó, porque no hubo un cambio interior verdadero en ellos. También hablamos de aquel tema: Seis vasijas llenas de un milagro. El primer milagro de Jesús, la transformación del agua en vino, cómo el Señor viene y enseña a través de ese milagro que el período de la ley estaba terminando y comenzando el período dela gracia. Ahoraya no teníamos que usar las vasijas llenas de agua para hacer el rito de la purificación de los judíos. Ahora el Señor toma una nueva manera de purificarnos y lo hace precisamente a través del derramamiento de Su sangre en la cruz del calvario. Y  Él es  quien nos purifica habitando en nosotros el vino nuevo, el vino del Espíritu Santo. Luego hablamos de Jesús y el mercado en el templo. Hablamos cómo el Señor entró a ese cuarto patio, el patio donde estaban los gentiles, solo hasta allí podían entrar, luego estaba el patio de las mujeres, luego el patio de los hombres judíos y luego el de los sacerdotes, pero todos los gentiles podíamos entrar solamente al patio de los gentiles que era donde había un mercado, allí vendían bueyes, ovejas, palomas, todo lo necesario para presentar delante del sacerdote una ofrenda para la purificación de los pecados de cada persona.

El Señor enseña  allí que no debe usarse el lugar de adoración a Dios para distracción o regateo o negocio que estorbe. La adoración a Dios debe hacerse con respeto, por eso le decíamos hoy a los padres que dedicaron a sus bebés que deben llevarlos al área de Pequeños Gigantes donde hay cunitas para cada uno de ellos, donde hay lugares adecuados para cambiarles pañales, para alimentarlos, para que crezcan desde chiquitos en un ambiente adecuado, porque un solo bebé llorando en la congregación distrae a todas la congregación, ahora imagínense ustedes si  tenemos 500 bueyes, mil ovejas, mil palomas y un montón de cambistas de monedas, ya no se puede adorar al Señor como debe ser.

¿Cuál fue el propósito de Juan al escribir el libro, este cuarto Evangelio? Pues el propósito lo encontramos en Juana 20:30-31 dice: Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida. ¿Qué es lo que busca Juan? Escribe este Evangelio a todo el mundo, por eso el famoso texto bíblico de 3:16 Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan escribe al  mundo entero y por eso todo lo escribe pensando en que nosotros creamos que Jesús es el Hijo de Dios, y a creer que Jesús  es el Hijo de Dios podamos tener vida eterna. Hoy llegamos a una porción de la Escritura que involucra a otro Juan. No solo a Juan el amado sino a otro Juan conocido como Juan el Bautista. No era una denominación en ese entonces, no es que fuera dela Iglesia Bautista sino que fue quien empezó a predicar el Evangelio de Jesucristo y a practicar el bautismo en agua. Es el primer predicador que aparece en la Tierra después de cuatro siglos sin predicador. ¡Imagínese usted! En cuatrocientos años no hubo ningún predicador, y de repente aparece Juan el Bautista predicando y aparece con un estilo excéntrico. Aparece vestido de pieles de camello, ya con eso ya llamaba la atención, andaba como que era unos de esos esenios del desierto. Dice que solamente comía langostas y mil silvestre. No eran mariscos, eran insectos voladores que se llaman langostas.

Era un personaje peculiar  y no solo por su estilo extraño sino por su mensaje desafiante, de arrepentimiento para poder alcanzar el reino de Dios. Abrió el camino, rompió brecha, fue punta de lanza. Fue el primero en hacer que el Evangelio empezara a sonar, que se empezara a conocer el mensaje de arrepentimiento, las buenas nuevas. Las multitudes se le acercaban. El ministerio de Juan descolló, desarrolló y figuró en las primeras planas y en las carátulas de las revistas y en los telenoticieros si hubiera habido. No había nadie. Juan estaba prácticamente sin competencia, solo él predicando el Evangelio. Y se dan cosas interesantes en su vida que debemos entender.

El bautismo de Juan era una demostración visual del arrepentimiento al dejar al viejo hombre en el agua y salir como un nuevo hombre fuera del agua. Leamos Juan 3:22-30: Después de esto Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea. Allí pasó algún tiempo con ellos, y bautizaba. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque allí había mucha agua. Así que la gente iba para ser bautizada. (Esto sucedió antes de que encarcelaran a Juan).  Recuerden que lo encarcelaron por atreverse a dar un mensaje de juicio al rey de la época  y le costó que le quitaran la cabeza, así terminó el famoso Juan el Bautista, en un azafate, ahí terminó su cabeza. Se entabló entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío] en torno a los ritos de purificación. Aquéllos fueron a ver a Juan y le dijeron: —Rabí, fíjate, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien tú diste testimonio, ahora está bautizando, y todos acuden a él.  —Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda —les respondió Juan—. Ustedes me son testigos de que dije: "Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él."  El que tiene a la novia es el novio. Pero el amigo del novio, que está a su lado y lo escucha, se llena de alegría cuando oye la voz del novio. Ésa es la alegría que me inunda. A él le toca crecer, y a mí menguar.

Dígale a quien está a su lado: A Él le toca crecer y a mí menguar. Esa esla realidad. Ahoraque Jesús está también bautizando todos acudían a Él y ya no a Juan el Bautista. Ahora, a los ojos de todos, Juan tenía competencia, su primo -Jesús era su primo- había abierto otro ministerio. Y de pronto, todo el mundo se estaba yendo con Jesús y no con él. Pero recordemos que Juan el Bautista había venido a preparar el camino del Señor. Él siempre dijo: voz del que clama en el desierto, preparen camino para el Señor. Él Siempre supo que su ministerio era de abrir la brecha, abrir el camino para que viniera luego Jesús a establecer su reino aquí enla tierra. Porlo mismo, era el único que estaba bautizando a los judíos en el río Jordán, solo él lo hacía, sin embargo, luego que Jesús fue bautizado por Juan, también comenzó a bautizar. Si leemos Juan 4:2 nos damos cuenta que Jesús no era el que bautizaba sino que eran sus discípulos los que lo hacían. Y eso es importante, Jesús como que había ido a recibir un curso de  administración. Jesús sabía lo que era la selección de personal, la capacitación del personal, la delegación al personal y la supervisión del personal. Jesús seleccionó a doce, los capacitó, los enseñó y los supervisó y luego los envió y finalmente, al terminarse el ministerio, envió a 120 y esos 120 son los responsables de que aquí hayamos, hoy en día, miles alabando al Señor.

Debido a que ahora  ambos bautizaban se dio una discusión entre los discípulos de Juan y un judío en torno a los rituales de purificación. Seguramente decían: bueno, cuál es el bautismo más importante., Unos decían, el de Juan porque fue primero. Y otros decían que el de Jesús, porque Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Los discípulos de Juan veían al ver a Jesús y a sus discípulos crecer en el ministerio que Juan había perdido mucha fuerza. El ministerio de Juan ya no estaba tan fuerte como antes. Por eso dice que ahora todos acudían a Él, refiriéndose a Jesús, ¿cuál era, entonces, el mejor? ¿Cuál tenía más validez? Los discípulos lo cuestionaban. Y a los discípulos de Juan les preocupó que ahora el ministerio de él viniera a menos. Aparece aquí en este pasaje el espíritu de disensión y competencia malsana. Los discípulos de Juan el Bautista intentan crear división entre el profeta y el Señor. Tientan su ego y orgullo y esto es un llamado de atención al peligro de la división entre hermanos, algo que Dios abomina. Eso pasa todo el tiempo, en la empresa donde trabaja, quizá ha estado ahí por muchos años y es una persona “más importante”, entre comillas, en ese departamento y de repente contratan a alguien que viene con nuevos bríos, con nuevo entusiasmo y pareciera que empieza a ganar puntos y alcanzar posiciones y usted se empieza a sentir desplazado, porque hay alguien que es más joven, más inteligente, a lo mejor más atractivo que usted, a lo mejor más preparado que usted y a lo mejor hasta gana menos que usted.

Y esa situación empieza a causar un poco de conflicto. Usted está en la escuela y es el abanderado de la clase, pero en el nuevo año aparece un nuevo estudiante que resulta que es más chispado que usted y de pronto ya no es el abanderado sino es el nuevo. Todos los méritos del maestro dan al nuevo y usted siente que está sufriendo la competencia y lo peor que uno de los amigos suyos se le acercan y le dicen: Aquel que se está creyendo, si  aquí vos sos el rey. Empiezan a sembrar cizaña y empiezan a sembrar semillas de disensión, de discordia, ahí es donde hay que tener mucho cuidado, porque hay un llamado de atención al peligro de la división entre hermanos, esto es algo que Dios abomina, Dios abomina que haya división entre hermanos.

Ni por la herencia ni por el cariño del padre ni por nada, no debe haber división entre hermanos. Vea lo que dice Proverbios 6:16-19: Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que le son detestables: los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.  Si usted conoce a alguien que siembra discordia entre hermanos, quizá lo vio hoy en la mañana en el espejo, eso lo aborrece Dios. No debe sembrar discordia entre hermanos. El Señor aborrece todo lo que sea causa de división, como por ejemplo, un espíritu sectarista. 1 Corintios 3: 1-4: Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a espirituales sino como a inmaduros.  Ser inmaduro, ¿qué significa ser inmaduro? Apenas niños en Cristo.  Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido, ni pueden todavía, pues aún son inmaduros. Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Cómo sabemos que alguien es inmaduro? Porque tiene celos y contiendas. Celos de aquel porque saca mejores notas. Celos de aquel porque ganas más que yo. Celos de aquel porque es más popular que yo. Celos de aquel porque prospera más que yo. Celos, y los  celos llevan  a la contienda. Cuando usted tiene celos y contiendas, estás demostrando que es un inmaduro. ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos? Cuando uno afirma: «Yo sigo a Pablo», y otro: «Yo sigo a Apolos», ¿no es porque están actuando con criterios humanos?

Jesús conocía sus pensamientos, y les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie (Mateo 12:25). ¿Quiere que su familia se mantenga en pie? No permita que se divida contra sí misma. ¿Quiere que su ciudad se mantengas en pie? Que no se divida contra sí misma. ¿Quiere que su patria se mantenga en pie? Que no se divida contra sí misma. Pero cuando empieza la división entre hijos, entre nueras, entre yernos, entre suegros, entre consuegros, no se puede mantener a una familia, se viene abajo. La ciudad se viene abajo, toda empresa dividida contra sí misma se viene abajo, por eso no podemos permitir que haya celos entre nosotros, contienda entre nosotros. Si alguien llega a sembrar discordias no acepte esa siembra, rechace esa semilla, gócese con que alguien está mejor, gócese con que alguien está prosperando. No sienta la envidia que puede llegar cuando vemos la prosperidad de otros.

Juan les enseñó a sus discípulos que él era como el amigo del novio que se alegraba por el novio. En Juan 3:29 leemos la primera parte de la respuesta de Juan que dice: El que tiene a la novia es el novio. Pero el amigo del novio, que está a su lado y lo escucha, se llena de alegría cuando oye la voz del novio. Ésa es la alegría que me inunda.  Yo estoy rebozando de alegría cuando veo a Jesús realizar su ministerio, yo veo a Jesús prosperar en lo que está haciendo y eso es lo que hace inundarme de alegría. Así como un buen amigo se alegra porque el novio tiene a la novia, Juan el Bautista se alegraba que el ministerio de Jesús estuviera creciendo.

¿Ha estado en una boda alguna vez? ¿Acaso se pone usted triste porque se está casando un muchacho y una muchacha? Si usted es amigo del novio, pues alégrese. La costumbre en aquel entonces era que el mejor amigo del novio era el encargado de controlar la puerta de la habitación donde estabala novia. Teníaque asegurarse de que solo el novio entrara, era un celoso guardián de la novia de su amigo. Y cuando oía que el amigo se estaba acercando se alegraba, porque decía: Ya cumplí mi misión, ahora que entre aquel y que disfrute a su novia, pero qué problema sería que llegara el novio y le dijera: mirá, se me coló uno. Ahí estaba el amigo feliz de ver a la novia con su amigo.

En estos días he estado en varias bodas y pude observar a los amigos del novio alegres porque ya está su amigos llevando a cabo su proyecto. No están tristes porque tantas fotos que le toman a aquel y a mí no. Los que tiene que ser el centro de la boda son el novio yla novia. Hermanosnosotros esperamos las bodas del Cordero y el centro de esa boda es el novio, nuestro Señor Jesucristo, Él es lo más importante, es lo más grande que hay en nuestra mente.

Es cierto, no era el ministerio de Juan que estaba creciendo, pero sí estaba creciendo el de Jesús, y en lugar de llenarse celos se llenaba de alegría y se gozaba por lo que estaba pasando en la vida y ministerio de Jesús. No se mostró celoso sino que se mostró sumiso a Jesús. Así como el novio es más importante que el amigo, sabía que Jesús era más importante que él. Jesús era la razón de su ministerio. Juan les explicó a sus discípulos que a Jesús le tocaba crecer y a él menguar. Vemos a un Juan el Bautista que no justifica la disminución de personas que llegaban a escucharlo a predicar y a hacer bautizados, por el contrario, vemos que le responde a sus discípulos tal como leemos en Juan 3:30: A él le toca crecer, y a mí menguar.

Este ejemplo de Juan es bueno para usted y para mí, sinceramente, a mí me toca menguar y a Jesús crecer. Entre menos hay de mi y más hay de Jesús, es mejor, entre menos aparezco yo y más aparece el Señor es mejor. A veces hemos confundido los papeles y queremos ser nosotros los que figuramos siempre y se nos olvida que  el que debe figurar es Jesús. Es como el burro que entra en Jerusalénel día dedomingo de palmas o de ramos, entrada triunfal en Jerusalén, no es la del burro, la entrada triunfal esla de Jesús.Lagente sale a recibir a Jesús, el burro realmente no importa  tanto, verdad, tan importante es reconocer que a nosotros nos toca menguar y a Él crecer. Qué grandes palabras. Juan sabía quien era Jesús, Él era el Hijo de Dios. Entendía que solo era el que preparaba el camino, su trabajo estaba hecho, ahora le tocaba a Jesús y a Jesús no le tocó fácil, todos sabemos lo que le tocó. Sí, su ministerio creció pero luego quedó solo, hasta preguntó ¿dónde están los demás? Ni siquiera han podido pasar conmigo unas horas de oración, ni siquiera los tres que invité a venir conmigo en el Getsemaní no están. A Jesús le tocó decir en la cruz del calvario: Dios  mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Llegó el momento en que Jesús supo lo que era apurar el cáliz del dolor hasta los bordes y Juan sabía que no iba a ver gloria sin cruz y por eso dijo: a Él le conviene crecer y a mí menguar.

Juan brilló cuando empezó su ministerio y preparó el camino para Jesús, pero entendía que ahora le tocaba crecer a Jesús y a él menguar. En su propia vida, estimado amigo,  Jesús debe crecer y usted menguar. Lo contrario de lo que nos enseñan en los cursos de motivación y de capacitación: “Nos veremos en la cumbre”. Quieren entusiasmarnos para que vayamos al éxito y alcancemos el triunfo y vayamos muy lejos y obtengamos todo lo que podamos de esta vida., pero nadie nos dice cómo bajar dela cumbre. Esmuy importante que entendamos que cuando conocemos a Jesús, a Él le conviene crecer  y a mí menguar, sobre todo si yo soy una persona con serios conflictos emocionales, personales, familiares, económicos, es más conveniente que en mi vida crezca Jesús y aquel personaje que soy yo y que no es muy querido, ni amado y conflictivo disminuya. Es mejor si muero mi mismo y que viva Jesús en mí, para que las cosas cambien y seamos diferentes. Podemos caer en el error de servir para ser vistos o ser reconocidos por los demás por nuestros dones y talentos, pero jamás lo que hacemos se trata de nosotros, todo se trata de Jesús, y Dios no comparte su gloria con nadie.

Yo soy el Señor; ¡ése es mi nombre! No entrego a otros mi gloria, ni mi alabanza a los ídolos (Isaías 42:8). Dios no comparte su gloria. Dios no entrega a nadie sus gloria, sirvamos a Dios nuestro Señor pero hagámoslo como lo hizo Juan. Se estaba muriendo al yo para dar lugar al gran Yo Soy, a Dios nuestro Señor. Tenemos que aprender a recibir elogios, la gente a veces se desborda en elogios por la manera en la que cantamos, por la manera en que predicamos, por la manera en que servimos, por la manera en que ayudamos, por la manera en que somos nos dan elogios. Reciba los elogios y diga muchas gracias, pero en su corazón recuerde que usted es el burro y es Jesús en usted el que está siendo la diferencia y siempre déle la gloria a Dios nuestro Señor. Por todo lo que es, por todo lo que hace, déle la gloria a Dios nuestro Señor.

No hay cosa más grande en la vida que aprender a ser humildes, Jesús dijo “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón y tendrán paz”. Cuando usted es manso y humilde de corazón tiene paz, no se desvela pensando en la competencia, pensando en que su hermano prosperó más que usted, que su primo obtuvo ahora un puesto público en el gobierno y usted no, pensando en cuántas cosas podemos pensar. Jesús dice: “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón. Lleven mi yugo”, cuando llevamos el yugo del Señor y entendemos que Él es quien manda, que Él es quien dirige, nosotros podemos estar mucho más tranquilos. Hace algunos años estaba en un hospital de mucho prestigio en el país y ahí estaba prácticamente agonizando una mujer muy querida enla congregación. Estuvocon nosotros desde el principio, muy entusiasta, muy colaboradora, muy servicial, muy ejemplar, se estaba muriendo. Y debido a su proyección en distintos ministerios extra iglesia le visitaban de distintos lugares,la apreciaban. Yhabía un pastor de un grupo importante de iglesias que se acerca y me dice: Hermano Jorge, ¿cómo maneja una situación de estas? Tenemos ahí a una mujer que es hija de Dios, que es sierva de Dios, que es eficiente en la obra, que es efectiva en la obra y que hace falta en la obra  y oramos, ayunamos, reprendemos y decimos, hacemos y en vez de mejorar se agrava ¿y qué hacemos cuando se muere? ¿Cómo maneja usted eso? Y en ese momento le digo – He orado por otros, es más, oré por el esposo de ella y todos lo daban por muerto y está vivo, pero he aprendido a que Dios no comparte su gloria con nadie. Yo no me llevo la gloria porque alguien sana, pero tampoco me llevo el descrédito si no sana, porque si Él se lleva la gloria, que Él se lleve el descrédito, no es culpa mía. Dios sana a quien quiere, es soberano y dispone a quien sana y a quien no.

Yo puedo orar por usted y el Señor lo sana, pero si el quiere llevárselo porque lo quiere mucho, ¿qué puedo hacer yo? Nada más que  el servicio del velorio y del funeral, pero yo ni estoy afanado por llevarme la gloria del Señor ni sufro por llevarme el descrédito porque algo no pasa. Si usted es un extraordinario cristiano le doy la gloria a Dios y si usted es un pésimo cristiano lo pongo en las manos de Dios. Dios es el que hacela obra. Yosoy nada más el mensajero, el que es mandado no es culpado. Yo voy y le doy el mensaje, el que hace la obra es el Señor, porque a Él le conviene crecer y a mí menguar. A mi no me importa que digan ¡Ah! El hermano Jorge es un gran sanador de enfermos, porque no lo soy, el único sanador es nuestro Señor Jesucristo. El único Salvador es nuestro Señor Jesucristo. El único transformador es nuestro Señor Jesucristo. ¡Ay! de aquel que se atreva a tomar la gloria de Dios ilusamente, pensando que es su propia gloria.

Pensando en las palabras de Juan “A él le toca crecer y a mi menguar”, si servimos en nuestra congregación, ya sea como servidores, músicos, líderes de célula, maestros en la Zona de Campeones debemos decirle desenfóquese de la posición y enfóquese enla comisión. Importantees que se haga lo que el Señor quiere que se haga, que cumplamosla Gran Comisión, que lo haga usted que lo haga aquel, que lo haga el otro, que lo haga yo, no es importante, lo importante es que la orden del Señor se cumpla y que veamos que el mundo viene a los pies de Cristo y es transformado por la gracia de Dios. No se afane o luche por alcanzar un puesto dentro de su congregación, sino porque todos sus amigos y parientes conozcan a Jesucristo como su Señor y Salvador, en otras palabras, no crezca hacia arriba crezca hacia abajo, es decir, tenga descendencia espiritual, tenga hijos espirituales, tenga hombres y mujeres que vienen al conocimiento de Cristo Jesús. Que importante es ser humildes y entender que somos lo que somos por la gracia de Dios, que tenemos lo que tenemos por la gracia de Dios y no por nosotros mismos.

Recuerdo la historia de aquel joven estudiante del Seminario Bíblico al que le dieron la oportunidad de predicar en una iglesia y después de estar años y años estudiando y preparándose - cuando usted empieza a alcanzar ciertos títulos y ciertas posiciones, empieza a creerse mucho, en lo humano eso es vanidad-. Cuando presentaron al joven para predicar, subió con una actitud de mucha imponencia y con mucho garbo y con aquella actitud de yo les voy a enseñar cómo se hacen las cosas, cómo se predica en esta iglesia. Empezó a predicar, pero de pronto como que se le confundieron los pensamientos y ya no sabía cómo continuar, al grado que tuvo que llamar al viejo pastor de la iglesia para que pasara y lo rescatara del enredo en el que estaba. El joven predicador bajó desanimado, humillado, avergonzado. Luego pregunta: -Pastor ¿por qué me confundí, qué me pasaría? Si yo estaba bien, estaba seguro. El viejo predicador le dijo –si hubieras subido como bajaste, hubieras bajado como subiste, porque el que se humilla será exaltado, pero el que se exalta será humillado.

Mateo 20:25-28 dice: —Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

Queremos ser grandes, seamos siervos de todos los demás. Queremos ser primeros, preparémonos para dar nuestra vida en rescate por muchos. Encárguese que Jesús crezca en su vida y que ese Jesús en su vida haga que otros vengan al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Por eso Gálatas 5:19-26 nos muestra si somos gobernados por el Señor o somos gobernados por nuestra propia naturaleza pecaminosa, dice así: Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros.

No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros. Por algo dice también la Escritura: prefiéranse en honra los unos a los otros, mejor si es honrado otro antes que yo, pero para eso se requiere ser maduros. Los inmaduros viven con celos, envidia, disensiones.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…