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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

El común denominador que yo veo en cada una de las personas que han prosperado – a pesar de haber nacido en una situación de limitaciones económicas, limitaciones sociales, problemas familiares-, es el esfuerzo. Con razón le Señor le dijo a  Josué: “Mira que te mando, que te esfuerces y seas muy valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo donde quiera que vayas”. Qué importante es el esfuerzo, nada llega a nosotros de prosperidad sin un poco de trabajo y esfuerzo, se requiere un 95 por ciento de transpiración y 5 por ciento de inspiración.

Es importante que usted ponga a trabajar todo su cuerpo, todo su ser. ¿Creen ustedes que los perezosos prosperan? No prosperan. La Biblia dice en Proverbios 19:15 “La pereza conduce al sueño profundo;  el holgazán pasará hambre”.  Qué buena cita para ponerla en el cuarto de su hijo. Eclesiastés 10:18 “Por causa del ocio se viene abajo el techo, y por la pereza se desploma la casa”. Proverbios 13:4, “El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos”.  Estamos seguros que Dios quiere bendecirnos y prosperarnos, pero tiene que haber un poco de esfuerzo de parte de cada uno de nosotros.

Una vez que hemos prosperado, tenemos que estar alertas porque en el camino hay peligros, hay derrumbes, hay pedazos de carretera que se han caído y podemos ser objeto de engaño personal. Por eso en el camino de la prosperidad tenemos que ir alertas, en el camino del enriquecimiento tenemos que estar listos para no perecer en alguno de estos peligros que hay en esta carretera. Eclesiastés 5:18-20 es un consejo que nos da Salomón, ahí dice: “Esto es lo que he comprobado: que en esta vida lo mejor es comer y beber, y disfrutar del fruto de nuestros afanes. Es lo que Dios nos ha concedido; es lo que nos ha tocado.  Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios. Y como Dios le llena de alegría el corazón, muy poco reflexiona el hombre en cuanto a su vida”.

¿Le gusta comer? Eso es lo que nos queda de tanto trabajar, de tanto afanarnos, dice Salomón: disfrute de lo que usted produce, coma, pasee, salga, goce lo que Dios le da. Salomón tiene razón cuando dice que de lo que trabajamos nos queda disfrutar, comer, beber, disfrutar de la vida, pero el problema es que cuando estamos demasiado bien y ya hemos ganado las elecciones, tenemos carro nuevo, tenemos casa nueva, entonces hay un riesgo y ese es el riesgo que menciona aquí Salomón en Eclesiastés 5:20 “Y como Dios le llena de alegría el corazón, muy poco reflexiona el hombre en cuanto a su vida”. Si algo tenemos que hacer es reflexionar en cuanto a nuestra vida. Tenemos que entender que Dios nos quiere bendecir grandemente y a veces nos saca desde lo más bajo para ponernos en lo más alto. Vea lo que dice la Biblia en Deuteronomio 6:4-12, Israel se encuentra en un país en calidad de esclavo, ser esclavo no es agradable, trabajar de sol a sol solo por la comida no es suficientemente satisfactorio. Ser oprimido no es nada agradable y dice: »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.  »El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste,con casas llenas de toda clase de bienes que tú no acumulaste, con cisternas que no cavaste, y con viñas y olivares que no plantaste. Cuando comas de ellas y te sacies,cuídate de no olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud.

Usted vive en calidad de esclavo y de pronto Dios lo traslada a una vida de abundancia, es más fácil buscar a Dios en la adversidad que enla prosperidad. Ypor eso es que Dios le dijo a Israel muy claramente, lo que es el primer gran mandamiento, según Jesús, “amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu alma – y Jesús añade- y a tu prójimo como a ti mismo”. Es un problema cuando usted ya se encuentra en la abundancia y le sobra el dinero, y le sobran las casas y le sobran los carros, y le sobra todo lo que tiene y los clientes demandan de su atención y los negocios lo obligan a andar muy ocupado. Tiende a olvidarse de Dios y ese es uno de los grandes peligros que tenemos cuando prosperamos, a olvidarnos de Dios.

Es importante seguir el ejemplo de aquel conocido mío que nos contó que vino del interior de la República con un morralito de lazo, ahí traía todo lo que poseía, que no era gran cosa. Y cuando vino a la ciudad andaba con su morralito de lazo de un lado para otro. Y empezó a trabajar y a trabajar, Dios lo empezó a bendecir, Dios lo empezó a prosperar. Y empezó a tener un negocio próspero que lo hizo millonario, pero él me dice: Aquel morralito que yo traje lo tengo colgado en mi ropero, y cada vez que abro la puerta de mi ropero ahí está el morralito colgado, para acordarme de donde me trajo Dios y a donde me ha llevado Dios. No debo olvidarme de mi Señor.

Por eso el consejo que da Dios a Israel es: Cuídate de no olvidarte del Señor que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud. Nunca se olvide que el Señor un día lo sacó de la ignorancia o de la pobreza o del desempleo o del conflicto familiar o de la enfermedad, nunca se olvide. Por eso el Salmo 103 me gusta tanto, “Bendice, alma mía al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todos tus pecados y el que sana todas tus enfermedades, el que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila”. Nunca nos olvidemos de bendecir al Señor por todos sus beneficios. Y dice en Deuteronomio 6:13-16 »Teme al Señor tu Dios, sírvele solamente a él, y jura sólo en su nombre. No sigas a esos dioses de los pueblos que te rodean,  pues el Señor tu Dios está contigo y es un Dios celoso; no vaya a ser que su ira se encienda contra ti y te borre de la faz de la tierra”.

Es importante que nosotros no nos olvidemos de Dios nuestro Señor, porque pueden venir problemas. Por ejemplo,el día dehoy en un periódico cristiano recorté esta cápsula, que yo escribí, y ellos la publicaron y dice: “Crisis que lleva al suicidio. La recesión, el derrumbe del mundo financiero y de las bolsas de valores del mundo y los escándalos de estafa por parte de los multimillonarios, llevó a un paroxismo económico y financiero a todos los mercados, que causó la muerte de personas como sucedió al inversor francés Rene Thierry Magon, quien perdió su fortuna culpa de Bernard Madoff: Su suicidio hizo temer una ola de suicidios como enla Gran Depresiónde los años 30 del siglo pasado. Thierry Magon, como otras personas, han puesto su corazón en las riquezas. Después de amasar fortunas como ésta calculada en mil 400 millones de dólares, de un momento a otro han desparecido por la estafa causada por hombres como Bernard Madoff”. Si juntamos todo lo que tenemos, dudo, que lleguemos a mil 400 millones de dólares. Y este hombre era dueño de esa fortuna y de pronto desapareció.

¿Cuántos saben que las riquezas pueden volar y desaparecer? Si, usted sale con su carro nuevo, feliz como le sucedió a un mi amigo, compró su carro nuevo, se fue a celebrar a un restaurante, mil kilómetros tenía el vehiculo, nuevecito, de esos agrícolas bien bonito. Sale él del almuerzo celebrando, no estaba el carro. Solo el llavero con la llave le quedó. ¿Por qué? Porque las riquezas desaparecen. Usted está en su casa nueva, muy linda y de repente empieza a sentir que la tierra se mueve, se mueve, y se movió tanto que se cayó. ¿Ha visto que pasa eso? Pasa. Por eso es  importante que nuestro corazón no esté puesto en las riquezas sino puesto en Dios. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón. Tenemos que ser como Job, no como Rene Thierry Magon. No, Job eras el más rico de toda la comarca, pero era temeroso de Dios. Todos los días se levantaba para adorar a Dios, para buscar Su presencia y darle gracias por sus bendiciones. Un día el diablo llegó a pedirle a Dios que le quitara lo que tenía, porque Dios hablaba muy bien de Job y el diablo le dijo: Job está así, porque al trabajo de sus manos has dado bendición. Dios bendice el trabajo de sus manos.

El Señor le dio permiso al diablo para quitarle todo lo que Job tenía, yel día queeso pasó, Job se postró en tierra y dice que en vez de maldecir adoró a Dios y dijo: Jehová dio, Jehová quitó. Que sea el nombre de Jehová bendito, porque desnudo  salí del viene de mi madre y desnudo volveré allá. ¡Ah, usted como ama su carro! Lo soba más que a su mujer. Nadie puede hacer nada para dañarle su carro, pero yo quiero decirle una cosa: ese carroel día queusted se muera se queda. Ya me imagino a su yerno manejando su carro. Poniendo música ranchera que a usted no le gusta, disfrutado del carro que usted cuidó toda la vida para él. No ponga el corazón en las riquezas.

El peligro es que las riquezas en vez de servirnos, pasamos a ser servidores dela riqueza. Lascosas son para que me sirvan a mí, no yo para servir a las cosas. Está bien el carro, hay que cuidarlo, hay que darle su servicio, pero no viva usted enamorado de su carro, al extremo que cuando vea que le dan un rayón, se sienta mal. Hay quienes se descomponen cuando eso pasa. Y hay gente que disfruta rayando los carros.

Tenemos que entender que las cosas son para que nos sirvan, por ejemplo, aquí en Guatemala hubo un caso, hace ya muchos años, de un hombre muy rico, que andaba con su carro Mercedes Benz muy elegante, muy bueno. En ese entonces los papás cuando iban a hacer un mandado dejaban a su bebé en el carro un rato. Hoy no le recomiendo que lo deje para nada. Ahí estaba su nena, no era bebé, era ya más grandecita, ya hablaba. Y cuando regresó y entró al  carro se enteró que la nena le había rayado la tapicería y eso le tocó un botón que lo puso loco. Y regañó a la niña, le pegó, le dijo de todo y como tenía en la mano un gran anillo con eso le dio en las manos a la niña, Al rato tenía las manos inflamadas, infectadas, se fueron al hospital, donde trataron de curarla, no pudieron salvarle las manos, se las amputaron.

Cuando ella salió de la sala de operaciones y volvió en sí, el papá llegó, se arrodilló ante su hijita y le dijo: Hija, perdóname, yo no debí castigarte de esa manera. Papi – le dijo ella-, yo te quiero, yo te perdono, pero devolveme mis manitas. Y ahí se encontró ese hombre en un conflicto tan grande que por no tener a Dios en su corazón, por no ser Dios el centro de su amor sino de los bienes materiales, el carro en este caso, salió del hospital y se suicidó. La niña no solamente perdió sus manitas, perdió a su papito. ¿Por qué? Porque las cosas son para servirnos. Nosotros no somos para servirle a las cosas.

1 Timoteo 6:7-10 dice: “Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores”.  Es una lástima vivir esclavo a una casa y porque no estamos contentos, nos matamos por hacer otra. Compramos la otra casa y nos vamos a otro barrio y cuando ya estamos llenos de casas nos buscamos una en el extranjero y nos vamos a Miami o nos vamos a México o nos vamos a Paris o a donde sea. Pero si usted vive codiciando nunca va a estar contento con lo que tiene.

Yo le quiero decir que es importante que nosotros aprendamos a estar contentos con lo que tenemos, por ejemplo, yo empecé a predicar para Fraternidad Cristiana de Guatemala en un hotel, cuando llegaba por las mañanas estaban las mesas, algunas veces, llenas de copas de licor. Tenía que ayudar a limpiar todo eso. Ahí en medio de todas esas dificultades prediqué muy contento. De ahí tuvimos que irnos al Camino Real porque ya no cabíamos y prediqué muy contento ahí. Luego que nos subieron la renta nos pasamos a un lugar feo, al Cine Reforma, un lugar en el que no podía verle la cara a la gente, un lugar que era un poco incómodo y sucio, pero ahí estuve feliz predicando la Palabra del Señor. Cuando nos fuimos a la Roosevelt y compramos ese edificio del Auditórium Menor, ahí estábamos, era un edificio con columnas que todavía usamos y pudo haber sido incómodo, parecía que íbamos de mal en peor, de hotel a hotel, a cine y a un salón de baile, porque eso era ese salón. Ahí fui feliz predicando la Palabra del Señor. Luego hicimos un auditórium nuevo que ahora está sirviendo, además  está totalmente renovado. El Auditórium Mayor de la Roosevelt está moderno, precioso, cómodo, todo renovado, muy limpio, pero no es el lugar el que hace a las personas, son las personas las que hace al lugar. Cuando somos felices somos felices en cualquier parte donde estemos.

Es importante entender que está bien que tengamos cosas, pero que no seamos esclavos de ellas. Así que si tenemos ropa y comida contentémonos con eso, dice Pablo, en Filipenses 4:11-13, el contentamiento es estar felices y agradecidos con Dios, en la situación económica en la que estamos, mientras nos esforzamos por lo que queremos.    1 Timoteo 6:17-19 dice “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Que problemas cuando la gente se vuelve como decimos comúnmente creída. Empiezan a venir descalzos y al rato andan con caites. Ya se cree la gran cosa, porque anda con caites. Y cuando mira a otro descalzo se cree superior. Si usted empieza a pie y luego el Señor le bendice con un vehículo propio, está bien, pero no se crea la divina garza. No se vuelva orgulloso, no se vuelva creído, la verdadera grandeza está enla sencillez. Si Dios lo prospera grandemente y lo hace llegar a cualquier lugar, déle gracias a Dios, pero no se enorgullezca, porque el orgullo lo va a hacer que Dios lo rechace y la gente lo rechace. Los orgullosos caen mal en todos lados, cae mal en su familia, cae mal en su trabajo, caen mal en su iglesia, cae mal en cualquier parte.

Por eso no dejemos que nos volvamos engreídos, tenemos que ser gente humilde en medio de todas estas cosas. Además dice, versículos 18-19, Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera”.  El rico puede llegar a sentirse altanero, soberbio o superior a los demás y, lamentablemente, así es el pobre. Se siente igual, solo que no tiene con qué. El rico puede creer que es clase aparte, olvida la regla de oro: trata a tu prójimo como a ti mismo. Trata a los demás hombres como quieres que seas ser tratado. Y se endiosa y entre más alto se sube, a veces, más rápido se cae. Y a veces por los que nos creemos decimos en cualquier parte: trátenme como clase aparte, porque yo soy, yo tengo, yo puedo. La persona arrogante menosprecia a los demás, es abusiva, irrespetuosa de toda figura de autoridad. Y por eso es que corre el riesgo el rico de creer que es invencible. Proverbios 16:18 dice: “Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso. Dice la Biblia caíste por cuanto te enalteciste, Aquel querubín grande cubridor que Dios creó y que lo tenía a las espaldas de Él, lo tuvo que echar del cielo. ¿Por qué lo echó del cielo? ¿Por qué era rico? No ¿Por qué era famoso? No. ¿Por qué era poderoso? No. ¿Por qué lo echó? ¡Por su orgullo, por su altivez! Caíste por cuanto te enalteciste. Antes de la caída viene la altivez de espíritu, dicela Escritura. Empezamos a pensar de nosotros más de lo que lo que debemos pensar, en vez de estar agradecidos con Dios por lo que Él ha hecho con nosotros.

Así que libérese de la arrogancia. Y¿cómo se va a liberar de la arrogancia? En 1 Timoteo 6: 18-19 Pablo le dice a Timoteo que le diga a los ricos de este mundo lo siguiente: “Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera”.  La mejor manera de atesorar un caudal para el futuro es compartir en el presente lo que tenemos, con nuestros familiares, con nuestros amigos, en la iglesia del Señor. ¿Está dispuesto a compartir lo que tiene? Bendiga la vida del prójimo que está en necesidad, bendiga la obra de Dios mes a mes, con sus diezmos y sus ofrendas. Pablo le dice a  los ricos: Las riquezas son inseguras. ¿Cuántos conocen a alguien que tomó su riqueza y la metió en Bancafé, Banco de Comercio, u otras firmas similares? Usted seguramente conoce gente como yo, conozco gente que tiene una indemnización de toda una vida, 30 años de trabajo, ahorros de toda una vida, producto de la venta de una finca. Y todo eso se va a una inversión que supuestamente le está generando  buenos intereses. Llega fin de mes y le dicen: aquí están sus intereses, ¿qué es lo que hace la persona en vez de llevarse y disfrutar sus intereses, invitar al Pastor de al Fráter a un viaje juntos? ¿Qué es lo que hace? Le dice a la institución, mire reinvierta mis intereses. Y cuando ya siente que tiene bastante, cuando siente que ha acumulado bastante desaparece la empresa financiera y usted se queda sin nada. Así son las riquezas. Por eso es importante que aprenda a disfrutar de lo que tiene, no digo que se mate toda su plata en un día, pero por lo menos parte de lo que tiene disfrútelo, cómprele ropa nueva a su señora que ya está usando los modelos que se usaron allá en el siglo pasado. Invite a sus hijos a disfrutar, comparta con ellos, compartir es parte del contentamiento y de la vacuna contrala arrogancia. Sea generoso, comparta de lo que tiene, sobre todo si ya sabe que se va a morir, por favor apresúrese. Empiece a compartir antes que empiece el día. Ahí atesoraremos un seguro caudal para el futuro y obtendremos la vida verdadera.

Lo peor es que cuando nosotros dejamos que nos esclavicen las riquezas y nos volvemos arrogantes y nos creemos invencibles, nos encontramos en una situación muy difícil. Leímos que el amor al dinero es la raíz de todos los males, el cual codiciando algunos se  descaminaron de la fe, pero traspasados por muchos dolores. Yo les pregunto ¿el dinero es bueno o es malo? La verdad es que el dinero es neutro. El valor del dinero es neutro, no es culpa del dinero que usted lo use para comprar licor y emborracharse. No es culpa del dinero que usted lo use para comprar drogas o que lo use para contratar sicarios para matar a una competencia de su negocio. Es como el cuchillo del carnicero. Usted ve al carnicero cortando con un cuchillo afilado los filetes. En ese caso el cuchillo es bueno, está sirviendo para destazar la carne, pero el problema es cuando usted quiere comerse un filete de la lonja de su suegra. Ahí el mismo cuchillo tiene un uso diferente, el problema no está en el cuchillo. El problema no está en el dinero, el problema está en quien usa el dinero y el cuchillo, ¿para qué lo usa? Por eso es que Pablo, por eso es que Dios, yo mismo le estoy recordando: Usemos bien todo lo que Dios nos da, para beneficio de Dios, para beneficio  del prójimo.

Es difícil aceptar estas realidades. ¿Sabe qué es lo peor? Que cuando nos volvemos esclavos de las cosas, nos volvemos arrogantes. ¿Sabe qué hay detrás de un creído? Un montón de creiditos. Si, ahí va el papá arrogante, altanero y detrás de él van uno, dos, tres, cuatro o más altaneritos. Eso es lo peor, que uno da lo que uno tiene, uno reproduce  según su misma especie. Créanme, yo no puedo reproducirme en canarios, yo solo puedo reproducirme en seres humanos, cada quien se reproduce según su especie, pero un ser humano orgulloso, altanero, creído va a tener un montón de descendientes igual que él, pero también una persona que ama a Dios, que sirve a Dios y que además es rica, va a tener un montón de cristianitos ricos que sirven a Dios. ¿No le parece que es mejor eso? Que nuestra generación, como leímos en Deuteronomio 6:4 reciba esa enseñanza.

Esa semana recibí un correo de un hermano de la iglesia, me parece interesante, se los voy a leer: “Se cuenta que en el siglo pasado un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió a ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco. ¿Dónde están sus muebles? preguntó el turista. El sabio rápidamente también preguntó ¿Y dónde están los suyos? ¿Los míos? Se asombró el turista. Pero si yo estoy solamente de paso. Yo también –concluyó el sabio-. La vida en la tierra es solamente temporal. Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran sino en la intensidad con que sucede. Por eso existen momentos inolvidables, cosas  inexplicables y personas incomparables.

Recuerde, Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas, te preguntará a cuánta gente llevaste. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa, te preguntará cuánta gente recibiste en ella. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario, te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo, te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo. Dios no te preguntará cuál era tu título, te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías, te preguntará cuanta gente te consideraba tu amigo. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías, te preguntará como tratabas a tus vecinos. No te preguntará el color de tu piel, te preguntará por la pureza de tu interior. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la salvación, te llevará con amor a su casa en el cielo y no a las puertas del infierno. Dios no te preguntará a cuántas personas enviaste este mensaje, te preguntará si te dio vergüenza hacerlo.

Me impresiona lo que dice Apocalipsis 3:17-20 Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.

¿Cuántos han permitido que Jesús entre a su corazón para cenar con usted y usted con él? Que bueno. Es preferible tener al Dios dador de las cosas que a las cosas que nos ha dado Dios. Es preferible estar con Jesucristo siempre, porque entonces disfrutaremos de la vida, tendremos paz, ánimo, esperanza. Yo sé que muchos hemos pasado por momentos difíciles: desempleo, hipotecas, pérdidas, amenazas, muerte, luto, enfermedad, rechazo, calumnia, infamia,  crítica, traición, dolor, pero hoy estamos aquí contentos porque Dios ha estado con nosotros en cada una de estas circunstancias y Él ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Escuche

La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…