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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Un hombre anciano que había sido reconocido como un gran siervo de Dios, un hombre lleno de sabiduría y de experiencia, recibió la visita de un joven estudiante de la escuela bíblica, quien desde que lo recibió se dio cuenta que este anciano tenía una manera muy peculiar de tratar a su esposa. La trataba con mucho cariño. Cada vez que se refería a ella le decía: amorcito, mira quién vino a visitarnos, vino José, el estudiante bíblico. Qué alegre – dijola señora-. Corazoncito¿podías traernos esas galletas tan ricas que tú haces y una taza de café para él y una taza de té para mí? Con mucho gusto –dijola señora-. Micielo, podías traerle más galletas, el joven traía mucho apetito. Mi amor. Todo tipo de apelativos y calificativos muy dulces. Al terminar le dice el joven: mire maestro, lo que más me impresiona de usted es cómo trata a su esposa, con tanta deferencia, con tanto cariño, después de 50 años de casado. Y le dice él, cállate, no digas nada, es que se me olvidó como se llama. Pasa en las películas, pasa en la vida real.

La verdad es que en los matrimonios suceden cosas de lo más extrañas, de lo más complejas, y una de ellas es la que estamos tratando de corregir en estos días, la serie se llama “Medicina correctiva para el matrimonio”. A veces los matrimonios se salen del rumbo que deben tener, se desvían y se pierden en el camino, necesitan volver a corregir el rumbo para que las cosas salgan bien. Y Hoy lo que queremos es que las esposas conozcan el corazón de su esposo y cómo son la mayoría de hombres para que lo trate como desea ser tratada. ¿Cuántas esposas hay aquí? Esposas es sinónimo de esposas, se escribe igual, por lo menos las esposas las usan los policías para capturarlo a uno y las esposas, pues también lo tienen capturado a uno, con su amor, con su delicadeza, con su atención, así que estamos hoy tratando que las mujeres conozcan el corazón de sus esposos,, sepan cómo son sus  esposos.

La semana pasada hablamos a los esposos para que conocieran el corazón de las esposas, pero tenemos que ir equitativamente, porque hoy en día es muy común la igualdad de derechos, igualdad de responsabilidades, así que tenemos que dar por parejo el conocimiento. En este tema hablamos, en primer lugar, de que  tenemos que aprender a perdonar, un matrimonio que no practica el perdón, es un matrimonio que se va a divorciar. Si usted no practica el perdón, seguro que está camino ala separación. Cuántasveces hay que perdonar, le dijeron los discípulos a Jesús, Y Pedro dijo: Señor, ¿hasta siete veces? Eso era lo que la ley decía, que había que perdonar. Pero el Señor le dijo: No, hasta setenta veces siete, cada día. 7×7 = 49, cuatrocientas noventas veces diarias.

Usted ya simpatizó porque perdonó una vez a su marido, porque la fue a traer tarde al salón de milagros, o digo al salón de belleza. El perdón es algo que debe practicarse a diario. ¿Con qué frecuencia debe perdonar? A diario. Y ¿qué va hacer usted si se casa con un hombre que estuvo casado antes? ¿Qué va hacer? ¿Le va a recordar toda la vida? “Yo te aseguro que con la fulana no eras así que conmigo. Te aseguro que con la Pancracia eras más cariñoso. Yo veo la ropa que tiene en cambio mirá la mía”. Usted tiene que aprender a perdonar. Hay cosas que no puede cambiar, El hecho de que usted se haya enamorado de un hombre casado antes ya no va a poder cambiarlo nunca, y si tiene hijos del anterior matrimonio, tampoco lo va a poder cambiar. Ahí estarán los siete hijos que tuvo en el primer matrimonio, visitándola y usted alimentándolos, bañándolos, cambiándoles pañal, ayudándolos en todas las cosas.

Esos son hechos. Y los hechos no se cambian, solo es perdonándolos. Así como usted perdona genuinamente, completamente, eso es todo, y continuamente, porque cada vez que le vuelva el pensamiento de que él le dijo: ahí regreso, voy a ir a ver a mis hijos, usted se quedó pensando que va ir a ver aquella, peor que anoche me comporté mal y no le di nada a este, se va acostar con aquella, de plano. Perdónelo, los hechos no se cambian. Tiene que perdonar genuinamente, de todo corazón, completamente todo y continuamente, porque cuando vuelve el pensamiento, vuelve el sentimiento y por eso usted tiene que perdonar. Dígale a su vecino perdone siempre. No se canse de perdonar, perdónese.

En el segundo tema hablamos, precisamente, a los hombres y dijimos que es un error pensar que las cosas cambiarán en el matrimonio cuando ella cambie. No va a cambiar, es difícil. Yo creo en milagros, pero no va a cambiar, difícilmente. Un genio se le aparece a un hombre y le dice: a ver pídeme un deseo y yo te lo voy a cumplir. ¿Cuál es el deseo? Yo tengo fobia a los aviones y puedo llegar en carro hasta California, pero de ahí para llegar a Hawai necesito una carretera. Hazme una carretera que vaya desde California hasta Hawai. El genio le dice y qué otra cosa pedirías, está complicado lo dela carretera. Quecambies el carácter de mi mujer… y de cuántos carriles quieres tu carretera le dice el genio. Hay cosas difíciles de cambiar. Entonces no le queda más que cambiar primero. Cuando usted cambia, el otro empieza a cambiar, pero si usted espera que ella cambie o que él cambie, no va a cambiar. Usted tiene que empezar a cambiar. El hermano Pablo Finkenbinder nos contó cuando ya tenía más de cincuenta años de casados, que él al principio de su matrimonio era un hombre muy estricto, muy exigente y cuando entraba a su dormitorio se quedaba viendo la cama y le decía a Linda, su esposa. Linda, esta cama no está bien hecha, está más alto el lado derecho que el lado izquierdo.  Y ella le decía: No Pablo, está bien. Te lo voy a demostrar – decía él- e iba traer una regla y se ponía a medir. Dos milímetros está arriba.

Hoy, cincuenta años más tarde, no me importa si hace o no hace la cama. ¿Qué hizo Pablo? Cambiar. Y siguió con Linda, que es su esposa quien era la que hacíala cama. Tenemosque aprender a cambiar nosotros, cambiar al otro es más complicado, es muy complicado. Pero si nosotros cambiamos vamos a cambiar al otro. Les hablaba de aquel libro que habla de la psicología transaccional que dice: “Yo estoy bien, tú estás bien” Cuando yo estoy bien, los demás están bien, el problema es cuando yo estoy mal, todo estás mal. Como aquella señora que miraba desde su ventana la ropa de su vecina y decía: qué vecina para lavar tan mal, qué suciala ropa. Hastaque un día decidió lavar los vidrios de la ventana de su casa y después de lavarlos se asomo y dice: hoy si lavó bien su ropala señora. Noera la ropa la sucia, eran los vidrios de su ventana. Si los ojos que son la ventana del alma muchas veces miran sucios a los demás, porque él está sucio. Jesús dijo: no mires la mota que está en el ojo de tu vecino, quita la viga que está en el tuyo. A veces nosotros no vemos bien, porque algo está estorbando nuestra mirada.

Es importante cambiar. Si, cambiando usted hay grandes posibilidades de que cambie su mujer o su esposo. Recuerde que tenemos que aprender ser en el hogar anfitriones excelentes, en vez de huéspedes permanentes. He sido huésped y cuando llego no me dejan lavar la ropa, no me dejan tender la cama, no me dejan hacer la comida, ellos se encargan de todo, porque yo soy huésped. Pero en mi casa, donde yo vivo, no soy huésped, ahí soy anfitrión y entonces tengo que buscar la manera de quedar bien con mi mujer, para que ella también trate de quedar bien conmigo, “tan-darán”, dicen las campanas. Con la misma medida con la que medimos, se nos vas a medir. Por eso es importante que seamos buenos anfitriones y busquemos todo lo que se pueda por el bienestar del otro, esto asegurará nuestro propio bienestar. La Biblia dice lo que uno siembra cosecha y lo que uno da recibe.

Mencionamos dos autores cristianos que se llaman Shaunti y Jeff  Feldhahn que se llaman “Solo para hombres” y “Solo para mujeres”, Y estamos recomendando que compren los libros, los lean y conozcan más a la mujer, conozcan más al hombre, aquí les estamos dando unas pinceladas. Ese libro expone que la mujer suele tener inseguridad sobre el amor de su esposo y por eso es que comúnmente dicen: me querés todavía, y a usted le cae gordo eso. A los hombres nos cae mal esa pregunta. Por qué me estás preguntando a los cuarentas años de vivir juntos, te mantengo, te compré la casa, te llevo a pasear, claro. Pero en vez de decir tantas cosas basta con que usted le diga: te quiero. Adoro cada arroba de tu cuerpo. Hay mujeres que son inseguras en eso del amor, hay que decírselos. Cuando le pregunte, dígaselo. Escríbaselo y dígaselo de buen modo. A la mujer hay que afirmarla, porque es insegura en las cosas del amor.

La  mujer quiere que su esposo comprenda sus sentimientos, por eso debe escucharla,  escucharla y escucharla. Usted llega de la calle, cansado, agobiado porque tuvo una junta muy complicada, tuvo un cliente que lo maltrató, tuvo un jefe que lo abusó o que no vendió nada ese día. Usted llega y su mujer le dice: mirá te voy a contar lo que pasó hoy. El consejo es siéntese, mire a su mujer y si quiere dormirse evítelo. A veces a mi me pasa, estoy hablando con la gente y ya no puedo, el cansancio me domina. Óigala, no como solemos hacerlo, vemos tele, vemos la prensa, tenemos el celular en la mano al mismo tiempo jalamos la lap top y echamos punta. Hay que verla a los ojos, ponerle atención. No importa que pase ahí una hora, pero ella necesita que usted le escuche, no tiene que hacer nada, solo óigala, ella va a estar feliz.

Está demostrado que las personas más famosas por ser buenas conversadoras, son las personas que son buenas escuchadoras. A mi me ha pasado en el ministerio pastoral muchas veces. La gente me llega a buscar y hablan y como que yo tuviera aquí arriba un rótulo que diga “Kodac, revele su rollo”. Empiezan a platicar y yo trato de poner atención lo más que puedo. Treinta minutos después me dicen: Pastor, qué bonito es platicar con usted. Uno no dice nada más que “pase adelante, siéntese, cómo está”. Pero la gente necesita quien le oiga, aún los hombres. A veces hay muchos hombres que van a las casas de prostitución, no van solo por el sexo, van porla atención. Alguienque les oiga, que les diga: qué bueno, que interesante su trabajo, bonito, etc.

Así que escúchela y la mujer que no quiera tener relaciones sexuales, no es que no lo quiera, necesita ser seducida y estar en paz y con una buena relación con su esposo. La mayoría de hombres somos materia dispuesta. Cuando la mujer le dice vamos a la cama y allá vamos quitándonos todo, listos y ya. Las mujeres no son así, pruebe, Hay que darles un poquito de calentamiento. Los hombres somos como microondas y las mujeres como estufa de leña, hay que hacer que el fuego se encienda. Por eso es importante que usted tome tiempo para escucharla, para tratarla bien, si usted le pega una maltratada y después le dice vamos, vamos, ella le va a decir “nanai, nanai”. Ofendida, resentida, hay que seducirla. De eso puede usted entrar al mensaje anterior, entremos al de hoy. Como puede tratar a su esposo como desea ser tratada, si usted es mujer.

Los hombres y las mujeres somos diferentes totalmente, su esposo jamás va a tener una menstruación, nunca, aunque tiene cara que la ha tenido todos los días, pero nunca la va a tener, somos diferentes hormonal, física y mentalmente. Las mujeres son capaces de estar sentadas en una mesa oyendo la conversación con sus seis amigas y al mismo tiempo oír la conversación de la mesa de al lado, ¿cómo le hacen? No sé, pero lo hacen. Y a veces están en la casa con las amigas y lo oyen hablar a usted por teléfono, tenga cuidado. Están haciendo huevos revueltos al mismo tiempo y atendiendo al niño que está llorando. Ellas como que son multifunciones. El varón como que es único unipersonal, toque esto y que no le pongan más porque ya está hecho bolas. Una tarea a la vez, eso de  multifuncional como que no va con los hombres. Las señoras así son, los hombres no. Hacemos bien las cosas, pero una por una, las señoras hacen muchas y al final les quedan mal un montón, les falta enfocarse. Es importante enfocarse.

Señora, usted es diferente al hombre, por lo tanto tiene que conocerlo. Su amor nunca es suficiente si no  respeta a su esposo. Efesios 5:33 dice: En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. ¿Sabe que necesita  un hombre para sentirse estimulado, seguro? No es verla desnuda a cada rato, no, no es eso. Lo que necesita es que usted lo respete. Una mujer que no respeta a su esposo lo está matando y le está quitando toda la motivación, tenga cuidado, respete el juicio, el criterio de su esposo, porque si usted no lo respeta no espere que él la respete. Es muy importante que haya respeto a su esposo, es muy importante, sobre todo en público. Si su esposo no es muy hábil para contar historias, no se meta usted a contarlas por él. Respete a su esposo, si el se equivoca déjelo que se equivoque, después en el cuchubal usted pone la historia como debe ser sin que él se sienta ofendido. Hay quienes delante de todos dice: este mi marido es puro boca de calcetín, solo abre la boca para meter la pata. Y ahí está su mamá, su papá, sus suegros y todo el mundo. ¿Cómo se siente su marido? Mal. Respételo en público, de nada sirve que usted sea melosa, amorosa y le baile streap-tease después de haberlo irrespetado en público, no va a querer nada con usted. Así que tenga cuidado. A usted le conviene tener a su marido bien respetado, para que él responda como debe ser.

Además para el hombre las relaciones sexuales lo cambian todo. Si él la ofendió, con que se acueste con usted ya pasó, con eso se resuelve, para él las relaciones sexuales son más que una necesidad física, la falta de relaciones sexuales es tan emocionalmente serio para él como el que su esposo dejara de hablarle por completo de un día para otro. La intimidad sexual es el lugar en que más vulnerable está un hombre con su esposa, en su forma de expresar su amor, a lo mejor ha sido tosco, han tenido problemas, pero para él estar juntos en la intimidad es estar bien, el decirle te amo, por eso muchas esposas se quejan que su esposo es muy cariñoso con ellas en la intimidad, pero el resto del día no. Es en la intimidad en la que demuestra su amor, pero también, por supuesto, él debe aprender a serlo el resto del tiempo, pero mientras aprende usted disfrute el rato en el que es amoroso. Mejor disfrute el rato en el que es amoroso en vez de decir: como no es amoroso el resto del día, tampoco yo voy a hacerlo, ahí se complica la situación, porque entonces ni una ni otra.

Cuando la mujer tiene conflicto con las relaciones sexuales por el trato de su esposo, el conflicto viene cuando la esposa siente que no ha sido bien tratada. Ha tenido conflicto en la mañana con su esposo y a la noche él regresa y luego los niños están durmiendo y quiere estar con usted, y usted dice a este qué le pasa, estamos peleando, si me dijo cosas feas enla mañana. Lamujer puede llegar a pensar que solo para la intimidad sexual sirve, cuando es todo lo contrario, el esposo olvida más pronto lo que dijo: las ofensas. ¿Sabe que es lo más triste? Su esposo la ofende, se olvida de la ofensa y usted se queda con la ofensa metida entre ceja y ceja por quince años. Perdone hoy, así mañana perdona una ofensa nueva, pero si no va a tener usted un tren de ofensas, vagones llenos de ofensas, ciento veinte mil vagones de ofensas acarreándolos, por eso es que si se enojan hoy, no dejen que se ponga el sol sobre su enojo, perdónense hoy y recuerde que su esposo es más olvidadizo, no solo el pan y la leche se le olvida comprar, las ofensas también se le olvidan. Recuerde que es en las relaciones sexuales en que usted señora se une emocionalmente con su esposo y eso las hace más fuertes para empezar juntos las pruebas.

Ahora, cuando la esposa verdaderamente no tiene ánimo, me han dicho que a veces no tienen ganas, llega aquel y se quiere acostar conmigo ¿qué hago? Me duele la cabeza, me duele el estómago, estoy enferma, estoy desanimada y el quier, le digo que no. Error. No le diga solo no. Dígale por qué no. Dígale mirá estoy infectada y no quiero enfermarte. Ahí ya lo asustó. Pero dígale, una vez que yo esté curada, yo voy con el doctor mañana y a ver qué me dice. En la noche  va a llegar y le va a preguntar: ¿qué te dijo, mi’ja, que te dijo?  Como aquella que llegó con su esposo muriéndose al hospital, iba grave. Deja al esposo afuera, entra y le dice el médico: señora, su esposo está grave, usted tiene que ser amorosa con él, tiene que ser amable, si el quiere tener relaciones sexuales, usted no lo impida, atiéndalo, trátelo con cariño, aliméntelo bien,  estás un poquito  delicado. Si no se le va a morir. Cuando iban en el carro de regreso le dice él: ¿qué te dijo el doctor? Que te vas a morir desgraciado, le dijo.

Hay señoras que no están dispuestas a hacer el cambio, pero nunca le diga a su esposo simplemente que no. Dígale por qué no y no solamente eso, sino dígale: hoy no, pero mañana temprano voy a dejar el despertador media hora antes, entonces entramos en el regocijo del Señor porla mañana. Suesposo se va a levantar pero entusiasmado y usted para ese amanecer ya va a estar descansada, ya va a estar tranquila y la cosa va a ser buena para todos.

No sea bruja con las relaciones sexuales señora., qué quiero decir con esto,  no manipule, la manipulación y la hechicería son iguales. Usted es hechicera, si es una manipuladora. Si usa las relaciones sexuales para manipular a su esposo, usted está practicandola brujería. Siusted le dice: Mirá, si pero, ¿qué? Pero me llevás a Disney. Y el pobre en ese momento le dice a usted cualquier cosa. Y peor si viene de una gira de quince días de ayuno y la encuentra bien arregladita, bien vestidita, bien perfumadita, porque a veces se encuentra a la esposa con uno de aquellos gabanes mataspasiones, con el pelo al estilo de la llorona, con un aliento a perro muerto, ahí sí lo mató. Pero si la encuentra bien lista, bien peinada, bien perfumada, bien bañada y con un baby doll de esos de veras que dan ganas de chiflarle y en ese momento usted le dice: si, pero, me compras mi rolex y es capaz que le dice que sí y se queda enjaranado.

Conozco a personas que han sufrido esto. Un amigo me dijo: yo dejé a mi mujer, porque cada vez que quería tener relaciones con ella tenía que llevarle un regalo, si no le llevaba una pulsera de oro, un collar de oro, un reloj, no había nada. Era una bruja. Era una manipuladora. El que tiene tienda que la atienda. Siusted se casó señora, usted no tiene derecho sobre su cuerpo, es su marido el que tiene derecho. Y tampoco él tiene derecho de su propio cuerpo, es usted la que tiene derecho. Así que usted no puede estar diciendo no, no. 1 Corintios 7: 3-5 dice: El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa, e igualmente la mujer con su esposo. La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa. No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración.

Yo no conozco a ninguno de aquí que pase en oración doce horas seguidas. Si usted se va a poner a orar seguramente serán quince minutos, media hora, ahí está bien. Ora usted por acá ora él por allá y luego se unen a cumplir su deber conyugal. Tener  relaciones con nuestra pareja es un debe conyugal, no es solo un placer, también es un deber. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio”. Señora, si usted se niega a su esposo, si usted manipula a su esposo con las relaciones sexuales lo que está haciendo es ponerle un cartel enfrente que diga: Hombre disponible. Y Créame, hay muchas que están buscando esa vacante. En la oficina se va a encontrar con un montón de gente, en el taller con mucha gente, en todos lados se va a encontrar con mucha gente que va a decir aprovechola oportunidad. Negarse a su pareja es empujarla a la fornicación y al adulterio. Así que hágalo como debe ser. Y por supuesto como dije antes: cuide su cuerpo, su esposo estará orgulloso de usted.

Es importante que se cuide, además su cuerpo es templo del Espíritu Santo. ¿Qué pensaría usted al entrar a Este temploel día dehoy lo encontrara lleno de lodo, lleno de marranos por todos lados y excremento de pato y un montón de desechos? Usted diría descuidados, porque a usted le gusta entrar a un  templo que esté limpio y aquí este templo se mantiene nítido. Aquí los baños están más limpios que un hotel de cinco estrellas. Los que trabajan esto lo mantienen nítido. Así que usted cuídese también, no se descuide. Yo sé que los hombres también nos descuidamos, pero se nota más en las señoras. Las señoras deben ser cuidadosas, arréglese.

Esposo, ¿usted quiere que su esposa esté arregladita? Déle con qué, páguele gimnasio, páguele salón de belleza, la cirugía plástica, lo que sea necesario para que su esposa esté bonita. No existe mujer fea, óiganmelo bien. No existe mujer fea, solo existen mujeres mal arregladas, pero toda mujer es bonita, yo he llegado a esa conclusión. Toda mujer es bonita, lo que debe hacer es arreglarla bien.

Conozca el corazón de su esposo. Su esposo es único, tenga la confianza y seguridad, y aunque solo hemos tocado algunos puntos del libro “Solo paras mujeres” debe reconocer que su esposo es único y debe tratarlo como tal. Esfuércese por conocer lo que a él le importa y trátelo como el desea ser tratado y como usted desea ser tratada. La Biblia sí nos dice algo que se aplica a todos los hombres y no solo a algunos, todo hombre es llamado a ser la cabeza y líder del hogar. Y debe ser reconocido como tal, no para abusar de su autoridad ni para ser un tirano, pues todo hombre, dice la Biblia, que debe amar a su esposa como a sí mismo y estar dispuesto a dar hasta su vida por ella. Su esposa debe reconocer en él al líder del hogar.

Las esposas tienen un solo líder, los gobiernos también tienen un solo líder y la familia necesita un solo líder. Un hogar con dos cabezas, con dos líderes es un fenómeno, un monstruo de dos cabezas. Así que usted reconozca a su esposo como tal, como cabeza. Déle el lugar que le corresponde. “Si, pero es más mudo que yo”. No importa, él esla cabeza. Igual, usted trabaja en una empresa y tiene como jefe o como jefa a una persona que, según usted, no está apta, no es tan inteligente como usted, tan preparada como usted, tan linda como usted, pero es el jefe. Tenga o no tenga la razón, sigue siendo el jefe. Y en cada hogar tiene que haber una sola cabeza. Y recuérdese que esa cabeza que usted tiene es la que usted escogió, usted se pudo quedar con el lechero, con el panadero, con el carpintero, con el maestro, con el sastre, con el abogado, con el pastor, pero no, escogió a este mudo que tiene ahora. Más vale que no lo trate como a mudo, trátelo como su líder, trátelo con respeto, con cuidado. Eleve su autoestima, apóyelo en lo que necesita, déle lo que le falta. Recuerde que usted no es competidora de su marido, usted es completadora de su marido y lo que le falta a él le sobra a usted. Complételo.

Bill y Hilary Clinton fueron un día de paseo al pueblo natal de Hilary y cuando pasaron por la gasolinera decidieron llenar el tanque del carro. Y el que estaba echando gasolina le dijo: que tal Hilary, ¿cómo estás? Bien, le dijo ella, y tú que tal. No nos habíamos visto desde el baile dela graduación. Sile dijo, el, pero aquí estoy en el pueblo todavía. Platicaron con mucha confianza. Cuando se fueron, le dice el Presidente Clinton ¿quién era ese? Ese fue mi novio de la secundaria, le dijo. Ah, le respondió, ya vez, si te hubieras casado con él ahí estarías cuidandola gasolinera. Ah. No, le replicó ella. Si me hubiera casado con él, sería el presidente.

Señora de usted depende ¿qué quiere hacer de su esposo, un inútil, un don nadie, un bruto, un imbécil? Porque ahora así hablan las señoras a veces de su marido cuando están en el cuchubal o están con sus hermanas, cuando están con sus mamás, cuando están con sus amigas. Es que mirá el idiota de aquel, el imbécil de aquel, el bruto aquel. ¡Ah! Ese es un enano mental. Si usted habla así de su marido, esa clase de marido va a tener. Respételo. Aún ausente de su marido, respételo, levántelo, impúlselo, anímelo, porque cuando a usted hombre le quitan el trabajo, pierde las elecciones o le pasa cualquier tragedia en el lugar de su trabajo, ¿a dónde regresa? A su casa. Y cuando regresa a su casa y se encuentra con su mujer de entrada que le dice: ya viste, sos un bruto, una mula, me hubieras hecho caso no estarías así.

Ahí es donde necesita su esposo que viene sufriendo el rechazo y el fracaso de afuera, una persona, por lo menos una, que le diga mi’jo, hay esperanza, venite, oremos, arrodillate, vamos a orar. Ora con él, lo ayuda, además, le dice, mirá, yo no me casé con un perdedor, tú eres un ganador, para empezar, el premio más grande que has tenido soy yo. Así que tú no eres cualquier cosa,  venite, bañate, bañémonos en la ducha, yo ahí te voy a hacer olvidar esos problemas por un rato. Ahí cambiala cosa. Si, mi hermano, que Dios nos conceda mujeres que traten de conocer a su marido y maridos que traten de comprender a sus esposas y que podamos pasarla bien.

Termino leyendo Efesios 5:21-30 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.  Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella  para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.

Señora, trate a su esposo como desea usted ser tratada, aunque al principio no habrá ningún cambio en él. Tome la iniciativa y aplique la regla de oro: trate a los demás como usted quiere ser tratada. Jefe, trate a sus trabajadores como usted quisiera ser tratado. Trabajador, trate a sus compañeros como usted desea ser tratado. Hermano, trate a sus hermanos como usted desea ser tratado y veremos un cambio maravilloso.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…