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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Que bueno es estar aquí el día de hoy. Gracias por la oportunidad de darse un tiempo para caminar juntos en la vida. Que buen tiempo es estar en Guatemala en estos momentos. Anoche a eso de las 10 de la noche, estaba sentado junto con mi esposa en un restaurante del hotel, cuando repentinamente fuera del hotel, en las calles de la ciudad, una explosión de gritos adentro del hotel, afuera, en las calles y yo le dije a mi esposa: de plano hay un partido de fútbol y dentro unos minutos la gente está ondeando la bandera de Guatemala. Hay gozo, hay celebración. Parecía que todos se estaban despertando.
Es hermoso estar aquí, muchas gracias Pastor Jorge H. López por su amable invitación, usted y su hijo Alex significan mucho para nosotros en Equip y de parte de mi jefe John Maxwell, y de nuestro equipo ahora que se encuentra en 157 naciones del mundo, le agradecemos por su amor por este país, por amor por el mundo y su deseo para levantar y equipar a los líderes cristianos. En febrero, el Pastor Jorge y yo estuvimos en una conferencia en el Sur de Corea y tuvimos un tiempo maravilloso y esto es lo que yo quiero contarles acerca de su pastor. Él yo estábamos en una conferencia con todas las iglesias, las iglesias más grandes y más influyentes del mundo y sentado justo en el medio de esa gente tan influyente estaba su pastor general. La influencia de esta iglesia se deja sentir no solamente en esta ciudad y en este país sino que literalmente se siente alrededor del mundo. Para Dios sea la gloria.
Cuando el apóstol Pablo estaba escribiendo 1 Corintios termina el capítulo 13 con el versículo 13: Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor. Yo les quiero hablar acerca de la fe, la esperanza y el amor. Cuando yo era un niño, mis padres me llevaron a una atracción natural que se llama las cataratas del Rubí, es una caída de agua que se encuentra dentro de una montaña en Chataluga, Tennesse. Millones de personas llegan para verlas. Recuerdo que pagamos algo de dinero para nuestros boletos de entrada, llegamos a la montaña, y recuerdo que pagamos y entramos a una especie de cueva y con cada paso que dábamos la temperatura bajaba. Y usted puede sentir el olor de la tierra, puede sentir ese olor y en la distancia usted podía escuchar el rugir del agua. Finalmente, cuando llegamos al punto donde estaba la catarata pudimos contemplar lo que ahí se encontraba. Era una gran caída de agua que formaba una poza. Cada uno de mis cinco sentidos estaba involucrado en este evento. Yo podía sentir el cambio de temperatura, podía sentir el aroma de la tierra, podía escuchar el rugir del agua y después, finalmente, pude ver el agua fluir desde la montaña hasta esa poza.
Nuestro guía turístico tenía un megáfono y empezó a hablarnos acerca de los detalles de la catarata, nos contó acerca de la cantidad de galones o litros que caían por hora a esa poza, después dijo algo que nunca olvidaré: quiero que le tomen la mano a las personas que están a su derecha y a su izquierda y se quede quieto y firme y haga silencio. Vamos a pagar todas las luces y así lo hizo, Con una mano sosteniendo la mano de mi padre y con la otra la de mi madre, me quedé ahí parado con el rugir del agua en el trasfondo. Apago la luz y por primera vez en mi vida yo entendí cuan oscuro puede ser la oscuridad.
Cuando el apóstol Pablo fue arrestado por Herodes Agripa. El libro de los Hechos nos dice que sostuvo una audiencia con Pablo, quien le empezó a decir su historia, le contó acerca de su conversión en el camino hacia Damasco, le dijo cómo él había caído del caballo y había sido cegado y que había escuchado la voz del Señor con instrucción clara. Le dijo, Yo le he dado toda mi obediencia y toda mi fe para cumplir esas instrucciones que me dio el Señor. Y estas eran: Pablo quiero que tú vayas a aquellos que están viviendo en la oscuridad. Quiero que compartas con ellos la luz. Años después el apóstol Pablo está escribiendo el libro a los Corintios, cuando llega al capítulo 13 termina diciendo lo siguiente: Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor. Quisiera pasar los siguientes minutos hablando con usted y animándolo acerca de las tres luces, tres candelas que pueden iluminar este mundo oscuro. La fe, la esperanza y el amor.
Hablemos primero acerca de la fe. Así es como me gusta definir la fe. Fe es tomar un riesgo para la gloria, y como seguidores de nuestro Señor Jesucristo deberíamos ser definidos por nuestra fe. La fe es algo esencial para lo que nosotros somos. Ella nos dice que sin fe no podemos agradar a Dios. La Biblia nos dice que aquello que no es fe es pecado. La Biblia nos dice que por gracia, a través de la fe podemos tener una relación personal con Jesucristo. La fe es algo esencial de quien nosotros somos, Y en un mundo tan oscuro cada seguidor de Cristo que está aquí presente necesita encender un fósforo y encender una candela llamada fe.
Pero déjeme hacerle una pregunta, cuándo la gente lo ve a usted mi hermano y hermana en Cristo ¿usted está definido por su fe o está definido por su temor? Cuando vamos al libro de Hebreos 11 podemos leer lo que se llama el salón de la fama de la fe, dice que por la fe algunos conquistaron reinos, por la fe algunos fueron asesinados, por fe algunos mataron a los gigantes, por la fe algunos fueron partidos a la mitad, por la fe algunos se fueron a una tierra que nunca habían visto, por la fe, por la fe, por la fe. Si usted ve en cada uno de los personajes de las cuales habla Hebreos 11, cada uno de ellos tomaron un riesgo en su caminar. Por la fe Abraham, por la fe David, por la fe Daniel, por la fe Moisés, por la fe, por la fe, por la fe.
¿Puedo hacerle una pregunta? ¿Usted como cristiano nunca ha pensado colocar su nombre después de esa frase: por la fe? En donde diríamos por ejemplo: por la fe John, por la fe Oliver, por la fe Jorge, por la fe Aixa? Sean ustedes desafiados acerca de lo que podrían hacer para la gloria de Dios a través de la fe. Cuando la gente lo ve a usted ¿cómo vive su vida? ¿Cómo usted vive su vida en los negocios, en el mercado, cómo vive su vida en el salón de clases, cómo vive su vida en el campo atlético, el campo? ¿A usted se le conoce por su fe, se le conoce por su temor? A usted se le conoce como alguien que no quiere tener nada significativo o a usted se le conoce por aquella persona que tiene una fe que está dispuesta a tomar riesgos. La fe es tomar un riesgo par la gloria de Dios. Y cuando salgamos de este lugar el día de hoy, vivamos nuestra vida la semana que viene. El reto que tenemos es que mientras vivimos en este mundo lleno de pecado y oscuro seremos una candela que se encienda que se llame fe y llevar nuestra fe a uno de los lugares más oscuros y más difíciles de nuestra sociedad, pero el apóstol Pablo no termina ahí. Continúa diciendo: no solamente permanece la fe sino también la esperanza. Así es comos a mí me gusta definir la esperanza, la esperanza es la creencia de que Dios puede cambiar las cosas. Vayamos un poquito más allá, la esperanza es la creencia de que Dios puede cambias a las personas. La esperanza es la creencia de que Dios puede cambiar matrimonios, esperanza es la creencia de que Dios puede cambiar familias. Esperanza es la creencia de que Dios puede cambiar comunidades enteras. Esperanza es la creencia de que Dios puede cambiar ciudades. Esperanza es la creencia de que Dios puede cambiar naciones. Esperanza es la creencia de que Dios puede cambiar el mundo.
De la misma manera, nosotros que acabamos de aplaudir, así como somos definidos por nuestra fe, deberíamos ser definidos por nuestra esperanza. Nosotros deberíamos ser conocidos en este mundo como gente que está llena de esperanza. Hay tanta desesperanza, en nuestro mundo no hay esperanza. Lo único que tenemos que hacer es leer o ver las noticias y nos damos cuenta que vivimos en un mundo oscuro y malo. Y en medio de este mundo oscuro hay gente que está llena de esperanza, gente que tiene esperanza, gente que entiende la importancia de comunicar eso a la gente que le rodea. Cuando usted salga de este lugar el día de hoy, cuando usted tenga su cena familiar esta noche, cuando usted vaya a trabajar el día de mañana como seguidor de Jesucristo, por la manera en la que usted habla, de la manera en la que usted vive, por la manera en la que usted responde a los eventos actuales, usted va a ser conocido como alguien que no tiene esperanza o una persona que sí tiene esperaza. Un escritor dijo esto acerca de la esperanza: “La esperanza es como oxígeno para el alma, es lo que la mantiene viva”, así como el oxígeno nos mantiene vivos, la esperanza es lo que mantiene nuestro caminar con Dios vivo. Deberíamos ser definidos por nuestra esperanza.
Nosotros creemos en la esperanzan del Evangelio, creemos que Jesucristo es la esperanza del mundo y después que muramos creemos en la esperanza del cielo. Somos un pueblo de esperanza, somos un pueblo que cree que Dios puede cambiar las cosas y la gente también. Y en este mundo que está tan lleno de oscuridad y falto de esperanza, nosotros somos la gente que tenemos esperanza. Nosotros somos el pueblo que necesita encender un fósforo y encender una candela que se llame esperanza, y que vaya a los lugares más sucios y más oscuros de nuestra sociedad, comunicándole a la gente que no tiene esperanza, de que sí hay esperanza y que su nombre es Jesucristo.
Hay una más, hay una tercera candela y realmente tenemos que poner atención a esto, porque Pablo escribió: Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor. Así es comos a mí me gustas definir el amor. El amor es compasión y la compasión es ver a las personas a través de los ojos de Jesús. En mi posición en Equip yo tengo que viajar alrededor del mundo y veo muchas cosas, a veces cuando regreso de una noche de haber hablado, de predicado en algún lugar y regreso al cuarto de mi hotel, a veces voy caminando por el lobby y escucho algunas cosas y escucho a hombres y mujeres. En sus conversaciones se sienten un poquito nerviosos, pero a la misma vez tratando de ser humorísticos al respecto. Están en una conversación y se están como coqueteando entre ellos y mientras yo logro escuchar lo que dicen, pienso para mí mismo que si esta conversación sigue el mismo rumbo que tiene, no va a parar en un lugar bueno, porque al final de esa conversación lo único que les espera son heridas y corazones rotos y faltos de esperanza.
Eso es lo que siempre sucede con el pecado. Yo fu pastor así como su pastor fundador, lo comentó cuando me presentó, fui pastor como hace unos 20 años, soy hijo de pastor, mi papá tiene 86 años de edad y todavía sigue predicando, yo comparto esto con ustedes por la siguiente razón: he crecido en la iglesia, he crecido como pastor, yo he visto lo que el pecado le hace a las personas, veo lo que el pecado me hace a mí mismo. Y me enojo mucho por lo que el pecado le hace a las personas y me hace a mí, pero le puedo compartir algo más, me enojo conmigo mismo por una razón, tanto como odio el pecado y lo que le hace a las personas, me enojo conmigo mismo por las respuestas a esas personas que están en pecado, por mi crítica y mi juicio que emito hacia esas personas. En vez de responderles con compasión y con amor, yo tiendo a emitir juicio y ser crítico, rápidamente puedo sacarle los versículos dice: “No señaléis, Dios no puede ser engañado, todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechará”. Puedo sacar otro versículo que dice: “Asegúrate porque tu pecado te alcanzará. Y esos versículos son verdad, pero lo que me molesta es mi reacción inicial cuando la gente se equivoca, yo quisiera sacar un versículo cuando eso sucede que inmediatamente los etiquete como algo negativo en ellos. En vez de ver a esa persona, quien ha pecados, quien ha fracasado de una manera grande, en lugar de decir lo siento tanto y abrazarlos, decirles que los amo y ofrecerles lo que yo pueda para traer sanidad y salud a sus vidas, compasión.
La compasión es ver a otros a través de los ojos de Jesús, eso es amor. Pablo dijo: el mayor de estos es el amor. Cuando Jesús estuvo aquí, hablaba a través de parábolas y una de las parábolas más poderosas y probablemente una de las más famosas es la del buen samaritano. Jesús cuenta la historia de un hombre de negocios, que va en un viaje de negocios entre Jerusalén y Jericó. Los historiadores nos dicen que en el tiempo de Jesús este camino era bastante peligroso, se había vuelto muy famoso por los asesinatos, los asaltos y todo el crimen que había. Se volvió algo tan notorio para los que vivían en ese entonces que los locales le llamaban “el camino de la sangre”. En respuesta al crimen, el imperio romano que gobernaba en ese entonces, habían construido tres estaciones de seguridad para tratar de evitar el crimen en ese lugar.
Jesús cuenta de que había un hombre de negocios que estaba pasando por ese camino, iba solo. Llevaba dinero y bienes que iba a vender. Jesús dice que unos asaltantes, unos criminales llegaron con ese hombre y le robaron todos sus bienes, se llevaron todo su dinero y después simplemente lo golpearon de gran manera. Jesús dice que dejaron a ese hombre medio muerto, dejarlo medio muerto quiere decir que había un cincuenta por ciento de posibilidades de que viviera o que muriera.
Este hombre se encuentra medio muerto en medio de la calle, lo golpearon, está sangrando, está sucio y está severamente herido. Jesús continúa con la historia. Habla de personas que pasaban donde estaba esta víctima del crimen, el primer hombre fue descrito como religioso. El líder religioso ve a este hombre que está sangrando, está herido, está sucio. Camina justo a la par de él no le ofrece ayuda, porque tiene que llegar a un servicio religioso en la siguiente ciudad. Si se detiene y se queda ayudándolo puede que llegue tarde para sus deberes religiosos. Jesús describe al segundo hombre que pasa por ahí y el segundo hombre también era otro líder religioso, ve a este hombre que está golpeado, Jesús enfatiza que este líder se hace hasta el otro lado del camino y se aleja de ahí. Porque él también tenía que cumplir con sus debes religiosos en la ciudad, después Jesús nos dice que este hombre de negocios que pasa, es un samaritano, durante ese tiempo los samaritanos y los judíos – el hombre que está tirado es un judío – , tenían conflictos étnicos, no se caían bien. Jesús dice que el samaritano ve a este hombre, se baja del animal, de su transporte, y toma aceite, agua y medicinas y empieza a tocar a este hombre, quien está sangrando, está golpeado, está quebrantando. Usted puede ver esta escena, puede ver el agua que está derramando sobre sus heridas, puede ver que como está lleno de tierra el lugar, se llena las manos de lodo, hay sudor, sangre por todos lados y este hombre de negocio, este samaritano le da los primeros auxilios, después como puede lo levanta. Jesús dice que lo puso sobre el animal que llevaba. Después lo lleva al “Holiday Inn” más cercano.
Después saca su billetera y tiene su tarjeta de crédito y le dice al que está cuidando el hotel, este hombre necesita atención médica, necesita comida, necesita agua, necesitará tiempo para recuperarse. Ponga todos los gastos que él tenga en mi cuenta y cuando yo regrese voy a firmar la notita de la tarjeta de crédito. Todos los gastos los voy a cubrir yo. A
Abruptamente Jesús termina la historia. Eso es todo. Jesús agrega una oración. Él se vuelve a todos sus discípulos, a todos sus seguidores de Cristo que estaban escuchando la parábola. Y apunta la historia del samaritano y lo que él había hecho, a un hombre que estaba sangrando, que estaba sucio, que estaba golpeado y le dice a sus seguidores: ustedes vayan y hagan lo mismo. Esta tarde si todos encendiéramos un fósforo y encendiéramos una candela llamada amor y la lleváramos a los lugares más sucios, más sangrientos, más oscuros de esta ciudad, no emitiendo juicios, no emitiendo crítica sino que teniendo simplemente compasión con las personas, pueden imaginarse el impacto que tendría sobre esta ciudad y sobre esta nación. En ningún lugar en esta historia, nunca vimos al samaritano hablando mal acerca del judío acerca de las decisiones que él había tomado, no está encima del rostro del hombre diciendo ¡Qué estabas pensando! ¡Qué estabas haciendo en este vecindario, por qué estabas viajando solo, por qué eres tan tonto por las decisiones que tomaste!
Tal vez después tuvieron una conversación a solas sobre acerca de tomar buenas decisiones, pero ese no era el enfoque. Jesús, en esta parábola, está enfocado en gente como usted y como yo, amando al que no es atractivo, que uno le importe al que es feo, tocando lo que está sucio, así es que nuestras manos se llenen de sangre comprometiéndonos con las vidas de las gentes que están heridas, haciéndolo en el nombre de Jesús, haciéndolo en un espíritu de amor, haciéndolo con un corazón lleno de compasión, viendo gente que se ha equivocado a través de los ojos de Jesús. Hágase usted esta pregunta ¿en dónde estaríamos cualquiera de nosotros el día de hoy si no hubiera sido por la gracia de Dios? Yo le doy gracias a Dios que alguien vino a su vida y le comentó acerca de Jesús, lo amó a usted, aunque usted estuviera quebrantado, lo amó a usted cuando estaba herido, tuvo compasión de usted. Jesús le dice a sus seguidores: ustedes vayan y amen a las personas.
Compasión es ver a la gente a través de los ojos de Jesús. Hace algunos años, un amigo mío estaba predicando en una conferencia para jóvenes en una ciudad de los Estados Unidos, en el centro de la ciudad, era una conferencia para jóvenes que iban a la iglesia. Así que después que terminó el servicio mi amigo está saludando a muchos jóvenes que asistieron a la conferencia y cuando está hablando con ellos y saludándolos él ve parado a un jovencito al final de ese pasillo, parecía que estaba en sus años adolescentes, quince o dieciséis años, y no tenía el aspecto de los demás jóvenes.
Parecía que no estaba ahí para atender una conferencia para jóvenes, parecía que él vivía en las calles. Se quedó parado esperando hablarle a mi amigo. Pero este amigo mío tenía tantos jóvenes cristianos rodeándole y no pudo llegar rápidamente hacia él. Finalmente este joven viene y camina. Mi amigo le pidió disculpas, por tener tanta gente a su alrededor y no poderlo saludar con prontitud. No importa, le dicen el joven, sabe qué escribí una nota, podrá leerla después. La guardó y en el hotel la leyó, a un lado de la nota decía lo siguiente: Tengo 16 años de edad, he estado viviendo en las calles por dos años y medio, soy un adicto al crack, a la cocaína, he sido abusado sexualmente, acabo de enterarme que tengo VIH positivo. En el otro lado de la nota mi amigo leyó lo siguiente: ¿Cree usted que Dios puede amar a alguien como yo? Mi amigo dijo que él quería salir corriendo de ese hotel, ir a la oscuridad, hacia la noche y encontrar a ese joven, poner sus brazos alrededor de él y decirle Dios se especializa en amar a personas como tú.
El mundo es un lugar muy oscuro, usted en este Auditórium no es la luz de esta iglesia, usted es la luz del mundo, deje que su luz brille, encienda una candela que se llame fe y mientras lo hace, encienda otra candela que se llame esperanza, después encienda otra candela que se llame amor. Y tome esa luz y llévela a cada uno de los rincones más oscuros de su comunidad, de la ciudad, de este país. Lleve la luz, lleve la luz, lleve la luz, lleve la luz

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…