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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hemos venido dando una serie de temas que intitulamos “Cómo desperdiciar su vida al máximo”, pero el propósito es que usted no desperdicie su vida al máximo sino que la aproveche.

En los cinco temas anteriores hablamos de cinco maneras de desperdiciar la vida. Una de las maneras de desperdiciarla es vivir pensando en el ayer que fue mejor. Si usted vive pensando en el ayer y con los ojos puestos en el retrovisor de su vida, la conducirá como un vehículo al barranco, porque no puede vivir pensando en lo que pasó sino en lo que viene, en lo que está presente ahora, dar gracias a Dios por lo que hoy tenemos. Pablo dijo en Filipenses 3:13-14 Una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta.

La segunda manera fue: ser grandes soñadores, pero pobres realizadores. “Si algún día voy a estudiar”, “algún día voy hacer mi casa”, “algún día voy a servir al Señor”. Ese problema se resuelve poniendo como solución unir la acción a la palabra. No sea solo platicador de cosas, no sea solo soñador de cosas, una la acción a la palabra. Eso fue lo que hizo Nehemías en el capítulos 2:17-18, cuando quiso reconstruir las murallas de Jerusalén le dijo al pueblo sus planes y el pueblo respondió: — ¡Manos a la obra! Y unió la acción a la palabra. No diga algún día voy a bajar de peso, una la acción a la palabra.

Tercera manera, “cuando tenga dinero o ciertas posesiones seré realmente feliz”. Si usted piensa así, va a desperdiciar la vida, porque van a venir las posesiones y se van a ir, porque las riquezas tienen alas y vuelan, viene un Tsunami y se la lleva. Viene un terremoto y se la bota, viene un acreedor y se la quita. No ponga su mirada en ser feliz “algún día”, cuando tenga cierta cantidad de dinero, cierta posesión, porque todo el resto del proceso usted vivirá infeliz. La cuarta manera es esperar que nos traten otros como deseamos ser tratados. Jesús lo puso en Mateo 7:12 así: Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. Usted no espere a que los demás sean amables con usted, si usted no es amable. No espere que los demás sean fieles a usted, si usted no es fiel. No espere que los demás sean generosos con usted si usted no lo es. Trate a los demás como usted quiere que ellos lo traten, ceda el paso en el tránsito y le cederán el paso a usted, salude con respeto y será saludado con respeto. Honre a sus padres y usted también será honrado por sus hijos. Aplique la regla de oro de Jesús.

La quinta manera de desperdiciar la vida es hacer todo por salir del paso. Ser un chapucero, hacer las cosas malamente, hacer mala obra. El consejo es: haga todo bien desde la primera vez y recuerde a Colosenses 3:23-25 que dice: Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. El que hace el mal pagará por su propia maldad, y en esto no hay favoritismos. Así que todo lo que haga: repostería, sastrería, carpintería, abogacía, medicina, hágalo como para el Señor. Que su cliente, que su paciente, que su semejante sea como el Señor mismo, entonces usted lo tratará bien y hará las cosas bien.

Veamos hoy la sexta manera de desperdiciar la vida al máximo. Nosotros como cristianos  tenemos que entender que la vida del cristiano es diferente a la vida del no cristiano. No podemos vivir en una relación de tibieza, no podemos ser medias tintas. Si usted es un cristiano a medias desperdiciará su vida al máximo. Usted no puede ser un cristiano gris, tiene que ser un cristiano blanco. No puede ser a medias. Cada vez hay más personas que se llaman cristianas, pero no demuestran el carácter de Cristo. La Biblia dice claramente que por los frutos los conoceremos. La única manera de saber si alguien es cristiano o no es por el fruto que demuestra. Y el fruto es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Una persona que carece de ese fruto no anda en el espíritu, anda en la carne y por eso es muy importante que nosotros como cristianos seamos como Cristo.

Algunos se llaman cristianos hoy en día, pero son incapaces de perdonar y ni se hablan con parientes y amigos. Cómo podemos llamarnos cristianos y no perdonar a nuestros hermanos, a nuestros hijos, a nuestros cuñados, a nuestros suegros, a nuestros padres, a nuestros yernos o nueras. Hay quienes se llaman cristianos pero siguen atados a vicios diversos, como el alcohol, el cigarrillo, las drogas, pornografía, etc. Se dicen cristianos pero siguen actuando como paganos, se dicen cristianos pero engañan a sus clientes en su negocio, no pagan sus deudas. Su vocabulario está lleno de malas expresiones, obscenas expresiones. No son pacificadores, no son productivos en su empresa, practican la murmuración, se quejan de todos, en vez de practicar la alabanza practican la quejabanza, sus reuniones en nada se diferencian a las del mundo, son idénticas. Hay la misma parranda, el mismo licor, hay la misma lujuria. No hay ninguna diferencia.

El Señor dice sean santos como yo soy  santo, y santo quiere ser diferente. Nuestras fiestas tienen que ser diferentes, nuestro vestuario, nuestros negocios, nuestro hablar, nuestra conducta tienen que ser diferentes, de lo contrario, quizá caigamos en el rango  de un candidato a alcalde que me visitó esta semana y llorando me dijo: Toda mi familia ha sido cristiana y yo también, pero mi vida no ha dado fruto de cristiano. Yo creo que más bien en vez de ser cristiano he sido un cristino.

Nosotros mismos con nuestros hechos negamos nuestros dichos, nuestra fe. Y esto es vivir una vida cristiana desperdiciada. Y la gente que nos ve dice: para ser cristiano como él, mejor sigo siendo pagano. Nuestra vida no puede ser tibia. No podemos tener un pie en el reino de las tinieblas y el otro en el reino de la luz. O somos blancos o negros. En Dios no existen los tonos grises, en Dios no existen los más o menos cristianos. No puede ser un cristiano más o menos, es o no es. Somos o no somos. Hay algunos que son cristianos el domingo en la iglesia, pero de lunes a sábado son más paganos que los paganos. Y eso es desperdiciar la vida al máximo. Jesucristo en su desesperación escribió cartas a las iglesias y a cada una de las iglesias les explicó lo bueno que tenían y lo malo que tenían, le dio aprobación a algunas cosas y desaprobación a otras.

Es curioso que estas cartas estén en el libro del Apocalipsis. En el capítulo 3 versículos 14-22 aparece la única iglesia que no recibió ningún mérito, ningún elogio, ninguna alabanza de parte de Jesús. La carta está dirigida a los cristianos, a los miembros de la iglesia de Laodicea. Dígale a su vecino, esta carta se la envió Jesús a usted, pero también me la envió a mí. Esta carta es para mí, dígalo, así que leámosla con atención. Mire lo que dice acá: »Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el soberano de la creación de Dios: Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú.

¿Quién es el miserable? Yo, diga conmigo ¿quién es el miserable? Porque pienso que ya tengo mucha plata y porque estoy en buena posición económica ya la hice, se nos olvida que no es eso la esencia de la vida. Sigue diciendo:

Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico.

Aquí está hablando de la fe que es probada por fuego, A veces es necesaria la prueba, la persecución, para que salga de nosotros la escoria como el oro que, al ponerlo en el crisol con el fuego, suelta la escoria y entonces se limpia. Esa es la forma artesanal antigua de purificar el oro, ponerlo en el crisol, ponerlo a altas temperaturas. ¿Cuando sabía el artesano que ya estaba acrisolando el oro, que ya estaba en su punto? Cuando podía ver reflejada su imagen en ese oro líquido. ¿Cómo va a saber el Señor que ya nos ha quitado la escoria? Cuando Él mire en nosotros reflejada su imagen.

Sigamos leyendo: ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista. Laodicea era famosa por sus productos médicos, en particular un colirio que tenía que curaba los ojos, pero ahora le dice: lo que necesitas es un colirio espiritual. Seguimos: Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.  Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono. El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.»

¿Para quién es este mensaje? Para las iglesias, para los creyentes, para los cristianos. Para los que necesitamos ser fervorosos, para los que necesitamos ser sacudidos, despertados y tener una vida activa, dinámica, entusiasta. Lo que el Señor está condenando aquí en Laodicea es la actitud de la indiferencia. No hay cosa más terrible que la indiferencia. ¿Sabe que es lo que destruye a las familias? No es el odio, es la indiferencia. Cuando llegue el momento en que usted entre a su casa y le importe un comino si llega su marido, si no llega, si come, si no come, si hiede o huele, ni fu ni fa. La indiferencia, eso es lo que mata las relaciones. Y la iglesia de Laodicea había caído en lo que la iglesia del siglo XXI ha caído: en una actitud de indiferencia.

Venimos a la iglesia, cantamos, oímos la prédica, ofrendamos, diezmamos, pero hay indiferencia. Como en la casa, llegamos a la casa, damos lo del gasto, dormimos, comemos, estamos ahí, pero lo que hay es una relación de indiferencia. Si me saluda bueno, pero si no me  saluda bueno, si me besa bueno y si no me besa bueno: indiferencia. Dios no quiere tener una relación con nosotros tibia, indiferente. La sopa se sirve caliente, no necesariamente se toma caliente, porque se quema uno, pero se sirve caliente, pero también se puede tomar fría. Cuando he viajado a Corea la gente desayuna sopas frías, ellos comen bien, pero lo tibio produce nausea, hay una reacción que lo hace sentir nauseabundo y uno tiende a vomitar. Y ahí dice el Señor: estoy por vomitarte de mi boca.

Queremos que el Señor nos rechace, que nos expulse, que  salga de nosotros, mantengamos una vida cristiana con esa actitud indiferente. Cuando llevamos una vida de indiferencia con Cristo, de tibieza espiritual, estamos desperdiciando la vida al máximo. Que importante es entender que Dios no quiere la indiferencia. Se ha dicho que un autor puede escribir una biografía si ama a su personaje, pero también puede escribirla si lo odia, pero no puedo hacerlo de aquel que le resulta indiferente.

La indiferencia entre todas las cosas es la más difícil de combatir, es una especie de muerte en la cual todo ha dejado de importar. Y eso ocurre en la sociedad también. Matan a diez, que me importa, matan a 20 que me importa, matan a 100 que me importa. Me importa cuando me matan a mi ser querido, cuando a mi me afecta, pero mientras a mi no me afecta que me importa. Por eso se dice que me horroriza el mal que hacen los malvados, pero más me horroriza la indiferencia de los buenos. La indiferencia de los buenos es lo que hace el mayor daño a la sociedad y la Iglesia no puede ser indiferente. La única actitud imposible frente al cristianismo es la neutralidad. ¡Ah cuánta gente es hoy en día neutral! Usted cree que es pecado tomar guaro o no, bueno depende. Uno no es ninguno, una vez al año no hace daño, una vez al mes que bueno es, uno al día que alegría. La gente primero toma el vino con agua y después de tomarlo con agua se lo toma como agua. Nosotros tenemos que tomar partido: o somos o no somos. O somos de Cristo o no somos de Cristo. O estamos con Él o estamos en contra de Él. Ya no es tiempo de estar jugando al cristiano y ser neutral. Y usted que cree ¿el homosexualismo es correcto o no es correcto? La Biblia dice que no, punto. Dios ama al pecador, Dios ama al homosexual, pero condena el homosexualismo. Dios ama al adúltero, pero condena el adulterio. Dios ama al fornicario, pero condena la fornicación. Nosotros tenemos que ser radicales. El Señor no tiene un claroscuro  ético situacional, la ética del Señor es clara y la iglesia del Señor no puede ser neutral.

La iglesia del Señor no puede ser neutral. Recuerdo la historia  de aquella batalla que había entre dos ejércitos. Uno con su uniforme azul y el otro con su uniforme rojo. Entonces dijo un cobarde: yo voy a ponerme la chaqueta azul del otro y me voy a dejar el pantalón rojo del nuestro. Y entonces por un rato desconcertaba a todos. ¿Es rojo o es azul? Hasta que los rojos dijeron: yo le voy a tirar a la camisa azul. Y los azules dijeron yo le voy a tirar al pantalón rojo.

Hay quienes quieren bailar al son que les toquen. El cristiano no puede bailar al son que le toquen. El cristiano solo puede bailar al son que le toca Dios. Nosotros tenemos que reconocer que somos hijos de Dios, somos cristianos o no. No podemos ser un claroscuro de opinión, ante el Señor solo hay absolutos. El Señor claramente dice: No matarás, dice claramente no robarás, no codiciarás. Y nosotros tenemos que aprovechar la vida al máximo, al ser fervientes con el Señor. Si tenía sus dudas, vea lo que dijo Jesús en Mateo 12:30-32 pasaje desafiante: »El que no está de mi parte, está contra mí.  ¿Qué le parecer la postura del Señor? Y el que conmigo no recoge, esparce. La pregunta es esta ¿Está usted de parte del Señor o está en su contra? Si no está de parte del Señor está en contra, no hay términos medios, no hay que estar un rato con Él y otro rato con el otro. Aquí es total. Continuemos: Por eso les digo que a todos se les podrá perdonar todo pecado y toda blasfemia, pero la blasfemia contra el Espíritu no se le perdonará a nadie.  A cualquiera que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará, pero el que hable contra el Espíritu Santo no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero.

No podemos ser indiferentes ante el llamado del Señor. Si el Señor nos llama a la reconvención, al arrepentimiento no podemos ser indiferentes. Cualquiera que sea indiferente al llamado del Señor, diga no Señor, yo no quiero estar contigo de esta manera, entonces cuando llegue a la presencia del Señor no será incluido entre las ovejas del Señor, de ninguna manera. Aquí tomamos nosotros la  determinación de nuestro futuro y el perdón se le da a aquel que no blasfema contra el Espíritu Santo y el Espíritu Santo es el que nos redarguye de pecados, de justicia y de juicio. El Espíritu Santo es el que nos dice: eres un pecador, arrepiéntete, cree en Jesucristo y en el momento en el que nosotros decimos no, yo quiero seguir mi vida como  la vivo, no quiero creer en Jesucristo, en ese momento usted toma la determinación de rechazar al Señor y jamás tendrá perdón por esa decisión. Por eso dice los versículos 32-33  A cualquiera que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará, pero el que hable contra el Espíritu Santo no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero.  »Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto.

Cristiano ¿cómo se te vas a reconocer a ti? ¿Porque te pareces a Cristo? No hay otra manera. La única manera es parecernos a Cristo, ser como Cristo, hablar como Cristo, pensar como Cristo, actuar como Cristo. No hay otra manera.  Que importante es entonces entenderlo.

Se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía, esto está en Hechos 11 ¿qué había pasado ahí? Habían apedreado a Esteban, ¿está dispuesto usted morir apedreado por su fe en Cristo? ¿Está usted dispuesto a tal rechazo que lo lleven a la muerte por su fe en Cristo?  Ser cristiano hoy en día es como si fuera estatus, todo el mundo es cristiano, pero cuando uno mira los frutos parece que fuera un árbol malo. El árbol bueno da frutos buenos, el árbol malo da fruto malo, por eso es importante que nosotros demos fruto bueno. Los cristianos dicen en los versículos 19- 23 de Hechos 11: Los que se habían dispersado a causa de la persecución que se desató por el caso de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin anunciar a nadie el mensaje excepto a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunas personas de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, comenzaron a hablarles también a los de habla griega, anunciándoles las buenas nuevas acerca del Señor Jesús. El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y se convirtió al Señor.  La noticia de estos sucesos llegó a oídos de la iglesia de Jerusalén, y mandaron a Bernabé a Antioquía. Cuando él llegó y vio las evidencias de la gracia de Dios, se alegró y animó a todos a hacerse el firme propósito de permanecer fieles al Señor. Firme propósito de permanecer fieles al Señor. Así venga la persecución, así venga el ataque, así venga la crítica, así venga la muerte. A los discípulos se les dijo: hagan la firme decisión de permanecer fieles al propósito del Señor. Que ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna cosa creada. Ni riqueza, ni pobreza, ni tribulación, ni angustia, ni ángeles, ni principados nos aparten del amor que es Dios por medio de Cristo Jesús Señor Nuestro.

Que importante es el propósito de permanecer fieles y no desperdiciar nuestra vida llevando una vida cristiana a medias. ¿A quién se le llamó cristianos? A los discípulos y los discípulos son como el Maestro, son fervorosos y ardientes en su servicio al Señor. Juan 20:30-31: Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida.

¿Queremos tener vida? Tenemos que creer en el nombre del Señor ¿Se alegra de haber creído en el nombre del Señor? Usted tiene vida, vida eterna, vida en abundancia aquí en la tierra, vida nueva en Cristo. Que importante es que tengamos esa convicción, todo el Evangelio se recibió, según Juan, para que creamos en Él y para que tengamos vida. Por eso leer y meditar en la Biblia es el fundamentos de la fe, el discípulo de Jesús tiene una pasión por conocer más de Jesús y el Padre Dios. Investiga, pregunta, anota, aprende. Lea y practique la Biblia todos los días de su vida. Lea por los menos un capítulo de la Biblia todos los días, pero todos los días de su vida, traiga un cuaderno, anote la lección que el  Señor le da cuando oye las prédicas. Un discípulo de Jesús no solo cree en Jesús sino que vive como Él vivió.

1 Juan 2:3-6 dice ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos. ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos. Si no obedecemos sus mandamientos, no hemos conocidos a Dios. ¡Ah! Cuando de veras llegamos a conocer a Dios nos enamoramos de Dios. Cuando llegamos a conocer a Jesús nos enamoramos de Jesús. ¿Se ha enamorado alguna vez? Es bonito, llega a una reunión, a un grupo C.A.F.E. y mira a una señorita, si es jovencito, y si es viejo también la mira, y si es soltero dice Ah, está como la que me recetó el doctor. ¿Qué hace entonces? De alguna manera se acerca, se presenta, le pide su nombre, su teléfono, su dirección, su correo y empiezan a conocerse. Cuando ya se conocen empieza a definir si sigue con esta persona o no sigue. Pero para conocerla tiene que dedicarle tiempo, empieza a preguntar. Empieza una relación interesante en donde por conocer a la persona ya sabe como agradarla, qué le gusta comer, qué le gusta escuchar, a dónde le gusta ir, sobre qué le gusta conversar y empieza la relación a crecer y se dan cosas extraordinarias.

La mamá empieza a notar cambios. Porque esta chica posiblemente era una de aquellas niñas rebeldes, de la Zona Viva viernes, sábado y domingo. Que la mamá le decía  por qué llevas ese escote hasta el ombligo, peligroso que andes así. Ah vieja cuadrada, está en otra onda. No entiende que así andamos ahora nosotras, pero esta muchacha se encuentra con el joven, se enamora y  la llega a traer. Sale con su vestidito de todos los viernes, el joven le dice: Por qué vas vestida como una cualquiera, así no me gusta que te vistas. Si vas a mostrar algo, me lo vas a mostrar a mí en su momento. Cámbiate y ella corre a cambiarse. Sale con su blusa cuello de tortuga. Qué pasó, lo que yo no logrado con mil sermones, mil cinchazos, el joven lo ha logrado con una sola palabra, pero cuál es la diferencia. Esta chica está enamorada y por amor uno hace todo.

Yo quiero decirle una cosa: que por amor a Cristo, si de veras lo conocemos y le amamos, vamos a obedecer sus mandamientos. Lo que no logró nadie, lo va a lograr Dios porque le amamos, porque nos ama y el amor todo los puede. Mi hermano, por favor, enamórese de Cristo, para que cuando Él le diga: ya no pelees con tu mama, usted le diga: mamá te amo. El amor todo lo puede, todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soportas, por eso es que Dios es amor y ante el amor de Dios no podemos decirle que no, pero hay que conocerlo y por eso hay que darle tiempo al Señor, y por eso hay que dejar que nos hable y por eso hay que hablar con el Señor por medio de la oración, y ver los cambios.

Creemos en Cristo, le obedecemos a Cristo, nos aspiramos a permanecer y a vivir como Él,  eso dice el versículo 6: ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos.4 El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad.5 En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: El que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió. Y por supuesto, Jesús dijo a sus discípulos vengan, síganme y los haré pescadores de hombres (Mateo 4:18-20) El Señor quiere que por amor a él llevemos a otros para que lo conozcan.

Para no desperdiciar la vida al máximo, despójese del viejo hombre y vístase del nuevo, creado a imagen de Dios en verdadera justicia y santidad. Efesios 4:17-32 dice: Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos. A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios. Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer toda clase de actos indecentes. No fue ésta la enseñanza que ustedes recibieron acerca de Cristo, si de veras se les habló y enseñó de Jesús según la verdad que está en él. Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. «Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo. El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados.  Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia.2 Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

Ya no desperdicie su vida al máximo, dígale a su vecino: ya no desperdicie su vida al máximo, disfrútela de la mano de Dios.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…