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La esencia de prédicas para leer en menos de 5 minutos…

Un conocido autor y predicador del Evangelio produjo un video sobre ciudades transformadas e hizo famosa, en un gran sector de la Iglesia alrededor del mundo, una ciudad guatemalteca, por los cultivos que tiene, las verduras extraordinariamente grandes. El Huerto de América, Almolonga, se hizo famosa por las grandes zanahorias, grandes verduras, y eso nos ha puesto en el mapa mundial. A donde quiera que viajo me preguntan si es cierto eso. Bueno, casi todo es cierto les digo, las verduras son grandes, que ya no hay bolos y cantinas no es cierto, todavía hay unos cuantos borrachos, pero la obra del Señor ha crecido grandemente ahí.

Sembrar es un oficio que todavía practican miles de personas en nuestro país. Pero una cosa es sembrar la semilla en una buena tierra como la de Almolonga y otra cosa es sembrar la semilla en una tierra comos la que está en Masaya, Nicaragua, y en el corredor seco de Guatemala, donde es puro talpetate, arena que cae a la tierra y se endurece, es una palabra real. Usted no puede sembrar zanahorias como las de Almolonga sobre una arena endurecida. Los predicadores somos sembradores y por eso a veces se ilustra al maestro y al predicador como un sembrador que carga su bolsa regando la semilla. El mismo maestro le puede enseñar a la misma congregación año tras año. Habrá quienes darán fruto, mucho fruto, y otros nunca van a  dar ni lástima.

¿Dónde estuvo el problema? ¿En el predicador? ¿En la semilla o en la tierra? El problema no está en la semilla, a veces es el padre el que siembra semillas en el corazón de sus hijos, pero tienen un corazón tan endurecido que esa semilla no penetra, no germina, no produce. Así como la semilla tiene que ser buena y el sembrador tiene que ser bueno, también el corazón de quien recibe la enseñanza tiene que estar preparado. Por eso es tan importante que nosotros nos demos cuenta que el Evangelio de Jesucristo es poderoso. El Evangelio tiene mucho poder.

Pablo escribió en Romanos 1:16 “A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles”. Yo puedo dar testimonio de que el Evangelio tiene poder para salvación. Gracias al evangelio del Señor yo he sido salvado ¿cuántos han sido salvados gracias al evangelio del Señor? El Evangelio es poderoso, aquí tenemos a muchas personas que fueron transformadas de una forma extraordinaria. Yo puedo señalar, por ejemplo, aquí tengo en primera fila al hermano Edgar Solórzano, ya tiene más de 70 años, pero cuando él vino al conocimiento de Cristo había pasado por situaciones muy difíciles. Hoy ya es un empresario que se retiró de una gran empresa que le tocó fundar y ahora está fundando otra. A los 74 años, pero todo eso producto del evangelio, él nos ha contado su testimonio, cómo tuvo que vivir de niño a veces comiendo de los basureros, a veces viviendo con las prostitutas, a veces dominado por el alcoholismo, pero Dios llevó el Evangelio a su corazón y lo hizo un hombre nuevo. Ahora es un predicador y anciano de la iglesia, lo ve usted y no puede creer que Dios lo haya hecho, porque el Evangelio es todo poderoso, hace milagros.

Si, ahí tengo a otro hermano que me cuenta que cuando era niño lustraba zapatos, pero ahora lustra su carro nuevo, ahora preocupado por alquilar sus casas porque tiene varias, Dios lo ha bendecido, lo ha prosperado. Aquí hay gente que Dios ha transformado, gente que estaba atada por las drogas y el Evangelio llegó y lo liberó de las drogas. Gente que estaba atada por el rencor, la rencilla, la ansiedad, el pleito con la familia, pero el Señor llegó con el Evangelio y les transformó y les hizo nuevos, por eso yo no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree. Lo único que tiene que hacer usted es creer. Si usted cree, Dios puede liberarlo. He conocido gente acá que ha venido con unas deudas horribles, con todo embargado y algunos con todo perdido, pero aquí el Señor les ha transformado, porque el Evangelio es poder. La semilla del Evangelio es buena, el problema es el corazón de quien recibe la semilla. La tierra tiene que estar bien preparada para que esa semilla haga una obra maravillosa en nosotros.

En Lucas 8:1-15 encontramos una historia que Jesús contó, a mí me impresiona el estilo de predicar de Jesús. No se complicaba la vida, hacía mensajes sencillos, de cosas conocidas para su auditorio y luego de ahí les enseñaba las profundidades bíblicas que necesita uno conocer. Y dice: “Después de esto, Jesús estuvo recorriendo los pueblos y las aldeas, proclamando las buenas nuevas del reino de Dios. Lo acompañaban los doce, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, a la que llamaban Magdalena, y de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes; Susana y muchas más que los ayudaban con sus propios recursos.

¿Quiénes eran las personas que sostenían a Jesús y a sus discípulos en el ministerio? Principalmente las mujeres. Dios bendiga a las mujeres, como que son más generosas, los hombreas somos más agarrados, la mayoría de mujeres son más generosas como que la maternidad las hace ser más desprendidas. Ahora si usted es la excepción, señora, más vale que le pida al Señor que la haga más generosa. Versículo 4: De cada pueblo salía gente para ver a Jesús, y cuando se reunió una gran multitud, él les contó esta parábola: Un sembrador salió a sembrar. Al esparcir la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron. Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad. Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron. Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno. Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»

Hasta ahí una historia comprensible para cualquier campesino, para cualquier sembrador. Sale a sembrar, parte de la semilla cae junto al camino, la pisotean y se pierde. Parte cae junto a piedras, crece rápido, pero luego se quema . Y parte sale y cae entre espinas y las espinas la ahogan, pero  luego otra parte cayó en buena tierra y produjo mucho fruto. Ahora yo quiere recordarle: la semilla es la Palabra de Dios. El sembrador en la parábola es Jesús predicando la Palabra, la tierra somos nosotros. Todos somos tierra. La Biblia dice que Dios creó al hombre del polvo y cuando se muere dice que el espíritu vuelve a Dios y el cuerpo vuelve al polvo. Así que la parábola se aplica muy bien a nosotros. Somos polvo. No se haga la gran cosa, porque usted es un montón de polvo caminando, aparte que nos cae polvo somos polvo. Y en ese polvo que somos Dios tiene enterrado un gran tesoro, es el tesoro de Su Palabra.

Luego sus discípulos, versículo 9, le preguntaron cuál era el significado de esta parábola. A ustedes se les ha concedido que conozcan los secretos del reino de Dios —les contestó—; pero a los demás se les habla por medio de parábolas para que aunque miren, no vean;  aunque oigan, no entiendan. Éste es el significado de la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Los que están junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven.

Tenga cuidado, “porque el ladrón no viene más que a robar, matar y destruir: yo he venido para que tengan vida y la tengan en  abundancia (Juan10:10)”. Usted oye la Palabra, yo predico aquí y les digo “traigan íntegro los diezmos para los fondos del templo y que haya alimento en mi casa, pruébenme ahora en esto y verán si no derramo bendiciones sobreabundantes sobre su vida”. Y usted lo oye y dice esto es Palabra de Dios, yo quiero bendiciones sobreabundantes, todos queremos bendiciones sobreabundantes y lo oímos y que bonito, la semilla llegó a nuestro oído, pero luego viene el diablo y nos roba la semilla y nos hace pensar: hombre, no seas bobo no des el diezmo, eso es para que el pastor se compre un su tacuche nuevo, no des el diezmo, mejor gastalo en tu viaje a Disney y usted empieza a recibir el ataque del enemigo que le roba la semilla. Usted la recibió, pero ¿por qué no produjo fruto?, porque el diablo se la robó. Usted habló con su familiar y le dijo: qué estás pensando, no hombre, eso no es así y por más que la semilla se siembre en usted una y mil nunca va a crecer y nunca va a ser salvo, porque el diablo le roba ese mensaje bueno que el Señor  está dando.

El Señor viene y lo trae y le  siembra la semilla que dice: No robarás. Pero otro día temprano usted está en su trabajo y tiene la oportunidad de robar y se clava lo que puede. Después leemos en el periódico que lo agarraron con una banda de extorsionadores, porque si usted no se cuida, el enemigo lo va a llevar paso a paso hasta el extremo que oye, pero no da fruto.

Luego dice en el versículo 13: Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Éstos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba. Ser cristiano no es fácil, Jesucristo dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz cada día y sígame. Un hermano tuvo un sueño y soñaba que todos los seguidores de Cristo llevaban una cruz en el hombro, caminando pesadamente cada uno con su cruz. Y de repente dijo: mi cruz ya pesa mucho, le voy a cortar un pedazo. Caminó otro poco y luego dijo: todavía pesa mucho, le voy a cortar otro pedazo. Al rato llevaba una como que era de la Cruz Roja. Y cuando llegaron a un abismo, el Señor les dijo: Todos los que tienen su cruz póngala de este lado al otro y pasen al cielo.

Yo quiero decir una cosa. No hay cielo sin cruz, no hay gloria sin calvario. Todos los grandes beneficios del cristiano van amarrados a la prueba. La Biblia dice: La prueba de nuestra fe que es mucho más preciosa que el oro. Usted que cree, por ejemplo, que Dios proveerá todo lo que nos falta. ¿Qué es lo que pasa entonces? De pronto usted se encuentra sin plata y necesita saber si de veras Dios provee. Viene la prueba. Usted viene aquí un domingo, oye la Palabra del Señor, pasa al frente, se convierte, cree. Lo llevamos a la Sala, allá le entregamos un obsequio, yo le hablo a través de un video y le doy consejos básicos iniciales, lo iniciamos en los caminos del Señor. Y usted  sale contento, creyó, pero cuando llega a su casa empiezan las pruebas. ¿Qué, qué hiciste? Le pregunta su mujer, No hombre, le dice. Yo no te quiero evangélico aquí, prefiero ser divorciada. ¿Qué hace usted? Se le complica.

Si decidís seguir con esa fe en ese Cristo que me estás diciendo, mejor cambialo porque te desheredo. Yo he conocido gente que ha pasado por pruebas difíciles y no han claudicado. Recuerdo a una jovencita que fue la primera que se convirtió en su familia. Una familia muy religiosa, muy tradicional, pero vino ella y se convirtió a Cristo y empezó a asistir, se hizo novia de un joven cristiano y luego decidieron casarse. El papá le dijo: si te casás con este cristiano yo no voy a la boda. Me preguntaron ¿qué hacemos Pastor? Mi papá dice que no va a venir a mi boda si yo me caso con este joven cristiano. Le dije: bueno, ¿tú crees en Cristo? Sí, yo creo, me dijo. ¿De veras tú amas a Dios? Sí, yo amo a Dios. ¿Y amas a este muchacho? Sí, lo amo, Pues entonces ¿estás dispuesta a pagar el precio? Y se hizo la boda, muy linda. Y ahí estaba toda la familia, pero el papá no llegó. Pasó el tiempo, para ese entonces, se convirtió la hermana, el hermano, un montón de la familia y se llegó la otra boda. Decidió casarse la hermana de esta jovencita y otra vez la misma historia, pero esta vez el papá llegó, llegó porque dijo: no me queda más, además he visto que el marido de esta hija mía es bueno. El hogar es bueno, empezaron a dar fruto. La semilla empezó a germinar en ellos, lo hizo en un hogar muy bien establecido, son líderes aquí en la congregación. Por qué, porque decidieron echar raíz.

Si usted quiere prosperar, quiere ser un árbol plantado que da su fruto en su tiempo tiene que cumplir la condición inicial y esa condición es estar plantado, estar sembrado. Se lo voy a poner de una manera fácil: ¿cuántos tienen macetas en sus casas? Las macetas las tiene en un lugar, y si no le parecen donde están las mueve y las pone en otro lugar, porque  no tienen raíces. Yo tengo sembrados cuatro hermosos árboles calestemos, aquellos que tienen una flor que parece un gusanito rojo que cuelga. Ya están enormes, están grandísimos y eso que los he podado. ¿Ustedes creen que puedo cambiarlos de lugar? No puedo porque tienen raíces, entonces nosotros tenemos que ser cristianos enraizados y no cristianos de maceta.

La maceta va de un lado para otro. Hoy no me gusta aquí porque el pastor habla mucho de dar diezmos, el pastor aquí no me gusta porque predica muy largo. Aquí no me gusta. Muchos cristianos desarraigados que andan de iglesia en iglesia y hay unos peores, andan de denominación en denominación, terminan participando con los brujos, terminan participando con los agoreros, terminan participando con espiritistas, se vuelven seguidores de Sai Baba, que en paz descanse,  por qué, por no ser cristianos con raíces.  Si usted quiere prosperar tiene que ser una persona que debe enraizar sus convicciones en su corazón. Tiene que echar raíces, para soportar las pruebas. Si usted echa raíces, la semilla que le fue sembrada va a fructificar y va ser una persona prosperada, porque cuando ya crece la semilla nadie la puede desarraigar, nadie la puede arrancar, porque usted se vuelve un roble en los caminos del Señor.

Por eso dice la Biblia que “el justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano. Plantado en la casa del Señor”. Siémbrese usted en sus convicciones, en la Palabra del Señor. No se deje desarraigar por las pruebas que van a venir, porque van a venir pruebas. Yo les digo con frecuencia hay hermanos quienes acaban de salir de una prueba, hay otros que están en medio de una prueba y otros que están a punto de entrar en la prueba. Pero cada prueba que pasemos nos hará más firmes para permanecer. De llegar tiene hermano, a veces nos toca cuando estamos enfermos, a veces nos toca cuidar enfermos, a veces nos toca ser los amenazados, los extorsionados, a veces nos toca ser los que tenemos que resolver conflictos legales, a veces nos toca a nosotros los que tenemos que ver a nuestros hijos pasar por situaciones difíciles. La prueba llega, pero como dijo el apóstol Pablo: “Ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto ni lo bajo, ninguna cosa creada me separará del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

Versículo 14: La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran. ¿Cuántos alguna vez se han preocupado por algo? Todos somos culpables de habernos preocupado alguna vez. Recuerdo cuando tenía como doce años de edad, yo era mucho más chaparro que mi esposa Elsy, ella mide 1.54. Yo estaba debajo de eso, del promedio nacional, estaba chaparrito. Me preocupaba quedarme chaparrito, mis amigos eran más altos que yo. Unos malcabrestos me propusieron que para crecer me colgara de un tubo y ellos me estirarían. Yo que me subo y estos medios mudos que se cuelgan de mis piernas, vaya que no me dejaron paralítico. A veces nos preocupamos por cosas que no tenemos por qué preocuparnos. Miren, llega un tiempo para crecer, lo que hay que tener es paciencia. Llega el momento en que usted ya pasa el promedio nacional. Que en Guatemala es muy bajito, pero por un problema muy grave que tenemos que se llama desnutrición aguda y crónica infantil, por eso es que en Guatemala hay muchos bajitos, no es que sean chaparros, son desnutridos. Por cierto hay amigos que crecieron chaparros porque fueron algo desnutridos y sus hijos ahora son unas trancas, porque ellos sí comieron sus huevos, su Incaparina, su leche, sus proteínas, etc. Entonces estos ya se alimentaron bien y crecieron.

Que importante es alimentarse bien. Alegrémonos del pan que Dios nos da todos los días. Dios es fiel, nos cuida, nos provee. Suple nuestro plan cotidiano, pero dice que estos son los que oyen, pero las espinas crecen y ahogan la semilla que empieza a germinar. Esas espinas que ahogan la Palabra de Dios se llama preocupación, hermano, no se preocupe. Ahora qué va a pasar porque mataron a Osama Bin Laden, no se preocupe. Y ahora qué vamos a hacer si la planta nuclear se destruyó en Japón, no se preocupe. Por qué se va a preocupar. “Mire que la tasa de cambio ya anda por los suelos y yo acabo de vender textiles al extranjero cada vez más me dan menos quetzales por los dólares”, no se preocupe. El Señor nos dio a muchos de nosotros la dicha de vivir cuando la tasa de cambio era 1×1, Nadie quería los dólares. Después vivimos cuando la tasa de cambio era 1.25 x1, así estábamos cuando compramos nuestro terreno allá en la Roosevelt. Y el Señor nos permitió comprar, lo compramos, permitió construir, construimos. Luego empezamos a construir este Mega Auditórium. La tasa de cambio allá por el 2001, recuerdo los primeros grandes contratos que hicimos, estaba a 7.80 x 1, pero he aprendido a no preocuparme, Si esto se pone a mil por uno, mi papá es el dueño del oro y de la plata, ¿por qué tengo yo que preocuparme? Usted no se preocupe, usted dice, pero Pastor estoy preocupado porque no hay turismo y se me está viniendo abajo el hotel, se me está viniendo abajo el negocio, no se preocupe. ¿Quién es el que nos cuida? ¿El turismo? Es Dios.

Yo tuve tres hijos, cuando han visto a un niño chiquito que se levante y le diga: papi, anoche no pude dormir, ¿por qué? ¿Cómo vas a pagar el colegio, cómo vas a pagar la electricidad papi, cómo vas a pagar la gasolina? Yo siempre he visto entrar a los niños a la casa, tirar su mochila por ahí, decir tengo hambre. Eso es típico en los niños. Necesito tenis, mirá que en el colegio hay que ir a una excursión y recesito tanto. Usted lo que tiene que hacer es dar. Los niños no se preocupan, usted es un hijo de Dios.  No se preocupe. Dios lo cuida. Yo ya me doy el lujo de decir como David: fui joven y ahora que soy viejo no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan. Nunca. Jamás, porque el Padre nuestro que está en los cielos nos cuida. Así que si usted viene y recibe el mensaje de la Palabra y lo cree váyase confiando en el Señor, no se preocupe.

Este viernes estuve dando unas conferencias en Tegucigalpa a 800 pastores en la iglesia Vida Abundante del pastor Evelio Reyes, lo organizó Enlace, y ahí estuve hablándoles y recordaba algo que les dije a algunos de ustedes años atrás, a uno que me preguntó: Y con todo y los compromisos multimillonarios que tiene en ese proyecto de la Mega Fráter, ¿no se le quita el sueño a usted? Yo le respondí: no. Yo duerme bien, porque el proyecto no es mío es de mi papá. Es de Él, no es mío, y Él tiene todos los recursos necesarios, además yo ya se que nos proveyó todo lo que hace falta, ya está en la cuenta de todos los miembros de la iglesia, lo único que tienen que hacer los hermanos es emitir sus cheques, sus ofrendas, hacer su transacción vía la banca virtual o vía internet, pero todo lo que necesitamos el Señor ya nos lo dio. Lo único es que usted lo tiene en el banco, debe sacarlo y traerlo. Y gracias a Dios aquí hay muchos que han sido fieles diezmadores, ofrendadores, generosos cumplidores de promesas de fe y por eso estamos aquí hoy y decimos: no debemos a nadie nada.

Vamos a leer lo que dice en Mateo 6:25-34, Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?

¿Cuántos creen que  valemos más que un zopilote, valemos más que un canario? ¿Cuándo han visto a un pajarito ir al banco a dejar sus ahorros? Los pájaros ni tienen chequera ni cargan mochila ni lonchera. Y el Señor las alimenta, ¿si o no? Usted no se preocupe. Jesús sabía que nos preocupamos y por eso dice: no se preocupen. 27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? Nadie.  28 ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”  Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

Cada día tiene sus problemas. Ocúpese en resolver los problemas de hoy. No se preocupe, ocúpese. Está difícil la situación Pastor, no alcanza la plata, ocúpese cómo va a hacer para que alcance. Recorte donde tiene que recortar, recuerden que cuando la sábana no alcanza hay que encoger las piernas. Tenemos que ocuparnos en ver como recortamos gastos, como gastamos menos, pero por la preocupación la gente ahoga la semilla de la Palabra. No se olvide, por eso el Salmo 103 me gusta cuando dice: “Bendice alma mía al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, quien sana todas tus dolencias, el que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila”. Usted no se preocupe si ya vivió 40, 50, 60 años. No se angustie, no se preocupe, ocúpese en las cosas del Señor. Usted confíe en Dios, no se preocupe por el día de mañana. Mis hermanos, no se preocupen, a veces nos preocupamos por lo que no tenemos y a veces nos preocupamos porque tenemos. No se preocupe hermano, no se preocupe.

Nos ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida. Dios quiere que seamos prosperados, Dios quiere que vivamos en una casa decente, tengamos transporte, trabajo, los recursos y la bendición. No se preocupe por las riquezas. Hace algunos años andaba caminando por una montaña y llegamos a la casa de un hombre y ahí en su casita sencilla tenía unas sillas apiladas todavía con el plástico con el que las venden, bien empacadas y dijo: saquen una silla al Pastor y fueron a sacarla, me senté. El que me acompañaba me dijo: ese señor si lo respeta porque no usa las sillas y a usted le puso una. Si usted no tiene célula porque piensa que le van a arruinar sus sillas, le van arruinar sus muebles, está preocupado. Las riquezas pueden evitar que usted crezca. Cuando uno no tiene nada, se preocupa. Y cuando uno anda con el rollo de plata en la bolsa también. No se preocupe, si Dios le permite andar con un rollo de plata ande tranquilo, nada más reparta un poco. Déle a sus hijos, a su mujer, a la iglesia, al pobre y gócese.

Estamos entonces, con los que caen en el espino. Lleguemos a la última parte: 15 Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha. Miren, nadie tiene un jardín lindo porque tiene buena suerte, lo tiene porque lo trabajó, le quitó las piedras, le quitó las espinas, le quitó todos los insectos, le puso buena tierra, le puso abono y entonces y solo entonces le puso la semilla y esa semilla produjo fruto. Todos nosotros en nuestro corazón tenemos unas cuantas gallinas negras que andan comiéndose todo lo que se siembra, son gallinas negras de rencor. Usted tiene 30 años de venir a la iglesia, pero no perdona a su mamá, porque lo trató mal. No perdona aquel jefe, porque fue injusto, no perdona aquel socio, porque le robó. Nuestro corazón se llena de malezas, de piedras. Hace poco hubo una campaña que se hizo por televisión que decía: Perdona, libera tu corazón del pasado. Y se levantaba una roca de encima del corazón. Hay quienes tienen rocas en su corazón.

Entonces usted viene a oír la Palabra, buena predicación, buena semilla cae en su corazón, pero no da fruto porque ahí hay una gran roca y sobre una roca no se puede sembrar nada. Tenemos que prepararnos para que la semilla llegue y para que demos fruto y sea fruto que abunde. Si usted quiere dar fruto en abundancia, la palabra clave es perseverancia. Usted abre un negocio ¿y le va a dar utilidades a la siguiente semana? No, por lo general le dará utilidades al siguiente año o los siguientes cuatro años o a veces cinco años después. La filosofía de los japoneses que invierten en empresas es no sacar utilidades sino hasta 20 años después. Todas las utilidades se reinvierten hasta que hay una gran empresa, entonces, empiezan a sacar utilidades. Pero aquí en Guatemala usted empieza una empresa y al rato ya quiere sacar para la alfombra de su casa, para el carro nuevo, para la casa del Puerto, por eso no tiene nada. Es importante que nosotros perseveremos, Jesús dijo: el que se persevere hasta el fin, este será salvo. Así que eche raíces. ¿Ha vistos usted, por ejemplo, a un gran árbol sembrado que empieza a decir que quiere ser árbol de manzana o un naranjal? No se puede así nomás. Si Dios lo hizo a usted un árbol de manzanas dé manzanas, pero persevere. Eche raíces. Vamos a pedir al Señor que la semilla que se ha sembrado en nosotros dé fruto. La clave está en que seamos gente que oye con un corazón preparado. Quite rencores.

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La fe viene por el oir…

 

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Como en casa aún en el extranjero…