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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

 

Estaban en la boda. La novia entra, una niña le dice a su mamá: mama, ¿por qué la novia viste de blanco? ¡Ah! Porque esa es señal de pureza, señal de vida y alegría, ese es un símbolo muy bonito. En eso ve entrar al novio y le dice: ¿por qué el novio entra de negro? ¿Qué le podemos decir a esa niña? Que va de luto, que murió a la soltería. El matrimonio tiene sus ventajas y tiene también sus puntos críticos y por eso estamos hoy concluyendo un tema que se llama “Medicina correctiva para el matrimonio”. Porque a veces comenzamos el matrimonio bien, pero en el camino lo echamos a perder. ¿Cuántos casados habemos aquí? ¿Cuántos solteros? Pero para todos, los casados y para los solteros, es importante que tomemos en cuenta la medicina correctiva. Siempre hay manera de corregir cuando nos hemos equivocado. La medicina, muchas veces, no es agradable de tomar. ¿Cuántos tomaron alguna vez aceite de castor? Feo, feo. Hay medicinas que son amargas, hay medicinas que son horribles, pero son necesarias para nuestro bienestar. Lo mismo ocurre para el bienestar matrimonial, hay que tomarse unas medicinas que no son fáciles.

En el primer tema que dimos hablamos de la importancia del perdón. ¿Cuántos saben que perdonar no es fácil? Es muy humano decir, yo perdono pero no olvido. Como aquel marido que llegó con el pastor a decirle ¿qué hago, mi esposa es una mujer histórica? Histérica, querrá decir, le corrigió. No, histórica, porque no olvida toda la historia de mi vida. Cada vez que discutimos me recuerda todos los errores de toda la vida. Tenemos que aprender a perdonar, es la acción más importante que podemos tomar para restaurar nuestro matrimonio. El perdón tiene que ser genuino, tiene que ser sincero. Tiene que ser  de corazón, además tiene que ser completo. Usted no puede perdonar unas cosas y otras no. “Esto sí lo perdono, pero esto jamás te lo voy a perdonar, para mí ya estás muerto”. El perdón es completo. El perdón es genuino y el perdón es continuo. Si usted perdonó a su esposa o  esposo ayer, prepárese, lo va a perdonar hoy otra vez. Todos los días hay motivo para pedir perdón y para perdonar a los que nos hacen daño. Y a veces con quien más problemas tenemos es con nuestra pareja.

En el segundo tema hablamos del grave error de creer que las cosas cambiarán cuando el otro cambie. Cuando el otro haga algo, pero las cosas cambiarán cuando usted haga algo. Usted no tiene poder para cambiar a su pareja, pero sí tiene el poder de cambiarse a usted y, cambiándose a usted mismo, lo más probable es que su pareja también cambie. Es difícil cambiar a una persona. Es casi imposible. Pero sí es posible cambiar nosotros, Si tiene usted una pareja gritona y usted grita a la vez, usted no puede controlar fácilmente los gritos de su pareja, pero usted sí puede controlar sus gritos. La Biblia dice: La blanda respuesta aplacala ira. Por eso cuando usted empieza a bajarle volumen y empieza a responder con suavidad, las cosas pueden cambiar.

Esta es la regla de oro que encontramos en Mateo 7:12  “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas”. Él dijo: Traten, que denotaba acción. Trate a su pareja independientemente de cómo lo traten a usted. Trate a su pareja, como desea ser tratado. Si su pareja no es amable con usted y usted quiere que lo traten amablemente, pues tiene que empezar usted. Tiene que buscar amar, no ser amado. Tiene que buscar perdonar, no ser perdonado. Tiene que buscar servir, no ser servido. Porque amando es como somos amados y perdonando es como somos perdonados. Y sirviendo es como somos servidos. Por eso es importante recordar que la Biblia dice: Hay más dicha en dar, que en recibir. Usted puede empezar a sembrar en el corazón de los otros un poco de paciencia, un poco de fe, un poco de amor, un poco de servicio y tarde o temprano va a empezar a cosechar.

Hemos recomendado los libros escritos por los autores cristianos Shaunti y Jeff Feldhahn, que se llaman “Solo para hombres” y “Solo para mujeres”. Los hombres y las mujeres somos diferentes. La mujer, dice este libro, suele tener inseguridades sobre el amor de su esposo, por eso la pregunta a cada rato ¿Me quieres? ¿De veras, todavía me amas, así arrugada como estoy, todavía me quieres?  Y ¿qué va hacer usted, reclamarle? No, decirle sí, te amo, te quiero. Y te voy q querer todala vida. Los hombres rara vez llegan con su mujer a decirle ¿me quieres? Tal vez no se quieren arriesgar a que les diganla verdad. Pero no, para ellos les basta con que les haga la comida todos los días.

La mujer quiere que su esposo comprenda sus  sentimientos, por eso debe escucharla, sin estar leyendo los periódicos al mismo tiempo, sin estar viendo la tele al mismo tiempo, sin estar viendo su celular al mismo tiempo, sin estar trabajando en su ipad o su computadora al mismo tiempo. Debe escucharla a ella. Recuerde es más fácil apagar la tele, ponerla en mute, por lo menos, que ponerle mute a su esposa. Ella va a hablarle, si usted nos la escucha, le va a oír la boca.

También vimos que la mujer que no quiera tener relaciones sexuales no es que no lo quiera. Necesita ser seducida y estar en paz con una buena  relación con su esposo, además hay que entender que a veces está enferma, a veces tiene alguna infección, a veces tiene algún problema, hay que curarla luego, por eso es bueno creer en la sanidad divina, imponerle manos y contribuir a que sea sanada pronto.

El tercer tema que vimos es para que las mujeres entiendan a los hombres. Y según esos señores Feldhahn, para la mayoría de hombres el amor de su mujer nunca es suficiente si ella no respeta a su esposo. Respete a su esposo, si él es chaparro por qué tiene que decirle delante de todos: mirá sapo vení para acá. Vos te deberías llamar Zaqueo. No le ponga apodo a su esposo, respete su juicio. No empiece, simplemente por ello a decirle delante de todos, la familia reunida en un cumpleaños, miren al enano mental de mi marido, lo que piensa. Respete su criterio. Si usted no lo respeta, va a perder la autoridad de su esposo y va a sufrir las consecuencias.

1 Pedro 3:7 dice “De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos. Termina el capítulo 5 de Efesios diciendo “Mujeres respeten a sus esposos”. Así que recuerde también que para los hombres las relaciones sexuales lo cambian todo. El pobre llega triste porque no vendió nada enel día, lleva dos semanas que no ha podido vender, para él las relaciones sexuales lo cambian todo. El éxito está cuando ve a su esposa y puede relacionarse con ella en el ámbito sexual. Es su forma de decir “te amo” y libera sus emociones, pero para eso también es importante, señora, que usted cuide su cuerpo, porque es una forma de decirle a su esposo “te amo”. Su esposo no espera que usted sea una  figura, pero sí espera que usted esté  bañadita, no que se ponga una de esas batas mata pasiones, que al principio era marca Hilasal, pero ahora es chirajal. Usted debe de cuidarse, tener un poquito de higiene. El agua y el jabón hacen milagros. Así que cuídese.

Por último vimos todo lo que se aplica a su esposo y es que debe ser un líder, que ama y se sacarifica por su esposa hasta la muerte. Por eso la mujer debe darle el liderazgo a su esposo, déle el liderazgo, usted puede hacerlo líder. Recuerde que usted es la completadora de su esposo, lo que a él le falta a usted le sobra, entonces complételo. Usted no es competidora, usted es completadora de su esposo. Y juntos hacen la diferencia. La Biblia dice que uno hará correr a mil, dos harán correr a diez mil. Así que si su esposo está un poco vacilante  e inseguro, déle el apoyo para que él pueda ser el líder de su hogar. La Biblia dice en Efesios 5:21-24 “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Pastor, es que yo gano más que él, sométase. Pero Pastor, yo soy más preparada intelectualmente que él, sométase. El mismo argumento podemos usar cuando vamos al trabajo y vemos a nuestro jefe y decimos: Yo tengo una maestría y mi jefe ni graduado es en la universidad, pero el jefe tenga o no tenga la razón, sigue siendo el jefe y usted tiene que respetarlo, sujetarse y hacer las cosas como él le ordena. Igual es en el hogar, usted decidió que este hombre sea su cabeza, respételo, aliéntelo y ayúdelo.

Hoy queremos hablar de algo importante. Mateo 19: 6  dice “Sí que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. La voluntad perfecta de Dios para el matrimonio es que una vez casados, permanezcan siempre casados. Jesús dijo: Lo que Dios juntó que no lo separe el hombre. Dios bendice la unión del matrimonio y no desea que ningún matrimonio se separe por  causa del hombre. En Génesis encontramos la figura que cuando nos casamos tanto el hombre como la mujer se funden en un solo ser. Es importante entender que nosotros cuando nos casamos nos convertimos no más dos sino una sola carne. Y la voluntad del Señor es que permanezcamos  así, inseparables. No se trata del milagro de fundir una media naranja con otra media naranja. No, el milagro es tomar dos naranjas y convertirlas en una sola y eso ocurre cuando nos casamos en el plan de Dios, es como cuando yo agarro una naranja y me la como y luego agarro otra naranja y me la como, ¿cómo voy a saber cuál es una y cuál es la otra? En el estómago las dos naranjas se vuelven una sola y al rato esas dos naranjas se vuelven el pastor de la Fráter.  Son asimiladas.

Usted y su esposo son una sola carne y en Cristo son parte del cuerpo de Cristo, por eso es tan importante entenderlo, la figura de Cristo en la iglesia es la figura del esposo y la esposa y la voluntad de Dios es que seamos un solo cuerpo. Sí existe algo que Dios mismo reconoce como lo único que puede separar el matrimonio:la muerte. Cuandose muere ella o se muere él, entonces se queda libre y disponible para comenzar de nuevo y puede empezar otro matrimonio cero kilómetros, pero si usted tiene ganas de eso espere que se muera el otro, y no se vale de una ayudadita, no señora.

 Me contaron la historia  de una pareja de creyentes muy amorosos, muy serviciales en la iglesia y se murió el esposo. A los pocos meses la esposa se murió también, entonces la esposa se fue al cielo y allá en el cielo empezó a buscar entre toda la gente a su marido.  De pronto lo encontró conversando con otro santo en el cielo. Y sale corriendo y le dice: M amor, mi cielo, aquí te vine a encontrar. Él le dijo: si, pero recordá que el pacto y el compromiso fue hasta que la muerte nos separe. Así que usted tranquilo hermano, ya cuando se muera no va tener que dar lo del gasto, ya no va tener que soportar tantas cosas o trabajar duramente o tratar con los acreedores y con los proveedores y con las deudas. Tenga paciencia, ya descansará en paz, pero mientras eso llega tiene que hacerle fijo al compromiso.

Cuando casamos a las personas solemos decirle en los votos ¿promete amar a su pareja en salud o enfermedad, en pobreza o en riqueza, para bien o para mal hasta que la muerte los separe? Invariablemente todos dicen sí y cuando dicen sí, ahí quedó el compromiso hecho, no delante de notario sino delante de Dios, y por eso tenemos una responsabilidad. Por eso hablo del matrimonio y digo que es el compromiso total de la persona total, para la vida total. Y algún día cuando estén ustedes en su silla mecedora, meciendo cada una de sus arrugas, se van alegrar de haber permanecido juntos hasta que la muerte los separe.

Ningún matrimonio dura para siempre. Dura solo mientras vivimos. Romanos 7: 1-4 dice “Hermanos, les hablo como a quienes conocen la ley. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida? Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo. Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre.  Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios.

Dios quiere que usted disfrute de su matrimonio hasta el día de su muerte, dígale a su vecino o vecina: disfrute su matrimonio. Disfrútelo, gócelo mientras pueda. Dios no creó el matrimonio para hacernos sufrir. Si usted piensa que Dios cuando vio a Adán en el jardín del Edén que estaba contento, que estaba lleno de tantas novedades, poniéndole nombre a todos los animales, feliz porque no habían elecciones en el jardín del Edén, no habían maras, no habían enfermedades, no había peligro de otra recesión, porque Grecia estaba a punto de no poder pagar sus deudas, Irlanda mal, España peor, la situación complicada. Estados Unidos trabado en su economía. Adán estaba en una situación ideal, sin embargo, Dios no dijo le voy a crear a este una mujer que lo fastidie, que lo maltrate, que se gaste su plata, que lo deje en la calle. No, el plan de Dios no era hacer sufrir a Adán, el plan de Dios era darle una ayuda adecuada, además del vacío existencial que había en el corazón de Adán , aunque estaba con Dios, dice que Dios dijo que no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda adecuada. Y de esa manera creó a la mujer.

La creó no para que fuera su sirvienta, ni su esclava, ni su instrumento sexual, fue para que fuera su compañera. Lo que Él creó fue una compañera para Adán. Y ¿qué pasó cuando pecaron en el jardín del Edén y los expulsaron y se acabó la vida alegre, la vida bendecida, la comunión con Dios? Pues Adán y Eva no se divorciaron, siguieron juntos, tuvieron que vivir juntos aún en los momentos más aciagos y difíciles de la vida, porque a todos nos toca momentos difíciles. Los que estamos casados aquí, todos hemos pasado por momentos difíciles enla vida. Momentos de escasez, momentos de enfermedad, a veces momentos de infidelidad, a veces momentos de traición, a veces momentos de pobrezas y a veces momentos de riqueza y éxitos que se vuelven  críticos en los hogares. Cuando usted alcanza la cúspide del éxito está en mayor riesgo que cuando está en el valle de la adversidad, porque en medio de la prosperidad es más difícil cumplir con nuestras responsabilidades.

Génesis nos enseña que Dios quiso darle al hombre el beneficio de una buena compañera y en Proverbios 18:22 dice “Quien halla esposa halla la felicidad: muestras de su favor le ha dado el Señor”. “Esto, ¿será cierto o mentira?  Si Dios lo dice así es, cuando usted encuentra una esposa encuentra la felicidad, encuentra el favor de Dios, cuando a usted nadie lo quiere, cuando a usted nadie lo recibe siempre va a encontrar en su esposa amor, va a encontrar aceptación, comprensión. Cuando su esposa se casó conmigo no se casó porque yo era el Pastor de Fraternidad Cristiana, ni iglesia tenía yo en ese momento. Estaba más gafo que usted ahora, no tenía ni petate donde caer muerto, se casó conmigo, ¿por qué? Porque me amó a mí como persona, no por la casa que tenía, ni por el carro que tenía, ni por el prestigio, ni por la posición, ni las posesiones. No, por eso es importante entender que cuando hacemos compromiso con nuestra pareja es para siempre.

Y qué bueno cuando estamos juntos en la llanura y juntos subimos a las alturas, con la ayuda y bendición de Dios. Tenemos que aprender a gozar de nuestro matrimonio. Mire lo que dijo Salomón, Eclesiastés 9: 9 Goza de la vida con la mujer amada cada día de la fugaz existencia que Dios te ha dado en este mundo. ¡Cada uno de tus absurdos días! Esto es lo que te ha tocado de todos tus afanes en este mundo”. Imagínese que usted empieza ir a la escuela cuando tiene unos 3 años de edad, tiene 40 y todavía está yendo a la facultad, porque quiere sacar una maestría, quiere terminar. Esos son afanes. Usted empezó a trabajar a lo mejor a los 12, 15, 18 años y tiene hoy 50 y no ha dejado de trabajar, trabaja y trabaja y trabaja, y ¿qué le queda de todo eso, dice Salomón? Gozar con la mujer amada. Goce de la vida con la mujer amada. No se necesita mucho, pero se goza la vida mejor acompañado que solitario.

Esta semana estaba comiendo cuando sentí como una piedrecita en la boca. Pensé que me había roto un diente y cabal, era una esquina de una de las muelas que están atrás, guardé la pieza y me fui con el dentista acompañado de mi esposa, me  la arregló con un relleno, luego vio que la corona de otra pieza dental estaba desajustada y me la arregló también. Entre eso y otra cosa, ya era mediodía y le digo a mi esposa, estamos cerca de aquel famoso restaurante español, ¿qué te parece si vamos a comernos una paella entre los dos? Porque ahora que uno ya tiene plata no  puede comer mucho. Tiene que reducir las porciones. Antes nos comíamos cuando éramos novios, de 17 o 18 años, una hamburguesa entre los dos,  porque yo no tenía ni para la camioneta. Entonces ahí media hamburguesa para cada uno. Ahora que me las puedo comprar todas, tengo que comer menos, si no ya no me entran los tacuches, total que se convenció y me dijo, está bien. Fuimos, pedimos la paella, aproveché que con la tarjeta libre hay una promoción de doble porción de cuatro mariscos navegando en el montón de arroz, una bomba de grasa, pero que rica es. Vaya que la convencí que nos comiéramos la mitad cada uno. Estábamos disfrutando juntos la vida con una paella entre los dos.

Quedamos tan cómodos del estómago que  nos comimos un flan, un tecito, un cafecito para ella. Total, mire, si yo hubiera estado solo, hubiera tenido que decir mi mismo ¿quieres comerte una paella? Yo diría, si me la quiero comer. Entonces me hubiera ido yo al restaurante y me hubiera comido la paella solo, hasta hubiera salido embotado, incómodo. No es lo mismo que comérsela con una persona que usted ama.

Por eso es tan importante que nosotros gocemosla vida. Porque muchos sufrimos la vida, no por estar casados sino porque se nos va solo en hacer comida en el restaurante un día, otro día, otro día, y cincuenta años en el restaurante cocinado de sol a sol y ¿Cuándo podemos disfrutar de la vida? O en el almacén vendiendo o detrás de la caja cobrando, ¿de qué nos sirve juntar millones y millones para que después los perdamos en una mala operación? Disfrute la vida con su pareja, gócela, si puede pasear pasee, si puede salir, salga. Si puede vestir, vístase, si puede comer, coma. Disfrute de lo que Dios le da, porque para eso nos da Dios las cosas, para que las disfrutemos y las compartamos. Así que si usted quiere disfrutarlas, disfrútelas. Y si quiere compartirlas, yo me presto para estar con usted, pero todos debemos disfrutar de la vida, gozarla. Porque hay quienes gastan el tiempo en solo acumular.

Además le recuerdo, usted no va a estar vivo toda la vida, mire a su vecino, mírelo bien, porque la semana entrante puede ser que le digan que se murió. Y va a decir que él gozó toda la prédica del Pastor, estuvo a la par mía, estábamos contentos y ¿qué? Se murió. Cuantos conocen a alguien que ya se murió. ¿Verdad que sí? Se mueren, y se mueren los papás, se mueren los hijos, se mueren los hermanos, se mueren las abuelas, se mueren los primos, todos se mueren. Usted también se va a morir, si tiene dudas llame a su notario y yo se lo firmo, le aseguro que se va a morir. El Salmo 90:10 dice  “Algunos llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan. Yo cuando leí este Salmo era jovencito decía quién va a llegar a los 70, pero yo ya voy llegando, ya cumplí 61, si yo fuera a vivir 70 me van quedando 9, menos de nueve. Así que mejor  tengo que disfrutar de la vida, porque a saber cuánta vida me queda. Yo le puedo asegurar a usted, tal vez no tenga 80 si no tenga 30, disfrute de la vida, porque no sabe cuánto le queda. He ido a muchos funerales de jovencitos de 14, de niños de un año, de niños de tres meses y  he ido a otros de 90 años, noventipico de años, pero aunque la vida sea de 90  o como fue la de Moisés de 120 años, la vida se va.

Cuando usted siente se acaba, por eso viva hoy como fuera el último día de su vida. Déle un beso a la “sholka”, déle un abrazo a ese viejo pelón y gordo que es su marido, ame a su ser querido, porque he estado en funerales en donde la gente está llorando y dice, ay Dios. Viene gente a veces del extranjero a enterrar a su papá, no lo han visto en 25 años, se gastan un platal para venirlo a enterrar, mejor hubiera gastado ese platal para venirlo a visitar. Me están viendo con ojos cuadrados, pero “es en vida hermano, en vida, si quieres hacer feliz a alguien hazlo ahora, en vida”.

Usted no espera morirse para dejar en el testamento, le heredo al Pastor mi carro, le heredo a la iglesia  mi vida, hay que empezar, comparta. Por lo menos dé sus diezmos con gozo. Disfrute la vida porque cuando sienta se va a terminar. Goce la vida con su  mujer.

Moisés dice en el Salmo 90:12 “Enséñanos a contar bien nuestros días,  para que nuestro corazón adquiera sabiduría. ¿Qué es la sabiduría? El profesor Bruce Waltke, especialista en el Antiguo Testamento y en hebreo bíblico dice que: “Sabiduría es el conocimiento práctico de las leyes de la vida, basado en la experiencia, el legado de los padres a los hijos y la habilidad para navegar por la vida”. Todos pasamos décadas en adquirir conocimiento de matemáticas, geografía, estudios sociales, de ciencias de la comunicación, de ingeniería, de muchas cosas y usted llega con un montón de diplomas y de títulos y algo sabe, pero no es lo mismo tener conocimientos académicos que tener sabiduría para navegar por la vida. La sabiduría es como aplicar el conocimiento a la vida diaria, a la vida práctica.

¿Cómo se explica usted? Estaba yo un domingo  por la tarde,  cansado, hace muchos años después del fin de semana intenso, cuando recibo una llamada, ¿quién era el que me llamaba? Un famoso psiquiatra de Guatemala. Y nos juntamos aquí en Ciudad San Cristóbal, en una de las áreas verdes, ahí nos juntamos y en mi carro platicamos como dos horas. Y el famoso psiquiatra que recibe todos los días mucha gente para darles de su conocimiento, me dice: Pastor, no sé qué hacer con mi mujer, no sé qué hacer con mis hijos. Yo no soy psiquiatra, ¿cómo lo pude aconsejar? Porque una cosa es tener conocimiento y otra cosa es tener sabiduría de Dios. Él nos da la palabra de sabiduría para aconsejar a otras personas.

Me he sentado con especialistas en finanzas, economistas, funcionarios de bancos que están llenos de deudas en lo personal, han manejado presupuestos grandes, finanzas grandes en instituciones grandes, pero ellos en su propia administración son un fracaso. ¿Por qué? Porque no tienen la sabiduría que viene de Dios. ¿Cuántos se alegran de tener esa sabiduría que viene de Dios? Esa es la que nos hace vivir inteligentemente, esa es la que nos enseña a gastar menos de lo que ganamos, a comprar por necesidad no por vanidad. Es la que nos enseña a criar bien a nuestros hijos para que sean hombres y mujeres de bien. Proverbios 1.7 dice “El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina”. Que importante es la sabiduría, poder resolver los problemas cotidianos. Me impresiona lo que dice el Salmo 119:9-11, este Salmo, es el más grande de la Biblia, dice así: ¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra?  Viviendo conforme a tu palabra”. Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.  En mi corazón atesoro tus dichos  para no pecar contra ti. El consejo para que usted adquiera sabiduría, para todas las relaciones que tiene que hacer en la vida, para todas las cuestiones diarias de la vida, está en la Palabra de Dios, hay que leer la Biblia para ser sabios, hay que creerla para ser  salvos. Hay que practicarla para ser santos y hay que predicarla para ser testigos del Cristo resucitado, Ahí está la sabiduría, usted sacó maestrías y maestrías y no conoce la Palabra de Dios, le falta sabiduría. Ningún presidente está completo en su formación si no conoce la Palabra de Dios. Ningún banquero está completo en su formación, si no leela Biblia. Ningún ejecutivo está bien posicionado en su trabajo y en su carrera, si no conoce la Palabra de Dios.

¿Quiere restaurar su relación matrimonial? Lea y practique la Biblia, todos los días de su vida. Dios nos ha dejado las respuestas a todos los problemas de las relaciones personales en Su Palabra, los diez mandamientos fueron hechos para que tengamos buena relación con Dios y buena relación con los hombres. Los primeros cuatro tienen que ver entre Dios y los hombres, pero los otros seis tienen que ver con los hombres y los hombres. No debe pasar un solo día sin que usted lea y practique por lo menos un capítulo de la  Biblia. El libro de Proverbios tiene 31 capítulos puede leer uno diario y vuelva a empezar a leer el siguiente mes, ahí va a encontrar consejos prácticos, reales para la vida diaria, para la familia, para el comercio, para las finanzas, para la crianza de los hijos, para la conducta con el vecino y sobre todo pongamos en práctica lo que dice Jesús en Mateo 7:12 “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas”. Le animo a adquirir los tres temas anteriores y oírlos ya sea en CD o DVD en Fráter Librería o véalos gratis entrando a la página de la Fráter que es  www.frater.org, luego haga clic en recursos, ahí puede ver usted todas las prédicas gratis. Prepárese para hacerle frente a la vida.

El cristiano que practica la regla de oro, no espera que lo visiten, él visita. No espera a que lo llamen, él llama. No espera que le pidan perdón, perdona. No espera que le muestren amor, él ama. No espera que lo atiendan, atiende. No espera que lo apoyen, él apoya. El cristiano no dice: yo merezco, él dice ellos merecen, porque aún Jesucristo no vino para ser servido sino para servir, para dar Su vida por los demás. ¡Qué ejemplo más bello el de Jesucristo!

 

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…