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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Una manera de desperdiciar su vida al máximo es vivir pensando en el ayer, en que le fue infiel hace quince años, es que le mintió, que le engañó, que lo rechazó, lo despreció, que fracasó, que Dios no le contestó, que nació huérfano, que fue pobre. Olvide el ayer, de lo contrario vivirá pensando en el ayer y vivirá amargado en el presente y destruirá así su futuro. Deje el ayer a donde pertenece, déle vuelta a la página y siga con su vida. Pablo dijo en Filipenses 3:13-14: Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. Así que olvide y perdone la ofensa. El remedio para la venganza es el perdón, perdone, la segunda manera de desperdiciar al máximo es ser grandes soñadores, pero pobres realizadores.

Cuánta gente hemos conocido que nos habla de sus sueños, de sus proyectos, de sus anhelos y nos describe un lugar fantástico en el que quieren vivir, pero desperdician la vida soñando, porque nunca están ejecutando. Tomás Alba Edison soñó con tener una bombilla incandescente y lo logró, obtuvo ese resultado maravilloso. Soñó, pero trabajó, fracasó cientos de veces en su intento, pero al fin lo logró con perseverancia. Algún día tendré un negocio,  algún día voy a servir a Dios, algún día voy a ser un generoso ofrendador y diezmador en la iglesia, pero ese algún día nunca llega. La solución es: una la acción a la palabra. Del dicho al hecho hay mucho trecho, obras son amores y no buenas razones. Actúe, Accione.

Nehemías, el famoso reconstructor de las murallas de Jerusalén dijo en el capítulo 2:17-18: Por eso les dije: —Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por el fuego. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya nadie se burle de nosotros!  Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho. Al oír esto, exclamaron: — ¡Manos a la obra! Y unieron la acción a la palabra.  Una la acción a la palabra y usted  celebrará el éxito, el triunfo en la vida, no sea un gran soñador y un pobre realizador.

La tercera manera de desperdiciar la vida es pensar: cuando tenga cierta cantidad de dinero, entonces voy a ser feliz. Cuando alcance mi primer millón de dólares, entonces voy a ser feliz. Y ¿qué va a hacer los 60 años que se va pasar juntando el millón de dólares? ¿Va a ser infeliz todo ese tiempo? Cuando me gradúe de la universidad, entonces voy a ser feliz, ¿qué va a hacer todo ese tiempo? ¿Infeliz? Cuándo me case, voy a ser feliz. Cundo tenga mi casa propia. La solución a esta situación está en 1 Timoteo 6:7-8 que dice: Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Contentémonos con lo que tenemos hoy y recordemos que las posesiones no dan felicidad, dan comodidad. La solución es vivir como Pablo, quien dijo en Filipenses 4: 11-13: He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre.  Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? Todo lo puedo en Cristo Jesús que me fortalece. Puedo estar en escasez, pero también puedo estar en abundancia.

Sea feliz con lo que tiene. Si lo que tiene son tortillas con sal, sea feliz y cómaselas, ya habrá queso para ponerle otro día. Ya habrá carne para ponerle otro día, ya habrá pollo para ponerle otro día, pero hoy disfrute lo que tiene. La cuarta manera de desperdiciar su vida es esperar que otros lo traten como usted desea ser tratado. Es Que yo soy don Jorge H. López, tienen que tratarme como tal. Si usted quiere que la gente lo trate como usted desea ser tratado va a desperdiciar la vida. Usted tienen que aplicar la regla de oro que Jesús dice en Mateo 7:12: Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.

Si yo quiero que la gente sea amable conmigo ¿qué debo ser? Amable con la gente. Si alguien no me pide perdón yo no lo perdono. Es que sí ella no me llama, yo no la llamo. Tome usted la iniciativa, sea usted la persona que trata bien a los demás, para que los demás lo traten bien a usted. Haga la prueba, levántese y déle una patada a una persona, ¿qué va a pasar? En cambio, si usted se levanta y le da una sonrisa, una palmada en la espalda será otra la historia. Por eso es importante que nosotros tratemos a los demás como queremos que ellos nos traten, eso es muy importante, veamos. Hoy la quinta manera de desperdiciar la vida al máximo.

Y esta manera de desperdiciarla es: “Hacer todo para  salir del paso”. Una cosa es pasar a cantar para salir del paso y otra es salir a cantar como cantó hoy Ricardo Rodríguez, se preparó y salió, hizo sus videos, se vistió algo raro para mi estilo, pero cantó bonito. Ministró con su canto. No hay duda que las cosas se pueden hacer con excelencia, no como para salir del paso. En Guatemala tenemos una frase muy típica que decimos: esto lo voy a hacer para mientras. Está goteándose el techo de su casa, para mientras lo arreglamos pongamos un baño aquí, una cubeta allá y una palangana acá y, para mientras, usted pasa todo el invierno dando pasos entre ollas y cubetas, ¿por qué? porque están haciendo algo para mientras, para salir del paso.

¿Qué sería lo correcto? Llamar a alguien que sepa del trabajo, pero si usted lo sabe hacer hágalo, pero hágalo bien hecho, pero hacer las cosas para salir del paso es un problema. Yo, hace 33 años, me pasé a vivir en la casa donde estamos hoy en día. Muy contento porque era una casa nueva, construida desde el principio con la asesoría de dos buenos arquitectos, buenos materiales de construcción, no escatimé en la calidad, traje toda la grifería de Estados Unidos, toda la cerrajería de Estados Unidos, traje hasta lavamos de Estados Unidos, hasta una bañera me traje en un pick up de los Estados Unidos. Todo lo tenía allí, pero el plomero hizo algo mal hecho, y a la semana de estar en mi casa nueva, regresé una noche -después de estar compartiendo con una célula- y cuando entramos con mi esposa vimos que todo el techo del primer piso estaba goteando, había agua adentro de la casa. ¿Que pasó? La tubería del agua caliente no soportó, se despegó, y se inundó toda la casa nueva. El plomero hizo mal su trabajo, no pegó bien los tubos.

El otro día le compré a mi señora un lavaplatos nuevo, para que lo pusiera en la cocina, casi lloraba mi mujer, casi le da infarto, cuando vio al hombre que estaba colocándolo, dándole con el martillo para que entrara, pero si es nuevo. La palabra “chapuz”, en el diccionario dice que en España la palabra significa trabajo por cuenta propia, de corta duración, pero en Guatemala la palabra “chapuz” significa algo mal hecho, cuando alguien es chapucero es alguien que hace las cosas mal. Ese albañil es chapucero, mire cómo dejó ese repello ahí, mire ese carpintero cómo hizo las puertas, mire ese mecánico, mire esa costurera, mire a ese sastre.

Un amigo me dijo  ¿a dónde llevas tu ropa? -A tal parte-. Y fue con ese sastre y le arregló el saco de tal manera que le quedó una manga más larga que la otra. El sastre le dijo suba las manos, al rato para que le quedara bien tenía que caminar todo raro. Por qué, porque era un chapucero. A quien le cortaron el pelo mal alguna vez. Pero a veces los peluqueros hacen un mal trabajo. Hace algunos años yo andaba en gira por Estados Unidos, ya estaba algo peludo, en ese entonces me daba el lujo de estar peludo. Entonces le dije al pastor amigo en Westin Beach mire hermano habrá alguna peluquería aquí, me quiero recortar el cabello. Lo voy a llevar a la mejor peluquería de la Florida, me dijo. Me cortaron el pelo, cuando salí, me habían cortado el pelo con un estilo de Lorenzo Parachoques. Y no estaba de moda el peinado de ahora que por todos lados se dejan los pelos raros. Tuve que venir a Guatemala con mi peluquero tradicional para que me emparejara. Por aquí, porque hay quienes son malos para hacer el trabajo, hacen obras mal hechas. Lo chapuceros aunque saben, hacen todo para salir del paso, hacer todo para salir del paso mata la productividad y la economía.

Un país cuando se echa la fama que todo lo hace malo, ya no vende, ya no le compran en el extranjero, pero cuando lo que hace el país es bueno lo busca la gente. Tenemos que aprender que lo hecho en Guatemala siempre debe ser bien hecho. Lo hecho en Guatemala debe ser bueno, pero todo trabajador en una empresa que hace todo para salir del paso mata la productividad y la economía. No solo empresarial, organizacional sino lo personal. ¿Quién quiere tener a un trabajador que hace las cosas para salir del paso? Nadie. Sin embargo, muchas empresas están llenas de personas sin motivación alguna, sin deseos de hacer las cosas bien y que solo viven para recibir su cheque y se conforman con él. En la oficina usted pide que le fotocopien algo y cuatro horas después usted pregunta por sus fotocopias. No las han hecho. Usted pide llamar y resolver un asunto con alguna persona, a la que le interesa contactar pronto, pasan dos horas y no le conectan. Les piden realizar algo y siempre tienen una famosa excusa.

Cuando estaba estudiando en la escuela primaria, ya por cuarto, quinto año de primaria tenía un compañero de clase que se hizo famoso, porque todos los días tenía una buena excusa para explicar por qué no había llevado la tarea. El rompehielos de la clase. Todas las tardes cuando llegaba el profesor decía: haber Mendoza, por qué no trajo su tarea. Y decía Mendoza: es que fíjese profesor que yo ya la había hecho, pero el pollito saltó a la mesa, hizo popó y entonces se arruinó. Yo no se la quise traer así. Nunca llevó una tarea, pero siempre tuvo una excusa. Para cuando va a estar mi escritura señor Abogado, pues mire, como fue el fin de semana largo, los juzgados cerraron, la otra semana como hubo manifestaciones no pude ir…Siempre tienen una excusa. Los mecánicos para mañana tienen el carro, llega mañana y no está, porque no había repuestos, porque esto pasó. Excusas siempre hay, pero nosotros tenemos que darnos cuenta que trabajar así es matar la productividad. Los empleados más caros para una empresa no son los que más ganan sino los que son los mediocres. Los mediocres son los que los hacen gastar y gastar. Hacen una pared y la hacen fuera de plomo y usted tiene que ir a botarla, aunque le pagó barato a estos trabajadores, le salió el doble de caro porque tuvo que comprar materiales, volver a pagar mano de obra, ¿por qué? Porque son mediocres.

Nosotros tenemos que salir de esa mediocridad. Aquel que hace todo para salir del paso constantemente se excusa y nos cuenta historias dignas de ser convertidas en películas de Hollywood. Su trabajo habla de quien es usted, es su carta de presentación. Hay profesionales de los que yo puedo decir: este profesional trabaja bien, aquel es profesional pero trabaja más o menos. Aquel es un trabajador bueno, este es regular, este es mediocre, este no sirve para nada. La misma gente graduada de la misma universidad, de la misma escuela. Lo que hace diferente a la persona es que haga las cosas bien. Recuerde que cuando usted hace un trabajo usted le pone firma y hasta abajo va a reflejar la clase de persona que es usted. Un Picasso, por ejemplo, famoso pintor, ¿qué va a tener esa pintura en una esquina? Picasso y cuando usted dice es un Picasso, usted dice es un pintura digna de ser observada. Usted sabe que es una gran obra de arte, lleva la firma de Picasso. Ahora si usted le pone firma a lo que hace, no lo van a contratar si lo hace mal. Así que tome nota de este consejo que le voy a dar: Haga las cosas bien desde la primera vez. Si las hace bien desde la primera vez, va a tener tiempo de sobra para sus hobbies, sus deportes, para estar con sus amigos, porque no va a estar repitiendo la obra, el trabajo, una dos, tres y diez veces. Que importante es eso. ¿Cuál es la solución, entonces? Tenga claro el concepto bíblico de cómo debemos hacer todo en esta vida, ya sea su trabajo en una empresa, su servicio voluntario en una congregación, su voluntariado en cualquier organización de ayuda social o todo lo que hace en casa debe reflejar el concepto bíblico de todo lo que se hace bajo el sol.

En primer lugar, todo lo que hacemos, lo hacemos en el nombre del Señor. Si usted va a hacer algo en mi nombre, del Pastor Jorge H. López, la gente espera que usted lo haga de acuerdo a las normas, calidad o a la disciplina o a la personalidad del Pastor Jorge H. López. Ahora yo no soy nada comparado con nuestro Señor Jesucristo y si vamos en nombre del Señor Jesucristo ¿qué se espera de nosotros? Hermanos, que hagamos las cosas bien, bien hechas, que represente bien a nuestro Señor.

Yo quiero decirle que aunque usted no lo sepa, usted es embajador de Jesucristo. Su vecino es embajador, su vecina es embajadora del Señor. Pero si somos embajadores del Señor debemos tener cuidado, porque todo lo que hacemos y todo lo que somos tiene implicaciones y consecuencias en el reino de Dios. Si usted se va de embajador de Guatemala al Japón, la gente va a ver en usted a Guatemala y va a decir: los de Guatemala son gente malhablada, impuntual, malcriada, digna de poco crédito. O al revés, usted va a representar al país. Yo recuerdo la triste historia de un ex presidente guatemalteco que lo bajaron de un avión, porque iba tan borracho que estaba haciendo cosas que daban vergüenza y tuvo la empresa que bajar el avión, aterrizar en otro lado y sacar a ese mal representante de la nación. Hermano, cuando a usted lo sacan de un lado, usted está quedando mal con el Señor. Otros que lo mirarán dirán: ¿y ese es cristiano? ¿así son los de la Fráter? Para  eso mejor sigo igual como estoy. Pero qué gusto me ha dado a través de la vida, he recibido cartas de empresas serias en el país que me dice: recomiéndeme personas de su iglesia, porque hemos visto que las personas que nos han recomendado son gente que no bebe, que es puntual, honrada, que trabaja. Yo digo: Gloria a Dios, hay gente que está representando a Cristo como debe ser representado.

El apóstol Pablo lo puso de la siguiente manera en Colosenses 3:17: Y todo lo que hagan – ¿qué quiere decir todo lo que hagan? Haga pantalones, haga libros, haga pasteles, haga escrituras públicas, haga cirugías plásticas, todo lo que haga-, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. En otras palabras, mañana cuando usted llegue a su taller, a su clínica, a su oficina, a su empresa, su industria, a su finca, a donde llegue déle gracias a Dios y dígale: Señor, gracias porque me has dado este trabajo, esta profesión, este oficio, este negocio, esta empresa Ayúdame Señor a hacer todo en el nombre de Jesús. Y empiece: en el nombre de Jesús, hoy voy a hacer mi trabajo. Todo lo que hacemos, lo hacemos como para el Señor. Usted no trabaja para ningún jefe terrenal, usted trabaja para el jefe de jefes, el Rey de reyes, Señor de  señores, Él es el jefe suyo y aunque no lo está viendo su mero jefe, siempre lo va a estar viendo el Señor. La frase que dicen en los talleres, en las empresas, en las oficinas cuando va entrando el jefe: aguas, aguas, llegó el jefe o aguas, aguas ahí viene la vieja. Porque cuando el jefe está todos son muy ordenados, muy trabajadores, hacen las cosas como debe ser. Yo quiero decirle una cosa, usted piensa que Dios no lo está mirando, está engañado. Dios está presente en todo lugar, no nos podemos engañar, por eso tenemos que hacer las cosas bien, siempre, porque Dios nos está viendo y queremos quedar bien con el Señor.

Nosotros cuando encontramos una persona conocida, reconocida que está buscando algo, tratamos de facilitarle las cosas y atenderle como debe ser, lo malo es que los seres humanos juzgamos por las apariencias, pero el Señor mira el corazón y el no tiene acepción de personas y trata a todos por igual. El jefe nuestro es el Señor, y el cristiano todo lo hará como para el Señor. Todo lo que hacemos los cristianos lo hacemos como para el Señor.

En Colosenses 3:23: en la Biblia Nueva Versión Internacional, arriba del capítulo hay un título y el título de este capítulo es “Normas para una vida santa”, todos hemos oído hablar de las normas  ISO 9000 y hay otras todavía más exigentes y las empresas quieren poner en su publicidad que trabajan según las normas ISO 9000 y eso quiere decir que han pasado por un proceso de certificación en el cual dan fe que esa empresa tiene una calidad total, es una calidad, sin lugar a dudas Yo quiero decirle que antes que existieran las normas ISO 9000 estaban las normas que hizo nuestro Señor Jesucristo y de acuerdo a esas normas para una vida santa nosotros tenemos que vivir, y esas normas de santidad no solo tienen que ver con levantar las manos aquí en la iglesia, lo cual es bueno. No tiene que ver con solo orar, lo cual es bueno. No tiene que ser solo con cantar, lo cual es bueno y necesario, pero la santidad del cristiano se nota en su trabajo.

La Palabra santo viene del término griego hagios que quiere decir diferente. El cristiano es diferente, todos roban en su empresa, usted no roba, porque usted es diferente, usted está bajo las normas de santidad de nuestro Señor. Usted hace su trabajo bien hecho, usted no engaña. Por eso dice Colosenses 3:23: Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor. Mañana por la mañana cuando usted vaya para el trabajo, se  va a levantar probablemente algo cansadón porque hoy, ayer y anteayer que hubo asueto se la pasó comiendo de todo, tiene la panza inflada, a lo mejor no ha dormido bien después de comerse 20 tamales. Usted está algo incómodo, entonces mañana cuando se levante para ir a trabajar puede ser que se levante  desganado, y lo peor es que usted oye por la radio  aquel locutor que dice: Los lunes ni las gallinas ponen, pero allá va usted a poner su tiempo, su esfuerzo en una empresa. Cobre ánimo, todo lo que haga hágalo con ganas, porque no hay nada tan fácil que no se vuelva difícil cuando se hace de mala gana.

Recuerdo la historia de aquel vendedor rutero que después de dos o tres semanas de andar de gira le dice a una señora de un comedor del pueblo: Señora extraño mucho mi casa, hágame un favor, tíreme un par de huevos revueltos salados, tíreme una taza de café frío y pégueme una maltratada.  ¿Por qué? ¿No podemos hacer un par de huevos revueltos de buena gana, una taza de café bien caliente, bien servida? ¿Por qué no atendemos bien a nuestra gente cuando nos necesitan? Recordemos, trabajar de buena gana cómo para el Señor  y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. El que hace el mal pagará por su propia maldad, y en esto no hay favoritismos (Colosenses 3:3:23-25).

Hace más de 30 años leí un libro que se llama “En sus pasos”, el autor se llama Carlos Sheldon, y la esencia del libro se reduce a una frase: “¿Qué haría Jesús si estuviera en mi lugar?”. Imagínese usted, tiene a la señora del cuello y está a punto de darle, porque le saló los huevos otra vez. Pregúntese ¿Que haría Jesús si estuviera en mi lugar? Usted va en el tránsito y alguien vulgarmente le maltrata por la ventana, usted siente la tentación de bajar la ventana, sacar su pistola y darle un balazo. Pregúntese ¿Qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? Usted tiene la oportunidad de estafar a una viejita que lleva su carro a su taller y lo único que tiene que arreglar es una pieza sencilla, ¿Qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? Además qué haría usted si fuera Jesús el que le llevara su carro al taller y le dice: Mira, mi carro está fallando, ¿me lo puedes arreglar? ¿Se lo arreglaría bien a Jesús? ¿Se lo arreglaría tan bien que ni le cobraría? No Señor, cómo te voy a cobrar si sólo era una piececita.

Dice Efesios 6:7-8 “Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre”. Talvez aquí en la tierra usted no reciba toda la recompensa que merezca o cree que merece, pero yo le puedo asegurar que el Señor lo va a recompensar a usted bien, aquí en la tierra y en los cielos, pero cada quien va a recibir la recompensa que merece. ¿Ha oído aquella frase que dice el que la hace la paga, lo que se siembra se cosecha, el que mal hace mal acaba? Tenga cuidado, cada vez que usted atienda a una persona hágalo como que fuera el Señor. Me contaron la historia de un hombre que entró a un restaurante de Escuintla y vio que estaba en una mesa un médico que al que reconoció. Se acerca al cirujano y delante de todos le ha dado una bofetada y por allá cayó el cirujano y todos asustados. Esto es, le dice, por la apéndice que me dijo que me había sacado, me acaban de operar otra vez de la apéndice.

Si usted es médico y quita apéndices, quítelas bien, No solo haga la heridita por fuera, es una apéndice y usted cobrará diez mil quetzales, quince mil quetzales. Tiene que hacer las cosas bien como si fuera para el Señor. Imagínese usted es médico, tiene en su sala de operaciones a Jesús que le dice: Necesito que me opere, ¿cómo operaría usted a Jesús? Con sumo cuidado, con temor y temblor. Por eso es que nosotros tenemos que tratar a todos como si Jesús fuera el que está ahí.

Anote esta frase: “Póngale a todo lo que haga un toque de excelencia”. Una cosa es preparar un almuerzo y otra cosa es preparar este almuerzo con un toque de excelencia. Yo me he sentado a muchas mesas. Hay mesas comunes y corrientes, la mayoría, pero hay algunas a las que me he sentado que tienen un toque de excelencia. Hay personas que se visten y lo hacen con un toque de excelencia, con el perdón de las nuevas generaciones, pero andan fachudos todo el tiempo. Yo recuerdo de niño andar con un pantalón roto era señal de miseria, si usted tenía un pantalón roto era pobre. Usted podía andar con un pantalón viejo, usado, pero no roto. Ahora quiere comprarle un pantalón a su hijo y usted busca el más roto, el más desgastado, el más lleno de parches. Ahora se visten, algunos, al estilo de aquel que le pusieron de apodo caja fuerte, porque solo él sabe la combinación. Mis hermanos, a todo, a nuestro vestuario, a nuestros trabajo, a nuestro servicio al Señor, a todo lo que hacemos, tenemos que ponerle un toque de excelencia. Yo, la verdad, me alegro que en Fraternidad Cristiana de Guatemala hemos aprendido a hacer las cosas bien, además de ponerles un toque de excelencia, por eso cuando la gente viene se asombra de que en un país en vías de desarrollo, como Guatemala, se hagan las cosas tan bien hechas, pero también aquí está Dios y esto lo hemos hecho y todo lo que lacemos lo hacemos en el nombre del Señor y para gloria y honra de nuestro Señor, porque a usted lo tratamos como si fuera el mismo Señor que está entrando aquí.

Y no me importa si usted es rubio o es negro, no me importa si usted es alto o es bajo, es gordo o es flaco, en usted viene la presencia del Señor y por eso le recibimos con los brazos abiertos, con amor, porque usted viene como si el Señor estuviera dentro de nosotros. La excelencia es un deseo continuo por querer hacer las cosas mejor, nunca nos conformamos, siempre vemos qué podemos hacer para mejorar o cómo podemos hacer para que las cosas sean cada vez mejores. Este es el nivel que Dios espera de nosotros, tanto dentro como fuera de la congregación. Es el nivel esperado, es el estándar para los que servimos a Dios. Así que a partir de hoy pregúntese ¿qué dejaré de hacer que no sea excelente en mi trabajo y en mi servicio a Dios? pregúntaselo, ¿qué dejaré de hacer que no sea excelente en mi trabajo y en mi servicio a Dios? ¿Qué comenzaré a hacer para ser excelente en mi trabajo y en mi servicio a Dios? Que tal si a partir de hoy se vuelve diligente, a partir de hoy es puntual. Aquí en la Fráter todo es puntual, eso es parte de la santidad, la puntualidad. Hace apenas una semana estábamos aquí con Explo Music Fest, más de doce mil personas de distintas partes del país, pero a las 6 en punto del día viernes nuevamente se comenzó puntualmente la actividad. He invitado a Presidentes a estar aquí con nosotros y gracias a Dios aquí, han sido puntuales, en muchas otras partes no, pero yo les he dicho con toda sinceridad: nosotros vamos a empezar a tal hora, si usted está ahí va a ser mejor, pero si no está, de todos modos vamos a empezar, así que venga y esté puntual.

Haga todo con excelencia, obedezca a sus jefes de buena gana, a partir de hoy haga todo en nombre del Señor, a partir de hoy haga todo como para el Señor.

Salomón nos da una cita bíblica que sirve como broche de oro para cerrar este tema, Proverbios 22:29: “¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie”. ¿Quiere usted que sus hijos sean gente que se codea con reyes, que nunca sean un Don Nadie? Pues enséñeles la ética cristiana del trabajo, la cual no es solo privilegios, también es responsabilidades. Qué importante es que nosotros empecemos hoy. Ya no desperdicie su vida al máximo, jamás vuelva hacer algo para salir del paso, haga todo con excelencia como para el Señor.

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