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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

La Biblia enseñaza que usted y yo hemos sido llamados a un estilo de vida definido en el Nuevo Testamento como piedad. La piedad no es otra cosa que vivir el carácter de Dios, la naturaleza de Dios en nuestra vida diaria, reflejada en todo lo que decimos y en todo lo que hacemos. Vivir de tal manera que cuando alguien ve nuestra vida y repasa nuestra vida el olor de la persona de Dios va a estar ahí en todas partes. Nos dice 1 Timoteo 4:3, también nos los dice Tito 2:11-13. Fuimos rescatados de nuestra manera de vivir, para vivir de manera piadosa. Estamos hablando de hechos, actos que reflejan cómo es Dios, quién es Dios. Reflejan nuestra fe, nuestra dedicación a Dios, pero la piedad no es posible en la vida de una persona cristiana si no ha abrazado o si no está en un estado de corazón, valga la redundancia, de devoción. La devoción es el estado espiritual del corazón que produce que usted camine de una manera que refleje a Dios. ¿Qué es devoción? Según el diccionario de la Real AcademiaEspañola: devoción Prontitud con que se está dispuesto a honrar a Dios y hacer su santa voluntad. Cuando una persona tiene devoción está en un estado avivado de corazón, en donde lo máximo en su vida es hacer la voluntad de Dios, donde el reino de Dios está en el primer lugar, donde su deleite está en la Palabra, en las cosas de Dios, en sus caminos.

Por lo tanto, no podemos equivocarnos de tratar de hacer obras de piedad sin tener un corazón de devoción. ¿Se recuerdan de que el Señor se queja de Israel, en el Antiguo Testamento? porque dice: Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos. En la vida cristiana el corazón está intrínsicamente conectado con los hechos de nosotros. No podemos divorciarlos, por lo tanto usted y yo necesitamos la devoción, necesitamos que el corazón esté vivo con devoción.

Le comparto una definición que encontré en un libro que le recomiendo, se llama “La práctica de la Piedad” escrito por Jerry Bridges, es un buen libro para que usted lo lea, ahí dice: ¿Qué es devoción? Devoción es una vida rendida a Dios, este es por lo tanto el hombre devoto a Dios que ya no vive para su propia voluntad o los caminos del mundo o el espíritu del mundo sino que solamente para la voluntad de Dios, quien considera a Dios en todo, le sirve en todo, que hace cada parte de su vida diaria o de su vida común partes de la piedad, al hacerlo todo en el nombre de Dios y bajo aquellas reglas que conformen su gloria.

Usted, por lo tanto, puede saber si su corazón está lleno de devoción, siel día dehoy usted revisando su conciencia sabe que todo lo que hace hoy, que los criterios que dirigen sus decisiones en primer lugar es ¿qué piensa Dios de esto? ¿Voy a traer gloria a Dios a través de esto que estoy por hacer? Eso es un corazón lleno de devoción. Hay momentos en la vida, y hay momentos en el ministerio donde uno pierde eso y a veces no se da cuenta, le pasa las de Pedro que pasó tres años y medio con Jesús, y a la hora de la hora lo negó con maldiciones. Pedro pensaba estar conectado con Jesús, pero hacía rato que había perdido esa conexión con Él.

Y es que es insustituible, Jesús tuvo que llamarlo en una madrugada al soltar la red, vino otra vez a sentarse con él, a desayunar con él y a conectarse ojo a ojo, corazón con corazón, eso es devoción. ¿Pero qué pasa cuando uno la pierde? ¿Qué pasa cuando usted tiene devoción, pero quiere avivar su corazón  en esa devoción a Dios?  Yo les quiero compartir tres ingredientes indispensables de la devoción, para que usted salga de aquí apuntando hacia esas cosas que son fundamentales. Si quisiéramos verlo en un dibujo, la devoción es un triángulo, sin esas tres puntas, sin esos tres ángulos es imposible que viva una vida constante de consagración y dedicación a Dios.

Y la base de ese triángulo es muy importante, porque no puede ver lo de arriba si usted no alimenta esos dos ángulos que forman el fundamento. ¿Cuáles son? El temor a Dios es el número uno, el amor por Dios es el segundo y cuando esas dos cosas están presentes en usted, entonces ellas van a producir algo maravilloso y es búsqueda de Dios, hambre de Dios, sed de Dios, disposición para honrar a Dios en todas las cosas.

¿Cuántos quieren, entonces, alimentarse con esos tres ingredientes? ¿Cuántos quieren avivar esos ingredientes en su vida? Reflexione por unos minutos qué es el temor a Dios. Usted y yo necesitamos prestarle cuidado a ese tema, no es un tema muy popularel día dehoy, pero es indispensable en la vida cristiana.

En el Nuevo Testamento se nos dice que el temor de Dios es una promesa incluida en el pacto que Cristo selló con su sangre, nos dice Jeremías 32: 40, anunciando este pacto desde mucho antes de que Jesús lo sellara, dice Haré con ellos un pacto eterno, por el que no me apartaré de ellos, para hacerles bien, e infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí (Biblia de las Américas). Estoy diciendo que es indispensable, según la Biblia, que usted viva en el temor de Dios para que usted no sea un cristiano que va y viene. Que va y se da unos cruceros en Egipto y luego regresa, si no que es una persona estable en las cosas de Dios. Usted necesita el temor de Dios en su vida. ¿Qué es el temor de Dios? Vamos a definirlo en cosa muy sencilla, la Biblia lo define como pavor, un asombro que te hace temblar ante la persona de Dios, una veneración total, un asombro y una reverencia hacia la persona de Dios.

Quisiera recordarle que la Biblia enseña en el Nuevo Testamento que usted y yo no vivimos bajo el temor. Cuando la Biblia habla de que usted y yo fuimos liberados del temor, no está hablando de liberados de temor de Dios, porque el temor de Dios es en esencia respeto hacia la persona de Dios. Cuando la Biblia habla de que usted fue liberado del temor al castigo, por ejemplo, estamos hablando obviamente de otra clase de temor, un temor que amarra, un temor que nos aleja de Dios, un temor de que nos baja, un temor que nos apaga, así lo dice, por ejemplo, 1 Juan 4:18. Usted fue liberado del temor a la ira de Dios, Cristo llevó el pago por nuestros pecados en la cruz, pero el Nuevo Testamento también nos dice a nosotros que usted y yo tenemos que vivir con una conducta que habla de que usted respeta el regalo de la salvación, por ejemplo, Filipenses 2:12 dice que usted y yo tenemos que trabajar en nuestra salvación con  temor y temblor, no porque la ira de Dios esté sobre nosotros sino porque honramos y respetamos lo que nuestra salvación le costó a nuestro salvador.

Usted no juega con las cosas de Dios, porque jugar con las cosas de Dios significa menospreciar, según dice el libro de Hebreos, la sangre del pacto. Usted no puede jugar con eso, no jugamos con nuestra fe. Nos dice también la Escritura en 1 Pedro 1:17 que usted y yo tenemos que vivir como peregrinos en esta tierra en reverencia, con respeto a Dios. Estamos diciendo, entonces, que el mayor enfoque del temor de Dios es respeto, asombro y admiración ante Su majestad, Su santidad y Su gloria.

Amados hermanos, que Dios nos dé a nosotros vivir todo nuestro tiempo en la tierra de una manera que lo respetemos, de una manera que honremos Su Palabra. Que Dios le dé a usted el vivir de esa manera, que me lo dé a mí. La Biblia dice que usted y yo somos peregrinos, porque usted y yo tenemos que vivir con maletas listas todo el tiempo. Usted nunca puede desempacar completamente en la vida cristiana y sentarse en el mundo y decir: esto esla vida. Noseñores, ustedes y yo tenemos un reino inconmovible que Dios nos ha dado, somos peregrinos en esta tierra y usted no puede enredarse en los pecados de este mundo, porque usted y yo tenemos una patria celestial. Hay que vivir con esa conciencia. Hay que armarnos de esa conciencia.

Estaba en República Dominicana y mientras me llevaban del aeropuerto al hotel donde me iba a quedar. Venía exclamando ¡wow, wow! Es una expresión que les tomé a los gringos para cuando yo estoy impresionado con algo, me gusta, cuando algo me gusta digo eso. Entonces el hermano de la iglesia que me está conduciendo me dijo: ¿Qué tanto wow wow hay atrás? – Le dije – ¿No has visto el color del mar de ustedes? Si, me dijo. Hermano – le dije -, ¿tú no vas a la playa al atardecer, a la carretera, algo así? Yo no tengo tiempo, yo vivo aquí en República Dominicana. Le dije, te caería muy bien, porqueel día quetú pierdes la capacidad de asombrarte ante la majestad de ese mar, te estás perdiendo lo mejor de Dominicana. Tú no puedes acostumbrarte a la belleza, tú tienes que mantenerte sensible a reaccionar ante ella, tú tienes que mantenerte sensible para poder reaccionar ante la majestad de Dios. Nosotros no podemos venir a decir que adoramos a Dios masticando chicle y viendo el reloj cada dos minutos, lo podemos hacer, pero lo que quiero decir es que estamos delante de la majestad de Dios Los ángeles se tapan el rostro, y ahí estamos nosotros masticando chicle, a veces cantando. Hermano, el temor de Dios produce en nosotros un tremendo respeto ante la persona de Dios.

¿Quiere llenar usted su corazón del temor de Dios? Haga tres cosas por lo menos, muy importantes: tenga conceptos claros de quién es Dios, del carácter de Dios, estudie la Biblia, subraye y fíjese, tome nota cada vez que usted revisa un pasaje  y encuentra algo que describe cómo es Dios, anótelo. Porque usted y yo como cristianos crecemos  en el temor de Dios cuando descubrimos qué le gusta a Dios y qué le disgusta, y decimos: Señor yo quiero lo que a ti te gusta. Descubra el temor de Dios, la Biblia dice que hay promesa en el temor de Dios, en Proverbios dice que el principio de la sabiduría es el temor de Dios. Usted necesita de ese temor, conozca a Dios, estúdielo, estudie las Escrituras.

2.-  Crecemos en el temor de Dios a través de una profunda conciencia de Su presencia. Hágase un hombre y una mujer que permanece conciente de que vive a la luz del rostro de Dios. Donde quiera que usted esté, dígase a sí mismo: Dios está aquí, yo vivo en Su presencia. Cuando usted vaya en el auto cántele a Dios, cuando usted esté en su casa adore a Dios, cuando esté en el cuarto hínquese, adórele. Cuando comienceel día,su primer pensamiento sea Dios gracias, tú existes, yo te amo. Cuando vaya a  acostarse déle gracias, cuando usted come déle gracias. Piense en Dios a donde quiera que esté, no importa lo que esté haciendo, acostúmbrese a vivir respondiendo a la presencia de Dios. Cuando una persona se acostumbra a eso, óigame, uno mide dos o tres veces lo que dice, mide dos o tres veces lo que va a ver en la televisión, porque uno vive en la presencia de Dios.

Tercer ingrediente. Constante conciencia de nuestra obligación hacia a  Dios. Usted y yo tenemos que hacernos conscientes todos los días de que vamos a responder a Dios por todo lo que  hayamos hecho, por todo lo que hayamos dicho. Así se crece en el temor de Dios, somos administradores.

El segundo ingrediente es demasiado importante, el temor de Dios es uno, el amor de Dios es el otro. Pero el amor de Dios no solo en el carácter sentimental que enfocan muchas veces nuestras canciones, no en ese acercamiento subjetivo que tenemos muchas veces cuando decimos: yo siento que Dios me ama. Es más profundo que eso. Hay días que usted va a sentir que Dios no lo ama, pero el amor de Dios sigue brillando como un sol que usted no puede ocultar, porque es un hecho, una realidad para Dios mostrar su amor, la Biblia dice que de tal manera Dios amó al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.

Eso es el amor de Dios, es puntual, es concreto, se manifestó en una cruz por usted y por mí. Cuando dude del amor de Dios, vuelva ala cruz. Cuandono se sienta muy amado, vuelva ala cruz. Abralas páginas de la Biblia, lea lo que pasó ese fin de semana, lea a Pablo que explica lo que significó que la ira de Dios cayó toda sobre Jesús para que usted y yo seamos hoy perdonados y seamos recibidos como hijos.

Leo una de las oraciones de uno de los movimientos de avivamiento más fuertes que hubo en el mundo. De hecho los puritanos fueron llamados, en un libro de sus oraciones escriben de manera muy fuerte ese amor de Dios en la cruz, es gente que se dedicó a reflexionar, a meditar, qué significa el amor de Dios en esa cruz. Y dice: “Cristo fuiste todo angustia para que yo seas todo gozo. Desechado, para que yo sea recogido. Molido como un enemigo, para que yo sea bienvenido como un amigo. Rendido a lo peor del infierno, para que yo obtenga lo mejor del cielo. Desnudo, para que yo sea vestido. Herido para que yo sea sanado. Sediento, para que yo pueda beber. Atormentado, para que yo sea consolado. Hecho vergüenza, para que yo herede gloria. Buscaste oscuridad, para que yo herede eterna luz”. Ese es el amor de Dios.

Alguien ha dicho por ahí que el amor de Dios no tiene sentido, a menos que tú consideres el Calvario, ese cuadro terrible del Calvario, que no tendría sentido para nadie, a menos que usted considere la justa y santa ira de Dios, que exigía que alguien pagara  por el pecado dela humanidad. Elproblema que usted y yo teníamos es que ninguno de nosotros podía pagar esa deuda a Dios. Todos los que hemos nacido después de Adán, hemos nacido como deudores y como deudores moriríamos en completa perdición, a menos que Dios hiciera algo al respecto.

Usted tenía que hacerlo, yo tenía que hacerlo, pero no podíamos. ¿Qué hace Dios? Como los deudores no le pueden pagar, Él se hace uno de los deudores. Toma la forma de nosotros, camina entre nosotros, y luego toma su propio cuerpo santo y su sangre santa y la entrega sobre una cruz para pagar la deuda de los pecadores. Entonces lo que dice Romanos cobra tanto sentido. Podría ser, dice Romanos capítulo 5, que hubiera un hombre bueno que muriera por un justo, pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que el Justo murió por los injustos  para llevarlos a Dios.

Yo me he detenido en estos años de mi vida a volver al evangelio, lo dije ya, pero se lo quiero recalcar, lo he hecho como ministro, como cristiano. He tenido que volver  a repasar las bases de mi fe. Algunos que están aquí en esta mañana están tratando de alimentar el amor hacia Dios, pero no hay fundamento, ¿por qué? Porque no conocemos, no nos dedicamos a repasar lo que Pablo o Pedro dicen – no tengo pena de repetírselos muchas veces, porque sé que son para bien de ustedes-, repase esas verdades, lea de aquellos que han reflexionado sobre el amor de Dios. Preste atención a ese mensaje y deje que el Espíritu Santo le vuelva a enamorar a usted de lo que Dios hizo por usted. En última instancia ¿qué necesitamos para la devoción en nuestra vida? Hambre de Dios. Buscar a Dios con todo el corazón.

Yo quiero recordar una cosa. Si usted es una persona que crece en el temor de Dios y usted es una persona que se deja abrazar por el amor de Dios y comprende el amor de Dios y ora a Dios poder entenderlo cada día más, entonces esas dos cosas van a producir en usted una sed constante de Dios y va a suceder como dice el Salmo 27, tremendo versículo, muy sencillo y muy poderoso lo que revela para nosotros. 27:8 Una voz interna me dice busca a Dios, por eso te busco Dios mío”. Tome nota si usted quiere revisar más acerca de la sed de Dios de la que nos habla el salmista. Salmo 42: 1-2, sería un buen versículo para reflexionar. Un escritor que admiro mucho dice: casi hemos olvidado que Dios es una persona y que como tal puede ser cultivado como una persona. Conocer a una persona plenamente no es posible en un solo encuentro, es posible solo después de una larga interactuación de amor.

Necesitamos hacerle caso a esa voz de Dios que nos está llamando. Necesitamos hacerle caso a esa voz que nos provoca la sed de buscarlo. Ustedes están aquí, porque obviamente, le hicieron caso a esa voz de Dios, si no, no estarían aquí. Dios les dijo esta mañana busquen mi rostro, busca mi rostro. Aquí estás tú, aquí estás tú. Cuántos de ustedes han experimentado esa ternura de la voz de Dios en una noche, una vigilia, una mañana en  que usted se levanta y sabe que lo único que debe hacer es doblar sus rodillas y pasar tiempo con Dios. Cuántos de ustedes quizá han pasado mucho tiempo sin abrir las páginas de la Biblia, pero hay un día en que se hace inevitable. Tú vienes casi de rodillas llorando y abres las Escrituras y Dios derrama Su Palabra, Su gracia sobre tu corazón. Cuántos de nosotros hemos estado fríos, apáticos en algún momento y Dios hace algo, usa una canción, una prédica, usa una persona que nos despierta, y nos hace entender que yo necesito hacerle caso a esa voz de Dios, necesito buscar a Dios con todo el corazón. Hazle caso a esa voz, hazle caso a ese llamado que Dios te está haciendo hoy mismo.

Uno de los peligros que tenemos cuando nos sentamos, en una silla, muy cómodos, es simplemente sentarnos. En la vida cristiana se puede hacer eso, una silla muy cómoda, pero Dios nos llama a buscarlo y para buscarlo usted va tener que hacer algo. Hágale caso a esa voz de Dios, hágale caso a esa invitación interna del Espíritu Santo muchas veces en nosotros. La teología cristiana comparte una doctrina que se llama la doctrina dela Gracia Anticipada  y que dice que nosotros no podríamos buscar a Dios, a menos que Él nos hubiera buscado a nosotros y que nosotros no podríamos responder, a menos que Dios nos hubiese dado la gracia para hacerlo. Que tremendo es Dios, que aún el hecho de que usted tenga sed de Dios es un producto maravilloso de su gracia, haciéndola fructífera en su vida.

Cuando éramos pequeños me gustaba sentarme al frente de la Natividad o el Pasito, decimos en Costa Rica, para repasar la historia dela Navidad. Ymuchas veces recuerdo llorar enfrente de ese espacio donde iba el pesebre que se poníael 24de diciembre en la noche y lo ponía quien hubiera sacado buenas notas, generalmente era yo, gloria a Dios. Me gustaba ponerme a pensar y pensar en ese espacio vacío, lo que yo añoraba era llegar la noche del 24, porque Jesús completaba todo ese cuadro. Le decía a un amigo, discutiendo hace un tiempo. Oye, creo que desde muy pequeño tenía una disposición de buscar a Dios. Y él me decía, Danilo, la Biblia enseña otra cosa, la Biblia enseña que tú naciste muerto en delitos y pecados. Tú, no podrías buscar a Dios, pero por alguna razón Dios tuvo misericordia para invitarte de muchas maneras a buscarlo.

Hágale caso a esa voz de Dios que le llama.

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