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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Hoy es la segunda entrega de la serie que iniciamos la semana anterior que se llama ¿Cómo desperdiciar su vida al máximo? El objetivo es que aprovechemos nuestra vida al máximo. Moisés escribió un salmo, es el Salmo 90 y en el versículo 10 nos dijo que por mucho que vivamos, “si somos de los más fuertes viviremos 80 años”, aunque  todo es molestia y cargas y trabajo, pero lo importante es que él dice que la vida es breve, muy breve y pronto pasa. Si usted no cree que su vida ha pasado rápido, mire una foto de cuando era bebe y una foto de cómo está ahora. La vida pasa y con ella pasamos todos, el tiempo pasa y por eso dice el adagio popular: “El tiempo perdido hasta los santos lo lloran”, así que no hay que perder el tiempo, no hay que desperdiciarlo, tenemos que aprovecharlo al máximo para que podamos ser gente que disfruta, que aprovecha y que triunfa en la vida.

Pablo, el apóstol, nos aconsejó en Filipenses 3:13-14: Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. El primer elemento clave para desperdiciar su vida al máximo es no olvidar el pasado. Usted sigue recordando sus fracasos, sus ofensas. Si usted sigue recordando el daño que sufrió de niño, de joven, si sigue pensando, va a pasar toda la vida obsesionado, fijo, buscando ese momento de hace muchos años. Y ese pasado le va a agriar el presente y le va a destruir el futuro. Tiene que olvidar su pasado, sobre todo. Tenemos ahora la oportunidad de ver el elemento, el enemigo número 2 que nos hace desperdiciar nuestra vida al máximo. Y ese, me inspiro en Juan14:12 dice: Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.

Me impresiona que Jesús haya dicho semejantes palabras, el que cree en mí, ¿cuántos creemos en Jesús?, quiere decir que llenamos la primera condición: La fe. Creer, la fe es llamar las cosas que no son como si fueran. La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. Creer es importante en la vida para poder triunfar, porque sin fe es imposible agradar a Dios. Así que debemos soñar grandes sueños y trazar grandes planes. En base de lo que Jesús dijo: las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.

Alexander Graham Bel, quien tenía algunos parientes con problemas de sordera  empezó la manera de  mejorar la comunicación y se encontró en 1,876 con la realización de su sueño. Inventó el teléfono. Hoy la mayoría tenemos teléfono. Thomas Alva Edison soñó con poder tener algo que iluminara las calles y las casas por las noches. En 1,879 inventó la bombilla eléctrica incandescente. Hoy todos tenemos luz ahora, hay bombillas en abundancia. Mire, gracias a este sueño, no crean que fue fácil, que lo soñó y lo realizó inmediatamente. Tuvo que trabajar mucho tiempo, intentó una vez, intentó dos veces, tres veces, mil veces hasta que alguien se atrevió a decirle: mire don Tomás, no cree que ya debería de dedicarse a otra cosa. Y Él le dijo: no, ya sé mil veces de cómo no se hace. Ahora vamos a probar otra y le resultó.

Henry Ford soñó con una carreta que no fuera jalada por caballos sino que algo dentro de ella la impulsara y no con vapor como ya existía, sino por medio de la combustión. Además él soñó con producir un vehículo  que pudiera comprar la mayoría de la gente. Y así surgió el modelo T en 1,908, todos eran de color negro. Y ahí estaba él produciendo esos vehículos para que todos pudieran comprar. Hoy en día, gracias a esos sueños, todos tenemos carros más bonitos que el modelo T, por supuesto.

Alguien soñó con tener un teléfono sin cabe, inalámbrico y eso se ha desarrollado a tal extremo que ahora la mayoría tenemos un celular. Todos vivimos ya prendidos al celular, hasta los abuelitos hemos aprendido. Ahora nos dan unos teléfonos que tienen internet, tienen Google, tienen  computadora, calculadora, agenda, lo único que no tienen es  saldo. Pero de todo tienen. Alguien soñó con tener un inodoro dentro de la casa. Miren mis hermanos ¿cuántos conocieron la época en la que todavía no había inodoro dentro de al casa? Eso de no tener inodoro adentro de la casa, eso era una hazaña cuando usted en la noche estaba verdaderamente urgido de ir al excusado, le decíamos acá, usted siempre pedía favor que alguien lo acompañara y nadie lo quería acompañar. Y ahí iba usted con su candelita, con su linterna caminando, al menos en la casa donde yo me crié el excusado quedaba como a 30 metros de la casa, entre árboles, malezas, entre todo. Usted iba caminando sobre todo de niño, usted se imaginaba espantos, era una cosa tremenda eso. Pero ¿cuántos se alegran que ahora tengamos inodoros adentro de la casa? Qué bendición, démosle un aplauso a esos inventores. Qué sueños más bonitos que nos favorecen a todos. Alguien dijo que ya era tiempo que existiera agua para bañarnos adentro de la casa, en vez de ir acarrear al río. Inventaron la tubería, inventaron la manera que por gravedad hacer llegar el agua, inventaron las bombas, y todo eso, porque soñaron. Hoy tenemos en nuestra casa lavamanos, lavaplatos, regadera, inodoros, sistemas de riego, etc. Alguien soñó con no dejar que las aguas negras a flor de tierra y ahora existen los drenajes y todo es más limpio, se evitan muchas infecciones cuando las aguas servidas son bien  canalizadas y además que tengan tratamiento para que puedan llegar a los ríos sin tanta contaminación.

Alguien soñó con tener una iglesia cristiana para la familia, que fuera un modelo para Latinoamérica, que no fuera sostenida por el extranjero sino que fuera autosostenible y así surgió Fraternidad Cristiana de Guatemala, que está sirviendo a miles  dentro y fuera del país. Todo empieza con un sueño. Sí, yo he soñaba desde muy joven con ver una iglesia cristiana prosperada, influyente, recta, íntegra y creo que Dios nos ha permitido empezar a verlo, porque yo tengo fe de que usted es una persona que con la ayuda del Señor será prosperada en todas las cosas, será influyente en la sociedad y hará el cambio que necesitamos en Guatemala. Todos nosotros tenemos que hacer el cambio. Para la gloria de Dios será diferente.

Dios mismo soñó con su creación, Dios mismo empezó a hablar con la Santísima Trinidad y se empezó a decir: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, Dios mismo descendió a la tierra y vio que era un caos. Génesis 1:1-2 dice: Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. La tierra era un caos total,  las tinieblas cubrían el abismo,  y el Espíritu de Dios iba y venía  sobre la superficie de las aguas. ¿Por qué se movía el Espíritu de Dios sobre las aguas? Porque estaba soñando con una creación perfecta, balanceada, hermosa y ¿sabe lo mejor? Usted es fruto de ese sueño del Señor, usted es creación de Dios.  Dígale a su vecino: ámese a sí mismo, porque Dios lo ama a usted también, usted es creación de Dios, ya no se ponga en el espejo a decir: por qué soy tan feo. Dios quiso que usted fuera así, para Dios usted es bonito, todo padre mira a su niño, por feo que sea, exclama tan lindo mi nene, se parece a mí.

El arquitecto del universo tuvo en su mente el diseño, la creación y los planos de todo lo que vemos acá y lo hizo realidad. La pregunta ¿es usted un gran soñador, ha tenido un sueño que ha realizado alguna vez, ha pensado en algo? Todos los niños cuando son niños sueñan y es importante: sueñe grandes sueños, trace grandes planes. Soñar es imaginar que las cosas son distintas a como son en la realidad. Es ver de antemano lo que deseamos alcanzar.

Todo el mundo conoce  ahora del Mundo de Disney, el famoso Disney World, la primera palabra en inglés que aprenden todos en el extranjero y todos quieren ir. Cuando lo inauguraron alguien que estaba hablándole a la gente dice: qué lastima que Walt Disney no pudo estar presente aquí para ver su sueño hecho realidad. Cuando pasó la esposa a hablar dijo: “Yo les quiero corregir algo que acaban de oír: nosotros estamos viendo realizado el sueño de Walt Disney, él siempre lo tuvo claro en su mente y lo vio en su corazón”. Eso es soñar, es imaginar lo que va a hacer y luego se hace una realidad. Por eso es importante que todos tengamos grandes sueños.

Pero hay un peligro que los soñadores enfrentan. Y es que sueñan pero no actúan. No basta con soñar, todos podemos soñar, pocos podemos ejecutar. Ser soñador y no ejecutores es el gran problema de la mayoría. Aunque los sueños -podemos decir- son la primera creación, pues toda hazaña comenzó en la mente de una persona. No serán más que sueños si no se lleva a cabo la segunda creación, la de este mundo real. De la mente hay que pasar a la obra, a la acción. Una fe sin obras, dice Santiago, está muerta. Por eso hay que creer, pero también hay que actuar para que los sueños sea hagan una realidad. Podemos soñar con algo, pero soñar y seguir soñando sin nunca actuar es un peligro para los soñadores.

Llegamos entonces a identificar ahora al segundo enemigo que nos lleva a desperdiciar nuestra vida al máximo: la falta de acción. No basta con soñar, hay que actuar. Usted sueña con verse esbelto, actúe, coma menos, ejercítese más, duerma mejor, tome acción. No basta con soñar, hay que actuar. Me impresiona la noticias que leí recientemente de un hombre llamado Johan Weavers de 60 años, exitoso, de una gran compañía constructora, pero ha pasado en los últimos años construyendo un arca idéntica en tamaño a la que construyó Noé.  Cuando usted lee en Génesis capítulo 6:15 sobre el arca dice: Dale las siguientes medidas: ciento cuarenta metros de largo, veintitrés de ancho y catorce de alto. Hazla de tres pisos. Es grande, 140 metros es del extremo de la pared que está detrás de la plataforma al otro extremo.  Esta es un arca, pero es un arca de salvación en vez de animales tiene personalidades, gente muy buena, muy hermosa. El arca fue un sueño que Dios le puso en su mente para salvar a la humanidad. Y ahora dice el artículo: Noé sentiría envidia de esta arca. Está en Holanda, Weaver empezó a soñar con un arca en  1992, su esposa Bianca, oficial de policía, se opuso a la idea, no se extrañe que su mujer se oponga a veces. Dijo que no, pero para el 2004 había construido un arca más pequeña de 69 metros de largo. Ahora ya construyó una de 135 metros de largo y dice que no se trata de dinero, es para decirle a la gente que hay  Biblia y que cuando la abres hay un Dios, él va a tener en esta arca animales vivos,  panoramas y salones de conferencias para hablar del Señor. ¿Qué tiene el día de hoy? Un arca con animales vivos para que la gente pueda ver que Dios existe y hablarles del Señor, qué hermoso es lo que pasa.

A mí me impactó lo que ocurrió el 28 de agosto de 1963, yo tenía apenas trece años y pocos meses de edad, esto ocurrió en nuestra vida, en nuestro tiempo, en nuestra historia. Se llevó a cabo una marcha multitudinaria en Washington DC Estados Unidos, una marcha como jamás se había llevado a cabo, todo por el sueño de un pastor evangélico, el reverendo Martin Luther King Jr. Dio un discurso que ha resonado en los oídos de todos por todos estos años. A mí me impresiona una porción de ese discurso, todo muy bueno, pero no me da tiempo leérselos todo y dice: “Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño, es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano. Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo. Afirmamos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales. Sueño que un día en las rojas colinas de Georgia los hijos de los antiguos esclavos y de los hijos de los antiguos dueños de esclavos se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad. Sueño que un día, incluso el Estado de Missisipi, un Estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán, un día, en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel sino por los rasgos de su personalidad. Hoy tengo un sueño, sueño que un día el Estado de Alabama, cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un ciclo donde los niños y niñas negras puedan unir su fe con la de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas. Hoy tengo un sueño, sueño que  algún día los valles serán cumbres y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados y la gloria de Dios será revelada y se unirá todo el género humano”. ¡Qué sueño tan grande! Soñó tanto que, ¿saben ustedes de qué color es la piel del Presidente de los Estados Unidos de América hoy? Esto es soñar en grande y nosotros tenemos que soñar que Guatemala será un país lleno de justicia, lleno de valores y de prosperidad.

Soñemos. Han soñado los antiguos hombres y han soñado los hombres de hoy y estamos viendo sus sueños hechos realidad. Ser grandes soñadores, pero pobres realizadores es desperdiciar la vida al máximo. Quien solo vive soñando morirá soñando, pero nunca hará realidad nada. Aunque soñar es algo que todos debemos practicar, porque soñar es el inicio de toda hazaña, debemos esforzarnos por hacer de nuestro sueño una realidad, de lo contrario somos soñadores que morirán soñadores sin ver nunca más sus sueños. ¿Qué hubiera pasado si Dios siguiera soñando con su creación? ¿Qué hubiera pasado si Tomás Alva Edison siguiera soñando con su bombilla? ¿Qué hubiera pasado si Alexander Graham Bell siguiera soñando con el teléfono? ¿Qué hubieras pasado si Henry Ford siguiera soñando con el modelo T? ¿Qué hubiera pasado si su servidor, el Pastor Jorge H. López, siguiera soñando con la Fraternidad Cristiana de Guatemala? Tenemos que soñar, pero también tenemos que realizar, ejecutar, actuar.

Porque ser un gran soñador y un pobre realizador es desperdiciar la vida al máximo, porque los grandes soñadores y pobres realizadores se la pasan hablando de sueños. Usted seguramente conoce a alguien. Yo conozco gente y gente que ya murió inclusive, y cada vez que me sentaba a platicar con ellos me platicaban de sus grandes proyectos, de sus sueños, de que podrá hacerse este tipo de trabajo, podría hacerse este tipo de proyectos y tenían ideas, ideas. Una idea vale un dólar, realizarla puede llegar a darle un valor de millones, de millones, pero no basta con la idea, hay que realizarla, tenemos que ponerle acción., porque aunque sabemos que la vida es breve nos decimos todavía hay tiempo, usted ya con 80 años y todavía dice todavía hay tiempo. Usted con 20 años y todavía dice que hay tiempo. He visto morir a la gente joven y la he visto morir vieja, pero usted no piense que todavía hay tiempo, esa es uno de los aromas más efectivos que tiene el diablo para paralizarnos y destruirnos, hacernos creer que todavía hay tiempo.

Un día Jesús le dijo a sus discípulos ustedes dicen y piensan que falta mucho tiempo para la cosecha, pero yo les digo: Ya no hay tiempo, los campos están blancos y hay que ir a cosechar. En la época de cosecha, en esta época estamos todos, hermanos, muchos han sembrado con su sangre el Evangelio en esta tierra y en el mundo entero. Muchos han hecho sacrificios para que la semilla del Evangelio caiga en el corazón de la gente y ahora están esperando que usted y yo lleguemos a decirles: cree en Jesucristo, Él te hará tener una vida diferente, una vida nueva, pero a la hora de la cosecha no hay tiempo que perder, todos tenemos que actuar, de lo contrario, la cosecha se pierde. Tenemos que tomar acción. Los años aunque sean muchos, como leímos en el Salmo 90:10, pronto pasa y con ellos pasamos nosotros y ¿qué estamos haciendo con nuestra vida, qué estamos haciendo con el hoy? Definimos qué queremos lograr, pero no cómo lo vamos a lograr. Yo quiero tener mi casa propia, ya sabemos qué quiere, pero cómo lo va a lograr. Yo quiero graduarme de la universidad, sí, ya sabemos qué quiere, ahora dígame cómo lo va a lograr. Queremos evangelizar a nuestro vecindario. Si, ya me dijo qué quiere, pero ahora dígame cómo lo va a lograr. El qué viene antes del cómo, pero tenemos que saber cómo hacer las cosas.

Tenemos que aprender a definir cómo lo vamos a lograr. Es importante que definamos esta gran verdad, si no definimos el cómo, haremos realidad nuestro sueño paso a paso, seremos grandes soñadores que morirán simplemente como grandes soñadores. Como un conocido predicador internacional que me dijo un día: -Cuándo vienes a predicar a mi congreso-. Por qué, le dije, si tú tienes invitados, gente muy conocida. Si, me dijo, todos vienen a hablar, pero solo tú podrías venir a demostrar. Una cosa es hablar y otra cosa es demostrar, una cosa es hablar de iglecrecimiento, otra cosa es hacer crecer una iglesia. Una cosa es hablar de prosperidad, otra es demostrarla, una cosa es hablar de servicio, otra es servir. Una cosa es hablar de humildad, otra es serlo. Por eso es que tenemos que pasar nosotros del dicho al hecho, porque del dicho al hecho hay mucho trecho.

Tenemos que pasar de la fase de soñar a la fase de accionar. Desperdiciamos nuestra vida, porque no establecemos una fecha específica para comenzar y continuar hasta terminar. Los estudiantes de la Facultad de Liderazgo y a los estudiantes del Liceo Bilingüe fraternidad Cristiana de Guatemala, les he dicho que hay que comenzar, hay que continuar y hay que concluir. No se trata solo el tener el Génesis hay que tener el Apocalipsis, hay que saber cómo comenzar, continuar hasta terminar. Nos vemos, a veces, abrumados en la falacia de estar ocupados en muchas cosas, en muchas actividades, pero lo que importa no es que hagamos mucho sino que concluyamos algo, que terminemos algo, que podamos decir: consumado es, lo que me dijiste Señor que hiciera, lo que me mandaste hacer lo hice, por eso las palabras de Jesús en la cruz del Calvario son: consumado es, he terminado la obra.

Las palabras de Pablo dicen: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe, pero eso implica tener un plan y una estrategia. ¿Cuándo se va a casar? Esa es la pregunta del millón para los que están de novios. A la novia le da pena decirle, el novio ni se atreve, y el papá a veces lo sugiere. ¿Cuándo se van a casar? Después de quince años de novio, ¿no creen que sería bueno? he pensado en alguna fecha. Cuando usted establece la fecha del matrimonio, entonces establece el programa de actividades. Un día cuando estábamos en este proceso de construcción les dije: bueno señores, ya llevamos cinco años haciendo esto, tenemos que poner una fecha para inaugurarlo, esté como esté. Establecimos el 27 de mayo que caía domingo, el 26 es el día de mi cumpleaños, para que no se me olvidara la fecha. Gracias a Dios llevamos cuatro años aquí, sin deber nada a nadie, porque eso decidimos: no deber a nadie nada.  Ponga fecha, establezca el cuándo, disponga cuando lo va a realizar. Recuerde que la historia nos enseña que tener visión es alguien que está dispuesto a comprometerse con la acción. El liderazgo de visión se compromete con la acción, a lo cual se le llama misión, tenemos que actuar. Así que cuándo quiere aprender otro idioma, cuándo va a empezar. Así que la solución para este enemigo de soñar sin realizar se reduce en una palabra: acción.

Vamos a Nehemías 2:1-18: Un día, en el mes de nisán del año veinte del reinado de Artajerjes, al ofrecerle vino al rey, como él nunca antes me había visto triste,  me preguntó: — ¿Por qué estás triste? No me parece que estés enfermo, así que debe haber algo que te está causando dolor. Yo sentí mucho miedo y le respondí: — ¡Qué viva Su Majestad para siempre! ¿Cómo no he de estar triste, si la ciudad donde están los sepulcros de mis padres se halla en ruinas, con sus puertas consumidas por el fuego?  — ¿Qué quieres que haga? —replicó el rey. Encomendándome al Dios del cielo, le respondí: —Si a Su Majestad le parece bien, y si este siervo suyo es digno de su favor, le ruego que me envíe a Judá para reedificar la ciudad donde están los sepulcros de mis padres. -Ahí está el qué, ¿qué querías Nehemías? Reedificar la ciudad donde está el sepulcro de sus padres: Jerusalén-. — ¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo regresarás? — (Ahí empezó el rey a pedirle el cronograma), me preguntó el rey, que tenía a la reina sentada a su lado. En cuanto le propuse un plazo, el rey aceptó enviarme. Entonces añadí: —Si a Su Majestad le parece bien, le ruego que envíe cartas a los gobernadores del oeste del río Éufrates para que me den vía libre y yo pueda llegar a Judá; y por favor ordene a su guardabosques Asaf que me dé madera para reparar las puertas de la ciudadela del templo, la muralla de la ciudad y la casa donde he de vivir.  El rey accedió a mi petición, porque Dios estaba actuando a mi favor. Cuando me presenté ante los gobernadores del oeste del río Éufrates, les entregué las cartas del rey. Además el rey había ordenado que me escoltaran su caballería y sus capitanes. Pero al oír que alguien había llegado a ayudar a los israelitas, Sambalat el horonita y Tobías el siervo amonita se disgustaron mucho.  Tres días después de haber llegado a Jerusalén, salí de noche acompañado de algunos hombres, pero a ninguno de ellos le conté lo que mi Dios me había motivado hacer por Jerusalén ( No sea boca floja, no cuente rápido todo lo que quiere hacer a todo el mundo, defina bien, investigue bien, esté seguro y entonces actúe). La única bestia que llevábamos era la que yo montaba. Esa noche salí por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y la puerta del Basurero. Inspeccioné las ruinas de la muralla de Jerusalén, y sus puertas consumidas por el fuego. Después me dirigí hacia la puerta de la Fuente y el estanque del Rey, pero no hallé por dónde pasar con mi cabalgadura. Así que, siendo aún de noche, subí por el arroyo mientras inspeccionaba la muralla. Finalmente regresé y entré por la puerta del Valle.  Los gobernadores no supieron a dónde fui ni qué hice, porque hasta entonces no había dicho nada a ningún judío: ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los gobernadores ni a los que estaban trabajando en la obra. Por eso les dije: —Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por el fuego. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya nadie se burle de nosotros!  Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho. Al oír esto, exclamaron: — ¡Manos a la obra! Y unieron la acción a la palabra.

Y unieron la palabra  a la acción. Por eso Nehemías es recordado por los siglos  dentro de la Biblia como el gran reconstructor de Jerusalén, porque no se quedó en bla, bla, blan, bla. Póngale acción a la palabra, deje de hablar solamente, póngase a hacer. Hay algo importante en la acción: fe es acción. Fe no es solamente teoría, no es solo predicación, la fe es acción y cuando pasamos a la acción empezamos a ver cosas grandes. La solución para todo soñador que solo sueña y nunca actúa  es unir la acción a la palabra. Sueñe y luego diga: actuemos, manos a la obra. Me gusta que la historia de la iglesia del Nuevo Testamento esté en el libro de ¿Sueños de los apóstoles? ¿Los planes de los apóstoles? ¿Las sesiones de los apóstoles? ¿Los congresos de los apóstoles? ¿Los seminarios de los apóstoles? ¿Cómo se llama ese libro? Hechos de los Apóstoles. Obras son amores y no buenas razones decimos en nuestro hablar común y corriente. Hechos de los Apóstoles.

Tenemos que pasar del dicho al hecho. Ya no sueñe con lograr algo en las cuestiones de esta tierra, porque hoy ya no es tiempo de soñar, es tiempo de actuar. Usted sueña con tener un hijo algún día, empiece ya. Usted sueña con estudiar y graduarse algún día, empiece a estudiar ya, porque lo único que usted tiene es hoy, mañana quien sabe. Qué cosas sueña en esta tierra: poner un negocio, comprar su casa, ocupar un mejor puesto en la empresa, sueñe pero una la acción a la palabra y esfuércese día a día por alcanzar sus sueños buscando siempre, primero, el reino de Dios y su justicia, sabiendo que todo lo demás vendrá por añadidura. ¿Cuántos creen que Jesús dijo algo correcto ahí? Busquen primero el reino de Dios y su justicia y las demás cosas, ropa, vivienda, comida, todo lo demás vendrá por añadidura. Ya no sueñe con entregar su vida a Jesús, hoy es el día de hacerlo. Hay quienes han pasado años dentro de una iglesia diciendo algún día voy a entregar mi vida a Cristo, Algún día me voy a convertir al Evangelio, algún día voy a pedir perdón por mis pecados y ese día nunca llega, porque cuando usted dice usted es un proclastinador (hábito para postergar actividades o situaciones, todo a última hora), un negligente, un dejado y cuando usted es proclastinador pospone lo que va hacer. Lo que se pospone nunca se hace. La tarea que más nos cuesta hacer es la que nunca empezamos. Dentro de un año usted se va a lamentar no haber comenzado ahora. Por eso es importante accionar diligentemente y empezar lo más pronto posible.

Quizás usted diga: todavía no estoy listo, tal vez en un futuro, algunos dicen es que soy muy joven, quiero disfrutar en el mundo, quiero pasar mis noches en la Zona Viva, quiero ir a las Discos, quiero estar probando todas las drogas que hay, quiero tener mil mujeres, o quiero tener mil hombres o quiero viajar y tener una vida de placer y darle lugar al hedonismo en la vida. Cuídese, porque hay quienes son miembros del club de los hombres del mañana, de aquellos que siempre dicen mañana. Jamás hacen nada  hoy. Si usted dice hoy no quiero entregarle mi vida a Cristo, mañana sí. Jamás lo hará. Hoy es el día de salvación, dice la Escritura. Hoy es el día aceptable. Hoy es cuando tenemos que decirle a nuestra madre: feliz día madre, no espere el 10 de mayo, puede ser que ella se muera el 15 de febrero, hoy es el día, ahora es cuando. Ya no sueñe con algún día ser un verdadero cristiano consagrado a Dios. Hoy es día de consagrarse y servirle. Algún día voy a dejar de practicar este pecado. La gente que me habla me dice: un día de estos podemos juntarnos pastor. Saco mi agenda y le digo: qué día, porque “un día de estos” nunca llega. Establezca la fecha y empiece a actuar. Algún día voy a  consagrarle mi vida al Señor por completo, algún día voy a tener tiempo para servir en la congregación.

Conozco a un servidor que me invitó un día a una reunión de un grupo de personas que padecen esclerosis múltiple, él también estaba sufriendo la enfermedad. Se fue a un retiro de los que hacemos y ahí decía: Yo no puedo servir al Señor porque estoy muy adolorido, ando con muletas. Para mi sorpresa un día, lo vi parado recibiendo a la gente en una puerta del Auditórium de la Calzada Roosevelt, estaba con su uniforme y con sus muletas. Si espero, dijo él, que algún día se me quiten los dolores, quizá se me quiten, quizás no, pero voy a empezar a servir al Señor ya. Últimamente, de eso ya hace muchos meses, lo veo sirviendo sin muletas, sin dolores, porque decidió comenzar a servir a Dios nuestro Señor. Algún día voy a asistir a una célula, algún día voy a empezar a diezmar. Cuando usted lo decida quizás ya estará desempleado, su negocio estará quebrado. Ahora es cuando usted debe ser fiel diezmador y asegurar que Dios abra las puertas de los cielos para bendecirle. Algún día voy a empezar a leer la Biblia, algún día voy a estudiar en la Facultad de Lideradazo, algún día, algún día… ¡hoy es el día de unir la acción a la palabra!

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…