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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

 

En el libro del Génesis encontramos historias muy importantes, dice en el capítulo 1:1, 3, 4, 6, 9, 11 Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. Y dijo Dios: « ¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena  y la separó de las tinieblas. Y dijo Dios: ¡Que exista el firmamento! Y dijo Dios: ¡Que las aguas debajo del cielo se reúnan en un solo lugar y Dios consideró que esto era bueno. Y dijo Dios: ¡Que haya vegetación sobre la tierra!

Y cada vez que Dios hizo cada cosa, dijo que era bueno y toda la creación del Señor fue buena. Pero cuando creó a la mujer no dijo nada, se quedó sin palabras –seguramente-. Las mujeres son buenas.

Dios me concedió tener tres hijos varones y cuando estaban en su adolescencia y andaban en busca de novia, el gusto de sus papás era muy diferente al gusto de ellos. Yo oía que a veces mi esposa le decía a alguno de ellos: ¿ya viste a la fulanita? está buena para vos. – ¡Dios me libre! –decía- . Rechazo, reprendo, renuncio-. Escoger mujer no es tarea fácil, encontrar a una buena mujer, dice la Biblia, es hallar el bien, es encontrarla felicidad. Todoslos padres estamos preocupados porque nuestros hijos consigan buenas esposas, gracias a Dios, yo ya logré que mis hijos consiguieran su esposa y están casados y están contentos. Esta semana me hablaba un padre de familia y me decía: Pastor, yo no estoy contento con el marido que encontró o el candidato a marido que tiene mi hija, no me gusta. Y lo peor es que se van a casar, ¿qué hago? Es complicado llevarse bien con la nuera, llevarse bien con el yerno. Conseguir esposa no es fácil.

En la antigüedad, la costumbre en el Medio Oriente era que los padres le conseguían al hijo la esposa. Ellosla escogían. Y ese fue el caso de Abraham, en Génesis 24: 1-20 dice que  Abraham estaba ya entrado en años, y el Señor lo había bendecido en todo. Un día, Abraham le dijo al criado más antiguo de su casa, que era quien le administraba todos sus bienes:   —Pon tu mano debajo de mi muslo, y júrame por el Señor, el Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás de esta tierra de Canaán, donde yo habito, una mujer para mi hijo Isaac, sino que irás a mi tierra, donde vive mi familia, y de allí le escogerás una esposa.  — ¿Qué pasa si la mujer no está dispuesta a venir conmigo a esta tierra? —respondió el criado—. ¿Debo entonces llevar a su hijo hasta la tierra de donde usted vino?  — ¡De ninguna manera debes llevar a mi hijo hasta allá! —le replicó Abraham—.El Señor, el Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mis familiares, y que bajo juramento me prometió dar esta tierra a mis descendientes, enviará su ángel delante de ti para que puedas traer de allá una mujer para mi hijo.  

¿Le confiaría usted a su criado que le consiguiera la nuera? Es difícil.

Si la mujer no está dispuesta a venir contigo, quedarás libre de este juramento; pero ¡en ningún caso llevarás a mi hijo hasta allá!  El criado puso la mano debajo del muslo de Abraham, su amo, y le juró que cumpliría con su encargo. Luego tomó diez camellos de su amo, y toda clase de regalos, y partió hacia la ciudad de Najor en Aram Najarayin.  Allí hizo que los camellos se arrodillaran junto al pozo de agua que estaba en las afueras de la ciudad. Caía la tarde, que es cuando las mujeres salen a buscar agua. Entonces comenzó a orar: «Señor, Dios de mi amo Abraham, te ruego que hoy me vaya bien, y que demuestres el amor que le tienes a mi amo. Aquí me tienes, a la espera junto a la fuente, mientras las jóvenes de esta ciudad vienen a sacar agua.Permite que la joven a quien le diga: “Por favor, baje usted su cántaro para que tome yo un poco de agua”, y que me conteste: “Tome usted, y además les daré agua a sus camellos”, sea la que tú has elegido para tu siervo Isaac. Así estaré seguro de que tú has demostrado el amor que le tienes a mi amo.»  Aún no había terminado de orar cuando vio que se acercaba Rebeca, con su cántaro al hombro. Rebeca era hija de Betuel, que a su vez era hijo de Milca y Najor, el hermano de Abraham.La joven era muy hermosa, y además virgen, pues no había tenido relaciones sexuales con ningún hombre. Bajó hacia la fuente y llenó su cántaro. Ya se preparaba para subir cuando el criado corrió a su encuentro y le dijo: — ¿Podría usted darme un poco de agua de su cántaro?  —Sírvase, mi señor —le respondió.  Y en seguida bajó el cántaro y, sosteniéndolo entre sus manos, le dio de beber.  Cuando ya el criado había bebido, ella le dijo:   —Voy también a sacar agua para que sus camellos beban todo lo que quieran.
De inmediato vació su cántaro en el bebedero, y volvió corriendo al pozo para buscar más agua, repitiendo la acción hasta que hubo suficiente agua para todos los camellos.

Aquí hay lecciones importantes, en primer lugar, el criado, un hombre de confianza, un hombre que administraba todos los bienes de Abraham y Abraham era muy rico. Le confió a él la gran misión de conseguirle esposa a Isaac. Ya en este momento Abraham tenía alrededor de 140 años de edad y él sabía que Dios pronto lo llamaría a su presencia y que toda sus riquezas ¿para quién serían? Para la nuera, para el hijo,  pero todavía no tenía nuera. Que triste es llegar a la vejez y tener una gran fortuna y ni siquiera saber a quiénes se la vamos a dejar. Así que se preocupó porque su hijo consiguiera esposa y envió al criado, pero no lo envió con las manos vacías, lo envió con diez camellos.

 Según los estudios que se han hecho sobre los camellos, en la época de Abraham, todavía no habían muchos domesticados, eran muy pocos, solamente los tenían la gente muy rica. Era como hoy tener un Rolls-Royce, no cualquiera lo tiene, un Mercedes Benz último modelo, se requiere tener recursos para tenerlo. Abraham mandó al criado y lo mando de tal manera que también impresionara a la familia de la chica, porque lo mandó con diez Mercedes Benz, lo mandó con diez camellos cargados de regalos, ¿para quién? Para la familia afortunada, para la seleccionada y, por supuesto, que Rebeca impresionó al criado porque era hermosa. Ha de haber dicho el criado: Esta es como la que quiere Abraham para Isaac y “Chaquito” se va a gozar con esta muchacha. Todos queremos una mujer hermosa pero además de hermosa buscó características muy importantes.

Así que este criado llega y lo primero que hace para escoger a la mujer es, recuerda que leímos que hizo primero, orar. Usted quiere conseguir una buena nuera para su hijo, un buen yerno para su hija, debe orar. Desde que está en el vientre de la madre  su hijo empiece a orar: Dios mío bendice a mi hijo y consíguele una buena esposa. Bendice a mi hija y consíguele un buen esposo. Abraham responsablemente buscó la mejor solución para su hijo.

Así que el criado puso a través de la oración una prueba muy grande. No dijo: Señor dame una mujer que sea muy linda, no dijo dame una miss Universo. Dijo, una mujer que cuando yo le pida agua me dé agua o sea que estaba buscando una mujer colaboradora, una mujer atenta. Usted señorita que está soltera ¿cómo hubiera respondido a un criado que le pide agua? -Y por qué no se la sirve usted viejo haragán. Qué cree que soy yo, ¿su sirvienta?-. Se hubiera perdido en ese momento ella el matrimonio de su vida. Vale la pena ser cortés, vale la pena ser educado, y esta señorita por educada, por bien creada se ganó un lugar en la historia bíblica, en la historia de Israel, porque le dio de beber a este criado. Y ha de haber sido casi tan viejo como su patrón, no dice la edad, pero debe haber sido un hombre veterano, que cuando caminaba botaba polilla. Y él hizo la oración y cuando aparece Rebeca le pidió agua, por supuesto que se la pidió de buen modo, porque empezó diciéndole “por favor”.

Usted quiere tener éxito en la vida, hay dos palabras que usted nunca debe olvidar, así ande usted con diez mercedes Benz llenos de regalos, nunca se olvide de decir por favor, esta expresión hace milagros, por favor, empiece con un por favor y termine siempre con un gracias. Usted conseguirá lo que quiera, pero empiece de esta manera y termine bien con un gracias, como decíamos la semana pasada, el hecho de que usted sea rico no lo debe convertir en un engreído, un orgulloso, un creído. El criado tenía toda la planta de ser un hombre muy rico porque andaba con diez camellos, cargados de regalos y debió andar bien vestido para poder representar bien a Abraham y sus compañías. Abraham era un Warren Buffet de la época, viejo pero rico, los viejos nos volvemos atractivos. Cuando usted es viejo y con plata se vuelve atractivo, hasta las patojas lo miran con gusto. Este viejo, dicen, está interesante, pues ahí estaba este viejo interesante pidiéndole a Rebeca agua, y para su sorpresa a la primera que le pidió le dio agua.

Pero el criado puso una prueba tan difícil, porque dijo: Que me dé a mí agua, pero también se ofrezca darle agua a los diez camellos. Usted conoce como son sus hijas y seguramente estas chicas entre 8, 9 y 20 años son las que no lo dejan a usted hacer oficio, siempre le dicen que no se preocupe, porque ellas van a trapearla casa. Queno tenga pena, porque van a preparar la comida. – No te preocupes mamita – le dicen-, yo lavo todala ropa. Hoydescansa mamá, quédate acostada, yo voy a preparar el desayuno y te lo voy a servir enla cama. Seguramentesus hijas así son muy hacendosas. Así son sus hijas, ¿verdad?

Rebeca era así, se nota que era una muchacha hacendosa, trabajadora, cuidadosa. Y le díjola criado de Abraham: Señor, tome usted y voy a darle a sus camellos también de beber. Haga usted la pruebas hoy, dígale a su hija, que le lleve un vaso de agua. Corriendo se la va a llevar. -Y qué onda, le va a decir, no puedes caminar o qué-. Son groseras las hijas y los hijos a veces. En vez de llevarle un vaso de agua a su mamá y a su papá, pero esta sí, “y le voy a dar de beber a los camellos”. Usted reciba a todos los miembros de su célula en su casa y dígale a su hija que les dé agua a todos, se va a esfumar, le dirá que está ocupada.

Dicen los estudiosos que un camello puede pasar hasta 17 días sin tomar agua, pero también dicen que cuando toma, se toma entre 20 y30 galones. Ahora imagínese a Rebeca con su cantarito de agua, ¿cuántos galones podía tener ese cántaro? Darle de beber al criado era fácil, porque uno rápido se llena, pero ya veinte, treinta galones a diez camellos son entre doscientos y trescientos galones. Llenar el bebedero para que tomen agua, yo me imagino que  ella echaba un  cantarito y los camellos lo succionaban, se desaparecía el cantarito de agua, y corría al pozo otra vez a sacar otro cántaro. ¿Ha acarreado agua alguna vez en la vida? Cuesta acarrear agua, cuando uno agarra la cubeta y va al chorro y llena una cubeta y llena otra cubeta y empieza a caminar se le hace eterno el camino, le quedan las manos todas marcadas.

Imagínese usted, y luego encontrarse con una muchacha que le diga: Tome agua, no se preocupe, yo le voy a dar de beber a sus diez camellos. Eso era como un sueño imposible, pero se dio, Rebeca lo hizo. Llenó el bebedero a saber cuántas veces para que los diez camellos bebieran. ¿Qué demostró eso? Que Rebeca además de hermosa, además de virgen era trabajadora, era considerada, era atenta, era amable, era diligente. Fíjense en los versículos 18- 20 vamos a leer de nuevo este pasaje:

—Sírvase, mi señor —le respondió. Y en seguida bajó el cántaro y, sosteniéndolo entre sus manos, le dio de beber. Cuando ya el criado había bebido, ella le dijo: —Voy también a sacar agua para que sus camellos beban todo lo que quieran.  De inmediato vació su cántaro en el bebedero, y volvió corriendo al pozo para buscar más agua, repitiendo la acción hasta que hubo suficiente agua para todos los camellos.

¿Cuántas Rebecas hay? Mujeres incansables, mujeres trabajadoras que no le fruncen el seño a nada, que no se rajan ante nada y que trabajan y que sirven hasta que satisfacen a todos. Es admirable. Y de estas mujeres son de las que necesitamos en el país y en todos lados. El mundo necesita más personas con la actitud de Rebeca, fue diligente, cuando usted busca la palabra diligencia en el diccionario dice: “Cuidado y actividad en ejecutar una cosa, prontitud, agilidad, prisa”. Antes cuando no teníamos carros y nos mandaban a hacer mandados, nos decían las mamás o los abuelos:  Vas a traer tal cosa a la tienda o al almacén, pero regresas rápido, porque habían unos que iban a hacer un mandado y se entretenían haciendo de todo, menos el mandado. ¿Conoció gente así? La vio en el espejo esta mañana, que no son ni ágiles ni son prontos para hacer las cosas.

¿Tiene un abogado que le hace las cosas rápido? Usted es afortunado. ¿Tiene un albañil que le hace las cosas rápido y con diligencia? Usted es afortunado. ¿Tiene a alguien que le ayuda con sus oficios que es diligente y rápido? Usted es afortunado, pero por lo general nos encontramos con gente que no es diligente sino negligente. Se necesita formar el hábito de la prontitud, precisión, minuciosidad de hacer las cosas hasta terminarlas bien. La mayoría piensa en la cantidad del trabajo que hace y no enla calidad. Siva a hacer un trabajo, hágalo bien, preséntelo bien, haga las cosas con calidad.

Jamás debe contentarse con un regular, con un bastante bien o suficientemente bien, no acepte nada que no sea lo mejor  que pueda ofrecer. Su reputación está en juego en todo lo que haga y su reputación es su capital, su reputación está en juego. El cliente que recibe su trabajo dice qué mediocre, qué pobre, qué gacho, qué descuidado. Su reputación vale más que cualquier dinero que usted pueda ganar. Su reputación es importante, así que haga las cosas bien.

John Quaker Jr. comentó: “El secreto del éxito es desempeñar las tareas ordinarias, extraordinariamente bien”. Lo que usted haga, hágalo bien. Si va a darle agua al criado de Abraham, hágalo bien, con buen modo, con gusto y ofrézcale también para sus  camellos.

 

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