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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

¿Ha tenido problemas alguna vez en la familia? Es cosa seria tener problemas. A toda familia le llegan problemas de una clase o de otra. Y la verdad es que unos de los grandes problemas son la falta de pan, la falta de agua. ¿Ha sentido hambre alguna vez? El problema es cuando hay hambre y no hay que comer. Recuerdo cuando salía con mis hijos y mi esposa estando ellos chicos, a dar una vuelta a alguna parte del país, una de las primeras cosas que hacía mi señora era preparar el bastimento: una canasta con suficientes sándwiches, suficientes emparedados, suficiente refresco, frutas, porque el rato pensado uno de los hijos empieza a pedir comida, y qué rico cuando hay hambre poder abrir la canasta y comerse un buen sándwich de frijoles con queso o simplemente un sándwich de queso con jamón, aunque sea una hamburguesa, pero es sabroso poder tener comida cuando uno está viajando.

A veces hay crisis verdaderamente, no solo en las familias sino en las naciones y en el mundo. Uno de los más grandes problemas es la crisis alimentaría. Cuando José fue llevado a Egipto, después de haber estado ahí mucho tiempo el faraón lo llamó, porque había tenido un sueño, en el que había visto siete vacas gordas que subían del río Nilo y luego siete vacas flacas, flacas, flacas, tan flacas que devoraban a las siete vacas gordas. Decía el faraón y esto ¿qué quiere decir? Alguien se acordó de José que estaba en la cárcel, lo sacaron, interpretó el sueño y le dijo: Viene para Egipto y el mundo siete años de gran abundancia como nunca han visto, y luego vienen siete años de gran escasez y si no se administran bien los años de abundancia, los años de escasez van a ser fatales.

Dicho y hecho, se cumplió la interpretación del sueño. Allá en la tierra de José, en Canaán, había una familia, era una familia de 70 miembros que no tenían ya que comer, entonces enviaron a comprar comida a Egipto, donde José con su sabiduría y buena administración había cobrado el 20 por ciento de los impuestos a todo Egipto por siete años, o sea que tenía el equivalente a ciento cuarenta por ciento guardado. Y empezó a vender todo lo que había reservado. Llegaron los hijos de Jacob, compraron comida, ustedes conocen la historia, para hacerla corta, se trasladó Jacob y los 70  de Israel a Egipto ¿por qué? por hambre, en busca de pan, cómo salen hoy miles de personas hacia Europa, hacia Norteamérica en busca de pan, hay uno que otro que se va porque tiene que irse huyendo y otros que se van porque tienen tanto dinero que ya tienen miedo de vivir en sus países, pero la gran mayoría va en busca de pan, pan, pan buscando un trabajo que les permita dar de comer a sus hijos.

Las crisis llegan y luego cambianla situación. Cuandollegaron los70 aEgipto, José estaba en el gobierno, era el segundo después de faraón, así que les fue muy bien por mucho tiempo, pero cuando murió ese faraón vino otro que cambió las leyes de inmigración afectando a los miles -ya no eran 70, eran cientos de miles- de israelitas viviendo en Egipto. Moisés surge en esa época, nace en la época en la que la disposición del reino es matar a todos los niños varones que nacen de las israelitas. La madre de Moisés decide embetunar una canasta, ponerla a prueba de agua, lanza al bebé en el  río Nilo. La hermana mayor de Moisés se fue observando a ver qué pasaba.

La hija de faraón oyó el llanto de un niño, fue a ver qué era, lo sacaron del río - eso significa Moisés, sacado del agua-. La hija del faraón lo adoptó y después de haber sido un israelita nacido para morir, destinado para la muerte, la opresión y la esclavitud se convierte en un hijo adoptivo de faraón y empieza a crecer con dos culturas: la cultura de su propia madre que fue contratada para ser la niñera de este bebé, lo amamantó y le enseño el temor a Dios y los principios que Israel conocía, pero también fue educado en el palacio de faraón preparándolo para ser el sucesor, posiblemente sucesor de faraón.

Cuando crece Moisés, a los 40 años, quiere hacer una revolución en Egipto y liberar a su pueblo Israel que está oprimido, está trabajando por pan, está trabajando por trigo, está trabajando para alimentarse y alimentar a su familia y los egipcios los oprimían cada vez más. Pero llega Moisés con el fin de liberarlos y darles una vida mejor, pero no fue fácil, por más de un año estuvo peleando en el palacio, tratando de convencer a faraón que dejara ir a todo Israel de vuelta a su tierra original, Canaán. No quiso, vino la primera plaga, no quiso. Vino la segunda, la tercera, hasta la décima, en la décima plaga mueren los primogénitos en Egipto y Moisés instruye a los israelitas y les dice: Vayan a sus vecinos y pídanles que les entreguen oro, plata, ropa fina y eso hicieron. Y esa noche salieron de Egipto cargados de oro, cargados de plata, cargados de joyas y de ropa fina que les habían dado los egipcios que estaban experimentando la muerte y el castigo de Dios sobre el reino.

Pero no solamente eso llevaban a sus espaldas, habían preparado levadura, habían preparados masa para los panes, también llevaban los israelitas de Egipto su buena porción de masa para preparar su comida, sus sándwiches en el camino del desierto. Empezaron el camino, se abre el Mar Rojo, salen del Mar Rojo, se mueren los soldados del faraón y empieza la caminata en el desierto, pasa un día, varios días y sigue la caminata, los hijos empiezan a pedir comida y a los pocos días ya no hay comida que darles. ¿Qué hace el pueblo cuando tiene hambre? Protesta, llaman a los noticieros CNN, Guatevisión, Telediario, Notisiete y empiezan a protestar porque no les dan pan. Y porque nos les dan agua. Dios escucha el clamor de Moisés y le dice: la comida ya se resolvió, todas las mañanas cuando se levanten  van a encontrar en el suelo el maná. Encontraban todos los días el maná que querían, la familia de cinco podía tomar para cinco, la familia de quince podía tomar para quince. Todos los días, sin tener que trabajar.

Imagínese que  todas las mañanas se levantara, saliera al jardín de su casa y encontrara el muñeco de tortillas calientes, la canasta de pan de manteca, su pan dulce, pan francés y usted simplemente lo recogiera y llegara a la casa y dijera vengan hijos, coman, hay para todos y usted después de eso tranquilo, ¿por qué? porque no estaba trabajando por su pan. Cuarenta años y el pan  siempre  presente. Pero también se les acabó el agua y sin agua no se puede vivir. El Señor le dijo a Moisés, háblale a esa peña de Horeb y dale un golpe para que suelte el agua. Otro milagro, la peña de Horeb se abre y hay ríos en abundancia para todo Israel, eso en el desierto vale más que el petróleo. Usted no puede tomarse un trago de petróleo, pero sí necesita agua para vivir y sabe una cosa, por cuarenta años, mañana tras mañana, ahí estaba el maná, ahí estaba el agua, pero a los pocos meses de estar  caminando en ese estilo el pueblo protestó. Y dice la Biblia en el libro de Números 21:4 Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom. En el camino se impacientaron. ¿Se ha impacientado alguna vez? Se impacienta. Empieza un trámite burocrático en alguna oficina del Estado y va una vez, dos veces, un mes, tres meses, seis meses, un año y no hay modo que salga y usted se impacienta. Usted está esperando a su esposo en la casa, dijo que iba a estar a las seis y usted tiene la mesa servida para poder cenar juntos a las 7, son las siete y media, las ocho, las nueve, las diez, y no se asoma y usted está como leona enjaulada, impaciente, esperando. Cuando usted se impacienta llega a perder el control propio, el autogobierno y se empieza a notar que está impaciente, sobre todo ¿en qué órgano del cuerpo? en la lengua, cuando usted se impacienta usted la desata y empieza a hablar cosas. empieza a decir cosas como: este mi marido saber con quién anda, seguramente anda con otra y el pobre trabado en el tránsito bajo un derrumbe. Cuando usted se impacienta usted puede perder el control de su lengua y eso causa problemas. Y eso pasó con Israel.

Versículo 5 y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: — ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!  Mire cómo es la gente de ingrata,  vieron gente ingrata, la vieron en el espejo esta mañana. Hay gente mal agradecida, estaban llorando en Egipto porque estaban esclavizados, estaban con caporales que los golpeaban, les daban látigo, los pateaban, los humillaban, los menospreciaban porque eran los extranjeros en esa nación, eran los esclavos de esa nación, eran los constructores de las ciudades de faraón, eran los que hacían todo el adobe con paja y barro, y ahora se encuentran en el desierto rumbo a la tierra prometida y empiezan a protestar, decían que no había pan y agua, no era cierto, Dios ya les había dado maná, Dios ya les había dado agua, ya eran gente libre, cuando se soltaron, despotricaron,  criticaron y murmuraron, La Biblia dice que la murmuración es como el pecado de adivinación, la adivinación es castigada por el Señor. Dios no permite la adivinación, pero hay quienes son iguales que los adivinos, porque son murmuradores, así que una vieja bruja y una vieja murmuradora son iguales. Tiene que cuidarse lo que dice, tiene que controlar su lengua, mídase.

En un Estado, por ejemplo en Guatemala, decidieron este año cambiar la tarjetas de circulación de vehículos y dar una nueva. Por meses estuvieron anunciándolo, pero hubo mucha gente que la fue a sacar el último día, porque atienden hasta las 12 de la noche, y ahí  estaban en la cola bajo los  chorros de agua, y ¿qué estaban diciendo cada vez que pasaba un entrevistador? Hablando pestes. Porqué no fueron meses antes que estuvieron diciéndoles: vengan a  cambiarla, es gratis, vengan a cambiarla. Igual que el Documento Personal de Identificación, el DPI, los que no han sacado ese nuevo documento los animo a que vayan a sacarlo. Israel había caído en esa crítica destructiva y hablaron contra Dios y contra Moisés, ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida! Yo sé que algunas madres o padres, alguna vez, han servido a sus hijos la comida en la mesa, se han sentado los hijos y más de alguno ha dicho: ¿de esto me van a dar? ¿Por qué me dan a mí esto? Yo no quiero comer frijoles, otra vez frijoles, en vez de darle gracias a Dios que hay  frijoles, porque hay lo que Dios nos da. Tenemos que estar contentos con lo que Dios nos da, teniendo pan y teniendo techo debemos estar contentos con eso.

¿Cuál fue la consecuencia de la murmuración? versículo 6 Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran, y muchos israelitas murieron. ¿Cuál fue la consecuencia de la queja, de la crítica destructiva y la murmuración? Maldición. Dios los oyó y dijo: Estos no agradecen que les doy comida, les doy agua, de noche les pongo  calefacción, de día les pongo aire acondicionado, porque en el desierto tenían una nube que de noche les daba calor y de día les daba frescura, aún así estaban alegando. Pues ahora, ahí les va el castigo, serpientes en abundancia. ¿Ha tenido un encuentro cercano con una serpiente? Aunque sea en el zoológico La Aurora, cuando uno se acerca a la jaula de las serpientes y las mira, uno siente -cuando las ve- escalofríos, siente uno nervios o como dice aquel filósofo mexicano: le da a uno cosa. Las serpientes no son agradables.

Yo recuerdo de niño estaba en la casa de mis abuelos maternos que, realmente, eran tíos porque mi madre quedó huérfana a los cuatro o cinco años de edad, entonces esta tía la adoptamos nosotros como abuela o ella nos adoptó como nietos. El esposo de ella trabajaba en  El Petén, hasta un mico tenia en su patio, de vez en cuando me agarraba del cuello el mico con la cola, traía plantas. Un domingo por la tarde estábamos listos para cenar. La muchacha que le ayudaba con  los oficios domésticos abrió la platera, sacó unos platos y cuando los levantó en uno de ellos estaba enrollada una serpiente. Tiró por allá los platos que hicieron gran estruendo. La culebrita empezó a caminar entre todos, y todos  bailando al son dela serpiente. Nadiequería tener contacto, hasta que hubo alguien que al fin la aplastó y se terminó el cuento. Las serpientes nunca son agradables, aunque hay algunos que usan alguna como mascota, pero esas son domésticas.

Israel murmuró, llegaron las serpientes, los envenenaron y  se murieron.  Versículos 7 al 9  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: —Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes.  ¿Y cuál fue la actitud de Moisés? Ahora muéranse, que los muerda a todos, para qué estuvieron hablando mal de mí. ¿A cuántos les cae mal que hablen mal de ustedes? A todos nos cae mal, aunque sea cierto pero nos cae mal, a nadie le gusta. Simplemente digan lo que digan cae mal y cuando usted tiene la oportunidad de desquitarse, se desquita. Moisés tuvo la oportunidad de dejar que se murieran todos, pero en cambio se fue a orar delante de Dios y a orar como debemos orar nosotros. ¿Quién ha hablado mal de usted? ¿Un familiar, su amigo, un enemigo? ¿Qué debe hacer? Orar. Señor mándale una serpiente que lo muerda. Ese no es el tipo de oración que hizo Moisés, oró y dijo: Señor, ten piedad de tu pueblo, sálvalo, así que Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: —Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos, miraban a la serpiente de bronce y vivían.

Este pasaje es importante porque puede ser controversial, ya el Señor les había dicho: No se harán imagen  ni ninguna semejanza de lo que está en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, y de pronto Moisés recibe la orden: Haz una serpiente de bronce, ponla en un asta y los que la vean vivirán. Ahora pongámonos en el lugar de cualquier israelita, está caminando por ahí hablando pestes de Moisés cuando siente la mordida de la serpiente en el camote de la pierna derecha. Empieza a sentir el ardor del veneno y siente que se muere y en ese momento vienen y le dicen: mira, Moisés ya hizo una serpiente, es una serpiente de bronce, pon tu mirada en esa serpiente de bronce y te vas a sanar. ¿Qué diría la lógica? ¿Cree usted que la lógica nos enseña que si a usted lo muerde una serpiente y usted mira una de bronce se va a salvar? La lógica le dice  que no, lo que necesita es un antídoto, “-muchá denme un antídoto, Moi  dame el antídoto, inyéctame el antídoto, qué es eso de mirar una serpiente, eso es ridículo, eso no tiene sentido, eso no hace lógica-”.

Muchas veces Dios pasa arriba de nuestra lógica humana y nos hace caer en el nivel de la fe y la fe es llamar las cosas que no son como si fueran y lo que necesitaba en ese momento, todo el que había sido mordido y que se estaban muriendo por la mordida, era fe. Levantar los ojos al cielo, mirar esa serpiente de bronce y de nuevo obedecer la instrucción de Moisés. Los rebeldes no querían obedecerlo y ahora tenían que obedecer o lo obedecían. Si miraban la serpiente  se salvaban, si no le obedecían y no querían mirar la serpiente, se morían. Ahí caía el hijo, la mamá, a veces dichosa la suegra también caía, todo el mundo caía, excepto aquellos que miraban la serpiente de bronce.

Y así fue como se salvaron, no se salvaron de la mordida, se salvaron de las consecuencias dela mordida. Nosotroshemos aprendido que todos los hombres somos pecadores y ahora con la onda que hay en el mundo, las mujeres también. Hombrees y  mujeres somos pecadores. La Biblia dice  por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios. Y la paga del pecado es muerte. Así que todos estamos mordidos por la serpiente, curiosamente se ¿acuerda cómo fue que cayó el pecado en Adán y Eva? Eva se puso a hablar con una serpiente, señora tenga cuidado con el chisme, quién la está contaminando, a lo mejor es una serpiente. Tenga cuidado. Eva oyó a la serpiente y cayó en desobediencia y rebelión, comió del fruto prohibido y luego hizo a Adán comerlo también y eso hizo que ambos pecaran y fueran expulsados del jardín del Edén.

Dios castigó a todos los seres humanos y ahí está todo Israel expuesto a la muerte, pero aquellos que vieron a la serpiente de bronce se salvaron. Ahora para que no quede la idea de que sí se pueden hacerse imágenes e ídolos vean lo que dice 2 Reyes 18:1-4  En el tercer año de Oseas hijo de Elá, rey de Israel, Ezequías hijo de Acaz, rey de Judá, ascendió al trono. Tenía veinticinco años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén veintinueve años. Su madre era Abí hija de Zacarías. Ezequías hizo lo que agrada al Señor, pues en todo siguió el ejemplo de su antepasado David. Quitó los altares paganos, destrozó las piedras sagradas y quebró las imágenes de la diosa Aserá. Además, destruyó la serpiente de bronce que Moisés había hecho, pues los israelitas todavía le quemaban incienso, y la llamaban Nejustán.

Dios no hizo un ídolo para que lo adoraran y en ningún momento el pueblo de Israel adoró a esta serpiente de bronce. Pasado algún tiempo, se pusieron a adorarla y  como se pusieron a adorarla, Dios envió a Ezequías a destruirla. Continuemos el mensaje de Jesús, Juan 3:14-21, como lo vimos en el mensaje anterior, del nuevo nacimiento,  »Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. La razón por la cual Jesús vino a la Tierra fue para salvar a la raza humana que está mordida por la serpiente, contaminada con el veneno del pecado, por eso vino Jesús a morir en la cruz del Calvario y así comos la serpiente fue levantada, dice Jesús, el Hijo del hombre, Jesús, tiene que ser levantado en otra asta, en este caso en el madero, en la cruz y en la cruz Jesús se hizo maldición, porque dice la Biblia que todo el que es colgado de un madero es hecho maldición, dice también para que todo el que crea en Él tenga vida eterna, 16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.

El ser humano está condenado a la muerte terrenal. Y el mensaje que el Señor nos ha dado para el ser humano es este: Si sabes que estás muriéndote por causa del pecado, si sientes en tu misma mente y en tu misma alma la angustia y la desesperación que causa el pecado, si la crisis ha llegado a tu familia, a tu nación y te tiene destruido, lo que tienes que hacer es levantar los ojos al cielo y mirar a Jesucristo quien te ofrece  salvación. ¿Cuántos hemos levantado los ojos al cielo y hemos hallado salvación en Cristo Jesús? Esa es la obra dela fe. Sí, la lógica nos dice otra cosa, pero la fe nos dice que debemos levantar nuestra vista al cielo, nuestra mirada a Dios y confesar nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo. Hoy el que cree en Jesucristo tiene vida eterna, pero el que no cree ya está condenado. Si queremos ser salvos tenemos que creer en nuestro Señor Jesucristo con todo nuestro corazón.

Juan 3:21 dice En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. Aquel que no quiso ver la serpiente de bronce se murió en su dolor. Aquel que vio a la serpiente de bronce se salvó de la muerte por la mordedura dela serpiente. Todo ser humano que vea a Jesucristo como su salvador, será salvo. Todos aquel humano que vea a Jesucristo como mero profeta, como un mero filósofo, como un mero ejemplo y no lo vea como el Hijo de Dios que salva al mundo, ya está condenado Recuerdo la historia de aquel hombre que había sufrido una inundación  en su vivienda, se subió al techo de su casa donde  el agua le estaba alcanzando. En eso llegó un hombre en una lancha y le dijo: - Lo llevo-. Le respondió -Ya oré a Dios y le pedí que me salvara y estoy esperando que Él me salve- . Pero yo lo puedo llevar -le dijo el lanchero-. No se preocupe, yo estoy esperando que venga la salvación de Dios.

Se fuela lancha. Alrato pasó un helicóptero y le dice el piloto por el alta voz, -Señor, lo podemos llevar-. Y él dice no, no me lleven, yo ya oré y estoy esperando que Dios me mande mi salvación. Al fin el helicóptero se fue, el río creció y el hombre se ahogo. Cuando llegó al cielo le reclama  a Dios, Yo, Señor,  te oré y no te bajaste a salvarme. Pero le dice -Yo te mandé una lancha y no te subiste, te mandé un helicóptero y tampoco lo tomaste. Te moriste por necio.

Yo le quiero decir a todos, quizá han estado aquí en esta tierra por muchos años y han oído la predicación del Evangelio por la radio, por la tele, la han leído en los periódicos, les han regalado libros, Biblias, han asistido a reuniones como esta y han oído este mensaje de salvación que les dice el predicador: crean en Jesucristo como su Señor y Salvador personal, crean en Jesús como el Hijo de Dios y serán salvos. Y lo han dejado pasar. Va a llegarel día quemorirán físicamente y cuando estén en la presencia del Señor, le van a decir, Señor nos me  salvaste y el Señor le dirá, sí te salvé, estuviste oyendo predicar alPastor Jorge H. Lópezy no quisiste entregar tu vida a Cristo. Muchas veces te lo dije, domingo a domingo, pero no quisiste. Por eso hoy, una vez más, yo te hago el llamado, cree en Jesús como tu Señor y Salvador personal y tendrás salvación.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…