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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Este año han ocurrido dos cosas notables, algunas lamentables. La muerte de Mateo Flores fue algo lamentable, porque una de las glorias chapinas fue precisamente él, quien vivió más de 90 años de edad. En la década de los 50 fue el primer guatemalteco en llenarnos de gloria al ganar la Maratón de Boston. Tan importante ha sido que el estadio nacional de Guatemala  lleva su nombre. El domingo 23 de octubre del 2011, otra vez nos llenamos de gloria como país, porque tres de nuestros coterráneos ganaron dos medallas de oro y una de plata en marcha de20 kilómetrosen los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Fueron siete medallas de oro las que ganó la delegación guatemalteca en México, el total duplicado de todo lo que hemos ganado en las 15  competencias anteriores. Felicitaciones a estos jóvenes atletas que han hecho tremendos esfuerzos por darle al país la alegría de ganar medallas, hasta en el premundial y mundial sub 20 estuvieron buenos los futbolistas este año.

Daniel Quiyuch sacó bronce en la marcha de50 kilómetros, no sé como alcanzó a caminar tantos kilómetros y ganar. ¡Qué hermoso!

Mientras me iba a la  cama puse un rato T13 noticias y estaban entrevistando, precisamente, a Jamy Franco que ganó la medalla de oro en la marcha y me dio gusto oír a esta jovencita hablar tanto de su fe en Dios y cómo Dios la ha ayudado y como exhorta a los jóvenes y a los guatemaltecos, que aunque caigan alguna vez  se levanten de nuevo, porque Dios está ahí para ayudarnos, para salir adelante. Me da mucho gusto saber que hay jovencitas que creen en Cristo, en Guatemala y que destacan en deportes como estos.

¿A cuántos les gustaría recibir una medalla de oro algún día? Hay una corona de oro preparada para todos los hijos de Dios allá en el cielo. De veras, hay una corona de oro, no solos medalla, pero para eso hay que ganarla batalla. Noes fácil llegar a los Juegos Panamericanos. Hay que competir, primero para clasificar y para ello hay  que entrenarse, hay que esforzarse.

-         ¿Y cuál es su rutina? -le preguntó una muchacha a Jamy Franco.

-          Entreno todas las mañanas en el  estadio Mateo Flores y por las tardes también. Cuando los amigos me dicen que vayamos al cine les digo bueno, pero cuando me acuerdo que tengo que ir a entrenar ya no puedo ir, me voy a entrenar. He sacrificado a mi familia. Lamentablemente no he podido estar con ella todo lo que yo quisiera.

Es interesante el esfuerzo que pone.

María Castellanos, la karateca de68 kilogramos, de 23 años de edad, se coronó sin perder ningún combate. Usted y yo estamos en una carrera, vamos en la carrera cristiana, estamos en el combate contra el enemigo, estamos necesitados -cuando vamos caminando y sentimos que el cansancio nos domina- de llenarnos de fe. Por eso es importante aprender a vencer la batalla espiritual de todo creyente.

Uno de los hombres que destacó en la Iglesia en el primer siglo, que se ha convertido en un ícono del Evangelio de todos los siglos, es el apóstol Pablo. Pablo supo lo que es correr la carrera, pelear la batalla. Pablosupo lo que es exponerse a la persecución por causa de la fe, llegó a estar preso y murió por causa del Evangelio y poco antes de morir escribió estas palabras que están en 1 Timoteo 4:6-8. Yo, por mi parte, ya estoy a punto de ser ofrecido como un sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado.He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe.Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida.

Eso quiere decir que esperemos con fidelidad. Tenemos que esperar al Señor con fidelidad, como Penélope esperó a Ulises. Pasaron los años y no volvía. La enamoraron muchos, pero ella esperó fiel a Ulises hasta que apareció. Nosotros tenemos que esperar a Jesucristo con amor, peleando la buena batalla, corriendo hasta terminar la carrera, y permaneciendo en la fe.

Es una lástima que hay algunos que han estado en la fe, pero se han descaminando, se han desviado, han tiradola toalla. Yno se trata solo de comenzar, hay que continuar hasta concluir, son las tres C clave del éxito en nuestra vida cristiana: comenzar, continuar y concluir. Cada corredor tiene que  vencer obstáculos, tiene que vencer desánimos, no solo cuando ya está en la competencia final sino durante todo el proceso. Levantarse cada mañana, llueva, truene o relampaguee, haya frío, haya nieve, haya calor, tiene que levantarse a entrenar. Nosotros como cristianos tenemos que correr la carrera de la fe cristiana todos los días, las 24 horas los siete días dela semana. Nopodemos ser cristianos “cada ocheros”, es decir, de cada ocho días. Tenemos que ser  cristianos de  todos los días. Tenemos que ser cristianos de todos los días, sin temor, sin vergüenza.

¿Cuáles son algunos de los enemigos que tenemos los cristianos en la carrera? Hay un enemigo muy conocido que se llama el diablo. ¿Ha oído hablar del diablo alguna vez? Yo tuve unos compañeros en la escuela que eran tan pícaros los dos que les decían diablos. Y el apodo era diablo. La verdad es que el diablo no es solo un apodo, una figura mitológica, es una creación de Dios. Dios lo creó. Y lo creo como un ángel protector, escudero. Satanás cuando fue creado estaba atrás de Dios, era de los guardaespaldas de Dios.

La Biblia dice que en el huerto de Dios estuvo, fue un arcángel, un querubín grande, protector, pero lamentablemente ese ángel no quiso someterse a la voluntad de Dios. Quiso tener la misma posición de autoridad de Dios. Y usted sabe que Dios solo hay uno, no pueden haber dos. También en un país no pueden haber dos presidentes, solo uno. En una empresa no pueden haber dos presidentes, solo uno. Pues en el cielo, Dios dijo: Aquí soy yo el que manda. Tú te sometes a mí. Si no aceptas mi voluntad, te vas. Y lo expulsó del cielo, pero no se vino solo, este querubín se vino con un montón de ángeles rebeldes igual que él y vinieron a la Tierra y vinieron a causar caos, vinieron a destruir. El diablo es conocido como el ladrón, el destructor, el mentiroso, el engañador, el acusador.

Y ese es uno de los enemigos que usted y yos tenemos. Cada vez que queremos hacer algo, el diablo nos mete duda, como le metió duda a Eva, como le metió duda a Jesús cuando estaba en el desierto. Por eso el diablo le dijo -cuando se le apareció a Jesús en el desierto-, si eres Hijo de Dios, el no le dijo “no eres hijo de Dios”. No, si eres Hijo de Dios. A veces nos mete duda a nosotros, ¿seré hijo de Dios? ¿Será que Dios me va a ayudar? ¿Será que me voy a graduar? ¿Será que voy a ganar las elecciones? Nos mete dudas y esas dudas son las que nos estorban en la carrera.

En 1 Pedros 5:8 dice,  b Su enemigo el diablo.  ¿Qué es el diablo de nosotros? Enemigo, si usted lo considera su amigo está equivocado. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.  Un ejemplo está en el libro de Job, después de la ronda que hizo por la tierra, llegó al cielo a hablar con Dios y dice en Job 2:1-2  Llegó el día en que los ángeles debían hacer acto de presencia ante el  Señor, y con ellos llegó también Satanás para presentarse ante el Señor. Y el Señor le preguntó: — ¿De dónde vienes?  —Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro —le respondió Satanás.  — ¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job?... un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal.

Satanás le dijo:

-         Si, por supuesto que él es así ¿por qué? Porque tú le has dado  bendición al trabajo de sus manos. Y le has hecho prosperar, lo has hecho multimillonario.

Job era el Carlos Slim de la época, el Bill Gates de la época, el Warren Buffett de la época. Él era el multimillonario dela época. Y

Y Satanás le dijo a Dios:

-Quítale todos lo que tiene y verás si no te maldice.

-Bueno, quítale todo, menos su vida.

Y de un día para otero Job empezó a ver la desgracia más grande de su vida, perdió todos sus bienes hasta llegó a perder su propia salud, porque Dios le permitió al diablo tocarlo. Y el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir, dice Juan 10:10, pero Jesús dice: Yo he venido  para que tengan vida, y la tengan en abundancia. A Muchos Satanás los dejo sin nada, pero Cristo ya les ha restaurado todo, gracias a Dios, porque Él nos ha dado todo lo que ahora nosotros tenemos. Satanás no puede tocarlo a usted, a menos que Dios le  dé permiso, él mismo reconoció que Dios había puesto alrededor de Job un cerco de fuego para protegerlo, a sus hijos y todos sus bienes.

Así que sí Satanás entra, es porque usted le abrió la puerta y le dijo pase adelante don Sata o porque el Señor le dio permiso. Porque a veces nuestros hijos, nuestras esposas, o nosotros mismos abrimos la puerta y le damos lugar al diablo. Pero es muy importante comprender la personalidad de Satanás, dije ya, es una creación de Dios. Es un ser creado con limitaciones como toda criatura, no es equivalente a Dios, pretende ser como Dios, quisiera ser como Dios, pero no lo es. El único que es Omnipresente es Dios nuestro Señor. Satanás no es omnipresente, si Satanás está en este lugar, aquí está nada más, no está en otro lado. No es omnipotente, Dios sí es Omnipotente. Satanás no es omnisciente, no sabe todas las cosas. Es muy importante que usted ubique al diablo en el lugar que le corresponde, Dios sí todo lo sabe, todo lo puede, está en todas partes, pero el diablo no. Así que empiece a verlo en la verdadera dimensión en la que lo tiene que ver.

Además, el diablo se encuentra hoy en día como dice Colosenses 2:13-15, vencido, vea cómo relata Pablo lo que ocurrió cuando Jesús murió ene la cruz del Calvario: Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deudaque teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristolos humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal. En la antigüedad cuando un rey conquistaba a otro reino regresaba a su ciudad y hacía un desfile. Primero pasaban todos los esclavos que traía, todos los enemigos derrotados. En el desfile pasaban los reyes y príncipes que había capturado y los llevaban amarrados, humillados, avergonzados. Después pasaban  todas las conquistas, con el oro capturado, todos los tesoros que habían tomado y por último pasaba el rey, el conquistador, y todos lo aplaudían y todos le daban honras y glorias. Yo le quiero decir que lo que está diciendo Pablo aquí es exactamente lo mismo. Cuando Jesús murió en la cruz del calvario exhibió en público a todos los enemigos, incluyendo al diablo, y Jesucristo dice hoy: Toda potestad me ha sido dado en el cielo y en la tierra, y por eso Jesús tiene un Nombre que es sobre todo nombre. Jesús es el Señor.

Jesús es el Señor. Yo quiero decirle una cosa, que el diablo no debe inspirarle miedo, porque ya Jesucristo lo avergonzó en público, lo despojó de toda autoridad, le quitó todos sus recursos. El diablo está vencido, está derrotado. Anda como león rugiente, pero realmente es como un gatito, ya no tiene el poder que tuvo. Sí, Adán le entregó al diablo el poder, pero Cristo vino y en la cruz del calvario recuperó todo el poder y ahora el poder lo tiene Cristo y dice que nos ha dado autoridad: “He aquí les doy autoridad de hollar sobre serpientes y sobre escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo y nada les hará  daño”. Cuando se acerque el diablo a quererlo espantar, véalo como un gatito, como un ratón, el diablo está vencido, tenemos que entenderlo y por eso debemos vencerlo. Créalo, está vencido, y podemos vencerlo. La Biblia dice que nosotros somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó en Cristo Jesús. Así que no vuelva a vacilar ante el enemigo, porque Él humilló públicamente al diablo y a sus demonios, y nosotros tenemos autoridad, así que la guerra espiritual no consiste en pelear directamente contra el diablo, porque Cristo ya lo venció, nosotros lo que debemos hacer es quitarle lo que el diablo poseyó, todas las conquistas que hizo el diablo.

Por muchos años agarró almas y almas y está tratando de quedarse con ellas, pero  nosotros se las vamos a quitar.  ¿Cuánto ha hablado de Cristo a un amigo, alguna vez? Tenemos que hacerlo, tenemos que hablar de Cristo a nuestros amigos, tenemos que dar testimonio de nuestra fe, tenemos que contar cómo Dios nos salvó y nos transformó para que nuestros amigos y familiares, vecinos y compañeros de trabajo sean rescatados de las garras del diablo -donde están presos-, y enseñarles a ser la perfecta voluntad de Dios y a vivir cerca de Dios nuestro Señor.

Otro enemigo que tenemos se llama “la carne”, y no me refiero a la carne de res o a la carne de pollo, tampoco me refiero a la carne humana, me refiero a la naturaleza pecaminosa que usted y yo tenemos. Usted y yo tenemos dos seres adentro de nosotros, tenemos lo que el apóstol Pablo llama el hombre nuevo y el hombre viejo. El hombre nuevo es el que Dios ha hecho, cuando creímos en Cristo Jesús, 2 Corintios 5:17 dice,  Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Pero el hombre viejo  es aquel que quiere seguir con las cosas viejas. Todos tenemos, hombres y mujeres, una naturaleza nueva y una naturaleza vieja. La nueva es una naturaleza espiritual que quiere agradar a Dios. La vieja es la naturaleza pecaminosa que se quiere agradar a sí mismo, al mundo, al diablos, a los demás.

La naturaleza pecaminosa es la que nos lleva esclavizados a cometer cosas que después nos hacen  sentir mal, que sentimos culpabilidad, que nos trae condenación, que sabemos que no están bien moral, ni ética ni bíblicamente. Por eso es que en Gálatas 5: 16 dice, Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Tenemos el espíritu yla carne. La naturaleza pecaminosa y la naturaleza espiritual, porque esta desea lo que es contrario al espíritu y el espíritu desea lo que es contrario a ella, los dos se oponen entre sí, de modo que usted no puede hacer lo que quieren. Cuando somos guiados por el Espíritu Santo no nos obliga el pecado a pecar. Cuando usted y yo pecamos es porque queremos pecar. No me venga a decir  el diablo me hizo echarme los tragos. Si usted se emborrachó no fue el diablo el que le abrió la boca y le echó el ron enla boca. Cuando usted se emborrachó fue porque usted quiso.

Yo recuerdo hace muchos años que habían unos jóvenes mal enseñados que venían a decirme: Pastor, ore por mí, eche fuera el espíritu de borracheras. La borrachera no es demonio, la borrachera es obra de la carne, no es obra del diablo. El adulterio no es obra del diablo, es obra de la carne. Esmi naturaleza pecaminosa la que me hace caer en todos estos pecados de inmoralidad sexual, de borracheras, de brujerías y de todas estas prácticas. Gálatas 5:19-21 Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos  y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.  Usted no puede echar fuera el adulterio en el nombre de Jesús. Si usted se encuentra frente a una tentación, ese no es el momento de reprender, usted dice: en el nombre de Jesús te reprendo, te impongo manos. No, peor todavía. Cuando usted está frente a una tentación tiene que seguir el ejemplo de José en Egipto, cuando la mujer de Potifar se lo quiso traer a la cama él huyó. Por eso Pablo dice: huyan de las pasiones juveniles. Porque unos puede ser viejo, pero todavía tener pasiones juveniles. Y ante eso hay que huir.

Lo que es toda esta lista de pecados no son  culpa del diablo, son culpa mía, yo soy el culpable, por eso Pablo dice yo quiero hacer lo bueno, pero no puedo, hay algo, una lucha dentro de mí y dice: Gracias  doy a Jesucristo que me libra el cuerpo de esta muerte, solo el Señor puede ayudar a librarnos de esa esclavitud. La carne nunca la podemos echar fuera, usted puede bajar de peso, pero no tiene nada que ver esa carne con la carne espiritual: la naturaleza pecaminosa. Usted puede decir en el nombre de Jesús yo echo fuera la carne de esta persona y no sale. Por eso es que todas esas practicas hay que entender no son culpa del diablo, son culpa nuestra. ¿Por qué esta viendo pornografía? Más va a alimentar su naturaleza pecaminosa, y su hombre viejo se va a poner gordo y fuerte. Y su hombre nuevo se va a poner raquítico y débil. Por eso es importante lo que estamos haciendo aquí, alimentando nuestro hombre nuevo, cantando y que el gigante se vaya para el suelo y que en el nombre de Jesús, si Dios con nosotros quien contra nosotros. Estamos alimentando nuestro espíritu y entonces es más fácil para nosotros vencernos a nosotros mismos.

Así que cuando usted se vea con ganas de hacer algo que no es de acuerdo a la voluntad de Dios, mírese en el espejo y dígase. Te reprendo por estar haciendo esto, por estar pensando en esto. Usted exhórtese a sí mismo, corríjase a usted mismo. Huya de usted mismo de estas cosas, pero podemos crucificar la carne. En cambio, dicen los versículos 22-24, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Llega un momento en el que a usted le pueden ofrecer los mejores vinos del mundo, los mejores tragos del mundo, pero si usted ya murió ese deseo no acepta y no le molesta. Cuando uno muere a un deseo, logra vencer la tentación. Gálatas 5: 16 dice: Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa.

El diablo, la carne, el mundo -este el tercer enemigo que tenemos-. ¿De qué mundo estamos hablando? ¿Qué significa cuando hablamos del mundo? ¿Por qué el que es amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios? Hay que entender entonces de qué mundo estamos hablando, porque Dios ama al mundo, ¿saben por qué lo ama? porque lo creó. Jesús ama todo lo creado, los árboles, los peces, las aves, a los seres humanos, la luz, el sol. Todo lo que es el mundo es una bendición, el cosmos es el término que se usa para describir al planeta Tierra, al mundo. No podemos aborrecer el planeta en el que vivimos, además debemos cuidarlo, no desperdiciar el agua, no contaminar los ríos, controlar toda la basura que producimos y cuidar de no destruir nuestra Tierra, pero se refiere al mundo alejado de Dios, es decir, a la gente, al sistema, a la sociedad que habita el mundo y que se ha alejado de Dios y vive conforme a las normas  satánicas y pecaminosas, ese es el mundo que no debemos amar. El planeta no tiene problemas con nosotros,  1 Juan 2:15-17 dice, “No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.  Porque nada de lo que hay en el mundo (note que no habla de árboles, ni de animales) —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo. El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

Cuando yo era niño y era muy pobre, me regalaron un pantalón que me trajo un misionero de los Estados Unidos, yo era feliz con ese pantalón. Era algo así como tornasol el pantalón, me iba con todas las camisas y yo feliz. Me lo ponía tantas veces que un día andaba yo por Nicaragua y se me ocurrió subirme a una barra fija a hacer una entrada de payaso, le llaman así cuando se  agarra la barra con las manos metiendo por atrás el cuerpo y sentándose, cuando se me rasgó el pantalón y por toda Managua andaba yo todo rasgado. Lo que quiero decir es que por muy lindo que sea el pantalón que queramos, no es eterno, se acaba. La ropa se acaba, las chamarras, las chumpas, los sacos se acaban o se acaban o se encogen. Un carro nuevo al poco tiempo ya no es nuevo, es viejo, se acaba. Una casa nueva al rato es una casa vieja, si no se le da mantenimiento se acaba. Todo lo que hay en este mundo es perecedero, todo es destruible, pero usted, aunque no lo crea, aunque se haya visto hoy en la mañana y haya dicho que ya tiene más arrugas, no importa que usted se vea que ya esta gastado, ya está envejeciendo, ya le duele de todo y es más fácil que nos diga que es lo que no le duele que lo que sí le duele. Aunque su cuerpo se deshaga, Pablo dice: aunque el hombre exterior se va desgastando, el interior se va. El espíritu de Dios nos prepara para permanecer eternamente.

Nada de lo que hay en este mundo es eterno, pero nosotros sí somos eternos. Usted es eterno, permanece para siempre si hace la voluntad de Dios nuestro Señor. Quien ama al mundo no tiene el amor del Padre, amar al mundo es estar excluido del amor de Dios. No podemos amar a dos señores, al mundo y a Dios. O amamos a Dios o amamos al mundo. Por eso usted si siente un amor muy grande por su carro nuevo, piense bien, porque está amando a su carro, porque o ama al carro o ama a Dios quien le dio las fuerzas para producir y comprar el carro, el dador de las riquezas es más importante que las riquezas que nos da. Yo prefiero quedarme con el dador de la riqueza que con las riquezas que Él me da. Por eso cuando Dios nos da en abundancia y luego nos pide el diezmo, no debemos argumentar. -Con mucho gusto, Señor, si quieres el 20 por ciento, al fin y al cabo si Dios me ha dado todo, todo, yo no merecía nada, ahora vengo a entregarle todo, todo y no quedarme con nada, nada-. Él merece que nosotros le demos al Señor todo. Mateo 6:24 dice claramente Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.  Las riquezas no son para que las sirvamos, las riquezas son para que nos sirvan. A Dios sí debemos servirle, pero a las riquezas no, las riquezas deben servirnos a nosotros para agradar a Dios y para hacer su perfecta voluntad en este mundo.

Tenemos que vencer los malos deseos que hay en el cuerpo. La codicia de los ojos, cuídese de lo que mira, porque  cuando uno mira lo desea. Nosotros decimos de ver dan ganas, por eso no mire mucho. Mire lo que tiene y no lo que no tiene. Hoy la mercadotecnia y la publicidad se aprovechan de esa codicia de los ojos y nos venden sus productos apelando a nuestra vanidad. Por eso es que las apariencias son espectaculares, pero las apariencias engañan. No se deje llevar por las apariencias ni deje que la codicia le llegue a los ojos, lo primero que afectó a Eva cuando desobedeció a Dios al comer del fruto prohibido fue, dice la Biblia, que vio que el fruto era agradable a los ojos. Cuidado Señoras Evas de esta época, cuando miren por ahí a un Adán que no les pertenece, no se dejen lleva r por la codicia de los ojos. Génesis 3:6 nos muestra cómo Eva fue seducida por sus ojos al ver el fruto que le era prohibido comer.

En el mundo se encuentra la arrogancia de la vida y eso hay que tener cuidado. Si Dios nos prospera y nosotros podemos dar testimonio que Dios nos ha prosperado, nos ha sacado de lugares increíbles y nos ha puesto, como decía Jamy Franco: “Entré a la meta y pensé que estaba soñando, no creí. Y ahora cuando paso por la casa donde vivo todos me saludan y me felicitan, pero doy gracias a Dios por lo que Él me ha dado”. El esfuerzo trae premio y cuando usted cree a Dios y es obediente Él lo va a bendecir, lo va prosperar. Cuando ama al dador de las cosas, luego va a tener un montón de cosas que el Señor le da, pero su amor y obediencia va a estar siempre para Dios nuestro Señor.

Dios nos ha prosperado, Dios nos ha bendecido y Dios nos quiere dar vida, vida en abundancia, naturalmente, pero cuidado con la arrogancia, hay que mantenerse humilde. No importa que usted tenga un auto último modelo, sea humilde. Y si anda con caites por la calle, sea humilde. Hay quienes andan a puro golpe de caite en la calle y son más orgullosos, engreídos porque atrás viene otro sin caites. Tenemos que evitar no ser engreídos, seamos humildes. La grandeza está en la sencillez. Asíque 1 Juan 2-17 nos recuerda “El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. Para permanecer para siempre tenemos que hacer la voluntad de Dios. Si Él dice a tierra, a tierra. Si  dice salta, qué tan alto quieres que salte, pero tenemos que hacer la voluntad de Dios.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…